Segunda Noche. Recuerdos de un huracán. Niñero Primera Parte .
Había pasado un día bastante aburrido…"cansada" era la palabra que reinaba en la boca de la joven heredera de Hellsing, después de pasar todo el día firmando montañas de papeleo –permisos, actas de defunción de soldados caídos en batalla contra los ghoulds que siempre estaban presentes en algún lugar del planeta, salarios, invitaciones a fiestas a las que la joven solo acudía si su padre le acompañaba, entre otros mas-. Por fin la tarde caía, y después de saludar al personal recién llegado de la ultima misión, se dirigía rumbo al sótano de la mansión, pero un joven de aparentes 20 años, ojos vivaces, negros como la noche, el pelo en un corte elegante con dos únicos mechoncitos adornando su amplia frente y su siempre impecable uniforme oscuro en contraste con la camisa blanca, le detuvo amablemente, interponiéndose en su camino con una charola plateada en manos, y una taza de te humeante en la misma, junto a algunos bocadillos.
-Señorita…es hora de cenar, pero me he adelantado a traerle el té, fue recomendación de su padre…+dijo aquel muchacho con seguridad, guiando a la damita hacia el comedor, mientras esta miraba ansiosa hacia el pasillo que conducía al sótano, renegando+
-Pero Walter, tengo que hablar con mi padre! ¿Podemos cenar mas tarde? En verdad es importante! +gruñó la chica tratando de evadirle, mas la destreza del joven –que era considerado el segundo ángel de la muerte en Hellsing y único descendiente del primer mayordomo, la detuvo por segunda vez, ahora mirándole con una seriedad que inquietaba a la renuente muchacha, que entre susurros molestos para si misma, por fin accedió, dirigiéndose al comedor principal, disponiéndose a cenar, donde ya le esperaban una docena de generales de la Organización, con los cuales cenaba diariamente, por lo que la presencia de los mismos no fue importancia para ella.
-"Hombres sudados y cansados, hablando de guerra, sangre y peleas…aburrido" +sentenció en su mente mientras masticaba con desgano aquel fino corte de cordero bañado en vino blanco, que otras noches habría encontrado delicioso, y mas con las verduras que para sorpresa de todos le encantaban; pero esta noche solo jugueteaba con las zanahorias y los puerros de su platillo, mientras poco a poco los caballeros guardaban silencio y concentraban su mirada en ella…sabían que algo tenía, y eso les hacia estremecer.
¡Y tenían toda la razón del mundo!, tan solo de recordar el último incidente en el que la damita había derramado una única lágrima: el nosferatu había enfurecido de tal manera que liberó su poder mandando a volar cuanto objeto se le cruzaba en el camino, y eso sin mencionar a los pobres soldados que tratando de contenerle resultaron golpeados y con huesos rotos…el responsable era uno de nuevo ingreso, que para colmo solo había tropezado con la niña y le había tumbado la primera bola de su nieve napolitana. Lo ultimo que vieron del chico ojiazul, fue su mirada aterrorizada y sus labios temblorosos tratando de explicar el descuido al rey no muerto, el cual, en una transformación instantánea de bestia desbocada a príncipe misericordioso, solo sonrío y pidió que le acompañara para platicar en privado. Jamás le volvieron a ver. Y por supuesto, nadie quiso preguntar, mucho menos indagar que terrible destino tendría aquel que se atreviese a lastimar o tan siquiera molestar a la adoración del máximo vampiro, en ese entonces cabeza y único heredero no solo de los Drácula, sino ahora de los Hellsing.
La joven sintió la presión de aquellas miradas curiosas, que esperaban impacientes algún gesto de su parte que les diera una pista de su situación emocional; la mayoría ya tenia en mente un plan de ultimo minuto en caso de que la chica se molestara o comenzara a llorar…pero para el alivio de todos, de pronto la damita sonrió, y asi su sonrisa se convirtió en carcajada, rompiendo el silencio para despues musitar con su voz suave casi en un susurro:
-Relájense señores…disfruten de su cena con tranquilidad, no me pasa absolutamente nada, simplemente el día de hoy no tengo mucho apetito, así que , si me disculpan… -se levantó empujando la silla hacia atrás, acompañada de todos ellos que casi en un espasmo se levantaron igualmente, formalismos que ella consideraba exagerados, para así disculparse por retirarse a media cena y dejarles, cosa que el grupo agradeció suspirando profundo y sintiendo "como que el alma les volvía al cuerpo".
-A veces abusas de sobre protector padre…hace 50 años que "nació la leyenda del vampiro protector de su hija indefensa" y aun temen incluso verme somnolienta…jiji aunque es divertido –susurraba mientras se encaminaba por fin a buscar a su padre, y se preguntaba a si misma si su madre también habría sido tan sobreprotegida, siempre rodeada de alguien a su disposición y mando, sin un momento de paz, sin un solo minuto de silencio mas que en las noches, donde también fuera vigilada…y entonces se le ocurrió una excelente idea.
-Padre! Esta noche continuarás con tu relato, pero hay algo en especial que quiero saber! –decía enérgicamente la jovencita mientras terminaba de bajar las interminables escaleras hacia el sótano, donde el nosferatu se encontraba, cómodamente sentado al fondo, mientras disfrutaba de su infaltable copa de vino, sonriendo con un leve negar de su cabeza-
-Pensé que no vendrías hija mía mjjj…¿ha estado divertida la cena del día de hoy? –preguntó con un grado de sarcasmo que en otras ocasiones habría sacado de sus casillas a la menor, mas se sorprendió al verle llegar justo frente a el, con una sonrisa inusualmente dulce en su rostro, sentándose en el suelo húmedo, ignorando el hecho de ensuciarse, a lo que el príncipe valaco le pareció interesante- jooh? Es raro en ti que no te enojes, ¿Qué es eso que te tiene tan ansiosa?
La damita sonrío tan ampliamente, que podría adivinarse escondía un plan entre colmillos, una sonrisa infantil que transmitía malicia y complicidad, le miró fijo y confesó por fin:
-Conociste a mi madre siendo una cría ¿cierto? Háblame de ella..háblame de su infancia. ¿Crees que no me he dado cuenta que durante 50 años has sido mas que sobre protector conmigo? Te comiste a los soldados que llegaron a molestarme, golpeaste a los caballeros de la mesa redonda que se me oponían en mis berrinches, o que llegaban a hacer mofa de mi "ausencia de madre", dijiste que podía tener novios, pero se que en el fondo esa idea te hace retorcer las entrañas...¿que hizo mi madre como para que te convirtieras en la cama de plumas que me salva de cualquier peligro, padre? –preguntó ansiosa, provocando que el rey no-muerto dejara ver sus pupilas dilatas por la sorpresa ante tan minuciosa confesión…si, comenzaba a sudar frío, jamás esperó que su "princesita" llegara a preguntarle eso, no…Era mas fácil imaginarla preguntar por el armamento, escapando con el coche de la mansión, golpeando a alguna compañera de la universidad o siendo sorprendida devorando algún humano sin permiso, pero "¿Cómo rayos le explico a mi hija eso! " fue exactamente lo que se pregunto el vampiro, que después de unos minutos en silencio, por fin suspiro largamente, rellenando su copa y sonriendo nuevamente-
-Mjjjj…. Eres igual que tu madre en ese aspecto..esa forma de desmenuzar las cosas para no darme espacio a una escapatoria o una mentira "piadosa", no me dejarás inventarte cualquier excusa para no hablar de esa etapa de la vida de Integra, ¿verdad?
-El que nada debe, nada teme, padre- sonrió la chica clavando su mirada incandescente en la del contrario, observándolo suspirar de nuevo como si fuera una tortura el hecho de responder aquel cuestionamiento, reacciones que despertaban aun mas la curiosidad que comenzaba a carcomer la mente de la joven.
-Ahhh….no es que deba algo..-la expresión del nosferatu se tornó sombria llevándose una mano al rostro, cubriéndose la mitad, reflejando en su expresión la pesadez de esos recuerdos- es que de solo acordarme…me vuelvo loco..mjj..tu madre era la niña mas malcriada y terca que jamás había conocido…contenerme de morderle el cuello y acabar con su vida en muchas ocasiones era mi mayor tormento…me sacaba de mis casillas, y se divertía pidiéndome ridiculeces..Pareciera que la muerte de tu abuelo Arthur se le hubiere olvidado en un santiamén…te contaré lo mas relevante de esa época…
