Escrito por D12NEYImelda.
Pesadez profunda en su cuerpo y un molesto sonido agudo.
Así fue como empezó a despertar Dib. Sus pestañas batieron lentamente para que su vista se acostumbrara a esa tenue pero ahora mismo, muy molesta luz blanca. Respiro profundamente mientras se sentaba en la cama hasta que sintió un piquete. Miró su brazo y ahí había una jeringa encargada de administrarle suero.
Se sentía aturdido pero como pudo, empezó a recordar qué paso para que estuviera ahora mismo en una camilla y con un horrible dolor de cabeza.
En eso estaba cuando al escuchar unos pasos, su vista cansada giró y se dio cuenta que de quien se trataba era de su papá quien revisaba una hoja con minuciosidad.
El científico levantó la mirada encontrándose con los ojos de su pequeño hijo, aunque su bata de laboratorio no le permitiera demostrarlo, sonrió.
—¡Hijo, despertaste! —caminó hacia él para darle unas palmaditas en su espalda, Dib intentó levantarse — Espera, ¿pero qué haces? Debes guardar reposo —habló a la par que evitaba que el chico pusiera un pie en el suelo.
— ¿Papá, qué sucedió? — comentó volviendo a sentarse.
— Bueno—hizo unos últimos apuntes en aquella hoja y la dejo sobre la mesita a lado de la camilla, con calma procedió a sentarse a los pies de ésta— Gaz me dijo que regresaste de la escuela ayer y lucías muy preocupado y ansioso, te veías peor que de costumbre, pronto de tu cuarto se escucharon ruidos extraños y después silencio absoluto. Tu hermana extrañada por eso subió a verte y te encontró inconsciente con unas tijeras en tu mano... —Dib se tensó y con cuidado miro sus brazos dándose cuenta de varios cortes y rasguños— Llamó a mi trabajo preocupada hablando de ti. Cuando llegué a la casa y te encontré en ese estado, te llevé a mi laboratorio para poder estabilizarte.
Dib escuchó todo con atención, sus pálidas manos fueron a sus brazos para sobarse lentamente las heridas.
—Papá yo...
—Dib, si hay algo que debas decirme, por favor hazlo. ¿Qué te sucede hijo? —cuestionó con un claro tono preocupado.
Dib lo pensó. Y dudó.
Era claro que todo lo que había pasado era consecuencia de que su mayor enemigo alienígena estuviera en coma. Aunque, ¿debería preocuparse tanto por su enemigo?
Para el joven amante de lo paranormal, la respuesta era un sí. Después de lo que dijo el pequeño asistente robot de Zim sobre aquellos sinceros sentimientos, la esperanza de que el irken logrará despertar se volvían una ardua tarea para Dib. Además ya no lo hacía porque fuera sólo un enemigo para él...
Pero aún así, ¿cómo decirle todo esto a su papá?
Jamás le creería. No quería escuchar una vez más "Mi pobre hijo loco"
Ya no.
Jugó con sus manos nerviosamente mientras mantenía una guerra contra el mismo para hablar. Levantó la vista y por un momento la mirada preocupada de su padre, logró conmover a Dib. Aquella aura de amor paterno le dio esperanza de que finalmente lo entendería. Tuvo una buena corazonada.
—Quizá todo sea diferente ésta vez— pensó.
Eligió muy bien sus palabras y tras respirar profundamente, se preparó para hablar.
— Papá, me siento muy culpable. Hice algo que por mucho tiempo creí que era lo que más deseaba. Pero ocurrió y ahora... realmente estoy muy arrepentido. Quiero arreglar mis errores pero no logró hallar la forma de hacerlo. — se encogió en su asiento desviando la mirada tristemente.
El profesor membrana lo miraba atentamente con sus manos enguantadas entrelazadas entre sí.
— Hijo, eso que dices suena muy delicado. Dañaste a un amigo.
— Es que... yo no lo consideraba un amigo— musitó con vergüenza sintiendo el peso de la mirada de su papá sobre él—Juré que entre los dos sólo habría una rivalidad eterna. Pero de repente todo cambió. Verlo sufriendo por mi culpa dejó de ser divertido. Ya no era un... Juego. Ahora él está en coma y yo no sé que más puedo hacer para salvarlo. Todo lo que hice estuvo mal desde un principio.
— ¿Y qué hay de sus papás? Deben estar muy preocupados por su hijo. ¿Saben de su situación al menos?
— Ese el problema papá — relamió sus secos labios y con mirada angustiante quiso hablar. Por mucho tiempo él resolvió lo imposible sin la ayuda de nadie. Pero ahora mismo sólo quería ver que Zim despertase mostrando aquellos grandes ojos magenta que siempre le parecieron muy hechizantes y hermosos— Mi... Amigo, no es como los demás.
El profesor membrana rápidamente arqueó una ceja.
—¿A qué te refieres?
Dib sintió el peso del mundo sobre sus hombros, temía demasiado ser una vez más rechazado por su familia gracias a su "locura". Sus palabras ahora mismo estaban sobre una cuerda floja esperando a seguir con equilibrio... O caer estrepitosamente.
—Estoy hablando de Zim.
—¿Tu amigo extranjero?
— Papá —habló con un tono cansado— Zim es un alienígena.
—¿De qué país dices que viene?—el profesor membrana simplemente se negaba a aceptar lo que acababa de escuchar.
— El amigo al que dañe es Zim, un alienígena que debo ayudar ahora mismo. Él está en coma y...
—Apuesto a que su país debe ser un lugar muy hermoso para visitar.
—¡Papá, escuchame! — chilló el joven membrana completamente harto— Por está ocasión debes de creerme. ¡Lo lastimé! —la ansiedad mezclada con tristeza empezaba a verse reflejada, su mirada, movimientos con sus manos y demás eran completamente temblorosos. Temblaba de impotencia de que sus palabras no fueran a ser lo suficientemente fuertes para que su papá le creyera. —Quería exponerlo de una vez por todas como lo que en realidad es y le di un duro golpe haciendo que su pack quedará inservible. ¡Él puede morir y debo hacer algo al respecto! Apoyame sólo en esta ocasión... Por favor. Zim me necesita.
—Disparates.
—¿Qué? —ya sus ojos lucían vidriosos.
—Alienígenas en coma, disparates. —bufó como si no le importará en lo absoluto, y así era, su hijo lo miraba con dolor. El profesor membrana llevó un mano a su frente empezando a darse masaje. Empezaba a perder la paciencia—Dib te estoy pidiendo amablemente que me digas que te sucede. ¿Y vuelves a salirme con seres del espacio?
Dib miró a su papá con sus ojos temblorosos. ¿No le creía? Era claro que jamás lo hizo, pero ahora mismo le dolía a Dib más que nunca.
—Pero papá...
—No Dib. Sin peros. Ya estoy cansado. Y no sólo yo, Gaz también esta harta de tu paranoia. Has llevado esto demasiado lejos y es duro para la familia tener que soportar cada día toda está situación de fantasmas y extraterrestres. Nos cansas. Intenté ignorar todo esto creyendo que sería sólo una etapa, un juego, pero veo que me equivoqué. Al parecer tu locura va empeorando y...
—¡No estoy loco! —lágrimas recorrieron sus pálidas mejillas buscando llegar hasta el suelo—por favor, si tan sólo me escucharas está vez por fin te darías cuenta que yo no estoy bromeando, de verdad Zim está en un estado crítico y quiero que me ayudes a salvarlo.
—¿Con qué Dib? ¿Quieres que invoquemos a un demonio? ¿O prefieres a una hada?
El golpe fue duro. Dib... De verdad había creído que está vez su papá le haría caso. Se regaño mentalmente mil veces diciendose "Eres un estúpido, cómo creiste que está vez su reacción sería diferente"
Comenzó a limpiarse sus amargas lágrimas mientras su mirada yacía fija en el blanco suelo a cuadros del consultorio.
—Ya me harté de que siempre salgas con lo mismo. ¿Por qué no puedes ser normal sólo una ocasión?
No hubo respuesta. Y tampoco es que la necesitará.
—Esta será la última vez que habrás mencionado algo paranormal. No quiero tomar medidas drásticas contigo. —suspiró con pesar y una dura mirada— Vendré al rato para seguir checando tu estado de salud.
Sin más, dio media vuelta antes de murmurar unas frías palabras llenas de completa decepción que para Dib llegaron a incrustarse en su ser cual cortes tajantes de navajas.
"¿Qué hice mal para tener un hijo así? Mi pobre hijo loco..."
Dib no alzó la mirada ni se inmutó por quitar el rastro de aquellos hilos de agua que decoraron sus mejillas con delgadas líneas. Su cuerpo parecía el de un títere al que le acaban de cortar los hilos. Completamente inmóvil.
Permaneció así un par de horas. Meditando todo lo que su progenitor le había dicho.
Finalmente reaccionó cuando sintió que no podría soportar más aquel ardor en sus ojos, pues sus lágrimas siguieron cayendo todo ese tiempo.
Alzó su delgado brazo para limpiarlas mientras pensaba.
¿Qué hay de malo conmigo?
Él debía ser el problema por supuesto. Ni su propia familia podía hacerle sentir que él encajaba. Todo su cuerpo se sentía tan pesado y cansado. Su mente retumbaba con gritos de odio de si mismo diciéndole que todo ese tiempo sólo había dicho y hecho un montón de cosas estúpidas. Él no estaba bien.
Poco a poco empezaba a deprimirse y aquel cuarto le estaba asfixiando, tanto que comenzó a tomarse el pecho y su respiración se agitó. Sus manos temblorosas fueron directo a su cabello y tiró de él buscando el oxígeno con desesperación.
Pero no era un dolor físico. Era algo emocional muy fuerte.
Le dolía sentirse sólo.
Le dolía no ser querido por su familia.
Le dolía haber perdido la cordura desde hace tiempo.
Le dolía en el alma la situación de Zim.
Le dolía estar tan malditamente sólo.
Todo esto estaba llegando a su ser y lo golpeaba sin piedad haciéndole sentir más miserable. Sentía que ya estaba por tocar el fondo. Un ataque de ansiedad volvió a darle impidiéndole hacer algo al respecto ante su situación. En un intento fallido por tranquilizarse, sólo terminó rasguñando sus manos y parte de su rostro.
Cerró los ojos con fuerza con más lágrimas empezando a brotar.
—Dib-cosa.
—¿Q-qué? —apenas si podía hablar puesto que sus fosas nasales seguían sin captar oxígeno y eso hacía que bruscos movimientos de su pecho lo atormentaran más.
Y al escuchar aquella voz, abrió los ojos. Lo que vio estremeció por completo su cuerpo.
Vio a Zim sentado a los pies de su cama mirándolo con completa angustia. Zim lucía diferente. Iluminado por la luz de la luna que entraba por la única ventana de ahí, parecía darle un toque angelical.
Dib intentó hablar pero no tenía voz. Zim lo hizo por él.
—Sigo aquí contigo y no pienso irme.
Dib intentaba encontrarle lógica al asunto pero la falta de oxígeno definitivamente no le era de mucha ayuda.
— Tranquilo—Zim se acercó a él dedicándole una pequeña sonrisa.
Luego lo abrazo.
En ese momento Dib sintió que la vida regresaba a él. Sin ningún obstáculo inhaló todo el aire que sus pulmones le permitieran. Llevó una mano a su pecho para tratar de estabilizarse.
Una vez recuperado, alzó la mirada y vio a Zim bajando de la cama. Notó su pack destruido y una sensación culpable invadió su pecho.
— No te vayas. —susurró con la mirada suplicante. Zim seguía ahí mirándolo atentamente.
—No lo haré.
Pronto Dib empezó a sentir el cansancio que se apoderaba de su cuerpo. Tenía sueño y realmente ya quería descansar después de todo lo que había pasado. Sus ojos ardían y sus parpados pesaban.
Como un niño pequeño se recostó encojiendo sus piernas y cerró sus ojos.
—Quedate conmigo.
Y así, Dib sintió una suave caricia en su frente como respuesta. Eso era todo lo que necesitaba ahora.
Ojalá hubiera sido real.
Esa noche por fin durmió con una sonrisa en su rostro que era más notoria que sus ojos rojos por el llanto. Y una reconfortante tranquilidad.
Esa noche Dib soñó con Zim.
—•—
Su papá volvió a revisarlo a la mañana siguiente. Nadie dijo una sola palabra sobre la noche anterior. El profesor membrana dio de alta a su hijo y Gaz lo recibió con un saludo que carecía de brusquedad.
Pero Dib estaba ausente ante ellos.
Pronto volvió a asistir a clases y su vida cotidiana volvió a la normalidad. O eso intentaba.
Siguió manteniéndose en la escuela con notas altas y sus compañeros parecían más gustosos ante la idea de que Dib ya había dejado de lado las persecuciones y delirios de ataques extraterrestres.
Luego regresaba a su casa y como siempre, su papá no estaba y Gaz se encontraba demasiado ocupada jugando en su consola portátil.
A veces se planteaba que si fuera un fantasma, abandonaría ese hogar porque nadie lo necesitaba.
Nadie excepto Zim.
Y es ahí cuando Dib se dirigía a su habitación y revisaba el cuerpo inerte del irken.
Cada tarde hasta el anochecer se ocupaba en lograr hacerlo despertar pero siempre terminaba fallando.
Fue en una tarde de Otoño cuando Dib pareció por fin encontrar resultados favorables del coma de Zim. Empezó a monitorear sus signos vitales a la vez que empezaba a manipular el pack de el alienígena. Este soltaba pequeñas chispas cada que Dib le intentaba hacer algo. Pero él no perdía la esperanza.
Pasaron las horas y para Dib apenas estaba anocheciendo cuando en realidad estaba comenzando otro día.
Durante ese lapso de tiempo, el joven membrana notó que el pack de Zim empezaba a aceptar nuevamente a su portador.
Dib miraba esperanzado el rostro del irken a la vez que sostenía el pack que iba adhiriéndose por medio de tubos a la espalda del que yacía profundamente dormido.
— Por favor... Tiene que funcionar. —suplicó.
La ilusión inundó su ser completamente, y eso fue lo más doloroso, porque veía como una vez más había fracasado.
Y es que fue por un par de segundos que Zim abrió sus grandes ojos fijandolos en el techo de la habitació de inmediato le llamó esperando una respuesta. Pero todo había sido un simple reflejo porque sin más había vuelto a cerrar sus ojos y ahora el pack quedó inerte a su lado.
Dib vio todo atónito con la respiración agitada. Aquel líquido salado empaño los vidrios circulares de sus lentes.
Se dejo caer al suelo y en el acto golpeando sus rodillas. Comenzó a sollozar mientras tomaba sus cabellos y los despeinaba completamente desesperado.
No podía ser posible que no pudiera hacer nada bien ni siquiera por aquel que quería con locura.
Porque sí, Dib ya había aceptado sus sentimientos y se dio cuenta que gustaba de Zim, por eso mismo ponía tanto empeño en hacer despertar al irken. Pero parecía que no era suficiente.
Comenzó a llorar por su reciente fracaso envuelto de una oscura aura de tristeza. Después la frustración apareció y Dib en susurros que iban aumentando de volumen, empezó a maldecir. Estaba enojado por todo lo que sucedió.
Golpeó su escritorio tirando unas cuentas cosas. Su respiración era pesada mientras él duramente se quedó mirando en el espejo con los puños apretados.
El ceño fruncido, su cabello despeinado y unas ojeras pintando debajo de sus cansados ojos rojos; así es como se veía en ese momento. Se sentía completamente patético.
Llevar una guerra interminable con tu mayor enemigo para que cuando por fin hayas ganado te des cuenta que jamás quisiste eso. Porque se dio cuenta que lo amaba. Que todo ese tiempo sólo estaba reprimiendo sus sentimientos y que estuvo tan ciego como para notarlos en primer lugar. Porque ambos eran tal para cual, desesperados por una caricia que ya no sabían como atraer la atención del contrario. Y ahora en una ridícula última pelea el poderoso Zim había salido perdiendo. Y Dib ya no quería eso.
Con la mirada fija en el espejo seguía mirándose destrozado. Hasta que en su reflejo apareció la figura de Zim de pie a su lado.
—¿Por qué no hiciste más? —recriminó el irken.
—Hice todo lo que estuvo en mis manos Zim. Lo lamento.
—¿Por qué no hiciste más? —repitió.
Aquello era una tortura para Dib, sus ojos llorosos amenazaban nuevamente con llanto pero él se mantuvo mordiendo el interior de su mejilla en un intento por verse fuerte frente a él.
— Creí en ti y... Fallaste.
Dib cerró los ojos girando su cabeza a otro lado y apretando sus puños.
—No pudiste dar lo mejor de ti ni siquiera para salvarme.
Pero más que aquellas palabras fueran dichas por "Zim", todo aquello era producto de la mente de Dib. Esas hirientes palabras eran todo lo que Dib se decía a sí mismo.
Porque desde la vez que el joven membrana se desmayara en la escuela, había empezado a presenciar alucinaciones. Se encontraba tan inestable física y emocionalmente por la situación del alíen.
-...Zim...-Dib miro aquellas tijeras...las mismas con las cuales se habia hecho daño anteriormente.-t-tienes razon...soy un inutil,prometi salvarte para que por fin estuvieramos juntos de verdad,que dejaramos nuestro mutuo odio y empezaramos desde cero...pero ni eso puedo.
Lentamente se fue acercando a donde aquella navaja y con la mano temblorina,tomo aquella navaja.
-No vale la pena seguir intentando...si siguo asi simplemente torturare a Zim hasta morir...
Se bajo la manga derecha,mostrando su antebrazo rasguñado,pero esta vez planeaba otro tipo de corte.
Un corte vertical.
Dib mostraba nula expresion en su rostro,pero las lagrimas corrian por su mejlla sin cesar
-a Gaz ni a Papá,no le molestara verme muerto...para ambos sera un placer ver a este niño loco siendo borrados de su mundo.-sin mas aviso,presiono aquella cuchilla contra su delicada piel.-Y mientras yo este muerto,lentamente Zim Morira y nos veremos otra vez...
Dib cerro los ojos,aquel rostro inexpresivo se volvio una sonrisa forzada y llena de sufrimiento,trato de reir,pero su risa se volvia lentamente llanto.
-Adios Humanidad,otro de su especie esta por irse...
Pero antes de que Dib deslizara con violencia esa cuchilla por su brazo,algo lo dejo intacto y le quito ese pensamiento de su mente.
Una mano de tres dedos de color negro agarro la suya y la alejo de su muñeca.
-...-Dib abrio los ojos como platos.-N-no puede ser...
Zim estaba ahi,luego de tantos meses,se habia levantado de aquella cama y en su mirada no cabia la palabra confusion y seriedad.
-que hago aqui metido?.-Pregunto Zim en busca de respuestas.-que le as hecho a Zim?...por que estas por lastimarte?
-...-Dib se mantuvo en silencio mientras sus ojos se llenaban de felicidad,pero esta se apago de inmediato y empujo a Zim contra el suelo.-NO!,BASTA!,ME CANSE DE ALUSINACIONES!
Zim trato de incorporarse tras ser empujado contra el suelo y miro sorprendido a su enemigo,no parecía él...parecía un esclavo que había sido torturado hasta quedar mentalmente insano. Parecía que había visto al mismísimo satan frente a sus ojos,parecía haber visto por primera vez a un ser paranormal.
-Dib-cosa...-Zim se acerco a él sin bajar la guardia.-Tranquilízate...soy Zim...
-N-no!,no lo eres!.-Dib dijo dándole la espalda mientras se abrazaba a si mismo.
-Hey...mírame.-Zim se acerco a el y tomo su mano.-me puedes ver,verdad?...acaso no te molestaría que ahora mismo me fuera por esa ventana y empezara a trabajar en mi malvado plan para destruir a este planeta?...
-...-Dib se quedo ahi parado,aun no confiaba en ese irken.
-mmmm.-Zim pensó.-...muy bien,si solo te vas a quedar ahi parado,me ire a terminar mi malévolo plan estúpida y sucia larva!.-exclamo y de inmediato presiono aquel comunicador debajo de su guante.-GIR!
Y del armario del humano,aquel pequeño robot salio desesperado con su cerdito en manos,no sabia quien fue quien le había hablado,pero definitivamente sonaba como su amo.
-A-amo?!...-Pregunto Gir al ver a Zim devuelta,tanto asi que dejo caer su cerdito al suelo.
-Gir,vamonos,es hora de seguir en lo nuestro y dejar a esta sucia la-
-AMO!.-y con toda la emoción de un niño pequeño. Gir se tiro sobre su amo y lo abrazo con fuerza.-Esta vivo!,esta vivo!. Mary si lo salvo.
-Ah!,Gir basta!,nada de abrazos.-el irken reclamo tratando de quitárselo de encima.
En ese momento,Dib estaba con la boca abierta y sus ojos dilatados,ver como Gir estaba abrazando a su amado,lo hizo darse cuenta que esto no era producto de su imaginación...Zim si había vuelto.
-ZIM!.-aquel inmerso grito pegado por el Humano llego hasta superar los gritos que alguna vez Zim había hecho. Sin previo aviso corrió donde el irken y lo abrazo con toda la fuerza del mundo,derrumban dolo en la cama mientras restregaba su rostro contra su pecho tal cual niño pequeño y acariciaba cada parte de su suave piel verde,sus lagrimas eran por fin de alegría.-VOLVISTE,VOLVISTE,VOLVISTE,VOLVISTE,VOLVISTE!
Zim y apenas podía decir o reaccionar ante aquel ataque humano,pero sus mejillas tomaron un color verde oscuro y su mirada mostraba sorpresa completa.
-D-de que estas hablando?.-Pregunto Zim algo incomodo y molesto.-que sucedió?...cuanto tiempo llevo dormido?
Dib se separo de inmediato,pero aun asi tomo las manos de su enemigo y lo miro a los ojos.
-pues...creo que seria mejor contártelo todo...-Dib bajo su cabeza apenado.-y es hora de que..tu sepas la verdad también...
[...]
-...estuve en coma por 3 meses?.-Pregunto Zim atónito,luego de aquella tan larga explicación de Dib?quien había aguantado muchas veces las ganas de llorar mientras le decía los sucesos.
-Y esos tres meses pase todo el tiempo tratando de ayudarte a despertar...pero no pude hacerlo...-Dib Repitio mientras bajaba mas la cabeza.-Ya estaba tan cansado de todo esto...pensé que jamas te volvería a ver...que ya no ibas a estar conmigo...que me ibas a abandonar...Ya no podía mas,estaba muy herido,me dolían las entrañas de tanto sangrar,ya no me quedaban lagrimas para llorar,me desesperaba ver que no despertabas que simplemente estabas ahí,tirado en mi cama sin hacer nada...estaba tan cansado de luchar por ti...-el azabache miro otra vez al confundido Zim,pero esta vez,ya no podiendo aguantar mas,empezó a soltar amargas lagrimas y cayo sobre el pecho del irken,abrazándolo con fuerza.-me alegra tanto verte devuelta Zim...me alegra haberte salvado,sin ti soy como un Zombie...y yo no puedo seguir adelante sin ti...estos últimos meses me hicieron darme cuenta que en realidad...tu eres la única cosa que tengo para ser feliz...y me gusta saber que también sientes lo mismo por mi...
Zim estaba mas que perdido en la luna y al escuchar ese ultimo verso,su corazón se detuvo de golpe y sus mejillas se pusieron completamente oscuras. Ya no queria quitarse a su enemigo de encima.
-C-como sabes lo que Zim siente por ti?...-pregunto el irken asustado y atónito.
-...Gir-Dib se separo de él,pero no fue capaz de verlo a la cara,los ojos de Zim se abrieron como platos al escuchar el nombre de su robot ayudante,quien ahora mismo estaba en la cocinaba preparando Waffles para celebrar el regreso de su Amo.-Cuando te paso...ya sabes...tenia que buscar cosas en su laboratorio para arreglar tu Pak y me lleve a Gir para que no estuviera solo y estuviera a tu lado para tu regreso...y el me dijo la verdad...me dijo de tus sentimientos y de como te sentías por culpa del...amor...el amor que sentías por mi y como fue que te dolía saber que yo no sentía lo mismo por ti...pero la verdad...es que ya no puedo seguir fingiendo de que solo te salve por que eres como un amigo para mi...
Zim estaba alterándose cada vez mas,ese sentimiento se había apoderado de el desde hace muchísimo tiempo,pero ahora mismo la confesión de Dib lo hacia sentir un huracán creándose en su pecho. No tenia palabras para expresarse ahora mismo,su cuerpo estaba solo a centímetros del humano y este se veía muy indefenso.
Por primera vez parecía que estos ya no eran enemigos a muerte...y Zim aun no tenia tiempo para agradecerle por salvarle la vida.
-Dib...mira...-Zim respiro ondo.-Yo...
Pero apenas iba a decir una palabra,Dib lo tomo con cuidado de las mejillas y beso suavemente sus labios. Cosa la cual dejo al Alien intacto,puesto que era la primera vez que saboreaba esa baba tan rara que salia de la boca de los humanos:ese liquido era Saliva.
Y le gustaba tanto ese sabor.
Zim cerro los ojos,dejándose llevar por el momento,pasando sus manos por el rostro de aquel humano,limpiándole las lagrimas,al ser mas pequeño,se le hizo mas facil ponerse en el regazo del Humano,su gusto tan placentero por la saliva de aquel humano fue aumentando a tal punto que decidió deslizar su lengua por la boca de su amante,esto hizo que Dib se parara un poco de él,siendo unidos solo por un hilo de saliva.
-je,Zim,tu lengua me hace cosquillas.-Comento Dib en Voz baja,limpiándose su boca.
-Zim no te dijo que te detuvieras...-el irken le dijo.-Continua...
Las mejillas de Dib se tornaron rojas y su rostro expreso completa sorpresa,pero luego cambio a una mirada de alegría y una tierna sonrisa escapo de su rostro.
-como desees mi Dulce alien...
Dib se acomodo al pie de su cama,dejando a Zim en su regazo y continuo besando sus labios y acariciando su Rostro.
Las curiosas manos de Zim empezaron a tocar el pecho de su humano,quitandole aquella chaqueta negra y tirándola a una esquina de la habitación. Lo abrazo por su cuello mientras se quitaba sus guantes,exponiendo por completo sus verdes y pálidas manos.
Dib dio un pequeño salto al sentir esa suave piel debajo de su camisa,frotando con delicadeza,se dejo caer sobre la cama,dejando a Zim sentado sobre su cuerpo,sintiendo un enorme placer al sentir las caricias de esas desnudas manos. Decidió ponerse a mano con aquel irken y paso sus manos por su espalda,debajo de su traje rosado.
Dib estaba rogando dos cosas:que su hermana no llegara en ese momento y lo viera...y que esta no fuera realmente una alucinación suya.
Sus manos empezaron a subir hacia las antenas de Zim y con mucho cuidado empezo a frotarlas con sus pulgares.
Zim se separo de él y arqueo la cabeza,mostrando placer,empezaba a gemir y pequeñas lagrimas empezaron a salir de sus ojos.
-D-dib...-Zim lo miro.-N-no te detengas por favor...
El humano lo miro sorprendido por un momento y la ternura lo invadió al ver los ojos magenta de Zim,rogándole que no se detuviera. Y siguió haciéndolo,pero con mas cuidado. De todos modos,lo acababa de recuperar,no quería lastimarlo
[...]
Gir estaba muy feliz,tenia una bandeja llena de Waffles para comer con su amo,Dib y con su cerdito.
-Amo!.-Exclamo el pequeño robot entrado a aquella habitación,pero solo noto un gran silencio y eso lo confundió.
Entro por completo y localizo los guantes y la chaqueta negra tirados en el suelo,dejo aquellos Waffles a un lado y subió a la cama,vio que sobre la cama,tanto Dib como Zim estaban dormidos y abrazados.
-Aaaawww!.-Gir abrazo mas fuerte a su cerdito de peluche al ver dicha escena que lo dejaba sin palabras.-Mira cerdito!,te dije que ellos iban a estar juntos algún día!,ellos están destinados el uno para el otro!
Zim abrió un ojo y vio como Dib estaba apegado a su pecho,abrazándolo fuertemente mientras acariciaba su espalda. El irken sintió como Gir abrazaba la parte trasera de su cabeza,uniéndose al abrazo y rojo los ojos para luego acariciar el negro cabello de su humano.
-Te amo Zim...-susurro Dib apegándose mas a el.
-muchas...muchas gracias Humano...Me salvaste...
-No...-seguido de eso,Dib dejo ir una risita.-tu me salvaste a mi...
F I N
