Y por fin tenemos el capitulo numero dos!

Me agrada escribir perversiones *3*

Enjoy!


Prueba 2

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Después del último tono, decidió terminar la llamada antes de que alguna voz le indicara lo que era obvio. Su padre no respondía el jodido teléfono y sabía muy bien que sería imposible localizarlo de nuevo.
Ni siquiera ella sabría en donde estaría en este momento.

El corazón de Natsu dio un vuelco. De eso no había duda. Por lo cual, lo hacía absolutamente imposible. Ellos no tenían emociones, no podían sentir. El pulso de su corazón era débil, aunque por alguna extraña razón, eso no afectaba su salud. Por lo mismo, sentir los latidos de su corazón era utópico. Básicamente absurdo.

Los golpes, como Natsu los había llamado, habían cesado. Él aun continuaba tocando su pecho. Si su rostro pudiera mostrara alguna expresión, en definitiva sería la confusión.

— Bien. Desde el punto de vista científico, acabas de tener una emoción.

Alzó la vista para mirarla.

— Eso no es posible.

— Créeme, fue una emoción. Y antes de que lo digas, he estado en el laboratorio de mi padre desde que tengo memoria, conozco todo el patrón de los de tu especie.

No preguntó más. En realidad era exactamente lo que pensaba. ¿Cómo sabía lo que iba a decir? Ni siquiera el Doctor Jude podía adivinar sus pensamientos. Según él, al no haber expresión, era como estar en blanco y no tener idea.

— Y según tu punto de vista, ¿Cuál sería mi emoción?

La respuesta era fácil.

Lucy bajo la mirada por su cuerpo. Su erección aun se alzaba por esos apretados calzoncillos. El hombre estaba bien dotado.
Hace unos minutos, pudo sentirlo a través de la seda de sus bragas; la dureza de su glande palpitando por ella. Demonios, ¿Qué es lo que le sucedía?

— Estabas…- subió nuevamente la mirada por su cuerpo. Grabando cada musculo, cada parte de su piel expuesta en su memoria. — Emocionado.

La descripción de ese sentimiento consistía en algún tipo de alegría, interés, y estaba más que interesado por el cuerpo de Lucy.
Tal vez sentir no era tan malo después de todo.

Se acercó de nuevo a ella y la apresó contra la pared, evitando que escapara. Quería adentrase en su cuerpo, explorar cada rincón de su belleza, necesitaba follarla o explotaría y, más que nada, quería sentir.

Natsu se pegó más hacia su cuerpo y le acaricio los muslos. Su respiración era acelerada y podía percibir lo excitado que estaba.

— ¿Qué crees que estás haciendo?

— Quiero sentir esa emoción de nuevo.- su voz sonaba ronca y hambrienta.

Todo su cuerpo vibraba con sus caricias. Lo deseaba que hasta parecía imposible. Tantos años buscando al hombre que la hiciera fantasear y lo había encontrado en Natsu. Un completo error. Aunque su cuerpo no parecía pensar lo mismo, ni tampoco ella en sus adentros.
Natsu puso las manos sobre su trasero y las deslizó por atrás hasta su mojado centro, acariciándola a través del encaje. Ella jadeó. Su contacto la derretía.

— Tienes que detenerte.- por favor, continua.

— No quiero.- la levanto para llevarla a la encimera y tener mejor acceso entre sus piernas. En el momento en que la tuvo en donde quería, arrastró sus bragas hacia abajo.

Ella gimió y echó la cabeza hacia atrás cuando le acarició el clítoris. Natsu aprovechó ese momento para morder su duro pezón a través de la tela de su camisa. No llevaba sostén y eso lo excito más.
Su tacto era tan caliente que Lucy pensó que se prendería en llamas.

En su mente había una lucha interna, apartarse o rendirse ante sus fogosas caricias. Nunca había permitido que nadie la tocara como lo hacía Natsu. Estaba convencida que el sexo con él sería el mejor que tendría en su vida. ¿Para qué negar tal oportunidad?

Sus pechos dolían, su interior se estremecía, el placer que sentía era inimaginable. ¿Podía sentirse así solo con un tacto?
No. Se sentía así solo porque Natsu la tocaba; con suma delicadeza e intensidad.

— Oh, Natsu.- enredo las manos entre sus hebras. Estaba dejando que un hombre que acababa de conocer la follara con los dedos.

Natsu dejo su pezón y aspiró su aroma en la curvatura de su cuello. Diablos, como deseaba enterrarse en aquella mujer.
Lucy Heartfilia tenía algo que lo seducía. Estaba completamente fascinado por cada sonido erótico que salía de su boca, el dulce aroma de su piel mezclado con el sudor, sus labios suaves y tibios, y su intimidad lubricada deseosa por él.

— Hueles genial.- lamió su cuello. Sintió como el cuerpo de la rubia se tensaba y su interior apretaba sus dedos. — ¿Quieres correrte, Luce?

¡Dios! La manera en que pronunció su nombre la hizo temblar, o tal vez era el aviso de su orgasmo.

Respondió a su pregunta con un grito y se dejo llevar por la abrumadora sensación. Tuvo que aferrarse a sus hombros mientras recuperaba el control de su cuerpo.
Su pecho subía y baja tratando de encontrar el ritmo de su respiración, también intentado disfrutar la satisfactoria sacudida que sintió. Nunca se había corrido tan rápido. Nunca había tenido un orgasmo causado por un hombre anormal que apenas conocía.

¡Mierda!

Volvió a la realidad.

Lo apartó rápidamente y bajo de la encimera. ¿En qué carajos estaba pensando?

— Oh, demonios. ¿Qué estamos haciendo?

— Somos dos adultos pasando un buen momento. No hay nada malo en eso, Lucy.

— ¡Apenas te conozco!

— Podemos conocernos mejor.

Dio un paso y ella retrocedió instintivamente.

— Mantente alejado, hombre bestia.- sin pensarlo más, volvió a su habitación. Necesitaba una ducha fría para aclarar sus pensamientos.

Frustración. Si pudiera reflejar alguna emoción, en definitiva sería esa. ¿Por qué era tan testaruda? La única parte que mostraba frustración estaba entre sus calzoncillos.
Lucy era hija de un científico. Sus genes curiosos corrían atreves de su sangre, tendría que ceder tarde o temprano. Y él se encargaría de lograrlo.

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Después de lo ocurrido esa misma mañana, no salió de su habitación, ni tampoco el atractivo hombre que la derretía.
Iba a ser un gran problema si aquello continuaba y no podía huir de él para siempre. Tenía que salir tarde o temprano, y decidió que era hora de hacerlo, además de que su estomago pedía por alimento.

Ya había aclarado sus ideas. Tenía que comenzar a pensar con la cabeza y no con su entrepierna cada vez que estaba en la misma habitación que él.
El hombre estaba irresistible, dos semanas serian imposibles de soportar; aun más cuando su cuerpo prácticamente se lanzaba contra él.

Lucy Heartfilia no era una cobarde. ¿Qué tenía de importante en que el único hombre que la ponía nerviosa y caliente viviera con ella durante dos semanas? Absolutamente nada. Todo estaba perfecto. Podía lidiar con eso.

Salió de su habitación y miró la de Natsu. La puerta permanecía cerrada y suponía que tenía los mismos problemas que ella, o tal vez mayores. Después de todo, huyó y lo dejo solo con una erección.
Debía estar molesto. Por fortuna, él no sentía nada, así que no había nada de qué preocuparse.

Aun le intrigaba lo que sucedió con la emoción en su pecho. Era muy extraño e inusual. Ya le contaría a su padre cuando volviera.

Encendió su ipod y busco una canción que levantara su estado de ánimo. Encontró la indicada: We found love de Alex Goot. Busco los utensilios para cocinar mientras se movía de un lado a otro al ritmo de la música.
Siempre llevaba algo de música a cualquier parte, le daba más alegría a su vida y era más divertido.
Tarareó la canción y continuó bailando con una enorme sonrisa. Todas las dudas en su cabeza desaparecieron y fue entonces en donde decidió girar su cuerpo y sumirse a un más en ese agradable momento.
Nuevamente, justo como el día anterior, un muro de músculos chocó contra ella, o más bien ella contra él.

Alzó el rostro y se encontró con Natsu. Parecía intrigado, curioso por lo que ella hacía. Se avergonzó un poco, la había visto bailar.
Apagó el reproductor y fijo su atención en él. Esta vez estaba vestido y no solo en calzoncillos.

— ¿Qué haces aquí?- la respuesta era obvia, pero quería escucharlo hablar.

— Escuche la música y supuse que estarías aquí.- respondió sin apartar la mirada. — ¿Por qué no continuas? Eres muy atractiva cuando sonríes.

El pulso de Lucy se aceleró. Eso no era bueno.

— Me viste-

— Mover sensualmente tus caderas por toda la cocina. Si, lo hice.- la interrumpió. — Parece que te divertías.

Fue incapaz de moverse. La altura y cuerpo de Natsu la hacían sentir indefensa, vulnerable, delicada. Nadie jamás la hizo sentir de esa manera.
Él podría protegerla, cuidarla, solo si pudiera ser alguien diferente. Estaría encantada si el hombre que necesitaba en su vida fuera Natsu.

Él le acarició el labio inferior con el pulgar y esta vez, ella no protesto ni se alejo. Estaba perdida en esos ojos color jade que ya no parecían tan opacos como la primera vez. Era muy atractivo sin ningún gesto en el rostro, no podía imaginar cómo sería ver una sonrisa o cualquier otro tipo expresión. Sería demasiado cautivante.

Por la forma en que miraba sus labios, se dio cuenta de que quería besarla. Ella podía percibirlo y él se moría por hacerlo.

— Pensé que te mantendrías alejado, hombre bestia.- menciono. Su voz salió más tierna de lo que planeó. — ¿Por qué no puedes mantener tus manos alejadas de mi?

— Quiero tocarte. Necesito tocarte. Mi cuerpo reacciona de manera diferente cuando estoy contigo.

Lucy mordió su labio inferior.

— Es solo lujuria.- lo dijo también para tratar de convencerse a sí misma. Le sucedía lo mismo que a él.

Natsu negó y liberó esa línea de carne de sus dientes.

— Es algo más. Puedo sentirlo.

— Tú no puedes sentir, no tienes corazón.

Por supuesto que lo tenía, sin él no viviría; solo que ambos conocían el significado de esas palabras. Sin sentimientos no había corazón.

Natsu ladeó la cabeza y con ese movimiento, Lucy entendió que estaba divertido por su respuesta. Tal vez su rostro era inexpresivo, pero otras partes de su cuerpo podían hablar por él.
Le recorrió el cuerpo con la mirada. Usaba un vestido amarillo muy femenino que acentuaba sus divinas curvas y lucía esas excelentes piernas. No obstante, fue el escote que mostraba sus pechos alzados lo que capto su atención.

— Mi corazón puede estar perdido, princesa…- dejo de acariciar su labio y, con el dedo índice y ligeramente con la uña, descendió por su cuello y paso por sus pechos, enviando escalofríos a través de su columna vertebral. Acarició su plano abdomen y cuando llegó a sus caderas, la sujetó y atrajo hacia él. Obligándola a sentir la dureza de su miembro. — Pero mis manos pueden recompensártelo.

¡Santo dios! Ese hombre debía ser una fantasía. Si no la sostuviera, habría caído al suelo a causa de sus temblorosas piernas. Todo su cuerpo se volvía líquido a su tacto.

— ¿Y si no quiero tus manos?

— Puedo ofrecerte lo que quieras de mí.

Menos tu corazón. Se deprimió un poco ante el pensamiento y después se golpeo mentalmente. No sucedería nada entre Natsu y ella. No podía ser.

— ¿Puedo besarte?- le pregunto a Lucy y ella lo observo con una mirada divertida.

— Normalmente no me preguntas. Solo lo haces.

Él poso sus labios sobre los de ella y los saboreo como si no lo hubiera hecho nunca. Le gustaba el sabor de Lucy.
Ella, por su parte, apenas podía seguir el beso. Se quedo pasmada en cuanto lo vio inclinarse a su rostro. ¿Acaso vio una media sonrisa en esos labios? ¿Natsu había sonreído?


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Ok, solo traten de imaginarse a un Natsu descubriendo y sintiendo nuevas emociones como los hermosos, adorados y aclamados: celos.

*3* Oh, dioh. No será en el próximo, pero ya les di un adelanto ;)

Muchas, muchas, pero muchas gracias por dejarme un lindo review! Son lo máximo! Los quiero con toda el alma *muchos corazones*

Nos leemos en el próximo ;3


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