Rebelde.
Moscú. Rusia. Segunda Eliminatoria Internacional de Programación en Linux. Habitación de Seiya Kou en el hotel sede.
-dime algo, más bien explícame Bombón- expresa el azabache con preocupación- ¿Qué hay que hacer para cambiar consciencias? ¿Crees que sea posible salvar el mundo?
-si hay gente tan preocupada como tú, seguro que si- indica Serena mientras observa a Seiya caminar de un lado a otro- sé que lograras lo que quieres. Veras que sí.
Él sonríe y la abraza gentilmente, luego toma su ordenador y se coloca frente al mismo para comenzar a escribir en su blog. Concentrado totalmente y abstraído del mundo, buscando la manera de hacer que el sistema en el que se basa la organización del mundo, cambie.
Desde que Serena lo conoció, siempre estuvo preocupado por la situación del mundo. Sobre como manipulaban personas e información para que unos cuantos mantuvieran su estilo de vida. Nada le preocupaba más que el bienestar de sus semejantes. Siempre estaba en busca de nuevas ideas y nuevas formas para ayudar a cuanta persona pudiese ayudar. Jamás estaba quieto y para Serena era sorprendente verlo trabajar. Se abstraía de todo y se olvidaba de cualquier necesidad propia. Serena salió de la habitación si hacer ningún ruido, fue a la cafetería para llevarle algo de comer, era lo único en que ella podía ayudar, ser una especie de asistente y tener comida cerca para cuando el tuviese hambre y un buen oído para cuando requiriera distraer un poco su cerebro.
Verlo siempre trabajando, siempre luchando y jamás rendirse hacían que en serene una admiración profunda y sincera surgiera. Seiya sin duda, era una persona maravillosa. Su afán de ser mejor para sí mismo y a la vez ello lograra que fuera mejor para los demás y así contribuir al rescate de la raza humana, sencillamente no tenían comparación. Verle trabajar era contemplar una obra de arte.
