Una noche para tres
2
Bajo las estrellas
La noche estaba espectacular con miles de estrellas brillando en aquel lienzo negro, con una luna en su máxima expresión, mostrando su esplendor y reinado de los cielos nocturnos. Perfecto para el cumpleaños de una castaña que comenzaba sus diecisiete años, y que se sentía bendecida por tener a sus seres más queridos con ella.
La elegida de la pureza se encontraba en el patio delantero esperando a su novio que había ido por unas bebidas. Afuera había pocas personas, varios desconocidos traídos por sus cercanos. Por tal solo recibía felicitaciones y uno que otro platicaba un poco con ella; nada relevante que le animara en verdad.
En su espera por su novio se percató que Takeru y Hikari salían de la casa y se quedaban en el pórtico. Sonrió al ver aquella pareja, lucían tan felices juntos y formaban un dúo excepcional. No veía cuando se pudieran confesar su amor, el que siguieran como amigos le estaba fastidiando. Personas que se querían como ellos debían de estar juntos, y que sus temores les detuvieran le desagradaba.
Si esta noche no terminan como pareja yo misma haré que sean novio mañana. Pensó la castaña que tan pronto leyó las expresiones de ambos advirtió que estaban en un momento de revelación.
Permaneció expectante del desenlace de la confesión por parte del rubio que se veía era el que mantenía la línea de la conversación, pero cuando estuvo por declarase Davis hizo acto de presencia juntó con Ken deteniendo a la pareja.
—¡Ese niñato tonto! —exclamó en voz alta.
Varios a su alrededor la voltearon a ver extrañados, a lo que apenada se disculpó.
—¿Qué te sucede, bebe?
Un hombre de cabellera negra como aquella noche y bien parecido se le acercó con un vaso que contenía refresco. Se lo ofreció una vez estuviera a su lado, la joven lo aceptó y le dio un trago observando cómo sus amigos se adentraban de nuevo a la casa.
—¿Baby?
—Lo siento, es que un amigo interrumpió a otros en su confesión de amor.
—¿Hablas del rubio y la castaña? —apuntó su novio al mirar donde ella.
—Sí.
—Yo creí que ese tipo era gay.
Escuchar aquello le molestó de sobremanera que con severidad se tornó a su novio que reía por su comentario soez.
—¿Qué? Solo digo la verdad.
Ese comportamiento era muy típico de su novio, un sujeto rudo y mal educado. En momentos como aquel se preguntaba porque había aceptado andar con él, y porque lo seguía soportando. Ella era una chica hermosa y elegante, tenía conciencia de eso, y si quería podía tener cualquier hombre que deseara. Sin embargo, algo en ese sujeto le cautivó tiempo atrás y ahora estaba con él.
—Quiero que respetes a mis amigos, ¿entendido?
—Sí, aja —contestó sin gana— Vamos a bailar.
La arrastró adentro de la casa donde la música sonaba a todo volumen en la sala. Siendo el lugar más amplio de la casa; era el lugar perfecto para bailar, saltar y disfrutar de la música.
Bailó con su novio un par de canciones, después este recibió la llamada de un amigo y se perdió de su vista. De nuevo estaba sola en su fiesta, se dispuso a buscar a sus amigos y vio a lo lejos a Sora que charlaba con Matt. Esos dos y sus problemas de amor.
Se les acercó, no sin antes percatarse que Davis estaba en la mesa de las bebidas y que Takeru y Hikari estaban solos. Sus labios dibujaron una sonrisa malvada, esa que solo hacia acto de presencia cuando tenía una idea.
—Chicos, ¿me ayudan a que dos personas revelen su amor?
—¿Cómo?
Apuntó hacia la sala de estar que se ubicaba más allá de las escaleras, Takeru estaba sujetando de las manos Hikari.
—Oh, así que por fin se animo el enano.
—¿Me ayudan?
—Claro, pero, ¿Qué tienes en mente?
—Detener a Davis.
Los tres vieron como el castaño acababa de servirse una bebida en su vaso y se disponía ir hacia donde estaban sus otros amigos. Matt y Sora aceptaron y fueron enseguida a taparle el paso.
El castaño distinguió que sus amigos estaban por confesarse su amor, y se disponía a interrumpirlos como llevaba haciendo toda la noche. Mimi y Sora alcanzaron a taparle el pasó a lo que este se enfureció reconociendo de qué lado estaban ellas dos.
—No crean que me detendrán.
—¿Por qué no?
—Soy un hombre, tengo más fuerza que ustedes —alardeó mostrando sus músculos.
—No me digas que serias capaz de golpear a dos mujeres —Matt lo rodeó por sus hombros.
Davis abrió los ojos muy grande al sentir al hermano mayor de Takeru a su espalda. No era de extrañar que lo respetara tanto como a Tai.
—Claro que no se atrevería, pero por si las dudas —Mimi abrió la puerta del armario bajo las escaleras.
—¡¿Qué?! No, esperen.
Matt echó adentro a Davis quien forcejeó y lanzaba improperios.
—Piensa en lo que estuviste por hacer.
Mimi, Sora y Matt se alejaron entre risas por lograr su cometido, pero las risas no duraron cuando vieron al novio de la castaña junto a sus amigos molestando a otros de sus invitados.
Molesta y decidida a que su novio no hiciera más desmanes se dirigió a él con un semblante de poco amigos. Se estaba hartando de esa actitud pedante de su novio que cada vez se marcaba más en él.
Una vez cerca lo agarró del brazo y lo jaló, lo que no le agrado en lo absoluto al joven quien se zafó y le levantó un dedo en forma de molestia.
—¿Qué te pasa?
—Eso te pregunto, ¿Por qué molestas a mis invitados?
—Solo nos estamos divirtiendo —se giró para reír junto a sus amigos que tenían mala pinta.
Estaba muy claro que su novio y amigos ya estaban borrachos, pero eso no era para que estuvieran causando pasar mal momento a sus amigos.
—Pues eso no es nada divertido, será mejor que le bajen a su desmán o se tendrán que ir.
—Antes no eras tan apretada —se quejó el novio.
—¿Cómo?
—Ya lo dije, pareces una ramera.
Esa fue la gota que derramó el vaso, a lo que sin pensar en lo que sucedería le lanzó una bofetada a su novio. El chico recibió el golpe directo en su mejilla, trastabillo por el impacto y más que el dolor del golpe las risas de sus amigos hicieron que su sangre hirviera.
Arrebatado por la ira y el alcohol levantó su mano y se dispuso a propinarle un golpe a la castaña, pero para sorpresa de ambos un pelirrojo se interpuso entre los dos y fue quien recibió el golpe directo en su pómulo izquierdo.
—¡Izzy! —gritó asustada Mimi que fue a su ayuda.
Su amigo estaba tirado en el suelo sujetando su mejilla rojiza y adolorida, a lo que se hincó para ayudarlo y ver el golpe que recibió por tratar de ayudarla.
Con ternura el joven quitó la mano de su amiga y se incorporó dejándola en el suelo. Se plantó frente al novio de la castaña que se burlaba con sus amigos del porrazo que le propinó.
—No es de caballeros levantar la mano a una mujer, y menos si es para golpear.
—A mi no me vengas con esas idioteces, cabrón.
La pelea se veía venir, y se desató una vez que el novio de Mimi le lanzó un nuevo golpe al pelirrojo que de nueva cuenta lo recibió de lleno. En esa ocasión hicieron acto de presencia Matt, Tai, Takeru, Joe y demás amigos que por el bullicio se acercaron ayudar a sus amigos.
Se lanzaron puñetazos a diestra y siniestra en aquel bulto de personas que se formó; puños, codos, rodillas todo era válido en la trifulca. Amigos de la castaña se acercaron ayudar a por lo que la trifulca se hizo más grande.
Entre todo el alboroto uno de los sujetos fue lanzado lejos por lo que impacto en Sora que cayó sobre unas botellas de vidrio. Todo se estaba saliendo de control.
Pronto eran más los amigos de Mimi que los de su novio así que estos se vieron forzados irse de la fiesta. No sin antes dejar en claro que la relación había acabado, a lo que la castaña aceptó gustosa.
La calma regresó y para que la tensión de la trifulca se desvaneciera la castaña pidió que pusieran música y que se dispusieran a celebrar ya que ese era su cumpleaños.
La fiesta retomó su rumbo y después de recoger lo que se había tirado tras la pelea volvieron las risas y bailes. Todos volvieron a festejar, excepto la castaña que estaba dolida por su ruptura o eso es lo que deseaba creer.
Abrumada por lo ocurrido salió de su casa en busca de privacidad; se dirigió al patio donde no había nadie. Se refugió en la pérgola más alejada de su casa. Tomó asiento en una de las sillas alargadas de madera que a su vez se movían como una mecedora. Se relajó en ese lugar y se dejó perder con la brisa de la noche.
La soledad en ese momento le hacía bien, sin embargo, sentía que algo le faltaba. Dentro de ella un espacio quedaba sin llenar, y estaba segura que no era por la ruptura con su novio.
—Con que aquí estas.
La voz de Izzy la sacó de su trance.
—¿Te encuentras bien?
—No sé, supongo que sí.
—Peculiar respuesta.
—Peculiar que lo preguntes.
Ambos se quedaron viendo el uno al otro tratando de ver más allá de su mirada, al final quedaron perdidos en los ojos del otro. En ese momento Mimi advirtió que su amigo seguía de pie y no tomaba asiento a su lado.
—Puedes sentarte sabes, no muerdo.
Su comentario hizo que el pelirrojo sonriera ligero, y a su vez se sonrojara. Se adentró en la pérgola y se sentó a lado de su amiga; unos pocos centímetros de distancia como para estar bien separados.
—Sabes, no te agradecí.
—¿Por qué?
—Por defenderme, tontito.
—No tienes porque agradecer, ese sujeto era un idiota y te iba a golpear.
—Fuiste muy valiente.
Izzy se puso tan rojo como su cabello, estaba avergonzado de estar siendo alagado por la castaña, la mujer que por tantos años estaba enamorado. Un amor que venía desde que se conocieron y viajaron al digimundo.
Quiso contestar a las palabras de su amiga, pero solo lograba tartamudear provocando en su amiga una risa que no iba en burla. La castaña lucia divertida y disfrutaba del comportamiento de su amigo y eso no le molestaba al pelirrojo.
—Nunca te había visto nervioso.
—¿Disculpa?
—Sí, siempre has sido una persona segura de sí misma —explicó la joven—. Alguien que sabe lo que quiere y hace. Siempre te he admirado.
—¿Enserio?
La castaña asintió provocando que en el interior de Izzy una reacción se desatara en valentía y seguridad que reconocía tener en sí mismo.
El silencio reino un par de minutos entre ambos que se quedaron observando las estrellas de aquella noche. La estructura en la que se encontraban era perfecta para brindarles un panorama amplio de aquella hermosa noche de luces y sentimientos.
—Ese sujeto no te merecía —soltó sin querer el pelirrojo—. Digo, ¿Por qué andabas con él?
—Creo que me recordaba a cierta persona.
—¿Un antiguo amor?
La castaña no contestó, solo se quedo mirando las estrellas que a su vez la miraban a ella. Izzy por su lado estaba atento a la belleza que brindaba su amiga, una que ni la misma luna podría hacer competencia.
—Es una hermosa noche.
—No tanto como tú.
Mimi se giró hacia su amigo que la miraba atentó, se notaba decidido a no quitar el dedo del renglón. Estaba dispuesto a llegar a sus últimas consecuencias con lo que estaba diciendo, y lo que podría decir.
Se quedó firme frente a su amiga a la que no conseguía interpretar su expresión. No estaba seguro si estaba asombrada, molesta o emocionada. Solo la veía allí sentada a su lado mirándolo.
—¿Te ha molestado lo que he dicho?
—En lo absoluto.
La castaña estaba alegré de sentir que el hueco en su interior, ese que desde hace tiempo le molestaba y que ni con su antiguo novio pudo llenar, esa noche con la compañía de Izzy por fin estaba cerrado.
Se aproximó a su amigo y acortó el espacio entre ellos; Izzy no se movió ni un centímetro. Una vez que no quedaba espacio entre ellos, la joven recargó su cabeza en el hombro de su amigo. El calor del otro les reconfortaba en aquella noche de brisas frescas, y les resultaba agradable estar en esa posición.
No quería aventurarse a nada que después pudiera terminar mal, ella estaba consciente de lo que su amigo sentía, y ella estaba segura de lo que podía producir en su interior. Quería estar segura de que nada era mentira, y que todo marcharía bien.
—Me gustaría quedarme así para siempre —confesó Izzy—, contigo bajo las estrellas.
—Entonces no digas más y solo quedémonos así.
He aquí el segundo capitulo. Esta enfocada en Mimi y Koushiro siendo la pareja elegida como la curiosa jaja, misma fiesta, distinta situación y emociones. Ojala disfruten este nuevo capitulo.
Les agradezco a todos los que me comentaron por sus bellas palabras, especialmente por las tuyas LeCielVan, no estaba seguro si entregaría un digno presente.
Prometo pronto responder a cada uno de sus reviews como se merecen y pasarme a leer sus historias.
