Hi! Se que me echabais de menos, seguro pensasteis, bah no va a seguirlo! Pues si, tengo muchas locuras roisa en mi cabeza jeje. No debería ser buena y subirlo, las petardas roisa no me comentaron el fic y se que lo leen como ven mi vid porque son unas viciosas, adictas al rol GRRRRRRRRRRRRR haha pero bueno, graciaas a loliquiu, y kafg! =)

And thanks so much for your review lovely english guest! I'm sorry I can't write this in english, so I recommend you use some translate for read this :S


CAPÍTULO 2

-¿Estás saliendo con mi padre? - llevándose a la pelirroja detrás de una columna del restaurante de modo casi violento.

-Baja la voz, por favor... - intentando no temblar ¿qué hacía ella aquí? No podía ser... Emilio obviamente le había hablado de sus hijos pero cuando describió a... ¡Luisa! (bonita forma de enterarte del nombre de tu amante pasajera de la noche anterior) jamás la hubiese imaginado así.

-¿Y lo de anoche? - siguiendo perpleja por lo que acababa de vivir... ese angustioso segundo en que su padre había besado a su diosa delante de sus narices.

-¡Lo de anoche fue un error! - mostrando clara su postura, no podía dejarse evadir por los sentimientos de una cría - Realmente lo que tengo con tu padre... se está volviendo algo serio - intentando sonar creíble porque ni ella misma se lo creía. Y si no hubiese sabido que la mueca de asco de Luisa era por su desliz en la piscina... habría dudado por un segundo de su veracidad - Mira... simplemente pensé que debía estar con una mujer una última vez... ya sabes, sacarlo de mi sistema - ni que dejar de ser lesbiana fuese así de sencillo, pero si conseguía medio convencerla me quedaría satisfecha. Dios, ¿por qué era tan irresistible? A simple vista no tenía nada en especial, morena, baja, tampoco es que fuese una modelo veinteañera de esas de 90-60-90 con las que solía acostarse cada noche... no, Luisa era especial, cuando entró en el bar y la vio, esa mirada, esa sonrisa... NO PODÍA SENTIR ALGO POR UNA MUJER EN PLENA MISIÓN. ¿En qué estaba pensando?

-Entiendo... - cortando los impuros pensamientos de la diosa pelirroja... la pobre no se creía su mala suerte. Pero no pensaba dejar que la pelirroja se fuese de rositas, lo que había pasado la noche anterior había sido por parte de ambas... ella no era la única con una vida - De todas formas tengo novia, ¿sabes? - fijándose en su reacción? - Su nombre es Allison y adora tener sexo en baños.

ZAS. En toda la boca.

Bien... - tragándose su orgullo de altiva pelirroja - Me alegro por ti - Está claro, la morena era de armas tomar y no una tonta como pensó... pero era tan penetrante... no podía mirarla a su mirada de cordero degollado que la partía en dos, así que bajo la vista y ains... una minúscula mancha se encontraba reposando sobre su camisa. Acto reflejo, Rose extendió el brazo y agarró el cuello de la camisa azul marino para hacer desaparecer esa mancha. La tensión entre ambas era latente, sin necesidad de palabras que lo describiesen, la escena hablaba por si sola... Ese movimiento perspicaz se prolongó más segundos de lo debido. Esa piel a escasos milímetros, su cuello, boca... - Tienes un poco de... puré de patatas en tu camisa.

El tiempo se hubiese parado entre ellas y sus miradas de no ser por una voz conocida por ambas que cortó ese icónico momento.

-¿Qué hacéis vosotras dos aquí paradas? Creí que habíais ido al tocador señoritas - cogiendo por la cintura a Rose, y sonriendo a Luisa - No me habéis dado a presentaros. Luisa, te presento a Rose, mi prometida. Rose, está es mi hija Luisa de la que tanto te he hablado.

Las palabras de Emilio hicieron sentirse peor si cabía a Luisa. Se le veía tan ilusionado con su nueva novia... ¿había dicho prometida? Era muy fuerte. Se había acostado con su futura madrastra. No podía asimilarlo necesitaba un trago... y en vez de eso, tenía que dar dos besos a Rose, fingir no conocerla y aparentar alegrarse por ellos como la buena hija que debía ser.

-Anda, volvamos a la mesa, ¡el caviar nos espera!.


Al día siguiente...

Luisa se levantó y se dirigió a las cocinas a buscar algo para desayunar. Era tarde y la hora del desayuno había pasado. Debido a su última recaída había perdido su licencia para poder ejercer la medicina, y no tenía ninguna preocupación en su vida, salvo mantenerse sobria. Llevaba 35 días y se sentía muy orgullosa. Pero... llegar al 36 iba a ser difícil cuando se disponía a coger el ascensor vio salir de la suite de su padre, con la misma ropa que la noche anterior, a Rose.

-Vaya... algunas prometidas no pierden el tiempo. Deberías traerte ropa de recambio, para no dar el cante y eso... - llamando al ascensor con insistencia para que llegase ya.

-Yo al menos estoy vestida, tú diría que vas ¿en pijama? - desde luego así sin arreglar Luisa perdía todo su encanto.

-Es que me acabo de levantar y si, voy en pijama. Pero como comprenderás me da igual la imagen que tenga el hotel de mi. Me da igual lo que opine un cualquiera de mi - notando la mirada de Rose sobre su desaliñado atuendo.

-No debería darte igual, como hija del jefe de este hotel deberías mantener una imagen - incomodándose por la situación y deseando que llegase el maldito ascensor ya.

-Tranquila, nunca fui un ejemplo para nadie, y ahora tendrán a la flamante novia del jefe para mantener el estilo de este hotel bien alto. Dime Rose, ¿a qué te dedicas? No me lo digas, eres modelo - sabía que no, pero podría serlo con esas piernas de infarto kilométricas - No, no, no eres actriz de manos, o piernas... - sin dejar de mirar sus perfectas piernas - Ah no, he descubierto tu secreto, ¡eres actriz porno! Si, eso te pega más - soltando dicha bomba a la vez que llegaba el ascensor, con el único fin, obviamente, de hacer explotar a la pelirroja.

-Para tu información... - pensándose si entrar o no en el mismo ascensor que Luisa - soy abogada, y bastante buena.

-¿Abogada? - ¡vaya! la diosa había estudiado, no podía ser - Si, seguro que se te da genial el trabajo de escritorio.. ya sabes, a cuatro patas y...

¡PUM!

La mano de Rose vino rodada hacia la preciosa y dormida cara de Luisa que vio las estrellas. Si las miradas matasen, Luisa estaría crucificada ya, pero en cambio de eso tenía el labio roto y sangrando, ¡que ostión la había metido!

-Lo siento, lo siento - acercándose a la desplomada Luisa que con una cara de dolor, se llevaba la mano a su boca y empezaba a gimotear por la sangre - ¡LO SIENTO! - intentado hacer algo para calmarla.

-¡Eres una bestia! Ni te acerques a mi - con cierto temor en sus ojos, ¿acababa de pegarla su madrastra? Pronto empezábamos... Ni que fuese Cenicienta.. no, Cenicienta no se tiraba a su madrastra ni en sueños.

-No pretendía... - sintiéndose culpable, a veces la ira se apoderaba de ella y sacaba su peor lado - Has insinuado que era una prostituta y... de verdad que lo siento. Tienes motivos para estar enfadada y querer ofenderme y desquiciarme. No debí pegarte.

La culpabilidad y afección con que se disculpaba hacía que Luisa no pudiese guardar rencor a ese par de ojos azules que se la clavaban en sus retinas... dios, ¡era tan perfecta! se dejaría pegar por ella todo el día. Pero no podía demostrar esa debilidad.

-No vuelvas a tocarme, ni te me acerques... Y da gracias que no le cuento a mi padre que mi futura madrastra ya está abusando de su autoridad. No se que coño buscas en mi padre, ¿dinero? Bien, espero que os divorcies pronto para que cobres tu parte. Pero mantente alejada de mi Rose, o no respondo - saliendo del ascensor sin mirar atrás en dirección a las cocinas, esta vez no a por el desayuno, sino a por hielo.

-Luisa, ¡espera! - oyéndose detrás suyo el taconeo de la pelirroja - No puedo irme así... dejándote sola con eso - mirando avergonzada al morado que la había dejado en su rostro.

-No quiero tu ayuda, gracias, adiós - buscando de mala leche hielos en el congelador y poniéndose uno en su cara para aliviar el dolor.

-¡No! Espera, ¿qué haces? -cogiendo un trapo y quitando el hielo a Luisa de la mano y envolviéndolo - Si lo pones sobre tu piel directamente, te abrasarás - posando con cuidado el hielo encima del labio.

-Ya lo sé.. ¡ouch! para algo estudié medicina.

-¿Eres médica? - vaya, no lo hubiese esperado.

-Ya ves, la abogada y la médica... y ninguna hacemos bien nuestro trabajo, tu quebrantando leyes de violencia y su de física de primero de primaria, dos cuerpos a distintas temperaturas... - ufff no podía terminar la frase. Rose estaba casi encima suyo, mirándola con atención al mismo tiempo que presionaba con el hielo.

-¿Si? Siempre fui muy mala en ciencias, yo era de letras... Explícamelo - inclinándose un poco hacia delante, provocando que Luisa quedase atrapada entre la mano que presionada la herida, y el frigorífico.

-Ya terminé, no era nada, si en realidad no tengo ni idea. Creo que me saqué la mitad de la carrera borracha, tengo lagunas en mi cabeza - provocando la risa de Rose. ¡Ay! ¿Por qué se reía como una diosa, pegaba como una diosa y hasta olía como una diosa? Un momento, ¿las diosas huelen? Si, olían a Eau de Rose.


¿Opiniones? Y decir que es corto, no me sirve xDD