Aclatacion: "Happy Tree Friends" Es propiedad de Mondo Media. Este Fic, está hecho por una fans, para fans, que deseen leer para entretenerse. Sin lucro, ni nada. :D
Chapter: 2/¿?
Él recordaba pocas veces en su vida llorar. La escuela militar lo había cambiado, desde su más tierna edad, se le había enseñado a partir de golpes, que los hombres no lloran. Era una vergüenza, que lloraran. Una debilidad.
Sin embargo, él lloro, contadas ocasiones pero lloro. Cuando a sangre fría mataron a su escuadrón completo, cuando le cortaron parte de torso, dejándolo con los órganos tocando el suelo. O cuando, vio ante sus ojos como unos niños eran asesinados por sus mismos soldados, aquellos sujetos que debían protegerlos. Todas esas veces, lloro, pero no de felicidad, sino de miedo, indignación. Terror. Fueron esos factores los que causaron que su personalidad se dividiera en dos. Completando dos caras completamente distintas en un solo cuerpo.
Ahora, también lloraba. Pero la pregunta era: ¿Por qué?
¿Por qué ese bulto entre sus brazos, lo hacía llorar con tanta emoción?
¿Cómo un insignificante, débil, e inofensivo ser. Podía hacer llorar a "El oso sanguinario", como lo denominaron en el campo de batalla?
La respuesta era concreta, y certera. Pero aun no la quería aceptar, no se dignaba a aceptar tan insignificante razón, a un hecho tan enorme. Sentía como su pecho sobresaltado, expulsaba una calidez rotunda que lo hacia sonreír como un estúpido. Sus ojos, no se podían despegar de ese niño que con una mirada opaca (ante la oscuridad que tenía en el útero de su madre) miraba sus manos regordetas como si fuera lo más importante que en su diminuta vida vio.
Una leve mata de cabellos verdes cubría su pequeña cabecita en su totalidad. Mientras que unos cachetes regordetes adornaban su rostro infantil. Se llevo una infantil mano a sus labios, besándolos con devoto cariño. Mientras volvía su atención, a la mujer que dormía sobre la camilla.
Su cabellera rojiza bañaba las sabanas blancas como si fuese una pintura exótica. Como si fuese un objeto irreal que no pertenecía a ese lugar. Un ente místico que únicamente se convocaba para retratarla sobre el plano humano. Y él, la vio, como lo más hermoso que había visto.
Tuvo que reír ante ese pensamiento. Su esposa, hacia apenas unas horas atrás, lo estaba mandando al infierno, prometiéndole que se las pagaría, por hacerle pasar tanto dolor. Si, definitivamente, lo que decía la arpía de Lammy (la mejor amiga de su mujer) era cierto. Las embarazadas, son irreconocibles a la hora de parir. Todavía sentía como las uñas afiladas de Flaky se clavaban sobre su mano, mientras esta intentaba sacar al niño de su interior.
Por fortuna él se desmayo, al ver como la pequeña cabeza de su hijo comenzaba a asomarse con lentitud. ¡Casi le da un jodido ataque cardiaco!.
Juraría que el idiota Splendid, se reiría a carcajadas, cuando viera la grabación del video y sienta como la cámara de un seco golpe sea enfocada hacia un lado de la habitación, mientras el ruido de su nuca al golpear el suelo, sea lo único que se escuche, luego de que el llanto del niño se diera a oír en toda el ala oeste del hospital.
¡Oh si, su adorado hijo, tenía una poderosa y jodida garganta heredada de su gritona madre!
―Señor Flippy, necesitamos que nos entregue el niño, para ponerlo en la incubadora― Una enfermera de corto cabello fucsia lo hizo salir de su ensoñación. Receloso, y con el ceño fruncido, cubrió al niño con su cuerpo mientas miraba a esa insolente con el ceño fruncido.
―¿Quién mierda eres, tú puta de mierda, para venir a sacarme a mi hijo?― Bien, posiblemente esa inútil, no sabía diferenciar entre el más puro color ámbar, y el más claro color verde, de sus ojos pero ese no era su problema. Tenias varias armas que podía usar, si a esa cara de prostituta, se le ocurría acercársele a sacar al niño.
―Flippy. Necesitamos que el niño este un poco más en la incubadora. Es peligroso que se quede tanto tiempo afuera. Lo revisaremos, para ver si esta todo en orden. Y apenas podamos te lo devolveremos― Sniffles, el amigo de su mujer, entro a la habitación mientras garabateaba sobre una planilla con papeles. Sin prestarle mucha atención al asunto, al ver como él no se dignaba a dejar de mirar a la enfermara como si fuera una serpiente chupasangre, acomodo un poco sus anteojos, antes de mirar con una seguridad infinita al militar, que celosamente cuidaba al niño tapándolo con su cuerpo― No quieres que Flaky se entere que estuviste haciendo todo este berrinche, mientras ella no te vigilara. ¿No?― ¡Justo en el blanco!. Su amiga podía ser muy tímida, dulce, amable e inclusive sumisa. Pero cuando se trataba de hacer respetar "Su ley", era muy estricta. El solo recordar, como cuando niños golpeaba a Nutty y Cuddles, por no hacerle caso, lo hacía temblar. Hasta él en un momento de su vida recibió su castigo, al haberse burlado de su "inteligencia de niña", de una manera superior y dejando en claro que ninguna niña podía sobre pasar el nivel intelectual que un niño podía tener. Claramente, ella le hizo saber lo contrario al probarle como las leyes de Newton, funcionaban, al lanzar un cuerpo de niño lejos de un solo golpe. Y como se habrán dado cuenta, "el cuerpo de niño", claramente fue escogido con seguridad y rencor.
Entendía exactamente, porque a regañadientes, el marido de su amiga soltó a la criatura depositándola sobre los brazos de la sonriente enfermera, que gustosa lo llevo en sus brazos hacia la otra habitación.
―¡Bien, ya todo arreglado!. Dentro de media hora, se le pasara la anestesia a Flaky, no debe tardar mucho. Apenas revisemos al niño, se lo traeremos para que lo pueda ver.― Se dirigió hacia la salida viendo como el militar lo miraba como si fuese un felino astuto. Atento a cualquier movimiento por parte de él.
Sniffles, no podía negar, que en un pasado Flippy hacia que su piel se erizara como si fuera una gallina miedosa. Pero ahora, sentía como sus piernas temblaban del terror al recibir esas miradas de: "Estoy esperando el momento exacto para clavarte algo en tu garganta. Y verte retorcer en el suelo, como si fueses un asqueroso gusano". Si, esas palabras trasmitían los ojos ámbar de Flippy cuando estaba de mal humor. ¡Claro! Le decía a todos eso, excepto a esa mujer que lo acompañaba.
Él podía notar como la mirada del militar se dulcificaba al ver a su amiga, y eso lo alegraba. Era un alivio para él, saber que, por más que Flippy era un bipolar que un día quería matar a todos y al otro era amable como ninguno, amaba a su amiga como a nadie.
Con ese pensamiento cerró la puerta de la habitación partiendo hacia la habitación de su siguiente paciente.
Una vez que vio, al "Friki" (como lo había apodado en su mente) amigo de su mujer, se fue. Volvió su mirada a aquella doncella que descansaba en la camilla. Había dado una lucha feroz, para tener a su hijo, el hijo de ambos. Y eso hizo que la admirara y la adorara aún más de lo que ya lo hacía.
Sentándose sobre la camilla, acomodando su gran cuerpo al enorme lugar que dejaba su mujer en la camilla. Tomo su mano con dulzura, besándola con sus ojos cerrados. Beso esa mata de cabellos rojizos, con una ternura que hacía que casi se quedara sin aire, ante tanto amor que tenia hacia esa mujer.
―Gracias mi amor…―susurro, sabiendo que ella no lo escucharía. Pero que lo vería, una vez que despertara y lo mirara. Flaky lo leía como si fuese un libro para niños. Tan fácil, tan trasparente, que no pudo evitar darse cuenta de que había caído.
Había dejado el orgullo de lado, para revelar todo su ser a esa mujer que ahora suspiraba entre sueños.
Un pensamiento, lo hizo estremecer al recordar su niñez. Él nunca conoció a su padre, jamás tuvo la oportunidad de tener una relación padre e hijo con él, debido a que cuando él nació su padre ya estaba muerto al servir al ejercito. Con tres hermanos mayores, y con su madre intentando evitar que él llevara el mismo camino trágico que su padre, él se alisto al ejército cuando apenas tenía diez años. Su infancia, su vida, su cordura, su salud, se la debía al ejército. Se la entrego al ejército.
Ahora…¿Cómo haría para entregarle un infancia digna a ese niño, si él no fue capaz de disfrutar la suya propia?
¿Cómo haría para tomar un papel, en el que él no estaba preparado?
Él era un militar, un guerrero, un titán que estaba dispuesto a matar a quien sea con tal de cumplir con su deber. Y ser padre era…todo lo contrario.
Tenía miedo, mucho miedo. Pero esta vez, ni una segunda personalidad creada en su inconsciente lo salvaría. Estaría perdido.
Infinitas gracias a aquellos que comentaron el primer capitulo :3...Prometo contestar uno por uno a sus comentario.
Publicare el próximo en cuando, me vuelva otra idea a la cabeza.
Gracias por leer y comentar, como también agregar a favoritos o seguir este fic. Próximamente, subiré el próximo capitulo de My Protected Rebel. Y el de Maldito Destino :D
Besitos.
