Buen dia, lectores! Espero que disfruten de la continuación. Duda, sugerencia o petición pueden localizarme en Twitter: Alexa_veela ;)
A/N: Ninguno de los personajes me pertenece.
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Don't Speak
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Los días transcurrieron como de costumbre. Se había vuelto una rutina no salir de casa e ignorar la constante preocupación de sus padres, Rachel se volvió una persona aislada, que poco a poco dejo de intentar que Quinn la perdonara. Todo había quedado claro aquel día en el auditorio, desde entonces su contacto con las personas se limito a ser superficial. Si el Club Glee lo noto, fingió no hacerlo. Aunque los murmullos a sus espaldas habían disminuido, al igual que los granizados.
Todos seguían tratándola como una traidora, pero cierta chica de pelo rubio se mantenía al margen. Rachel empezó a odiar estar en una habitación con gente que la detestaba, trato de disimularlo con simples acciones distantes que incluso desconcertaban a señor Schue. Ya no había peleas por los solos, ni correcciones en las coreografías. Su voz apenas y se escuchaba entre las demás, la morena había decidido ser una más del resto. Su consuelo era que solo seria por unos meses, después se graduaría y comenzaría de nuevo en New York. Su nuevo futuro estaba asegurado, Nyada esperaba por ella. La carta fue la luz de salvación en medio de su depresión, y ansiaba con todo su corazón que el tiempo transcurriera más rápido de lo normal.
Lunes por la mañana, la joven arribo a la escuela con una sonrisa. Era inevitable no estar contenta, su calendario marcado poco a poco empezaba a acabarse, la fecha estaba casi a la vuelta de la esquina.
Rachel apretó los libros contra su pecho sin dejar de sonreír, su vida estaba tomando un rumbo diferente. Sin embargo, su alegría no duro demasiado tiempo cuando Santana apareció frente a ella.
-¿Por qué tan contenta, Ru Paul? –Exclamo la latina burlonamente.- ¿Acaso te has acostado de nuevo con tu profesora?
El ceño de la chica más pequeña se arrugo con enojo mientras observaba con desprecio a la porrista. Podía sentir su sangre hervir ante sus palabras, y fue tan solo un segundo después cuando Rachel resoplo dando media vuelta para alejarse.
-Sabes que tengo razón, enana. Me alegro de que Quinn se diera cuenta de la clase de persona que eres.
-Déjame en paz, Santana. –Protesto débilmente la morena.
Sus pasos se detuvieron por unos segundos y contemplo a la Cheerio sobre su hombro con desprecio.
-Solo dos meses.
La latina parpadeo desconcertada al escuchar sus palabras, una parte de ella estaba intrigada, pero decidió ignorarla y dar media vuelta. Mientras tanto, Rachel la contemplo con una sonrisa de satisfacción y victoria.
-Solo dos meses más. –Repitió para sí misma reanudando su camino.
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El timbre de salida resonó y los alumnos se apresuraron a salir de las aulas. El fin de semana por fin había llegado después de una larga jornada escolar, y la chica morena caminaba con tranquilidad a través de los pasillos. Por un momento pensó en no asistir al club Glee, pero sabía que tal acción solo aumentaría sus problemas.
Al llegar a la habitación tomo su lugar habitual ignorando las muecas por parte de sus compañeros. Minutos más tarde el profesor entro con una sonrisa y partituras en mano. Rachel se movió incómodamente en su lugar al ver la emoción que desprendía el hombre, no fue la única, ya que Kurt y Mercedes se vieron entre si con preocupación.
-Señor Schue, ¿Por qué esta tan feliz? –Pregunto Finn con curiosidad.
La morena frunció el ceño por un momento al igual que sus compañeros, pero el maestro no se sorprendió.
-Ya que en las últimas semanas el rendimiento de algunos de ustedes ha sido bajo en las coreografías, contacte a una persona que podría ayudarnos ya que se niegan a cooperar conmigo. –Sentencio el hombre observando a Rachel.
La joven desvió su mirada hacia el suelo ignorando la indirecta. Sus compañeros parecieron comprender el origen de sus palabras y no disimularon su molestia contra ella, como si fuera la culpable de tal situación. Por suerte cuando los murmullos crecían en tono y claridad, un golpe en la puerta interrumpió el bullicio. Rachel permaneció cabizbaja negándose a ver a sus compañeros y la presencia recién llegada.
-Chicos y chicas quisiera presentarles a una buena amiga mía, la señorita Cassandra July.
Tan pronto como el nombre fue pronunciado la castaña alzo su vista con rapidez. Un escalofrió recorrió su cuerpo al mismo tiempo que un nudo se formaba en su garganta.
Los ojos avellana de la mujer rubia recorrieron la habitación disimuladamente hasta que se posaron en una figura conocida. Una sonrisa se dibujo en sus labios mientras fingía escuchar el discurso motivador de William.
-¿Qué esperamos? –Dijo mirando fijamente a la morena.
Rachel se puso lentamente de pie rehuyendo de la mujer. A pesar de las protestas logro mezclarse con sus compañeros, aunque Cassandra no la dejaría ir fácilmente.
-Formen una fila de mujeres y otra de hombres… de la más pequeña a la más alta.
La castaña apretó sus manos con nerviosismo mientras se acercaba al frente. Sus ojos permanecieron en el suelo ignorando la presencia de la rubia que cada vez más se acercaba a ella.
-Te dije que no te dejaría ir tan fácil. –Le susurro disimuladamente con voz firme.
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Quinn frunció el ceño al ver como Rachel salía apresuradamente del lugar. Su primer instinto fue tratar de seguirla pero Santana la sujeto de su muñeca a modo de impedimento y recordatorio. Ella exhalo profundamente y sacudió su cabeza, necesitaba distraerse.
Su atención se desvió hacia el frente donde el señor Schue hablaba con la profesora Cassandra. Había algo extraño en la forma de comportarse y no era a causa de la presión que infligía sobre ellos. La chica suspiro y sonrió divertidamente al ver como Puck coqueteaba con ella pero era rechazado.
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Una semana más tarde, Rachel sentía las gotas de sudor escurrir por su espalda. El cansancio empezaba a hacer acto de presencia en su cuerpo, y la causa de ello era la estupidez de Finn. Cassandra no perdonaba ningún error durante el baile y cada equivocación era un nuevo comienzo.
Santana protesto pero el carácter de la mujer sobre paso el suyo.
-Tomemos un descanso, chicos. –Anuncio el profesor ignorando la mirada fulminante de la rubia a su lado.
Rachel se dirigió hacia atrás del escenario y tomo su botella de agua. Sin embargo, unos brazos rodearon su cintura con firmeza. La chica intento gritar pero Cassandra anticipo su reacción y coloco una de sus manos en su boca.
El sonido de pasos acercándose obligaron a la mujer ha alejarse mientras Rachel luchaba por recuperar su compostura. Brittany apareció junto a Quinn y ambas se sorprendieron al verlas, pero caminaron de regreso hacia el escenario. Cassandra sonrió depredadoramente al verlas desaparecer.
-Eres mía, Berry. No lo olvides.
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El sonido de sollozos resonaba con claridad en sus oídos. Quinn detuvo sus pasos y se volvió hacia la dirección donde creía que provenían. La puerta de la sala de coro frente a ella se encontraba entreabierta, así como los sonidos lastimeros eran más prominentes.
La rubia se asomo sigilosamente y la escena frente a ella la hizo palidecer.
Acorralada contra la pared y el cuerpo de Cassandra, Rachel se retorcía con desesperación. Las lágrimas caían libremente por sus mejillas y todo grito de ayuda era amortiguado por la mano de la mujer frente a ella. Quinn parpadeo con incredulidad y posteriormente ira. La risa cínica y cruel de la rubia mayo martillo en su cabeza una y otra vez.
Todo tenía sentido ahora; La prisa con la que Rachel se retiraba después de cada ensayo, la tensión que se apropiaba cada vez que Cassandra estaba cerca y sobre todo, esa mirada de temor que Quinn vio en más de una ocasión.
La culpabilidad embargo su pecho mientras empujaba la puerta con brusquedad. Tal y como lo imagino la mujer soltó a Rachel con rapidez, provocando que su cuerpo se estrellara contra la pared dolorosamente. La ira corría a través de sus venas con desenfreno e intensidad, la rubia no dudo en acercarse a Cassandra e intentar abofetearla. Pero por desgracia la mujer anticipo su acción y la tomo de su muñeca con fuerza.
-Pensaste que esto sería fácil, niña, pero estas muy equivocada.
-Va a arrepentirse por hacerle daño a Rachel.
La Cheerio ignoro el dolor en su articulación atrapada y con la otra mano alcanzo a golpear la mandíbula de la mujer. La sorpresa en el rostro de Cassandra fue evidente, mientras que la rubia aprovecho su descuido para liberarse y correr hacia la chica asustada. Sin embargo, Rache temblaba incontrolablemente. Y al verla acercarse se alejo lo mas que pudo.
Quinn contuvo las ganas de llorar al verla tan vulnerable y frágil. Meses atrás ella se habría lanzado a sus brazos, pero ahora solo la veía como una absoluta desconocida. La rubia se lamento y la culpo por no creerle en el paso.
-Rachel, yo…
-Oh dios mío, así que eres tú. –Interrumpió Cassandra con ironía. – Ya veo Schwimmer tiene un estereotipo de damas. Esa una ventaja sin duda.
Quinn apretó sus manos con fuerza al ver como la mujer se paseaba frente a ambas con una sonrisa perversa. Sus manos se deslizaban a través de sus cabellos rubios con orgullo.
-Ella no tiene el menor interés en usted. –Aseguro la joven con firmeza.
-¿Cómo lo sabes? ¿Lees mentes? ¿Eres adivina? –Cuestiono Cassandra con molestia.- ¿Quién diablos eres para asegurar eso?
-Rachel no es una persona superficial.
-Pero eso no le impide divertirse conmigo.
-¿Ha dicho divertirse? –Enfatizo la rubia con desprecio.- Por favor, si lo estuviera haciendo no tendría esa mueca de repulsión.
Aquellas palabras no fueron tan gratas para Cassandra, quien de inmediato se acerco a Quinn amenazadoramente. Ambas rubias sostuvieron el contacto visual, lanzándose una mirada mordaz e intensa, sin flaqueo alguno.
-Tu no sabes con quien estas metiéndote. –Amenazo.
-Por supuesto que sí, usted es una criminal, acosadora y…
La palma de Cassandra golpeo la mejilla de Quinn imprevistamente. Y fue tan solo un segundo después cuando la chica devolvió un golpe. Las dos rubias no dudaron en romper la distancia para tratar de hacerse daño la una a la otra. Los gruñidos e insultos resonaban en la habitación mientras Rachel trataba de separarlas.
Santana caminaba junto a Brittany planeando su fin de semana pero el sonido de algo similar a una pelea hizo que se detuvieran. En cuanto detectaron la fuente no dudaron en acercarse, y la imagen de una Cassandra contra Quinn provoco una conmoción en ambas.
Brittany fue la primera en reaccionar y trato de intervenir con Rachel, pero Santana se lo impidió. Contemplando el intercambio de golpes e insultos durante un segundo, la chica aprovecho para colarse detrás de Quinn y rodear su cintura. La castaña no perdió tiempo en colocarse frente a Cassandra y empujarla con todas sus fuerzas.
-No vuelvas a tocarla.
-Se van a arrepentir. –Murmuro la mujer antes de salir de la habitación.
Los gruñidos e insultos de Quinn cesaron tan pronto como Cassandra salió de la habitación.
-¿Qué carajos sucedió? Espero que sepa que esa mujer no se quedara de brazos cruzados. –Espeto santana.
-Eso es lo de menos.- Replico la rubia observando a Rachel con preocupación.- ¿Te hizo daño? ¿Estas..
-Aléjate de mí. –Interrumpió la chica, dándose media vuelta y huir.
Quinn permaneció inmóvil e incrédula ante lo que había sucedido hasta que Santana la empujo con fuerza. Si no hubiera sido por la sensación de tristeza, le hubiera respondido con un golpe e insulto.
-Vaya Fabray, ¿Qué fue lo que hizo la profesora para sacar ese lado tuyo que solo yo conocía?
La sonrisa en los labios de la latina parecía inquebrantable. Quinn sacudió su cabeza y la observo inexpresivamente.
-Ella era la profesora de baile que acosaba a Rachel.
-¿Cassandra? Pero, ¿Por qué el hobbit nunca lo menciono?
-Soy una estúpida. –Murmuro la joven de ojos avellanas.
Sin importar el llamado de Brittany o los insultos de Santana, Quinn salió directo al estacionamiento.
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Fue difícil aceptar a través de los años el gran error que había cometido en su adolescencia. A veces se preguntaba como hubiera sido si ella le hubiera creído a Rachel aquel día. Seguramente ambas estarían juntas como siempre imaginaron, pasarían tardes abrazadas en el sofá y noches eternas en su cama. Pero aquello solo era una ilusión que jamás podría dejar de imaginar.
Quinn supo aquel día que Rachel se había marchado de su vida para nunca volver.
Lima era un doloroso recordatorio que buscaba olvidar y Nueva York se encargo de convertirla en una mujer realista e inalcanzable. La morena perdono lo sucedido pero aclaro que eso no significaba una posibilidad para algo más. Con el tiempo Quinn logro resignarse, pero nunca supero la gran pérdida en su vida que eso significo. Por ello cada viernes en la noche asistiría al espectáculo de Rachel sin que ella supiera, los diálogos en su memoria permanecían grabados, así como cada movimiento pero no importaba. Sin embargo, una noche como cualquier otra hubo un cambio inesperado. Sentada en su asiento habitual, mezclada con los demás espectadores, un aroma familiar embriago sus sentidos. La persona a su lado suspiro al ver como la suplente de Rachel apareció y ella no pudo estar más de acuerdo con esa expresión.
-No se supone que deberías estar aquí. –Espeto la mujer observándola desconcertada.
Quinn rio intentando ocultar su nerviosismo hasta que finalmente la encaro.
-No, se supone que Tú no deberías estar aquí. –Señalo el escenario.- Sino allá.
-Quinn…
-Esta es la única manera en que puedo recordarme lo afortunada que fui durante algunos meses. Por favor no me prives de esto.
-Lo que estás haciendo no es bueno para ambas.
-He intentado seguir adelante, Rachel. –Confeso la mujer rubia con tristeza.- Pero nadie puede llenar ese vacío que dejaste en mi vida. Sé que fue mi culpa perderte, pero daría todo lo que tengo para volver al pasado y cambiar eso.
-Si nada de eso hubiera ocurrido, quizás yo no estaría aquí Quinn.
La mujer de mirada avellana sacudió su cabeza y alcanzo la mano de la actriz con cuidado. Disfrutando de la calidez de su tacto.
-Este siempre fue tu destino, Rachel. En cambio el de nosotros…
-¿Nunca te has preguntado porque te perdone?
El rostro de Quinn se contrajo en una mueca de incomodidad y arrepentimiento, pero no fue capaz de responder verbalmente.
-Te perdone porque me di cuenta que si los papeles se hubieran invertido, yo también habría reaccionado como tú. Pero lo más importante porque a pesar del tiempo nunca he podido dejar de amarte.
-Rachel…
-La confianza es difícil de ganar pero fácil de perder, Quinn. Yo no puedo asegurarte que esto va durar para siempre, pero sí que no permitiré que volvamos hacer lo mismo.
~Don't Speak~
Gracias por haber entrado!
Hasta la proxima :D
