**NOTAS** Los textos entre comillas en negrita y cursivas son pensamientos de los personajes.
Los textos en negrita son diálogos de los personajes, y lo demás de manera normal es narrativa de la historia.
Este escrito esta basado en el fan fic PASIÓN (SASUXNARU) de una excelente escritora y buena amiga ZHENA HIK me lo prestó para hacer una pequeña adaptación, y agradeciendo sus atenciones hacia mi persona le dedico esta locura... Querida Grecia, muchas gracias por darme la oportunidad de hacer esto, espero que sea de tu agrado.
Disclaimer: Los personajes de Candy Candy no me pertenecen sino al par de viejas bofas que son Mitsuko e Igarashi (o creo que así se escribe) total no vale la pena mencionarlas ya que hicieron un asco de final...
Este capitulo esta dedicado de manera especial a una niña que pudo salir adelante, se trata de MARLENE mejor conocida en el Candy Mundo por CHESIRE... autora de varios fics de Candy como mi favorito UN DIA A LA VEZ... Querida amiga deseo de todo corazón que comiences una nueva vida, que ya sabes que hay mucha gente que te estima y aprecia y queremos verte 100% súper-mega bien... Cuídate mucho y que Dios te Bendiga siempre.
DARK GIFT
Autora: Medias Tarot
Capitulo II
¡Perdóname... Por favor! – Fue la disculpa de la chica hacia el castaño, quien continuaba en el suelo, observándola sorpresivamente, mientras que ella corría a toda velocidad adentrándose a un oscuro callejón.
Terry inmediatamente se puso de pie, dándose cuenta de que había entrado a un lugar peligroso para ella, y cuando quiso alcanzarla ya la chica misteriosamente había desaparecido.
Desapareció... – Fue la palabra escueta que pudo salir de sus labios al no verla por ninguno de los rincones de aquel oscuro lugar.
-¦- -¦- -¦- CYT -¦- -¦- -¦-
Pasaba el tiempo, siendo varios meses desde aquel primer encuentro entre Candy y Terry, el actor seguía trabajando en la obra que ya tenía tiempo de estar presentándose con éxito, su actitud había cambiado un poco, se le veía mas sociable, de vez en cuando salía con sus compañeros de tablas a alguna cena o bar después de la función.
Una noche cuando se despedía del grupo de amigos que salían de uno de los bares donde habían pasado una velada amena, Susana, aquella rubia de cabellos lacios y ojos azules, le pidió al joven Grandchester que la acompañara a su casa, el castaño haciendo gala de su porte de caballero ingles aceptó, ya que era algo tarde de que una chica anduviera sola por las frías calles de Londres.
Desde las sombras Candy seguía a la pareja, sintiendo unas enormes ganas de querer terminar de una vez por todas con aquella chica que caminaba del brazo del actor, Terry tenia la sensación de que algo o alguien los venía siguiendo, y sin poner atención a lo que su acompañante le iba diciendo, opto por apresurar el paso, no por tener miedo ante aquella presencia, sino porque en esta ocasión venía con Susana y no quería que ella se viera involucrada y pudieran hacerle daño.
¿Qué pasa Terry? ¿Por qué caminas tan deprisa? – Pregunto asombrada la joven.
Quiero que lleguemos pronto... eso es todo. – Contesto de manera serena ya que no quería poner nerviosa a Susana.
En eso Susana tuvo la idea de invitar a Terry a pasar a su departamento, lo invitaría a tomar una taza de té para mitigar el frío, hacer mas intima la velada frente al calor de la chimenea, y si las cosas se fueran dando poco a poco, quien quite y podrían pasar la noche juntos... Mientras imaginaba lo que sería si Terry aceptaba pasar a su departamento y lo que según ella planeaba.
Desde un punto no lejano de donde el par de actores caminaban, aquella chica rubia de cabellos ensortijados mantenía su mirada con odio y rencor hacia Susana ya que ella si pudo leer los pensamientos de la actriz y ver las cosas que la muy cínica se materializaba en su mente las imágenes de ella y Terry haciendo el amor en cualquier rincón de su departamento.
Muy bien Susana, hemos llegado. – Decía el castaño mientras la ojiazul fingía que buscaba sus llaves para abrir la puerta del edificio, haciendo como que no las encontraba.
Ayy, Terry que pena... pero es que no puedo encontrar mis llaves. – Decía la joven mostrando sus dotes de actriz ya que obviamente si tría consigo las llaves.
El castaño se dio cuenta de las intenciones que su compañera planeaba y de manera serena y decidida se encamino hacia las escaleras que daban a la entrada del edificio para tocar el timbre.
¡No, Terry!... ¿Qué haces? Vas a despertar a todo el mundo... – Preguntaba asombrada la joven al ver que el ingles volvía a tocar el timbre, esperando a que alguien hablara por el intercomunicador.
Es para que no pases frío... Además tengo la sensación de que alguien nos venía siguiendo, así que lo mejor será... – En ese instante el actor se giro para quedar de frente de la ojiazul, encarándola y mostrándole una mirada mas gélida que aquella noche, le habló.
¡Que saques las malditas llaves de tu bolso y abras de una buena vez, ya que quiero largarme de aquí!
Susana reacciono totalmente desconcertada porque Terry se dio cuenta de su "juego", y sintiendo la peor de las vergüenzas, y mostrando su cara de niña cursi y bobalicona, se encamino a la puerta del edificio, saco las llaves del bolso de su abrigo donde las había escondido, las metió en el cerrojo y abrió la puerta. Antes de entrar solo pudo susurrarle al castaño un "lo siento", el ingles solo se limitó a decirle secamente "buenas noches" retirándose inmediatamente del lugar, sin voltear a ver siquiera a que ella entrara.
Acomodándose las solapas de su abrigo y sacando de entre sus bolsillos un cigarrillo, lo encendió para poder mitigar aunque sea un poco el frío que se sentía esa noche, el joven Grandchester fijó su mirar en los copos de nieve que comenzaban a caer, no se que impulso le dio que extendió su mano derecha para atrapar unos cuantos, y así contemplándolos, de manera queda, se le vino a la mente el rostro de aquella joven rubia de rostro tal blanco y pálido como la nieve, y mirada verde esmeralda, se preguntaba que habría sido de ella después de aquella noche en que quiso robarle un beso y que por extrañas circunstancias que hasta la fecha no comprendía, ¿De donde había sacado tanta fuerza como para empujarlo abruptamente?
Candy... – Fue la única palabra que salió de sus labios, no sin antes disimular una media sonrisa, para continuar disfrutando del sabor a tabaco que le producía su cigarrillo y seguir su caminar hacia su casa.
Muy cerca de él, Candy lo veía, de su rostro se asomo una sonrisa al ver que Terry se acordaba de ella ya que desde aquel incidente la chica no había hecho acto de presencia, lo siguió durante todo el trayecto, mientras observaba al actor, se le vino a la mente aquella charla que había tenido con Elisa después de su "huía" con Terry.
***** FLASH BACK ******
¡Vaya, vaya, vaya... Por lo que veo en tu lindo rostro, me da a entender que las cosas no salieron como lo planee! – Hablaba la pelirroja, usando su ya tan tradicional sarcasmo y tono de burla en sus palabras.
¡Eres una maldita bastarda Elisa! Tal parece que te da gusto verme de esta manera... – Le contestó sin siquiera mirarla. – Además... ¿Cómo sabes que me fue mal? ¿Acaso te pusiste a leer mi mente? Pues déjame decirte querida amiga que cerré mi mente para así impedir que lo hicieras... – Le dijo usando el mismo tono que su compañera, haciendo que Elisa soltará una carcajada al ver como Candy hacia intentos por querer imitarla.
¿Estas completamente segura que cerraste tu mente para así impedir leerla? – Pregunta la pelirroja mientras tomaba asiento en uno de los divanes de terciopelo en color azul rey, de aquella oscura habitación que solo era alumbrada por la luz de una costosa lámpara en aquella hermosa mansión.
Por si no lo sabes querida... Creo que cerraste tu mente cinco minutos después de que salieras corriendo, justo cuando aventaste a tu "amado mortal"... Como comprenderás, pude sentir que no pudiste contener las ganas de querer alimentarte de su sangre... Oh, ¿Acaso te dio miedo al sentir sus cálidos labios tan cerca de ti?
La rubia seguía sumida en sus recuerdos, ignorando por completo a su compañera. Obviamente sabía que todo lo que decía Elisa era verdad, primeramente tuvo la enorme necesidad de beber la sangre joven de Terry, y bueno, también tenía que ver mucho la segunda opción, de que le entro "pánico" al sentir el calor que emanaba el castaño. Para infortunio de la rubia, Elisa nuevamente había dado en el clavo, a pesar de que la pelirroja era mucho mas débil que ella en cuestiones vampíricas, ya sea en la edad, fuerza, o inclusive en los poderes, Elisa sin duda era la que mejor conocía a Candy, y eso lejos de alegrarle a la ojiverde la hacia rabiar ya que como siempre su compañera acaba por descubrir los sentimientos de la rubia.
... Maldita sea la hora en que decidí que fueras mi compañera por todos estos años... – Decía apretando su mandíbula por la enorme ira que sentía, mientras sus ojos cambiaban de verdes a aquellos terribles ojos rojos.
Elisa sonrió con una terrible autosuficiencia al escuchar lo que Candy le había dicho, mientras se enderezaba para quedar de frente a la ojiverde, echando hacia atrás el cabello que tenía recargado sobre uno de sus hombros.
Vaya... Ahora si que te has pasado... – Decía al mismo tiempo que se ponía de pie - ¿Hace cuanto que no maldecías el día en que decidimos ser compañeras? – Preguntaba, llevándose su dedo índice a su boca para morderse la punta, ese gesto lo hacia cuando trataba de acordarse de algo. – ¡Ahh ya sé! – Chasqueó sus dedos en señal de triunfo - ¡Fue hace como cincuenta años! ¡Uff si que ha pasado mucho tiempo!
Pero no te sientas mal... – Le dijo de manera melosa mientras acariciaba el rizado cabello de Candy, cosa que la joven rechazo de inmediato retirando de mala gana la mano de la aludida – Se que lo dices de dientes para afuera, porque las veces que he querido irme de tu lado, eres la primera en detenerme. – Terminó su frase susurrándole lo ultimo muy cerca del rostro de la rubia.
En ese instante Candy volteó su rostro para quedar de frente de la pelirroja y usando un tono mas calmado le contesto: - Pues si en esta ocasión has decidido largarte. – Esta ultima palabra la arrastraba diciéndola con saña. – Créeme Elisa que no haré nada para detenerte... Como ya te habrás dado cuenta, desde hace mucho encontré a alguien que valga la pena... – Esto ultimo lo dijo reflejando un extraño brillo en sus verdes ojos.
¿Te refieres al mortal mocoso engreído? Vaya, vaya... Sí que los sabes escoger amiga.
Pero bueno... – La joven de ojos marrón se dio la vuelta para encaminarse a su "habitación" ya que faltaba una hora para que amaneciera, no sin antes rematar su dialogo hacía Candy. – Cuando decidas confesarle lo que eres a ese "niño" y que él te acepte, claro esta... Y que lo conviertas en uno de nosotras, en ese instante querida Candy, me iré para siempre y no volverás a saber nada de mi.
Nuevamente Elisa ganó esta conversación, pero en vez de hacer rabiar a la ojiverde con su ultimo comentario, simplemente la joven sintió una enorme tristeza al darse cuenta de que como iba a ser posible que ella le quitara la vida y le diera la eternidad al ser que mas amaba, ¿Acaso tendría ese derecho? Pero de solo pensar que Terry se diera cuenta de lo que es, y que la rechazará, eso simplemente sería el inicio de su autodestrucción. Ya que mil veces preferiría estar muerta, al ver en sus verde azules ojos un odio dirigido a ella.
Por primera vez desde hace muchos años, Candy sintió un dolor en el centro de su pecho... ¿Será que sus sentimientos mortales hayan regresado desde que empezó a amarlo? Llevándose su mano cerca de donde antes latía su corazón, lagrimas negras comenzaron a rodar por sus pálidas mejillas, incrédula a lo que estaba sintiendo, la rubia, con su otra mano libre, se toco su mejilla y pudo constatar que en verdad estaba llorando, por un breve instante se alegro... pero después, volvió a sentir esa opresión en su pecho de solo recordar lo que le había pasado con Terry en aquel primer encuentro y mas aún de lo que Elisa acababa de decirle, de ¿Cómo reaccionaría el actor, cuando se enterara de que Candy no era una simple mortal?
*****FIN DEL FLASH BACK ******
-¦- -¦- -¦- CYT -¦- -¦- -¦-
Su mente volvió a la realidad al darse cuenta de que Terry ya se había adelantado lo suficiente como para perderlo de vista, y fijando sus agudos sentidos pudo sentirlo a solo unas cuantas cuadras, la chica haciendo uso de su agilidad, se adelanto en cuestión de segundos siendo ella la primera en llegar a la calle donde quedaba la casa del actor.
Al dar la vuelta en la esquina, el castaño volvió a sentir aquel extraño aroma que ya desde hace varios años lo acompañaba siempre que estaba solo, pero no le desagradaba, al contrario, le gustaba deleitarse de ese delicioso aroma a rosas y jazmín. Al ir cada vez mas acercándose a su morada, pudo distinguir en aquella oscura calle la silueta de una persona, pero cual fue su sorpresa que al irse acercándose mas reconoció de quien se trataba... Y nuevamente como hace un rato, de sus comisuras solo salió una sola palabra...
Candy...
Y ahí estaba ella, recargada en aquella pared de la misma forma que esa noche, ¿Pero cuanto tiempo había pasado desde aquel encuentro? Había sido hace once meses, ya que esa ocasión el joven Grandchester acababa de cumplir sus veinte años, y hoy estaba a solo dos semanas de cumplir los veintiuno, algo que noto el castaño es que Candy no había cambiado en nada, su aspecto seguía siendo el mismo, a muy diferencia del suyo, él joven actor estaba mas alto, su cabello yacía mas largo de lo que anteriormente estaba y que decir de sus rasgos... se veían mucho mas maduros y sensuales.
La rubia fijo su mirar en los zafiros del joven, quien la miraba de una manera incrédula, preguntándose, ¿cómo era posible que justamente hace unos minutos se acababa de acordar de ella?
Eres... Candy, ¿verdad? – Fingió el actor no acordarse de la rubia, mientras se acercaba de manera pasiva hacia ella.
Sí... soy Candice Andley. – Respondió de manera amable, al mismo tiempo que extendía su mano para saludarlo.
Por un momento el actor dudo en devolverle el saludo a la joven, sin embargo opto por hacerlo ya que recordó que hace tiempo no había sido nada amable, y bueno a decir verdad, tenia la intuición de querer saber de ella.
Terry devolvió el gesto de la chica estrechando su mano con la de la ojiverde, pero nuevamente para su sorpresa volvió a sentir aquella misma sensación que sintió anteriormente con Elisa.
También ella al igual que su amiga es muy fría, sin embargo... pude sentir algo mas, pero... ¿qué será? – Pensaba mientras su mano era sujeta por la de Candy, quien no dejo pasar por lo alto el pensamiento del mortal, ya que había decidido aunque sea por esa noche leer sus pensamientos y saber que responderle.
Si que ha pasado mucho tiempo, Terruce... – Le contestó la chica al mismo tiempo que le mostraba una bella sonrisa, tratando de cortar sus pensamientos y evitar sospechas acerca de su origen.
Casi un año... – Le respondió de manera seria, mientras que su mirada recorría de arriba hacia abajo el cuerpo de la joven, queriendo encontrar algo, mas no sabía que.
Sé que es algo tarde para decir esto, pero... Quisiera pedirte una disculpa por mi comportamiento aquella noche que nos conocimos.
La rubia lo contemplaba con aquella calma, haciendo que el joven actor desviara su mirada, sin pasar desapercibido, las mejillas de Terry comenzaron a sonrojarse ante la ¿tierna? Mirada de la joven. Candy al darse cuenta de la situación por la que atravesaba el actor volvió a tomarlo de la mano, pero en esta ocasión se la llevo a la altura de su pecho y mostrándole nuevamente una hermosa sonrisa le respondió:
No hay nada que tenga que perdonarte, a decir verdad yo fui la que se porto algo inmadura... Te soy sincera, lo que te dije esa vez si fue cierto: Me gustas, pero... – Hizo una pauta para respirar hondo mientras le soltaba la mano al actor, quien la miraba de manera perpleja tratando de encontrarle algo en su verde mirada. – No quisiera que te llevaras una mala impresión mía.
Ambos jóvenes quedaron en silencio después de haber "limado asperezas" respecto a su primer encuentro, el ingles se sentía un poco incomodo ante la situación, preguntándose que como era posible que una chica que apenas era la segunda vez que la veía lo hiciera sentir ciertas emociones que hace mucho tiempo no sentía, o que nunca lo había experimentado y mas diciéndole así sin preámbulos que le gustaba.
Candy al darse cuenta de la situación tan inquieta del muchacho, decidió ser la primera en romper aquel silencio escogiendo bien las palabras que le diría, mas que nada para no perturbarlo, ya que conocía de sobra el fuerte carácter del actor.
Bueno... Creo que es todo, será mejor que me vaya, ya es muy tarde y tal parece que va a arreciar la nevada. – Dijo de manera inocente ya que por su habilidad conocía de sobra la respuesta del joven, mientras miraba los copos de nieve que caían de manera mas tupida.
Cuando la rubia estaba por darse la vuelta para iniciar su camino hacia su casa, el cuerpo de Terry reaccionó de forma inmediata y tomándola del antebrazo le habló de manera segura: - Espera Candy... será mejor que entremos a mi departamento, no es seguro que andes sola a estas horas de la noche... Por favor, acepta tomar una taza de té.
La ojiverde lo miro fingiendo sorpresa ante la invitación del castaño, y entrecerrando sus ojos le iba a responder, a lo que Terry no la dejó diciendo algo gracioso para que de esta forma Candy aceptara:
No te preocupes... prometo no...
¿Morderme? – Interrumpió la chica ante la mirada sorprendida del actor.
¿Cómo sabía que eso es lo que iba a decir?– Se pregunto internamente el castaño.
¿Vamos? – Terry le extendió el brazo caballerosamente, haciendo que la rubia se acercara algo tímida.
Llegaron al lobby del edificio, el actor saludo de forma amable al hombre que hacía su guardia nocturna, juntos y en silencio se adentraron al ascensor que los llevaría al quinto piso donde se encontraba el departamento del joven, algo inquietó a la rubia y era de que aquel elevador en la parte de atrás se podía reflejarse, pero como ella era un ser sobrenatural obviamente no había imagen suya, incomoda ante eso, trató de que el castaño no se diera cuenta, rompió el silencio haciéndole cualquier pregunta.
¿Y hace mucho que vives aquí?
Desde que cumplí dieciocho años. – Respondió
¿Tú vive aquí en Londres?
Por ahora estoy viviendo como a quince minutos de aquí, vivo con Elisa, somos amigas desde hace mucho tiempo y estamos solo de paseo, ya que ella es amante del arte y quiso que la acompañara, somos irlandesas... – Fue la respuesta que dio la joven.
Pues deseo que tu amiga se impresione con la ciudad, Londres es muy bella y es poseedora de mucha cultura, aunque es muy antigua te sorprenderás que todo esta lleno de muchas cosas de antaño.
El sorprendido serías tú, si supieras que yo he vivido mucho mas de lo que muestran los museos.– Pensó de manera divertida ante el ultimo comentario del joven.
Sin darse cuenta Candy seguía agarrada del brazo del castaño, todo lo contrario de Terry ya que al llegar a la puerta de su departamento se soltó del agarre de su acompañante para meter la llave en el cerrojo de la puerta, y antes de invitarla a pasar se quedo callado por un momento, Candy ante esto se puso en alerta y haciendo uso de su habilidad se adentro en la mente del chico, la joven sonrió de medio lado ante las palabras que le iba a decir y buscando la respuesta adecuada, espero a que Terry lanzara su ultimo comentario:
¿Y que se supone que haremos adentro? – El actor se atravesó para impedirle el paso a la rubia y sonriendo por aquella situación se acerco a la ojiverde, quien parado ante ella le miraba con fijeza.
¿Trataras de seducirme o solo me robaras un beso? – Preguntó una vez que estuvo a un paso de distancia de la chica, que sonreía de lado haciendo que ella diera un paso al frente, encargándose de terminar con la poca distancia que los tenía separados.
- Si robarte solo un beso hubiera querido, ten por seguro que ya lo hubiera conseguido. – Afirmo al mismo tiempo que levantaba su brazo para acariciar la cálida mejilla de Terry, quien una vez mas se sorprendió por lo fría que estaba aquella extremidad.
Te siento demasiada confiada, Candice... – Con su mano toco la que le rozaba el rostro y la bajó, pero al intentar soltarse, solo sintió la mano libre de la rubia rodearle hasta lograr que ambos cuerpos chocaran quedando a centímetros de sus rostros.
¿Qué?...
Candy estaba demasiado cerca de los labios de su objetivo, pero hubo algo que la detuvo, no estaba segura de que era, Terry por su parte no perdía contacto con las orbes esmeralda que le estrujaban desde una cercanía inquietante.
¿Qué le detuvo? – Se preguntó en su mente, siendo escuchado claramente por Candy quien estuvo a nada de contestarle, pero recordó que esa pequeña habilidad, no era de lo mas normal y quizás inquietaría un poco en contarle al mortal ahora... Pero en realidad, ¿Tenia que contarle a Terruce sobre lo que era? Sonrió ocultando su desconcierto y luego soltó al ingles.
Te dije que sí eso fuera lo que quería, lo hubiera obtenido, ¿Ves que sencillo fue?
Pequeña entrometida... – Murmuró el actor. Candy arrugo la frente en un gesto completamente humano, sorprendida de que el otro la llamara así.
Y tal como lo esperaba, esa noche Candy "conoció" el departamento del joven, observó lo limpio y bien ordenado que se encontraba, de paredes blancas, sillones de piel en color negro, alumbrado con un par de lámparas que con solo palpar las manos se encendían, en otro lugar de la pieza se encontraba un librero donde había en su mayoría obras de los mas famosos escritores, un pequeño comedor de solo cuatro sillas, sobre la chimenea había un afiche de la obra shakesperiana Romeo y Julieta, en donde ambos estaban abrazados. Resaltaban los nombres de los protagonistas, como Romeo el actor Terruce G. Grandchester y en el papel de la joven Capuleto: Susana Marlowe, esto ultimo hizo sentir a la rubia de cabellos ensortijados ¿celos?
Recordando lo ultimo que había pasado entre Terry y Susana, donde la actriz tenía todas las intenciones de seducir al ingles para después hacer el amor durante toda la noche, en su mente se materializaban los cuerpos sudorosos de ellos dos mientras se acariciaban y besaban, mientras que Terry la embestía de manera pasional, haciéndole sentir el mas exquisito de los placeres. De solo pensar esa loca idea los ojos de Candy cambiaron del verde esmeralda a aquel rojo sangre, tratando de controlarse apretaba sus puños, sintiendo la necesidad de salir inmediatamente de ahí y llegar hasta donde vivía esa insípida mortal, para que de una manera lenta y dolorosa quitarle la vida.
Ni se te ocurra volver a tener esos pensamientos maldita zorra... De una vez te lo advierto, Terry es mío... Y ni tú ni nadie me lo va a quitar..
Pensaba para sus adentros mientras miraba con determinación el afiche de la obra, fijando su rojiza mirada en el rostro de la actriz. Cuando sintió la necesidad de salir de ahí y terminar de una vez por todas con la vida de Susana, Candy se sobresalto al sentir el tacto de la mano de Terry tocándole sobre su hombro, la rubia cambio su semblante asesino, mostrándole al acto la mejor de sus sonrisas.
¿Cómo tomas el té, con crema o leche? – Le preguntó el ingles al mismo tiempo que la giraba con su mano para quedar frente a ella.
Al ver la sensual mirada que le daba el ingles, la joven vampiro desvió su mirar hacia el piso, como tratando de encontrar en él la respuesta a la pregunta que le habían hecho, de manera nerviosa y jugando con las mangas de su suéter le contesto:
Mmm... Me has de disculpar Terruce, pero a mi no me gusta el té.
Ah entiendo... ¿Apeteces otra cosa, vino, whisky o agua mineral? – Le pregunto frunciendo el ceño.
No, mejor siéntate aquí a mi lado y charlemos. – Le respondió algo nerviosa ya que no quería que el mortal se diera cuenta que ella no bebía nada más que la sangre humana, haciendo a un lado su nerviosismo, instintivamente la mano de Candy se poso en la blanca y cálida mejilla del ingles, haciendo sentir a Terry una extraña corriente eléctrica, la joven al ver el semblante del castaño alejo su mano de su rostro, se fue a sentar en uno de los sillones de la sala y palpando a su lado izquierdo invitándolo a sentarse.
Quisiera saber más de ti, como por ejemplo ¿Cómo te iniciaste en la actuación?
Terry miró de manera extraña a la rubia y acomodándose un tanto alejado de la joven comenzó a relatar en pocas palabras su historial histriónico, cosa que Candy sabía perfectamente, pero poco a poco el ingles empezó a tener confianza y hablaba de manera más natural, inclusive hasta sonreía por los comentarios de la chica.
Así pasaba el tiempo, sin darse cuenta solo faltaban dos horas para que amaneciera, hasta que fue Candy que al mirar el reloj que estaba sobre la chimenea notó que ya pasaban de las cuatro de la madrugada.
Inmediatamente Candy se puso de pie y tomando su abrigo para ponérselo le habló al chico que la miraba algo incrédula por la pronta reacción de la joven.
¡No puede ser, mira nada mas la hora ya es muy tarde!
Terry al ver tan alarmada a la ojiverde se acerco hacia ella para tratar de calmarla y tomándola de los hombros le habló con un suave tono de voz.
Tranquila Candy... Si te preocupa mucho el hecho de que andes sola a altas horas de la noche, yo personalmente te voy a llevar a tu casa, mi coche esta en el estacionamiento del edificio. O bueno si gustas puedes quedarte a pasar la noche aquí, tengo una habitación extra, y puedes irte mañana en la mañana, si quieres háblale a Elisa para que no se preocupe.
La joven rubia se inquieto ante la ultima petición del castaño, y pensar que solo teniéndolo tan cerca tenia que suprimir las enormes ganas de poseerlo, beber su sangre, convertirlo en uno de ellos... – ¡Por favor Terry no me mires así! Sé de sobra que al ofrecerme la habitación que era de tu madre en ti no veo pensamientos de lujuria, tu mente es tan pura amor mío... Que no sé como me atrevo a espiarla.
¿Pasa algo Candy? Te has quedado callada, dime ¿Te ofendí en algo?
La joven hipnotizada por los hermosos zafiros del castaño, le esbozó una bella e inocente sonrisa, haciendo que en las mejillas de Terry se tornaran algo ruborizadas. Ante aquella reacción Candy ensancho más su sonrisa le respondió: - Claro que no... nunca me ofendiste, pero creo que será en otra ocasión, será mejor que te quedes aquí, mas que nada debes de cuidarte para que no te resfríes, yo me iré en un taxi.
Este ultimo comentario no le agrado en nada al actor, que sin pensarlo dos veces se alejo de la joven yéndose a parar cerca de entrada de su departamento, y llevándose sus manos para revolver sus hebras castañas en señal de molestia le hablo a la joven en tono de burla.
¡Ah claro Candy y yo me voy a dormir tan tranquilamente a mi cama mientras te dejo ir, a que te expongas al peligro que hay allá afuera!
El joven hizo una pauta para dirigirse hacia el pequeño mini-bar que tenía en uno de los rincones de la sala, se sirvió un poco de whisky y lo bebió de un solo sorbo, Candy solo lo observaba y pudo leer en su mente que realmente estaba preocupado por ella, esto alegro a la rubia quien no pudo evitar sonreírle a lo que Terry al ver su semblante le pregunto:
¿Qué es eso tan gracioso que te ha hecho sonreír? ¿Acaso te burlas de mi?
¡No... en lo absoluto, nunca me burlaría de ti! - La joven se puso su abrigo y cuando estaba por abrochar los botones sintió las fuertes manos del actor posarse sobre su prenda para ayudarla, a lo que la rubia inmediatamente se alejo de él ya que no sabía cuanto más iba soportar su cercanía.
Será mejor que me pidas un taxi. – Fueron las únicas palabras que salieron de sus labios.
Esta bien... como tu digas. – Fue la respuesta ácida del actor.
El castaño marco desde su intercomunicador hacia el lobby para decirle al vigilante que pidiera un taxi, en menos de diez minutos el hombre mayor llamo para decirle que el servicio ya había llegado. De manera serena Terry abrió la puerta para acompañarla al recibidor y ver que subiera al coche. Al ver el semblante algo extraño que le daba la ojiverde le habló de manera serena.
Al menos dame la oportunidad de acompañarte a la entrada y ver que tomas el taxi.
La ojiverde opto por complacerlo en esta ocasión ya que sabía de sobra el fuerte carácter del ingles y no quería hacerlo enojar, y mostrándole una mirada como diciéndole tu ganas, le respondió: - Esta bien, te dejare que me acompañes hasta el lobby para que te quedes mas tranquilo.
Nuevamente ambos se encaminaron hacia el elevador, y de nueva cuenta la inquietud de Candy se hizo presente ya que solo se reflejaba la imagen del actor.
Haciéndole cualquier tipo de conversación para que el joven no se diera cuenta, al fin llegaron al vestíbulo del edificio, despidiéndose de manera amable, y extendiéndole su mano para estrecharla en señal de despedida la rubia le habló de manera gustosa.
Muchas gracias por la invitación, la verdad me la pase muy bien... Eres todo lo contrario a lo que Elisa decía de ti.
La gente habla muchas cosas sin conocer a las personas, pero eso a mi no me importa. – Le contestó. – Yo también me la he pasado muy bien contigo. – En ese mismo instante Terry se acercó lo suficientemente de ella para susurrarle algo al oído, cosa que incomodo a Candy quien ante su cercanía le fue imposible reaccionar de manera inmediata. – Quisiera que me dieras la oportunidad de poder seguir viéndote.
La rubia asombrada ante al propuesta del actor, ya que desde que habían salido del departamento había decidido ya no leer sus pensamientos se alejo de su cercanía y mirándolo a sus orbes zafiro le preguntó: - ¿Acaso deseas que nos sigamos viendo?
El castaño sonriendo de manera muy sensual y acariciando la fría mejilla de la blonda le respondió: - Por supuesto que quiero volver a salir contigo, la verdad no sé que has provocado en mi que me hace sentirme a gusto.
Esta bien... Te iré a buscar mañana a la salida del teatro. – Le respondió de manera nerviosa, queriendo alejarse inmediatamente ya que el amanecer pronto llegaría.
Mejor te invito a la función de mañana, como es una nueva puesta en escena las entradas de toda esta semana se han agotado... Así que toma. – El joven saco de sus bolsillos una tarjeta con su nombre y se la entrego a la chica. – Se la muestras al vigilante de la entrada del teatro y te dejara pasar, yo le daré ordenes de que cuando tu le muestres mi tarjeta y le digas tu nombre, inmediatamente te asignara un buen lugar.
Gracias Terry... Ahí estaré... – La chica guardo la pequeña tarjetita que le había entregado el castaño y soltándose de su agarre para encaminarse a la puerta de salida, sintió una fuerte mirada, creyendo que era la de Terry lo miro para adentrarse nuevamente en sus pensamientos, pero se dio cuenta de que no era la de su mortal, sino la del hombre que vigilaba la entrada.
Salió del edificio y nuevamente se giro para ver por ultima vez a Terry, sin embargo no pudo evitar nuevamente posar sus verdes ojos en los del hombre, quien seguía mirándola de manera extraña.
Será que este hombre se ha dado cuenta de lo que soy... Si solo percibo de él miedo y confusión... Lo mejor será que este alerta, no debo confiarme de nada, no puedo poner en peligro mi relación con Terry...
Y con ese pensamiento la joven abordó el coche que la estaba esperando, el taxi comenzó su andar hasta que al doblar la esquina, Candy le ordeno al chofer que se detuviera, él joven obedeció al instante y al momento en que la joven bajo del vehículo el carro arrancó de manera inmediata, cosa que le pareció gracioso a la rubia ya que se dio cuenta que aquel mortal se encontraba en pánico al darse cuenta que en el espejo retrovisor no se reflejaba presencia alguna...
... Ja... idiota, por un momento tuve la posibilidad de querer alimentarme de ti... Bueno... creo que por esta noche me iré a la "cama" sin cenar. Pero valió la pena... Al fin pude hablar contigo, y mañana... mañana será mejor... Amado Mío...
Con este pensamiento la ojiverde se retiro del lugar dando un gran salto para dirigirse a su guarida a toda prisa, con suerte y encontraría a algún mortal del tipo del que ella busca para poder alimentarse, pero desgraciadamente, en todo el camino no encontró ni un alma, supuso que como era muy tarde las personas estaban descansando ya que solo faltaban alrededor de una hora para que el sol apareciera.
"He de confesar, que en algún punto en todos aquellos años pensé, que aquel día que él me conociera, que supiera de mí y aceptara mi existencia, ese día, acabaría este peso que llevo dentro cada que le miro, pero contrario a todo lo que pensé, aquella noche, fue cuando comenzó mi verdadero tormento, aquel de temerme a mi misma si me atrevía a probar sus labios... Y terminar bebiendo de ellos"
Al llegar a aquella lujosa mansión que era habitada por Elisa y Candy desde hace tiempo, la rubia entro al enorme y oscuro jardín de aquella vieja residencia que en ese momento carecía de toda flora, solo se apreciaba un enorme antiguo roble dando la apariencia mas tétrica. Por instinto logró sentir el aroma de la pelirroja, pero se dio cuenta de que esta no se encontraba sola, con ella se sentía la presencia de un mortal. Apretando su mandíbula en señal de enojo se conecto internamente con el pensamiento de su compañera:
Estúpida Elisa... ¿Cuántas veces te he dicho que no traigas mortales a la casa?
La pelirroja ignoró el reclamo de su amiga y esperando a que entrara por aquella puerta y continuara su "sermón" sobre las reglas de la casa, la sensual pelirroja se encontraba sentada en aquel cómodo sillón de piel, mientras que en sus torneadas y frías piernas acariciaba el cuerpo medio inconsciente de un hombre de unos treinta años, de complexión obesa, quien tenía una herida en la cabeza producto del golpe que le había dado minutos antes Elisa, de la cual sangraba considerablemente.
Candy al entrar a la sala observó aquella escena y al ver la sangre que brotaba de la sien del mortal de manera inmediata sus ojos dejaron de ser verdes para pasar a aquel color rojizo ya que como era obvio por el rato que había pasado con el actor se le había pasado la hora de alimentarse.
Tratando de calmarse ante tan "apetecible banquete" la blonda solo se limito a observar a su compañera quien la miraba de manera divertida con su ya característica sonrisa burlona.
¿Por qué lo hiciste? – Preguntó de forma molesta.
Vaya... vaya, todavía que te hago un favor y así me lo pagas. – Contesto mientras seguía acariciando ahora el rostro de aquel hombre. – Por supuesto que todo este rato te la has pasado con Terry... Y claro querida Candice... Se te ha pasado alimentarte. Y bueno quise hacer mi "buena obra" y te traje esto...
Candy seguía observando a Elisa, veía como esta ahora pasaba su lengua por la herida lamiendo la sangre de aquel hombre, queriendo tentarla para que ella acabara con él y bebiera su sangre. El humano se quejaba del dolor pudo ver con sus ojos semiabiertos el pálido rostro de la joven rubia, que no le demostraba miedo sino, mas bien compasión ya que no veía maldad alguna, y tratando de gritar, suplicarle para que lo salvara de los brazos de aquella extraña mujer que con engaños se lo había llevado a aquel lugar y una vez ahí cuando estaban a punto de tener relaciones en aquel sillón, Elisa le mostró su semblante vampirico, dándole un fuerte golpe que lo aventó hasta otra parte de aquella gran habitación, golpeándose con algún mueble para después perder la conciencia y despertar en la misma posición en la que se encontraba ahora. Su cuerpo adolorido sobre las frías extremidades de la pelirroja.
Candy ahondo en la mente del humano y vio con lujo de detalle todo lo que había pasado desde que Elisa llegó con él, sabía de sobra la manera tan "cruel" de cómo su compañera acababa con sus victimas.
Sabes perfectamente que no me alimento de seres inocentes. – Fue la ácida respuesta de la rubia hacia la pelirroja, mientras cerraba sus ojos para después abrirlos y mostrarlos nuevamente verdes. Y como queriendo terminar con el tema, nuevamente le habló: - Deshazte de él, si vas a terminarlo hazlo de una vez, no quiero ver su cuerpo en la mansión. – Termino su frase mientras caminaba hacia las escaleras para dirigirse a su habitación.
Creo que te falto ver lo demás... – Respondió Elisa, aventado el cuerpo del hombre quien solo soltó un quejido de dolor queriendo incorporarse a lo que la chica no lo dejo, y mostrando sus feroces colmillos tomo con sus manos la cabellera del mortal, haciendo que Candy se girara nuevamente hacia ella al escuchar los quejidos del hombre:
¡Este cerdo, hace mas o menos dos horas violó y mato a una niña de catorce años, vamos Candy... échale un vistazo y te darás cuenta de que este hijo de puta no merece vivir!
La ojiverde sintió la enorme ira que emanaba su compañera y haciendo caso a su petición, se adentro en los pensamientos del hombre y constato de lo que le dijeron antes, Elisa al ver que Candy había terminado su "viaje" por la mente del mortal, lo soltó y volviendo a la normalidad se puso de pie y se acerco a la rubia para susurrarle al oído:
Ves que no te estaban mintiendo... Ahora es tu decisión, amiga. – Esto último lo dijo arrastrando la ultima palabra, haciendo que nuevamente los ojos de Candy se volvieran rojizos, Elisa solo sonrió al ver el semblante de la rubia, le dio un pequeño beso en la mejilla de su compañera al mismo tiempo que se despedía con su típica sonrisa y una ultima recomendación: - Disfruta tu cena... Querida Candice... – Dicho esto la pelirroja se retiro a su habitación a descansar.
De un solo movimiento, Candy llegó hasta el lugar donde estaba aquel adolorido mortal, tomándolo de la nuca acercó su pálido rostro hacia el cuello del hombre y con su otra mano libre tapó su boca para evitar que este gritara ya que por haber violado y matado a aquella inocente, ese repugnante humano merecía sufrir la muerte mas cruel que existía, mostrando nuevamente el rojo en sus ojos y dejando notar sus filoso colmillos, Candy se apodero del cuello de su "victima" y de manera rápida y precisa comenzó a succionar aquel liquido vital que poco a poco le llenaba el cuerpo.
En tal solo diez minutos la inmortal termino de beber la sangre del hombre y alejándose del cuerpo inerte y frío pasando su lengua por sus comisuras ya que escurrían de ellas pequeñas gotas, sus ojos volvieron a su color habitual, y dando una ultima mirada a aquel cuerpo solo se limito a decir antes de retirarse a su habitación: - Cual sea el lugar a donde vayas, que ellos te perdonen por lo que hiciste... Maldito infeliz, y aun así... Me suplicabas de que no te matara ¡Púdrete maldito bastardo!
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Faltaban alrededor de veinte minutos para que diera inicio la función de las nueve de la noche, Candy vestida de manera muy elegante, luciendo un bello vestido de fina seda en color negro azulado, largo hasta los tobillos con canutillo, un escote bien pronunciado con corte V, se apreciaba que era de una marca bastante reconocida, la estilizada silueta de la rubia se apreciaban y mas de uno admiraban aquella misteriosa belleza. Sus zapatos de ligero tacón y su cabello lo llevaba recogido en una coleta alta, donde sus rizos caían como una cascada sobre su espalda descubierta, para evitar las habladurías de los mortales, la joven ojiverde traía consigo una estola de piel negro para según cubrirse del frío, algo que ella no sentía.
Amablemente entregó al acomodador la tarjeta que una noche antes le había dado Terry para que la dejaran pasar, el hombre observó el pequeño cartoncillo y amablemente dirigió a la rubia al lugar que Terry le había asignado, Candy se sorprendió al ver que a donde la guiaban era a uno de los palcos principales, agradeciendo las atenciones del guardia la rubia tomo asiento dándose cuenta de que desde esa vista apreciaría mejor la actuación del castaño, y no desde aquella oscura esquina como solía hacerlo desde hace varios meses.
Cuando se apagaron las luces del recinto para dar comienzo a la función Terry fijo su mirada en aquel palco donde estaba su invitada especial, y al verla ahí luciendo radiantemente irresistible dibujo en su rostro una pequeña sonrisa y con el pensamiento el joven le dedicaría solamente a ella su actuación de esa noche, a lo que la bella rubia le respondió de la misma manera.
Susana noto el semblante de su compañero y buscando con su mirada lo que lo hacia sonreír pudo dar con la joven espectadora en aquel palco, sintiéndose celosa de tener la atención de Terry le envió una mirada de desagrado a lo que Candy solo la ignoró, conteniéndose las enormes ganas de querer matarla en ese instante.
Y así dio inicio el primer acto de la obra Romeo y Julieta. Candy observaba con lujo de detalle la actuación del chico de ojos zafiro, podía ver la majestuosidad con la que se desenvolvía en el escenario. No era la primera vez que lo veía actuar, pero sintió que esta ocasión el castaño ejercía su papel de manera especial, la joven sonrió al detectar mediante el pensamiento del ingles que por esta noche su interpretación no sería para el publico en general, sino sola y especialmente para Candice Andley.
El tiempo voló en aquella sala, la obra llegó a su fin y justo cuando el telón era cerrado los aplausos y las ovaciones no se hicieron esperar, la gente de pie felicitando la enorme actuación de la compañía Straford, centrándose en la pareja principal conformada por Terruce G. Grandchester y Susana Marlowe. Como era costumbre los actores salían todos tomados de las manos para agradecer al publico dando un par de reverencias y levantando los brazos en señal de triunfo, Terry buscaba entre toda la algarabía el rostro de aquella guapa rubia, se sorprendió de que aquel palco ya se encontraba vacío, preguntándose en que momento se había marchado.
Y en efecto, Candy salió momentos antes de que los actores volvieran a aparecer en el escenario, escabulléndose de entre la gente llegó hasta el lobby de la sala, para después tener una mejor idea y era de dirigirse hacia la puerta trasera por donde acostumbraban a salir los actores.
En menos de diez minutos los actores comenzaron a salir de aquella puerta por donde la rubia esperaba a Terry, siendo este el ultimo en salir del teatro, pero no iba solo, salió acompañado del brazo de Susana, a lo que Candy miraba con recelo desde un rincón, cuando la chica rubia de cabellos lisos se acercó hacia el actor para susurrarle algo al oído, la pareja fueron interrumpidos por una voz ya conocida por el ingles.
Buenas noches... Permítame felicitarlos por tan excelente actuación.
Y en efecto esa voz era ni mas ni menos que de su invitada de honor.
Ah... Muchas gracias, a mi pareja y a mi nos da un enorme gusto que a la gente le agrade nuestra actuación. – Respondió Susana mostrándole una sonrisa y cuando dijo "mi pareja" volteó para ver el rostro de Terry de manera melosa haciendo que este le correspondiera su mirar de forma molesta.
Pues entonces... – Candy se acerco hacia Susana parándose en frente de ella extendiéndole un ramillete de rosas rojas. – Permítame regalarles estas flores como muestra de agradecimiento y deseándole mucho éxito en su prometedora carrera.
Susana dudo más de la cuenta en querer tomar aquel regalo que le hacía la ojiverde pero viendo la mirada divertida que tenía Terry, creyó que si se comportaba "amable" con aquella desconocida el actor la miraría con otros ojos.
Muchas gracias... pero... no me ha dicho su nombre ¿señorita?
¡Ahh perdón, si que he sido una tonta! – Sonreía la inmortal de manera nerviosa tratando de imitar las sonrisas bobaliconas que hacía Elisa cada vez que se equivocaba en algo. – Mi nombre es: Candice White Andley. – ¡Grábatelo muy bien en tu cabeza maldita perra!– Pensaba la chica sin dejar de sonreír. - Pero puedes llamarme Candy...
Mucho gusto Candice... – Esto ultimo lo dijo enfatizándole de que no tenía la intención de llamarla Candy. – Pero si nos disculpa Terry y yo debemos ir a descansar, mañana tenemos ensayo temprano y no debemos desvelarnos. – Al decir esto Susana tomó la mano del castaño teniendo toda la intención de alejarse de la joven, pero para su infortunio Terry se soltó del agarre de la muchacha para acercarse a Candy, tomarla de su mano y llevársela a su boca para depositar un beso en ella.
Pues entonces, que descanses Susana... Nos vemos mañana en el ensayo. – Fue la despedida de Terry, dejando a su compañera sola, viéndolo asombrada y molesta, mientras el actor y su guapa acompañante se encaminaban alejándose del teatro.
Vaya... Parece que se molesto. – Dijo la ojiverde mientras entrelazaba su brazo al del muchacho, quien no puso resistencia al acercamiento de la rubia.
No me interesa en lo mas mínimo si se molesto o no, créeme que es muy irritante trabajar con ella. Me sigo preguntando ¿Cómo es que ella siempre le gana los protagónicos a Karen Klaise? Si Karen es mucha mejor actriz que ella.
Los obtiene porque la muy zorra se acuesta con el director... – Pensaba la rubia, al mismo tiempo que sonreía.
En el fondo, Candy no mentía, Susana Marlowe no era una buena actriz, de hecho cada vez que hacían audiciones para una nueva puesta en escena la chica obtenía los protagónicos dejando a Karen y al resto del grupo boquiabiertos ya que las actuaciones de la chica castaña eran mucho mejor interpretadas que la rubia de ojos azules, pero solamente Candy sabía que Susana, dos días antes de cada audición se citaba en un hotel a las afueras de Londres al director de dicha obra para "hacerle favores sexuales" y a cambio ella obtenía el protagónico.
Mientras caminaban, Candy le decía sus puntos de vista relacionados con la reciente actuación de Terry, el castaño escuchaba atento la platica de la joven y de vez en cuando le mostraba una sonrisa y hasta una o dos carcajada, porque claro... Ella es solo una admiradora y es bueno escuchar las criticas para mejorar en ciertos aspectos. Antes de dar vuelta en una esquina, el actor detuvo su andar haciendo que la rubia también de detuviera, se separó de ella para mirarle directamente a sus ojos, Candy por su parte esperaba las palabras del ingles ya que esa noche había decidido no ahondar en sus pensamientos.
No te había dicho lo hermosa que luces esta noche... Mas de uno voltea a verte, y la verdad... Me hace ponerme celoso... – Esto último se lo dijo en un susurro.
Mmm... Gracias. – Fue la respuesta un tanto nerviosa de ella.
Continuaron con su andar, ya habían caminado por varias calles, a veces en silencio otras conversaban como si tuvieran mucho tiempo de conocerse, hasta que llegaron a las puertas de un restaurante, Candy se sintió algo incomoda ya que lo mas loable era que Terry la invitara a cenar después de la función. Sin embargo tuvo que hacer uso de sus poderes para que antes de que entraran al local le preguntara si le apetecía acompañarlo a cenar.
¿Quieres que entremos o vamos a otra parte? – Pregunto un tanto distraído el actor, producto de la hipnosis de la rubia.
No... Quisiera mejor que me llevaras a tu departamento, además yo ya tome algo antes de llegar al teatro y tú también comiste antes de entrar a escena.
Será como tú digas... preciosa. – Fue la respuesta del joven quien seguía mostrándose un tanto atontado.
Nuevamente la pareja de amigos llegaban al edificio donde vivía el ingles, amablemente saludaron al mismo hombre que fungía como encargado y portero de aquellos departamentos, de nueva cuenta el hombre mayor miro de manera extraña a la joven rubia que venía del brazo del actor, Candy correspondió ese mirar mostrándole una bella sonrisa, tratando de que él cambiara su semblante, cosa que no fue posible, solamente hizo que aumentara mas su curiosidad ante ella.
¿Qué se trae este viejo? ¿Acaso sabrá lo que soy? ¿Y si es un cazador de vampiros? He escuchado unas cuantas anécdotas de su existencia por parte de Elisa, pero... ¡Al diablo!. Será mejor que le diga a Elisa que lo investigue y si es así que ella misma se encargue de exterminarlo... Nada ni nadie se interpondrá en mi relación con Terry...
Sumisa en sus pensamientos, Candy olvido por completo de que tenía que distraer a Terry en el ascensor ya que como había sucedido la noche anterior, su reflejo no era visto en aquellas puertas metálicas, pero para fortuna de la rubia el tintinear de la campanilla donde anunciaba que ya habían llegado al piso señalado, y lo mejor es que el castaño no se habría dado cuenta de lo sucedido.
Y así, ambos se adentraron nuevamente en aquel departamento. Para no levantar sospechas de que ella no bebía nada mas que la sangre humana, Candy acepto el ofrecimiento de una bebida refrescante, en este caso un vaso con agua mineral, mientras que la ojiverde se quitaba su estola de encima dejándola sobre uno de los sillones de la sala, sintió una mirada penetrante detrás de sus espaldas, al voltear y saber de quien era su sorpresa fue mas allá, al ver sus ojos zafiros contemplando de manera deseosa sus pálidos hombros que al quedar frente al actor le mostraba un sensacional escote donde resaltaban los pálidos y firmes senos de la ojiverde.
Esa sensual y atrevida vista que le había mostrado su acompañante, hizo sentir a Terry un extraño pero agradable calor en sus entrañas... En su mente se materializo la idea de tomar en ese instante entre sus brazos a la rubia y arrancarle con sus propias manos aquel elegante vestido, pronto los poderes de Candy volvieron hacer gala ya que al sentir que el joven comenzaba a excitarse, opto por alejar inmediatamente aquellos pensamientos cargados de deseo y lujuria.
Al despegar su mente con ayuda de la rubia, Terry le entrego el vaso de agua a la joven y la invito a sentarse a su lado en aquel cómodo sofá, Candy al sentir que ya había despejado todo pensamiento de la mente del castaño, obedeció a su petición y así comenzar nuevamente a charlar acerca de la vida de ambos.
Después de esa noche, sus encuentros seguían siendo de lo mas usual, al principio para Candy le resultaba difícil ya que conocía a la perfección al ingles y sabía que era una persona sumamente reservada, pero poco a poco había conseguido su confianza haciendo que Terry cada noche se abriera mas hacia ella. Pero para infortuna de la rubia siempre era todo un dilema el hecho de que Terry insistía en querer acompañarla hasta su casa.
Para ese entonces la ojiverde había hecho un "trato" con su amiga Elisa, y consistía en que la pelirroja pasara por ella en coche al lugar en donde se encontraba con el actor, para así dejar mas tranquilo a Terry ya que se preocupaba el hecho de que la rubia anduviera sola a altas horas de la noche.
A Candy se le hacia de lo mas gracioso la idea de tener un coche... Todavía recordaba la cara que había puesto su compañera cuando le expuso su idea:
¡¿Queeee? ¡Si que la locura de los humanos se te ha pegado! ¿Cómo pretendes el hecho de que tengamos un coche? Si somos lo suficientemente rápidos como para tener un mueble de esos...
¡Elisa por favor! – Suplicaba la rubia haciendo morritos que hacían verse tierna. – Esto lo hago para mantener a Terry tranquilo... no sabes la lata que me da cada vez que nos toca despedirnos, pídeme lo que quieras haría cualquier cosa por ti.
Ja... lo que sea... – Reía de forma cínica mientras acariciaba su mentón. – Esta bien querida, lo único que quiero es que...
Candy la miraba de manera curiosa y molesta, sabía que al hacerle esa promesa a su compañera y conociéndola como es, le pediría algo que seguramente ella odiaría hacer, sin embargo ya no habría marcha atrás, ya no podría arrepentirse ante aquello, y mirando fijamente el rostro pensativo y burlón de su compañera tratando de adentrarse en su mente, cosa que le resulto por demás imposible, ya que la pelirroja había bloqueado su canal mental.
¡Maldita Elisa, solo a mi se me pudo haber ocurrido semejante estupidez!
Mmmm... – Pensaba la chica de ojos pardos al mismo tiempo que se mordía su dedo índice haciéndolo sangrar en el acto, para después lamer la sangre que brotaba de él haciéndola sentir el mas exquisito de los placeres. – Quiero que cuando regreses, me cuentes con lujo de detalle todo lo que haces con ese engreído.
Al escuchar esto ultimo, los ojos de Candy se abrieron mas de lo normal, mirándola de manera sorprendida y algo perpleja le pregunto a la aludida: - ¿Estas diciéndome que esta será tu condición?
Por supuesto amiga... Quiero que me cuentes todo lo que haces y dices con ese mortalillo... – Esto ultimo lo dijo mientras agitaba sus manos.
Si no me queda de otra...
Claro que no te quedara de otra, además sé que esa "relación" que mantienes con ese chico tarde o temprano no te llevará a nada bueno.
El ultimo comentario que había dicho Elisa, hizo que la rubia se mostrara molesta, pero aún así no quería darle a demostrar de que en algo tenía razón.
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Quizás llevaban alrededor de dos meses saliendo y viéndose a diario, Candy acostumbraba a esperarlo a la salida de cada función y ya cuando su cita terminaba Elisa la esperaba con el auto que habían adquirido para así dejar tranquilo a Terry. Cuando ambas mujeres llegaban a su "hogar" la rubia era "asaltada" con mil y un preguntas por parte de la pelirroja, Candy contestaba fastidiada y hasta a veces solo con monosílabos las cuestiones, al principio Elisa se veía interesada en la relación que llevaba su compañera con aquel mortal, pero después de dos semanas de escuchar que solamente platicaban su paciencia llego a un limite y cansada de ser la "chofer" de su amiga, en una noche en la que Candy no se iba a ver con el actor, la chica pelirroja la enseño a conducir.
Como las funciones de teatro terminaban después de las diez de la noche, para la rubia esto le daba un poco de ventaja ya que podía ir por el después de "alimentarse" y pasar mas tiempo con el joven, desgraciadamente ya no podía verlo actuar ya que Elisa le había comentado de que se escuchaba un rumor de que uno de los actores de la compañía Strafford era un caza vampiros, la pelirroja le dijo que no se preocupara que no corría peligro siempre y cuando no se acercara mucho ya que nadie sabía la identidad del cazador.
Como ya era costumbre el punto de reunión era el departamento de Terry, el joven le platicaba de cómo se inicio en el teatro, de las cosas que le gustaba hacer.
Y dime Terry, ¿Quién te inspiro para actuar? – Fue la pregunta de la ojiverde, aunque ya sabía de antemano la respuesta.
De repente el castaño se puso serio y pensativo acerca de que respuesta le daría a su invitada, y mostrando nuevamente ese semblante frío que le caracterizaba le contesto:
Nadie me inspiro... Esta decisión fue totalmente mía.
Ah... Entiendo, me alegra mucho saber que no sigues a nadie, solo tu propio camino. – Candy sabía perfectamente que a Terry le seguía doliendo el abandono de su madre.
Candy permanecía embelesada por la presencia del ingles, disfrutaba de esta faceta, ver cerca cada detalle de su rostro, sus facciones perfectas y casi tan pálidas como el rostro de la chica.
¿Así que te gusta montar a caballo?
Por supuesto... Ese es un deporte que practico desde niño. Amo los caballos, siento como cuando montas uno de esos bellos animales te sientes libre... – Relataba el castaño al mismo tiempo que mostraba una sonrisa en su rostro.
¿A ti también te gusta la equitación? – Pregunto el joven.
A lo que la chica solo asintió con su cabeza.
Deberías de acompañarme al club hípico por las mañanas , así podríamos cabalgar juntos y de paso enseñarte algunos trucos.
Cuando Candy escuchó la invitación de Terry de invitarla al hípico, la joven cambio su semblante sereno a uno nostálgico, se puso de pie para dirigirse al enorme ventanal del departamento del actor, dándole una hermosa vista de la ciudad de Londres, ahí recordó aquellos momentos cuando era mortal, de los grandes paseos que daba con toda su familia, los hermosos y finos caballos que criaba su padre, muy en especial recordaba a Aldebarán, su bello y fino ejemplar descendiente de la mejor raza de equinos árabes que existía en aquel entonces. El corcel era de color blanco como la nieve, había sido su obsequio por parte de su padre cuando cumplió sus quince años. En aquellos tiempos, Candy era una de las mejores ecuestres que había, ya que era raro de que las mujeres practicaran ese deporte, pero desgraciadamente al poco tiempo de haber sido convertida en lo que actualmente es, al no tener la experiencia y practica en cuestión de alimentarse, la "vampiro novata" se infiltró en las caballerizas de la hacienda de su familia y bebió la sangre de su querido Aldebarán.
El castaño al ver el semblante nostálgico en el pálido rostro de la chica, comprendió que su propuesta había removido algún momento triste en la vida de la rubia y sin pensarlo dos veces, se acerco hacia la joven y pasando sus brazos por el cuerpo de ella, la abrazo queriendo reconfortarla, creyendo que con su comentario la habría hecho sentirse triste.
Candy se sorprendió al sentir el cuerpo de Terry tan cerca de ella, inmediatamente preparo en su mente lo que estaba a punto de hacer, algo en lo que no tenia espacio para los errores.
La rubia miro de cerca los azules ojos del castaño, así como este se fundía en el verde hipnótico de su mirada, poco a poco parecía que se acercaban a pesar de que ninguno se había movido ni siquiera un milímetro, Candy estaba a punto de echarse hacia atrás, como aquella primera vez, al sentir el calor que emanaba el cuerpo del joven, solo que Terry se dio cuenta y esta vez fue mas rápido que ella, así que poso una de sus manos sobre el frío rostro de la ojiverde, mientras que con la otra poco a poco iba subiendo hasta enredarse en los rizados cabellos de ella acercándose demasiado.
Ahora era Candy quien se ponía nerviosa y no precisamente por la cercanía del castaño, si no mas bien por ella misma. Cerró sus ojos con fuerza cuando sintió los calientes labios de Terry posarse sobre los suyos, podía sentir el fuerte latido del corazón del mortal a medida que iba aumentando el ritmo de aquel apasionado beso, sin duda el olor tan cercano del ingles, su piel caliente contrastando con que todo su cuerpo emanaba vida, simplemente la estaban volviendo loca.
Y tal como lo pensó, se dejo llevar, correspondiendo el beso con la misma intensidad que le demostraba el castaño, parecía querer devorar aquellos rojos labios que ahora se le estaban ofreciendo. A medida de que el beso avanzaba, ambos se dirigieron al sofá donde anteriormente estaban sentados, haciendo uso de su fuerza pero sin llegar a los extremos, Candy arrojo el cuerpo del actor sobre el mueble para así ella quedar encima de él, queriendo hacer mas grande su cercanía, sintiendo la enorme necesidad de querer mas de él y lo iba a lograr ya que ahora le era imposible detenerse.
La rubia sentía la saliva caliente del joven Grandchester, sus manos acariciaban su cabello, tocaba su cuello, todo en Terry gritaba vida, recordó por un instante cuando ella tenía la suya, cuando sentía que le latía su corazón. Pero ahora todo eso había quedado atrás hace cientos de años, solo importaba el hecho de que el cuerpo de Terry estaba debajo de ella, una mano del ingles tomó la nuca de la joven atrayéndola mas hacia él, mientras que con la otra la aferraba a su diminuta cintura para poder hacer mas la cercanía de sus cuerpos.
La boca de Candy se abría paso por las mejillas del joven, dejando momentáneamente sus labios que ahora permanecían abiertos tratando de recuperar el aliento que momentos antes le había robado la ojiverde. Por inercia con cortos besos, Candy bajo hasta su cuello dejando un recorrido hasta que llego a un lugar en especial que eran las venas donde comúnmente se alimentaba de los humanos, sintiendo las ansias locas de querer morderlo, cerró sus ojos, tratando de querer normalizarse, separándose con miedo, lo miraba asustada, para su fortuna Terry seguía con sus ojos cerrados así que no pudo ver su expresión de horror en sus rostro, que de seguro Terry le hubiera temido.
Haciendo gala de todo su autocontrol, la ojiverde normalizo su respiración, y volviéndolo a besar como si fuera una humana. Pero cuando se separo para nuevamente recorrer su cuello y bajar hasta su pecho, uno de sus colmillos rozaron ligeramente el labio inferior del castaño haciéndole una leve cortadura que apenas sangraba pero ya el olor inundaba toda la habitación.
Y casi corriendo, la rubia salió de manera inmediata del departamento de Terry, antes de cometer la locura mas grande de la cual se arrepentiría. Alimentarse de él o en el peor de los casos, terminar convirtiéndolo en lo que es.
Terry se quedo sentado sobre el sofá sintiendo su labio sangrar, se llevó una de sus manos hacia el lugar afectado, sentía un ligero ardor pero nada comparado con la emoción y adrenalina que había despertado en él aquel beso. Saco su lengua y lamió la sangre de su labio para después ponerse de pie y se dirigió a la puerta que había quedado abierta tras la rápida huída de la rubia, salió hasta el ascensor tratando de encontrarse con ella sin tener éxito en su búsqueda ya que tal parece que Candy salió tan deprisa tratando de que el actor no la alcanzara.
Para fortuna de la ojiverde, Terry Grandchester, poseedor de un gran orgullo y fascinante egocentrismo, creyó que tal vez había sido su "maravillosa habilidad para besar" la que había hecho correr a la rubia, imaginado que además la había puesto demasiada nerviosa y con temor de que las cosas subieran de tono, se marchó sin decir nada. Por supuesto eso fue lo que el castaño pensó, aunque jamás retomaron el tema, la única que sabía la verdadera razón era la chica inmortal.
Los siguiente días, sin duda para Candy fueron un peligro estar al lado del ingles, ya que él aún tenía la herida en su labio y aunque intentara acercarse aunque fuera una línea de sangre seca lo que probara de su boca sería suficiente para probar su sangre, saber si era mejor ó si era igual o distinta a los demás, por supuesto que era diferente, y ella lo sabía, ya que desde que había probado su saliva aquella noche le fascinó, deseaba tanto probar aquel vital liquido que corría por sus venas, pero eso desde un principio se había planteado de que estaba prohibido.
El día después de su primer contacto, la ojiverde lo evadía y Terry no parecía tocar el tema ni mucho menos insistir, aunque por dentro deseaba mucho volver a besarlo, sentir su calor subir y contrastar bajo su frío cuerpo, pero se contuvo y por suerte, él también.
Elisa hacia gala de su presencia cada vez que podía, en ese aspecto le fue ayuda para Candy ya que evitaba a toda costa estar a solas con Terry, aunque a veces la pelirroja se pasaba en sus comentarios y eso hacía enfadar a la rubia ya que a veces la chica hacía bromas donde decía la verdad, pero siendo Terry tan escéptico como lo había expresado desde un principio no hubo problema con ello, además el castaño no era el tipo que aceptaba muy bien los comentarios sarcásticos de Elisa.
Pasaron días, meses y transcurrido un año, Terry y Candy ya habían iniciado una relación mas oficial, ya que los primeros meses siempre se veían, se besaban al despedirse, además de que parecían lo que normalmente llamaban "novios o pareja" . Claro ya que después de varias semanas de verse no fue una petición muy romántica, a pesar de los esfuerzos del ingles por mostrar su lado romántico no le fue posible, ya que eso no iba de la mano de la ojiverde. Cuando el joven le pidió si podían llevar su relación a otro nivel, la rubia antes de contestarle le pregunto:
¿Qué tienes que ver con Susana Marlowe?
Es una compañera de trabajo, y por supuesto es bastante molesta... Como todos los demás. – Le respondió.
Conociendo su tan agradable humor, Candy sabía que el joven no mentía, pero aún así se sorprendió verlo sonreír.
¿Qué sucede? – Preguntaba la rubia.
¿Acaso estas celosa de ella?
¿Debería? – Pregunto la joven al irse acercando peligrosamente al actor.
¿Lo estas? – Preguntaba Terry haciendo lo mismo que Candy.
Te quiero solo para mí, no soy alguien que le gusta compartir.
Tampoco lo soy yo y deberías de saberlo ya...
La joven sonrió porque dentro del pensamiento del ingles, se tragó lo que estaba por decir ya que el iba a reclamar su relación tan cercana que tenía con Elisa, esto solo aumentó mas el furor de la inmortal hacia el castaño.
¡Candy sé mi pareja oficialmente! – Le pidió mirándola directamente a sus verdes ojos.
Candy se sorprendió ante esto y mas cuando el actor se acercó mas a ella, y con sus manos rodeó su cintura y comenzó a besarla apropiándose de sus labios como tantas veces lo había hecho. Terry era mucho mas alto que la rubia a pesar de que tan solo contaba con veintidós años de edad.
Y desde aquel momento ambos ya eran oficialmente pareja, pero ahora existía otro problema ya que en ocasiones cuando se asía tarde Terry le pedía que se quedara en su departamento, haciéndole el comentario de que era peligroso conducir su auto a altas horas de la noche, y para no hacerla sentirse incomoda, el castaño le ofrecía la habitación que era de su madre.
Mmmm... Me vuelves loco... – Le susurraba con voz ronca al oído de la joven.
Y tú a mí amor mío. – Le respondía la chica cuando terminaban de besarse a las puertas de edificio donde vivía Terry.
¿Por qué no te que? das a pesar la noche en mi departamento Podrías quedarte en la otra habitación.
Me gustaría mejor, quedarme en tu cama... – Le respondía de manera picara, mientras enredaba sus manos en las hebras castañas del joven, sin despegarse de su abrazo.
El ingles solo sonrió de medio lado y volvió a besarla.
Entonces que pequeña... ¿Te quedarás conmigo esta noche? – Le preguntó cuando finalizó el beso.
No puedo Terry... Además estoy muy cerca de aquí y no puedo dejar sola a Elisa.
Esta bien... Has lo que quieras... – Respondió de manera fría mientras se separaba abruptamente del abrazo de la rubia, para después dirigirse a la entrada del edificio, al mismo tiempo que Candy lo miraba de manera incrédula.
Vamos Terry no es para que te pongas de esta manera... – Reclamaba la joven cuando vio que estaba a punto de sacar sus llaves para introducirse al edificio.
Hmmnn... – Bufó de manera molesta. – Te veo luego, Candice... Buenas noches... – Fue la escueta respuesta que el dio a la chica y se adentro al edificio sin siquiera voltear a mirarla.
Para Candy aquel rechazo de Terry la hizo sentirse mal, desde un principio y como se lo había dicho si compañera, iniciar una relación con un mortal era demasiado riesgoso, la rubia tenia el presentimiento de que él sospechaba algo y temía de ya no poder ocultarle lo que es, pero lo que la llenaba de miedo era su reacción ante la noticia, nada la haría sentirse mas miserable de saber que la odiaba o en su defecto que le tuviera miedo.
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Pronto el verano ya se había ido para dar paso al fresco otoño y a las noches mas largas... Para fortuna de la ojiverde el hecho de que anocheciera mas temprano le daba mucha ventaja, así aprovechaba el tiempo, se podía alimentar a gusto y estar mas tiempo con su novio mortal.
Como ya acostumbraban cada tarde, Terry salió de los ensayos, solo que esta vez acabo media hora antes, por lo que fue a la cafetería que estaba a un par de calles del teatro donde trabajaba para esperar a que Candy apareciera e irse con ella. Ni quince minutos habían pasado cuando su compañera de tablas, Susana Marlowe había aparecido, iniciando como siempre una charla desinteresada.
Hola Terry... ¿Puedo acompañarte o esperas a alguien?
Estoy esperando a alguien... – Mencionó en tono frío y de cierto modo grosero.
¿Acaso esperas a la chica rubia que va por ti casi todas las noches al teatro? – Pregunto mientras se veía en un pequeño espejo que traía en su mano arreglándose el maquillaje tratando de llamar la atención de su compañero.
Terry quiso sonreír pero no daba el lujo de hacerlo frente a cualquiera y menos frente a una tipeja como lo es Susana. A la única que le mostraba esa sonrisa era a la chica que estaba esperando.
Sí.. es a ella a la que espero, porque es mi novia...
Terry, yo... Bueno, ¿Es algo serio? – Preguntó de manera nerviosa mientras se sentaba frente a él, pareciendo no entender las nada discretos desprecios que el hacía el castaño, quien solo la miraba serio y en silencio.
La ojiazul tomo sus manos envolviéndolas con las de ella, mientras no despegaba la vista de su compañero de trabajo.
Es que desde hace tiempo me gustas mucho, y yo...
No estoy interesado – Contestó de manera seria y fría al mismo tiempo que retiraba sus manos de la rubia, mientras veía que una lagrima recorría el rostro de la chica, esto hizo sentir algo extraño en su interior, así que mejor opto por agregar algo solo por cortesía.
Lo siento Susana... Pero la verdad en este momento no quiero tener compromiso con nadie, mi prioridad es mi carrera y lo que tengo con Candy apenas se esta dando... Nos vemos el lunes, Adiós...
Se puso de pie y tomo el café que previamente había pagado, para salir de forma apresurada del lugar.
Y debido a ese incidente se olvido Candy y siguió su camino sin detenerse hacia su casa, y justo cuando estaba por subir el par de escalones de la entrada del edificio, escuchó una voz por demás conocida:
Terry... ¿Olvidaste que iría por ti hoy? ¿O acaso estas ocupado?
La voz de Candy lo hizo girar su rostro para mirarla, mientras que ella se iba acercando hacia él.
Perdóname... No es eso, solo lo olvide por un momento eso es todo. – Respondía un tanto molesto por lo ultimo sucedido, mientras pasaba una de sus manos por su cabello y rostro.
La rubia al ver el semblante un tanto fastidiado de su novio, acercó su fría mano para acariciarle su cálida mejilla, haciéndolo estremecer mientras entrecerraba sus ojos dejándose llevar por tan agradable sensación.
¿Y que te hizo olvidarlo? ¿Sucedió algo? – La voz de la ojiverde sonaba neutral no parecía llevar entre las palabras un tono de molestia, aunque si sentía celos por lo que había visto en la cafetería.
Terry salió de su ensoñación y comenzó a besar el dorso de la joven, iniciando un camino de besos para después acercarse mas, buscando sus labios queriendo unir su boca con la de ella.
No paso nada importante... – Habló con voz enronquecida, dejándose llevar por la pasión que sentía en esos momentos.
¿Y lo que paso con Susana? ¿Supongo que no fue nada? – Preguntó la rubia un tanto molesta alejando su rostro del de Terry.
El castaño detuvo sus caricias sorprendiéndose ante las preguntas de su novia y mostrándole una mueca de disgusto le respondió con otra pregunta:
¿Me estas vigilando?
Candy se quedo seria ante aquella cuestión y le respondió usando el mismo tono que usó el ingles: - No es difícil adivinarlo, cuando de camino a tu trabajo te vi con ella, pero no quise interrumpir y esperaba que tú me lo dijeras.
El actor se separó abruptamente del cuerpo de la joven, llevándose su mano derecha a su frente para masajear sus sienes, para alzar un poco su voz y hablarle: - ¡No es verdad, me hubieras alcanzado a la salida de la cafetería, ya de una vez dime! ¿Me estas espiando o tal vez sea...
¡Olvídate de Elisa! – Dijo sin pensarlo evitando que el joven no terminara sus propias conclusiones, por el contrario adelantándose a ellas.
¡¿Por qué siempre terminas mis frases? – Terry ya desesperado y demasiado molesto sujetó fuertemente el brazo de Candy haciendo que esta lo viera directamente a sus ojos. Mostrando en ellos mucho enojo, a lo que la chica se dio cuenta de ello.
Sabes que te conozco, eso es todo... – Candy intentaba zafarse del agarre del castaño, claro fingía algo de dolor ya que era obvio que era mas fuerte que el mortal.
¡Mentira, siempre te adelantas a lo que pienso, acabas lo que quiero decir! ¡Sabes todo aún cuando no te he contado, y aún así... ¿Quieres que no piense que me vigilas? – Ahora si, el enojo de Terry era mas que evidente, y mas al ver el semblante de la joven de lo mas calmado y frío, sin mostrar molestia a lo que él le estaba reclamando.
Terry, estas paranoico... – Musito la joven mostrando una mueca de desagrado al mismo tiempo que se zafaba del agarre de su novio.
¡No, al contrario, estoy mas que cuerdo en estos momentos, dime de una maldita vez, que me has estado investigando!
¡Por supuesto que no! ¡Vamos Terry estas pensando idioteces! – Ahora fue Candy quien alzaba su voz al mismo tono que el del ingles.
¡Si no fuera por que es demasiado... – Calló por un par de segundos, viendo la mirada penetrante de la rubia sobre sus ojos. – Pensaría que tú...
¿Leo la mente? – Masculló la joven, haciendo que la ira de Terry se enervara cada vez mas.
¡Lo hiciste de nuevo, Candice! ¡Detesto eso, no había querido obligarte, pero estoy cansado de no saber nada de ti, solo escucho lo que todos me dicen al verme a tu lado, me han dicho tantas cosas que no he querido creer, pero con tu actitud, estoy empezando a imaginar que son ciertas!
¿Qué te han dicho? – Preguntó la inmortal enarcando una de sus cejas.
Terry apretó su mandíbula con fuerza al mismo tiempo que fijaba su vista en los ojos de Candy, quien al verlo de esa manera y que no respondía a lo que le estaba preguntando comenzó a desesperarse y se adentró en los pensamientos del ingles, dándose cuenta de que todo lo que estaba en su mente iba dirigido hacia ella.
Ellos dicen que eres un ser sobrenatural, que estas muerta, y que es tu alma la que se niega a marcharse, pero claramente sé que es una tontería, porque un alma no sería tan palpable como tu cuerpo, porque siento cada beso que nos hemos dado, cada caricia que te ofrezco y tus miradas... Me niego a aceptarlo, pero con tú actitud, ya no sé en que creer... Ellos dicen muchas tonterías, pero nunca hablan de leer la mente. ¿Por qué? ¿Quién eres? ¿Estas leyendo en este momento mi pensamiento? Porque tu rostro te delata ¿Cierto?
Terry... – Lo llamó de manera nerviosa descubriéndose ante su pregunta, mientras que el actor esperaba una respuesta y la rubia no sabía que decirle.
Solo dime la maldita verdad... - Enarcó una ceja regresándole esa mirada helada que le estaba dedicando. - ¿Qué eres? – Escupió altaneramente.
Candy trató de leer inútilmente los pensamientos de Terry, al mismo tiempo que se acercaba a él, pero le era imposible, no sabía el porque el castaño había puesto su mente en blanco ya que era difícil hacerlo en un simple mortal el hecho de intentar en no pensar en nada es algo complicado.
Y al estar a un paso de distancia, el castaño alzo su mano para hacerla vagar hasta el rubio cabello de la joven obteniendo como resultado enredar sus dedos sobre este, Candy al sentir aquella caricia por parte de su novio solo se limitó a cerrar sus ojos, creyendo que estaba a punto de besarla, sin embargo al darse cuenta que el ingles se tardaba en unir sus labios con los de ella, abrió sus orbes para ver que Terry tenía su mirar fijamente en el suelo. Fue entonces que habló el chico en tono decisivo.
Voy a comprobar la teoría que he venido descartando, y que en realidad, se me hace de lo mas estúpida. – Y sin dar tiempo a cualquier tipo reacción, comenzó a besar a Candy, deteniéndole el rostro con sus manos mientras buscaba compenetrar su lengua con la suya.
La única reacción de Candy fue de que sus ojos se abrieran mas de la cuenta, comenzando a aparecer un brillo rojizo, sus uñas comenzaron a crecer como fuertes garras afiladas, mientras que su corazón palpitaba de manera apresurada recorriéndole la adrenalina que solo sentía cuando se alimentaba. El olor y sabor a sangre fue tan palpable tanto en el aire como en su boca, quiso separarse, en verdad lo deseo... Pero desgraciadamente fue mas fuerte el deseo y finalmente cedió...
Apretó el cuerpo de Terry sobre sus brazos y comenzó a beber de él, no como lo haría comúnmente en el cuello o de su muñeca, simplemente bebía de su boca, mordió sus labios, su lengua, succionándole poco a poco la vida, tan lentamente que estaba disfrutando mucho mas que en otras ocasiones.
La fuerza en las manos del castaño fue disminuyendo, poco a poco cedía pero aún lograba mantenerlas sobre el frío rostro de la rubia, hasta que una de ellas cayó pesadamente sobre uno de sus costados, mientras que la otra comenzaba a resbalarse, porque el cuerpo entero de Terry perdía de manera rápida calor, se le estaba escapando la vida... Pero Candy envuelta en el éxtasis del sabor de aquella sangre caliente que el proporcionaba no se daba cuenta de que ahora el ingles no seguía el beso, continuaba envuelto en los fuertes brazos de la vampiro, ya que sus piernas ya no respondían, comenzando a ponerse verdaderamente mal.
Ya no se podía detener, en realidad ya no sabía lo que hacía y menos a quien. Hasta que sintió un fuerte golpe que la mando hasta toparse con una de las paredes del edificio, mientras que el cuerpo de Terry caía con la misma pesadez de que cae un muerto.
Candy miró el cuerpo inerte de Terry, y luego miró que alguien estaba parado a su lado, era su amiga Elisa quien parecía extrañada por el hecho. Elevó un poco el cuerpo del actor llevando dos de sus dedos a su cuello para poder sentir el pulso y saber que tan cerca estaba de la muerte.
Un débil latido provenía del corazón del ingles, apenas se escuchaba aún para un oído tan sensible como el de los vampiros, necesitaban trasfundirle, debían llevarlo a un hospital de forma inmediata. Pero apenas Candy y podía reaccionar, Elisa era mucho mas fuerte que ella ya que a pesar de que el olor a la sangre de Terry era aún muy fuerte pero la pelirroja se mantenía firme y sin intenciones de hacerle daño.
En la boca de la rubia todavía sentía el dulce sabor del castaño, era exquisitamente delicioso, jamás pensó que él emanara tanta vida, pero aquello la hacía sentir el ser mas miserable que pudiera existir ya que a raíz de lo que acababa de suceder, la persona que mas amaba en el mundo se estaba muriendo por su culpa, pero jamás se permitiría eso, inmediatamente se puso de pie y a una velocidad se acercó al joven, Elisa al darse cuenta de ello, reacciono mucho mas rápido y tomó entre sus brazos el cuerpo del castaño alejándose lo suficiente mirándola de manera extraña y mediante sus pensamientos le habló a su amiga:
No estás en condición de acercarte a él aún, yo le ayudaré. Tú espera aquí. No querrás acabar con su vida aún, ¿Verdad? – Y después de decirle aquello, Elisa desapareció con Terry en sus brazos, la rubia sabía hacia donde se dirigía pero mejor optó por esperar, y volviendo a su condición normal, Candy se alejó de aquel edificio sabiendo que su compañera tenía razón, aquel dolor en su pecho volvió a surgir, pero esta vez lo sentía mas fuerte a tal grado que hacía que se retorciera en aquella oscuridad a donde se había refugiado... Después de un rato poco a poco el dolor físico desaparecía, pero el sentimiento de culpa y al verlo ahí sin respirar, apenas escuchando un débil latido de su corazón, lagrimas negras comenzaban a recorrer su frío y pálido rostro, haciéndose una y mil veces la pregunta:
... ¿Qué habría pasado si Elisa no hubiese llegado a tiempo?
CONTINUARA...
Bueno agradeciendo de antemano sus comentarios hacia el capitulo pasado espero que este nuevo cap sea de su agrado, y pónganme lo que quieran ya saben que para mi es muy importante que me pongan un mensajito para saber si les gusta o no.. Responderé a todos los comentarios... Lo juro, mas tarde lo haré...
Su amiga Ana Lilian Panti... (Medias tarot)
