Segundo capitulo, y sigo sin ver mi nombre en los derechos de autor de bleach.
"Pécora"
"El Arte del Engaño"
"…ella quiere regresar el tiempo que pasó
para poder revivir los placeres del ayer,
ya no puede ver las cosas igual…"
Se notaba confundido, molesto con algo, preocupado. No sabía que decirle o hacer, sólo se limitaba a verlo, como intentando leerle la mente. Bebió un poco más de su té para luego dejarlo sobre la mesa que estaba cerca, se acomodó sobre su regazo, recargado la cabeza en su pecho, mirando al cielo, las estrellas y todo lo hermoso que esa noche se mostrara para ella. Acariciaba su piel lentamente, y como quien no quiere hacerlo. Pero sabía que algo estaba mal.
"Últimamente… han sucedido cosas extrañas por aquí, ¿no te parece?"
"No es si me parece, es que si han sucedido".
"¿Sabes algo?"
"…"
No respondió, guardando la afirmación de su silencio. Frunció el seño y le acomodo mejor sobre su cuerpo, al final sólo suspiró.
"¿Por qué piensas que yo sabría algo?". Tonta su pregunta, y más tonto por insultar la inteligencia de esa mujer.
"No sé. Pero igual te lo puedes inventar ¿no?"
"¿Oh?" Buscó su rostro, luego sus labios y la besó. "¿Acaso quieres que te mienta?"
"Sólo preguntaba… mejor olvidemos de eso que no importa, no te obligaré a que me cuentes…" Rodeó su cuello, ya estando de frente a él, acariciando sus cabellos lentamente.
"Ya te dije que no se nada".
"Y yo dije que no te obligaré a decirme nada"
"Cuando dices eso, dejas salir que sabes que he tenido algo que ver".
"Jamás dije…"
"No necesitas hablar. Tus ojos me dicen lo que estas pensando de mi en este momento". Movió a la shinigami y se levantó molesto. No tenía nada que ocultar. O casi nada.
"Enserio… ¿y que es lo que estoy pensando de ti?"
Se puso en pie, con los brazos cruzados y la vista clavada en la blanca capa y en símbolo de su división, esperando la respuesta. Se recargó en el pilar de madera, pronto dejó de mirarlo al darse cuenta de que no había réplica ni movimiento. Poco a poco el enojo se apoderó de ella sin quererlo. Comenzó a caminar con rumbo a la salida de la habitación, pasando por su lado sin mirarlo siquiera, no quería verlo mientras estaba molesta.
Pero no la dejaría marcharse así.
La tomó con dureza del brazo y forcejeó un poco con ella antes de poder quedar frente a frente, taladrándose con los ojos, odiándose en lo profundo. Rangiku intentó, en varias ocasiones, proporcionarle un golpe ó si quiera empujarlo lejos de ella. Odiaba a los mentirosos.
"¡Suéltame!"
"No…"
"¡Me estás lastimando!"
"Te lo mereces"
"¿Y quien eres tú para decir lo que merezco y lo que no? Porqué si de merecer se trata, tú perderías todo"
"No he tenido nada jamás, así que no me molesta"
"…"
Dejó de pelear, se quedó en silencio con los ojos fijos en los suyos. Sentía el horrible nudo en la garganta, los calambres en el cuerpo por contener el llanto que advertía con salir sin compasión por sus lagrimales. Abrió la boca, como un pez a punto de ahogarse sin oxigeno. Apretó los dientes y preparó sus palabras. Nunca antes se enfureció tanto.
"¿Nunca has tenido nada? ¡¿Y qué coño he sido yo?!" Gritó con todo el aire de sus pulmones. "Nada… ¿verdad?"
El frío le había invadido. Como un balde de agua helada al despertar, haciéndole petrificarse y olvidar lo que sintiera. ¿Qué era ella para él? ¿Compañera, amante, novia, amiga? No podría decirle nunca el valor de tenerla cerca. ¿Qué necesidad?
Le soltó y en silencio esperó a que se hubiera ido, para dejar salir ese enojo que tenía. La rabia que lo consumía.
Golpeó la madera tan fuerte como pudo, rompiendo fácilmente el pilar en el que estuviera antes recargado con ella, sin preocuparse de nada más que no fuera no quemarse con el té. Y entonces le preguntó eso. ¡Eso! Lo que él no podría contarle aunque quisiera.
Recuperó la compostura y fue a su cama, se quitó veloz la ropa y se tumbó entre las almohadas, sin la menor intención de dormir, si no sólo de descansar. Relajarse. Sabía que ella iba a llorar, que lloraría por su culpa. Que miserable se sentía. Y así tenía que ser.
Entró golpeando la puerta lo más fuerte que pudo, sacando un poco su enojo, pero aún molesta. Se metió entre las mantas de su cama y no volvió a salir de ahí hasta que fue el siguiente medio día, y lo hinchado de sus ojos se había esfumado. Si su Taicho se enojaba… ya vería la manera de que no le durara mucho.
"…"
Estaba recibiendo el regaño de su pequeño capitán, sin decir ni chistar nada. Preocupante. El joven shinigami notó al instante su estado de ánimo, detuvo su castigo y la dejó irse, suponiendo correctamente la razón de ese extraño comportamiento por parte de la teniente. Se sintió un poco culpable por no detener eso cuando pudo.
¿En algún momento se podría haber evitado? No era el único que se preguntaba eso, un par mas lo hacía. Una pareja que continuaba con su carente relación, si es que llegaba a considerarse así.
"…él solo quiere regresar el tiempo que pasó
para poder perderse así en la dulzura de su voz.
Ya no puede ver las cosas igual, porque en el mar de olvido
todo ya quedó…
Las estrellas mira, la luna lo abraza…
Y un ángel llora…"
Aún sin el grado de violencia que me agrada a mí, pero trabajo en ir subiendo el tono, de todo.
Nada cuesta una Review, y si me dejas una te daré un pase para ver el fin del mundo.
