Los personajes son de S. Meyer.

La historia es mía y por lo tanto no autorizo a reproducir, copiar o traducir.

II

Después de tantos años, Isabella por fin deja el nido para tomar las riendas de su vida. Había tardado demasiado. Si no hubiese sido por el miedo que Renee le inculcó desde pequeña hubiese logrado muchas cosas, hubiese luchado por él, hubiese luchado por su hija y por ella misma. Aunque no culpa a su madre de su falta de valentía y exceso de miedo, pero si le reprocha su responsabilidad en hacerle creer siempre que nunca podría salir de su ala. Era difícil, toda su vida se resumía en 4 maletas y algunos artículos que debió dejar donde Ángela, su amiga, para poder embarcarse en su aventura. Una aventura que se retraso no menos de 10 años aproximadamente. Suspiró pesado. Las últimas palabras de su madre fueron: -ya te veré regresar con el rabo entre las piernas. Te vas a pasar hambre y a hacer que Nessie pase trabajo también. El tiempo se encargará de que pagues una vez más por tu estupidez-

Pero al salir de su casa, sintió la brisa acariciarla. Miró a su hija y le dedicó una sonrisa lastimera. Caminó hacia el centro del pueblo y fue por desayuno. Por primera vez pensó que no regresaría ese dia a esa casa. Ni los días venideros, por un lado se sintió libre, por el otro angustiada, desechó los malos deseos de su madre y pidió internamente que si Dios estaba realmente con ella como muchos le habían dicho, lo menos que haría sería conseguirle un lugar para vivir junto a su hija. Pero había que hacer ciertos sacrificios. Nessie de momento se quedaría en casa de su abuela paterna. Su padre casi nunca iba para allá, así que no sería problema. Elizabeth se ofreció como una forma de compensar la irresponsabilidad de su hijo hacia su nieta. No podía negarse. Elizabeth estuvo complacida de recibir a Nessie, pero por sobre muchas cosas, por fin su hija estaría en un lugar donde los gritos no serían su despertador, no sería regañada por cada pie que moviera, no estaría limitada, tendría un poco de paz. La niña era muy consciente de la situación de su madre y de ella misma. Pero sabía que el sacrificio valía la pena. Todo por dormir y comer en paz en un lugar donde se respirara amor, unión y esfuerzos. Bella quería su propio espacio, junto a su hija. Ellas dos juntas, contra el mundo. Esa idea las entusiasmaba a ambas. Aun sabiendo que se quedaría un tiempo con su abuela, sabía que el sacrificio valía la pena. Aun cuando no pudiera ver a su mamá con frecuencia. Pero estaba el teléfono, sin duda hablarían a diario por whatsapp, twitter, o facebook. No comunicarse con la familia ya no era una excusa habiendo tanta tecnología para ello.

Desayunaron en el cafetín del pueblo. Ambas comieron aquellos deliciosos pastelitos junto con un jugo de durazno. Bella pidió su infaltable capuccino con dos de azúcar, mientras observaba a Nessie comer con deseo aquel delicioso pastelito relleno de pollo y acompañado de salsa tártara.

-¿te sientes bien?- preguntó con cierto temor

-Mamá, ya lo hemos hablado, estaremos bien. Sé que conseguirás empleo rápido y tan pronto puedas, me iré a vivir contigo- dijo para atrapar un bocado mas del pastelito.

Bella tragó grueso. Estaba muy ansiosa. Esa ansiedad de mierda y los deseos turbios de su madre. Oró intensamente. Hacía mucho que no lo hacía, pero no le pidió a Dios, le exigió, ya había pagado con creces sus errores, y no era justo. Nessie merecía una maravillosa y feliz vida. Entendía que lo que ella había sufrido sería aceptado, siempre y cuando el destino de su hija estuviera lleno de la luz que a ella siempre le faltó.

Al terminar de comer, fueron a casa de Angela. Conversaron un rato y la morena le ofreció a la castaña otro café. Bella no podía negarse. Era adicta al café. Lo amaba simplemente a veces acompañado de un buen cigarrillo, para pensar o para dejar de hacerlo.

Agradeció el apoyo.

-Cualquier cosa, con tal de que salieras de ese lugar. Estoy feliz por ti amiga. Nada es fácil, Bella, pero eso no significa que todo será fantástico para ti-

-eso espero-

-con ese ánimo, no lo lograrás. Ten fe. Verás que lo lograrás-

-si- dijo poco convencido, pero sinceramente no tenía opción

-sabes que debes comunicarte conmigo, si necesitas ayuda…-

-voy a lograrlo, Ang. Lo prometo-

-por ti y Nessie, no por nadie más, no lo olvides-

Bella asintió y se despidió de la morena con un fuerte abrazo para ella otro para su ahijada. Se dirigió hacia la estación y abordaron el Bus con salida del ese pueblo. La ventaja de que Nessie se quedara con Elizabeth era que quedaba a hora y media de la ciudad donde Bella se iría a trabajar. Una vez que se estabilice, podrá visitar a Nessie tenia planteado una vez por semana, todo dependiendo de lo que consiga en la ciudad. Tenía varias propuestas y referencias de amigos conocidos. Iría por esas entrevistas. Algo sacaría de aquello. Por fortuna, Bella había sacado una buena tajada de su último empleo, el cual guardó recelosamente. Esta era la oportunidad que tenía y por fin la tomó. Si todo salía bien, a vuelta de tres meses ya estaría trabajando. Ese era el tiempo que se había impuesto para lograr levantarse. Pero no había marcha atrás, ni margen de error, ya no había opción, el tiempo que fuese necesario, ya había salido de aquella casa y empezaba a labrar su propio camino.

-tarde, pero seguro- musito mientras el bus se dirigía hacia su nuevo destino, para dejar a Nessie con su abuela y emprender su verdadero gran viaje.

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Alice estaba entusiasmada, ya hacían 4 semanas que Rosalie se había mudado, pero aun faltaban cosas. Había comprado una cama, dos pufs. Dalila le había equipado con las cosas básicas. Cocina, lavadora y secadora, nevera, cafetera, microondas. Rosalie puso los ojos en blanco cuando su madre se espantó de que ella tendría que cocinar, lavar y arreglar su departamento.

-tus uñas hija, debe comprar humectante para que no dañes tus hermosas manos. Mi hermosa nenita. Tu, Rosalie Hale, mi hija viviendo en un departamento de 75m2 y tendrás que lavar tu ropa- dijo espantada.

Rosalie la dejó descargarse por teléfono para luego regañarla exigiendo que se calmara, que era una exagerada de mierda con esos berrinches que ni ella misma había tenido

-cuida tus modales muchachita. Soy tu madre. Años de estudio en Francia no se irán a la mierda por eso vocabulario soez tuyo. Eso es lo que pasa cuando te juntas con gente de menor rango social, ojalá que el malnacido de Royce se esté achicharrando en el infierno, ese hijo de puta, fue quien te llevó a esto a conocer a esa gente y…-

-si mamá, también te quiero y cuida tu vocabulario también. Adiós-

Y cerró antes de que ella pudiera decir alguna palabra.

-tu madre-

-ajá-

Alice rió bajito

-¿Nadie más te ha llamado por el resto de los departamentos?-

-sí, han venido varias personas, pero no me han hecho clic-

Rosalie puso los ojos en blanco

-cuando venga esa gente, trata de citarla cuando yo esté. Esto es serio enana, no puedes esperar que la gente te haga clic para saber si se queda o no. Tienes que ser más inteligente con eso, si quieres sacarle provecho a este edificio. Los costos te van a consumir y se les acabará la herencia a tu mamá y a ti. Piensa en ello-

-voy a alquilar una de mis habitaciones- escupió de golpe

-¿te has vuelto loca? ¿Vas a meter a un desconocido?-

-a una desconocida-

-exacto-

-tú, eras una desconocida-

-yo estoy en mi propio departamento-

-te la pasas más aquí que allá-

-¿me estás diciendo que te molesta mi presencia?-

-en lo absoluto, por el contrario me agrada mucho, aunque tienes un terrible carácter, pero eres una linda persona-

-para tu información, quien iba cada noche desde que llegué a ofrecer algo para la merienda, has sido tú. Has tocado mi puerta hasta el hastío-

-no te gusta estar sola- dijo Alice cruzando los brazos y haciendo un puchero.

-a ti tampoco- mencionó Rosalie cruzando los brazos y mirando hacia otro lado.

-Es una chica, he hablado con ella. Se está quedando en donde unos conocidos, porque no ha conseguido nada. No puede de momento pagar un departamento para ella sola. Además sería bueno que alguien más le de calor a mi departamento-

-¿no te basta con mi fuego, enana del demonio?-

-no seas grosera- Alice le sacó la lengua

-se que ella también es otra enviada, así que la recibiré, compartiremos juntas y seremos buenas amigas-

-tu estas enferma. Tú crees que esto es el club Disney y recibirás a todos para hacer el club del amigo fiel. ¡Loca!-

-amargada-

Rosalie le miró de forma envenenada y se levantó del asiento

-suficiente, iré al centro-

-¿a qué vas?-

-daré una vuelta, he enviado la solicitud a YorkLaw por un puesto-

-¿no buscarás tu propia firma?-

-cambié de idea de momento, quiero probar trabajando en una firma y foguearme en el negocio, antes de decidirme poner la propia. Además necesitaré colegas, ¿cómo se supone que los conseguiré?-

-habla con tus amigos-

-ninguno se ha mudado aquí. Este sitio me gusta, así que buscaré mis propios amigos abogados y formaré mi propio club de amiguitos abogados. Lo llamaré el club de mis amiguitos abogados, comeremos magdalenas y me pondré gorda-

-eres una odiosa-

-Adiós enana, deja de hacer travesuras y ve a la cama temprano- dijo cerrando la puerta tras de si

-¡yo no soy una niña!- reprochó para sí misma. Se dirigió a la cocina a recoger el reguero que dejó Rosalie por las magdalenas que se había comido.

-si se está poniendo gorda, es porque no puede controlar su pico. No es mi culpa que me queden tan deliciosos los ponquecitos- dijo mientras mordisqueaba uno. Tocaron el tiembre y Alice puso los ojos en blanco. Seguramente a Rossi, se le ha quedado algo. Fue a abrir la puerta.

-no has dejado na…- no terminó de hablar porque notó que no era la rubia. Era una chica castaña, de aspecto serio, cabello desgrafilado hasta el cuello estilo emo pero más alegre, de color negro, con algunos reflejos. Vestía jeans, botas altas al estilo militar, una chaqueta y bajo esta un top oscuro, cargaba un morral bandolero. Sus ojos eran chocolates, con poco brillo, pero miraban muy fijo.

-disculpa. ¿Alice Brandon?-

-sí, soy yo-

-soy Bella Swan, te hablé por lo de la habitación-

-oh, eres tu-

A Alice le sorprendió la apariencia de la mujer, no era joven se veía como más madura, más seria tal vez por el maquillaje. Pero su semblante era diferente no tenía la apariencia de una joven de 22 o 24 años, parecía como de 28 o incluso hasta 32. Tenía un aspecto de mujer adulta.

-sí, parece que esperabas algo mejor-

-no, no es eso, te imagine más…-

-¿joven?-

-no, bueno, sí, bueno…-

-no te preocupes aun no sufro incontinencia. ¿Puedo pasar?-

-claro- dijo Alice en tono apenado. Imaginaba una chica universitaria más "resplandeciente". Había algo de ella que la intrigaba un poco. Se preguntó porque tenía un imán para atraer chicas con vocabulario sarcástico. Era suficiente con Rosalie.

-¿quieres sentarte?-

-claro-

La invitó a la cocina y le convidó sus deliciosos ponquecitos. Bella no se negó. En realidad no había comido, moría de hambre, No pudo desayunar en casa, no quería ser molestia. Nada que no pudiera mitigar una gran taza de café y un par cigarrillos. Había llegado hacía dos semanas. Había asistido a las entrevistas pautadas, sabía que era pronto, pero aun no conseguía nada. Prefería entonces estar en la calle que en casa de Bree, una compañera del colegio en Forks, que se había ofrecido a hospedarla mientras conseguía algo propio. Podía haberse quedado con ella. Pero la chica acaba de casarse. Su esposo Riley, era un hombre agradable, así que le parecía inoportuno quedarse en casa esperando respuestas por las visitas de trabajo. Ambos trabajan en un café en el centro, solo que por ahora tienen turnos rotativos, Riley está en casa ahora y espera que Bree salga de su turno, para el ir a cubrir el suyo. Agradece la ayuda, pero se siente un estorbo, solo quiere conseguir un puto lugar donde quedarse y no sentirse demás en ningún sitio. Era su primera vez viviendo sola, en realidad, estas serian las primeras veces de muchas cosas.

-¿no tienes problema con dietas?- pregunto Alice y Bella negó

-Excelente, tengo una compañera de piso. Ella tiene un departamento. El 3D, pero es una enferma con esto de las dietas. Se come una magdalena y dice que es mi culpa- se sonrió, pero la chica permaneció seria. Solo asintió.

Excelente, una es una amargada y la otra al parecer es inexpresiva. Mis poderes ya no me están funcionando, pensó Alice

Bella comió tres ponquecitos y una gran taza de café. Le comentó a Alice que era adicta a ese liquido, simplemente se rendía a sus pies.

Bella miró las dos habitaciones. Una era bastante pequeña. No sería adecuada para cuando pensara llevar a Nessie de visita. En cambio la otra que quedaba era un poco más amplia. Tenía una cama matrimonial, una TV y un mesón plegable que podía abrirse simplemente cuando lo requiriera. Le agrado la distribución de espacios, al igual que a Rosalie. La chica era inteligente aprovechando espacios vacios. Le mostró el baño que tenía una distribución parecida. Era pequeño, justo como la agradan a Bella, había una escalera rodable para poder usar los pequeños cubículos colocados en la parte superior del baño. Era muy agradable. Había calentador. Y agradeció al universo por ello. Lo único era que el baño debía ser compartido si ocupaban la otra habitación, pero ese sería un simple detalle. En la habitación había una ventana que daba a una escalera de emergencia. Excelente, con entrada independiente, pensó para sí misma. Se asomó por ella y observó el lugar como un pequeño balcón, pensó en colocar algunas plantas pequeñas que no necesitaran mucho cuidado para darle vida al espacio. Había conseguido su lugar especial para tomar café en privado. Aunque la casa tenía otro balcón que estaba en la sala, pero éste era más intimo. Sería para ella. Solo rogaba que el precio fuese acorde, necesitaba conservar lo mas que pudiera sus reservas.

Habló con la enana fingiendo desinterés, pero estaba loca por la habitación. Se había imaginado con Nessie mirando la Tele, cocinando en el departamento, admirando la vista, durmiendo al lado de su amada hija.

Volvieron al comedor de la cocina. Siguieron conversando sobre los costos de la habitación. No le pareció costoso, pero Bella se angustió pensando si no conseguía trabajo pronto, como podría resolver sus situación.

-mi madre siempre me dijo que yo tenía un don, hay algo, puedo verlo, en tus ojos- soltó Alice como si pensara en voz alta. Y por alguna razón la castaña se sintió descubierta, le pareció oportuno mencionar una de sus tantas preocupaciones, era obvio que si no tenia posibilidad de traer ocasionalmente a Nessie consigo, la habitación quedaba descartada por muy maravillosa que esta fuera.

-Tengo una hija. Mi idea es que en un futuro para nada lejano, pueda traerla conmigo. Poder tener mi propio espacio. Que ella esté conmigo y que yo consiga empleo pronto, me desespera no trabajar-

Alice sintió su corazón pequeño. No había imaginado que aquella mujer tuviera una hija. No es que no pudiera, pero le era extraño. Tenía amigos pero recién algunos se habían casado y buscaban bebes. Y ella por lo visto estaba sola, no habló de pareja o esposo o padre de su hija. Intuyó que era difícil. Buscaba un espacio para poder estar con su hija pronto.

-¿qué edad tiene tu hija?- preguntó dulcemente

-doce-

Alice puso los ojos como platos. Era grande, que edad tenía la mujer, la veía grande pero no podía tener más de 30, ¿o sí?

Bella sacudió su cabeza

-Ok, creo que estoy robando tu tiempo. Me gusta la habitación, haré algunas llamadas, veré que puedo hacer estaré en contacto, a más tardar una semana, te informó si la tomo o no, claro si puedes esperar-

-ey, espera. Si es por traer a tu hija, puedes hacerlo. Además me gustan los niños. Podré jugar con ella y le haré peinados, claro si le gustan. Doce años es magnífico, los bebes son bellos, pero de doce años, hablan y puede decir que le gusta y que no, seguro que le gustan mis magdalenas-

-¿eres maestra?-

-no, soy diseñadora de interiores-

-ah, con razón la bonita decoración, pero pareces mas maestra-

-gracias- dijo aplaudiendo el halago –no me preguntes porque. Rosalie dice que soy demasiado confiada, pero simplemente puedo verlo. Yo estaba esperando algo o alguien. Y aun faltan personas por venir. Pero tú, tu, yo te estaba esperando. Bienvenida, Isabella-

Bella le miró extrañada por aquellas palabras, la chica era rarita, incluso más rara que ella misma. Pero era agradable. Aunque prefería no apegarse a nada ni nadie, porque a la larga la gente se va y es muy desagradable quedarte solo con el amor de quien ya no está. Solo Nessie, su único amor, sería por siempre Reneesme.

-Bella, solo Bella- Sentenció estrechando su mano y cerrando el trato.

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Locaciones inventadas al igual que algunas otras que encontrarán a lo largo de la historia

Los reviews son gratis, déjame ver qué opinas, espero que les guste…

Carol