Se supone que aquí debería algún dato inútil que aclara algo del fic o cosas así, pero, si es la primera vez que lees este fic y ya habías leído otro fic que se llama Bleach High School, sí, soy la misma autora. No olvides pasar por el primer capítulo para que entiendas el desastre que hice :C y no se te ocurra denunciarme por plagio o algo e.e
Para los que leyeron y sí están informados, en especial los que ya habían visto el fic viejo, a este le hice varios cambios, más de los que esperaba en realidad. De hecho, tardé un poco por la cantidad de cosas que tuve que modificar, le quité varias partes que en mi opinión estaban de más en el fic. Si algo les molesta o prefieren la misma narración que el anterior, o quieren hacer una crítica o sugerencia, bienvenidos sean. La verdad es que me interesa mucho saber sus opiniones para ver qué hago con el segundo capítulo.
Bleach no me pertenece.
-Lo siento, Rangiku.-
-¡GIN!-
Los fugaces rayos del atardecer iluminaron mi rostro, pero no tenía la intención de despertar; no habría ningún problema si me quedo durmiendo por otra eternidad más, al fin y al cabo, un desgraciado como yo de seguro debe estar en el infierno ¿Para qué despertar? Tal vez si me hago el inconsciente los buitres vendrán y comerán de mi cuerpo. Y así, por primera vez, haré algo bien. Aunque sea de muerto. ¿Cuánto tiempo dormí? Pareciera que han pasado años desde mi deceso. La sangre de mi abdomen ya había dejado de gotear, ni siquiera dolía. Pero claro, no hay dolor fulminante comparado con su llanto, llanto de agonía que yo mismo causé. Seguro que estará mejor sin mí. Se hará más fuerte, y tal vez conozca a algún sujeto capaz de brindarle esa felicidad que jamás ofrecí. Solo quiero que sea feliz, aunque yo no fuera la causa.
Daría todo por volver a nacer para verla sonreír, una vez más.
Pero, ¿Qué puedo tener dentro de este infierno?
Finalmente cedí al impulso de abrir los ojos, dispuesto a ver como las llamas de este inframundo me consumirían. Pero…
-… ¿Qué demonios es este lugar?-
Me incorporé ante la sorpresa, sentándome de una vez ¿Qué broma de mal gusto era esta? Miles de girasoles se alzaban a mí alrededor. Girasoles amarillos, de todos los tamaños y formas; todas con un brillo especial al ser resaltadas por las luces naranjas que brindaba un hermoso atardecer. El sol se estaba poniendo, logrando pintar el cielo con una perfecta mezcla entre el rojo, amarillo y rosa, al igual que a las nubes. A lo lejos se podían observar montañas cubiertas por verdes pinos que estaban siendo opacados por la luz del sol. Todo se parecía al… Paraíso.
Miré mis piernas. Por el estado de mi ropa, sucia de tierra y llena de pétalos y hierba, daba la impresión de haber estado durmiendo por semanas, o tal vez meses. Incluso, algunas de estas magníficas habían enredado sus tallos con mis piernas, creciendo de una forma antinatural, similar a la de una enredadera. En serio, ¿Cuánto tiempo dormí?
Con algo de esfuerzo me levanté. Qué extraño, mis piernas estaban débiles, pero fue por su gran lapso de poca utilizad, ni siquiera sentía el cansancio de la batalla. Esto debe pasar cuando estás en el paraíso…
¡Un minuto! ¿Por qué diablos estoy en el paraíso? ¿No se supone que un bastardo como yo sería inmediatamente arrastrado al fuego del infierno? Tal vez era una trampa, de seguro de esas que usan para engañar a pobres viajeros que creen que les darán una nueva oportunidad. Sea como fuese, de todas formas tendría que averiguar.
Observé detenidamente el lugar. Solo veía flores, árboles y pequeños animales como pájaros y roedores. Tal vez fui castigado con pasar toda mi eternidad en este lugar, así con el paso de los años, me volvería un loco salvaje, incapaz de articular alguna palabra con coherencia mientras cazo ardillas todas las noches para cenar…
Rasqué mi cabeza. ¿Qué clase de mierda estoy hablando?
Caminé un poco, pasando con esfuerzo entre las flores, de alguna forma me daba lástima pisarlas. Bien, Ichimaru, a estas alturas es que empiezas a sentir culpa. No pasó mucho cuando a lo lejos pude divisar algo así como un granero de color rojo, incluso se escuchaba el cacarear de las gallinas dispuestas a dormirse. ¿Estoy en una granja? De todas las veces que me imaginé cómo sería el más allá, jamás se me pasó por la mente un rancho.
Durante el camino hacia aquel enorme monumento rojo, estuve tan concentrado en analizar el porqué de crear una granja en vez de… no sé… Un colorido jardín lleno de nubes, que no me percaté cuando llegué.
Toqué la puerta unas tres veces y esperé medio minuto para volver a tocar, pero seguía sin ver a nadie. Justo cuando me dispuse a dar mi tercer intento antes de entrar a la fuerza, un personaje muy peculiar me abrió. Era un niño, tal vez de doce o trece años, vestía una simple y desgastada camisa blanca junto a un pantalón en estado similar. Genial, primero una granja y ahora un niño granjero ¿Qué faltaba? ¿Una vaca parlante como anfitriona?
-¿Eh? ¿Qué quieres?- preguntó con una actitud de pocos amigos. Aun así, no podía bajar mi guardia. Puede que en cualquier momento los girasoles se volvieran llamas, y el niño, una enorme bestia de ojos rojos. Al fin y al cabo, debía estar en el infierno.
-Perdón por la intromisión…- me disculpé con una sonrisa a la misma vez que rascaba mi cabeza, tratando de dar algo de lástima –Quedé inconsciente y ahora estoy perdido, me preguntaba si tú…-
PLASH
Cerró la puerta en mis narices. Hijo de la gran…
-¿¡Por qué la cerraste?! ¡¿No ves que es un cliente?!- una aguda voz femenina se escuchó detrás del material de madera.
-¿¡Qué no le viste la ropa?!- refutó el mocoso con el que me había encontrado -¡¿Tú le abrirías la puerta a alguien que tiene una especie de bata blanca (N.A: La ropa que usó con Aizen) cubierta de lodo?! ¡Parecía como si hubiera estado jugando en el lodo con vagabundos!- maldito crío insolente. Una vena de enojo se formó en mi frente de forma involuntaria, pero ¿Cómo no hacerlo?
-Cierra la boca, estúpido.- dijo la voz femenina entre dientes –Te puede escuchar.- sus pasos se acercaron a la puerta.
-¡¿Pero no le viste la cara?! ¡Ese tipo era mitad zorro, mitad hombre!- Por alguna razón me sentí una especie de bestia antigua… -¡Lo peor de todo es que parece un cura sin dinero!-
La puerta se abrió, mostrando una pequeña niña de edad similar al personaje anterior. Sus facciones eran idénticas, a excepción del largo de su cabello; vestía un traje de cuadros rojos y blancos, similar a utilizados por granjeros. Una granja y dos pequeños granjeros, sigo esperando mi vaca parlante…
-Me avergüenzo de los malos modales de mi hermano…- se disculpó la chica. A pesar de tener casi la misma edad, su tono de voz y forma de hablar mostraban un nivel de madurez mayor -… Usted debe estar confundido por esto.- una sombría sonrisa se había formado en su rostro. Inmediatamente coloqué mi mano sobre la empuñadura de mi zampakutoh.
-Un poco, quizás.- respondí con una de mis típicas sonrisas. Su cambio de actitud hizo que todas mis alarmas se encendieran, tal vez sí estaba en el infierno en realidad y tal vez aquellas personas si fueran una especie de monstruo de ojos rojos. No iba a ceder ante su ataque.
-… Por lo que escuchó, debe saber que estamos interesados en usted.- continuó con un sospechoso tono de voz.
-Te aseguro que sus asuntos no me conciernen.- retrocedí suavemente, dispuesto a atacar.
-Si ese es el caso…- la niña sacó con lentitud algo sospechoso de sus bolsillos -¡Le invito a tomar una taza de té con nosotros!-
Me dejó en blanco. Tan solo pestañeé y aquella mocosa estaba sonriendo alegremente mientras me mostraba tres bolsitas de té que, por alguna muy extraña razón, tenía guardadas en sus bolsillos.
-… ¿Eh?- fue lo único que pude articular.
-Muchos se asustan al inicio, ya sabe, el cambio de universo, escenario y cosas así, pero…- sin darme cuenta, los dos críos ya me había arrastrado dentro del establo, obligándome a sentar.
El lugar resultaba bastante… Peculiar. Su interior era igual a un establo vacío, con heno por montones, el asqueroso olor a excremento de gallina, y unas que otras aves revoloteando. En el centro de todo habían llenado un círculo con mosaicos rosas, sobre los cuales estaban tres sillas y una elegante mesa que portaba tres tazas de té ¿Dónde mierda estoy?
-Antes de empezar, tengo una duda...- el mocoso levantó la mano pidiendo lugar para hablar -¿Eres una especie de vagabundo o te echaron de tu iglesia?-
Pocos son los que lograron esfumar mi paciencia, pero, por alguna obvia razón, ese maldito niño hacía que me dieran ganas de matarlo.
-En fin.- interrumpió su gemela para callar las sandeces que estaba diciendo –Como casi todos los que han pasado por esto, debes estar pensando que estás en el cielo, o en el infierno, o en el más allá, como sea que le llames. En tu caso, seguro que sería en el infierno- sonreí de medio lado, dándole la razón –Nosotros estamos aquí para ayudarte…-
Ambos chiquillos se levantaron de sus respectivas sillas, con un exageradamente coordinado salto.
-¡Dream!- dijo la chica.
-¡Nightmare!- dijo el chico.
-¡Y los dos juntos somos…!- hablaron a la vez -¡Los Encargados Morales para Evitar que Personas como TÚ se Pudran en el Infierno! ¡Los EMEPTÚPI!-
…
¿Alguna vez vieron Dragon Ball Z? ¿Recuerdan a los soldados de Freezer? Creo que se hacían llamar Fuerzas Especiales Ginyu… Digamos que las poses que es mocosos hicieron mientas se presentaban, fueron perturbadoramente similares a las que los extraterrestres hacían cada vez que luchaban.
Aunque también se parecían a las del equipo Rocket cuando se querían robar a Pikachu y a los demás Poke… Me estoy desviando del tema. (N.A: Sí, Gin veía anime mientras convivía con Aizen sus Amigos (?))
Imaginen mi cara al verlos.
-¿Qué tal?- Preguntó la niña con orgullo –Hemos estado mejorando nuestra presentación por semanas, no queríamos mostrarle algo mediocre a nuestros preciados clientes.-
-… Ah… Claro.- no sabía que era peor, mentir o decir la verdad.
-… Aunque también nos puedes nombrar como tu conciencia.- y la molesta niña seguía hablando, ya casi que para sí misma –Por alguna razón nuestros clientes olvidan del acrónimo… Tan fácil que es…-
La miré por un largo tiempo ¿Qué no se callaba? ¿Y por qué el otro niño no decía nada? Dudo que yo sea el único harto de tantas charlas estúpidas. Creo que ya olvidé por qué estoy aquí. Sigo esperando que mi vaca parlante aparezca con una bandeja llena de galletas y leche, a estas alturas ya no me parecería extraño. Tal vez si lo hiciera, la mocosa se callaría. Ya hasta perdí el hilo de la conversación… Un minuto ¿Cómo es que fui obligado por dos niños, sin poder alguno, para tomar té? Lo que es peor, ni siquiera lo he probado. Aunque no tengo muchas ganas de comer algo preparado por esos dos engendros.
-¡Oye! ¿Me estás escuchando?- me gritó la niña, logrando sacarme de mi bloquea mental.
Yo solo sonreí, al igual que hacen los extranjeros cuando alguien les pregunta algo en un idioma que no conocen. "Me dont spek inglish", "Yo no ablar ispañol". Mierda. Nuevamente me distraje.
-Como sea…- dijo Dream exasperada por mis notables problemas de atención, pero en solo dos segundos su expresión se templó –Queremos darte una segunda oportunidad- alcé una ceja, no entendía bien lo que estaban hablando –Claramente un gusano como tú a estas alturas se estaría quemando en el infierno- asentí completamente de acuerdo –Por alguna razón, nuestro superior ha querido que vivieras otra vez, así remendarías tu errores y sanarías todas las heridas que causaste en tu vida pasada.-
-¿Y qué te hace pensar que quiero remediar mis errores?- pregunté cortante sin desaparecer mi sonrisa.
-Matsumoto Rangiku.- interrumpió el chico, este me observaba sin ninguna expresión. Finalmente, mi rostro abandonó la sádica mueca que siempre mostraba. Aquel era un tema algo… –Hace un rato, mientras despertabas en aquel campo de girasoles, dijiste que darías lo que fuera por verla sonreír una vez más, ¿Qué esta no es la oportunidad perfecta?-
Guardé silencio.
Rangiku… A pesar de que ha pasado tanto tiempo, recuerdo perfectamente el sonido de su llano, el húmedo de sus lágrimas, su rostro de dolor… Dolor que yo le causé. Siempre la hice sufrir, desde niños, cuando desaparecía para reunirme con Aizen. Yo siempre desaparecía, y aunque no me lo dijera, sabía que la lastimaba… De seguro estará mejor sin mí.
-Deberías ser un poco egoísta…- continuó Dream –Conoces todas tus faltas, y con todas esas faltas, atrapaste su corazón. Si lo lograste siendo un completo bastardo. Imagina lo que lograrías restando todo el daño.-
Silencio.
Dream suspiró. Llevaba mucho tiempo sin decir nada, aunque por mi cabeza pasaban cientos de cosas.
-Ichimaru Gin…- se acercó la gemela y estiró su mano –Solo es cuestión de un sí… Y muchas vidas cambiarán para mejor.-
Suspiré, y minutos después sonreí. No había nada que perder. De un impulso me puse de pie y coloqué mis manos dentro de los bolsillos, dando la impresión de que todo esto me importaba un nabo… Mierda, ya estoy hablando como granjero.
-Hagan lo tengan que hacer… Después veré yo si vale la pena comportarse bien.-
-¡Manos a la obra!- gritó con emoción.
-Sí, sí…- habló Nightmare interrumpiendo su emoción –Haz tu magia rápido y quítale esa prenda de Cura-Vagabundo-CríadoEntreLobos, ya está empezando a apestar.- lo miré mal, pero antes de que pudiera hacer o decir algo, Dream hizo su… magia.
En un "puf" mis elegantes y no mal olientes ropas cambiaron a algo muy parecido a las vestimentas del mundo humano. El conjunto fue sencillo, un pantalón gris que parecía como si lo hubieran rasgado; una camiseta negra con garabatos de colores fluorescentes y unas zapatillas de tela, de este mismo color (N.A: asdfjsddkksdd *-*). Que extraño gusto tienen los mortales, pero debo admitir que era bastante cómoda.
-¡Perfecto!- dijo Dream –Ahora eres un guapo chico de 20 años que irá a la universidad, cuyo nombre clave será Gin Verde.-
-¡Espera! ¡Espera! ¡Nadie me dijo algo sobre ir a la universidad!- estoy empezando a arrepentirme de todo esto –Y una cosa más… ¡¿ACASO NO SABES QUE MI NOMBRE SIGNIFICA "PLATA"?! ¡¿QUIERES LLAMARME "PLATA VERDE"?! ¡¿Y DE DÓNDE DEMONIOS SACASTE ESE APELLIDO?!- casi nunca pierdo los estribos, y más por idioteces como esas, pero había algo en esos niños que la desaparecía con simplemente abrir la boca.
-¿Qué te parece… Yellow Gin?- añadió Nightmare para hacerme enojar.
-No- dije cortante.
-¿Red Gin?- preguntó Dream sin ánimos de molestar. –Ese tiene estilo, incluso suena como una bebida energética que escuché en la televisión-
-QUE NO-
-¡Purpple Gin!-
-¡Rosa Gin!-
-¡Bue Gin!-
-¡YA CIERREN LA BOCA!- y exploté. Parecía un concurso de quién decía el nombre-color más ridículo. –Es más, ¿Por qué diablos me tienen que cambiar de apellido?- pregunté ya más calmado.
-Oh, olvidé mencionar eso- dijo Dream, casi para sí misma –Irás a una universidad que, por cosas de la vida las cuales nosotros no tuvimos nada sospechosamente que ver, acepta estudiantes extranjeros. Estarás con todos tus antiguos compañeros shinigamis, Hollows y Vizards, solo que estos tendrán nacionales diferentes y bla bla bla… nada importante, solo son pequeños detalles.-
-¡¿A ESO LE LLAMAS PEQUEÑOS DETALLES?!-
-Aquí está tu identificación.- saliendo de QuiénSabeDónde, Nightmare apareció mostrándome un pequeño rectángulo de plástico. Al enfocar bien la vista, me di cuenta que en realidad sí era una identificación.
Nombre: Gin Lushmore Finscastel
Fecha de Nacimiento: 10/4/XXXX
Tipo de sangre: O –
Nacionalidad: Escocés
Al menos no me dieron una fruta como apellido… ¿Y por qué demonios soy escocés? ¡Ni siquiera tengo el menor parecido!
-¡Todo listo! ¡Nos vamos a la universidad!- gritó Dream con mayores ánimos.
-¡ALTO! ¿¡QUÉ?!-
Y así fue como empezó mi historia.
Continuará…
¿Qué tal el primer capítulo? Espero que les haya gustado, y si no o lo prefieren como estaba el otro, no olviden avisarme por un review o mensaje privado, así trataré de arreglar la mayoría de sus incomodidades en el siguiente. De verdad estoy muy preocupada por saber si les gustó, siento que perdí mi sentido humorístico después de tres años sin escribir algo de humor en fanfiction ;-; Creo que en el próximo capítulo le cambiaré el título a Bleach University, por razones que ya mencioné en el anterior, así que no se olviden.
Se despide:
GranDiosaSupremaPollito versión 2.
