De ataques de celos en el campo de Quidditch.
Por quinta vez en lo que iba de la mañana, Lily Evans soltó un sonoro resoplido, se cruzó de brazos y observó como su mejor amiga, Marlene, se moría de risa mientras ella no podía evitar que un estúpido e infantil puchero se formara en sus labios.
¿Es que acaso las mujeres se pegaban a James Potter como abejas al panal? ¿Acaso a ese grupo de rubias descerebradas no les había llegado el memo de que él era SU novio y debían tacharlo de sus listitas de acosanding? ¿Es que ya no había respeto mutuo y códigos de mujeres en ese mundo cruel?
— Marlene, juro que las asesinaré. — murmuró con los dientes apretados y la mirada fija en las auto-nombradas "Animadoras del equipo Gryffindor" que más que animar a los jugadores, parecían haberse complotado para sacarla de quicio a ella. — Tomaré una pincita, les sacaré una a una sus largas y coquetas pestañas y luego ¡Haré que se las traguen! ¡Una por una! ¡¿Me oíste, Marlene?! ¡Una por una!
El ojo izquierdo de Lily comenzó a temblar violentamente, alertando a la morena de que si no sacaba a su amiga inmediatamente del campo, una masacre sería lo mínimo que ocurriría.
La tomó del brazo y entre medio de chillidos y forcejeos, logró que Lily tuviera fuera de su visión al coro de fans de James.
— Ya sabes cómo se ponen con los partidos, Lils. — intentó razonar con ella. — Además, sabes perfectamente que James no estaría con ninguna de ellas.
La pelirroja bufó nuevamente —Ya van seis, pensó graciosamente Marlene — e intentó volver al campo a cumplir su amenaza de arrancarles las pestañas a esas rubias huecas, pero nuevamente su amiga la detuvo, como si de una barrera humana, más blanda y con pechos, se tratara.
— ¡¿Y tú de qué lado estás?! — le chilló furiosa, intentando apartarla de su camino.
Lily Evans solía ser una chica racional. Un Gryffindor valiente y temperamental, si, pero que sabía detenerse a pensar las cosas y no se dejaba dominar tan fácil por algo tan burdo como los celos.
Claro que en esas pocas semanas, y siendo la nueva y oficial novia de James Potter, sentimientos primitivos e irascibles como los celos y los instintos asesinos, que parecían estar muertos en ella, habían renacido. Y al parecer, querían recuperar todo el tiempo perdido.
¡Y es que ella simplemente no lo entendía! ¿Qué les pasaba a todas esas niñatas? ¿Acaso no tenían algo de respeto por ellas misma? Y, sobre todas las cosas, ¡¿POR QUÉ DEMONIOS SU NOVIO NO LAS MANDABA AL DIABLO?!
Marlene negó con la cabeza, como si pudiera seguir el hilo de pensamientos de su amiga solo con la mirada, y sonrió para ella misma. Después de todo, sabía que el drama terminaría en menos de medio minuto, cuando James Potter apartase a todas esas rubias y le plantara un beso digno de película.
Como pasaba cada vez que ellas iban al campo de Quidditch.
¡Hola!
Muchas, muchísimas gracias a las personas que comentaron la viñeta anterior.
Como ya dije, pueden sugerir cualquier tópico que quieran leer sobre esta pareja.
