Esta historia es mía. Los personajes son prestados de Masashi Kishimoto.


NOTA: Muchas gracias a todos por la espera y por leer. Muchos saludos.

NOTA2: Algunos nombres han sido cambiados ligeramente para la conveniencia de la historia.

ESTA ES UN REEDICIÓN, LO QUE QUIERE DECIR QUE TAL VEZ ALGUNAS PARTES SE ENTIENDAN MEJOR, O DIFERENTE. TAMBIÉN, SE HE AUMENTADO ALGUNAS LINEAS MÁS A LA TRAMA, LO QUE PUEDE ESCLARESER MÁS CIERTAS PARTES.


PARA QUIENES GUSTEN LEER OTRA VEZ.

GRACIAS:

Cinlayj2: Muchas gracias, es uno de los proyectos que tenía muchas ganas de hacer, pero como siempre que uno empieza algo (especialmente yo) pasan un montón de cosas que no dejan avanzar. Claro que pienso terminar este fic.

Vera Xaire: bueno a mí también me encanta. Gracias por el review, y enserio voy a continuar, solo que todo se me junto, el virus, junto con la falta de internet. Muchos saludos.

GenesisSakuritax: ay, muchas gracias por escribir, tu siempre me animas, y siento pensar que el que no esté escribiendo te desanime un poco, he tenido muchos pendientes y no he podido ni escribir, ya no digamos actualizar. La verdad estoy muy frustrada el retraso.

ANTICHRIST SOY LO PEOR: Claro que lo voy a continuar, especialmente ahora que ya arregle ms problemas técnicos. Estoy contenta de que te agrade la narración, revise varias veces, aunque siempre se me va un dedo. Muchos saludos.

Guest: Gracias T.T, que bueno que te guste, yo estoy muy enojada por no haber podido avanzar. Lo siento mucho por la tardanza. Pido perdón.

Fhanykk: gracias, voy a continuar la historia, claro que pronto se verá como se reencuentran y si ella sigue viva. Muchos saludos.

sakurita haruno: hay ya te decepcione con lo de no tardarse, yo no quería que pasara, me quede sin compu y sin internet, y ahora estoy super atrasada. Ahora finalmente tengo inter y compu. Muchos saludos.

Lady Haven: Si, leí todo los libros de Psi cambiantes, y lo básico sí, esa idea me gustó. Pero yo lo hice en un fututo más lejano, donde ya hay colonias espaciales, no hay cambiantes entre los humanos. Además todos ya han evolucionado con habilidades psíquicas, no hay humano sin alguna habilidad, por muy mínima que sea. Habrá una continuación, si. Gracias por escribir y lo siento mucho por la tardanza.

Sibreka: Gracias si lo voy a continuar, lo siento por la tardanza, y ya arriba veras porque he tardado tanto. Y perdón por ello.

Kassy Solis: Muchas gracias por pensar que la idea es buena, yo solo espero que lo siga siendo, y pido perdón por la tardanza, yo lo siento, odio tardar y más no tener computadora. Muchos saludos.

Gaby Chanii: Lo sabrás. Gracias por el review y lo siento si no avanzo pronto, pero prometo pero ahora mismo no tengo computadora y tampoco internet, pero tengo muchos deseos de hacer este fic y quiero que quede muy bien. Saludos

inesUchiha: ¡Ines chan! Quiero llorar porque no tengo compu. Estoy muy triste. Pero estoy avanzando como pueda. Gracias por escribir, gracias por ser contante y darme ánimos, te mando saludos.

Besscy: te mando muchos saludos.


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Empatia1

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Capítulo1: La empática atrapada.

-Este es un boletín de noticias integrales multi-espaciales, para las uniones de colonias de Terra Organizadas.

-Los rebeldes y manifestantes en Terra Original, han tomado las calles, protestando contra el nuevo régimen del consejo gobernante, declaran que el condicionamiento y todos sus métodos, son un sistema de opresión humana. Además de ello, han adjudicando las recientes desapariciones de sus funcionarios y representantes de mayor importancia a los agentes de la ley, mismos que reciben órdenes directas de Comandante Kabuto G. portavoz del líder beta, Oro-himaru.

-En una entrevista anterior, el Comandante G. niega todas las acusaciones y atribuye a los activistas ser un grupo de fanáticos tradicionalistas cerrados a las nuevas reformas.

De un momento a otro la escena cambio, mostrando una imagen de gente en las calles principales de Terra Original.

-"Tiene agentes encubiertos" – dijo una mujer en la pantalla, llorando con aflicción y rabia al mismo tiempo –"todo porque decidimos no someternos a la droga NS604, se llevaron a los niños, a mi hijo" – ella sollozo. Una muestra pura de su falta de condicionamiento-"Ellos dijeron ante el congreso de las colonias, que el nuevo régimen educativo era una opción, que no obligarían a los ciudadanos a someterse al condicionamiento, pero cada día más personas ponen a sus hijos en las escuelas especiales para que no desaparezcan, todos tienen miedo…"-

la entrevista paso a una nueva escena.

El grupo de manifestantes se hacen llamar "libertad para todos" y tienen programadas una serie de protestas no violentas, en disconformidad con las desapariciones de 4 de sus líderes; Kurenai Dhorin, primera mujer telepata en negar abiertamente la eficacia del condicionamiento. Iruka Jun-hin, sobreviviente empático de la generación 3 y quien había mostrado innumerables veces la sanación empática. Shion Zorha, la investigadora más joven en estudiar la estructura mental empática, y Chiyo Kehar, Doctora eminente que sobrevive desde la primera generación psíquica.

Cada uno de sus rostros apareció cuidadosamente en la imagen a medida que los iban mencionando. Este sin duda era el noticiero más intrépido, nadie hasta ahora se había atrevido a tratar del asunto por mucho tiempo.

En la proyección holográfica se mostraron nuevamente cientos de personas caminando por la calles. Todo ellos con ropa de colores brillantes; naranjas, violetas, amarillos, rojo, rosa, verde, azul. Lo singular del grupo no eran sus ropas de múltiples colores, sino sus cabellos. Cada uno en esa multitud, lleva sus hebras teñidas en lila, azul pastel, rosa, rojo anaranjado…

-"de esta manera ninguno de ellos podrá ignorarnos" –dijo uno de los jóvenes que marcha en la masa de personas.

-"Nunca vamos a aceptar una ley que mata las emociones, que nos niega el poder de elegir, de amar a nuestras familias abiertamente. No somos maquinas…" –comentó una mujer castaña con mechas rubias, su mirada violeta brillando con rebeldía, mostrando su pasión por la causa.

Pasión, una palabra antes admirada, ahora tan condenada como él que la promovía y la sentía.

-"No podrán ocultar por más tiempo sus crímenes de los dirigentes de las colonias Terra unidas" –la declaración del hombre peli azul fue severa. Ningún rebelde radical real se atrevería a revelar tanta emoción.

-"tal vez esto le haga pensar que no nos tomamos seriamente el movimiento, pero es todo lo contrario. Ahora mismo inclusive, estando frete a las cámaras, arriesgamos nuestras vidas como muchos otros, y más aún con la decisión de mantener el color en nuestros cabellos, ya que nos identifica y va en contra de las normas del condicionamiento. Nos hace blanco fácil para los asesinos del gobierno. Pero eso es justo lo que queremos, lo sabrán cuando empecemos a desaparecer también, estamos dispuestos a ese sacrificio…

Sasuke detuvo la proyección con un movimiento de su mano en el aire, los sensores detectando sus indicaciones con facilidad. Se reservó sus emociones, como siempre lo hacía.

Su hogar contaba con el equipo básico de sustento humano en casas y departamentos tecnológicos. Por cada centímetro cuadrado, se escondían pequeñas maquinas detectoras que supuestamente ayudaban a mantener la salud de los residentes. Pero dichas maquinas también filtraban información a las bases de datos virtuales de la Torre Regente, donde los agentes de la ley en el área de información, buscaban datos inusuales, desde niveles elevados de energía mental, hasta cambios drásticos en las mediciones físicas de salud.

En el instante que hizo ese lugar su base de operaciones, manipuló meticulosamente cada tramo, siempre con poca energía mientras movía moléculas de oxigeno y el hidrogeno en el aire para hacer envejecer rápidamente los equipos, para estropearlos.

El proyector era lo único que no se molestó en alterar. Él solamente miraba el reporte de las colonias por información, en busca de cosas que no encajaban, de infiltrados del consejo o de verdaderos rebeldes.

Mantenía el funcionamiento somático del departamento en lo más mínimo. Incluso si los micro-escáneres ya no detectaban sus cambios energético-psíquicos, sabía que era arriesgado llamar la atención. Por lo que jamás programaba aumentos de temperatura en invierno, o clima templada en verano.

Acostumbrado a esa forma de vida sin mayores comodidades, el calor o frio no eran problema y en las misiones le era más rápido adaptarse a los cambios atmosféricos. Por otro lado, las sensaciones táctiles lo mantenían alerta, conectado a ese exiguo lado humano que le quedaba, recordándole que era mortal, que sentía.

Últimamente solo estaba haciendo misiones de reconocimiento, lo cual no le extrañaba. Era el mejor, pero sus datos se hallaban manipulados a posta. Necesitaba tiempo para infiltrarse entre los rebeldes, saber donde trabajaban y rastrear traidores entre ellos, gente ambiciosa que pudieran ponerlos en peligro.

Las protestas empezaban a ser más notorias, distrayendo un poco la atención de los líderes regentes, cada día se formaban más grupos que se decían rebeldes en Terra original. Sin embargo, los que acababa de ver por la proyección holográfica eran protestas de menor prioridad.

Eran los rebeldes en las sombras los que preocupaban a los dirigentes.

Los otros regentes de las demás colonias Terra, solo habían permitido el plan del condicionamiento como una prueba. La Unión de Gobernantes Terra O, tenía un año y medio, a partir de la semana siguiente, para probar que el condicionamiento y la droga, eran viables para dominar el poder de la psiquis y ser un apoyo desarrollando integralmente las nuevas habilidades que la evolución había traído a la raza humana.

Para eso ellos querían eliminar a los rebeldes sin que en las otras colonias se percataran.

Y era a él a quien encomendarían tal tarea… En esto no podía pasar desapercibido aunque lo intentara. El manipular esa información, en constante flujo en la Torre Regente solo le traería problemas, y atención no deseada.

Cumpliría con la tarea, pero de la manera que él deseara. Solo que esta vez todo iba a ser diferente, no mataría realmente. A tal punto era fútil hacerlo.

Estaba muy cerca de saber todo lo que necesitaba, solo debía esperar un poco más.

Para cuando los líderes se dieran cuenta de que no había eliminado a ningún rebelde, y entendieran siempre debieron temer a él, todo estaría acabado.

La venganza estaría cumplida.

Era un aspecto positivo en sus planes, que hace mucho viviera solo, y que sus escudos mentales eran tan sólidos, e impenetrables, que no necesitaba de supervisión constante. Sino ahora mismo lo mandarían a un reacondicionamiento intensivo.

No solo olvidaría todo lo que se proponía, también lo dejaría como un títere sin alma para los usos totales de sus dirigentes.

Jamás lo permitiría, en este momento no podían saberlo. No debían.

Ya que él tenía conocimiento, de al menos cien comandos que le permitía manipular información en las bases de datos de la organización regente, era aún más escrupuloso en sus acciones desde entonces.

Todos los archivos clasificados y olvidados eran datos prohibidos. Todo eso, supuestamente desaparecido, ni él, o cualquier otro ciudadano de las Terras unidas debía saberla. Pero descifró de eso y muchas más que le daban poder, no solo físico y mental, sino estratégico. Cosas podridas de cada uno de los gobernantes. De hechos enterrados en la podredumbre de la corrupción, lugares de reunión, sus hogares y algunas de sus costumbres.

Ni siquiera los propios supervisores lo sabían.

Ninguno de ellos estaba al corriente de la capacidad de Sasuke para el robo de información.

Era una habilidad que tuvo que pulir, para no volverse como los integrantes del comando Phanton.

Asesinos con sed de dolor y sangre.

Con el tiempo, las clases auto impuestas de robo de datos, más la historia que venía con ella, fueron su base para seguir humano, a pesar de haberle robado todo lo que tenía junto con sus emociones, no le arrebatarían a demás la voluntad.

Y no era solo por la venganza y todo lo que le arrebataron. Era por ella y los que eran igual de inocentes que llevaría su máscara hasta las últimas consecuencias. Así precisara matar inocentes para ganar la confianza de los corruptos, y llegar a ellos.

Ya había pasado la finísima línea de la redención, matando a gente inocente. Lo único compasivo que pudo hacer por ellos fue hacerlo con terrible rapidez.

Recordaba los nombres de cada una de esas personas.

Al final exterminaría a los consejeros tan sanguinariamente como ellos hicieron con todo lo que tenía. Como con cada una de sus víctimas incautas e idealistas, solo que con ellos, se tomaría si tiempo.

Sasuke era arma adiestrada para matar después de todo. Solo veía, a donde quiera que fuera, oscuridad y podredumbre, disfrazada de lógica calculadora, de empresarios perfectamente educados, de una ley correcta.

Los avances en una ciudad llena de transportes aéreo-espaciales y dinámicos, con lo último de los modelos para viajar en Terra y entre las colonias de otros puertos espaciales, era la inmaculada puesta para ese teatro. Ellos habían hecho lo posible por no revelar sus fallos. Todos los detalles en la superficie de la primera capital de la colonia, Nueva Mercury, impecables.

Eso provocaba el efecto deseado; que en las colonias espaciales de Terra-Mars, Terra-J-Five y NeoTerra; solo vieran la organización ideal, una comunidad humana funcionando como un reloj, crea la imagen de una Terra-original de camino hacia la Utopía. Todo gracias a su sistema de adecuación perfecto.

Pero todo era una farsa, una grande y asquerosa, tanto como decir que él era un simple manifestante sin importancia.

La realidad estaba muy lejos de la perfección. Solo bastaba con bajar al mundo subterráneo, donde túneles kilométricos de titanio y aleaciones de iridio, escondían entre sus rincones, civiles escapando de su gobierno, gente sin hogar y sin trabajo debido a que no encajaban en el ideal de los regentes.

Por eso, mediante la revolución revelaría todas las mentiras cubiertas por ellos, mientras los hacía sufrir lenta y dolorosamente en el proceso. Incluso si en el camino, tuviera que hacer algunos sacrificios humanos.

-Eso no le habría gustado a ella- reflexionó un solo segundo, pero dejó la idea inmediatamente. Lo único que acabaría con la esterilidad, y la esclavitud de las mentes era una revolución. El exterminio de una cadena de gobernantes autócratas y corrompidos. Él tenía poder para hacerlo.

Sakura…

Ya ni siquiera podía pronunciar su nombre. No debía.

La sola palabra desataba cosas dentro de él que lo podían dejar en evidencia.

Simplemente el recordatorio de que alguna vez existió, despertaba algo en su mente que daba una pequeña sacudida a sus sentidos psíquicos, tratando de elevar furiosamente su energía mental. Enseguida recordó la razón por la que no se permitía siquiera recordar su efímera existencia.

Fracturaba sus escudos internos, y le revolvía el estómago.

Y no podía romperse, todavía no, hasta que llegara a los dirigentes supremos.

Avanzando descalzo sobre el piso frio del departamento, buscó la forma inmediata de entrar en sí. Fue directo a la zona salubre, donde un baño frío lo mantendría concentrado en las punzantes sensaciones de dolor, el agua helada le permitía enfocarse después de un golpe emocional nocturno.

Los cazadores no soñaban o tenían pesadillas, y él no debía ser la excepción.

Todavía sin poder deshacerse por completo de su anterior error, solo el pensar en su nombre, evocó una risa grabada en su mente y se coló en sus defensas. Los botones digitales en la pared, le permitieron bajar la temperatura otros grados.

Solo ella, un después de su fallecimiento, lo convertía en humano con sensaciones nuevamente por breves instantes. El sonido de su alegría era justo como lo recordaba, los recuerdos de una niña de tres años con cabello rosa, exactamente cuando la conoció un año antes del desastre.

No sabía que pasaba con él. Se había despertado del todo alterado.

Un mal presentimiento le sobrevino, y por desgracia casi nunca fallaba.

Solo tuvo un año y medio para convivir con ella, conocerla, junto con su familia… muy poco tiempo antes del desastre.

De niño nunca entendió claramente lo que ella significaba para él.

-Pero ahora lo sabía, al menos en teoría- Recordó mientras activaba el sistema de limpieza y escaneo de bacterias aerobias. Casi con toda la dermis entumecida por el baño helado, y la luz solar entrando por la pequeña venta del fondo.

Estudio por años –en la clandestinidad de las redes rebeldes- las cosas que le dijo Fagaku poco después que la conocieran. Cosas que le repitió meses antes del extermino; hablándole de su afinidad con esa niña.

Su afinidad con ella había estado por encima de la escala humana, muy por encima. La mirada de su progenitor fue tanto admirada como sorprendida. En ese entonces Sasuke no sabía si tanta sorpresa era porque los padres de la pequeña permitieran el análisis, o por los resultados mismos.

En ese entonces, aún sin el condicionamiento, la manera en la que su padre lo explicara, después de pasar de su primera impresión, fue muy fría, con tecnicismos y detalles, como si esas palabras explicaran todo.

-Un tipo se simbiosis – era lo que definió su padre. Pero no era lo único que implicaba.

Entonces, sin poder mantener a raya sus memorias, recordó la primera vez que la vio, tan pequeña y frágil, pero a la vez tan brillante como una estrella en medio de la noche. El momento en que se observaron el uno al otro, recibió una sacudida en todas las células de su cuerpo.

Ni una sola vez había sentido lo mismo nuevamente.

Ella debió vivir, pertenecerle y ser su balanza.

En el cubículo sanitario recibió su último rociado antibacterial, disipando mínimamente ese sombrío pensamiento final.

En cambio ahora tenía las manos llenas de sangre, estaba tan podrido como todos ahí y era un asesino que no dudaba, mataba antes de que la víctima se diera cuenta.

Salió prácticamente seco. Las prendar que necesitaría, ordenadas pulcramente en las gavetas selladas. Activas solamente con sus huellas dactilares.

Jamás se engañó una vez cumplió su primera comisión. Le mandaban y él no objetaba, preguntaba o vacilaba.

Era el mejor…

Como fuera, si no lo hacia él, lo haría otro. Y no serían rápidos, ni se compadecerían.

La campaña de extermino empático no acabó con todos ellos, o con la habilidad de la empatía, ni mucho menos con las rebeliones y con todo sus simpatizantes. Eso era lo único a su favor en la actualidad –Sasuke era prueba de tal supervivencia. Todos necesitaban a los empáticos, lo admitiera el gobierno actual o no.

Incluso un homicida, como él mismo.

El punto a favor más importante del mando rebelde, era el ojo puesto sobre el gobierno de Terra O. por las otras naciones de colonias planetarias. Observándolos estrechamente desde en el día en que sacrificaron a esos inocentes empáticos.

Quería dejar de pensar en ese día, y especialmente en esa noche, en sus gritos.

Por eso él había necesitado saber, investigar a fondo el motivo y conocer los objetivos de sus enemigos.

Una vez estuvo limpio y vestido, volvió al área común, donde podría ordenar algún alimento alto en nutrientes para su sustento diario.

Mientras lo hacía, dentro de su psique repasó los datos tan celosamente guardados ahí. Buscando nuevamente por detalles que pudieran ser pasados por alto.

Una vez fuera del complejo para reeducación infantil, empezó a realizar sus propias indagaciones, sus propias conjeturas en cuanto a la existencia y motivo de la evolución mental para las fuerzas psíquica en un derivado de empáticos.

La información que encontró era amplia, pero insuficiente.

Evolutivamente, ciertas poblaciones de la raza humana se habían desarrollado de forma inminente a su nuevo entorno, sus capacidades intelectuales adaptadas para la nueva era, en que la mente se consideraba una fuerza más terminante que la física.

Sin embargo los que desarrollaron la psíquica-telepatía, también tendían a tener otros dones similares pero más letales, como la telequinesis, tele transportación, manipulación de la materia, o la energía y demás, podían llegar a ser destructivos de forma alarmante.

Ese se volvió un problema cada vez más común y más preocupante. Se necesitaban una barrera a modo de contención, o algo que ayudara a canalizar la energía. A comprenderla.

Las emociones conflictivas eran los detonantes calve para crear psicópatas, y desequilibrados. El estrés, la impotencia, la ira o el miedo, solo un ejemplo de emociones que desenfocaban el poder de los evolucionados humanos; madres morían tratando de calmar a sus hijos debido a que los pequeños nacían cada vez más poderosos, incluso más que los padres. Niños quedaban huérfanos y mataban accidentalmente en un ataque de ira infantil, o padres discutiendo causaban destrucción a sus hogares…

Nadie sabe cuándo apareció el primer empático –los datos estaban perdidos-, lo único era, que su don estabilizó las cargas cegadoras de poder de una forma tal, que todas esas emociones y el poder generado dejaba de fluctuar en explosiones incontrolables.

Sin importar la habilidad especial del psíquico-telepata, así fuera la más explosiva telequinesis, era milagrosamente controlada.

A medida que paso el tiempo, se percataron de que por cada telepata con variaciones de poder cuantitativamente destructivos, había un empático, que actuaba como una válvula de escape para el tremendo poder.

Claro, esa información era altamente clasificada. Quien tuviera conocimiento de eso tenía un pase directo al matadero.

Él no pensaba morir a menos que fuera a destruir la tapadera de los dirigentes. Y no era el caso.

En su investigación encontró, que la afinidad genética y emocional era un catalizador para que empáticos y telepatas con diversas capacidades, se unieran, comentando sus psiques permanentemente.

La información del cómo, estaba perdida también.

Solo le venía a la mente la idea de Fagaku sobre una simbiosis mental-emocional. No obstante la idea era demasiado vaga todavía.

La estabilidad y la paz fueron solamente temporales, por desgracia, hasta que la corrupción por el poder subió a las filas del gobierno.

La clave estaba en ese día siniestro, cuando cientos de ellos fueron masacrados en sus casas.

Lo que no decía esa información clandestina, eran las emociones de posesividad que invadían al telepata poderoso cuando encontraba al empático con el que era afín.

La primera vez que vio a la niñita, el pequeño que una vez solía ser se quedó paralizado.

Parecía una preciosa muñeca viviente, con grandes ojos verdes, una boca rosada sonriente y pecas también del mismo tono acaramelado en sus mejillas. Ella tarareaba una canción mientras mecía a una muñeca como un bebe. Además de la preciosa luz que venía de su carácter, ella era completamente diferente a cualquier otro infante con quien había jugado antes.

Pero lo que no olvidaba, inclusive después de 13 años, era ese estremecimiento que lo recorrió hasta el fondo de su medula.

Pensó; Mía.

Un reflexión incoherente para su temprana edad.

Era solo un niño de 9 años, pero de alguna manera desconocida, todo su ser los sabía.

Golpeó la encimera con rabia al mismo tiempo que la máquina alimentaria hacia su labor.

Debía estar al cien por ciento al salir de su vivienda modular, no estar ahondando en un pasado que lo desequilibraba y lo dejaba inestable para la respuesta verbal acertada y rápida.

Ahora, él era un asesino desalmado –se recordó- literalmente entrenado para la muerte, era uno de los mejores cazadores del consejo, adiestrado especialmente para trabajos complejos de rastreo y asesinato, para pasar bajo el radar como una sombra. Los encargos por lo general eran de "persuasión", pero incluso con eso ya había perdido la cuenta de las personas que murieron por su mano.

Buenos y malos habían sido sus victimas.

Todo para que los otros gobernantes, fuera de los confines de Terra Original, no se percataran de la podredumbre que había invadido a sus dirigentes en ese cuadrante espacial, y con ello manchado las calles de la sangre de inocente.

Tanta sangre que se podía ahogar en ella…

Ese pensamiento final lo regreso a su estado de frialdad. A su realidad.

Miró su reflejo en los aparatos laminados de sustento humano. Su rostro indescifrable, su apariencia austera.

Todo en su armario era negro, o gris.

Nadie con un condicionamiento perfecto utilizaría tonos diferentes, era irracional, por lo tanto condenado.

Todo a su alrededor era sobrio y austero, nada de recuerdos, ningún objeto que hablara de apegos o recuerdos, todo era gris, la cama las sabanas; las cortinas en negro, no solo por las reglas de su empleadores, también para no ser visto desde el exterior.

Con los sueños del pasado, disipado completamente de su mente, volvió a comprobar el espacio dentro de su mente, reforzando sus escudos como titanio negro.

Para completar el trabajo de entrar en su papel.

Un ejecutor del consejo, el perro que usaban para hacer el trabajo sucio.

Muertes discretas

Infiltraciones

Robo de datos comerciales

Secuestros

Y finalmente, un traidor…

No era tan difícil, ya que en el fondo estaba muerto, y todo dentro de él era árido, negro y lo único que existía en lo más profundo –rodeado de barreras psíquicas irrompibles –era su odio ciego por el consejo, su sed de venganza… El lejano recuerdo de su infantil devoción por una pequeña de pocos años, guardado en lo más lejana profundidad de su psique, donde nada podría tocarla.

Una vida que le arrebataron a ambos, y su insaciable necesidad de tomar venganza eran aspectos permanentes.

Era el asesino perfecto- pensó mientras analizada las ultimas misiones y hacia un esquema de probabilidades. Para saber cuál podría ser su misión inmediata, la próxima que no podría evadir.

Estaba listo para ser otra vez el despiadado asesino.

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Las cosas nunca más volverían a ser como antes y lo sabía.

Y estar en esa situación, no hacía más que recordarle el peligro en que siempre se había encontrado.

Sintiéndose tremendamente idiota, suprimió un temblor que bien podría delatarla.

Después de perderlo todo; sus padres, su hogar y al final la arrancaran de los brazos, del único ser en quien confiaba incondicionalmente además de sus dos progenitores, la había partido por la mitad y ya nadie podía arreglarla.

Tanto su psiquis como su alma, estaban en pedazos.

Incompleta, así era como se sintió desde entonces, y esa sensación se mantenía presente aún en el presente.

En una ciudad llena de objetos y maquinas que facilitaban la vida, era una ironía que corriera peligro constante. No podía ser lo que su gobierno aborrecía si quería sobrevivir, pero tampoco podía negar su naturaleza sin dañarse a sí misma.

El dejar de usar su capacidad le entumecía los sentidos, y eso la asustaba mucho a veces.

Renunciar a sus sentimientos y los de otros era aterrador, y ella, con su naturaleza empática, necesitaba las emociones, que eran casi como el aire que respiraban para los que eran iguales.

Conllevaba un tipo de retroalimentación que Tsunade aún no podía explicar del todo, por suerte, no demasiada como para que su vida dependiera por completo de ello.

Sakura era diferente, incluso estando con otros empáticos, todo su modus mental y actitudinal era incomparable. Era prácticamente independiente, como si cargara su propio generador de energía.

Necesitaba mucho menos recepción emocional que otros.

Lo que la hacía una empática solitaria, una vagabunda en las calles de la gran y desarrollada urbe de alta tecnología autosustentable. Y sin embargo, era un lugar tan peligroso como las junglas salvajes protegidas por más de cien años y censuradas totalmente del contacto humano.

Corría el mismo peligro de morir tanto en una como en otra. Pero estaba segura que los animales salvajes serían más ambles con ella. Los animales no mentían, ni buscaban poder, no torturaban para encontrar la verdad y no destrozaban tu mente si les negabas algo.

Por esa razón los empáticos vivían en la sombras, ocultándose en las zonas externas de la capital, y literalmente se desplazaban en la cloacas para conseguir abastecimiento, e información.

Ella no existía. No lo hacía al menos en el aspecto técnico.

Los agentes de la ley que la capturaron, ese fatídico día hace muchos años, dieron informe de que la tenían en su poder y se disponían a eliminarla, dicho todo con frías y técnicas palabras que no hicieron más que aterrorizar a una niña de tan solo 4 años, como si fueran a deshacerse de una maleta rota, o de un parasito.

El consejo gobernante había hecho que los empáticos parecieran eso, simples parásitos.

Esa noche de terror supo que iba a morir, que no volvería a ver a Sasuke, y eso la asustaba más que el propio hecho de perder la vida. Sintió como su pequeño cuerpo era levantado en el aire por la fuerza mental de su captor, y estrujado por su letal poder invisible; gritos desgarradores salieron de sus labios infantiles cuando los primeros dedos de sus manos fueron rotos.

Ahora, ya con suficiente edad para definir sus pensamientos, podía por fin darle un nombre a sus sentimientos y enumerar todos sus recuerdos.

Estaba segura que iba a destrozarla- en ese entonces- de la manera más dolorosa posible antes de deshacerse de ella, el sujeto que la tenía se estaba divirtiendo con su terror y con su dolor, cuando se suponía los cazadores no tenían emociones.

-eso es lo que dicen- pensó ella con ironía. Hipócritas burócratas de porquería.

El decir que las emociones desaparecían o se controlaban no era cierto, nunca en su totalidad.

Sin embargo, así como había empezado, todo se detuvo. El hombre se había quedado completamente quieto, estaba congelado frente a ella que todavía flotaba en el aire, y tan estático como una estatua, con la mirada cristalina y perdida.

De las sombras apareció una mujer rubia, llena de hollín, quien agitada miraba solo a su captor.

"ya has matado a la niña"- recordaba haberla oído decir, consternada y confundida, su razonamiento en ese entonces fue que ella no estaba nada muerta, pero como deseó que fuera cierto –"informa de ello, ahora. Su nombre es… -fue cuando sin mirarla le exigió –rápido, dime tu nombre niña.

-S-sakura Ha-r-runo – alcanzó a decir entre sollozos. Estaba aterrorizada, adolorida y no sabía qué pasaría con su persona o ¿Dónde estaba Sasuke-kun?

-"Has eliminado al sujeto femenino. Infante, SakuraHaruno" – siguió la mujer, cada vez más agitada por el uso de su capacidad mental. Ahora sabía que estaba usando su poder en ese hombre. Manipulando sus recuerdos –"No has encontrado a ningún fugitivo más, y regresas a las instalaciones base" – terminó la mujer quien la sostuvo contra su cuerpo y desapareció en la noche con ella en brazos.

Tsunade Senju. Una doctora, una empática y antigua directora de los estudios médicos poblacionales. Enfocada en documentar la habilidades psíquico-empáticas, y como influían en la sociedad.

Era una de las personas fugitivas más importantes, y ahora su salvadora tanto como mentora.

Todo el conocimiento que la mujer pudo enseñarle, ahora Sakura lo sabía y podía manejarlo, si lo quería.

Por eso también sabía, que era lo que impulsó la matanza. El secreto del poder empático venia con ella. No obstante, cualquiera que quisiera revelarlo se jugaba la vida, y no estaba preparada para tal acto. Ella quería vivir, tal vez era cobardía, pero que la condenaran si no luchaba por mantenerse respirando.

Una vez que Tsunade Seju la salvara de las garras de sus captores, la vida se volvió en un constante entrenamiento, junto con el repetitivo (hasta el cansancio) recordatorio que debía permanecer bajo el radar, el primer entrenamiento de que fue consiente era el de emular la ondas cerebrales de un telepata promedio. Es decir, disminuir y organizar su energía mental de tal modo que pasara como un individuo más del montón.

Justo por olvidar eso, estaba metida en el peor lio en que recordaba haberse involucrado desde entonces, cuando el cazador del consejo rompió sus dedos.

Ser una adolescente de 17 años y una rebelde entrenada, además de estar dada por muerta por tus perseguidores, solamente para ser atrapada nuevamente 13 años después entre una multitud de gente con la cabeza pintada de colores, no era nada bueno para una empática dentro de un gobierno que solo deseaba tu exterminio como si de una sabandija se tratara.

Si Tsunade la viera ahora estaría rabiando con fuerza. Ya podía escucharla, casi mirarla con su rostro (por lo general atractivo) desencajado de desesperación materna…

-¡Sakura, infiernos, manejar las ondas es para niños!

Incluso en su imaginación, tal regano la hacía sentir humillada e idiota.

-¡Demonios soy imbecil!- pensó entonces, la preocupación y la culpa golpeándola.

Sakura misma estaba rabiando por dentro, claro cuando no estaba muriendo de miedo por la cantidad de posibilidades negativas que cruzaban su cabeza.

Y solo para empeorar las cosas, Ino la había seguido en su escapada por búsqueda de información, consiguiendo que las atraparan juntas. Su maestra le había dicho innumerables veces que dejara de buscarlo, que no valía la pena.

Pero simplemente no podía, no era una opción.

En ese momento empezaba a arrepentirse de su testarudez. Solo con ver a su compañera y la mirada perdida en sus ojos azules le bastaron para sentirse miserable. La muchachita rubia era tres años menor que ella, pero a pesar de su juventud era más atrevida que ella, y mucho más imprudente y voluntariosa.

La pequeña Yamanaka era todo lo que el gobierno actual detestaba y más.

¿Por qué rayos la había seguido y como no se dio cuenta antes?

Temió por su rubia amiga más que por ella misma. A pesar que las dos estaban bien entrenadas para lucir y comportarse como individuos normales en la sociedad de Terra Original, por dentro la otra era mucho más emocional que Sakura.

Ese pensamiento la hizo temblar internamente, y lo mismo la obligo a concentrar su energía para ralentizar un poco su respiración, enseguida sus latidos, para que al final parecieran los de una persona inquieta, y no una aterrorizada.

Justo en esos instantes, cuando debía ser ella la responsable, no estaba segura de lo que debían hacer, comprendía a la perfección que dentro de esa celda de cristales estériles y luz encandilante, se hallaban en estrecha vigilancia. Las cámaras y los micrófonos de alta tecnología no eran visibles para ninguno de los presentes, ni siquiera para ella que sabía muy bien de su existencia, pero eso no hacia menos grave su situación.

Estaban ahí, todos esos sensores, cada aparato enfocado en sus funciones somáticos y almacenando los datos en la gran computadora de la Torre Regente.

Era de su completo conocimiento que estaban escaneando, tanto sus signos vitales, como sus ondas psíquicas.

Otras diez personas más, que acababan de capturar para medir sus niveles mentales y determinar si era una amenaza o no, se encontraban con ellas, no obstante era obvio que no entendía aún lo cerca que se encontraban de la muerte si descubrían algo anormal en sus análisis.

Cansada por mantener su poder a raya, se recostó contra la estéril pared gris, a un lado de Ino.

Esta gente era ignorante su actual realidad, de que eran solo unos insectos a punto de ser aplastados.

Tan solo había que escuchar las constantes quejas de la señora peli-azul, alegando que se moría de hambre por centésima vez y tenía que presentarse en su trabajo nocturno; y los hombres que, entre reclamos y golpes a los irrompibles vidrios reforzados, acusaban las injusticias a las que estaban siendo sometidos sin ninguna justificación. Todos acababan de participar en la manifestación colorida hace tan solo 2 horas atrás. Exigir tus derechos cuando deliberadamente atraes la atención le parecía un poco tonto a Sakura.

Y por supuesto, estaba ellas. Dos adolescentes desconcertadas y nerviosas, que no sabían de qué iba todo eso.

-Ojala- pensó ella con humor negro.

El caso final, era que Ino y Sakura eran las más enteradas ahí, solo que debían aparentar muy bien que solo eran unas incautas más a las que confundieron sus sensores.

Miro a su compañera de problemas una vez más, comprobando visualmente su estado, no podía arriesgarse a utilizar su don y que lo detectaran por segunda vez ese día. Todo fue su culpa por ser tan descuidad y desear aliviar el miedo de un niño perdido. Tuvo miedo que su llanto atrajera la innecesaria atención de los "agentes de orden" y se llevaran a pequeño de tres años.

No era la primera vez que algo como eso pasaba. Los niños que eran descuidados por sus padres desaparecían constantemente.

¿Una casualidad? Ella creía que no.

En cambio, por ayudar al niño, las atraparon a ellas. Por lo que notó, los muy idiotas no tenían idea de que se habían topado con un premio gordo.

Observó de nuevo alrededor, desde su lugar sentada en el piso y pegada a la pared, tenía visión completa de la celda, que era un poco claustrofóbica por la cantidad de personas a dentro. Provocandole desespero.

Ino peinaba su cabello con las manos y se miraba en una de las dos paredes reflejantes, aparentando perfectamente el comportamiento frívolo en una adolescente de su edad, que con inquietud creciente ordenaba y desordenaba su cabello.

En eso al menos la rubia joven era muy buena fingiendo.

Solo que Sakura, con su singular habilidad empática era capaz de sentir las emociones de cada una de las personas ahí presentes, inclusive con su auto-bloqueo que le ayudaba a evitar una sobre carga, era capaz de detectar el más diminuto atisbo emocional. Lograba detectar la pequeña chispa de sentimiento que emanaba su captores quienes les observaban del otro lado de las paredes. Saber en dónde estaban colocados cada uno de ellos con exactitud, saber que la señora pali-azul que reclamaba constantemente estaba aterrorizada, que los hombres ahí iban por ese camino y que Ino se hallaba al punto de las lágrimas.

Nadie más podía hacer lo que ella, incluso los otros empáticos.

Era diferente, incluso dentro del grupo al que se suponía pertenecía.

Monumentalmente diferente a las ondas que emanaban de las personas dentro del cuarto, los individuos que se encontraban en el exterior emitían algo semejante, pero con tan baja intensidad que alguien sin su experiencia (gracias a los intensivos entrenamientos de Tusnade) podría decir que solamente imaginaba ese atisbo diminuto de emociones.

Ese era el único indicio para los rebeldes y los empáticos sobrevivientes, de que la humanidad no estaba perdida en su totalidad y que el protocolo del condicionamiento era fragmentable. Incluso con todo el entrenamiento sanguinario de la milicia, y con el condicionamiento, las emociones nunca desaparecían por completo.

Se acercó a Ino para preguntarle cómo estaba.

-¿cómo fue tu examen de psicología hoy? – lo que, aludiendo a una disciplina que trataba de la mente podría ser interpretado en"¿Cómo están tus escudos mentales?" Una clave que hasta ahora les había sido muy útil ya que nadie pensaría fácilmente que unas jovencitas de 14 y 17 años eran parte de la rebelión.

-Terrible frentona, siento que no voy a aprobar – dijo la rubia con evidente preocupación. Era obvio algo así como "No sé cuanto más poder mantener el control" Sakura también se preocupó, en ese mismo instante no podía utilizar sus habilidades para estabilizar a Ino.

-Calma, ya pensaremos en algo. Puedo ayudarte la próximas vez – que haya cambio de guardia – le dijo mentalmente, lo que sabía no era fácil detectar porque, al estar hablando, parecía solo una onda proveniente su propia conversación.

-Correcto, confió en eso – terminó la muchacha menor respirando profundamente, tomando la oportunidad de cargarse con oxígeno, aprovechando que eso parecía apropiado para dicha platica.

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Una llamada holográfica interrumpió su recepción de alimentos, nada similar a los panes horneados que su madre solía prepararle los viernes como desayuno, ahora en cambio recibía una dieta alta en vitaminas, proteínas y otros nutrimentos adecuados para su trabajo de alto riesgo. Una especie de pastilla nutritiva sin sabor, una bebida de suero para estar hidratado por largo tiempo. A pesar de la amarga comparación, la comió sin objetar mientras respondía al llamado.

Reflexionando sobre ello, ya ni siquiera recordaba el sabor.

El proyector lanzo la imagen conocida de uno de sus subordinados, él que lo sucedería si algo le ocurriese durante las misiones.

-Sasuke, nos convoca el consejo a la torre principal de operaciones –dijo un sujeto pelirrojo de manera plana, sin saludos, sin formalismos. Mirándolo impasiblemente desde el otro lado de la línea.

-¿Hora mismo? –preguntó con ese mismo tono de carencia emocional. No necesitaba saber más, no preguntaría más. Algo diferente en su actuar, especialmente entre agentes de la ley, era inusual, y un probable signo de un acondicionamiento roto.

El entusiasmo por ver a un compañero de trabajo, la señal de reconocimiento sentimental, o una simple curva en los labios, era detectado en las transferencias satelitales.

Cada cosa, signo obvio para que borraran su cerebro si es que el otro interlocutor lo reportaba.

-Afirmativo, capitán. 5 pm, nivel 17 – indicó el otro pragmatico, la imagen parpadeó un momento cuando su interlocutor habló de nuevo –hasta entonces Sasuke…. Esté preparado…– frase que lo tomó desprevenido, fue dicha con algo de rígida cautela, él parpadeó solo una vez como único signo de sorpresa, pero no dijo nada ante eso.

-Hay nuevas medidas - le repitió mentalmente. Una advertencia clara de que algo estaba por pasar. Hasta ese día no se había parado a pensar que no era el único cazador que había roto en algo su condicionamiento.

Pensar en más como él, abrió su campo de posibilidades.

-Comprendido- respondió por la misma línea mental- Hasta entonces Gaara –habló con cautela, incluso ante la incongruencia de un acto, tan prohibido para ellos como retrasar la despedida y dar una advertencia discreta a un "amigo". Luego de eso, la imagen desapareció. Tales acciones deberían ser ajenas para los agentes especialmente entrenados del consejo.

Para agentes de milicia, como ellos, las normas eran numerosas y la vigilancia más estrecha.

Por lo mismo agradecía el riesgo que el Sabaku estaba tomando.

Imaginó que había problemas graves, el pelirrojo nunca se arriesgaba tanto. Era la primera vez que notaba una grieta en su comportamiento, una duda al hablar y especialmente, que le daba una advertencia que no fuera durante una misión.

Conociendo a su compañero como lo hacía, esa era su manera de mostrarle abiertamente que su condicionamiento estaba roto (aunque ya lo había sospechado), como el suyo propio, y además pedir un voto de confianza.

Pero no era una acción prudente, en la primera oportunidad señalaría su error y le instaría a corregir su comportamiento.

No se podía confiar en nadie sino se hallaba completamente seguro.

Peligro, eso fue lo que vino a sus pensamientos con las acciones del otro; Gaara nunca era insensato.

Debía de haber un motivo razonable.

Esa operación era un paso al vacío para cualquiera de los cazadores de alto grado como ellos, un salto al fondo de un lugar oscuro esperando que alguien – en quien no estabas seguro de poder confiar-te cuidara las espaldas.

En este caso, Sasuke. El joven pelirrojo era su responsabilidad y no podía permitirle hacer algo semejante de nuevo.

Aunque la mayoría de la población se hallaba bajo el régimen de condicionamiento, solo unos pocos, muy pocos, como él y Gaara, eran considerados altamente mortales. Se sabía por rumores, que por toda la población de evolucionados psíquico-telepatas –con sus respectivas especialidades –solo el 3% eran como ellos.

Letales.

Bombas de tiempo caminantes, mortíferos y asesinos natos.

Incluso si ya se consideraba un traidor, por no hacer honor al recuerdo de la niña que sería su complemento algún día, no iba a traicionar a los que eran como él. Gaara podía ser parte de la revolución, y era un aliado conveniente.

El secreto del pelirrojo estaba a salvo, y él en alerta.

Momentos más tarde, salió preparado para la asamblea. La reunión mensual donde los capitanes daban informe de sus actividades y se corroboraba con los datos registrados en la Torre Regente.

El elevador magnético circular, le dio una vista completa de la ciudad a medida que descendía a las bases de la metrópoli.

La ciudad completa estaba construida con cubierta en negro y gris de platino y titanio, reflejando los rayos solares como grandes cristales pulidos. El silencio en esa zona, solo roto por los transportes deslizadores movidos por el flujo de energía magneto-dinámica. Hace unos cien años que los combustibles fósiles habían sido eliminados por completo, y sido remplazados por energías dinámicas y no contaminantes.

Todo funcionaba en perfecta sincronía, gracias a la computadora central de transferencia humano-sustentable.

La gente caminaba por la calles dirigiéndose a sus respectivos transportes deslizadores, por supuesto, tal aspecto no cambiaba que lo hacían como autómatas sin vida en esa zona, todos de edades superiores a los diecisiete. No se veía niños por ninguna parte. Todos ellos, los que ya estaban matriculados dentro del protocolo, en escuelas de condicionamiento. Todos procreados invitro, todos reprimidos en las instituciones especiales de condicionamiento perpetuo.

La nueva generación, los que nacían "muertos", los que no conocían el afecto, más que por accidente. Ni siquiera para el acto de procrear, ya que cualquier acto emocional era peligroso, especialmente para los telepatas de nivel bajo.

Ellos podían morir solo a causa de un lavado de cerebro.

Todos excepto los rebeldes, los manifestantes, y los que habían roto secretamente su condicionamiento.

Ahora una nueva luz de entendimiento se abría paso en sus planes. Dado que, obviamente no era el único, debía buscar a los otros infractores.

Era una idea nueva en sus planes de revolución, y era de lo más interesante.

Se limitó a avanzar como los demás con pasos metódicos, pero para los ojos externos de alguien sin condicionamiento, sus movimientos eran más certeros, era imposible ocultar por completo su entrenamiento de índole militar.

Nadie más que el parecía notarlo, al menos en esa zona central.

La ciudad era una urbe inmaculada, los altos y estériles edificios brillaban como diamantes negros que se elevaban a los cielos grises (de ese color no por la contaminación sino por el tipo de atmosfera), cielos limpios de humo o polución, y las áreas verdes estaban cuidadosamente colocadas, intactas.

Pero a pesar de los avances en la protección del medio ambiente, en la construcción y en los medios de transporte, existían cosas que permanecían; como la corrupción, el racismo, la discriminación y las personas codiciosas de poder que se escudaban en la política para excluir a los que creían menos aptos, o más débiles…

Él trabajaba para ellos sin embargo.

A veces, en sus escasos accesos emocionales, se asqueaba de sí mismo. Solo cuando se le escapaba una molécula de su humanidad perdida, pero entonces recordaba su propósito.

Revolución.

Con la rapidez increíble de su entrenamiento reforzó nuevamente sus barreras, cuidando siempre que sus planes no fueran descubiertos. Sospechando de todo y de todos.

Solo faltaba un minuto más para llegar a su destino.

Gracias la velocidad que generaban los transportes renovados de energía dinámica, no tardo más de 5 minutos en llegar a su destino.

Podría bien utilizar su habilidad especial – una que nadie conocía- para llegar en un parpadeo, pero eso lo delataría, y al haber logrado ocultar tan eficazmente dicha capacidad lo eliminarían, no sin antes hacerle pruebas tortuosas para medir el rango de su poder.

Nadie iba a tocarlo y eliminar la mínima parte humana de si mismo que le quedaba.

Prefería viajar como los demás, estar alrededor de los civiles, y mezclarse.

Una vez salió de entes los civiles que iban a sus labores diarias, se adentró en el edificio de seguridad se limitó a pasar bajo los escáneres de reconocimiento anatómico.

Sin detenerse en ningún sitio, más que en los elevadores, llegó directo al nivel indicado, mostrándose perfectamente en control, estoico y distante. Su vida actual era todo eso, ser el capitán del segundo escuadrón más letal de los agentes del orden. La mayor parte de los elementos en su grupo ya presente.

Neji, Kimimaro y Jungo miraron en su dirección, siendo esa la única señal de reconocimiento. Tal vez ellos también fueran infractores, los demás en su equipo no voltearon aunque sabían que su líder estaba ya presente. Condicionamiento impecable.

Los otros equipos también se reagrupaban alrededor, todos perfectamente alienados en los extremos, a la espera de que les dieran las misiones.

La gigantesca cúpula de cristal se alzaba hasta la mitad de la torre exterior y era sostenida por ocho pilares de hormigón tan gruesos como tres hombres. Por encima de ella, lograba divisarse la estructura tubular de aleaciones con alto calibre que la rodeaba más arriba, y un balcón interno que rodeaba la propia estructura de la cúpula, donde eran observados por los altos mandos. También las conexiones a la computadora central se hallaban en esa zona, y por lo tanto el acceso a los informes inmediatos de toda la ciudad. Los grupos se reunían allí, distribuidos según sus zonas de vigilancia.

Gaara estaba posicionado al fondo, justo detrás del último de su escuadrón, con una postura perfecta de indiferencia, y lucía un condicionamiento perfecto. Si no fuera por la llamada y la advertencia juraría que era otra persona. O que era una trampa.

-Hay nuevas órdenes –dijo entonces el comandante Kabuto G. con tono plano y autoritario, tan conocido por sus subordinados. Al mismo tiempo su voz fue lo suficiente elevada para captar la atención de cada uno. Un llamado a obedecer implícito para todos los presentes –una vez más la disposición es buscar y eliminar sujetos rebeldes, sin embargo hay una variante, recientes ordenes del consejo gobernante; cualquiera de ustedes que detecte individuos rebeldes, que además tengas habilidades empáticas, se les manda capturarlos con vida y entregarlos inmediatamente a la base de investigaciones al sur de Nueva Mercury –la última información sacudió a Sasuke como un golpe de energía psíquica, una convulsión para sus sentidos que encendieron sus alarmas.

¿Qué era lo que había impulsado esa nueva disposición y por qué ahora?

Sin embargo, como aspecto positivo, ayudaba a su camuflaje que su entrenamiento y sus barreras psíquicas estuvieran reforzadas, de no ser así, el mismo se habría delatado.

Nadie pregunto cuál era la razón del cambio, por qué ahora el consejo gobernante quería a los empáticos con vida, cuando la orden de los últimos años siempre fue la misma. Exterminio total empático.

Algo había cambiado y él quería saber qué.

Las ordenes y los reportes individuales de los líderes de escuadrón siguieron en una rutina puntual, hasta que la asamblea estratégica dio por terminado. Cada agente retirándose a su propia zona asignada. Como había pensado, había nueva misión para su grupo, y era una que no podía manipular fácilmente.

Se empezó a alejar pensando en una junta práctica. No obstante cuando el moreno se disponía a mancharse, fue detenido justo en una zona ciega de la vigilancia perene.

-Sasuke – dijo Gaara en ese momento, sus ojos verdes impávidos como sus facciones y su pose de descanso – la orden de capturar empáticos empezó antes incluso de mencionarlo el comandante, nos dieron la orden después que a otros- Él no le dijo al pelirrojo que se detuviera, que limitara el intercambio verbal, ya que las noticias cambiaban por completo el orden de su plan.

Cualquier información era bien recibida.

-¿cómo te enteraste? –no había preocupación en su tono, hace mucho que no sentía nada parecido, sin embargo retrasar sus planes era inadmisible, si quería rebelar toda la podredumbre en vivo, durante la trasmisión de las cadenas inter-espaciales de las colonias Terra, debía evitar retrasos y obstaculos.

Antes de contestar Gaara dudo un momento, pero no tardó mucho en responder.

-Nadie me lo ha dicho – empezó a decir con tono indiferente, como si no estuviera a punto de revelar un secreto – he estado ocultando mi habilidad especial, les hice pensar que era el control de materia inanimada, pero no lo es.

-entiendo –dijo Sasuke sin preguntar cuál era su habilidad puesto que bien podía imaginársela, ahora más interesado de lo que era capaz de mostrar habló– he estado haciendo lo mismo – confirmo finalmente, en un tono que negaba que estaba revelando su propio gran secreto. Por su parte, el pelirrojo parpadeó en silencio, siendo esa la una muestra de sorpresa que el moreno sabía iba a ver. Y aun así un desliz, uno que mostraba el nivel de confianza que le tenía. Sí, era verdad que entre ellos muchas veces se habían salvado la vida, pero nunca considero lo que eso significaba.

-Mi habilidad especial me permitió saberlo –continuo como si el otro no acabara de revelarle nada, era ilógico sí quería advertirle de algo – la orden se dio hace un mes al grupo phanton. Solo que no he podido intervenir de ninguna manera para saber más – esa información solo le daba una compresión más clara del peligro al que Gaara se refería. Los cazadores del grupo phanton no eran miembros normales de la milicia; ellos dos estuvieron a punto de reclutarlos para sus filas, pero no aprobaron los exámenes… todavía no perdían el juicio.

Sí, todos los integrantes de ese conjunto eran, además de letales, unos sanguinarios desequilibrados. No solo seguían las órdenes sin preguntar, sino que además lo hacían con una sonrisa sádica en la cara.

Cada integrantes de ese grupo, era una completa contradicción a las leyes supuestamente impuestas, pero ese hecho solo confirmaba lo que Sasuke ya comprendía. A los lideres no les importaban los medios, solo buscaban hacerse con todo el poder para tener el dominio.

Haber dado la orden a un equipo tan despiadado era la prueba.

-¿Qué ha sucedido hoy, que tuviste la necesidad de revelarte ante mí? – continuó con el interrogatorio, necesitando idear de inmediato un nuevo plan para cubrir a los empáticos rebeldes, la estrategia que le permitiría eludir a los phanton.

-Y-yo no estoy seguro –por primera vez en años, él vio en su compañero una expresión mínima de emociones, misma que hablaba de frustración y confusión, pero así como llegó, el gesto desapareció. Y se dispuso a hablar más cabalmente una vez estuvo en control de sí mismo – hace unas 5 horas, dos integrantes del grupo phanton, Deidara y Sasori, trajeron a unas diez personas a las celdas escáneres de mi puesto para analizarlos – ahora hablaba como se hacía en un reporte de distrito, pero en el fondo detectó tensión. Sasuke puso toda su atención, sabía que algo pasaba al otro y lo alteraba de una manera que no comprendía – era un grupo de civiles variados, traídos directo de la manifestación transmitida esta mañana– entonces Gaara tragó, de repente todavía más visible su tención. Sasuke, que hace años olvidó lo que era una emoción, corrió peligro de sentirse preocupado, pero se controló porque mostrar tal debilidad no ayudaría al muchacho.

-Continua Gaara – ordeno moderado, a veces olvidaba que el pelirrojo era un muchacho de 17 años puesto que era tan bueno como él en la matanza.

-Entre los civiles había dos mujeres jóvenes –continuo logrando tomar de nuevo el control de sí mismo por un breve instante. Entonces su mirada pareció más joven que nunca y buscos los ojos oscuros de su líder – la chica rubia… cuando la vi paso algo, no sé, yo… yo, sentí – terminó casi delatando su gran confusión.

¿Sentir? Ellos no sentían, ni siquiera cuando uno de los más cercanos a ellos moría.

Sasuke no supo que contestar, era insólito.

Gaara no podía sentir, sus datos mostraban que él había sido capaz de dominar sus emisiones a una edad más temprana que los otros de su cuadrilla, era imposible que ahora eso estuviera pasando...

A menos que…

-Explica –le mandó - ¿qué es exactamente lo que sentiste? -continuó imparcial antes de que su interlocutor contestara - ¿en qué pensaste exactamente?

-Mía – dijo el pelirrojo simplemente.

El golpe emocional de esa palabra atravesó como un relámpago en el centro de sus entrañas.

Atraparon una empática en el grupo, y además era el complemento de Gaara.

No podía tener peores problemas.

Si tener tiempo de pensar demasiado, reordenó sus ideas. Un plan formándose en su cabeza aún antes de empezar a moverse.

-Muéstrame – dijo simple y serio a la vez que comprobaba la hora. No podía permitir que el otro se percatara lo grave del asunto, y lo que esa joven podía significar a su persona. Sasuke mismo a penas lo entendió de joven, como explicarle eso a un novato total en conexiones emocionales. Especialmente cuando él luchaba todos los días por enterrar las propias.

Con el silencio metódico de su entrenamiento, volvieron a la zona de celdas. No fue difícil volver a controlar sus niveles de energía, y sus ondas psíquicas para no levantar sospechas.

-Ahí se encuentran los civiles – señaló el pelirrojo cuando estuvieron dentro de la cámara de vigilancia. Por suerte se hallaba completamente vacía, un momento ideal para escrutar y analizar sin ser detectados.

Fue en ese instante que Sasuke miró por los cristales de observación, solo para sentir como el mundo se hundía bajo sus pies y que sus niveles de energía se volvían irregulares dentro de los confines de su mente.

Nadie más le importaba ahí, ni una sola alma, más que la muchacha de cabello rosa que se paseaba de un lado a otro por la habitación reflejante.

Sakura.

13 años habían pasado, y con todo, la reconocería en el más lejano confín del universo.


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Muchos saludos. Espero les haya gustado.

Tengan paciencia, haré lo que pueda.

Por otro lado. Sí, gente, habrá también GaaIno. Lo siento por los que no agranden de esta pareja, sé que en la serie no tienen nada que ver, pero a mí me gustan mucho los polos opuestos y como estos se complementan.

Les mando muchos saludos, los mejores deseos y ya saben, no abandono mis proyectos.

PD: PERDON POR LOS HORRORES DE DEDO, PERO ESCRIBI BIEN RAPIDO.

HOla para quienes me leen. He notado que hay muy pocos FANART QUE SEAN GAAINO. POR LO MISMO ACABO DE ABRIR UNA PAGINA DE FACEBOOK, DONDE IRE SUBIENDO FANART, MIO Y DE OTROS AUTORES. PARA LOS DIFERENTES FICS. Sasusaku, .

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Todo es junto pero lo separe porque no puede aparecer de otra manera en esta sección.

También pueden encontrarme como

Jossie Díaz

ESTA ES UNA INVITACIÓN CORDIAL PARA QUIENES GUSTEN OBTENER O PRODUCIR FANART DE ESTE TIPO. MUCHOS SALUDOS.