Aquí les dejo otro capítulo, muchas gracias por continuar leyendo :D


Recuerden:

Ranma ½ y todos sus personajes son creación y propiedad de Rumiko Takahashi. Esta historia no la escribo sin fines de lucro y mi único interés es practicar mis habilidades de escritura y además homenajear una de mis historias de anime favoritas.

Lo que dicen los personajes entre guiones ( — ) lo que piensan entre la conversación está en comillas (—" pensamiento "—).


CAPITULO 02

Encuentros agradables.

Akane llego sin dificultades a su salón y se dejó caer en su silla agotada por la carrera. Después de saludar amablemente a sus amigas e intercambiar uno o dos cumplidos por su maquillaje recordó que debía hacer el encargo de Kasumi y llevarle la libreta olvidada a Nabiki.

Se puso en camino, pero antes de salir del salón, se topó de frente con un desaliñado Ranma. Akane lo miró fijamente, algo incrédula de lo que veía, pero solo un momento, porque no pudo evitar reír al ver que estaba hecho un desastre, al parecer la amazona china lo había hecho ver su suerte antes de dejarlo escapar.

Ranma la miró molesto un momento, pero se sonrojó al verla reír y mirarle fijamente como lo estaba haciendo, así que los insultos que traía preparados para ella murieron en su boca. Y más aún al notar sus delicados labios, brillando en un delicioso tono durazno.

—"Así que no estaba molesta conmigo, pero hoy amaneció muy rara… "— pensó Ranma mientras veía como ella le rodeaba para abandonar el salón.

—Ranma, si el maestro pregunta por mí, dile que estoy en donde Nabiki, entregándole su libreta de tareas— dijo sin más la peliazul mientras le mostraba el cuaderno y se perdía por el pasillo. Ranma entro a su salón mucho más intrigado por el comportamiento de su prometida.

—"Algo raro pasa con ella… que ya llegamos a la escuela y no hemos peleado ni una sola vez, esto es demasiado raro…está demasiado amable… y a demás, le dio los buenos días a Shampoo… pero aún más extraño, ella jamás se maquilla para venir a la escuela…"— pensaba el joven artista marcial mientras se sentaba en su silla muy preocupado por el comportamiento de su prometida.


Akane dudó un momento antes de entrar en el salón de su hermana por la posibilidad de toparse con el desagradable Kuno, pero entregar la libreta olvidada era importante así que decidió arriesgarse. Suspiró aliviada al ver la ausencia de su engorroso pretendiente y busco con la mirada a su hermana, vio su cabello en dirección de la silla que siempre ocupaba y decidió entrar a hacer la entrega.

No quería toparse con Tatewaki-sempai, pero alguien evitaba que ella pudiera ver la cara de Nabiki, un chico se encontraba de pie frente al pupitre de su hermana. Así que se internó en el salón y se dirigió al asiento de Nabiki, mientras miraba distraídamente la amplia espalda del chico que obstruía su visión.

—Nabiki, se te olvido tu libreta en casa, Kasumi me dijo que viniera a entregártela…— dijo mientras se abría paso entre varios alumnos de la clase. Pero cuando llegó a su destino, el chico que obstruía su visión se giró a verla y Akane casi sufre un infarto. Unos intensos ojos color miel se fijaron en los suyos y casi podía jurar que su corazón se detuvo una fracción de segundo.

—Gracias Akane, es la tarea de la primera clase, te descontare trescientos yens a tu deuda, me has salvado— dijo su hermana mientras suspiraba aliviada. La peliazul trato de mantener la vista en ella mientras le hablaba pero se sentía observada por el chico de ojos miel que le miraba fijamente.

—Entonces Nabiki ¿Iremos si o no al cine? Pero eso sí, tu pagas tu boleto, no seas tacaña, conmigo no funcionan tus trucos— habló el chico con una voz tan ronca que hizo que las rodillas de Akane temblaran sin control.

Nabiki se reclinó en su pupitre sosteniendo sus mejillas con ambas manos y con una mirada de fastidio suspiró haciendo una larga pausa que Akane maldijo, ya que ella podía jurar que si todo el salón ponía atención podrían escuchar los fuertes latidos de su corazón.

— Esta bien Ryo, pero tu pagas las palomitas y el refresco…— agregó como la buena negociante que era, mientras hojeaba su libreta recién recuperada.

—De acuerdo, tu ganas, paso por ti a las cinco, y espero que no me hagas esperarte hasta la vejez a que termines de arreglarte…— se despidió el chico pero antes de darles la espalda a ambas hermanas se volvió a mirar a la peliazul directamente a los ojos con una sonrisa en los labios —…nos vemos Akane…— y ella sintió como si flotase.

Ryo desapareció en el pasillo mientras ella se quedaba congelada en su sitio por unos segundos hasta que la voz de Kuno en el pasillo la hizo reaccionar, se despidió rápidamente de Nabiki y se dirigió a su salón con el corazón bombeando fuertemente en su pecho y muy sorprendida de su reacción. Nunca había sentido nada semejante en su vida. Desde que ella tenía memoria, siempre se había sentido cierta rivalidad y desprecio por los chicos. Pero la profundidad de esos ojos color miel la habían descolocado por completo.

Camino distraída hasta su salón, entró nerviosa y sonriente hasta su sitio, cuando tomó asiento se sintió aliviada por estar en su zona de confort y mientras tomaba un lapicero para distraer sus inquietas manos se dio cuenta de que era observada fijamente por su prometido. De pronto una punzada de adrenalina le recorrió el cuerpo y no pudo evitar el sonrojarse y rehuirle la mirada.

—"Demonios, pillada infraganti pensando en otro chico…" — se acurrucó en su puesto haciendo un chistoso gesto travieso mientras se golpeaba ligeramente la frente con una mano por su torpeza.

Ranma la miró asustado, realmente su prometida si que estaba realmente rara esa mañana. Pero su ego ofusco su pensamiento porque por un momento imagino que la actitud avergonzada de su prometida era por ser sorprendida mirándolo.

—" Y la marimacho enojona al fin cayo bajo el encanto Saotome.." — pensó presuntuoso el chico de la trenza mientras que una sonrisa socarrona le surcaba la cara.

Pero que equivocado estaba.


Cuando llegó el almuerzo, Akane miró con desagrado el desayuno que se suponía debía comer, no es que tuviera mal aspecto, es que simplemente su estomago no dejaba de hacerle recordar su ansiedad. Cuando sus amigas llegaron a sentarse a su lado en el pasto y después de intercambiar algunos de sus bocadillos dieron por iniciada su sesión de chisme diaria.

—Y bien Akane ¿Nos contarás al fin que diablos te hizo Saotome esta vez? ¿Que te trae tan desanimada? — dijo Yuca seriamente mientras se metía un pan de arroz a la boca distraídamente.

— ¿Porque si estoy mal, inmediatamente piensan que es por culpa de Ranma que me pongo de malas? — dijo con un gesto de desagrado pero no muy molesta la peliazul mientras hacía un gesto chistoso y empujando con el hombro a su amiga.

Todas las chicas suspiraron en tono de desaprobación como si su comentario fuera de hecho una verdad innegable conocida por todo el mundo.

— ¡Muy bien! De acuerdo, casi siempre es por Ranma, pero ya saben que si lo fuera, andaría de un humor de perros… en realidad, lo único que siento es aburrimiento… bueno eso fue hasta hace un rato por la mañana… — dijo en tono pícaro la mas pequeña de las Tendo, mientras echaba un rápido vistazo por encima de su hombro, como buscando algo sospechoso. Sus amigas se quedaron serias y sin mover un solo musculo facial para continuar consumiendo su almuerzo.

— Esta mañana, Nabiki olividó su libreta, y cuando se la fui a entregar me llevé una grandiosa sorpresa, vi a alguien muy interesante… — dijo medio ruborizada mientras recordaba los profundos ojos color miel del amigo de su hermana.

—¿Lo conociste verdad? — dijo Sayuri interrumpiendo el relato de su amiga.

—¿A quien? — contesto presurosa Yuca mientras se acercaba para hacer más discreta su conversación.

— ¿A Hasekura Ryo, a él fue al que viste? — dijo Sayuri mientras se acercaba más a ellas y bajaba su voz un poco más.

— Si… — dijo tímida Akane mientras tomaba un gran trago de su vaso de té para contener su sonrisa. No sabía su apellido, pero era grato recibir esa información.

— ¿A quién se refieren? — contesto la más distraída de las tres mientras Akane echaba otra mirada por encima de su hombro, como si estuviera a punto de cometer un delito.

—Al chico de los ojos color miel… — dijo casi en confidencia Sayuri mientras recorría con su mirada el rostro de todas sus amigas quienes iban asintiendo en afirmación a la interrogante de su amiga.

—Es tan lindo… — dijo una de ellas mientras las otras asentían en aprobación

—Lo sé… — contesto Akane ruborizándose notoriamente mientras todas lanzaban un suspiro cooperativo.

—Que me disculpe la futura señora de Ranma Saotome, a tu prometido le fue oficialmente retirado el titulo de los ojos más bellos cuando él llego. Ryo tiene los ojos más profundos y misteriosos de toda Nerima— dijo soñadoramente su amiga mientras todas rompían el silencio con sus carcajadas.

—¿Cómo es que nunca lo había visto?¿Cuánto tiempo tiene en la misma escuela que nosotras y no lo había notado?— dijo intrigada pero sus amigas de inmediato respondieron.

—Es obvio Akane, tú solo tienes ojos para Ranma— dijo Sayuri e inmediatamente el comentario hizo de que la aludida se sintiera molesta, ella intentó negarlo pero las chicas continuaban riendo despreocupadas.

Al terminar de reír, todas suspiraron deprimidas mientras una confundida Akane las miraba sin entender. Después de un silencio incómodo las dos chicas dijeron al mismo tiempo —Lastima que este interesado en tu hermana Nabiki— lo cual la dejo algo descolocada.

—¿Nabiki? — dijo extrañada mientras sus amigas le dirigían una mirada de resignación. No pudo evitar sentir una punzada de celos y decepción. Siempre era lo mismo ¿Porque siempre todas las chicas a su alrededor siempre parecerían más lindas y robaban la atención de los chicos que a ella le interesaban? Primero su hermana Kasumi cautivo a el amable doctor Tofú, Ranma no se queda atrás, con tres prometidas hermosas siguiendo sus pasos a todas horas del día y ahora esto. Como pudo, disimuló su ánimo recién abatido mientras intentaba escuchar la explicación de sus amigas.

— Esta muy interesado, no la deja ni a sol ni a sombra, en un principio pensamos que era algún tipo de contacto de negocios o que simplemente le debía dinero, pero casi siempre le he escuchado que quiere que le acompañe al cine y ella siempre acepta siempre y cuando no pueda por causa de alguno de sus negocios, claro que el siempre paga todo — dijo Yuca mientras le daba otro mordisco a su onigiri.

Akane no pudo ocultar su gesto de desagrado ante la situación, como su hermana podía tratar así a las demás personas, sin un gramo de consideración. Quería mucho a su hermana pero realmente no estaba de acuerdo en su forma de ser con los demás.

—Que lástima… parece ser un buen chico… — dijo suspirando mientras sus amigas se miraban entre si un poco extrañadas por la reacción de su amiga.

—Que se cuide Saotome, porque la pequeña Akane ya empezó a notar a los demás chicos que hay en la ciudad…— dijo mordaz Yuca mientras le daba un codazo en las costillas a una muy sonrojada peliazul que casi se atraganta con su bebida ante el comentario de su amiga.

—Ya deja en paz a Akane…— dijo Sayuri pero fue interrumpida por el sonido del timbre para regresar a clases.

A pesar de que la conversación quedó inconclusa una muy sonrojada y nerviosa Akane pasó el resto de las clases sintiendo una punzada de vergüenza y sentimiento de infidelidad al verse ligeramente atraída por otra persona que no fuera su prometido, y es que ella no podía mentirse así misma, había sentido una emoción muy intensa al ver por primera vez los ojos de Ryo.

—"Akane si serás estúpida, tú no tienes ningún tipo de relación con el deserebrado de Ranma Saotome… ¿Como le puedes ser infiel dentro de una relación que ni siquiera existe?"—se reprendió e intento pensar en otra cosa, pero el pensamiento pesimista se negaba a desaparecer de su mente.

Estaba tan desconcertada que por estar dándole vueltas al asunto en su cabeza no se dio cuenta de que ya habían terminado las clases hasta que su prometido le grito desde la puerta.

—Akane, acaso piensas quedarte a dormir en la escuela, o eres tan torpe que se te olvido el camino a casa… — dijo Ranma en un nervioso intento de broma para iniciar una conversación con ella… que no le salió tan bien como lo había planeado en un principio.

La chica se volvió a verle asustada mientras le dirigía una mirada directa y profunda sin rastro de nerviosismo ni timidez.

Ranma se sobresalto, ella nunca le había visto de esa manera.

La mente de la chica trabajo a mil por hora para poder inventarle una escusa creíble a su prometido, no podía decirle simplemente que unos ojos enigmáticos habían ocupado su mente toda la mañana.

—Lo siento, estaba distraída, creo que estaba dormida con los ojos abiertos…— se disculpo y se sonrió lo que asustó aún más a Ranma, quien no pudo contener su desconcierto, y sin pensarlo se acercó de un salto a ella y le miró fijamente.

—¿Estas enferma o que rayos te pasa? Estás demasiado amable desde la mañana… ¡incluso le diste los buenos días a Shampoo!— dijo atropelladamente mientras su prometida se empezó a enfadar, como siempre el idiota de Ranma atacándola y sacándola de sus casillas.

—¡A ti que rayos te importa! ¡Por una ocasión que paso de tus palabras mal educadas porque estoy de buen humor y me tratas como bicho raro! — dijo entre dientes mientras metía de mala gana sus cosas en su maleta y comenzaba a sentir como el enojo la empezaba a invadir.

—¡Le diste lo buenos días a Shampoo por el amor de dios! Si hasta le sonreíste…— dijo melodramáticamente Ranma como si fuera la cosa más extraña que hubiera visto en la vida.

—Me apetecía, amanecí de buen humor, es todo, al fin de cuentas es ella la que me odia por ser tu prometida no yo, yo no tengo nada contra ella— dijo comenzando a tensarse la chica mientras se ponía de pie para salir del salón y de la tonta conversación a la que la había arrastrado su prometido, si no huía, lo mas seguro es que terminara lanzándolo por los aires vía "Akane-airlines".

Ranma le cerró el paso mientras se acercaba un poco más. Akane simplemente detuvo sus pasos sin mirarle a la cara.

—¿De buen humor?, Si ni siquiera tocaste tu desayuno y caminas como alma en pena desde hace semanas… ¿O es que al fin estas a dieta… ? Gordo mari…—dijo burlón el chico de la coleta mientras apretaba nervioso los dedos de la mano derecha esperando el acostumbrado golpe por parte de su prometida, pero no pudo terminar el insulto… Akane en vez de golpearlo como acostumbraba le miró directamente a los ojos y le interrumpió.

—Ranma ¿Nunca has pensado en el futuro realmente…verdad? — dijo serenamente mientras un muy asustado chico la miraba incrédulo, y congelado en su sitio. La poderosa y enigmática mirada que le dirigía su prometida era demasiado intensa y en su cerebro se disparó una señal de "alerta roja-peligro inminente-puedes morir" muy intensa que comenzó a soltar adrenalina en todo su cuerpo, preparándolo para una huida inmediata. Ante su silencio, la chica solo hizo un ademan de negar con su cabeza mientras sonreía un poco desilusionada por el nerviosismo de su prometido ante una pregunta tan sencilla e importante a la vez.

— Ranma, estoy hecha un lío pensando en que carrera quiero estudiar, pensando en que me gustaría hacer de aquí a unos cuantos años, después de todo, llevas ya un buen tiempo viviendo bajo el mismo techo que nosotros y queda demasiado claro que yo no tengo la capacidad de ser la representante de nuestro dojo… — dijo tranquilamente la chica mientras el comenzaba a relajarse un poco, por un momento se asustó ante la posibilidad de que le reprochara lo de su compromiso forzado.

—…en algo tengo que invertir mi tiempo, ser útil, porque en cuanto a la cocina y los quehaceres no tengo talento, así que reduciendo mis posibilidades… en lo único en lo que soy buena es el estudio… así que debo desarrollar mis habilidades… — dijo algo dolida mientras suspirada cansinamente ante el hecho de admitir que carecía de las habilidades básicas de cualquier ama de casa.

—Yo sé que tú tienes tus planes como artista marcial representando a la escuela Saotome… torneos o clases en el dojo cosas así… lo has dicho hasta el cansancio…— comenzó a decir ella pero el chico la interrumpió

—Akane… No deberías presionarte tanto… aun hay… mucho tiempo… — dijo casi en un susurro pero que sonó claro para su prometida.

—Lo sé...— dijo chasqueando la lengua en evidente fastidio—Ya vez que si puedes ser amable… que te cuesta dejar los insultos a un lado… incluso ranma Saotome puede comportarse como un excelente amigo… en lugar de hacerme enojar y terminar lanzándote a la estratosfera…— Río nerviosa buscando poner fin a la incomoda conversación, jamás había hablado con nadie tan abiertamente de los pensamientos que todas las mañanas cruzaban su mente.

—…amigo…— balbuceó el chico impactado por las palabras de su prometida. Akane aprovecho su distracción para huir de él.

—Bueno me voy… me muero de hambre y Kasumi debe estar esperándonos con la comida… me voy por delante…— y salió corriendo dejando de tras a un chico con demasiadas preguntas en su cabeza.

—…amigo…— repitió en un susurro el chico mientras miraba salir a su prometida por la puerta de su salón de clases.

Ranma de pronto se sobresalto y sintió un terrible hueco en la boca del estomago, ahora reconocía la mirada y la actitud que Akane le estaba dirigiendo, ya la había visto antes, esa mirada cálida y dulce la había visto miles de veces en su rostro.

Era la misma mirada que les dirigía a sus mejores amigos. Cuando conversaba con Yuca y Sayuri. Cuando veía llegar a Ryoga de algún largo viaje.

Y eso no le agradó en absoluto.


Espero que les haya gustado ¿Que les parece? Ahora Ranma sintió de primera mano cuando la distraida de Akane le restriega en la cara a Ryoga (pero sin intención claro) que es un muy buen amigo ja,ja,ja pero no se asusten, por ahi no va la historia. Espero que se queden a seguir leyendo tomara un giro interesante... :D