Como ya sabemos, el potterverso pertenece a Rowling.

Éste capítulo se lo dedico a todos los Frikis (no importa que algunos ya no estén en la familia…), ya que la situación me hace acordar a cuando entré allí :)

Y también va para Cristinaarencibia1990, que ya añadió la historia a favoritos :3 ¡gracias!

2007

– ¡Teddy! –gritó Ginny, desde el sofá frente a la chimenea– ¿Estás listo? Recuerda que en unos minutos salimos hacia la Madriguera.

El niño de nueve años bajó corriendo la escalera. Le encantaba ir a la casa de Molly y Arthur (a quienes llamaba abuelos), La Madriguera, ya que ahí siempre iban sus tíos, y eso significaba toda una tarde jugando con Victoire.

– ¡Ya estoy listo! ¡Ya estoy listo! –exclamó, con una sonrisa, acercándose a la chimenea– ¿Vamos ya?

Harry se rio– Muy bien, desesperator*. Primero: sí, vamos a irnos ahora. Y segundo, ¿a qué viene tanta prisa? ¿Estás desesperado por ver a alguien en especial?

Teddy se ruborizó, sabiendo a lo que se refería su padrino: a Victoire. Sí, Teddy quería ver a Vic, pero no en ese sentido. Le gustaba jugar con ella y le parecía divertida, cada vez que se veían en la Madriguera jugaban a algo diferente, y cada trozo de pasto era un nuevo mundo que obviamente tenían que descubrir, pero eso no quería decir que le gustara. No de la forma en que Harry lo decía.

–No, tío –respondió Teddy.

Harry levantó una ceja, divertido. Tomó el frasquito que contenía los Polvos Flu, mientras Ginny, Albus y Ted entraban en la chimenea. Luego de que Ginny gritase "¡A la Madriguera!", el niño vió a su alrededor unas llamas verdes. Sabía que no debía tener miedo a las llamas, ya que eran inofensivas, pero aún así, no podía evitar tenerle algo de terror al fuego. Cerró los ojos, y en seguida se encontró en la sala de su lugar favorito.

– ¿Mamá? –llamó Ginny, acercándose a la cocina.

Victoire entró por la puerta de la cocina y sonrió al ver quiénes habían llegado. Rápidamente se dirigió hacia ellos y le dio un abrazo a cada uno.

– ¡Por fin llegan! Tío Ron se está quejando, y no quiere esperarlos para comer. Dice que tiene mucha hambre.

–Qué raro –murmuró Ginny.

Vic rió– Sí. Tía Angie y tío Fred** no pudieron venir, están en el hospital, pero Gideon está afuera. Vamos que todos los están esperando –dijo, tomando a Teddy y a Ginny de las manos, y tirando de ellos para salir al patio, donde todos los Weasley se encontraban sentados alrededor de dos mesas con varios platos de comida.

– ¡Llegó Teddy! –gritaron Fabián y Gideon al unísono, soltaron a un gnomo que sostenían por los pies y corrieron hacia él.

Ron se enderezó y estiró la mano para coger un pan de la mesa– ¡Ginny y Harry llegaron! Ahora sí podemos empezar a comer.

Hermione le dio un coscorrón a su marido. Podía entender que, cuando estaban en Hogwarts, no parase de comer ni un segundo, ya que era un adolescente; sin embargo, desde que se había casado con él debía preparar el doble de lo que una pareja normal comería, porque Ron seguía comiendo tanto como antes.

Harry, que estaba detrás de Ginny, con su hijo James de la mano, rió y se sentó en la mesa al lado de Ron y Hermione; su esposa se sentó a su derecha, con Albus en brazos.

– ¿Ahora sí podemos comer? –preguntó Ron a su cuñado. Cuando éste asintió, se acercó un plato de carne y comenzó.

–Es injusto –exclamó Victoire, sentada al lado de Teddy–, a ti te faltan sólo dos años para ir a Hogwarts, a mí cuatro.

Teddy sonrió– Según tío Fred, el tiempo pasa más rápido cuando uno se divierte, lo que quiere decir que para que esos cuatro años pasen rápido tenemos que divertirnos.

– ¿Y qué hacemos para divertirnos hoy? –preguntó Victoire.

–Vamos a jugar al Señor Árbol –propuso el niño, levantándose de la silla. Rápidamente, él y Victoire se encontraban haciendo una carrera hasta su árbol favorito de todos los de la Madriguera: el Señor Árbol. Cuando tenían unos cinco y seis años, habían hecho un "picnic" bajo el árbol más grande que habían encontrado (es decir, el primero que vieron). Mientras jugaban a que estaban en un mundo con animales parlantes, Victoire se había chocado contra el árbol, y para disculparse lo había llamado de esa forma, quedando así el nombre de Señor Árbol.

– ¿Qué somos hoy? –preguntó la niña.

–Tú eres una princesa a la que secuestraron –respondió Teddy, recordando uno de los libros que le había leído Ginny hacía unos meses–, y yo soy un caballero que debe rescatare.

– ¿Rescatarme de quién?

–No sé… de un ogro, de un dragón o de lo que quieras.

Victoire pensó durante unos segundos– ¡Debías salvarme del Señor Árbol! –exclamó.

– ¿Salvarte? ¿Pero el Señor Árbol no es bueno?

La niña asintió– Sí. Pero podemos hacer que el Señor Árbol se volvió malo, entonces me secuestró a mí, que era una princesa, y tú debías salvarme, porque eras un caballero. Los caballeros salvan a las princesas.

– ¿Y por qué se volvió malo? –preguntó Teddy.

–No lo sé, por cualquier cosa. Es decir, no importa, lo que importa es que debías salvarme.

– ¡Sí que importa! ¡Los buenos no se vuelven malos porque sí!

Victoire frunció el ceño– Eso no es lo importante en el juego. El Señor Árbol se volvió malo y listo. ¿Quieres que además juguemos a por qué se volvió malo?

–No, sólo quiero saber por qué.

– ¿Y para qué quieres saber por qué, si eso no importa?

Teddy suspiró– Si voy a salvarte del Señor Árbol que antes era bueno y ahora es malo, ¡tengo que saber por qué te secuestró, y por qué se volvió malo!

– ¡Te digo que no importa!

– ¡Sí importa!

– ¡No!

– ¡Sí!

Victoire se cruzó de brazos, molesta– ¡No se puede jugar contigo!

–Sí que se puede –respondió Teddy, pateando el suelo–, yo sólo quería saber por qué se volvió malo ¡Es muy importante!

– ¡es sólo un juego!

– ¡Pero yo quiero saber por qué!

–Es imposible que te enojes sólo por un juego –se quejó la niña.

–No me enojé, fuiste tú quien se enojó. Si no sabías por qué el Señor Árbol se volvió malo, podías preguntármelo a mí.

– ¿En serio sabes por qué el Señor Árbol se volvió malo?

Teddy asintió– Sí. Por la noche, cuando él dormía, vino uno de los mortígafos sin hacer ruido. Cuando llegó le hizo un Imperius y le dijo que se vuelva malo.

– ¿Y nadie lo vio? –preguntó Victoire.

–No. Vino muy sigilosamente –se escondió detrás del árbol e hizo como si levantara una varita–, y casi sin hacer ruido el mortígafo dijo ¡Imperius!, y es por eso que el Señor Árbol se volvió malo y te secuestró.

–Ah, claro. ¡Y es por eso que debías salvarme!

Teddy asintió– Yo estaba sobre un caballo, entonces te escuché gritar, y dije ¡seguro es la princesa Victoire! Tengo que salvarla…

Hola otra vez :)

*desesperator: no sé por qué escribí eso. Así me decía Madre Muggle cuando me ponía muy inquieta, entonces decidí que Harry llamaría así a Teddy.

**SPOLIERS. Sí, decidí dejar vivo a Fred. Es una de las muertes que más lamento (ésa, la de Dobby y la de Colin), por lo que dije: es mi fic, y en mi fic Freddy está vivo. Cambié un poquito las cosas y ahora es así: Fred se casó con Angelina y tuvo a Gideon y Roxanne (por eso están en el hospital) y George se casó conmigo y tuvimos a Fabián. No, mentira. George conoció a una chica Squib en el Callejón Diagon, después de toda la historia de amor se casaron, y todo eso. Tuvieron a Fabián, y quizás a alguien más.

Éste capítulo me gustó mucho escribirlo. Con mi primo pasaban estas cosas cuando éramos pequeños, eso de pelearse y amigarse en menos de un minuto. Me pareció bonito escribirlo.

Saludos,

Vicky.