Naruto y personajes le pertenece a Masashi Kishimoto. La historia es de mi autoría.

Sin disfraz

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Capitulo 1:

Hiashi Hyuga

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Konoha.

Mis ojos no dejaban de observar las calles de la ciudad, las personas caminaban de aquí para allá, abundaban los edificios grandes, también las áreas verdes al igual que los parques con laguna. Era una ciudad bonita y llamativa.

Konoha era una ciudad de Japón, y fácilmente te llamaba la atención por ser un lugar tradicional y excitante.

Pasamos cruzando alrededor de media hora el centro de la ciudad. Admirando cada detalle y en eso, algo captó mis ojos.

Muchos jóvenes, quizás de mi edad incluso menores, festejaban en las calles bebiendo alcohol a las afuera de lo que parecía ser una disco, bailaban alocadamente, incluso peleaban entre sí. En una esquina pude ver como se metían la droga en sus organismos, fumaban como si en ello se les fuera la vida.

Miedo.

Las mujeres vestían con demasiado escotes y dejaban que desear con la altura de sus minifaldas. Grupo de chicos peleaban con otros, de lejos pude notar que tan alcoholizados podrían estar.

Y varias calles más allá aprecié lo mismo. ¿A si eran las noches en este lugar? Increíble.

Tragué duro, todo aquello me había dejado perpleja. Jamás había asistido a unos de esos lugares nocturnos ni mucho menos beber hasta perder la conciencia. En Italia tenía prohibido irme de fiesta ya que podría causar una mala imagen de mi persona. Claro, era una señorita de la alta clase, todos esperan lo mejor de una hija de un reconocido empresario.

Pero ya no estaba en Italia si no en Konoha, ¿Qué tanto podrían cambiar las cosas? Ante tal pensamiento, negué con mi cabeza. No me dejaría caer tan bajo. Tenía una educación de por medio que cuidar.

Sin saber en aquel momento, con el paso de los días, todo cambiaría.

Era imposible dejar de mirar a través del vidrio, sin embargo, minutos después seguíamos el recorrido y pude divisar que el bullicio que había tiempo atrás desapareció, las calles parecían más despejadas y todo más tranquilo.

El ambiente había cambiado totalmente. Y pude entender el porqué, un letrero con letras grandes pude observar:

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Alto Konoha

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Nos encontrábamos en los barrios más altos de la ciudad, y un gran alivio me invadió.

El recorrido siguió de forma recta, y a los lados noté las gigantescas casas del lugar al igual que las mansiones y el bonito cuidado de los jardines. Todo lucía resplandeciente, ordenado, limpio.

Sonreí, este era mi ambiente.

Era una chica de la alta realeza, por lo tanto debía estar en el lugar que me correspondía.

Llegamos al final del recorrido, y pude observar, con gran asombro, la gigantesca mansión que tenía ante mis ojos, incluso me atrevía a decir que era un poco más grande que en la que vivía en Italia.

Bajé de la limosina con ayuda del conductor, mis tacones sonaron contra el cemento, y el frío me abrazo débilmente.

Ajusté mi abrigo y sombrero de terciopelo y ordene mi cabello que caía en ondas sobre mi pecho. Tragué nuevamente y apreté mis manos enguantadas de forma nerviosa.

Nadie sabía de mi existencia en aquel lugar.

Sonreí confiada y comencé a caminar.

Sin dejar que los pensamientos negativos me invadieran.

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Caminé hasta la gran puerta principal y antes de tocar el timbre, la puerta se comenzó a abrir lentamente, dejando a la vista a un hombre alto vestido de negro de cabello plateado y rostro cubierto.

Noté como una sonrisa se le formaba a través de la máscara.

- Ha pasado mucho tiempo, señorita Sakura. - La voz aguda de aquel hombre llegó hasta mis oídos acompañados de una reverencia, sorprendida lo miré mientras tomaba mi mano y me adentraba a la estancia.

- Usted… ¿Cómo?... - Las palabras se atoraban en mi garganta, ¿Aquel hombre como sabía mi nombre? Se suponía que nadie sabría de mi llegada. Confusa lo observé y él solo seguía con su sonrisa en su rostro.

- Soy Hatake Kakashi, su mayordomo. - Dijo al momento en que besaba mi mano cortésmente. Yo aún procesaba la información, y algo fugaz se alumbró en mi interior. ¿Kakashi Hatake? Y recordé las iniciales escritas en ambas cartas. ¡Él las había enviado! Justo cuando iba a hablar, me interrumpió. – La esperan en el comedor principal, señorita Sakura. Sígame.

¡Él había enviado las cartas! A duras penas podía asimilar el hecho, pero con lo último que había pronunciado, lo olvidé momentáneamente. ¿Había dicho que me esperaban? ¿ Quienes? Trague duro por décima vez en aquella noche mientras seguía al hombre por lo grandes pasillos llenas de habitaciones, todo era adornado con grandes lujos.

Pronto me detuve a algunos pasos de quién decía ser el mayordomo y preste atención. El hombre dio unos suaves golpes a la puerta de roble y pude escuchar cómo otra voz hablaba, era grave e imponente, aquella voz pertenecía a un hombre de edad.

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- ¿Qué pasa, Kakashi?

- Señor Hiashi, alguien lo busca.

- No estoy para atender Kakashi, además estamos en medio de la cena.

- Entiendo señor, pero es alguien importante y desea verlo ahora.

Silencio.

- Hazlo pasar y que sea rápido.

Kakashi dio un paso atrás y me miró, yo solo pude profesar el nerviosismo que sentía mordiendo mi labio inferior y apretando mis manos. Él lo noto fácilmente por lo que me guiño un ojo y con un suave empujón me adentro a la habitación. Pronto muchos pares de ojos cayeron ante mí, todos me observaban de pie a cabeza, con duda y una gran interrogante marcada en sus rostros. Con un movimiento rápido me fijé que había más de diez personas sentadas en aquella gran mesa y todos con su atención puesta en mí.

- Y tú, ¿Quién eres? - Escuché aquella voz imponente, lo observé y supe que aquella era la persona a la cual buscaba, respiré pausadamente y aclaré mi garganta suavemente. Sabía que nadie se esperaba lo siguiente.

- Soy Sakura Haruno, hija de Kizaki Haruno, un gusto conocerlo tío Hiashi.

Me encorve levemente en forma de reverencia, observé el suelo y una pequeña sonrisa de medio lado apareció en la comisura de mis labios, porqué sabía que al erguirme todos tendrían un semblante de terror absoluto, incluyéndolo a él.

Y no me había equivocado.

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Kakashi me había llevado rápidamente a la oficina privada de Hiashi, tal como él se lo había ordenado y una vez que cerró la puerta dejándome sola adentro, pude escuchar el alboroto exterior.

La voz de una mujer gritaba escandalizada, mientras que otros murmullos exigían respuestas y explicaciones acerca de lo ocurrido y claro, todos no dejaban de hablar acerca de la extraña de cabello rosa.

Medité un momento respecto a lo que mi padrastro me había explicado. Mi tío Hiashi era el hermanastro de mi padre (Kizaki Haruno), y él como había fallecido, la herencia de mi abuelo, al no contar con herederos, ya que había sido única hija, había caído en manos de él, como pariente "más cercano". Algo ilógico.

Mis padres habían fallecidos cuando yo solo tenía días de vida y fui criada por mi abuela. Pero ella con el paso del tiempo, según lo que hablaban las personas, desapareció. Así fue como estuve algún tiempo en un orfanato y finalmente el Italiano Laurus Galliardi me había adoptado.

Pero mi padrastro, Laurus, me informó que a mi abuela le habían llevado a un psiquiatra por desórdenes mentales, y eso era totalmente falso; todo había sido estrategia de mi tío Hiashi para no toparse con piedras en el camino al obtener su riqueza.

Entonces, en aquel instante supe que ese tal Hiashi era una persona mala. Y afortunadamente había llegado para cambiar las cosas en aquel lugar, y para obtener el paradero de mi abuela, porque sabía que aún vivía, en algún lugar de la ciudad.

Me había impresionado de cuanta información había obtenido de mi padrastro, y no le había quedado más remedio que contármelo todo, al ver mi decisión en cada poro de mi piel. Sabía que si abría la boca iba a perderme, ese había sido su miedo desde un principio, y no se había equivocado. Yo iba a ir en busca de mi pasado.

Le prometí que siempre lo tendría en mi corazón y que lo iría a ver. Aquel último abrazo que me brindó siempre quedaría marcado en mi interior.

Mis pensamientos se había evaporados al escuchar el sonido de la puerta abrirse.

El señor Hiashi avanzó hasta posicionarse detrás de su escritorio, y con sus manos entrelazadas a la altura de su mentón no despegaba la vista de unos papeles que yacían encima del mueble.

Su pelo era largo y de un color negro, poseía ojos aperlados y siempre mantenía el ceño fruncido. De lejos se podía apreciar que era un hombre serio y frío.

Al mirarlo fácilmente te podría transmitir miedo, pero no dejaría que me intimidara.

Algo murmuró para sí mismo, una pequeña mueca similar a una sonrisa apareció en sus labios mientras negaba con la cabeza. Me pareció como si algo quisiera negar o le costaba creer.

Fijó sus ojos en los míos mientras tensaba aún más su mandíbula. Quizás le costaba buscar las palabras indicadas o aún no salía de su asombro. Pensé que sería la segunda opción.

Algo estaba a punto de avecinarse.

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La conversación que sostuve con Hiashi Hyuga, fue larga e intensa. Él sabía qué significaba mi llegada, también sabía que toda la herencia caería en mis manos por ser de sangre directa, cosa que él no era.

Pero algo estaba más que claro. Él no dejaría que yo me adueñará fácilmente de toda la riqueza y fortuna. Me impondría ciertas reglas y estaría todo el tiempo a merced de su ojo crítico.

A través de mi abogado y del suyo, se había llegado al siguiente acuerdo:

Al contar con la mayoría de edad, se me haría entrega de la herencia. Lamentablemente en Japón la mayoría de edad era a partir de los veinte años, y yo solo contaba con diecinueve.

Estaría un año a prueba de Hiashi. Mi comportamiento y educación serían clave para demostrar que era lo suficientemente responsable.

A juzgar por la forma en que me miraba y hablaba, era como una niñata para él. Que andaba en busca de sus juguetes.

Se lo dejaría claramente demostrado que no sería así.

Y por último, viviría bajo su techo y junto a toda su familia. Era de esperarse, sabía que sus ojos me tendrían en la mira todo el tiempo. ¿Quién dejaría escapar a alguien que quiere llevarse algo que anteriormente le pertenecía?

Ni el más tonto dejaría que sucediese algo así.

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Cuando abandonamos la habitación, las personas esperaban expectante. Miraban a Hiashi y luego posaban sus ojos con desconfianza en los míos.

- Y bien Hiashi, ¿Quién es ella? ¿Es verdad que es una Haruno? – Observé a la mujer quién no dejaba de mirarme con su ceño fruncido. Supuse que sería su esposa por la forma en la que se dirigía a él. Poseía una gran belleza y unos ojos difíciles de olvidar.

- Desde ahora en adelante… - Hiashi habló captando la atención de todos. – Sakura Haruno es una miembro más de esta casa. – Apreté mis manos ante las reacciones. Sabía que más de uno me odiaría cuando se enterarán de mi objetivo en aquel lugar. Y sin obtener objeciones, prosiguió.

- Kakashi, llévate a Sakura a su habitación. – Ordenó y se encerró en su oficina. Dejando a todos con las palabras en la boca.

En el momento en el que seguía a Kakashi y anteriormente despedido con una reverencia de todos, la esposa de Hiashi me fulminó con la mirada, entró en busca de su esposo y en espera de respuestas. Pude escuchar el griterío a medida en que me alejaba del lugar.

Dios, si las miradas matasen, ya estaría enterrada bajo tierra.

Sin embargo, presentí que algo se clavaba en mi nuca. Me volteé y por el rabillo de mi ojo pude observar como unos ojos aguamarinas me penetraban incesantemente. Aquel pelirrojo no despegó su vista de la mía hasta que desaparecí del lugar.

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Como supuse, al día siguiente ya todos me detestaban.

La cena transcurría en un ambiente tenso y en absoluto silencio. El único sonido era el de los cubiertos contra los platos. De vez en cuando me observaban por un lapso corto de tiempo solo para profesar el odio y repudio que sentían hacía mí.

Pronto el silencio fue interrumpido. La esposa de Hiashi alzó la voz en mi dirección.

- Como tenemos una invitada por un lapso indefinido en nuestro hogar… - Comenzó mientras intentaba mantener aquella sonrisa falsa en su rostro y voz irónica.

- Madre… - Una tímida voz se escuchó, como queriendo detenerla.

- Hinata, querida. Tranquila. Déjame continuar. – Pidió remarcando aún más su sonrisa. Me pregunté si acaso le dolería el rostro después. Su miraba me transmitía aborrecimiento y algo que no supe descifrar.

- Como Sakura será parte de nuestro hogar desde ahora en adelante… Tenemos que darle una bienvenida solo como nuestra sociedad sabe hacerlo. – Continuó ensanchando aún más su sonrisa, si es que eso era posible. – Haremos un baile de bienvenida en tu nombre, Sakura.

¿Qué?

- No creo que sea necesario. – Repuse de inmediato y su sonrisa desapareció.

- Estoy de acuerdo. El baile irá sí o sí. – Concluyó Hiashi.

- Perfecto. – Celebró su esposa sin antes observarme con burla.

Mierda.

Miré a los demás quienes estaban en silencio, desinteresados y sin nada que decir. Todas aquellas personas eran falsas.

Más no me interesaba. Siempre acostumbré a estar con gente que escondían sus verdaderas intenciones o forma de ser en una máscara.

Hipócritas.

Lo único que deseaba en aquel momento era que los días pasarán rápidamente. Encontrar a mi abuela y ser feliz.

¿Qué tan lejos estaba de todo aquello?

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Más tarde sabría que la felicidad estaba a la vuelta de la esquina. Y que raramente la encontraría en circunstancias extrañas y en personas desconocidas.

Bueno, a si era el destino.

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Hola, aquí el primer capítulo de esta misteriosa trama. *-*

Sakurita llegó a una familia con muchos misterios y bueno, algo desagradable. Pero ya saben, de algo malo siempre se puede rescatar algo bueno o no? Digo sho..

Ya verán que se avecina eh.

Y todo el mundo se pregunta: ¿Donde RAYOS esta el maldito sexy frío cubo de hielo de ojos negros? ohh... :Risa malvada: No adelantaré nada :3

Gracias por los reviews, alertas, fav. TODO *-* Me hicieron filih :33 Lloré un día entero (': okno.

Nos vemoooos *-* Y gracias gracias gracias!

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¿Reviews? *o*