CAPITULO 2: REENCUENTRO
Hace tiempo que se habían reencontrado, a pesar de que habían tomado rumbos separados, la vida les había jugado otras cartas, destino, casualidad, no sabían, pero siendo Estados Unidos tan grande, fueron a parar a la misma posada, la misma noche.
-Señorita, aquí están sus cobijas, su cuarto esta al fondo- le dijo una anciana muy amablemente, mientras extendía unas cuatro cobijas y las ponía en un mostrador, como esos que salen en los hoteles de películas de terror.
-Si, gracias- asintió la bella mujer, apartando su mirada de los curiosos retratos antiguos.
-Disculpe, cual dijo que era su nombre? Dijo la anciana dispuesta a registrarla en su antiguo libro
-Es Catherine... -Titubeó - Catherine Rogers.- Este nombre había surgido de su imaginación en segundos -"Mierda Natasha porque demonios dijiste Rogers? Espero que Steve no tenga un familiar que se llame así!, porque la relacionas con Steve? Solo es un estúpido apellido que te servirá de camuflaje...
-Señorita? Dijo la anciana sacando a Natasha de sus pensamientos
-Si?
-Le preguntaba por cuánto tiempo permanecerá aquí
-oh si, será una noche... -miro por la ventana - quizás dos, mañana le notifico, por lo pronto solo pagaré esta noche. Natasha se apresuro a pagar para después tomar las cobijas -Disculpe señora, no cree que son muchas cobijas?
-Casi no pasan personas por aquí, así que no te preocupes, puedes usarlas todas.
Natasha suspiró aliviada, quizás no serían solo dos noches, si no más las que pasará ahí, estaba cansada de huir. Tomo sus cobijas y se dispuso a caminar a su cuarto, iba aproximadamente como a medio camino, cuando la puerta volvió a abrirse.
-Buenas noches señora, quisiéramos saber si aun dispone de una recamara que pudiéramos rentar- Menciono un joven rubio muy apuesto.
-Si fueran dos estaría perfecto- Un hombre de color y alto mencionaba con intención de recalcarlo -No piensas que duerma contigo cierto?- le susurró al rubio, a lo que este solo contesto con una sonora carcajada.
Cuando escucho esta carcajada, volteo casi por impulso, y al verlo ahí, la inundo un sentimiento, un sentimiento parecido a un cosquilleo intenso desde el estómago hasta el pecho, un sentimiento que no había tenido más que una vez, y que no espero volver a tener.
-Steve... - dijo emocionada, soltó las cobijas y fue a abrazarlo, con fuerza, mucha más de la que sabía que tenía.
-Dios Nat..- Steve la cargo de la emoción. -Estás bien! Me alegra tanto verte- Deposito un fuerte beso en su mejilla, se apartaron de ese abrazo que aunque había parecido solo un segundo, aparentemente se había prolongado ya que Sam los miraba como a bichos raros, como un niño que acaba de hacer el máximo descubrimiento del mundo, pero como debía ser, como todo buen amigo, tenía que interrumpir:
-Cof cof- tosió fuerte, -veo que están muy emocionados de verse, ya que aquí la bella dama- dijo dirigiéndose a la señora de la recepción- y yo ya nos contamos nuestras penas y tú- dijo señalando a Natasha en un gesto exagerado de indignación -no me has dado ni un buenas noches, pero no te preocupes, veo que tenias mas ansias de ver al capi- diciendo esto último con una sonrisa picarona.
Ambos se sonrojaron, aunque por supuesto Steve más.
-Perdóname Sam, no es que seas menos importante, es solo que amm..- se rasco la cabeza -Steve estaba antes- le dio un abrazo y un beso.
-Entonces si hay una habitación disponible?- dijo Steve
-Dos, que sean dos- volvió a recalcar Sam.
- Si claro, hay dos disponibles- dehecho varias, aunque ya no dispongo mas que una cobija para cada uno.
-Oh no se preocupe- interrumpió Natasha, -yo puedo darles de las mías, no hace mucho frío por aquí y yo tengo varias-
-Gracias señorita Rogers, espero no sea una molestia
-ROGERS?- le dijo Sam con una sonrisa mientras a Steve se le ponía la cara roja.
Natasha le mando una mirada de esas que podrían matar -Vaya Sam, tanto alegas que no te saludo y no puedes recordar mi apellido?
Sam entendió que eso era un callate muy sutil, así que conociendo a Nat, se calló.
Después de registrarse, tanto Sam, y sobre todo Steve, tenían ganas de platicar con Nat, ponerse al día, a pesar de que tenia poco que se habían dejado de ver, no habían hablado, y estaban preocupados los unos por los otros, sobre todo Steve de Natasha.
-Y por eso estoy aquí... Suspiró Natasha después de darle un largo sorbo al chocolate que la anciana les había ofrecido - Y a ustedes que los trae por aquí?-
-Bucky- respondió Steve con mucha nostalgia.
-Le hemos seguido los pasos a ese hombre por muchos lugares, es poco estable, anda de un lado para otro- dijo con cierto cansancio Sam.
-Pero lo encontraremos, cada paso que doy siento que me acerco más a él- dijo Steve con esperanza. -Pero tú asunto Nat, me preocupa demasiado que andes por el país sola, con esa tal Yelena tras de ti- dijo mirando fijamente a la agente Romannoff.
Sam entendió que estaba haciendo un mal tercio. -Bueno yo estoy molido, me voy a dormir, señorita Rogers, fue un placer verla tan bien- Natasha sintió como se ponía roja y no sabía como reaccionar -hasta mañana Steve, por favor no me mandes a la señorita a dormir tan tarde- Y así se retiro Sam dejando a Steve y Natasha solos.
-Emm, bueno creo que ya debo ir a dormir- dijo Natasha con cierto nerviosismo, lo cual Steve noto, ya que ella era Black Widow, nunca estaba nerviosa.
-Nat, segura que estas bien? Sabes que puedes confiar en mi- tomó sus manos entre las suyas -yo te voy a proteger- y le dio un cálido abrazo.
No sabía porque, pero en ese momento se sintió tan segura, como sólo una vez lo había hecho.
-Si, es solo, que estoy demasiado preocupada, ahora que todo el mundo sabe de mi pasado, eh andando de un lugar a otro, inventandome nombres para pasar desapercibida, pero ella siempre me encuentra, la odio tanto... Y además Clint- Steve sintió algo raro al escuchar su preocupación por él, algo como...celos? -Ella también lo esta buscando,debió matarme, sin embargo me dejó vivir, y yo solo le ocasiono problemas- Separo sus manos de las de Steve- Y no quisiera que les pasará lo mismo a ti y a Sam, tú eres tan bueno- repentinamente bajo la mirada al suelo -es decir tu y Sam no merecen estar huyendo como Clint y yo por mi culpa, ya no quiero más deudas, nunca las podré pagar y...- Steve tomo la barbilla de Natasha y la subió mirándola a los ojos.
-Una vez te dije que no tienes nada de que preocuparte- Steve sintió como se ponía extremadamente nervioso, sus manos comenzaban a temblar, de repente se dio cuenta que estaba peligrosamente cerca de Natasha. Él nunca había sido el mejor con las chicas, siempre se ponía nervioso, antes del hielo había estado Peggy, pero que había pasado después del hielo? Comenzó a descubrirlo con cada centímetro que acortaba la distancia. De repente, solo podía besarla, no sabía que pasaba con él, ese nerviosismo y miedo que lo caracterizaba con las mujeres había desaparecido. Sólo dos veces había besado a alguien, y en ambas ocaciones ellas habían tomado la iniciativa , y lo habían tomado por sorpresa además, pero ahora era diferente, era él quien se acercaba, era él quien la iba a besar.
Y se besaron, era un beso tan dulce, tan lleno de algo que Natasha no quería aceptar, pero tampoco podía rechazar, no en ese momento. Solo pensaba en ese cosquilleo que sintió, en que en la guerra con Loki, aún sin saber nada de ella, Steve la protegió, y que ahora, aún sabiendo mucho de ella, estaba dispuesto a seguir haciéndolo. Pero de repente recordó a Sharon, la enfermera, y se separo de él.
-Te dije que la buscarás, ella es linda, es lo que necesitas para tú vida- dijo con tristeza, con la misma tristeza de aquella vez
-A quién? Dijo Steve desubicado y apenadisimo por el beso.
-A Sharon, la enfermera-
A pesar de que Steve había luchado por que Natasha permaneciera a su lado, y Sam era buen Celestino, ella nunca se había considerado tan buena como sharon, y mucho menos cuando se entero de que ella era la nieta de Peggy, la chica de la foto, aquella que Steve no quiso decirle quien era, pero era más importante que todas, no concebía que ella pudiera despertar lo mismo en Steve, y claro que no era lo mismo, era diferente pero con la misma fuerza. Pero para ella era injusto, que él mejor hombre de América , se fijará en la peor mujer de Rusia, y eso, pesó hasta el Final...
