CAPÍTULO 2: ESPERANZA Y RENACIMIENTO
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Si la muerte no es el fin, creo que aun tenemos esperanzas…
(Neo Hinata's POV)
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Siempre pensé que soñar era como una simple consecución de imágenes que nos envía nuestra mente, como un reflejo fiel de los más ocultos sentimientos, aquellos que nos negamos a aceptar como verdaderos.
Siempre pensé que, al menos, en mis sueños, era libre de escapar por unos instantes de esta vida que escogí llevar. Esta vida que no es la que quisiera vivir, una vida en la que medió una decisión impulsada por simple cobardía.
Que equivocada estaba.
Hace una semana, tuve un sueño extraño. En ese sueño, yo no era yo, o al menos, no parecía ser yo. Mi piel era tan blanca como la recuerdo desde siempre, y mi cuerpo también era el mismo, pero sabía que no era yo. Mi cabello, aunque igual de largo, era azulado (lo que me extrañó mucho); pero lo que más llamó mi atención, fueron mis ojos. Se sentían como si no fueran míos, como si fueran prestados. Unos ojos capaces de ver más allá de lo que se considera normal. Unos ojos capaces de escudriñar en lo más profundo de las personas, aún sin que yo lo deseara.
En mi sueño, me encontraba en medio de un infinito totalmente blanco y denso, lleno de nubes blancas y una espesa neblina que inundaba el ambiente. En mi sueño, comencé a caminar sin rumbo a través de lo espeso de aquellas nubes, disfrutando de la libertad de poder ir a donde deseara, y hacer lo que deseara. Una libertad que no poseo en el mundo real. En mi sueño, yo no era solo un título o una etiqueta, o un artículo de colección; era simplemente yo. Yo y mi mundo interior…
Continué caminando sin rumbo, hasta que de pronto, lo vi. Ahí estaba él, al final de la más lejana de las nubes, de pie, observándome. Sabía quién era él. Él es el hombre de mi vida, de esta y de muchas otras más. Él es el hombre que al que siempre he amado, y al que siempre voy a amar. Pero también sé que él es hombre por el que jamás tuve el valor de luchar.
Por eso, al verlo, lloré.
Desde ese día, ese sueño me han seguido noche tras noche, y en cada ocasión he despertado siempre con los ojos inundados de lágrimas. Siempre es igual de doloroso, acaso más. Él me mira y yo le miro, pero yo se que no puedo acercarme, porque no tengo valor para hacerlo…
Siento que ya no lo soporto más.
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Esta mañana desperté con una angustia en el pecho. Ya no podía soportarlo más, ni en esta, ni en otra vida más. Estaba decidida a guardar todo aquello que tanto me hacía sufrir en lo más hondo de mi ser, no para dejar de sufrir, solo para intentar olvidar qué es lo que me hace sufrir. Estaba decidida a olvidarme de todo aquello, e intentar ser feliz.
Yo no quiero especialmente al hombre que me acompaña. No le amo como hubiese deseado amar, pero ahora él es mi compañero y sé que debo hacerlo feliz. Dicen que la felicidad no es un estado, que se construye de pequeños momentos. Por eso voy a esforzarme por que el este resto de vida sean momentos felices.
Convencida de mí misma y de mi decisión, salí a comprar los víveres. Abrí las puertas de mi residencia, y le sonreí al viento, dispuesta a ser feliz. "Hoy es un gran día, quiero que el sol me dé en el rostro y quiero sentir el aire recorrer mis pulmones. Hoy la libertad será parte de mi vida real, no solo de la que tengo en sueños".
Pronto me llevaría tremendo chasco.
Me dirigí a la tienda, y cuando me dispuse a cruzar la calle, sentí una mirada fija hacia mí. Giré la cabeza, y ahí estaba él. No se veía igual que en mis sueños, pero estoy segura que era él. Me estaba mirando como si me conociera, y estoy segura de que me reconoció. Para mi desgracia, yo también lo reconocí.
"¿Que debía hacer?", me pregunté en ese momento, mientras sentía que mis fuerzas me abandonaban. Jamás pensé que esto volvería a sucederme, al menos no en esta vida. Porqué no quería que sucediera, no otra vez. Porque es una tortura infinita saber que, por mucho que lo deseara, no puedo correr junto a él. Porque… aunque le quiera y le extrañe, aunque mi infinita esencia lo perciba y lo desee, él debe estar lejos de mi vida. Mi presencia en esta vida suya, solo lo haría sufrir una vez más.
La respuesta llegó por sí sola. Era lo más sano y prudente que podía hacer; y aún ahora creo que tomé la decisión más adecuada. No quería causar dolor a las personas que me quieren, ni tampoco a él. Nosotros dos tenemos un ciclo infinito de encuentros y desencuentros, y así vamos a seguir, porque ese es nuestro destino.
Pero aún tengo esperanzas. Porque tal vez, si la muerte no es el fin, aún podamos volver a encontrarnos…
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Anoche volví a soñar con él. Este fue mi último sueño con él, lo sé. Porque así lo deseé, Pedí verlo una última vez antes de abandonarlo para siempre, en esta vida.
En mi sueño lo vi frente a mí, tan perfecto, parado en medio de aquella misma habitación blanca forrada de nubes, la misma en la que siempre nos encontrábamos. En mi sueño, me acerqué a él, y le dije: "Por favor cuando renazca espérame, esta vez yo voy por ti, esta vez yo te buscaré a ti y volaremos juntos"
Yo sé que él me escuchó, y esas palabras las va a guardar en su corazón.
Fin.
Comentario de MusaCaliope: Bueno, aquí les traigo la segunda parte del fic. Me gustó mucho que no terminara excesivamente romántico, como forzado a un final feliz. Sin embargo, deja entrever que ese final no es un final definitivo (al menos para la pareja). Esta vez le metí un poco más de mano al capítulo y, como me dijo Paufi2511, a la hora de ordenar los tiempos le resté lo poético. Sin más, espero que les haya gustado.
Saludos.
