CAPITULO II: LA TROPA WEASLEY
Aquello era una pesadilla.
Todos estaban en los jardines de la Madriguera, pero el barullo era impresionante.
Estaba a rebosar de gente, y eso que la familia Weasley no estaba al completo, ya que las familias de Bill y Charlie estaban en Rumania.
Todos hablaban al mismo tiempo, y si alguien estaba diciéndole algo a otra persona, en esa situación, dudaba mucho que se escucharan:
- Harry, pásame la botella de agua.
- ¡Todd ayuda a tu hermano Ben!
- Abuela¿cuándo comemos?
- Ron, ahora no es momento para hablar de eso.
- ¿De cuánto estás, Mary?
- Yo pienso que este año la copa la va a ganar Gryffindor.
Había dos mesas: adultos y menores. Bueno, menores o hijos propiamente dicho. En la
mesa de adultos se encontraba Percy, que seguía soltero.
A un lado, Fred y su mujer Mary. Ella estaba embarazada de cinco meses y de gemelos, como no.
A su derecha estaba George y su esposa Charlotte. Charlotte era una de las mujeres más extrovertidas que jamás había pisado la tierra. Era muy divertida, y le encantaba hablar de todos los temas y con todas las personas, aunque las conociera de muy poco.
Sus hijos, Todd y Ben eran un poco más tranquilos. Ben seguía con la tradición de las bromas Weasley, cosa que ponía de los nervios a su abuela Molly. Todd era el más sereno de todos. Parecía que fuese el hijo de Percy en vez del de George.
En frente se encontraban Ron y su mujer Luna. Su hijo, Michel, era el niño más adorable de todos. Era el más querido por su abuela, y por eso, aunque su picardía Weasley le incitara a hacer alguna broma, no pasaba nada, porque según su abuela, él "era un angelito y era incapaz de romper un plato". No sabía cuan se equivocaba.
Al lado del matrimonio Weasley Lovegood se encontraba el Potter Weasley. Harry y Ginny estaba hablando cuando sus hijas se sentaron junto a ellos. Cameron y Lucie eran dos niñas muy adoradas por todos, ya que eran muy dulces y amables. La cabellera negra de Cameron contrastaba con la pelirroja de Lucie.
El alboroto incesante continuaba.
Grace y Draco se habían quedado un poco más alejados de la tropa Weasley. El hecho de que fueran dos Slytherin contra toda una familia Gryffindor les echaba un poco para atrás.
- Dan miedo ¿eh? – Le preguntó Grace a su padre.
- No te preocupes, después de veinte años acabas acostumbrándote – Grace rio y vio que Jeremy se acercaba con no muy buenas intenciones, así que se dirigió hacia donde estaba Todd, el hijo mayor de George. Se sentó junto a él.
- Hola Todd¿cómo va todo? - La dulce sonrisa de el chico le respondió a modo de saludo.
- Muy bien, disfrutando con la familia.
- ¿Estás nervioso por tus ÉXTASIS? – Todd negó con la cabeza.
- No mucho. Si mi reto es superar lo que sacó mi padre, ya lo he conseguido.
Ambos rieron sin percatarse de que un par de ojos los miraba desafiantes.
- Jeremy, no cojas tan fuerte el vaso que lo vas a romper – Exclamó Eric. Jeremy volvió en sí.
- Ah, sí, lo siento. Oye¿Quién es el tipo ese que está hablando con tu hermana? – Eric dirigió la mirada hacia ella.
- Es Todd.
- Y ¿quién es Todd?
- El hijo mayor de George. Va a Ravenclaw, a séptimo.
- Ah… - Continuó mirándole con odio, hasta que un efusivo abrazo lo sacó de sus pensamientos incluyendo a una mata de pelo rubia que le ahogaba y no le dejaba respirar.
- ¡Pero qué hombres que estáis hechos!
- Hola Charlotte – Eric la saludó tímidamente.
- Hola guapíiiisimo – Le dio nosecuantos besos en cada mejilla, que Eric no pudo negar - ¿Quién es tu amigo?
- Se llama Jeremy – Charlotte los volvió a abrazar a ambos.
- Me emociono al volver a verte, chiquitín – Cogió a Eric de la mejilla – Aun me acuerdo de cuando me llamabas para decirme que te habías hecho pipí en la cama – Charlotte empezó a reírse acaloradamente, mientras Jeremy miraba con cara de asustado a aquella mujer y Eric se ponía rojo como un tomate.
- Si bueno tía, ya he crecido un poco.
- ¡Si ya lo veo! Me tienes que contar como va todo, porque…
- Si tía Charlotte, yo te lo cuento todo, pero creo que mi madre te acaba de llamar – La estrategia de Eric pareció funcionar, ya que tía Charlotte se alejó dando saltitos hasta llegar a Hermione.
- Dios¿quién era esa mujer? Casi me ahoga.
- La madre de Todd, Charlotte, la mujer más extrovertida que he visto en mi vida, si te soy sincero.
- Bueno, voy a hablar con tu hermana.
- Apuesto a que no duras ni un minuto – Jeremy le dirigió una mirada fulminante mientras se acercaba a Grace. Esta continuaba hablando con Todd, pero vio que Jeremy se dirigía hacia ellos. Ese chico era pesado de verdad.
- Bueno Todd, ha sido un placer hablar contigo, nos vemos en Hogwarts ¿de acuerdo? – Antes de que pudiera dar dos pasos, el pesado se encontraba en frente de ella.
- Hola Grace ¿qué te cuentas¿Quieres limonada? – Le ofreció un vaso lleno de un líquido amarillo. Aceptó, la verdad es que hacía mucho calor.
- Sí, gracias. Me tengo que ir. Todd te presento a Jeremy, un amigo de Eric – Le dirigió una mirada suplicante a Todd, que entendió al momento.
- A sí que tú eres Jeremy, Eric me ha hablado mucho de ti.
- P-pero Grace, yo…
- Siéntate y hablemos de cómo va la liga. Yo creo que este año…
Grace se fue hacia donde estaba su madre.
- Mamá¿puedes venir un momento? – Hermione dejó de hablar con Ginny – Vámonos ya por favor – Apuntó con voz bajita.
- No empieces Grace. Estamos aquí para pasar una tarde divertida. Además nos han invitado – Ginny apareció a su lado.
- Hola Grace, cariño – Esta sonrió – Por allá está Cameron, por si quieres hablar un poco con ella – Grace suspiró y se dio la vuelta al mismo tiempo en que se oyó una explosión, que provenía de la cocina.
Dos figuras llenas de hollín salieron de ella tosiendo. Como no, los Weasley ya hacían de las suyas. Luna se levantó de la mesa para ir a ver si su pequeño Michel estaba bien.
La voz de Molly se oyó en cada recodo de la Madriguera.
-¡¡¡¡BEN!!!! – Este levantó la mano llena de hollín.
- Presente, abuela.
- ¡¡Que se la última vez, me has oído, la ÚLTIMA vez que haces de las tuyas en la casa¿ME OYES?.Y encima el pobre Michel estaba ahí ¿¿En qué pensabas¿¿En matar a tu primo??
- Molly, cariño, tranquilízate, solo ha sido una broma – Arthur intentaba alentar a su esposa.
- ¿Qué me tranquilice Arthur¿¿QUE ME TRANQUILICE?? Llevo toda mi vida soportando las… - La señora Weasley continuaba despotricando ante la atenta mirada de los demás. Grace sonrió. Quizás una tarde con los Weasley no podía ser tan aburrida.
Al volver a casa, Eric y Grace habían subido a sus habitaciones a dormir pronto. Draco y Hermione lo hicieron después, pero Draco no podía dormir.
Observaba el rostro de su mujer. Parecía un ángel.
Pensaba en cómo la vida le había sonreído. Seguramente en sexto curso, todos sus allegados hubieran pensado que su futuro solo tenía un camino, Voldemort.
Pero no.
Allá a lo lejos había más, y eso lo había descubierto junto a Hermione. Ella lo había sacado de la oscuridad y la había llevado a la luz tan solo con amor.
Fue desde que los seleccionaron a ambos como premios anuales y tenían que verse frecuentemente para realizar tareas comunes o lo que les mandaran. Desde séptimo curso algo les había unido, y ambos fueron conscientes desde el principio.
El amor había nacido en ellos, aunque los dos quisieran negarlo rotundamente. ¿Draco enamorado de Hermione? Si se enterara su padre, Lucius no tardaría en entrar en Azkaban por el asesinato de su hijo. Era una… cosa impensable.
Pero también contaba la otra cara de la moneda. ¿Hermione enamorada de Draco? Si Ron y Harry permitían a duras penas que Hermione saliese con algún chico (preferencias hacia Griffindor), si saliese con Malfoy Ron no tardaría en liarse a golpes con él y enviar a Hermione a un psicólogo mágico.
No, aquello no podía ser verdad, quizás en sueños. Pero lo fue.
Primero fueron encuentros fortuitos, de silencios de comprensión, en los que se pasaban horas mirándose, como queriendo encontrar el por qué de su amor.
Después fueron citas de besos, de palabras sinceras y de historias pasadas, en las que cada uno intentaba averiguar un poco más del otro.
FLASHBACK
Una pequeña rosa había sido depositada en la puerta de una sala.
Para muchos sería una simple rosa que se le habría caído a alguien por descuido, pero para Hermione era mucho más que eso.
Draco estaba ah, y esa era su señal.
Anduvo cautelosamente, procurando no hacer ruido. Deberían ser las dos de la mañana y ella, la más perfecta alumna de Hogwarts andaba por los pasillos sabiendo que estaba asumiendo un gran riesgo.
Abrió la puerta y lo encontró sentado en un mullido sillón verde, con mechones de pelo cayendo desordenadamente por su frente, tapando sus ojos.
Draco giró la cara, y ojos marrones y ojos grises se encontraron una vez más.
Hermione cerró la puerta sin cortar el contacto visual. Draco, por su parte, se levantó y fue hacia ella.
Silencio.
Se quedaron mirándose, y como si de un imán se tratara, sus bocas se acercaban, buscando algún beso prohibido.
Y así fue. Se besaron con pasión.
Draco le acariciaba el pelo, y le besaba con una ternura y dulzura que jamás había experimentado. En su cabeza aun se preguntaba por qué. "¿Por qué ella y no otra?".
Al mismo tiempo alguien también pensaba. "¿Por qué él y no otro?"
FIN FLASHBACK
Draco acarició la suave cara de su mujer. Depositó un beso en su mejilla y se levantó.
Salió de la habitación y pasó por la de Eric. La abrió con cuidado y vio a su hijo en la cama durmiendo. La cerró y pasó por la habitación de Grace.
Esta, sin embargo, se encontraba leyendo, afición adquirida por su madre. Draco entró a la habitación.
- Princesa¿qué haces todavía despierta? – Preguntó bajito.
- Solo estoy leyendo. No estoy incumpliendo ninguna norma – Añadió Grace, y depositó sus ojos en el libro.
- Lo se, pero son más de las doce, y mañana te tienes que levantar temprano para ir al colegio, así que a dormir.
- Vale, pero espera que acabe el libro, que me quedan unas quince páginas – Draco sonrió. Era el libro que se había comprado esa misma mañana y ya le quedaban quince páginas. Le recordaba a Hermione.
- De acuerdo, pero date prisa. Buenas noches – Draco fue a cerrar la puerta.
- ¡Papá! – Se giró. Silencio – Tú… ¿tu te sientes orgulloso de mí? – Preguntó Grace bajito y con la cabeza agachada. Draco se acercó y se sentó a un lado de la cama.
- ¿Tu qué crees?
- Es que como no soy lo que querías que fuera pues…
- Yo te quiero como eres, no quiero que cambies ¿de acuerdo? No me importa si de mayor eres Ministra o si eres camarera, porque siempre serás mi hija, tenlo en cuenta Grace – Draco besó la frente de su hija, y esta le abrazó.
- Gracias papá.
- Y ahora a dormir, mañana ya podrás leer el libro – Cogió el libro que tenía entre las manos y lo dejó en la mesita de noche. Se acercó a la luz y la apagó- Buenas noches.
- Buenas noches papá.
Draco cerró la puerta y se dirigió al piso de abajo con una sonrisa en la cara.Le encantaba su vida. Tenía a una preciosa mujer, a dos hijos maravillosos, trabajo y todo aquello que se podía caminando por la casa. Le encantaba hacerlo porque le recordaba a cuando hacía las rondas en Hogwarts.Se sentó en un sillón y esperó la visita de Morfeo, que no tardó en aparecer.
