—Es un alago que el alquimista de acero venga a estos humildes barrios

Volteo sobre sus talones, solo para encontrarse a cuatro hombres parados, sus ropas estaban rotas y sus ojos brillosos, estaban tomados eso era seguro, el que había hablado parecía ser el líder y para su desgracia conocía al desgraciado.

Si mal no recordaba su nombre era Takuma un violador y alquimista como él, lo había atrapado hace tres meses y este ya estaba libre, esto debía ser una jodida broma del destino, el tipo merecía la muerte pero ahora estaba frente a él y no en el mejor momento.

—Takuma —Dijo intentando que su voz sonara amenazante—Te escapaste de la prisión.

—Me dejaron salir por buen comportamiento—Contesto el hombre mientras se acercaba— Sabes alquimista todo este tiempo he estado pensando en ti.

Él por instinto retrocedió, el tipo no le daba buena espina y si estuviera en su mejor momento no dudaría golpearlo para que no se acercara pero no lo estaba, no podría dar una buena pelea aunque quisiera. Choco con la pared, estaba atrapado entre ella y Takuma.

—Me tienes miedo—Dijo mientras tomaba uno de sus mechones— Si te portas bien no te dolerá.

Sentía el olor a alcohol inundar su olfato, eso era malo, el tipo estaba tomado y acompañado por otros tres hombres y el no estaba en condiciones para una pelea, suspiro no pensaba verse débil ante nadie y mucho menos ante basura como la que tenía enfrente, soltó un manotazo y empujo al tipo.

—No soy una puta—Dijo mientras se apartaba— Si quieres ese tipo de acción ve a buscarla en otra parte.

Dio la vuelta dispuesto a irse pero una mano lo detuvo por el brazo, jalándolo hacia un pecho.

—Vamos Full metal no soy tan horrible—En eso tenía razón, el tipo era jodidamente apuesto su cabello era de un rojo intenso casi llegando al negro, sus ojos eran verdes agua y su piel era ligeramente bronceada pero no era la persona que él quería— Te vas a divertir y te va a gustar.

—Suéltame—Dijo mientras soltaba un golpe en la quijada a Takuma, el resultado fue que este cayera al suelo—Escúchame idiota no soy una puta a la cual puedas comprar.

Termino diciendo para verse rodeado por los otros tres tal vez no estaban tan borrachos como pensaba, se puso en posición de ataque, si querían una pelea él se las daría.

Takuma se levanto y por su expresión se veía que estaba molesto.

—Dices que no eres una puta cuando te vistes como una—Frunció el seño mientras que el otro mostro una sonrisa— Solo mírate pareces una mujer es mas debes ser la perra de los militares.

No pudo decir nada cuando el tipo a su derecha trasmuto un cuchillo y se lo arrojo, lo que le faltaba enfrentarse a alquimistas delincuentes y en el estado que estaba, no iba a salir ileso de esa situación pero por lo menos les daría pelea.

*—*—*—*

Lo había hecho otra vez, había lastimado al rubio con sus palabras pero era la única forma de mantenerlo alejado, hace algún tiempo se había dado cuenta que su corazón latía rápido y los nervios se hacían presentes siempre que lo tenía cerca. Cuando veía que le sonreía a alguien que no era él la ira se hacía presente, su vista siempre lo seguía como si fuera un imán.

No quería aceptar que estaba enamorado de ese garbanzo con mal genio por eso se le había ocurrido que si lo mantenía lejos de él todo lo que sentía iría desapareciendo y con eso en mente comenzó a herirlo.

El amor era un sentimiento que no estaba dispuesto a experimentar, el era un mujeriego no sabía que era el amor y no pensaba enamorarse del oji dorado, escucho que tocaban la puerta y con un escueto pase esta se abrió pero él no dejo de ver hacia la ventana.

—Señor—Riza le mandaba una mirada severa eso quería decir que iba a reprender su comportamiento, lo sabía por lo penetrante que era— Edward se ha ido corriendo sin hacer caso a nadie.

Tal vez estaba asiendo mal ya que el rubio se veía cada vez mas pálido y la preocupación se hizo presente en él, había sido muy duro con sus palabras, le había partido el corazón cuando vio esos ojos cristalinos pero aun así se atrevió a decir

—No es mi problema—Con una voz seca— El ya está muy grandecito como para cuidarse solo.

Una bala paso cerca de su mejilla logrando que posara sus ojos en su acompañante, mala idea, esta estaba enojada y era solamente su culpa.

—Deje de actuar como un adolescente y afronte que está enamorado de Edward Elric.

Termino diciendo para salir de su oficina, admitía que su comportamiento no era el mejor y tal vez se había pasado en sus palabras… tal vez era momento de afrontar la situación.