Disclaimer: Los personajes no me pertencen, son creación de Rumiko Takahashi. FF creado sin fines de lucro.
* Publicación: 20-07-17
EL PIANISTA Y YO
02: Dolcemente
Mientras terminaba de beber el último sorbo de agua que quedaba en mi botella, vi como el Primer Violín cerraba su estuche negro y se marchaba con un ligero ademán de la mano como despedida. Ahora que todos los músicos de la orquesta se habían retirado, el Demonio Blanco y yo éramos los únicos seres vivos —a excepción del conserje— en ese teatro.
Estiré los brazos, intentando relajarme un poco.
Estaba tan agotada que hasta los músculos de mi mandíbula empezaban a doler. Era lógico —me dije—, varios meses de prácticas intensivas varias veces a la semana tendrían sus efectos colaterales. Sin embargo, a nada más que unos meses para el concierto él se había vuelto completamente loco.
Tanto que catalogarlo de desquiciado, sería poco en comparación con la realidad.
Cuanto más tiempo pasaba con Sesshomaru, más certeros se volvían los rumores acerca de su terrible carácter. Con una sola mirada podía hacer temblar al director de la orquesta y hacer que éste cambiara por completo su táctica; si uno de los instrumentistas pifiaba alguna nota, era inmediata e irreversiblemente cambiado por otro.
Suspiré.
Quién iba a pensar que después de una buena racha, por fin era mi turno de enfrentar a esos ojos. Él tenía algún problema con la manera en la que interpretaba la pieza que actualmente estábamos corrigiendo y, a pesar de los exhaustivos ensayos, aún no lograba descifrar sus silencios. Es que, fuera de la molestia, sus miradas me resultaban casi tan crípticas como el fruncido de sus finos labios. ¿Cómo esperaba él que nos comuniquemos sin siquiera utilizar lenguaje de señas?
—Da capo* —anunció de la nada.
"¿Qué?", me pregunté con incredulidad pues era la primera vez que él anunciaba su entrada de una manera vocal. Antes de que yo pudiera seguirle el ritmo, él detuvo el movimiento de sus dedos y levantó los ojos junto con las cejas, permitiéndome así ver las chispas que lanzaban sus pupilas.
Era mi oportunidad.
—Necesito descansar —respondí.
—Da capo —repitió.
"¿Se atrevió a ignorarme?", me pregunté mientras sentía mi sangre burbujear.
Oh, por supuesto que lo hizo. Él no tenía que gastar sus pulmones y garganta para seguir tocando, su instrumento era inanimado y reemplazable. Mi cuerpo tenía un límite y me estaba aproximando a él. Cuando parpadeó de una manera particular, el ancestral sonido de su piano volvió a rodearnos. Así que, sin otra opción: canté.
Apenas a a mitad del aria, él paró de tocar.
—¿Y ahora en qué me equivoqué? —pregunté.
Estaba muy frustrada y su falta de respuesta aumentaba mis ganas de ahorcarlo con una de las cuerdas del piano. Mientras yo me cruzaba de brazos, lo vi levantarse de la silleta y caminar hasta el borde del escenario.
—Tú —llamó al conserje.
Fue refrescante ver como el pobre hombre casi tira la escoba con la que estaba barriendo las escaleras de la audiencia. Sus manos temblaban visiblemente.
—¿Y-Yo?
Sesshomaru asintió.
—¿Hablas italiano?
—¿E-Eh? —preguntó el hombre, aturdido—. N-No, señor.
—Perfecto —dijo Sesshomaru.—. ¿Qué sientes al escuchar su canto?
Mi boca se abrió, incrédula. ¿Lo estaba preguntando en serio?
—¿Esto es realmente neces-
—¡Silencio! —exclamó.
El conserje se sobresaltó, retrocediendo unos pasos.
—Responde —ordenó girándose hacia él, nuevamente—. ¿Te sientes triste? o ¿acaso es felicidad lo que te provoca? ¿Se te erizan los cabellos de la nuca?
—¡Na-Nada! —dijo el hombre en estado de pánico—. N-No es que cante feo es que… no suena a nada.
Al ver que Sesshomaru asentía, mis hombros cayeron.
—Retírate.
Sin necesitar escuchar algo más, el hombre soltó la escoba y se echó a correr. Sentía envidia del pobre hombre, me gustaría ser yo quien saliera corriendo para nunca regresar. Con una gota de sudor en la frente, miré la espalda de Sesshomaru sintiéndome totalmente derrotada. No estaba logrando transmitir los sentimientos de la protagonista con mi voz.
—Tu reina de la noche fue perfecta —dijo él, girando apenas la cabeza para mirarme de reojo—. ¿Por qué razón no puedes conseguir lo mismo con Cio-Cio-san*?
Mi corazón se ahuecó. Un bel dí vedremo, la música que Madame Butterfly interpretaba intentando auto-convencerse que algún día su amado Teniente Pinkerton volvería a buscarla cuando los petirrojos pusieran su nido y, finalmente, vivirían el resto de sus años juntos. El papel de Cio-Cio-san estaba tan ligado a mi pasado que debería ser muy fácil para mí ponerme en sus zapatos. Pero eran sentimientos y emociones que no deseaba despertar.
—No dejas de pensar.
Esa era una afirmación.
—¡¿Cómo se supone que deje de pensar?! —pregunté.
Mi voz se alzó varios decibeles, un poco irritada.
—Los semitonos, los tiempos, el ritmo, la intensidad —iba contándolos con los dedos—. Hasta una semicorchea es suficiente como para que se te corte un cable y cambies al director de la orquesta.
Lo vi girar hacia e, inevitablemente, retrocedí al mismo tiempo que sus pasos se aproximaban a mí. Nuevamente, me había metido en un gran lío y todo por no poder quedarme callada. Pero si estaba aterrada en ese momento, cuando me tomó del mentón sentí que hasta mis rodillas se crispaban.
—Canta —me ordenó.
"¿Cómo piensa que cante con él mirándome TAN cerca?", mi yo interno estaba corriendo despavorida por las praderas.
—¿C-Cómo? —pregunté.
Mi cuerpo entero sentía el peligro muy próximo, la adrenalina me inducía a escapar… pero esos largos y finos denos me lo impedían con más suavidad de la que pensé que usaría conmigo.
—Convénceme de que él volverá, Kagome —dijo Sesshomaru.
Esa fue la primera vez que él dijo mi nombre, y fue modulado por sus labios de una manera que me transportó al recuerdo de la primera ópera a la que asistí: Madame Butterfly.
—A cappella.
Inhalé todo el aire que pude, sin dejar que el acento con el que pronunciaba cada palabra en italiano me excitara aún más los sentidos.
"¡Vamos, Kagome! Muéstrale que puedes…", me di ánimo y empecé a cantar.
Un bel dì, vedremo I Un bello día veremos
Levarsi un fil di fumo I levantarse un hilo de humo
Sull'estremo confin del mare I en el extremo confín del mar.
Sumida en la melodía imaginaria, apenas sentí como sus dedos se retiraban de mi mentón. Sin embargo, no se alejó y tampoco dejó de mirarme.
E poi la nave appare. I Y después aparece la nave.
Lo vi moverse y caminar hasta quedar a mis espaldas. Un escalofrío recorrió por completo mi columna al percibir que Sesshomaru hacía el papel de Suzuki —la doncella de Butterfly—, que se lamentaba por la ilusión de su señora, pronta a ser rota.
—Continúa —lo escuché decir.
Su voz sonaba aterciopelada y, casi en un murmullo, alcancé a escuchar—: Un poco mosso.
Poi la nave bianca I La nave es blanca
Entra nel porto, romba il suo saluto. I Entra en el puerto, truena su saludo.
Mirando hacia la entrada del gran teatro, me imaginaba a un barco de guerra blanco acercándose al puerto, el silbato retumbando hasta la colina más alta de todas. Mi giré hacia él, sintiendo una energía guiar las notas.
Vedi? Egli è venuto! I ¿Ves? ¡Ya ha llegado!
—Sigue —dijo él—. Dolcemente.
Me giré sin cortar el canto, de nuevo hacia un público invisible en cuyos rostros podía ver una sonrisa. Mis gestos se iban soltando cada vez más hasta que se volvieron completamente naturales.
Io non gli scendo incontro, io no. I Yo no voy a su encuentro, yo no.
Mi metto là sul ciglio del colle I Me iré a la cima de la colina, y esperaré
E aspetto, e aspetto gran tempo I y espero, mucho tiempo.
E non mi pesa la lunga attesa. I Pero la larga espera no me pesa
Podía sentir a la música fluyendo a través de mí como un torrente invadiendo mis venas y la esperanza de Cio-Cio-san ahora era mía también. Sentí como Sesshomaru se alejaba, sus pasos eran calmos y lentos. Estaba segura de que no quería interrumpirme.
E uscito dalla folla cittadina I Y, salido de entre la multitud de la ciudad,
Un uomo, un picciol punto I un hombre, un pequeño punto,
S'avvia per la collina. I sube por la colina.
—Sosténlo —ordenó.
Con dramatismo, llevé mis manos al pecho, como una doncella sonrojada que esperaba por su amado y sabía que era él quien bajaba del barco.
Chi sarà? Chi sarà? I ¿Quién será?, ¿quién será?
E come sarà giunto I Y cuando esté aquí,
Che dirà? Che dirà? I ¿qué dirá?, ¿qué dirá?
—Lento, Kagome.
Chiamerà Butterfly dalla lontana I Llamará: - Butterfly- desde la distancia;
Io senza dar risposta I yo sin responder.
Me ne starò nascosta I Estaré escondida.
—Más lento.
Un po' per celia, I Un poco por broma,
—Con molta passione.
E un po' per non morire I y un poco, por no morir
El Demonio Blanco se sentó al piano, enganchando la melodía con mi canto y el teatro se llenó por completo de pura música.
Al primo incontro, I Nada más vernos.
Ed egli al quanto in pena I Y él, el apenado,
Chiamerà, chiamerà : I llamará, llamará;
«Piccina, mogliettina, olezzo di verbena» I "Mujercita, fragancia de verbena",
I nomi che mi dava al suo venire. I los nombres que solía llamarme, al llegar a mí.
Me acerqué al piano, quedándome junto a la concavidad de la caja y me apoyé apenas con las yemas de los dedos mientras lo miraba. Él levantó los ojos y siguió tocando sin mirar las partituras o las teclas. "Maldito genio…", pensé divertida.
Tutto questo avverrà, I Todo esto sucederá,
te lo prometto I te lo prometo.
Tienti la tua paura! I Ahuyenta tus temores,
Io con sicura fede. I ¡Yo con segura fe…
"Fortissimo", casi lo podía escuchar hablando en mi mente.
L'aspetto. I …Lo espero!
Mis labios cosquilleaban y en mis dientes retumbaban las últimas notas de la canción. ¡Ahhh!, hacía tanto tiempo que no tenía esa sensación al terminar un aria. Mientras mi respiración volvía a la normalidad, lo escuché tocar las melodías finales y, tras dar el cierre, se puso de pie y se retiró sin decir una sola palabra —como de costumbre—. Pero la extraña sonrisa que se dibujó en sus labios antes de voltearse, hizo que mi corazón se detuviera por varios segundos.
"Acaso… ¿sonrió? ¿fue real?"
Empecé a sentir miles de burbujas de jabón explotando contra el interior de mi estómago. Nunca había esperado que la primera expresión que vería en su rostro sería de algo así como conformidad.
Aún sin palabras, tomé mi abrigo y salí del teatro.
Glosario de terminología musical (?)
- Da capo: Desde la cabeza; es decir, desde el principio
- A cappella: La música a cappella es música vocal sin acompañamiento instrumental.
- Mosso: Significa "movido", "moviéndose"; se utiliza precedido de più o meno o un poco, para indicar más rápido o más lento respectivamente.
- Dolcemente: Dulcemente
- Lento: Lentamente
- Con molta passione: Con mucha pasión.
- Fortissimo: Muy fuerte.
Espero que valiera la pena la espera. Si quieren saber cuál es la versión que más me emociona... es la de Yasuko Hayashi y pueden encontrar la obra completa en YouTube. ¡Por favor, déjenme saber que tal les pareció! Este capítulo fue más inspirado por mi profesor de canto que el de piano, ;P Lo tengo escrito hace tanto tiempo.. pero recién ahora me gustó como quedó. Agradezco infinitamente su apoyo, su paciencia y sus comentarios. Como siempre les digo, tarde o temprano terminaré mis Fics. Es cuestión de paciencia y larga vida.
Siempre suya...
Alleru FF
