Capítulo 2
Esa noche, en casa decidí preparar pasta, ya que no tenía muchas ganas de cocinar y Cassian llegaría pronto.
Estuve pensándolo durante un buen rato hasta que llegué a la conclusión de que no tenía sentido que estuviera molesta con Cassian, porque él no me había dado motivos para estarlo; me había salvado con tal de que me uniera a él pero él sabía que era la única manera para que Severin no me cortara las alas, había aguantado toda mi hostilidad hacia él y me daba espacio y tiempo para analizar las cosas. En realidad, estaba en deuda con él.
Cuando terminé me dispuse a lavar los trastos que había utilizado para la cena cuando escuché que la puerta se abría y después se cerraba. Estaba secándome las manos cuando Cassian entró a la cocina.
-Hola- me saludó pero su voz parecía más seria de lo normal y tenía el seño ligeramente fruncido
-Hola- le contesté -¿tienes habre? Acabo de preparar la cena-dije y señalé la sartén de pasta detrás de mí.
-Mmm, sí. Un poco- dijo y dejó de fruncir el seño.
Serví un plato con la comida para cada uno y nos sentamos frente a frente, igual que en los últimos días. No fue hasta que terminamos de cenar que retiró su plato, puso sus manos sobre la mesa y comenzó a hablar:
-Y… ¿Qué tal tu día?-
-Supongo que bien. Fui a visitar a Tamara, hablamos… de muchas cosas. ¿Y el tuyo?-
-No tan bien.- Suspiró –Hablé con mi padre, no está contento con nosotros- dijo
-¿Y por qué?- dije un poco molesta, no me ponía muy alegre con todo lo que se relacionara con Severin.
-Quiere drakis de fuego en la familia, aparte de ti claro- dijo. Ya lo entendía "perpetuar la especie" pero, ¿no era demasiado pronto para que el padre de Cassian pensara en eso?
-Le dije que era muy pronto.- dijo Cassian como si hubiera leído mis pensamientos – Se molestó conmigo. Dijo que estaba yo equivocado, que esta decisión no era apresurada, que se suponía que ya estábamos unidos.- Suponía que en eso, Severin tenía la razón, las parejas unidas no suelen creer que es pronto; pero la diferencia entre esas parejas y nosotros era que entre ellas sí había amor y nadie las había obligado a unirse como a mí.
-¿Y qué le dijiste?- pregunté
-Lo que debía decirle. Que nosotros somos los dueños de nuestras vidas y, que si queremos alguna vez tener hijos, los tendremos cuando ambos lo decidamos- me sorprendió la respuesta de Cassian, me estaba dando tiempo; él creía que, aunque no lo dijera, yo llegaría a amarlo alguna vez. Que llegaría a amarlo tanto como para formar una verdadera familia con él –No le di oportunidad de responder nada porque salí de ahí antes de que pudiera hablar-
Sin pensarlo, puse una de mis manos sobre las suyas en muestra de agradecimiento -Gracias- le dije con una pequeña sonrisa y él me la devolvió. Después retiré mi mano.
-Supongo que es la hora de dormir.-dije levantándome de la silla –No te preocupes por los platos, los lavaré en la mañana. Buenas noches-
-Buenas noches- dijo y noté que el tono serio que tenía hace un momento había desaparecido por completo y en su lugar dejó uno de completa familiaridad.
Salí de la cocina y me dirigí hacia mi habitación. Me di un baño y me tumbé en la cama sorprendida de lo cansada que estaba. Me quedé dormida unos minutos después.
