Oban Star Racers no me pertenece

Sorry por tardar, tuve una sequía de inspiración, espero que les guste el cuento :)

"pensamientos"
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Recuerdos

"Él debe cumplir con sus responsabilidades así que déjalo en paz"

Se levantó de golpe, con los ojos bien abiertos, gotas de sudor cayéndole por la frente y la respiración agitada. "A qué vino ese sueño" se preguntó mientras trataba de calmarse. Cuando al fin lo logró, se dio vuelta para ver la hora en su despertador. "6:45 am, ya no tardará en despertar" pensó con una sonrisa. Volvió a recostar la espalda contra el colchón y miró hacia la nada pensando otra vez en lo que había soñado. Finos rayos de sol se colaban por sus cortinas rompiendo con la oscuridad del lugar, el silencio plagaba la habitación y la hacía sentirse en un relajante equilibrio. Pero eso no duraría mucho, ya que el sonido de unos pequeños y rápidos pasos se escucharon atravesando el pasillo, acercándose mas y mas a su habitación. Se le formó una pequeña sonrisa mientras se envolvía con las colchas y cerraba los ojos.
No pasó mucho hasta que la puerta se abriera y una pequeña figura ingresara. Al ver a Eva "dormida" sobre la cama, una picara sonrisa se formó en su rostro. Se acercó en cuclillas hacia la cama, en un vano intento de no hacer ruido. Y cuando estaba por hacer su travesura, un par de brazos la tomaron subiéndola a la cama y haciéndole cosquillas.
-¡Jajajaja... no mamá... jajaja... ya basta...jajaja!-.
-Esta bien-soltó a su victima, la cual continuó riendo unos segundos hasta relajar su respiración y volteo a ver a su madre. En solo ese pequeño instante, Eva pudo apreciar cuanto se parecían: el corto cabello negro, la carita redonda y la gran y picara sonrisa que adornaba su rostro. Su hija era idéntica a ella, bueno, salvo por el bronceado tono de su piel y los brillantes ojos celestes. Lo único que agradecía a Dios era que había heredado sus orejas.
-¡Mamá, va a temblar, te levantaste antes que yo!-.
-Buenos días para ti también Maya-otro punto mas, definitivamente su peque a había sacado su personalidad.
-¡No es solo un buen día!¡Es el mejor de los días!¿Sabes por qué mamá?-.
-Mmm, ¿qué tendrá de especial este día?-fingió no saber.

-¡Mamá!-protestó la pequeña con los cachetes inflados.

-Jajaja, cierto es el cumpleaños de alguien, pero no me acuerdo de quién será-.

-¡Mío, mío, mío!-.
-Por supuesto, hoy es el cumpleaños de mi niña especial-.
-¡Siiiiii!¡Y quiero muchos regalos!-.
-¿Qué tal si empezamos con un desayuno y luego vamos por eso?-.
-Siiiiii-.
-¡Entonces a levantarse!-.
No se arregló mucho, solo se puso una manga corta negra que la cubriera un poco mas (Eva sigue durmiendo con el mismo top que en Oban), alzó a su pequeña y después de una parada rápida en el baño, bajaron para que Eva preparara el desayuno mientra Maya dibujaba en uno de sus tantos cuadernos.
Así era un mañana más en su nueva vida, salvo porque normalmente era Maya quien la despertaba, no sabía como pero cuando el sol se levantaba ella igual. No era que se quejara pero la vida de madre soltera era difícil y mucho mas cuando te mudaste de la casa de tu padre para tener más independencia. Claro, tenía el apoyo de su padre y amigos pero aún así era un trabajo pesado. Sonrió al pensar en ellos, aún embarazada a tan temprana edad nunca la trataron como a una perra cualquiera sino que se mostraron muy compresivos, brindándole todo su apoyo durante los meses del embarazo y en los 5 años que va criando a su pequeño angelito. Volteó el último de los panqueques y siguió con sus pensamientos. Si, era duro, nadie te enseña a ser madre y no tener una durante gran parte de tu vida lo dificultaba más. Sin mencionar el tener que dejar de ser una adolescente para pasar a tener que equilibrar el trabajo, escuela en su momento, los quehaceres domésticos todo entorno a las necesidades de su hija. Realmente agotador. Pero al ver a su pequeña, sabía que valía la pena, Maya era su mundo y no lo querría de otra forma.
-Aquí tienes mi tesoro, una torre de panqueques-.
-¡Siiii panqueques!-se emocionó mientras dejaba de lado sus dibujos y agarraba el jarabe para echarlo sobre la torre. Eva no pudo ni sentarse por el sonido de alguien llamando a su puerta."¿Quién sera tan temprano?"se preguntó cuando se dirigía a abrir la puerta.

-¡Buenos días chica!- La entusiasta que acaba de saludarla es Emily, la mejor de Eva en toda la Coalición Tierra. No más alta que ella, cabello rubio largo, ojos verdes, piel blanca como la nieve y una de as chicas más locas y alegres con la que pudo haberse cruzado.
-Buenos días Em, pasa, hoy estas temprano-.
-Como dice el dicho, quien madruga Dios lo ayuda-dijo entrando a la morada-Además no me puedo perder la mañana de un día tan especial,¡¿a dónde esta la cumpleañera?!-.
-¡Aquí Tía Emily!-.
-¡Feliz cumpleaños mi adoración! mira que te traje algo y espero que te guste!-.
-¡A ver!¡qué es, qué es!- Miró a su mejor amiga sacar una caja envuelta en papel de regalo de su bolso y a su pequeña pegando salto de emoción, y de la nada le hizo recordar con gusto la vez que conoció en a Emily hace ya más de 5 años...

Flashback (5 años y 4 meses atrás)

Eva se encontraba recorriendo los pasillos de la secundaria con destino a la oficina del rector para recoger unos papeles. Ya estaba en su quinto mes de embarazo y como no soportaba ir todos los días al secundario y encima aguantar las cargadas de sus compañeros, convenció a su padre para que la dejara estudiar en casa. Ahora solo necesitaba firmar unos papeles para terminar con el trámite y despedirse de ese lugar de una buena vez. Mientras caminaba pensaba en las últimas noticias sobre la guerra que se libraba a varios años luz de la Tierra. No mucho después de haber vuelto de Oban, los nourasianos entraron en guerra contra los Croogs y la Coalición Tierra ingresó al combate como aliada de Nourasia. De vez en cuanto pasaban noticias sobre el conflicto pero no era las noticias que ella quería. Lo único que le interesaba era saber de Aikka, cada día se preguntaba si el padre de su bebé estaba bien o aunque sea vivo. Sacudió la cabeza, estresarse con esas preguntas no le harían ningún bien a su hijo.
-Mira, si es la perrita Wei-.
Oyó decir detrás suyo, sabia quien era, o mejor dicho quienes. Siguió caminando, no valían la pena. Sin embargo no se deshizo se ellos.
-¡Hey¡ ¡¿estas sorda o acaso no tienes modales?!-.
-Si ¿por qué no saludas Eva?-.
Mathew Foreman y Tim Daglas eran la prueba irrefutable de que la especie humana podía involucionar. Eran el par de vagos mas mujeriegos, machistas e idiotas que alguna vez haya conocido. Otra de las razones para no pisar más este lugar. De un instante a otro sintió que la jalaban del brazo y la aprisionaban en contra de los casilleros.
-¡Ya déjenme!-.
-Vaya que si sabes hablar, entonces por qué no nos saludaste-.
-¡No tengo porque hacerlo, ya suéltame!-.
-¡Que carácter! Si nosotros solo queríamos conversar un rato, no tienes por qué hacerte la difícil-.
-¿Difícil? Si toda la escuela sabe que es una cualquiera- dijo el que la sujetaba mientras señalaba con sorna hacia su abultado vientre.

-Si, y ahora terminó como una vaca jajaja-.
-No es para tanto Tim, para mi Eva sigue conservando algunos de sus encantos-Fue entonces que Eva vio un cambio en sus ojos.-¿Qué dices Evita?¿te parece si nos divertimos un rato?-.
-¡Púdrete imbécil!-dijo mientras trataba de luchar contra el agarre, pero Mathew era más fuerte.
-Pues pudrámonos juntos-comenzó a acercarse para juntar sus labios y es cuando llego al colmo. En un rápido movimiento Eva le propino una patada en los testículos e intentó iniciar la carrera pero fue detenida por Tim.
-¡Auxilio!-.
-¡Maldita perra, me la paga..!-no pudo completar la amenaza pues una pequeña pelota le impactó directo en la cara dejándolo inconsciente.
-¡Que carajos Matt!-.
-¡Si no quieres terminar igual, mejor toma a tu amiguito y largo de aquí!-amenazó una chica rubia con una palo de lacross en mano. Si en algo era bueno Tim Daglas, era ser un cobarde. Así que soltó a Eva y se llevó a su amigo lo más rápido que pudo. Por fin Eva pudo respirar tranquila y se sentó en el suelo apoyando la espalda en los casilleros. Su salvadora se acercó inmediatamente.
-¿Cómo estas?¿Quieres que te lleve a la enfermería?-.
-No, solo necesito un momento-.
-Esta bien, me quedaré contigo, este lugar esta plagado de idiotas-.
-Si, por eso me largo de aquí-.
-¿Estudiarás en casa?-Eva asintió.-Te envidio, ojalá mis padres me dejaran hacer lo mismo-.
-No necesitas hacer esto-la pelinegra no entendía a esta chica, desde que los estudiantes se enteraron de su estado, literalmente toda la escuela la trataba de prostituta.¿Por qué ella seria diferente?¿sentiría lastima?Al diablo, ella no necesitaba esa basura.
-Ya lo se, pero quiero hacerlo-lo dijo con tanta simpleza que Eva volteó a verla sorprendida.-jijiji, no es lastima si es lo que piensas, no soy de las que juzgan, por cierto mi nombre es Emily-le regaló una enorme sonrisa.
-Eva-le devolvió la sonrisa.
-Eres la hija de Don Wei, ¿no?-Eva solo asintió.-Dime ¿eres piloto?-.
-Era-dijo con melancolía, como extrañaba esos días en Oban. Parece que hizo una cara porque a continuación Emily cambio de tema.
-Buena patada a los bajos, apuesto que el tonto de Mathew lo pensará dos veces antes de meterse de nuevo contigo-
-jajaja, no fue para tanto, lo mas genial fue cuando lo dejaste inconsciente con la pelota de lacross-
-no hay de que-Ambas rieron por un rato.
-Yyyyy ¿ya sabes qué es?-al ver que Eva no entendía, le lanzó una mirada a su vientre.
-No he tenido suerte, parece que quiere que sea sorpresa-.
-¿Y qué quieres que sea?¿niña o niño?-.
-Solo quiero que nazca sano- .
-Creo que eso lo desean todas las madres-.
-Si creo, gracias-.
-No hay de que-.

Fin del Flashback

Desde ese momento se hicieron las mejores amigas. Salió del sueño cuando su hija se puso delante de ella

-¡Mami mira lo que la tía Emily me regaló!-Maya alzaba en alto un vestido azul claro con toques de blanco.-¡Ahora solo me falta la tiara y seré una princesa!-. Como a toda niña de su edad, Maya soñaba con ser una princesa como los cuentos de hadas. "Si tan solo supieras".-¿Me la comparás verdad mami?-.
-Por supuesto, será tu regalo de cumpleaños mi princesa-.
-Hablando de regalos, te traje esto-dijo Em mientras le extendía una bolsa

-Em no tenias...-.
-Calla, calla, de qué me sirve estudiar diseño de modas si no puedo vestir a mis mejores modelos-.
-Gracias Em-.
-Si,si,si se que me adoras, ve a probarte eso, yo vestiré a su majestad para su día en el centro comercial-.
-¡Siiiii!-grito desde su silla la pequeña Maya antes de se cargada por su "tía" hacia su cuarto.

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Una vez cambiada se acercó al espejo para verse mejor, su amiga le había traído un conjunto de una sin mangas blanca con volados en la parte del busto y un chupín negro pegado al cuerpo con tachas por los costados. Se dio otro vistazo, los volados de la sin mangas ayudaban a disimular un poco su busto que había crecido considerablemente después del tiempo en el que amantó a Maya, el chupín resaltaba su figura, ahora con sus caderas mas anchas pero con su abdomen igual de plano. Suspiró, ella había cambiado bastante durante su embarazo y los 5 años siguientes tanto psicológica como físicamente, ahora era más alta, su cabello había crecido un poco más aunque claro no mucho ya que lo prefería corto, su tatuajes seguían prominentes sobre su rostro, el brillo de sus ojos se había ensombrecido un poco pero el fuego de su alma seguía fuerte, aún tenia una fuerte razón para pelear.

-¡Mami te ves muy linda!- Y ahí venía corriendo con los brazos arriba para que su madre la alzara.

-Tu también mi pequeña-.
-Yo digo que las dos se ven hermosas, ¿qué tal si vamos llendo?-.

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Subieron al auto de Emily rumbo al centro comercial y por el camino madre e hija jugaban a las adivinanzas.

-Es blanco y rápido cuando hay apuros ¿qué sera?-pregunto Eva.

-¡Una liebre!-.
-No-.
-¿Un ratón?-
-No-
-Mmmm...-Mientras su hija pensaba, Eva se puso a mirar por la ventanilla y al pasar por un lugar, otro recuerdo pasó por su cabeza.

Flashback (5 años y 2 hs atrás)

Se sentó en el sofá con el control en mano, no había nada mejor para después de comer que una película. Con la otra acaricio su abultado vientre, ya no faltaba nada para poder sostener a su bebé en brazos. Muchos menos de lo que creía ;). De la nada sintió una puntada en el vientre y un líquido la mojó entre las piernas.

-¡Papá!-. En cuestión de segundo vio como Don Wei se asomaba por la puerta de la cocina.
-¿Eva qué sucede?-.
-Creo... creo que rompí fuente-.
-¡¿Queeeeé?!¿Ahora?¿Estas segura?-.
-¡Por supuesto que lo estoy!¡¿Y qué carajos estas haciendo ahí parado!?¡Llévame al hospital!-.
-Esta...esta bien, vamos al auto-.
Ayudó a su hija a levantarse y la condujo hacia el auto.
-Respira Eva, todo va a estar bien-decía mientras le abría la puerta del acompañante

-Papá... ¿trajiste el bolso... con las cosas para el bebé?-.

-¿Ah?¿la bolsa?-.
-¿Qué estas esperando?¡Ve por ella!¡Se supone que el experimentado aquí eres tú!-.
-¡Vuelvo enseguida!-si supuestamente debería serlo pero jamas creyó que debería enfrentarse a un nuevo nivel de furia de su hija, cielos, ni Maya cuando estaba en su fecha gritaba tanto.
-¡Más te vale!-dijo mientras se metía al coche. Su padre volvió como un haz (no quería enfrentarse a la furia de su hija). Pero en el viaje el verdadero infierno se desató. Las contracciones se hicieron más frecuentes y Don tuvo que escuchar como su hija lloraba, se retorcía del dolor y gritaba maldiciones a Aikka. Y aunque el príncipe se encontraba en la lista de las personas a las que quería partirles la cara, se dijo que cuando todo acabara debería lavarle la boca a Eva con jabón. Mucho jabón.
Al llegar al hospital los enfermeros llevaron a Eva a la sala de parto mientras otros detuvieron al preocupado padre en la sala de espera. Los médicos le aplicaron la epidural para reducirle el dolor pero aún así dolía. Pasó más de una hora y durante ese tiempo habían llegado Stan, Koji, Emily y Rick, quienes se encontraban en la sala de espera acompañando a Don Wei, todos ansiosos por conocer al futuro recién nacido. Mientras dentro de la sala de parto, Eva estaba exhausta, no importara con cuanta fuerza pujara no parecía rendir ningún fruto.¡Dios! Odiaba estar sola, maldecía a los enfermeros por no haber dejado entrar a su padre, maldita sea, como quería que Aikka estuviera a su lado sujetándole la mano y susurrándole palabras de aliento que la ayudaran a seguir. Pero no, ella estaba sola en esto. La enfermera le decía algo pero ella ya no la escucha, estaba tan cansada que sentía sus párpados cada vez más pesados. Y fue cuando una imagen fugaz le cruzó por la cabeza, la imagen de ella sosteniendo a su bebé. Su fuerzas se reanimaron, no podía aflojar, tenía que hacerlo por su bebé. Pasaron varios minutos hasta que el bebé saliera.
-Es una niña- fue lo único que escuchó antes de que se llevaran para limpiarla y cambiarla. No se relajó demasiado, quería a su niña en sus brazos. Sentía como si los minutos que pasaban eran horas. Pero todo cambió cuando la enfermera le trajo a un pequeño bulto envuelto en mantas, apenas la destapó y se encontró con el angelical rostro de una pequeña humana con la piel bronceada, cortos mechones de cabello negro salían de su cabecita y se vio de frente con unos brillantes ojos azules. No pudo evitar revisarle las orejas, suspiró aliviada, tenia las orejas humanas. No era que le desagradaran las orejas de elfo de su padre pero prefería que su bebé haya heredado las suyas. La enfermera se le acercó preguntándole si tenia un nombre para el registro. Eva sonrió y miro a su hija con orgullo.
-Su nombre es Maya...Maya Wei-
-Que hermoso nombre, que quede en el registro, Maya Wei, hora del nacimiento 00:01 hs de la madrugada del día 14 de enero-

Fin del Flashback

-¿Eva?-La voz de Emily la saco de su recuerdo

- ¿Si?-.
-Maya te habla-.
-¿Si Maya?-.
-Es una ambulancia¿verdad que si mami?¿verdad que si?-.
-Si, adivinaste-.
-¡Vivaaa!-.
-Bien ya estamos llegando-.

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Pasaron una buena mañana en el centro, sobretodo la pequeña Maya, que haciendo ojos de cachorro conseguía todo lo que le pedía a su madre y tía. Ya llevaban bolsas llenas con peluches, una que otra muñeca, varias pinturas, algunos nuevos cuadernos hasta un avión a control remoto. Y ahora se le había agregado el regalo de su madre que era una tiara de juguete con pequeñas piedras blancas y una grande azul. La niña no podía ser más feliz.
Ya devuelta en el auto, la pequeña miró con curiosidad a su madre -¿A dónde vamos mami?-.
-Es una sorpresa-.
Pasaron varios minutos hasta que apareció a la vista el edificio de Wei Raicers

-¿Tienes una carrera mami?¿Esta vez me llevarás contigo?- la misma pregunta de siempre, hace unos 2 años Eva había vuelto a correr y hace tan solo un año ya había ganado su primer título de campeona y ahora cada vez que se acercaban a los hangares Maya le preguntaba si podía llevarla con ella. "De tal palo tal astilla".
_No en realidad-.
-Oooohhh-.
Al entrar, Emily aparcó enfrente del salón principal de la compañía, las tres salieron del auto y al abrir las puertas del gran salón

-¡Sorpresa!-.
-¡Siii!- el salón se encontraba adornado con motivos de princesas y justo en el medio se encontraban su padre, Rick, Stan, Koji y los compañeros de jardín de Maya junto con algunos padres.-¡Gracias, mami, eres la mejor!-.

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Ya eran las nueve de la noche y Emily, Eva y una dormida Maya se encontraban de regreso a casa. La cumpleañera se la había pasado una jornada llena de diversión y por lo tanto agotadora, no era de sorprenderse de que cayera dormida en los brazos de su madre una vez terminada la fiesta. Le alegraba el corazón ver a su hija tan feliz, hacía que todo el esfuerzo de las semanas previas a la celebración valieran totalmente la pena. También se sentía muy agradecida con sus amigos que le dieron una mano con los preparativos. Siempre estaban allí para ella después de todo lo ocurrido. Sobretodo su padre. No era de sorprenderse que al principio Don Wei no le agradara el hecho de ser abuelo a esa edad (ni que fuera tan joven ¬¬) pero fue uno de sus pilares durante el embarazado, sin mencionar la cara que tenía al tener en brazos a su nieta por primera vez fue tan tierna que no se le borraba de la cabeza.
-¿Otra vez metida en tu cabeza Ev?-.
-¿Eh?-.
-Sabes que puedes confiar en mi ¿no?-.
-Si lo se ¿por qué lo dices?
-No te hagas, durante toda el día estuviste distraída, yendo a no se dónde en tu cabeza- le lanzó una mirada seria antes de volver su vista al camino.-Además Maya me contó que te levantaste primero que ella esta mañana, y eso querida, no es normal-. Quedaron en un silencio por unos momentos.-¿Qué te ocurre?-.
-Solo un mal sueño...un recuerdo-.
-¿De...aquel día?-.
-...si-.

Flashback (4 años y un mes atrás)

Estaba a tan solo un mes del cumpleaños número 1 de su pequeña pero increíblemente eso no le interesaba en este momento, por fin después de mas de un año la guerra entre Nourasia y los Croogs había terminado, dándoles por fin la libertad a los nourasianos y ahora la noticia con la cual había soñado hace tanto ocurría, el príncipe Aikka estaba en la Tierra. Bueno, también el rey Laos y algunos consejeros de la Corte Nourasiana, todos para poder acordar una alianza con la Coalición Tierra. Y justamente ahora ella se encontraba en un auto a las afuera de Washington junto a Emily para poder verse de nuevo con el príncipe, mientras su padre se encargaba de Maya.
-¿Estas lista?-.
-Yo nací lista-. O por lo menos eso esperaba. Había imaginado tantas veces su rencuentro con el príncipe y mil veces mas el cómo juntos criarían a su hija. Juntos, como una verdadera familia. Y ahora que tenia la oportunidad no la desperdiciaría. No importaba cuan nerviosa estuviera.

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Se metió entre la multitud hasta llegar a las barras de seguridad. Al parecer el presidente quería dar una gran bienvenida a sus futuros nuevos aliados y no se le ocurrió mejor idea que con un gran desfile. Varias carrozas y autos pasaban, algunos con senadores y diputados, algunas traían soldados, héroes de guerra, pero hasta ahora no veía a Aikka.
-¡Eva mira allá!-siguió con la vista hacia donde señalaba Emily, y ahí estaba, una carroza de pie junto a su padre, estaba Aikka. Si que había cambiado, su cabello había crecido al igual que su estatura, se había vuelto mas musculoso pero no exageraba, sus ojos azules seguían igual de brillantes y esa sonrisa que ponía mientras saludaba a la gente la encantaba, sin dudas se había puesto muy guapo.

-¡Aikka!-gritó a todo pulmón pero cuando el volteo a verla sorprendido de un instante a otro volteo la mirada completamente ignorándola mientras pasaba la carroza. Eso la dejo helada, sin poder articular ni una palabra.
-pero a ese qué le pa...¡Eva!¡¿a dónde vas?!-
Salió corriendo. "No, no, esto no se quedará así". Llegó hasta el final de las barras y vio como las carrozas entraban a un edificio desapareciendo de su alcance. "No, esto no se quedará así".

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Con esfuerzo logró escalar y pasar un muro que conectaba con el lugar donde se estaba llevando la reunión, ahora solo necesitaba encontrar una ventana, una puerta o un ventilúz por donde pudiera colarse adentro. No tuvo mucho tiempo para buscar por sentía como le doblaban el brazo y la ponían de rodillas

-¡Aaaahhh!¡Suélteme!- trató de forcejear pero el hombre le dobló más el brazo.
-Señorita esta en propiedad no autorizado ¿Qué hace aquí?-.
-Soy amiga del príncipe tengo que hablar con él-.
-Si como no-.
-¡Es cierto maldito idiota!-.
-Si claro, vayámonos antes de que la arreste-.
-¡Déjeme, tengo que hablar con el príncipe!-.
-¡Suéltela!-Una nueva voz se hizo presente, no era la del príncipe pero igual era conocida. Eva levantó la cabeza y se encontró con el maestro de esgrima de Aikka.
-¿Esta seguro?-
-Si, y déjenos solos- El guardia la soltó y se fue del lugar

-Canaan, nunca estuve mas feliz de ver...- se detuvo cuando el levanto la mano en señal de que guardara silencio.

-No mal interpretes, solo te ayudé porque el principie me encomendó darte un mensaje-. Puso una sonrisa, al parecer Aikka si se dio cuenta de que estaba entre la multitud.-El príncipe te pide que lo dejes en paz- Sintió como le hacían añicos el corazón.
-¡¿Qué?!¡pero tengo que hablar con él, es muy importante que me escuche!-.
-¿Acaso no escuchas?, el no quiere verte. El príncipe debe cumplir con sus responsabilidades, así que déjalo en paz, tu sola presencia lo molesta-No dijo más, ni siquiera la miró, se dio la vuelta mientras ella caía al suelo de rodillas con un hueco en donde antes estaba su corazón.

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No sabía cuánto tiempo había estado sentada en ese banco, mucho menos supo cómo había sacado fuerzas para llegar hasta esa plaza. Le dolían la cabeza y los ojos, tanto llorar no le hacía bien pero lo necesitaba. Es decir, qué más puedes hacer para desahogarte cuando la persona que en algún momento amaste con todo tu corazón y a quien le entregaste todo te dijera que no eras más que una molestia en su vida, encima por medio de otra persona. ¿Qué m***** había visto en Aikka?. Sabía la respuesta, pero dolorosamente todo había sido una mentira, una máscara que usó para aprovecharse de ella. Y ahora no solo ella debía vivir con su error, sino también su hija. ¡Dios! ¡¿Por qué había sido tan estúpida?!.
-¡Eva!-"justo a tiempo Emily".-¡¿Dónde haz estado?!¡Me tenias muy preocupada!-.
-En ningún lado-contesto seca.-Vámonos a casa-.
-¿Espera qué pasó?-no obtuvo respuesta-¿Y qué hay del padre de Maya?¿no irás a hablar con él?-.
-¡Maya no tiene padre, solo a su madre y nada más!-. Se alejó de allí maldiciendo el día que había conocido a Aikka.

Fin del flashback

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Se despidió de su amiga y caminó hacia su casa con Maya en brazos. "Al diablo el pasado, su presente es bastante bueno". Llegó a la puerta y mientras sacaba las llaves un resplandor la encegueció durante unos segundos-.

-Tanto tiempo Molly-.

Al fin, me tomó mucho terminarlo, espero que les guste. Recuerden acepto consejos criticas lo que sea. Hasta otro capitulo