Los nombres de los personajes y de los personajes aquí mencionados no me pertenecen, todos ellos son puramente y una brillante creación de J. R. R. Tolkien y la producción cinematográfica es (como ya todos sabemos) de Warner, así que esta historia no tiene fines de lucro y yo no gano nada con publicarla, solo lo hago por diversión (y para el desahogo de mi alocada cabeza).
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PROPUESTA NUPCIAL
Al día siguiente, Aragorn tomo su desayuno al lado de Frodo, Sam, Pippin y Merry; costumbre que tenía desde que ellos estaban ahí, con la única diferencia que una vez terminaron de comer, Aragorn les pidió a sus amigos que le acompañaran a una cabalgata por su reino, pues este deseaba hablar con ellos, gustosos los cuatro hobbits aceptaron.
Luego de la caminata por las calles de Gondor, Aragorn aprovecho un momento en el cual se encontraba a solas con los hobbits para informarles sobre la situación, y sobre su posible boda con Legolas.
-¡Espera! ¿Entonces Legolas no lo sabe aún? Cuestiono sorprendido Frodo.
-Eso me temo mi señor Frodo. Respondió Aragorn.
-No quiero ser ave de mal agüero pero, ¿y si Legolas dice que no? Pregunto Merry.
-Eso es lo que yo también me temo.
-Lamento ser yo quien lo dice mi señor Trancos, pero ¿no es algo egoísta lo que piensan hacer? Cuestiono Sam algo apenado.
-¿Egoísta? Pregunto Estel, aunque sabía bien a lo que Sam se refería, prefería tan solo ignorarlo.
-Bueno es que no saben si quiera si el señor Legolas tiene a alguien especial esperándolo en su hogar. Comento Sam.
-Eso lo dices porque tú tienes a Rosita. Dijo Pippin enseguida. –¿Sabías Trancos que a Sam le gusta una joven que vive en la comarca? Su nombre es Rosita. Dijo haciendo sonrojar al hobbit.
-¡Oh! En ese caso me alegro mucho por ti Sam, y te deseo suerte con ella. Respondió Aragorn tomándolo por uno de sus hombros.
-Bueno ¿y qué hay de ti? Pregunto Pippin al hombre.
-¿A qué te refieres?
-¿Estas conforme con todo esto? Secundo su primo.
-Tengo que estarlo, en verdad creo que es la mejor opción.
-Pues….falso o no, creo que si Legolas accede estarías en deuda con él, y lo mínimo que podrías hacer es el tratar de hacerlo feliz mientras esté a tu lado. Sugirió Frodo luego de meditar el asunto.
Aragon no consiguió responderle al hobbit, pues en seguida fueron interrumpidos por los cuernos de Gondor anunciando la llegada de visitantes. Aragorn monto nuevamente su caballo mientras que al mismo tiempo los hobbits subían a los ponis que les habían prestado para regresar lo más pronto al castillo.
Grande y grata fue su sorpresa al percatarse que se trataba de su amigo Gimli el enano y a su lado su leal amigo Legolas quienes habían llegado.
-Te dije que conocía un atajo. Se jacto el elfo volteando a mirar a Gimli, quien como siempre venia montado detrás de él.
-¡Bah! Elfo presumido. Dijo Gimli mientras bajaba del caballo haciendo reír a su amigo.
En cuanto los hobbits vieron a sus dos amigos, de inmediato corrieron a saludarlos.
-¡Ha! Mis señores hobbits. Exclamo feliz el enano al ver a los cuatro jóvenes.
Mientras tanto Aragorn ya había desmontado su caballo y se acercó a sus compañeros con las riendas en mano, llego justo a tiempo para ver a Legolas bajar de su corcel con la elegancia que lo caracterizaba, lo miro atentamente mientras veía como el sol a mitad del cielo le hacía brillar su sedoso cabello.
-¿No piensas saludarme? ¿Oh acaso la realeza ya se te subió a la cabeza? Pregunto sarcástico Legolas al percatarse de la mirada del humano sobre él.
De inmediato Aragon salió de su trance y se acercó a su amigo como siempre.
-¡Oye, oye! Aquí el príncipe mimado eres tú. Respondió Aragorn divertido recordando los juegos que solía compartir con el elfo y haciendo reír al mismo.
-¡Que gusto verle de nuevo señor Legolas! Exclamo Sam a su lado.
-Lo mismo digo, me da mucho gusto volver a verlos. Contesto cortes el elfo.
-¡Oh vamos! Basta de formalidades. Se quejó Gimli. -¿Qué dicen si vamos adentro y platicamos por un buen rato mientras tomamos una gran pinta de cerveza? Sugirió.
-¡Pero por supuesto! Contestaron Pippin y Merry al mismo tiempo.
-Aragon… Lo llamo Frodo llamando la atención del hombre.
-¿si?
-Deberías aprovechar este momento para hablar con Legolas. Sugirió para después seguir a los demás.
Siguiendo el consejo de Frodo, y aprovechando que todos se encontraban entretenidos charlando en el comedor, le pidió a Legolas un momento a solas para hablar con él, este acepto en seguida. Aragorn llevo a su amigo hasta los jardines de Gondor, pues sabia mejor que nadie cuanto amaba Legolas estar cerca de los árboles.
-¿Y bien? ¿Qué hacemos aquí? Pregunto Legolas curioso.
-Quería hablar contigo a solas….
-Bueno creo que eso es obvio. Respondió Legolas con una simpática sonrisa. –La pregunta es ¿Por qué? Al ver que el hombre seguía sin responderle, nuevamente pregunto. –¿Estel? ¿Estás bien? Imagino que todo esto debe ser muy difícil para ti….. ¿aun la extrañas?
Por un rato más, Aragorn permaneció en silencio hasta que finalmente respondió con un suspiro.
-Sí, aún le extraño y la seguiré extrañando por el resto de mis días. Dijo melancólico. –Pero no es por eso que te traje aquí.
-¿Ah no? ¿Entonces? Cuestiono confundido Legolas.
-Bueno, la verdad quería hablar contigo…
Y con estas palabras el hombre se armó de valor y comenzó a narrarle toda la situación, el cómo sus dignatarios lo obligaban a casarse de nueva cuenta y de como Galadriel, Elrond e incluso Gandalf habían pensado en aquel descabezado plan. Cuando termino, la mirada de asombro de Legolas lo decía todo.
-Bueno, es una sugerencia que ellos hicieron; pero no tienes que hacerlo si tu no quieres. Aseguro Aragorn intentando no forzar al elfo.
Por largo tiempo, Legolas permaneció en silencio absorto en sus pensamientos, mirando a un punto perdido entre los árboles. Al ver la reacción de su amigo, Aragorn pensó en que quizás se había adelantado al contarle todo eso, después de todo apenas había llegado, seguramente Legolas no esperaba una propuesta matrimonial en su primer día en Gondor. Bajo estos pensamientos, Aragorn comenzó a caminar de vuelta al palacio.
-Oye, disculpa, es obvio que me apresure y tú no tienes por qué hacer esto, estoy seguro que podemos encontrar otra solución solo nece…
-¡No! Le interrumpió Legolas siguiendo al hombre. –Puedo hacerlo… ¡quiero hacerlo!
-¿Estás seguro?
-Desde luego, soy un príncipe y por tal debo responder por mi gente, y la verdad es que le tengo gran aprecio también a tu reino, no podría tener un mejor rey que tú, no creo que sea conveniente que te revoquen de tu cargo. Respondió Legolas con mucha seguridad en su voz, tanto que sorprendió a Aragorn. –Y por lo tanto lo hare, solo que… siguiendo mis tradiciones, mi protocolo dicta que tienes que hacerme antes la pregunta. Informo sacando de su trance a Estel que permanecía inmóvil en su lugar.
-¡De acuerdo! Aun sorprendido por todo ello, Aragorn se arrodillo frente al elfo y sostuvo su mano derecha entre las suyas, con algo de nerviosismo en su voz, la cual logro esconder, comenzó a hablar. –Legolas Greenleaf, hijo único de Thranduil y príncipe de Mirkwood ¿aceptas ser mi esposo? Pregunto con la gallardía de un rey.
-Si mi señor Aragon, rey Elessar de Gondor, acepto ser su esposo. Respondió Legolas con la misma elegancia que Estel.
Siguiendo la etiqueta de la realeza, Aragorn deposito un sutil beso en la mano del elfo, acto que hizo sonrojar a este. Por suerte para Legolas, esto pasó desapercibido para Estel.
-Bien ¿volvemos adentro? Pregunto el humano.
-Claro. Respondió Legolas sonriendo.
La noche pronto llego, así que sin más nuevamente todos se dispusieron a dormir, pues todos sabían que el siguiente día, sería uno muy agitado…
