Capítulo 2: Desayunos

Las mañanas eran difíciles para Gray, sobretodo aquellas en las que despertaba en su sillón. El mueble era cómodo, no podía quejarse por eso y le agradaba echarse allí de vez en cuando. Pero despertar en ese lugar por las mañanas, significaba que otra vez tenía compañía en su casa.

Sus acciones no eran inconscientes, no desconocía lo que había ocurrido en su cama por la noche, pero no se sentía bien una vez que el fuego estaba apagado y el hielo volvía para alojarse en su interior, dando una sensación de vacío bastante incómoda.

Además, tenía hambre.

Esperó pacientemente, con un brazo cubriendo sus ojos, mientras los sonidos desde la habitación le indicaban que su compañía ocasional se estaba preparando para marcharse. Gray no tenía intenciones ni de verla partir, prefería simular estar dormido y evitarse la incomodidad de despedirse. Había aprendido esa lección cuando una de las mujeres pretendió extender su estadía hasta el desayuno, fue desagradable tener que echarla fríamente y más por la sensación de aversión que le producía el pensar en alguien más cocinando para él.

Escuchó la puerta cerrarse suavemente y esperó unos largos minutos antes de descubrir su rostro, su mirada se fijó en el techo y el silencio inundó sus oídos incrementando la sensación de vacío. Con un suspiro se levantó de su lugar y se dirigió al baño para comenzar su día.

El agua tibia de la ducha lo ayudaba a despejar su mente. Dejaba que lavara su cuerpo recorriéndolo íntegramente, su rostro, sus brazos, su torso. Cerró los ojos, dejándose abrazar por el líquido que caía de la ducha, sintiendo sus caricias por la piel y extendió sus manos para que las gotas se deslizaran entre sus dedos. Se mordió el labio inferior, mientras su mente lo invadía de sensaciones pasadas y le recordaba el verdadero significado de disfrutar el contacto con el agua.

Al salir del baño, con el líquido chorreando por su cuerpo, dejando algunos charcos en el camino, se dirigió a la habitación. Ignoró las sábanas revueltas que se esparcían por el suelo y la ropa interior colgada desprolijamente de una silla. Eligió prendas al azar y salió de allí rápidamente.

Su estómago rugió al pasar por la cocina, pero él ya no desayunaba allí. Menos luego de haber despertado en el sillón. Tomó sus llaves y salió de prisa, permanecer más tiempo en su hogar lo asfixiaba. Necesitaba huir rápido antes que los recuerdos volvieran a arremolinarse en su mente.


Tenía la idea de escoger una misión para alejarse de la ciudad unos cuantos días. Necesitaba escapar un tiempo de la nostalgia y permanecer en su casa no ayudaba. Pero al abrir las puertas del Gremio, sus ojos se clavaron inmediatamente en ese manto de cabellos azulados que le quitaba el sueño por las noches de los últimos doce meses, allí, de pie frente al tablero de misiones, Juvia buscaba su próximo trabajo.

Un gruñido escapó de su garganta al verse frustrado. Caminó hacia la barra con las manos hundidas en los bolsillos y el ceño fruncido. Mirajane lo recibió con una sonrisa amable, mientras el chico apartaba un banco para sentarse.

— Buen día, Gray.

— Buen día, Mira. — Le respondió con tono hosco y sin mirarla. Sus ojos fijos en la superficie de madera de la barra.

— ¿Lo de siempre?

— Sí. — Lo de siempre era un café doble y un brownie. No podía ser más obvio en su estancamiento, le molestaba ser consciente de eso, pero no hacía nada para evitarlo.

— Mira-san, — Su cuerpo se tensó al escucharla. Estaba parada a su lado, podía sentir su propia piel erizarse, anhelando el contacto. Se mantuvo estático, con la mirada fija en un punto vacío de la barra. — Juvia tomará esta misión. — Se oía tan feliz como siempre, su voz resaltando entre el bullicio de Fairy Tail.

— Oh, Juvia. Sabía que te interesaría esa cuando la colgué hoy temprano. — Gray sonrió levemente, podía adivinar que tipo de misión era.

— A Juvia le encantan este tipo de trabajos. — Aunque no la mirara directamente, el Mago de Hielo podía imaginar la sonrisa radiante en su compañera, tuvo que obligarse a mantener la vista en la barra y permanecer lo más indiferente posible. — Volverá en una semana.

— El tiempo estimado es de tres días. — Respondió Strauss, inclinando levemente la cabeza, mientras leía la petición en sus manos.

— Juvia tiene que ir a otro sitio luego de terminar el trabajo. — Respondió. El chico de cabellos negros agudizó su oído al escuchar aquello, la curiosidad picando su cuello buscando que girara a ver a su compañera.

— De acuerdo. Te esperamos en una semana.

Gray se permitió inclinar un poco su cabeza para verla salir del Gremio, pero antes de abrir la puerta, ella volteó y sus ojos se cruzaron. Notó como el brillo alegre que caracterizaban sus iris azules se teñían de una oscura tristeza, pero al desviarle la mirada y dirigirla a Mira, ella volvió a sonreír.

— Adiós, Mirajane-san!

Extrañaba demasiado su sonrisa…

18 meses antes…

Al despertar lo primero que llegó a su consciencia fue el aroma del café recién preparado, acompañado de la dulce fragancia a chocolate. Se levantó, apartando las sábanas de un tirón, sintiéndose contento, podría acostumbrarse a un despertar tan delicioso.

Caminó a la cocina, arrastrando los pies, siendo atraído por la fragancia de la comida. Juvia estaba colocando brownies en una bandeja, vestía un delantal rosado sobre su vestido azul habitual y sus manos estaban cubiertas por enormes manoplas de cocina que hacían juego con su delantal. Gray se apoyó contra el marco de la puerta cruzándose de brazos mientras la observaba perdida en su pequeño mundo de fantasías. Adivinaba que ella ya tenía planeado dormir en su casa incluso antes que él lo sugiriera. No podía evitar preguntarse cuántas sorpresas más tenía preparadas la Maga de Agua con la idea (nada sutil) de instalarse en su casa.

Él ya tenía experiencia con los "planes" de Juvia, pues tuvo una actitud similar cuando habitaron juntos aquella casa al disolverse el Gremio. Inconscientemente frunció el ceño y su mirada bajó a las cerámicas del suelo. Esta vez las cosas eran diferentes… Juvia sí tenía un lugar propio donde estar, no había "necesidad" de vivir con él como en aquella oportunidad…

— Buenos días, Gray-sama — Escuchó que lo saludaba y levantó la vista a ella, quien lo recibía con una sonrisa contagiosa. — Juvia preparó el desayuno.

— Sí. — Respondió devolviendo el gesto, curvando los labios levemente. — Pude olerlo desde la habitación.

— Espera en el comedor, Gray-sama. Juvia servirá el desayuno en un momento. — La chica comenzó a empujarlo de la puerta.

— ¿Eh? pero… — Se quejó — Quiero ayudar.

— Hoy no

Resignado, el joven se acomodó en la mesa para esperarla. Apoyó su mano sobre su palma abierta y miró distraídamente hacia la cocina. Tenía que reconocer que era una forma de despertar bastante inusual, pero divertida. Volvía a tener la sensación de cotidianidad, como si así debieran ser todas sus mañanas.

Juvia apareció llevando las tazas con café y los brownies en una bandeja grande. Los ojos de Gray se fijaron en los cuadrados de chocolate que aún despedían algo de humo llevando la fragancia intoxicante a su olfato…

— Juvia preparó brownies. — Le informó ella, pero Gray no le contestó, concentrado en observar la tentadora textura de su próximo bocadillo. — Es recomendable esperar a que se enfríen para comerlos. — Le dijo, colocando la bandeja en el centro de la mesa. — Pero Gray-sama no parece dispuesto a esperar.

No lo estaba. A penas la bandeja tocó la mesa, la mano de Gray se abalanzó sobre ellos como si fuesen un tesoro. No estaban del todo calientes, la Maga de Agua los había dejado reposar sabiendo que él no esperaría para comerlos. Agradeció que conociera su tendencia voraz y le dedicó una sonrisa agradecida. Juvia no esperaba el gesto, un rubor intenso cubrió sus mejillas pálidas y Gray se obligó a desviar la vista consciente del efecto que tuvo en ella…

— Están deliciosos. — Le dijo, con la boca llena de chocolate, algunas migas escapando de sus labios al pronunciar el halago.

— Que alegría que te gusten, Gray-sama! — Se veía realmente satisfecha con su trabajo, como si hubiera conseguido un gran logro con solo servirle el desayuno. Por un instante, el chico de cabellos negros deseó poder hacer algo por ella también, algo que demostrara lo agradecido que estaba por sus esfuerzos. Pero desechó el pensamiento rápidamente, suponiendo que cualquier gesto que él pudiera tener podría ser malinterpretado por la joven, Gray quería cuidar de no darle falsas esperanzas, no lastimarla.

— ¿Cómo te fue en tu misión, Gray-sama? — La pregunta lo sacó de sus pensamientos. Bebió un sorbo corto de café, el sabor amargo contrastando con lo dulce del chocolate.

— Todo iba bien, hasta que el idiota de Natsu destrozó parte del pueblo. — Gruñó frunciendo el ceño. — Perdimos la mitad de la recompensa por pagar los daños.

— Natsu-san debería ser más cuidadoso. — Comentó ella con un suspiro. — Es una lástima que no puedan tener su pago completo.

— Lucy es quien más lo lamenta. — La mención de su compañera de equipo siempre traía un gesto amargo al rostro de la chica de cabellos azules. Gray lamentó haberla nombrado, podía sentir el peso de la tensión en Juvia.

— La Rival del Amor siempre tiene problemas con su renta. — Aunque quería sonar empática con Lucy, en su voz se notaba que prefería no mencionarla. El Mago decidió desviar el tema, para volver la atmósfera cómoda a la mesa.

— Y ¿Cómo fue tu misión? — Al preguntarle aquello, se dio cuenta que no sabía nada sobre los trabajos que solía tomar y no pudo evitar sentir interés por las elecciones de su compañera en ese sentido.

— Las misiones de Juvia no son tan interesantes como las tuyas, Gray-sama.

— ¿Porqué dices eso? — Bebió otro sorbo de café. Sus ojos fijos en los de su compañera, quien se mostraba algo timida por tener el foco de atención en ella.

— Juvia… — Ella se sirvió un cuadrado de brownie distraídamente, buscando que la acción la ayudara a calmar sus inesperados nervios. — El último trabajo de Juvia fue desviar el cauce de un río. — Le informó simplemente, restándole importancia al tema.

— Oh, pero eso es impresionante, Juvia! — Exclamó honestamente. No se imaginaba cómo podía hacer algo así.

— ¿De verdad lo crees, Gray-sama?

— Claro que sí. Dime como fue.

— Era un pueblo en medio de las montañas. En la última temporada llovió demasiado en la zona y el río que corría a las afueras del lugar se desbordó. — Le dio un mordisco al brownie antes de continuar. Gray la escuchaba atento, mientras ella enfocaba sus ojos en el líquido oscuro de su taza de café, todavía tenía las mejillas algo coloradas y una sonrisa en su rostro. — Los habitantes construyeron un desvío y con la magia de Juvia pudimos llevar el agua a una zona más seca. — Ella tomó la taza con ambas manos y se encogió de hombros, el recuerdo acrecentando su sonrisa. — La gente del pueblo estaba muy feliz. — Su voz sonó suave y melodiosa. Giró la cabeza, sus ojos se clavaron en los suyos y Gray se sintió perdido en ese azul profundo. — Juvia ama hacer esos trabajos, cuando la gente es feliz gracias a su magia.

Solo se limitó a asentir con la cabeza y le sonrió. Entendía las emociones de Juvia y se sentía demasiado bien ser consciente de eso. Su mente asoció su anécdota con el pasado oscuro de la Maga de Agua, siempre rechazada y apartada por culpa de la lluvia que la acompañaba a todos lados. Ahora podía usar su poder para traer felicidad a las personas, contrastando su pasado con un presente lleno de satisfacciones y alegrías.

Le pidió que le contara más, otros trabajos, aventuras y hazañas. Había mucho más de ella de lo que conocía y él se sintió ávido por saberlo todo. Pronto la conversación se vio monopolizada por anécdotas de la chica de cabellos azules, quien al principio se veía tímida por contarle aquello, pero al dejarse llevar por sus propias historias, las palabras fluyeron con mayor facilidad y sus usuales expresiones adornaron los relatos con la magia de su personalidad. Gray se sintió hipnotizado por sus palabras, por su expresividad, por ella…

Terminaron el desayuno y él se encargó de lavar y guardar todo. Juvia quiso ayudar, pero Gray aprovechó la oportunidad para vengarse que lo haya echado de la cocina antes, siendo él esta vez quien la empujaba afuera. Mientras él se ocupaba de eso, ella acomodó las mantas del sillón para que fueran guardadas.

— Ya está todo limpio. — Le dijo con orgullo, mientras secaba sus manos con un trapo. Juvia guardaba el delantal y las manoplas en una valija grande que había dejado sobre el sillón. — ¿Qué haces?

— Juvia prepara sus cosas para llevarlas a Fairy Hills. — Respondió ella simplemente y cerró la valija. Gray frunció el ceño confundido.

— ¿Te irás?

— Sí, — Le dijo con simpleza, sin advertir la sorpresa en la pregunta de su compañero. — Juvia quería recibirte cuando volvieras de tu misión. — Bajó la maleta del mueble y le sonrió ampliamente. — A Juvia le gustó mucho compartir la cena y el desayuno contigo, Gray-sama.

— Sí, claro…

No agregó nada más y trató de ignorar la incomodidad que repentinamente atacaba su estómago. No podía pedirle que se quedara… Si lo hacía, ella se daría falsas esperanzas. La miró de reojo, disimuladamente. La chica todavía sonreía satisfecha, mientras arrastraba su valija hacia la puerta.

De pronto tuvo que admitir para sí mismo que no quería que ella se marchara. Deseaba cenar con ella, hacer los quehaceres juntos, vivir a su lado y despertar cada mañana sabiendo que Juvia estaba allí. Aquello lo asustó. Se sintió vulnerable, frágil. Un escalofrío recorrió su espalda y el miedo suprimió el deseo.

Si ella no se estuviera yendo por decisión propia, su temor estaría sacándola en ese momento de la casa.

CONTINUARÁ…

AN:

FELIZ SAN VALENTIN A TODOS! y en especial a mi hermosa OTP, Gruvia!

Que bueno que llegué a actualizar para esta fecha! Como algunos saben, estoy escribiendo un fic por San Valentín, pero el tema es un amor… digamos que poco romántico… así que me alegra haber podido terminar el capítulo de esta historia para hoy :)

Me gustó mucho escribir este capítulo! Si bien me costó acomodar bien las ideas para que el relato fluyera lo mejor posible, una vez que comencé a escribir de las historias de Juvia me emocioné tanto que no pude dejar de escribir. No sé si ya lo había mencionado, pero amo a la Maga de Agua! Me encanta escribir sobre ella y más desde la perspectiva de Gray. Así que disfruté mucho escribiendo esto.

Espero lo hayan disfrutado también y agradezco enormemente los comentarios al primer capítulo! Me alegra mucho que les haya gustado :)

Lo único que me dio algo de inseguridad es que ustedes sientan que este capítulo es igual al anterior. Juvia y Gray van a compartir varias comidas juntos, es la forma que ella encontró de acercarse más a él, pero no serán todos iguales…

Este mes tengo un montón de cosas para escribir (me metí en dos desafíos que me llevarán algo de tiempo) Así que recién seguiré con esta historia para fines de Marzo. Lo sientoooo!

For those who read my story in English. I already sent the translation to my Beta, she may take a week or so in having the corrections done. So, be patient, please! I'll update it as soon as I can :)