Por suerte ya les tocaba a ellas, los boleteros les cortaron las entradas, les dieron las indicaciones básicas en casos de emergencia y, especialmente, cómo actuar durante una avalancha de otakus. Según comprendieron por las explicaciones, era algo muy común cuando una figura importante se presentaba sin aviso, o cuando había algún descuento importante en algún stand.

-Sean amables con las chicos, por favor -Rogó Saotome.

En ese punto Sakura se llevó un inflable a escala humana de un Pikachu por delante. Junko suspiró, algo enternecido por esa naturaleza en su amiga, y Akane pidió un refresco cosa que molestó a Sakura por obvias razones

-No tengo dinero maldita mujer L, no te pongas pesada apenas entramos o no te voy a traer nunca más a pasear -Le amenazó y ahora enfundó su ira hacia la docente

-Tú, feminazi, cómpranos bebidas al menos, ¿O nos vas a tener aquí muertas de sed?

-Sakura, no seas tan abusiva —Le pidió Junko no sin antes ponerse en posición de pelea.

-Estaría mal que les hagamos pagar a ellos- Se defendió- Yo no tengo dinero, ¿Tú tienes?

La pelimorada negó apocado con la cabeza.

-Claro, les daré dinero -Dijo Saotome, accediendo favorablemente luego del implícito regaño de la pelinegra; pues tenía razón, si era una cita no estaría bien visto que hombres como mujeres fueran sin dinero.

Empezaron a caminar hacia la entrada en cuestión, al ser un salón enorme era de esperar que tuviera varias entradas, pero por más que caminaban no daban con ningún Gokú gigante. Junko, sin pretenderlo, empezó a hojear los puestos a su alrededor, la verdad es que el evento estaba bien montado y era muy llamativo.

-¡Oh, miren! —Señaló Akane una vitrina con emoción- ¡Esas son las figuras de Aizen y todas sus digi-evoluciones! ¡Ahí está en su versión mariposa!- Se incorporó, llevándose una mano a la barbilla

-No sé en qué pensaba Kubo, sinceramente -Reflexionó hondamente.

Se perdieron varias veces porque la convención era un laberinto, como un agujero negro que las succionaba al centro del salón, donde se daban proyecciones de películas y donde también, oh, casualidad, estaban los stand de las marcas más importantes. Era un truco muy sucio para atraer a clientes ansiosos por adquirir rarezas y novedades, y que por serlo, eran carísimas.

-¡Oh por Dios! ¡Es el nuevo Final Fantasy para la Playstation 4! –La pelirroja había dicho el número sin repetir y sin que le soplaran, con una celeridad que asombró incluso a Saotome. El que la empezara a llamar Akane-dono por ese motivo, era una gran pauta de que el pez por la boca estaba muriendo.

-Se ve que Aka-chan la está pasando bien -Murmuró Sakura, indiferente a todos los objetos que la rodeaban. Ella no entendía nada de ese mundo, ni le interesaba.

-Sí –Junko se rió, un poco impresionada, porque Akane parecía una niña grande en una dulcería. Hasta sus ojos brillaban de emoción… Bueno su cara porque nunca los abría, por lo que uno pensaría que era una especie yuri de Shaka de Virgo

Sakura compró un pequeño llavero representativo de su hija Nico, que no estaba muy caro, mientras Junko le hacía compañía. En eso la pelimorada había visto el peluche de un perrito que le había gustado para Tatsuya, así que lo compró.

Cuando buscaron a las supuestas adultas las encontraron hablando entre sí con energía. Hasta Saotome parecía haberse olvidado de su cita.

-Es que no me gustan las historias sanguinarias… -Murmuró, haciendo un puchero.

-Pero también hay chicas… -Aclaró Akane

-Pero también hay zombies… Y los zombies son feos -Argumentó frunciendo el ceño con lo que parecía ser desagrado.

-Ya, la historia va de zombies, pero a una de las chicas los zombies le rompen la falda y se le ven las bragas, y cada vez que salta a cortar las cabezas de los zombies sus pechos acompañan los movimientos.

-¡¿De verdad Akane-dono?! ¿Cómo dijiste que se llamaba la serie? La buscaré, por curiosidad… Porque los zombies pueden ser bien chidos…

-¿De qué están hablando las dos raritas? -Junko las miró entre ojos

-High School of the Dead -Respondió Saotome

-De hecho estamos hablando de la importancia de las tetas y los culos en la vida cotidiana- Corrigió Akane mientras Sakura la miraba con algo de desprecio

-Como siempre, Aka-chan… Te me saliste muy mañosa

-¡Ey, a qué viene ese tonito para Akane-dono!- Saotome entró en modo maestra enojada hasta sacó su pequeño bastón cerca a la cara de la pelinegra

-¡Señora Yazawa, tenga más respeto con sus mayores!- La reprendió, pero la mujer en mención le había dado la espalda para entretenerse con una de las vitrinas que irónicamente era del grupo school idol de Aqours

-Kazu-chan -Junko la llamó- ¿No estamos muy atrasadas? Si perdemos más tiempo, los chicos podrían irse. —Agitó los brazos, justificando su impaciencia

-¡No es que yo esté ansiosa por la cita, nada de eso, es que tan solo… vinimos hasta aquí por ese motivo y no tendría sentido irnos sin…!

-Tienes razón Jun-chan… -Saotome decidió dejar de embelesarse con la sabiduría de su Akane Dono para atender el asunto primordial- Iré a preguntar cómo llegar al Gokú gigante.

Y como quien va a pedir indicaciones para llegar a algún punto importante de la ciudad, Akane paró en un puesto a preguntar por ello. Le supieron explicar muy bien, en un lenguaje propio de un otaku.

-Te estiras 30 gomu gomus, y a tu derecha verás varios Seiyas de Pegaso en un stand, toma el camino que se bifurca en donde está el Seiya con la armadura divina. ¡Pero no el de las películas! ¡El original! De esa manera, si vas recto, llegarás hasta un Mazinger adulto que te estará disparando su puño cohete; hacia donde dispara, encontrarás la ubicación exacta del Gokú gigante.

-¡Muchas gracias, hermano! -Akane le hizo una reverencia al dueño del stand- ¡Eres muy amable!

-No entendí nada, Akane-san, así que si tú sabes cómo llegar, te seguiremos -Musitó Saotome levemente sorprendida; levemente porque a esas alturas de la tarde no tenía sentido sorprenderse con las extravagancias de los fans.

-Yo tampoco creo entender –Confesó la lolicón incestuosa- Sé lo que es una medida Gomu Gomu porque no saberlo es… Un insulto para una verdadera otaku, pero…

-Déjenmelo a mí -Junko miró el horizonte- Para interpretar esas referencias debo conocer primero el mundo shonen o mínimo el porno de mi hija, y es evidente que una otaku yuri hardcore sin novia como Akane solo entendería referencias para chicas o para homosexuales… O chicas homosexuales

-¡Oe, Sakura-chan, vamos yendo! —La misma la llamó a la lejanía.

En ese punto, Saotome se dio cuenta de que los tres cargaban con paquetes. Esas hijas de perra se habían gastado todo el dinero que les había dado antes de la cita. Lo que no sabía Saotome es que la mayoría de los paquetes eran de Akane y para hacer peor la vaina eran dokimakuras, posters, fotos, figuras hasta eroges donde para fortuna o desgracia giraban en torno a Akari… Escalofriante, ¿No?

Siguiendo los pasos de Akane, llegaron hasta las figuras coleccionables de Seiya, tratando de identificar, entre miles, al que buscaban. Según parecía ser, debían agarrar el cuarto pasillo que se bifurcaba a la izquierda. Había mucha gente, pero el detalle de que alguien estuviera arrodillado en el suelo, con medio cuerpo metido bajo uno de los stands, acaparó la atención de los cuatro.

—Hmm, ese zukulento trasero me resulta familiar- Murmuró Sakura, sin dejar de mirarlo y en verdad era bastante lindo y remarcable debajo de esa falda blanca

-Suena jodidamente fatal si lo dices así- Le reprendió Junko.

De golpe, el ser en mención se incorporó revelando una cara conocida, no sin antes que la pelinegra le acariciara de una manera provocativa los gluteos

-Oh, eres tú- La mujer pelinegra miró de mala manera a cierta villana de cabello rosa tirando a rojizo con rizos, una frente ancha y una mirada que te hacía pensar que era un travesti o posiblemente un adefesio gay

-Tú —Correspondió Eliza Leagan mirando a todas las presentes sobre todo a la señora Yazawa como a Akane con la misma indiferencia con el que estas la observaban. De hecho como todo legado de mujeres es tradición odiar y despreciar a aquella chica que le hizo la vida imposible a cierta rubia pecosa que marcó infancia de quienes ahora son abuelos o bisabuelos.

-Hola, Liza-chan -Le saludó Akane con falsa cortesía- No esperábamos encontrarte por aquí.

-Yo tampoco esperaba encontrármelas.

-¿Se te perdió algo subnormal?- Preguntó Junko con mirada fulminante- Lo lamento pero Candy no está en este lugar

-De hecho estoy buscando la entrada… -La recordada villana se llevó una mano al pelo sacudiéndoselo- Dentro de poco van a rifar los premios.

-Si quieres, puedo darte la mía- En eso se la dio haciendo que las tres comadres se dieran un buen facepalm, a Saotome no le interesaban los premios, en cambio la villana parecía verdaderamente afligida por el revés, debía estarlo para llegar al punto de no importarle perder la decencia arrojándose al suelo y mostrar el trasero… Aparte de que calentó sin querer queriendo a Sakura

-Gracias, uno de los premios es una suscripción anual de la Jump y… -No pudo tomar el ticket que la docente tan amablemente le ofrecía, ya que Junko se había abalanzado sobre ella, tumbando a Saotome de paso.

-¡¿Qué haces, Jun-chan?!

-¡No intentes manipular a mi amiga, malvada Eliza!- Gritó la pelimorada mientras abrazaba a su amiga la cual quedaba sonrojada ante tal muestra de valor pero eso a la villana no merecía la pena

-Bah, como si me importara

-¡Ese premio es mío, Kazuko-san!- Reclamó Akane que estaba en posición de pelea, desde niña como Akari eran fans a morir de Candy Candy-¡Dámelo a mí si no te interesa! ¡Yo soy tu amiga fiel, no esta perra con rizos!

-¡Yo soy tu amigo fiel! -Empezó a cantar Kyubey que de manera desconocida estaba en plena escena—Tienes problemas… ¡Yo también!- En ese preciso momento una bala perdida hizo pedazos al gato y en eso un grupo de ratones se comieron los restos hasta no dejar nada ni los huesos

-¡Eso, soy el Buddy del Buzz que hay en ti! ¡El Batman de tu Robin! ¡El Ash de tu Pikachu! ¡El Frodo de tu Sam! -Ya no sabía qué decir la lolicón

-Ok, ya entendí -La tranquilizó, poniéndose de pie- Supongo que Sakura no tendrá problemas en darle…

-¡No! – Ahora Junko se abalanzó sobre la madre soltera mientras Akane reclamaba-¡Soy el Santa Claus de la niña que hay en ti!

-Cállate, maldita pedófila… -Le pidió Sakura con hastío- Tú eres la mierda en la suela de mi zapato

-¿Ah sí? Pues yo soy la tipa que se viola todas las noches a tu hija e incluso lo hacemos muy rico a espaldas de Maki-chan

-Maldita hija de…

-Chicas, están haciendo el ridículo, sobretodo tú Akane -La reprendió Junko, sintiendo vergüenza ajena.

-Ya, no importa… -Eliza alzó una mano y dio la vuelta- Seguiré buscando mi entrada. Muchas gracias de todos modos- Se volteó otra vez con malicia- Y si ven Candy dile que no descansaré hasta verla sufrir

-¿En verdad odias a Candy o eres una tsundere enamorada de ella?- Comentó Akane causando cierta molestia como rubor en la malvada villana que decidió ir en silencio ignorando las risas y chiflidos venidos al caso

En el camino, en busca del Santo Grial o del Goku Gigante, que para ellos casi era lo mismo, se cruzaron con nada más ni nada menos que con la propia Candy a la cual le pidieron autógrafos como el famoso recado de su enemiga.

Después se llevaron una gran noticia y era que también había un stand para la inscripción anticipada al Tenkaichi Budokai (Nota: Se le llama así al Torneo de Artes Marciales de Dragon Ball) como también a una inscripción al Shinsengumi que estaba en la convención para reclutar gente, después hasta una convención de otakus era un evento que reunía a tantas personas y eso era una buena oportunidad para sumar adeptos a la causa y posiblemente reformar a esos otakus para volverlos hombres de honor.

Aunque lo raro es que Toshizo Hijikata la segunda al mando de la shinsengumi era bajita similar como diferente en apariencia frente a Nico Yazawa iba disfrazada de enfermera sexy aparte de que era muy provocativo, digo, falda corta y medias blancas hasta la pantorrilla… El verdadero símbolo de la zukulencia humana como de la rikura y la sabrozura.

De una manera inconsciente tanto Junko como Sakura sangraron por la nariz al ver la hermosura de la temible Demonio de los Shinsengumi e incluso le dijeron los más hermosos piropos y la respuesta no se hizo esperar, como era obvio Hijikata les dio dos opciones: Dejar el shinsengumi con la promesa de que nunca no iban a molestarla jamás o que cometieran seppuku por haberse "Torcido del camino samurái"

Las cuatro optaron por la más fácil, ni locas querían morir con los intestinos afuera y ser decapitadas, todo por sólo decir lo linda que era una loli usando trajes lindos como el de una enfermera, pero justo cuando dejaban el Stand de pronto les dieron panfletos sobre una rubia de ojos azules y listón rojo, parecida a Kyoko Toshino sólo que su estilo de dibujo era más shonen que nunca.

La joven era Isami Kondo, líder y comandante suprema de los shinsengumi la cual anunciaba que recientemente se hizo una stripper hasta tenía servicios de table dance a lo cual las jóvenes le anotaron y lo raro es que era gratis que eso mucho mejor… Aunque temían que fuese una estafa y luego se toparon con una chica parecida a Madoka sólo que su cabello y coletas eran un poco largos y esos ojos rojos.

Era Souji Okita que les entregaba mercados por sus servicios en la shinsengumi que suena irónico que su trayectoria fuera en menos de cinco minutos a lo cual agradeció pero prefirieron darle cuatro bolsas de mercado a Sakura la cual agradeció profundamente.

La mejor pérdida de tiempo de la vida

Al fin dieron con el enigmático Gokú gigante, que de gigante no tenía nada. Allí había un joven quien, al verlos, corrió hacia ellos agitando el brazo cuya mano aferraba un báculo.

-¡Kazu-chi! -Gritó

-Oh, es… -Junko miró con cortedad al joven y en efecto era parecido a Nobuhiko Watsuki sólo que más gordo y alguien indecente- En verdad es muy guapo

Una vez más, su amiga la cagó y mucho… Ahora era con un hombre, uno de tantos miles que hacían que Japón fuese hasta la actualidad un país con decadencia cultural notable

-Toshiro, viniste -Dijo Saotome con alegría.

Dudaban que el joven se llamara Toshiro, pero si la maestra perdedora quería fantasear y hacer de cuenta que era un chico tipo estrella de telenovelas, allá ella con su fetiche. Las tres espiaron con curiosidad detrás del otaku, para tratar de ver a los "Amigos", pero había mucha gente como para identificar a los "Príncipes" en cuestión.

-Quiero presentarte a mis amigos.

-Oh, le diré a las chicos que vengan -Dio la vuelta y los llamó- ¡Chicos, aquí están las viejas!

-Oh-por-Dios -Murmuró Sakura dando un ligero paso hacia atrás- ¡Son los idiotas que compraron porquerías sobre mi hija! ¡No me jodan! - Murmuró entre dientes- ¡Diles que vuelvan al centro de la Tierra, donde pertenecen!

Los tipos en mención eran el típico flaquito perdedor con gafas disfrazado de Naruto y otro gordo que usaba un cosplay de Kenshin, que más que un personaje de anime parecía salido de una película de horror o una película porno bastante mala… Ahora debía matar a la pelimorada por esto

-¡Por favor, Sakura-chan! ¡Pueden escucharte!- Alertó Akane y aparté un gris nublaba sus ojos cerrados- Pueda que una otaku pero… Madre mía, hasta varios como yo tenemos dignidad

-¿De qué ciudad o prefectura son? - Preguntó Sakura.

-Técnicamente son de Shibuya- Respondió Akana basado en sus expreriencias putakus

-Quizás sean… Simpáticos —Sakura trató de ponerle buena cara al mal tiempo, pero inevitable el asco y la repulsión que sentían al ver a ese par de otakus, ni siquiera no entendía cómo su hija como sus amigas eran populares en esa clase de gente… Y ahora se daba de cuenta de CIERTOS MOTIVOS

Sin lugar a dudas no se trataban de tres bellezas tipo K-pop o Dorama, pero tampoco había que quedarse con el exterior. A veces Saotome podía ser muy superficial con los hombres en su apariencia. Lo que sí, eran muy jóvenes… O eso parecían.

-Soy mayor de edad, podría ir presa por… Algo, así que yo me voy yendo… -Junko quiso desentenderse del tema-Lo dejo en sus manos chicas, buen trabajo -Intentó dar la vuelta, pero tanto Sakura como Akane le pusieron una mano en cada hombro.

-No te muevas -Le exigió Sakura

-Nos metimos en esto por tu culpa, Jun-chan.

-¡¿Mi culpa?! ¡¿Cuándo esto empezó a ser mi culpa?! ¡Jamás las dejaría a merced de unos papanatas!

-Ellas son: Yazawa Sakura-san -Empezó a presentarlos Saotome, con cierta incomodidad- Akaza Akane-dono, y Kaname Junko-Chan

-Ey, Toshi -Aparentemente ese era su nombre en verdad -Dijiste que las chicas serían lindas y sexys-Reprochó una de los chicos, tenía un bonito corte de pelo estilo hongo, pero la forma de sus gafas redondas aparte de su delgadez le daban una sensación bastante horrible, digno de un tipo sin vida alguna.

Junko pensó que ni loca alguien se atrevería a salir con ese demente, que más bien por su forma de hablar o expresarse era una especie de maniático sexual… Agradecía a Kami-sama de que estaba casada y que Tomohisa no fuera esa clase de sujeto

-Yo quiero a la chica geisha- Se adelantó el Kenshin gordo y horrible haciendo que la pobre Señora Yazawa sonriera forzadamente mientras un azul se dibujaba en su rostro… Quería estar con su familia, era la peor noche de su vida.

Belleza abstracta si se quiere decir, o belleza picássica, pero belleza al fin. Al menos el Kenshin gordo era el más afortunado; era obeso y sus ojos parecían dos huevos fritos, pero el que se parecía más a un ser humano hizo presencia

-¡Ey, Sosuke, te estás quedando con la mejor, eso no vale! -Le reprochó el tercera, que era un muchacho muy, pero muy peludo tirando a metalero pero era alguien musculoso como si hubiese estado en prisión junto a una mirada sombría… Al menos era el más decente del cuarteto de subnormales

-Tú eres hermano del Undertaker -Junko parecía maravillada con él… Claro- Lo eres, ¿Cierto? -Estaba convencida de ello… Y para su desgracia lo estaba

-Jun-chan, compórtate, por favor -Le rogó Sakura que en el fondo de su alma estaba presa del miedo.

-Yo me quedo con la pelirroja, la otra está viejo y huele mal- Decía el musculoso peludo haciendo que la pelirroja temblaba de miedo de alguna manera algo desconocida se fue a vomitar a un cesto de basura próximo en la sección… No sin antes aferrarse con piedad y misericordia a la dokimakura de su hermanita.

Junko bajó la vista al suelo, apesadumbrada, parecía haberse convertido en una víctima más de la decadencia de aquella nación en la que alguna vez existieron hombres poderosos con el gran sentido del honor pero ahora sólo era un montículo de perdedores en la vida y las personas exitosas en la vida o como famosos de la farándula o de cualquier ámbito eran un puñado que sacaba adelante a esa nación

-Quiero convertirme en un bollo de arroz y morir en la boca apestosa de alguien… Debí aceptar el seppuku- Dijo con un lamento moderado en su tono

-Ánimo, Jun-chan -Intentó consolarle Sakura- No hueles mal, es tu olor natural

-Pero si me bañé hoy- murmuró la pelimorada, respondiendo al consuelo de su amiga- ¿Huelo mal? ¿De verdad? -Se olfateó.

-Bueno, supongo que no tengo opciones -Dijo el flacucho con peinado de hongo pintado de Naruto- Oye, tú, la del cosplay de secretaria, sígueme, ah y quiero un refresco…

-No es un cosplay -intentó explicar pero se rindió- Tienes razón, soy una secretaria sexy -Parecía que la pobre mujer estaba a punto de llorar mientras caminaba a un funeral con los ánimos caídos y al rato miró de reojo a su amiga docente con cierta ira, tal como dijo Junko no era la culpable de que todo esto pasara pero en verdad llevaba parte de culpa.

Era su mejor amiga y los amigos se apoyan en las buenas y en las malas pero esto ya era el colmo de los colmos pero ni modo tuvo que poner la cara en alto ante semejante desgracia mientras Saotome ignoraba o no entendía porque desde que inició la cita tanto Junko y sus dos amigas la miraban con ganas de clavarle un cuchillo, supongo que estaban estresadas de tanto trabajo, eso pensó y siguió adelante con su nuevo novio.

En verdad ver a la docente salir con alguien así daba mucha pena, por no decir una completa vergüenza.