Notas Iniciales:
¡Holis, holitas! -Mode Shinigami: ON-
He decidido que no se cada cuanto sea posible actualizar, porque ya tengo actividades por la tarde (un Fic de lo que quieran -que yo conozca, de preferencia- a quien adivine que es; pista: deporte olímpico), y aunque me dicen que estoy entrando un poco vieja al negocio, mis antecedentes deportivos me estan echando mucho la mano. Aún así, ayer me sentía morir... xDu
En fin, este capítulo: Más locos y un encuentro casual.
¡Disfrútenlo!
Zanahorias.
Por más que Maka odiara las zanahorias, eran lo único que quedaba en el refrigerador. ¿Por qué carajos había comprado algo que no le gustaba? Ni idea... Quizás sí estaba loca, después de todo.
Bueno, hoy iba a conocer a Chrona. "Ojalá sea más tranquila que Ore Sama" deseó la rubia mientras le tiraba una mirada asesina a la cortina que tuvo que poner en la puerta.
Para no perder la costumbre de la multitarea, Maka abrió un juego en la iPad. Dandose cuenta, casi de inmediato, que jugar Candy Crush por la mañana es malo; especialmente para los que llevan semanas atascados en un jodido nivel.
"¡Muere, estúpido dulce rojo!" Mascullaba mientras hacía todo lo posible para eliminar la gelatina restante. Justo cuando iba a tirar la tableta por el borde de la mesa, su teléfono comenzó a sonar.
"Moshi moshi*" cantó.
"Buenos días Maka Chan" la inconfundible voz de Tsubaki. La única que estaría despierta a las siete y media de la mañana un Sábado...
"¡Hola Tsu! ¿Qué hay?"
"Bueno, Chrona irá a ver el depa a las diez, le di tu teléfono, por cualquier cosa. Después, una chica que se llama... Liz, sí, Liz; ¿a las doce te parece bien? Ah, y no olvides a Blair, ella pasará a las cuatro"
"Ooook... ¿Cómo conseguiste tantos interesados?" Preguntó Maka mientras trataba de anotar todas sus citas del día.
"Te sorprendería la cantidad de personas en Death City que buscan renta barata..."
"Vale, vale. Arreglaré este sitio un poquito. A las diez, ¿cierto?"
"Así es. Ahora date prisa, ¡mucha suerte Maka Chan!"
9:36 AM
El melodioso sonido de un violín atravesó toda la mansión Evans. Notas melancólicas se agrupaban una tras otra para crear una sinfonía llena de pena y dolor.
En cualquier otro momento, Soul hubiera encontrado la canción algo linda, aunque deprimente. Sin embargo, un Sábado por la mañana, lo último que necesitaba era que ese puñetero instrumento le impidiera dormir.
"Wes, ¡calláte de una jodida vez!" Gritó el Evans menor, cubriéndose la cabeza con una almohada.
Silencio... Unos golpecitos... Silencio... Melodía nueva.
"Carajo" se quejó Soul; ¿que tan difícil era dejar las prácticas de violín para la tarde?
Plenamente consciente de que sería imposible volver a dormir, el albino se levantó de la cama, sintiéndo una ráfaga de aire helado por el cuerpo casi desnudo.
Mientras caminaba hacia el baño de su habitación, se dio cuenta de que ese basural al que llamaba "habitación" necesitaba una limpieza urgente, por no decir pintura y cortinas nuevas, también... Pero, ¿para qué, si comenzaba a hacer planes para dejar la mansión Evans?
Tras una ducha con agua perfectamente templada, justo como a Soul le gustan; un par de pantalones desgastados y una camiseta cualquiera, el chico salió del ala de dormitorios, dirigiéndose casi por magnetismo al comedor. Ahí saludó a su chica de servicio favorita: Kim Diehl
"Buenos días, Señor Soul." Dijo la pelirosa con respeto.
"Wes está desafinando a quince salones de aquí. No es guay que me hables de esa forma si estamos solos, Kim..." Respondió el albino, haciendose el dolido; sin embargo, segundos después deslizó el brazo por la cintura de la maid, atrayéndola hacia sí.
"Pero Soul... ¿Y si Wes..." Las quejas de la chica se vieron silenciadas por un par de demandantes labios que atacaban su cuello, a lo que Kim sólo pudo enredar los dedos en el blanco cabello del Evans y dejarse hacer. Después de todo, ¿quién le diría que no a Soul 'Eater'? Era el tecladista de una banda Underground* muy popular, tenía un aspecto de chico malo muy seductor, era millonario, y besaba bien... ¿Qué más se podía pedir?
"Ejem." Carraspeó una voz perfectamente armonizada, logrando sacar a ambos jóvenes de su entretenida actividad.
"Lo siento. Su café estará listo enseguida, Señor Wes." Balbuceó Kim, quien tenía el rostro como tomate. Por su parte, Soul volvió a poner su cara de Poker, como si nada hubiese pasado.
"Sí Kim, dos de azúcar, por favor." Dijo el mayor, dando por zanjada su conversación con la señorita. "Siéntate, hermano."
Soul no tuvo opción mas que obedecer. De no ser así, le volverían a quitar la batería a su moto; y el no quería eso.
"¿No entendiste nada de lo que te dije la vez pasada?" Comenzó Wes. "Eres un Evans, carajo. No puedes ir por ahí líandote con cualquier par de pechos que te encuentres. Esa no es la imagen que la familia debe tener."
La familia, la familia. ¿Cuál familia, si sólo quedaban Soul y él? Sus padres habían muerto hace cinco años, dejando a un adolescente Soul, y a un intento de Wes maduro, solos.
Desde entonces todo se había venido abajo; dos tatuajes, más de cuarenta noches en el Ministerio Público, cinco años de noches de fiesta y más chicas de las que se pueden contar, Soul no tenía mucho de que estar orgulloso en su vida.
En cambio, Wes había tomado control de la empresa, y a cada día le arrancaba notas más hermosas a su Stradivarius* del 1800. Todo lo contrario a su hermanito.
"Ni siquiera estás escuchando lo que te digo" lo reprendió Wes.
"Me atrapaste. Estoy tratando de ignorarte, de hecho." Dijo Soul de forma cínica.
"Lárgate de aquí."
"Gracias." Soul se levantó de la mesa y caminó hacia su cuarto haciendo acopio de toda la dignidad que le quedaba. Una idea fija en su mente: debo conseguir un departamento.
"¡Listo!" Maka se sentía realizada. Ni siquiera eran las diez, y ya había terminado hasta de vestirse.
En el preciso momento que se disponía a encender la televisión a ver que programa basura había, su teléfono comenzó a sonar.
"Número desconocido... Quién sabe, quizás sea Chrona." Se dijo a sí misma antes de responder. "¿Hola?"
"Sí, etto, ¿Maka Albarn? Soy Chrona, por lo del departamento..." Respondió una vocecilla tímida.
"¡Hola Chrona! Justo ahora esperaba tu visita, ¿todo bien?"
"No se lidiar con Death City. Creo que me he perdido..."
"Vale, vale. ¿Qué ves a tu alrededor?"
"Un parque, y una tienda de helados... Un perro con manchitas... Dos niños con un globo... Un cometa morado... Una flor chiquitita..."
"Ok" la cortó Maka, temiendo que la chica le hiciera toda una imagen oral sobre el Death Park. "Camina dos cuadras en la avenida donde está la tienda de helados, a tu derecha verás un edificio más o menos grande, fachada azul. Te espero acá afuera."
"Gracias Maka Chan..." Y cortó.
Crona resultó ser la persona mas antisocial y silenciosa del planeta entero; no es como si a Maka le molestara, de hecho, lo encontraba bueno. Así no habría que lidiar con fiestas en SU departamento, o música molesta todo el día, justo lo que evadía rotundamente.
"Así que, ¿te gusta el departamento?" Preguntó Maka, tratando de iniciar una conversación.
"Es bonito..." Respondió la pelirosa de forma distante. "Pero no sé lidiar con compañeros, o con Death City..."
"¿Eres nueva por aquí?"
"Sí... Algo así..."
"¿Vienes a estudiar?"
"No lo sé..."
"¿Tienes familia aquí?"
"No sé lidiar con mi familia."
"Bueno, piénsalo, ¿ok?" Dijo Maka. Le agradaba Chrona, pero era demasiado antisocial; ¡no podía vivir con alguien con quien no podía cruzar dos palabras!
"Gracias Maka Chan" fue lo último que dijo antes de irse.
"¡Te lo juro!" Reía la rubia al teléfono. "¡Casi me muero!"
"¿En serio no hablaba?" Preguntó Tsubaki. "¡Por correo es súper parlanchina!"
"¡Pues no estoy dispuesta a enviarle un mensaje cada que necesite hablarle!"
"Tienes razón... ¿Pero no le vienes huyendo a la gente ruidosa? ¡Chrona era perfecta!" Dijo Tsubaki de forma burlona. "En quince minutos debería llegar Liz. A ver qué pasa con ella..."
"Espero que no esté tan loca como los otros."
"Manos a la cabeza, no intentes nada."
"Etto, Tsubaki. Debo colgar. Alguien me amenaza con lo que parece una pistola..." Dijo Maka de forma casual, como si eso fuera pan de cada día.
"Muy bien." Dijo una chica rubia y alta, al mismo tiempo que cargaba la pistola. "Tú, no te muevas."
"Descuida. Yo aquí quietecita" susurró Maka.
"Nee, hermana..." Cantó la hermana menor, igualmente rubia. "¡Tiene pastelitos de limón!"
"Empácalos. Si encuentras algo de fijador para el cabello sería lindo." Respondió la mayor.
"¿Y si nos llevamos unas camisetas?" Preguntó la chica.
"No creo, Patty. Mírala. Es más grande que tú, y más pequeña que yo."
"¡Justo en medio, y es rubia! Liz, ¿se puede unir a nosotras?" Preguntó Patty.
"No." Dijo Liz de forma hosca. "Sólo pueden haber dos demonios de Brooklyn, y somos tú y yo."
"Hermana, pero ahora estamos en Death City... ¿No deberíamos ser "Los Demonios de Death City"?"
"No Patricia. El nombre no está en discusión."
"Sólo digo que es ilógico meter terror en este sitio con el nombre anterior."
Las hermanas, quienes se habían olvidado por completo del atraco -y de Maka-, ahora se encontraban enganchadas en una pelea... Al parecer, debido a la Razón Social*...
"...¡pues puedes abandonarme y comenzar una nueva vida al lado de Maka!" Gritó Liz.
"No, hermana... ¡No me dejes!" Chilló Patty, quien se lanzó a abrazar a Liz. "No podría vivir sin ti."
"Yo tampoco..." Dijo la mayor.
"Vámonos de aquí." Dijeron las dos al unísono. "Hasta luego Maka. Bonito depa." Y se fueron, ignorando por completo a la chica atada con cinta industrial a una silla, o a la bolsa con pastelitos y spray para el pelo.
"Joder."
Maka llevaba poco más de cinco horas atada a su silla. ¡Ya no sentía el trasero!
"Nota mental para mí." Susurró Maka. "Comprar unos cojines para las sillas del comedor. Y reparar el agujero de Ore Sama..." ¡No se iba a arriesgar a que esas locas volvieran!
"Esto es Halloween, esto es Halloween" ¿Quién carajos cantaba eso en pleno Julio? "¿¡Hooola!? ¡Busco a Maka Chan!"
¡Al fin! "¡Hola! Bienvenida. Pasa, pasa; hay un agujero en la puerta." Respondió la rubia tratando de sonar hospitalaria.
Lo primero que vió fue un coqueto sombrerito negro y largo cabello de tono morado oscuro. Después todo la golpeó, algo más o menos así: Escoteombligominishortbotasaltas. ¿A quién le había traído Tsubaki?
"Hola, yo soy Blair. ¿Qué haces atada? No me digas que practicas el BDSM*..."
"¿Qué? ¡NO!" Respondió Maka, más roja que nada.
"No te preocupes, yo también, bueno, a veces..." Dijo Blair mientras se sentaba en el sofá.
"En serio, no. Unas locas entraron a quererme robar... Pero me dejaron aquí... Ayúdame, ¿quieres?"
"Ay, claro. ¿Tienes tijeras por aquí?"
Diez minutos y una camiseta rota después, Maka y Blair estaban conversando tranquilamente.
"Así que, ¿en que trabajas, Blair?" Preguntó la rubia.
"Mi pasión es el baile, vine aquí por eso."
"¿En serio? ¿Ballet, contemporáneo, jazz?"
"No, no. ¿Conoces el Chupacabras?"
"Amh, no..."
"Es un bar; yo bailo ahí por las noches." Dijo Blair con naturalidad.
"Ya..."
Eran las ocho cuando Maka por fin logró deshacerse de Blair. Tras un breve telefonazo y dos pastillas para los nervios, Tsubaki y ella acordaron salir a tomar algo en honor al terrible día.
"A las diez y media en el Cat Walk" dijo la morena.
"Perfecto"
Algo había llamado la atención de Maka desde que entraron al bar. Una cabellera blanca y alocada; perceptible aún bajo las luces multicolor de la pista.
Lo único que era capaz de pensar cuando taladraba la nuca de aquel chico con las notas musicales tatuadas al lado del cuello era ¿quién carajos se pintaría el cabello de blanco? Quiero decir, al tipo ese se le notaba toda fachada de un Playboy: pantalones rasgados, tenis Vans, y una chaqueta de cuero... Además de que bebía solo... "Problemas", eso era lo que Maka leía en él.
Aún así, no podía despegar la mirada de ese sujeto. Había algo en él que le inspiraba muchísima curiosidad...
"Un vodka doble en las rocas." Pidió Soul, quien se encontraba sentado en la barra del "mejor bar de Death City". La verdad era que al sitio le faltaba mucho para ser el mejor, pero era lo que había, y si podía beber hasta ahogarse, no necesitaba más.
Había sido un día terrible. La pelea con Wes, la búsqueda infructuosa de un apartamento, y el hecho de que no había ni una sola chica aceptable en el bar lo estaban poniendo mal.
En ese momento escuchó una animada conversación a sus espaldas, y sin poderlo evitar, dirigió la mirada hacia las portadoras de aquellas voces.
"Es en serio. Quiero que elimines ese estúpido anuncio de internet." Decía una chica rubia de ojos verdes. Llevaba una cazadora negra y una falda de colegiala. No tenía un cuerpo escandaloso, pero lo que tenía lo tenía bien colocado.
"¿En serio trataron de robarte?" Le preguntó su acompañante. Una morena de muy buen cuerpo y vestido azul eléctrico. "Maka, ¿como te deshiciste de ellas?"
"¡Ley! Lo bueno es que les faltaban tornillos en la cabeza... ¡Me pudieron haber matado!" Respondió la rubia al mismo tiempo que se dejaba caer en una de las salas Lounge del lugar. Cuando cruzó esas largas piernas, todos los hombres -y algunas mujeres- en un radio de dos mesas la miraron embobados. "¿Sabes qué, Tsubaki? Quizás mi destino no sea tener un Roomie... Debería irme con Kid..."
Asi que la tal Maka estaba rentando una habitación... No perdía nada con darse una vuelta, ¿o sí? Además, ella no dejaba de observarlo; seguro que sería un gran trato.
Mientras bebía su mojito de fresas y trataba de no perder el hilo de la conversación que llevaba con Tsubaki, Maka no pudo evitar echarle otra mirada furtiva al peliblanco de la barra.
El corazón casi se le sale cuando se encontró con un par de ojos rojos observándola fijamente. "Además de pelo blanco, lentillas..." Pensó la rubia sin romper el contacto visual.
En ese momento, el chico se levantó de su banco con un tequila en la mano. Con parsimonia, llegó hasta donde Maka estaba y chocó su caballito contra el vaso de ella. Se inclinó hasta que sus labios rozaron su oreja, y susurró.
"Es natural, bonita."
Después de eso, se fue como si nada hubiese pasado. Dejando detrás a una rubia sonrojada y en shock.
"¿¡Qué carajos es natural!?" Le preguntó Maka a su amiga, tratando de bajar el color de su rostro.
"No tengo idea Maka Chan... ¿Qué le estabas viendo?" Respondió Tsubaki de forma sugerente.
"Na... ¡Nada!" ¿El cabello? ¿Naturalmente blanco? ¡Mis polainas!
"Tú, ¿ves a la rubia de allá?" Le dijo Soul al guitarrista de Spartoi, Harvar D Éclair.
"Esta buena... ¿Qué con ella?" Respondió el de la coleta.
"No quiero que le hagas nada. Bueno, síguela hasta su departamento, necesito saber donde vive." Ordenó Soul.
"Ya. Cuenta con ello."
Listening to: Defensa - Torreblanca
¡El grupo es la ley! ¡Escúchenlo! *0*
Moshi moshi: Es la forma en que se contesta el teléfono en Japón. Pero, temgo una duda. Si el Shibusen esta en Nevada, EUA, ¿¡por que carajos hablan japonés!?
Underground: Género de música típico de sitios de mala muerte, o en su defecto, música que no ha sido descubierta por las grandes masas. ¡El Underground es el nuevo Alternativo! xD
Stradivarius: No sé si lo escribí bien... Lo confieso, no soy tan buena violinista como para saberlo. TwT Es un tipo de violín súper exclusivo y antiguo, son considerados los mejores del mundo mundial.
Razón Social: Es el nombre con el que una empresa está registado, creo que ante Hacienda. xDDDD
BDSM: Bondage y Dominación, Sumisión y Masoquismo. No pregunten. 50 Sombras me pervirtió un poquito. -/-
Vale, aquí quedó el capítulo dos. Oh, Soul... -Derrame nasal-.
¡Espero que les haya gustado, y que no opinen que quedó muy largo! Como verán, me pasé toda la semana escribiendo... xDu
otakucaptorofsouls (amé tu nombre): ¡Gracias por ser el primer Review! Ojalá sepa más de ti. ^^
Hikari x Takeru: ¡Hola! Aquí está el nuevo capítulo. Espero que te guste.
MacabarEArisu1: -Le da una bolsa de dulces súper azucarados-. Ten, por el Fav. Me puso super contenta leer tu hiperactivo Review. ¿Qué opinas de éste capítulo?
Ellie77: A mi tampoco me gusta el Maka x Kid, pero necesitaba a alguien que hiciera el papel de la Friendzone... Y como Black Star está por allá quejandose de la poca amabilidad de Maka, bueno, fue algo como "¡Kid! ¡Ven para acá, te necesitamos!" xDDDDD
Muchas gracias por leer. ^^
