Capítulo II: El término de la protección.

Llegaron al centro comercial y Harry de inmediato comenzó a buscar las tiendas de artículos deportivos, nunca pensó que le costaría tanto dar con una, Ron constantemente le reclamaba por no conocer el lugar, mientras que un poco más atrás, el Auror y Tonk llamaban la atención de las personas por su forma de vestir, ya que ambos llevaban túnicas, Ron por le menos había aprendido de Harry a usar ropa muggle.

- Ya te lo dije – comentó Harry – es la primera vez que vengo a uno.

- Tienes casi 17 año – dijo Ron – acaso no salías nunca.

- Sabes que los Dursley no me llevaban a ninguna parte.

- Si ya recuerdo, y la ropa que tienes es la que te dieron después de que a tu primo no le servía.

- Por lo menos me ha durado mucho.

- ¿Qué es lo que vienes a comprar?

- Ropa deportiva

- ¡Ropa deportiva! – Exclamó el pelirrojo - ¿Para que quieres tú ropa deportiva?

- No va a ser para guardarla de recuerdo – dijo Harry – pero ahora no te puedo contar, quizás en casa te lo diga.

- Bueno – dijo Ron – porque ahora me quedaré contigo, hasta que nos reunamos con Hermione.

- ¡Que! – Exclamó Harry mas que sorprendido – pero y Ginny, tu casa ¿Qué dijo tu madre?

- Ginny se irá con los gemelos a trabajar – dijo Ron – por lo que yo me quedaría solo en casa, además ya soy mayor de edad, así que no necesito autorización de mis padres para salir.

- Me Alegra mucho – dijo Harry de manera muy sincera – la verdad es que necesitaba a alguien con quien hablar, además que así no haré lo que voy a hacer solo.

- Acaso pensabas dejarnos y partir solo.

- Desde luego que no, pero ya te dije, en casa te cuento.

- Bueno.

Entraron en la primera de las tiendas que encontraron y Harry le dijo a ron que comenzara a buscar ropa de su talla, que la iba a necesitar en caso de querer ayudarlo (Harry sabía que Ron no dejaría que le comprara nada) y que por esa vez no se sintiese ofendido. Ron lo miró un momento, estaba apunto de protestar, pero algo le decía que en cierto punto Harry tenía razón, que si él iba a ayudar a Harry tendría que hacer todo lo que el chico le pidiese.

- Por último tómalo como un préstamo

- Con todo lo que te debo tendré que trabajar toda mi vida para puro pagarte.

- Solo espero que vivamos lo suficiente – dijo Harry y notó como la mirada de su amigo trataba de evitar los de él

- Lo lograremos – dijo Ron – verás que lo lograremos y algún día nos sentaremos a reírnos de las cosas que nos pasaban en el colegio

La compra fue más lenta de lo que creía, se compraron varías tenidas, de todo tipo, los vendedores en un principio no le tomaron mucha importancia a los chicos, ya que por lo menos las vestimentas de ambos eran de segunda mano, y la tienda tenía productos de marcas, imposibles de comprar para personas con poco dinero.

- ¿Cómo vas a pagar eso? – preguntó un vendedor Ron cuando este le preguntaba por un par de zapatilla.

- Con dinero – contestó el chico – con que otra cosa cree que lo compraría

- Pero son muy caras, no creo que tengas dinero suficiente para pagarla.

- Ese es problema nuestro – dijo Harry llegando a ayudar a Ron, que se estaba poniendo nervioso

- Si no tienen dinero para pagar mejor se retiran – dijo otro de los vendedores – o llamaremos a los guardia.

- Harry en ese momento se rió en forma irónica, metió la mano al bolsillo si saco un fardo de dinero mostrándoselo a los vendedores.

- Mis padres me dieron este dinero – dijo Harry – y le hice una apuesta a mi amigo

- ¿Qué apuesta? – preguntó uno de los vendedores

- Que si nos vestíamos con ropas andrajosas y de segunda mano y tratábamos de comprar, nos discriminarían

- Yo aposté a que nos venderían igual – dijo Ron

- Y acabas de perder – dijo Harry – ahora vamos a otra tienda le dijo a Ron

Los vendedores es ese momento se pararon delante de los chicos y les pidieron disculpas por el trato y que si compraban en esa tienda recibirían la mejor atención, Harry miró a Ron y le sonrío levemente, y luego asintió con la cabeza, desde ese momento, fueron especialmente atendidos, los vendedores prácticamente corrían cuando Harry o Ron les pedían algo, y mientras se probaban las cosa, Harry aprovechaba de consultarles a los vendedores acerca de cuales para ellos eran los mejores ejercicios.

- Eso depende de lo que quieres conseguir –dijo uno de los vendedores.

- Bueno – necesito aumentar mi resistencia a largos periodos de competición, aumentar mi fuerza y mi agilidad.

- Para eso mejor te metes a un gimnasio.

- No puedo – dijo el chico – mi padre un diplomático y no puedo salir mucho de casa

- En ese caso, lo mejor que puedes hacer es correr por lo menos así aumentarás tu resistencia.

- ¿Y lo otro?

- Para la fuerza solo necesita pesas y la agilidad solo con ejercidos simples.

Así fue como después de casi tres horas en la tienda, y con los vendedores ayudándolos a cargar las cosas, salieron de la tienda, en donde de inmediato fueron escoltados por Tonk y el auror, se dirigieron al auto y guardaron las cosas en la maleta (los vendedores quedaron asombrados por el auto y se convencieron que era verdad que el padre de Harry era un importante diplomático) se despidieron de ellos y subieron al auto.

Durante el trayecto, la única en hablar fue Tonk, Harry y Ron solo le respondían con monosílabos y evitaban hacer cualquier cometario, Harry estaba seguro que el ministro llamaría de inmediato a Auror para que recontase acerca de lo que Harry estaba planeando, y el chico no estaba dispuesto a darle la más mínima información de lo que planeaba.

Lo único bueno de que el ministerio le hubiese mandado el coche, es que este pasaba por los lugares que parecía imposible, además que los semáforos siempre estaban en verde para ellos (parecía magia) por lo que no demoraron mucho en llegar a Privet Drive, el coche se detuvo frente a la casa de Harry, bajaron las cosas y las dejaron dentro de la casa, Tonk se despidió de inmediato, al igual que el Auror, los chicos los vieron irse, y cuando el auto perdió de vista cerraron la puerta.

- Me puedes decir ahora que es lo que ocurre – dijo Ron.

Harry tomo aire y comenzó a narrar lo del mensaje de Dumblendore y las indicaciones que había dejado, Ron lo miro boquiabierto, pero Harry supo que no le diría nada, que no lo trataría de convencer que era algo imposible, por el contrarío Ron de inmediato se levanto, se estiró un momento, sonrío a Harry y dijo:

- Me va a gustar ver a Hermione haciendo ejercicio.

- Crees que estará de acuerdo en hacerlos.

- Desde luego – dijo el chico – cuando le cuentes lo del mensaje se pondrá como loca a hacerlos.

- Entonces –volvió a decir Harry - ¿Por donde comenzamos?

- La verdad es que ahora voy a casa a buscar mis cosas y vuelvo enseguida.

- Como vas a ir – dijo Harry – que yo sepa la casa de Arabella no tiene chimenea conectada a la red flu.

- Apareciéndome – dijo el chico sacando un papel que llevaba en el bolsillo.

- ¿Tienes tu carnet de aparición? – preguntó Harry incrédulo

- Si – dijo el chico – lo saque una semana después de que volvimos de clases, esta vez lo hice todo perfecto.

- Entonces ve a tu casa y te vienes de inmediato.

Harry llevó a Ron al patio trasero de la casa y de inmediato Ron se desapareció, Harry entró nuevamente en la casa para ordenarla un poco y comenzar a subir las cosas a su habitación cuando recordó un pequeño problema, sus tíos no sabían que Ron llegaría a casa, es más, no sabían que se quedaría hasta que Harry cumpliese 17 años.

Ron llegó a los cinco minutos, Harry sintió que alguien aparecía en el patio, y por inercia se llevó su mano al bolsillo y sacó rápidamente su varita apuntándola en dirección a la puerta de la cocina que daba al patio, la bajó al comprobar que se trataba de su amigo, lo dejo pasar y de inmediato ambos terminaron de subir las cosas a la habitación.

- Es un poco más chica que la mía – dijo Ron – así que no está mal.

- Yo quiero ver que van a decir mis tíos cuanto te vean – dijo Harry.

- Si les gusta bien – dijo Ron – y si no les gusta por para ellos, ahora puedo hacer magia.

- Lo que me recuerda que mientras tú estés aquí yo también puedo hacerla

- ¿Cómo es eso?

- Como escuchas – dijo Harry – Dumblendore me lo contó el año pasado

- ¿Qué te contó?

- Que el ministerio detecta la magia, no a quien la realiza

- Como soy mayor de edad y tengo permiso de hacer magia, si tú lo haces no lo sabrán y yo diré que son hechizos míos.

- Correcto.

- Y yo viviendo en casa de magos y mamá se enojaba si nos pillaba tratando de hacer magia, ojala y lo hubiese sabida antes.

- Pero tampoco haremos magia – dijo Harry – solo en caso necesario.

- Como tú digas.

Hablaron el resto de la tarde acerca de cómo se entrenarían, estaban en la habitación de Harry terminando de revisar sus compras, en verdad que se les había pasado la mano con todo, ropa, zapatillas, pesas, cuerdas y hasta unos videos de acondicionamiento (los cuales Ron compró para que Harry le mostrase lo que era las películas), doblaron la ropa y la metieron en el closet de la habitación

Prepararon la cena y luego de eso dejaron de las cosas listas para que cuando llegaran los Dursley por lo menos tuviesen algo para no reclamar, Harry esperaba impaciente por ver la casa del tío Vernon cuando se enterase de que Ron pensaba quedarse hasta que Harry fuese mayor de edad y abandonara la casa.

Estaban sentados en la sala viendo uno de los videos, Ron constantemente les hacía preguntas a los entrenadores, y Harry tenía que recordarle que ellos no podían escucharlos, dieron las 11:00 y Harry vio las luces de un auto, lo que indicaba que sus tíos estaban llegando. Harry miró a Ron y este le devolvió una sonrisa, entonces se acomodaron para estar preparados para cualquier cosa.

Se escuchó el cerrar las puertas del coche, mientras que el único sonido que se escuchaba era la risa de tío Vernon, lo que le indicó a Harry que Dudley había ganado su pelea, los escucho detenerse frete a la entrada, meter la llave, abrir la puerta y entrar, tío Vernon venía de muy buen humor, Dudley con un ojo morado, pero alegre y tía petunia que lo apuraba para llevarlo a la cocina para ponerle hielo.

- Veo que no has destrozado la casa – dijo el tío.

- No – contestó Harry – pero.

- Pero que – dijo este – supongo que tienes la cena lista

- Si, pero.

- Que esperas para servirla

- Solo hay que calentarla, pero quería…

- Entonces hazlo luego tenemos hambre. Dudley tuvo un día muy duro, gano por nocaut.

- Que bueno – dijo Harry tratando de no molestar a su tío – pero necesito…

- Por lo que ahora tiene que comer bien.

- Vernon – dijo tía Petunia volviendo al recibidor donde aun estaba Harry y tío Vernon- podrías….

Pero lo que tía petunia quería Harry no lo sabría, ya que ella se puso pálida, y sus ojos estaban completamente abiertos, tío Vernon y Harry miraron de inmediato en dirección a donde estaba mirado su tía y comprendió el porque ella se había asustado, y tío Vernon también quedo sin habla, al fin había visto a Ron

- Que demonios significa esto – dijo rápidamente y comenzando a enojarse.

- Es lo que trataba de decirte – dijo Harry – tengo una visita.

- ¿Quién te dio permiso para tener vistas? – volvió a decir de manera más fuerte

- No necesito permiso – dijo Harry de manera desafiante – además no sabría que vendría

- Entonces dile que se vaya.

- Creo que no – dijo Harry – él se quedará hasta que yo me marche.

- Eso nunca.

- Lo mandaron mis otros amigos – dijo Harry refiriéndose a los miembros de la orden del fénix.

Tío Vernon trató de decir algo, pero Harry vio como su rostro se desfiguraba, el conocía muy bien esa expresión, era la que ponía cuando mencionaba a los magos adultos, Harry sabía que su tío tendría que ceder si no quería que un grupo de magos llegase a buscarlo, no quería que los vecinos vieran a personas extrañas frente a su casa

- Está bien se queda – dijo tío Vernon – pero sabes que en esta casa está prohibido hacer magia.

- Lo sabe

- También tendrá que ayudarte en las cosas de la casa

- Lo hará – dijo Harry – pero nosotros tenemos otra cosa que hacer durante el día

- Y por último – dijo tío Vernon ignorando el comentario de Harry - debe vestir de manera decente y no como todos esos anormales.

- No es problema, hoy fuimos de compra.

- ¿De donde sacaste el dinero? – preguntó tía Petunia

- La que heredé de mi padrino,

- Bueno - prosiguió tío Vernon – y lo último es que no se meterá con nosotros.

- No hay problemas – dijo Ron hablando por primera vez.

- Además – agregó Harry pensando que mejor le avisaba de inmediato – otra persona puede llegar a quedarse.

- Eso si que no – dijo tío Vernon – no habrán mas hombres en esta casa.

- Como tú digas – dijo Harry – por que es una chica la que vendrá.

Tío Vernon abrió la boca para seguir protestando, pero por una extraña razón la cerró, dio media vuelta y se dirigió a la cocina para comer algo, Harry le indicó a Ron que lo siguiera para que ellos pudiesen comer algo también. Dudley ya no sonreía, miraba a Ron con una mirada de terror, jamás habías estado frente a un mago sin haber sufrido algún suceso extraño.

La cena fue bastante tranquila, los Dursley se dedicaron solo a comer, mientras que Harry y Ron no hablaban de nada, porque Ron sabía que Harry jamás les había contado a sus tíos nada de su vida en Hogwarts y pensaba que si trataba de entablar conversación podrían terminar por echarlo. Después de eso los Dursley se retiraron a dormir, dejando a Harry y Ron el lavado de las cosas, finalmente ellos también se retirarían ya que habían quedado en salir a correr al otro día.

Se levantaron muy temprano y luego de vestirse, bajaron, Harry le cometo a Ron que debían dejar el desayuno listo antes de salir, a la media hora estaba fuera de la casa, y Harry le indicó a Ron que podrían ir a correr al parque, que era un sitio abierto y que seguramente alguien de la orden estaría cuidándolo (aun así llevaban sus varitas guardadas en unos estuches que Moody les había enviado) y estaban listos para desaparecer en caso de ser necesario.

Estuvieron toda la mañana, pero no habían logrado mucho avance, dieron varias vueltas al parque, pero era más el tiempo que habían descansado que el que habían ejercitado, y cuando se sintieron hambrientos volvieron a casa, al llegar se encontraron con la sorpresa que una lechuzas los estaban esperando con una nota, lo que había provocado la molestia de tía Petunia, ya que la lechuza se encontraba en la cocina. Harry se acercó a la lechuza y le retiró el sobre, enseguida reconoció la fina caligrafía de Hermione.

Harry

Me enteré por Ginny que Ron ya está contigo, por lo que ya me encuentro preparando mis cosas para unirme a ustedes, Ginny también me contó que Tonk les fue a informar sus padres acerca de las compras que habías realizado, por lo que me imagino que están pensando en ejercitarse.

Saben que no me gusta la idea de los ejercicios (no soy muy buena haciéndolos) pero pensándolo bien nos harás falta estar en buenas condiciones cuando hagamos eso, se que te dije que llegaría el día de tu cumpleaños, pero ya hablé con mis padres. Me costó convelerlos pero ya está listo y llegaré mañana.

Sé que tus tíos te pueden poner problemas, así que avísame por cualquier cosa.

Saludos a Ron.

Hermione.

- Que bien – dijo Ron – así podremos ver donde iremos.

- Ya sebes que iré al valle Godric antes.

- Lo sé, pero tenemos que ver donde nos quedaremos.

- La casa de Sirius sería una buena opción - comentó Harry

- Pero Snape sabe la ubicación del cuartel general, ya está desabitado

- Cuado llegue Hermione lo veremos – dijo Harry – ahora tendremos que ver donde se quedará.

Harry guardó la carta y le comentó a Ron que les contaría a sus tíos durante la cena, por lo que para evitar que tía Petunia estuviese de mal humor comenzaron a ordenar la casa y luego de eso fueron a arreglar el jardín, para finalmente almorzar y lavar los platos. El resto de la tarde los chicos estuvieron en la habitación de Harry haciendo un poco de pesas, cosa que tampoco les duró mucho por el agotamiento que tenían.

Llegó la hora de la cena, tía Petunia había llamado a Harry (y por ende a Ron) para que arreglasen la mesa, Ron estaba acostumbrado a ayudar a su madre, pero el tono de voz de la tía de Harry era el que le molestaba, aún así trató de que no se notara su molestia. No demoraron en terminar de ordenar, ya que ahora con ayuda Harry hacía las cosas más rápido.

- Vernon debe estar por llegar

- ¿Y? – preguntó Harry sabiendo que ese tono de voz era cuando estaba a punto de ordenarle hacer o comportarse de una manera especial.

- Se supone que tenía una importante reunión

- Aun no te entiendo

- Que si le fue bien llegará de buen humor – dijo Petunia – y no creo que quieras que te recuerdes como se pone cuando le va mal.

Harry de inmediato deseó que el tío Vernon hubiese tenido un buen día, ya que esperaba contarle lo de Hermione antes de que la chica llegase, y en la carta no había puesto la hora en que llegaría. Mientras pensaba en eso sintió el coche de su tío deteniéndose, pronto sabría como le había ido. Abrieron la puerta y la enorme figura de tío Vernon entró por ella.

- Día perfecto – comentó alegremente – cerramos el trato con la constructora, nos compraran más de mil taladros.

- Que bien – dijo Tía Petunia – con ese dinero extra nos iremos de vacaciones.

- Y por fin no tendremos que preocuparnos de que algo le pudiese ocurrir a la casa.

La cena estaba acabando y Harry encontró que era el momento de hablar de la llegada de la chica, esperó que su tío narrara por enésima vez la conversación antes de que cerrara el negoció, y el momento que terminó Harry le interrumpió rápidamente.

- Me llegó una lechuza.

- ¿Qué tiene que ver conmigo? – preguntó tío Vernon.

- Es que era de Hermione

- ¿Quién es esa? – dijo Dudley

- Espera – interrumpió tío Vernon – esa no es la chica que vendrá a verte.

- A quedarse – dio Harry – y llega mañana.

- Ya dije que no aceptaré más anormales en esta casa.

- La envían los de la orden – comentó Ron – y será solo hasta el próximo miércoles.

- No tenemos donde acomodarla – contestó tío Vernon

- No mientas – dijo Harry – se puede quedar en el cuarto de invitado.

- Está bien – dijo tío Vernon sabiendo que aunque no quisiera la chica llegaría y él tendría que aceptarla para no arriesgar a su familia – pero saben las condiciones.

- No hay problema – dijo Harry – los padres de Hermione son dentistas, son personas comunes y corrientes.

Después de la cena Harry y Ron se dirigieron a la habitación de invitados para comenzar a prepararlo, ya que no sabían si la chica llegaría a primera hora o en la noche, Harry supuso que no lo dijo para evitar dar pistas en caso de que alguien interceptara la lechuza. Ron por otro lado trataba de dejar todo perfectamente ordenado.

El día siguiente fue algo que Harry quería olvidar, no habían ido a ejercitar para estar en casa en el momento que la chica llegase, Ron estaba muy nervioso y consultaba constantemente el reloj, y protestaba por la demora de la chica. Harry ya se había dado cuenta hace tiempo que su amigo estaba enamorado de Hermione y si sus sospechas eran ciertas, la chica también estaba enamorada de Ron, pero ninguno de ellos daba el primer paso.

- Ya deja de dar vueltas – dijo Harry.

- Pero es que está demorando mucho – dijo Ron – no es normal

- Recuerda que no dijo a que hora llegaría

- Ya debería estar acá, espero que no le haya pasado nada.

- Ni que te gustara – dijo Harry para ver la reacción de su amigo.

- ¿Cómo se te ocurre? – Se defendió Ron – es solo que…

El timbre sonó y Ron corrió a la puerta para ver quien era, para su decepción solo se trataba de un para de amigos de Dudley, quienes lo iban a buscar para hacer de la suyas en las cercanías. Tres veces sonó el timbre y tres veces que Ron corría a abrir la puerta para encontrarse con distintas personas (un vendedor, el tipo que cobraba el periódico y una vecina que venia a conversar con tía Petunia.

Después del almuerzo, Harry y Ron salieron a arreglar un poco el jardín y pintar la cerca de la casa, en eso estaban (Ron miraba cada vez que podía en dirección a la calle), cuando un hermoso auto se detiene frente a la casa de los Dursley y del auto baja Hermione, los chicos se levanta y se dirigieron a saludarla. Y la chica los saludo a ambos de un abrazo y un beso en la mejilla.

- Menos mal que llegaste – dijo Ron – ya estábamos preocupados

- Pero si nunca dije a que hora llegaría – dijo la chica.

- Vamos adentró – dijo Harry – tenemos mucho que hablar.

Harry y Ron llevaron el equipaje de la chica a la casa, mientras ella se despedía de sus padres, Harry notó como las padres de la chica la abrazaban con fuerza, después de eso la chica se separa de ellos y se dirigió hacía sus amigos, Harry vio como los ojos de la chica estaban húmedos, Ron se acercó a ella y puso una de sus manos en su hombro, los tres se dieron vuelta y despidieron a los padres de la chica.

Espero volver a verlos – comentó la chica.

Lo harás – dijo Ron.

Entremos luego – dijo Harry – Hermione tiene que enterarse de varias cosas.

Entraron en la casa y vieron que tía Petunia se encontraba en la cocina (pero Harry sabía que ella los había estado mirando por la ventana) y fueron a dejar las cosas en el cuarto de invitados, donde Harry le puso al corriente acerca del mensaje de Dumblendore y las compras que habían realizado.

Eso significa que si quieres hablar con Dumblendore tendrás que ir a Hogwarts. – dijo ella.

No pienso volver – dijo Harry – tengo que terminar luego con esto

Yo solo dije que en algún momento tendrás que ir a Hogwarts.

Eso lo veremos cuando llegue el momento – contestó Harry.

Por ahora – dijo Ron – tenemos que ver que haremos el miércoles.

No estamos para hacer fiestas – comentó Hermione.

No dijo eso – dijo Ron – me refiero que a donde iremos.

Podríamos ir a casa de Sirius – dijo Harry – es un lugar seguro.

No lo creo – dijo la chica – Snape sabe la ubicación y podía entrar.

Creo que podríamos ir a la madriguera – dijo Ron – por lo menos hasta después de la boda de Bill y Fleur

No lo sé – dijo Harry – podríamos poner en peligro a todos.

No si la casa está protegida – dijo Hermione – Ginny me contó que el señor Weasley había realizado varios hechizos de protección.

Y por último – comentó Ron – cualquier cosa es más fácil huir o pedir ayuda a alguien.

Tenemos muchas cosas que preparar – dijo la chica – desde la madriguera podremos movernos con mayor facilidad.

Entonces avísale a tu madre que nos quedaremos un par de día en su casa – dijo Ron.

Harry ató la nota de Ron en Hedwig, su lechuza albina, y los tres chicos vieron como ella se alejaba, después de eso terminaron de guardar las cosas de la chica y salieron a disfrutar un rato de la tarde, el calor estaba desapareciendo y daría paso a una densa neblina, que ya era costumbre para todos, antes de que anocheciera los tres estaban en casa listos para cenar.

La siguiente semana pasó rápidamente para los chicos, los tres se levantaban temprano y salían a correr, luego regresaban a casa para preparar el desayuno, para después continuar ejercitando, mientras que hacían las cosas de la casa (cosa que Petunia vigilaba atentamente para que no fuesen a romper nada), y por fin llegó el martes, el último día en la casa de los Dursley

- Jamás pensé que llegaría este momento – dijo Harry.

- Ya pronto emprenderemos el viaje de nuestra vida – dijo Ron

- Rumbo hacia lo desconocido – dijo Hermione

- Pensar que creía que el día que me fuera de esta casa sería el más feliz de m vida, pero ahora no tengo ningún sentimiento, solo el miedo de saber que inicio una búsqueda que me llevara a la posibilidad de morir.

Ya estaban terminado de arreglar las cosas de Harry, y bajaron a cenar, esa noche la cena la sirvieron tarde, ya que tío Vernon había tenido una importante reunión que había terminado muy tarde. Por lo que las 12:00 de la noche del 31 de Julio lo pasarían todos juntos, cosa que hacía la situación más tragicómica para Harry.

La conversación de los Dursley se centró en lo bien que le estaban saliendo las cosa en el trabajo, las cosas que venían a futuro y de las vacaciones que se tomarían, cuando el reloj marco las doce, Harry ya era mayor de edad, entonces y sin que nadie se lo esperara, Harry y tía Petunia se cubrieron de una luz blanca que emanaban de cu cuerpo.

Tío Vernon y Dudley se asustaron, mientras que Ron y Hermione observaban asombrados como la luz de ambos se juntaba en una esfera, cuando ambos dejaron de emanar esa luz, la bola que se había formado comenzó a apagarse hasta también desaparecer.

- La protección se ha terminado – dijo Harry – es hora de irnos.