Buenas! Esta vez vengo con el capítulo uno! La verdad me decepciono un poco no ver reviews! haber si hay suerte esta vez!
PROTOTYPE y sus respectivos personajes no son de mi propiedad, solo AKEMI HIMURA y su entorno.
CAPÍTULO 1 – Elección.
Miró a sus ojos asustados, soltando una risilla al ver cómo iba hacia atrás, con un solo brazo. Torpemente. Ladeó su cabeza, dejando que el rojizo Sol cambiase el color de sus pupilas.
-No…no por dios…no, por favor…-Las lágrimas bañaban sus ojos color marrón-Por dios…Alex ¡no…!
-¿Cómo es que sabes mi nombre? Ah, no espera. Mi nombre está repartido por toda esta puta, mugrienta y encarcelada ciudad.-Sus ojos furiosos la miraban debajo de aquella capucha, avanzando cada vez un poco más hacia ella.
Al oír otro grito de aquellos alborotadores, su mirada se desvió junto con la de aquella chica.
-¿Vivir, morir, o convertirse? ¿Qué decides…Akemi?-La miró de reojo
Entre su mente que iba a la deriva, sin casi poder recordar a causa de una amnesia que tuvo hace poco, el terror que surcaba su cuerpo, la adrenalina que la obligaba a mantener la mirada fija en aquellos alborotadores que se acercaban con rapidez hacia ellos.
Mercer en un salto, acabó en medio de aquellos tres brutos que instintivamente le miraron. Gritando, aullando, o como sea que se pudiese clasificar aquel ruido.
Otro ataque de tentáculos, matando a cualquiera a la redonda, principalmente uno de ellos rozó su pómulo derecho, haciendo salir un gemido de sus labios.
Vivir, morir o convertirse.
¿Convertirme en qué?
¿En un monstruo como él?
¿O acaso podría recuperar aún si es un poco de mí fragmentada memoria?
No…imposible.
-¿Qué escoges, pequeña?-Le miró con odio mientras veía como pateaba los restos de su tío.
Primero no lloraba por él, y ahora siento un odio indescriptible por lo que Mercer hace hacia su cuerpo.
¿Qué mierda me ocurre?
-Ugh…uff..yo…yo…-Como pudo, se levantó, mirando hacia todos lados. Le dolía el cuerpo. Analizaba su entorno, paradójicamente, su brazo descuartizado yacía a sus pies, empezaba a ser carcomido por el virus con una rapidez asombrosa. Alzo la mirada para encontrarse con Mercer, cruzado de brazos, esperando una respuesta.
-Ugh…mira, Mercer…-Iba preparando su cuerpo para aquel acelerón tan bestial que iba a ocurrir-…no…no quiero que me mates…y mucho menos…que me…-Empezaba a dar pequeños brincos, sintiendo el aire infectado atravesar sus pulmones.
Porque él es el único que podría transmitirme el virus…
¿Verdad?
-¡Y mucho menos que me conviertas en "eso"!-Dicho estas palabras, aún sin tener la aerodinámica perfecta, empezó a correr, entre callejones, aceras, teniendo algún que otro traspiés, pero seguía adelante. Teniendo ante todo momento, la tranquila sombra de Mercer en los techos de los edificios colindantes.
Llegó hasta el piso franco que tenía su tío. Como pudo, entro al edificio, subiendo con rapidez las escaleras casi podridas, con cuidado de no tambalear y caerse. Llegando a la puerta, vio un charco de sangre manchar el suelo, llegando al descansillo, con miedo y de un ligero toque la puerta de un color blanco sucio, se abrió, dejando ver entre la poca luz que se filtraba por las persianas llenas de polvo el cuerpo de su tía: Evangeline.
-Oh…dios…mío…-Su voz se rompió de repente, cayendo al suelo de rodillas, manchando su rostro de gotitas de sangre. La pobre mujer estaba abierta en canal, desfigurada y casi irreconocible, de no ser por aquella vistosa mecha de color rojo fuego en su pelo.
-Ha sido un cazador…-Su voz tranquila, fría e insensible traspasó sus oídos, viendo por el rabillo del ojo, como la joven iba echando su cuerpo hacia atrás, quedando su espalda contra la pared.
-Me importa una mierda quien haya sido, aún si solo tengo un brazo, le destruiré.
Mercer la miró de reojo. Parecía fuerte y decidida, pero era demasiado sensible. Demasiado débil. Respiró profundamente, moviendo sus músculos, intentando relajar su cuerpo, transformando su mano en una garra, agarrándola del cuello y empotrándola contra la pared, alzando sus pies del suelo, drenando su oxígeno cada vez que apretaba más su cuello.
-¿Vivir o morir?
-¡Cierra tu puta boca…!-Le pateó lo más fuerte que puto en la cara, haciéndole dar un traspié hacia atrás y ella cayendo al suelo, tosiendo a causa de la falta de oxígeno.
-Eres valiente, Akemi…-Agarró su pierna mancha de la sangre evitando que se marchase, la hizo chocar contra la pared, oyendo casi con satisfacción aquel grito de dolor.-Eres una pequeña ladrona muy valiente…-La sujetó del cuello, sin presionarlo otra vez.
"Te daré una oportunidad de empezar desde cero."
Que os ha parecido? Espero vuestras opiniones!
Muchas gracias por leer!
Elise Von Winken Out~
