Disclaimer:
Bishōjo Senshi Sailormoon y Pretty Guardian Sailor Moon (Live action serie) así como todos sus personajes son propiedad intelectual de Naoko Takeuchi.
El presente fanfic se sitúa en los meses posteriores a los eventos ocurridos durante la serie live action Pretty Guardian Sailor Moon. Los personajes principales son Haruka y Michiru. Las Outer Senshi tendránun papel preponderante en el desarrollo de la trama. Se retoman algunas situaciones de Sailor Moon Sailor Stars.
A efectos de la narrativa en este fanfic la identidad civil de Haruka Tenoh es masculina. Mientras que, en su alter ego como Sailor Uranus será femenina
Act. II
When the sun goes down
Michiru's POV
La Bahía de Tokyo vista desde el balcón de la suite 810-4 del Hotel Okura era siempre un espectáculo fascinante para ella. La luz de la luna derramándose sobre las profundas aguas del mar le confería a la escena ese toque de ensueño que tantas veces le inspiró una tremenda nostalgia. Un soplo de viento acarició su rostro, colándose después entre su ondulada cabellera. En aquel preciso instante sonrió satisfecha. Él no tardaría en llegar. De ello podía estar segura.
A Michiru Kaioh, joven prodigio del violín, la soledad jamás le resultó incómoda. Por el contrario, creía haber desarrollado a fuerza de costumbre, un agudo sentido de introspección y grácil estoicismo. Su pasión por el arte y la música como medios de expresión eran, en estricto sentido, su único vínculo tangible con la realidad.
La celebridad que su magistral talento interpretativo había despertado en los altos círculos era una consecuencia de la que –en caso posible- habría prescindido con gusto. Sus esfuerzos debían enfocarse en una misión sumamente trascendental. Una oscura amenaza se cernía sobre la Tierra de forma inminente. Era el momento de actuar.
-Sabes, desearía navegar algún día en el mar de tus pensamientos- Murmuró en su oído una voz masculina, rodeando su cintura en un abrazo posesivo. Respirar el aroma era un placer reservado para él.
-Llegas tarde, Tenoh-san. Algo inusual en ti, debo decir.- Respondió la princesa de los mares encarando al apuesto joven con una sonrisa lacónica.
-No ha sido culpa mía. A decir verdad, llegar hasta aquí fue bastante sencillo. Pasar inadvertido… una verdadera proeza.- Le aseveró el corredor con aire displicente para después dirigir una mirada curiosa a la botella de champagne Armand de Brignac que yacía intacta sobre una mesilla de servicio.
-No tenía idea de que estábamos celebrando algo. ¿Debí traer flores?- Soltó en tono sarcástico. Tal vez no era el mejor momento para bromear pero, la notoria preocupación que emanaba de su compañera no era algo que supiera cómo manejar.
-Olvidemos las galanterías, Haruka. Conoces perfectamente el motivo de esta reunión.- Espetó la violinista con suma seriedad. –Puedo sentir una poderosa energía cósmica acercándose a la Tierra. La visión que apareció en el talismán no fue del todo clara, pero considero que debemos mantenernos en alerta permanente.
-¿A caso tenemos otra opción?- Personalmente creo que tal vez estamos precipitando conclusiones, si en verdad…- Tuvo que silenciar sus palabras. Michiru lo miraba ahora con incredulidad.
-¿Realmente eso es lo que piensas? – Hizo una breve pausa, intentado conservar la calma.
-Perdonarás la crudeza de mis palabras Michiru, pero quizás no estoy del todo interesado en arriesgar mi futuro para enfrentar una amenaza de la que tras meses enteros de visiones e incontables reuniones furtivas para intercambiar información, apenas tenemos lo que yo diría, son vagos indicios.
Ciertamente, las palabras de Haruka contenían una buena dosis de realidad y es que, resignarse a abandonar los sueños y anhelos que habían forjado su idea del porvenir era algo doloroso. Aún así, no podía comprender su actitud ¿Había olvidado su promesa?
- La misión que nos fue encomendada habrá de cumplirse a cualquier costo. Si tu deseo es continuar huyendo. Créeme, no seré yo quien te detenga. –
Pronunciar cada una de éstas palabras le produjo un enorme sufrimiento. Es cierto, a Michiru Kaioh la soledad jamás le resultó incómoda. El mundo que la rodeaba era incapaz de comprender sus sentimientos, de mirar a través de sus ojos. Haruka, sin embargo, era muy distinto a los demás. Ante él su alma estaba siempre al descubierto. La complementaba.
-Michiru, no quise decir que…- Una vez más su falta tacto había jugado en su contra. En ese instante sonó el móvil de Michiru. Era su representante, quien a juzgar por el número de llamadas, estaba muy angustiada. Claro, la prodigiosa señorita Kaioh no podía desaparecer de improviso sin que al menos alguien le pidiese una explicación.
- Es tarde. Te veré después- Señaló la mujer de ondulada cabellera, dispuesta a marcharse sin mirar a su interlocutor.
-Por favor aguarda.- Dijo el arrepentido piloto reteniendo a Michiru por el brazo, sin que ésta última opusiera demasiada resistencia. –Yo… es decir…jamás insinué que mis sentimientos por ti hayan cambiado. ¿Lo sabes, no es así?-Continuó. Esta vez cercándose lentamente a la guerrera de Neptuno para fundirse en un beso apasionado.
-Por un momento pensé que así era.- Una sonrisa de plenitud iluminó su rostro. De nueva cuenta el sonido de un móvil irrumpió en la habitación.
-¿Escuchaste algo?- Le interrogó Haruka, depositando en el hombro descubierto de la sirena una sensual caricia.
-No lo creo.- Su rostro denotaba complicidad.
Continuará…
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Agradezco de manera especial a Alexia por sus comentarios.
