¡Ven, les dije que no confiaran en mí! Ya pasaron dos meses desde el primer cap cuando les dije que sólo iba a ser. Pero no se preocupen, SeeU se encargará de que tenga mi merecido (?).
Ahora, también les pido otra disculpa, porque este capítulo es relativamente más corto que el anterior, esto porque ambos vendrían siendo una introducción de lleno a la historia. De todas formas espero mucho que lo disfruten con todo mi kokoro de Fersi nwn
¡Gracias por seguir la historia y dejarme reviews! Se los estoy muy agradecida porque este es uno de los fics a los que más empeño y sudor he puesto.
Voy a responderles sus reviews aquí comenzando, porque creo que la nota de al final le quitaría la emoción al fic. So, let's do it!
UsuiTakumiSenpai: ¡Hey! ¿Qué tal todo? Jaja, siéndote sincera yo tampoco espera regresar tan pronto, pero este fic lo tenía pensado antes de terminar Cat Food y su primer capítulo estaba escrito desde Julio del año pasado, y mejor lo comencé. En lo personal, por todas esas cosas que dijiste, voy a amar este fic XD Va a haber muchos giros respecto a todo, así que espero que ¡te agarres fuerte a tu silla! O, bueno, no, pero prepárate XD
Akuma White: Luka es sexy es con todo (?) Se puede hacer mucho con los Vocaloid porque, bueno, siempre he pensado que son como plastilina. Y Lily tiene que ser seria porque, bueno, es una psicóloga, espero que este capítulo corto también te guste nwn
Selt Cunighan: ¡Hola, Selt! Me sorprendería que sigas todavía el fic luego de lo que te conté, pero si es así, cierra la boca y no digas nada -w- (?) Nah, no es cierto, Fersi te quiere uwu)/ Precisamente también he visto muchos fics de ese estilo, los cuales no me gustaron en lo personal, pues no creo que le pongan la seriedad necesaria para trabajar algo de este nivel. Yo tampoco me considero así de seria para esto, pero al menos estoy poniendo todo de mi parte para que funcione. Y este fic te resolverá tus dudas esas XD No había pensado en Lily x Gumi aquí, pero todo sale a la marcha. Disfruta de este cap 7u7
Kihara CJ: De hecho… fueron dos meses, puedes pegarme si quieres. Pero con cariño, no seas tan ruda (?). Espero que este cap también te guste nwn
Hikari-Remix: Pero si es mi querida Hikari, hace mucho que no veía XD Jajaja, es que ya me conoces, soy impredecible, o quizá tengas poderes y cuando piensas algo yo lo escriba, no te vayas a aprovechar de eso D: Sé que nadie está acostumbrado a ver a Lily seria, pero, vamos, es necesario para el desarrollo del fic. Jaja, tú quieres Lily x Ia, voy a explotar XD En fin, tú también puedes pegarme si quieres porque te hice esperar un mes, pero se gentil uwu ¡Disfruta del cap!
Shinobukun: Gracias nwn En lo personal me gustó mucho leer tu review, porque te estás tomando tiempo para analizar todas esas pequeñas cosas de las que yo creo nadie se va a dar cuenta ¡y eso me encanta! Hasta me dan ganas de resolver todas tus dudas, pero eso sería hacerle spoiler a los demás y eso es ilegal (?) Me dan ganas de ponerte un reto, si atas los cabos, yo te doy un premio, porque este fic tiene muchos detalles en ese aspecto 7u7 ¿qué dices? Veremos un poco de Luka hoy, pero todavía no he de meter su punto de vista aún, por lo que tendrás esperar para ese momento. Te pido disculpas por haberme tardado tanto, tuve otro bloqueo por diferentes situaciones y así, 2014 no fue mi mejor año. Espero que, aunque esté corto, también disfrutes de este capítulito por hoy nwn ¡Y perdón, también puedes golpearme todo lo que quieras!
Seven Minds: OMG! It's my Seven Minds! (?) Gracias, muy bien ¿y a ti? Yo tampoco me esperaba regresar tan pronto, pero ya ves, aquí ando, y ciertamente todavía falta muchísimo para que me retire, aunque pienso zambullirme en el fandom de Hora de Aventura también owo Jajajaja, creo que fijo que ya van a comprar ese boleto de avión, porque me tardé dos meses XD Pero si quieres golpearme supongo que va a haber una fila bastante larga, señorita uwu Espero que disfrutes del fic porque le puse muchísimo esmero a todo de él nwn
JM Scarlet: ¿Necesitas un doctor? ¡Oh, no! D: Si te das cuenta, yo casi nunca hago ese tipo de historias todas rosas, ese no el Fersi estilo, no-oh, siempre complico todo. Pero creo que esta vez crucé esa línea. Muchas gracias por considerarla interesante, y ciertamente confío en que también la vas a entender, o eso espero XD Tal vez Luka sí la quiera, tal vez no, quién sabe, ahora sí se pasó de maldita esa mujer. Muchas gracias por tu review, hazme saber si este cap igual te gustó nwn
Impifer: Hace mucho que no te veía a ti también, me parece owo ¡Hola! Jaja, tú sí sabes que soy sexy. ¿Qué tal si respondemos tus dudas conforme vaya avanzando el fic? Me parece que te van a gustar todas las vueltas que va a dar en el desarrollo de este mismo nwn ¡Muchas gracias por el review, de verdad!
Trynni Lee: ¡Muchas gracias por tu review! Me gustaría poder agradecértelo en tu idioma, pero no tengo conocimientos de este mismo uwu De todas formas que bueno que te ha gustado mi historia, de lo agradezco mucho nwn Jaja, eso no lo sabemos todavía, porque estoy dispuesta a que tenga muchos giros inesperados. Espero que te guste este capítulo nwn
Floor Megurine: ¡Hola, gracias! Me siento halagada, pero siempre he pensado que no son la gran cosa nwn Sobre lo de Rin y Miku creo que al menos quise hacerlos reír un poco porque este fic no está clasificado como una comedia romántica como los demás. Agradezco tu review ¡disfruta el cap!
Farthaz: Gracias, qué bueno que te gustó. Aquí tengo el siguiente cap nwn
JillValentineForever: Tiempo sin leerte XD Gracias por el review, chica, espero que este cap sea tu agrado.
Rm: Oye, pero no es bueno que Luka escape de la cárcel ¡es mala! Ah, ustedes los fan's del Negitoro XD ¡Gracias por tu review!
Jotsy: Muchas gracias nwn)/ Capítulo número dos aquí abajito 7u7
Mashiro09: Jaja, gracias, siendo sincera todavía estaba dudosa de publicarla porque había detalles por pulir pero aquí está. Este capítulo es corto, muy corto comparado con los demás, pero espero que te guste igual.
Ahora sí, pueden disfrutar del capítulo como Arceus manda nwn
Cap.2: Trato con las cadenas.
Varios pasos resonaban en sus oídos cientos de veces conforme su cuerpo sentía que avanzaba, la venda que llevaba siete horas sobre sus ojos no la dejaba ver a donde se la llevaban, sus muñecas y sus tobillos ya estaban irritados por culpa de las cuerdas que los ataban y el pañuelo amarrado a su boca para impedir que gritara en el camino ya estaba mojado de saliva. Miku, en un intento por huir, gimió con horror y se retorció en su lugar, simplemente para recibir un puñetazo en el estómago que la dejó sin aliento por un minuto.
Pero, sobre todos los sentimientos que la golpeaban como una furiosa ola de mar uno tras otro, evidentemente era el miedo junto con la angustia que azotaban contra su pobre cuerpo al mismo tiempo, causando diferentes reacciones sobre la jovencita. Todo el camino no estuvo haciendo otra cosa que gemir, gritar, sollozar, pidiendo que por favor alguien, no importaba quién, viniera a rescatarlos, ¡por favor! Esto no debió de haber pasado, esto no tenía por qué pasar y si no hubiera ido por Rin desde el principio seguro que ahora ya no estaría aquí, ciega de todo lo que la rodeaba, solamente limitándose a escuchar las voces de las personas que la trajeron aquí.
Y ahora que lo pensaba mejor: ¿¡Dónde estaba Rin!? La última vez que la vio fue en el club hace poco, luego de la noticia que les trajo las luces se apagaron por completo y de ahí… no recuerda mucho. Consiguió salir junto con Mikuo, pero los acorralaron en su corrida y….
Y…
El vehículo se detuvo de repente, oyó las puertas abrirse, a lo cual sólo pudo gemir con terror una vez más. ¿Qué iban a hacerle, a dónde la habían traído a ella y a su hermano? Mikuo casi no emitía sonido alguno desde que los arrastraron aquí, ¿estará bien?
— ¡Demonios, el muchacho está pesado! ¿No me ayudas?
—Tráelo aquí, maldito debilucho, y encárgate de la nena.
Unas manos bien frías atraparon sus tobillos rápidamente, comenzando a arrastrarla por la alfombra y en consecuencia levantando su falda que, para su mala suerte, no pudo acomodar. Alguien la cargó en su hombro como un costal de cemento, Miku trató de patalear para librarse, pero sus esfuerzos de nuevo no dieron frutos.
Entonces se rindió.
¿Qué más le quedaba? El viaje había sido largo, agotador, y a cómo iban las cosas ella suponía que el sol ya se levantaba por el ancho cielo que se tornaba de un color rojizo al ver la mañana llegar. Quiso negarlo, quiso pensar que esta era una de esas bromas de mal gusto que pasaban por la televisión de vez en cuando, pero no: Era real, esto es un secuestro.
¿La iban a sacar, su padre iba a dar todo de su parte para rescatar a sus hijos? ¡¿Cuánto iban a tardar?! Ahogó un sollozo que amenazó con salir de su boca, no podía mostrarse débil ante ellos… debía ser fuerte… debía… No, esto no podía estar pasándole a ella, ¿verdad? No podía ser, no podía ser, no podía ser, no podía ser. ¡¿POR QUÉ, POR TODOS LOS CIELOS, POR QUÉ A ELLA!?
Y, en medio de su desesperación, una voz angelical, pero con el tono más cruel que pudo hacer, se hizo escuchar para todos.
—Ella estará bien aquí, León. Manténganla alejada de su hermano.
Así, sin ningún tipo de delicadeza de su parte, la dejó caer sobre el duro suelo. Su cabeza pegó fuerte contra el pavimento, mientras una voz que ya había escuchado antes se echaba a reír a carcajadas en esos momentos, como si todo esto fuera meramente divertido.
Una voz que escuchó hace unas siete horas en el club…
Miku se retorció en su lugar, tratando de emitir algún grito que no salía. Pero ¿quién iba a escucharla ahora? Con suerte y esfuerzo se quitó la tela en su boca para tratar de decir algo.
—Maldita sea, ¡ya cállate! —Y con eso, recibió una fuerte patada en el estómago.
— ¡Yuma, Yuma, por favor, basta!
Alguien, una chica mejor dicho, se abalanzó sobre el mencionado para defender a la muchacha, pero ¿por qué lo hacía? Ese hecho la dejó congelado por unos cuantos minutos en su lugar, y no era por lo que hizo por ella, sino porque conocía esa voz más que bien. Trató de ignorarlo, trató de convencerse de que era una voz parecida a la de ella solamente, porque no quería creerse que se tratara de esa muchachita. Lo pensó, lo analizó e hizo memoria. Pero aunque deseara con todas sus fuerzas de que no lo fuera estaba ahí.
Sí era ella.
Por un momento fue como si su mente hubiera colapsado, no deseando creérselo a pesar de las pruebas irrefutables, era imposible. Escuchó a alguien decir un par de groserías para luego ser arrastrada por la habitación con facilidad, oyó el tintinear de un par de cadenas. Finalmente terminó atada a lo que intuyó era un tubo o algo metálico, pero estaba lo suficientemente sumida en sus pensamientos como para prestarle atención a todo.
Recordó las identificaciones falsas, el "descuido" que tuvo al decirle a su hermano su paradero, lo que Rin les gritó en medio del caos en el club hace unas horas. Todo, todo encajaba…
—Bienvenida, señorita Hatsune, lamento el mal trato de hace un rato, pero ya sabe cómo son los hombres de brutos—Sólo eso fue suficiente para captar su atención de golpe. Miku levantó la vista a pesar de no ver nada por la venda de sus ojos. La receptora de la voz pareció notar su desconformidad así resopló con molestia —Kiyoteru, por favor, quítale la venda, no es como si la fuéramos a dejar salir de aquí o algo así ¿verdad?
Resultaba extraño, pero esa dulce voz hacía que todos en la sala guardaran un sepulcral silencio. Un tímido hombre fornido tragó saliva sonoramente, y sin más se acercó a ella para retirarle la venda de los ojos. De esa manera, logró abrirlos luego de varias horas de viaje y sufrimiento.
Había un triste foco alumbrando la pequeña y grisácea habitación, donde una única y pequeña ventana mejoraba un poco la vista. Cuando por fin acostumbró sus ojos al cambio repentino de iluminación empezó a pasear la vista buscando a alguien, ignorando todo, absolutamente todo y a todos. Entonces la encontró… Un hombre de cabellos rubios la sujetaba con fuerza de los brazos, pero reconocía ese brillante cabello verde y esos llorosos ojos color esmeralda.
—Gumi-chan…—pronunció en un susurro, a la aludida se le estrujó el corazón al ver la cara de decepción que su amiga del alma ponía, suficiente para que esas lágrimas que estaba conteniendo se mostraran en todo su esplendor —Gumi-chan… tú…
—Miku… yo... yo no… las cosas no son cómo crees, de verdad… Ella…
—Bonita reunión ¿no? —interrumpió la misma figura femenina de hace un rato, con ese mismo dulce pero a la vez cruel tono. En ese momento una chica de cabellos rubios entró por la puerta, dirigiéndoles una mirada a todos al instante.
—Cielos, ¿ya me perdí de lo bueno, chicos? Estaba vigilando al muchacho como me lo pediste, Luka—informó tranquila, dio unos cuantos pasos campantemente por la habitación. ¿Esta quién era? Sonrió con una maldad difícil de comprender y sin más se inclinó hasta la altura de su amiga para besar su mejilla y comenzar a canturrear en su oído —Gumi-chan rodeada de amigos estaba, pero un día la vuelta se dieron y traicionados por ella fueron~
—Hija de perra…—musitó con tanto odio en cada una de las silabas. Gumi no era alguien de odiar a nadie, o eso creía porque… desde ahora sentía como si no la conociera. La chica trató de abalanzarse sobre la rubia, pero el muchacho que la sujetaba no se lo permitió.
—Uy, la niña tiene agallas. Creo que me las apañaré contigo más tarde, preciosa—Dio una carcajada como si esto fuera lo más divertido, y sin más se alejó no sin antes revolverle los cabellos a presar de las protestas de ésta —Ne, Miku, no has hablado desde que llegué ¿ya nos conoces a todos?
¿Qué rayos quiso decir con…?
Luka entrecerró los ojos, un gesto que la hacía ver meramente amenazante. Miku incluso estaba segura de que uno de ellos era no otro que Hiyama Kiyoteru, su querido profesor de historia en la preparatoria. Y la pregunta era ¿por qué? ¿Por qué Gumi, por qué Kiyoteru? ¿Qué querían de ella? Basta decir que el impacto de esta situación en ella fue mucho más que mayúsculo, hasta el punto donde ya no reaccionaba a nada.
Gumi, una de sus mejores amigas, con quien prácticamente conoció desde pequeña, quien la defendía de los brabucones en secundaria, la brillante y alegre Gumi simplemente la había… traicionado, si es que esa palabra era suficiente para describir lo que le había hecho. Algo que realmente no iba a ser capaz de perdonarle nunca.
Miró el suelo, ¿qué se supone que iba a pasar ahora? ¿Qué iban a hacerle? Y más importante ¿iban a sacarla de aquí rápidamente? No sabía ni qué pensar ya.
Pronto siente unos dedos apretar su barbilla con fuerza, obligándola a levantar la mirada y encontrase con unos intentos ojos azules mirándole fijamente. Unos grandes ojos hermosos que la taladraban y que, a pesar de lo encantadores que podrían resultar a cualquiera, transmitían un aura asesina que provocó varios escalofríos en su persona. Y entonces lo supo, supo que esa bella muchacha de cabellos rosados y sedosos era la causante de todo esto.
—Ponme atención cuando estoy hablando contigo por tu propio bien, ¿de acuerdo? —Luka ni siquiera pestañeó con esto, su voz era fría, tan fría como un bloque de hielo en el polo norte. Apretó más fuerte su barbilla, lastimándola con toda intención para que su presa emitiera un gemido de dolor —Culpa a tu padre por lo que te pase a ti, no te mereces todo lo que tienes.
La muchacha perdió el aliento de un momento a otro, no comprendía qué trataba de decirle con todo esto. Su padre era un hombre amable, una persona de bien que sólo quería lo mejor para su amada nación. Entonces… ¿qué quería decirle?
Gumi se soltó con mucho esfuerzo de León, quien sólo se retorció de dolor cuando la chica golpeó su estómago con un fuerte codazo.
— ¡Luka, no tenemos por qué hacer esto, es una completa locura! —La aludida dio un largo suspiro. ¿No podía estarse quieta mientras habla? Rodando los ojos se levantó y le plantó cara, levantando una ceja con curiosidad —Por Dios, es un plan completamente estúpido, de ninguna manera puedes esperar que esto funcione. Van a atraparnos más rápido de lo que esperas ¿no te has puesto a pensar cuántos policías no están buscándolos ahora? —Gumi hizo una pequeña pausa, respirando agitadamente observó la cara de asombro que Miku le había dirigido. Luka, por su parte, había estrechado los ojos peligrosamente —Al final de cuentas no vas a vengarte de nadie.
Oh, no…
—Repite eso—siseó en tono aterrador que heló rápidamente la sangre de la más joven. Sabía que se estaba metiendo en un terreno mortal, pero de ninguna manera estaba dispuesta a sacrificar más vidas ¡y menos la de sus amigos!
En el lado de Miku las cosas le resultaban más allá que confusas. No le quedaba de otra más que observar todo, tratando inútilmente de deducir lo que sus agresores querían de ella. La cosa era contra ella, sin embargo, ahora habían comenzado a pelear entre ellos.
Gumi tragó saliva, se acaba de meter en problemas mayúsculos de los que no saldrá.
—Chicas, por favor, no podemos quedarnos aquí mucho tiempo y no queremos que nos atrapen antes por sus discusiones—intervino una chica de cabellos negros entre las dos. La peli-verde supo bien que lo hizo para salvarle el trasero, puesto que si Luka la atacaba no habría manera de ayudarla ya —Somos pocos, Megurine, y te guste o no vamos a necesitar de todos.
Mizki en seguida se vio siendo taladrada por la mirada de la amenazante peli-rosa, mas ella siempre supo cómo sostenerle la mirada sin titubear como lo haría Gumi en estos momentos. Sin más lanzó un gruñido que todos pudieron interpretar perfectamente como un tipo de amenaza, cosa que causó que mejor cerraran la boca. Y Miku no se lo vio venir, pero antes de que se diera cuenta, Luka ya había vuelto a encararla, cosa que la sobresaltó de sobremanera.
Se encontraba… verdaderamente… aterrada.
Ella la aterraba.
—No lo veas como algo personal contra ti, Hatsune Miku, pero si intentas hacer algo extraño, yo misma me encargaré de que tú y tu hermano no vuelvan a ver la luz del día.
Siéndoles sincera, Lily no sabía si el relato en sí fue lo que la perturbaba, o fue el simple hecho de que la muchacha de cabellos agua marina sonreía como enamorada cuando lo hacía. ¿Qué pasaba por su cabeza para que hiciera semejante cosa? Fue la primera pregunta que le pasó por la mente cuando Miku terminó de hablar.
Era… Bueno, no era…
Lily se detuvo a analizar las cosas por un pequeño momento, sabía que había algo raro aquí, lo intuía tras vagar cientos de veces por las otras jóvenes que trató años atrás; Algo no encajaba con Miku. Sin embargo todavía no averiguaba qué era aquello que no encajaba con la hija del primer ministro, estaba segura que ese algo existía, por supuesto, había algo que estaba pasando por alto. Tal vez en realidad lo que la puso así fue alguna de las extrañas escenas que la muchacha le relató. Quizá pudo ser el hecho de la traición de un amigo, las confusas cosas que Luka le dijo o el crimen en sí. Además de que la situación, a como se la había relatado, justificaba muy bien un posible trauma psicológico.
Bueno, al menos tenía algo.
— ¿Masuda-san? —oyó la tierna voz de Miku nombrarla. Vaya, era cierto, por un segundo olvidó que estaba ahí — ¿Masuda-san, está bien?
Aparentando tranquilidad levantó la mirada para poder ver a su paciente, quien le dedicaba una tierna mueca de preocupación.
—Disculpa, me perdí un rato analizando las cosas—respondió con simpleza, procediendo a dibujar una sonrisa—Megurine Luka te hizo muchas cosas ese día, ¿no es así, Hatsune-chan?
—No la nombre así—interrumpió, ganándose una mirada curiosa de la rubia.
— ¿Así cómo? Ese es su nombre.
—Pero no con ese tono de odio ni de esa forma tan… formal—dijo sin más, como si no hubiera sido nada. Apoyó su espalda contra su almohada, ignorando todo lo que estaba diciendo.
— ¿Entonces cómo quieres que le diga?
—Luka-chan—La gran sonrisa que Miku añadió al final fue la gota que derramó el vaso. Lily rápidamente se apresuró a anotar más cosas sobre su libreta, de la cual ya había llenado varias hojas a tan sólo la primera sesión. Ahora comprendía por qué todo mundo insistió meterla en este lugar, pero ella veía algo que los demás no.
Meiko tenía razón; la forma en la que hablaba de Luka, el brillo en sus ojos, las sonrisas, los suspiros, su actitud hacia las personas que querían ayudarla. Todo, todo encajaba con el síndrome de Estocolmo. Todo mundo lo sabía, por supuesto, pero el informe que su amiga le envió no tenía muchos detalles sobre los días que estuvo analizándola.
Recordó que Meiko le contaba por medio de dicho documento la actitud agresiva de ésta. Cuando sus amigos más cercanos e incluso su novio quisieron establecer contacto con ella, ésta simplemente los repudió, sintiéndose traicionada por estos. Y así mismo con sus propios padres, al igual con la Meiko misma en sí. Mas empezaba a creer que era porque todos ellos empezaron a insultar a Luka frente a ella, lo que causo que inmediatamente se lanzara a defenderla.
¿Y si quizá Miku sabe algo que los otros no? Igual, no podía saltar a las conclusiones apenas en la primera sesión, necesitaba más días para analizarla a fondo. ¿Y por qué no? Cuando dijo que la ayudaría iba muy en serio.
Negó con la cabeza, dispuesta a ver qué más sacaba de esta extraña conversación sobre cómo llamar a Luka.
—Sabes, es una manera bastante cariñosa para llamar a una persona que abusó de ti durante dos años—La aludida la miró atenta, pero esta vez sin intenciones de gritarle o matarla como hubiera pensado antes, sino simplemente queriendo dar su opinión con tranquilidad.
—Lo que sucede es que ustedes no la conocen, ustedes no vieron la parte de ella que yo vi.
"¿La parte de ella que yo vi?" Pensó, sintiendo que realmente va avanzando con su investigación. Volvió a anotar lo que su paciente decía.
Viéndolo desde otro punto de vista, apartando todas las cosas que Meiko y Gakupo le metieron antes de venir aquí, lo cierto era que Miku era una jovencita dulce y agradable. No es como si fuera una loca psicópata después de todo, solamente estaba defendiendo a alguien especial para ella de una manera… violenta. Además, analizando todo lo que los demás le dijeron, puede que ella sea la primera persona que está logrando un verdadero avance con la peli-aqua.
Bueno, algo es algo ¿no?
Miró la hora en su reloj, el tiempo voló rápido con el relato de Miku y estaban a cinco minutos de que el horario de visitas terminase. Pronto vendría una enfermera para sacarla, así que cerró su libreta y guardó sus cosas en su bolso.
—Bueno, Hatsune-chan, estoy muy feliz de que nos empecemos a llevar bien apenas con tu primera sesión—Lily se levantó de su asiento sin más, procediendo a mirarla y hablarle de manera amable —Ya es tarde, debo de dejarte descansar por ahora, pero nos veremos aquí mismo a la misma hora mañana. Descansa, mañana puede ser un día pesado.
Ella sonrió con ternura, a lo que su paciente sólo cabeceó afirmativamente.
"Volvemos a la Miku del principio, ¿no?" Rodó los ojos, a pesar de todo estaba satisfecha con lo que obtuvo hoy, muchas cosas para analizar en el hotel.
Sin embargo, cuando estaba por darse media vuelta para regresar por donde vino, observó como la joven había ligeramente la boca, claramente para decirle algo. La rubia la miró con atención, pero cuando por fin parecía que iba a emitir algún sonido, cerró la boca, simplemente para apartar la mirada y volver a clavarla sobre la ventana.
—Kaito, apresúrate, ella ya está aquí—SeeWoo le llamó apurado desde la sala de interrogatorio. A juzgar por su cara de completa seriedad, debían de comenzar con esto lo antes posible, porque de esa forma podrían sacar más información de la recién llegada.
Mikuo contaba con ellos, donde quiera que esté.
El chico de cabellos azules caminó por el pasillo de prisión para menores de Nagoya dando grandes zancadas mientras avanzaba. La chica sentada ahí, en algún momento también fue amiga suya y del chico que buscaban, pero ahora también había empezado a sentirla como una completa desconocida.
La sala para las visitas se encontraba completamente sola, a excepción de él y su fiel compañero de procedencia coreana que le apresuraba silenciosamente. Ellos y la muchachita se cabellos verdes que, sentada frente a una de las mesas, trataba a toda costa de no encarar al detective Shion.
—Mucho tiempo sin vernos, Gumi-chan—Kaito ocupó lugar frente a ella con el rubio, que, con un semblante autoritario y metiéndose en su papel del "policía malo" taladraba a la pobre muchachita con la mirada —Desde que se terminaron los juicios hace tres meses.
Esta vez Gumi agarró fuerzas para poder mirarlo a la cara, ¿pero cómo hacerlo? Si también sentía que lo había traicionado a él, a todas las personas que eran cercanas a la chica que la consideró su mejor amiga alguna vez. La peli-verde ya no era la misma, para informarles, ya que esa chica alegre había desaparecido para dar paso a otra chica completamente diferente a lo que ella fue antes de conocer a Megurine Luka.
Fue lo primero que él notó.
¿Qué había hecho la prisión con ella?
Se veía triste, deprimida, con varios moretones en específicas partes de su cuerpo, tal vez causa por abusos de las demás presas con las que tenía que convivir a diario desde hace tres meses. Y el uniforme que todas usaban ahí sólo la hacía lucir más deplorable de lo que ya se veía.
¿A dónde había ido a parar la alegre Megpoid Gumi que todos querían?
Suspiró, tenía trabajo que hacer.
La peli-verde por fin se dignó a verlos, al parecer comprendió que tarde o temprano esto iba a pasar.
—Supongo que es algo que siempre va a perseguirme, ¿cierto? —dijo apoyando los brazos sobre la mesa de metal, tratando de forzar una sonrisa que no consiguió —Miku… ella ¿está bien?
Kaito iba a responder a eso con toda la verdad, pero su amigo y compañero de trabajo interrumpió antes.
—No estamos aquí para hablarte del estado de la señorita Hatsune, Megpoid, tenemos preguntas para hacerte.
Tal vez al principio se hubiera sorprendido, o sea, ya habían pasado más de tres meses de eso, ¿no podían dejarla en paz? Aunque ya estaba bastante destruida como para simplemente limitarse a escuchar y contestar a lo que sea que tuvieran que preguntarle.
Los meses habían pasado lenta y tortuosamente para ella durante todo este tiempo, el pensar qué habrá pasado con sus amigos después del operativo de rescate había finalizado la torturaba constantemente. La última vez que se vio con Kaito fue, exactamente, en los juicios que se les hizo a todos juntos, donde recordaba perfectamente que Miku estaba incapacitada para testificar contra ellos. Se hacía una idea del porqué, y pedía con todo su ser que su amiga de la infancia se encontrara mejor. Recordaba la profunda mirada de odio que Rin le dedicó ese día, al igual que los rostros espantados de los señores Hatsune.
No los golpes de las demás reas, no los trabajos forzados que hacía mientras cumplía su cadena perpetua, ni tampoco las horribles comidas de la prisión causaron todo en esto en ella.
Fue la culpa, el remordimiento.
Torció la boca un poco disgustada, no tenía otra opción, iba a contestarles a todo pero a veces quería que simplemente dejaran de recordarle por qué está aquí.
—Será rápido, Gumi, fue complicado conseguir que nos dejaran interrogarte después de tanto tiempo, por lo que esperamos que cooperes con nosotros si de verdad quieres tanto a Miku como jurabas frente al juez—La aludida lo miró confundida ¿de qué se trataba? Los ojos azules de Kaito le taladraban hasta el alma, mas ella no fue capaz de apartar la mirada en ningún momento —No encuentran a Mikuo.
"¿Qué…?"
Gumi sintió el aire escaparse de sus pulmones, no podía ser cierto, ya ha pasado mucho tiempo desde entonces ¿no se suponía que los mejores agentes de todo Japón estaban en este caso? ¿¡Y que no estaba en el escondite el día que los atraparon!?
SeeWoo la observó con atención, notando inmediatamente como la chica comenzaba a ponerse nerviosa.
—Megpoid, ¿sabes algo de su paradero? ¿Tienes alguna idea de donde lo escondió Megurine Luka durante estos dos años?
—No…—respondió sin más, no podía decirles nada, porque de ser así…
Los detectives se dirigieron un par de miradas incrédulas entre ellos.
—Gumi, si nos ayudamos tal vez puedan reducir un poco tu condena, después de todo se logró probar que fuiste obligada a trabajar con Luka y no lo hiciste voluntariamente como la mayoría, eso y contando de que gracias a ti Miku permaneció con vida—insistió Kaito, sabía que ella estaba asustada, por supuesto, pero esa información era demasiado para encontrar a Mikuo ya sea vivo, o muerto. La peli-verde negó con la cabeza, varias veces —Finalmente, fuiste tú quien los delató a todos para que los encontráramos.
— ¡Precisamente por eso no puedo decir nada! —Gumi explotó así sin más, saltó de la silla, exaltada, sorprendiendo al par de detectives que no se explican por qué se ponía así. Apoyó una mano sobre la mesa y la otra la pasó por su revuelto cabello, tratando de controlar sus emociones —Tú viste cómo me miraba en los juzgados, tú viste cómo me amenazó cuando le dieron condena…
Sí, por supuesto que lo recordaba. También entendían por qué tanto miedo contra Luka Megurine. Era una persona violenta, a quien no le importaba pasar por quien sea para obtener lo que quería. Dejó eso muy en claro tiempo atrás, cuando exactamente después de la sentencia jurara vengarse de la muchacha peli-verde. Siendo sincero, Kaito hubiera quedado mucho más satisfecho si le hubieran dado la pena de muerte, pero su abogada no iba a permitirlo, reduciendo la sentencia a cadena perpetua.
Aunque no lo entendía, iba a ser prácticamente imposible que Luka cumpliera con su amenaza desde la cárcel, ¿qué era lo que estaba planeando? Tenía un muy mal presentimiento de todo esto.
—Megpoid, ella no puedo hacerte nada desde aquí, si tienes información importante lo mejor será que nos la digas—SeeWoo también se levantó de su asiento para tratar de tranquilizar a la muchacha, a pesar de que claramente no podía hacer mucho por ella —Nosotros nos encargaremos de que estés a salvo de ser necesario.
El problema es que sabía muy bien que ni eso iba a ser de ayuda.
Tal parece ser que por primera vez, Gumi empezaba a pensar en su propia seguridad, lo cual el peli-azul comprendía perfectamente. Ella ya estaba segura de que la dejarían tranquila cuando todo pareció haber terminado, y ahora venían para decirle que el hermano de su mejor amiga seguía desaparecido, después de haber estado segura de que lo iban a encontrar pronto. Si no quería hablar, era una decisión respetable, pues no tenían el derecho de obligarla y aun si así fuera ella estaba completamente decidida a no decir nada al respecto.
Kaito suspiró, cuando menos se lo esperaba la mirada de la peli-verde estaba clavada sobre él. Una mirada suplicante, aterrada, que le pedía con todas sus fuerzas que la dejaran tranquila.
La vio temblar, como un perrito asustado, una cosa que nunca vio a Gumi hacer en todos los años que la conocía.
—De verdad lo siento pero… si digo algo… ella va a matarme.
