Capítulo 2.
"Nadie escoge su amor, ni el momento, ni la edad, ni el sitio, ni a la persona. Simplemente pasa" Fue eso lo que le dije a mi padre esta mañana al confesarle que sentía algo por Castle.
Él y yo no éramos más que amigos, poco a poco nos fuimos conociendo y construyendo una amistad. Después de cada clase me inventaba alguna excusa tonta para quedarme un rato más con él. A veces hasta me invitaba un café y no podía evitar sentirme especial. Él me hacía sentir así. Pero eso, mi padre no lo entendía.
"Él es mayor que tú, es de dinero, tiene otro roce social, dos mundos distintos Katie." Fue lo que dijo. Su empeño en hacerme sentir inferior y que me tratara como una niña lograron que salga de la casa dejándolo con la palabra en la boca.
Eran pocas las veces en que solía discutir con mi padre, y cuando aquello pasaba me gustaba salir de casa a pensar, a menudo iba al parque a ver como los niños jugaban felices. Y eso me hacía recordar a mi niñez, a cuando mis padres me llevaban al parque y disfrutamos del momento. Pero está vez era distinto, esta vez no habían niños, no se escuchaban risas. Sólo estaba yo sentada en un columpio, pensando en lo que había dicho mi padre y si tendría razón.
Sentía como alguien se acercaba a mi, pero pensé que seria algún niño así que seguí con la cabeza gacha envuelta en mis pensamientos, pero apareció una sombra delante mía, alce la cabeza y era Rick.
-¿Rick? ¿Qué haces aquí?- dije extrañada.
- Fue a buscarte a la cafetería, pero no estabas, y saliendo de allí te he visto.
- ya, hoy es mi día libre.- dije sonriendo.
- Me lo han dicho, puedo..- dijo señalando el columpio de al lado.
- claro.
- ¿Qué haces aquí tan solita? ¿Estás bien?
- Si si, no es nada sólo pensaba.
Note su preocupación, y eso me hizo sentir bien.
- Así que... querías verme?- dije, sentía emoción de pensar que había ido a buscarme al trabajo.
- Sí, quería saber si...- hizo una pausa.- Si te gustaría venir conmigo a una fiesta esta noche.
- ¿Está noche?
- Si, pero si no puedes o no quieres... yo lo entiendo Kate.
- No, si quiero, es sólo que... había quedado con mi madre para cenar, pero supongo que no le importará si quedamos otro día.
- Entonces paso a buscarte a las 8?- dijo sonriendo.
-A las 8.
