HEY OYE HEY QUE PASO PERO QUE PASOOOO!
Bueno damas y caballeros, he vuelto a subir el capitulo debido a un problema con el formato anterior, se veia confuso y no separaba las escenas, razon por la cual me puse a la tarea de quitarlo y subirlo como los Dioses mandan.
Nuevamente este capi va dedicado a Portia White y a Maarti
Ahora si, una aclaracion, las partes donde van estas graciosas OOOOOOOOOOOO separan escenas, asi para que no quede todo como una mescolanza toda fea ;)
CAPITULO II: palabras que pueden encarcelar y liberar a la vez.
Rose caminaba furiosa de nuevo, pero había algo más en si misma que le gritaba alivio, que todo estaba bien de una vez por todas y para siempre. Lo que siempre quiso decir
No quiero ser salvada de Scorpius Malfoy
Entro al gran comedor antes que el gran chisme, y resuelta a no hacer esperar más a las personas en el sitio camino hacia la mesa Slytherin, aunque haciendo honor a la verdad eso no era raro ya que ella acostumbraba a intercambiar algunas palabras con su primo antes del almuerzo. Esta vez no era la excepción, fue hacia Albus y hablaron de algo que en verdad sorprendió al chico. Luego ella camino hacia otro sitio no muy alejado de su primo.
-Hola Scorpius- dijo ella sonriendo al rubio.
-Rose- él se sorprendió y no se molestó en ocultarlo- que haces aquí.
-Solo quería pedirte disculpas por lo que dijo Lily.
-Bueno, no me hizo sentir mal…
-Claro que lo hizo! Ella se cree que puede tratarte como se le dé la gana- quería decir algo mas, quería decirle que fueran amigos pero freno su lengua y se limito a sonreírle- no volverá a pasar.
-volverá a pasar, estoy seguro- Scorpius le regalo su mejor sonrisa- pero estaré tranquilo si tengo a esta leona protegiéndome.
-Y… yo… claro- apenas pudo decir antes de girarse rápidamente y correr a su mesa.
-Gracias Rose…- susurro él mirando como ella se sentaba entre los Gryffindor
OOOOOOOO
Scorpius Malfoy creció en la Mansión Malfoy junto a su familia, que incluía a sus abuelos. Eran un total de cinco personas para ocupar una casa tan grande. El pequeño Malfoy era totalmente consciente del papel desempeñado por su familia durante la guerra contra Voldemort, aunque claro, el Ministerio se encargaba de recordárselo cada vez que tenía alguna duda.
Desde que tenía memoria los del Ministerio, entre ellos varios Aurores, llegaban a la mansión y se ponían a buscar o investigar o lo que fuera. Siempre por órdenes del Primer Ministro. Pero ya no había nada que ocultar, todo lo que fuera algún indicio de magia oscura se lo habían llevado hace mucho tiempo, sin embargo los Aurores iban y venían a la gran mansión cada que les daba la gana… lo curioso era que de un tiempo para acá estos Aurores empezaban a ser vistos como familia por Scorpius, eso no molesto a ninguno de los Malfoy, con la guerra y sus consecuencias aprendieron a dejar de ser arrogantes, excesivamente orgullosos y pendencieros. Scorpius sin embargo era una extraña mezcla, él tenía la actitud de sus abuelos casi todo el tiempo, la nueva actitud adoptada desde que acabara la segunda guerra, aunque también podía ser tan caprichoso como su padre o tan silencioso como su madre. Sus ojos eran de color plateado y su cabello rubio oscuro y liso. La diferencia es que él aprendió a ser un "buen chico" a comportarse con las personas y a tener amigos sin importar de dónde venían o si eran del mundo mágico o no, gracias a que sus padres tomaron la sabia decisión de enviarlo a un colegio privado muggle antes de su entrada a Hogwarts, esto ayudo a que Scorpius se destacara por su excelente trato y sencillez, además que fueron los negocios con muggles lo que evito que los Malfoy quedaran en bancarrota.
Sin embargo las cosas no fueron fáciles en Hogwarts, los niños pueden llegar a ser bastante crueles, y eso Scorpius lo descubrió cuando en primer año encontró que todas sus cosas estaban cubiertas con una extraña sustancia pegajosa, verde y mal oliente. A esto ninguno de los Malfoy reacciono como solían hacerlo, Draco se limitó a enviar ropa y útiles nuevos a su hijo, mientras que este trataba con el mayor empeño posible de ganarse a sus compañeros de Slytherin para que lo dejaran en paz. Consiguió eso y más, encontró amigos, entre ellos Albus Potter y en segundo año fue aceptado en el equipo de quidditch de su casa, poco a poco su popularidad creció y su vida se hizo más llevadera, incluso logro que su amistad creciera con aquellos que le habían arruinado sus cosas.
El resto de su vida en la escuela de magia y hechicería transcurrió entre varios planes con sus amigos de Slytherin, tratar de evitarse cuantas peleas pudiera, defenderse de los agresores que lograban encontrarle y curar las heridas que le causaban, no eran muchas pues casi nunca andaba solo y sus amigos terminaban compartiendo hematomas y heridas pequeñas que se mostraban con orgullo entre ellos.
OOOOOOOOO
En la sala común de Slytherin el fuego estaba encendido y algunos estudiantes se pasaban el tiempo jugando ajedrez o haciendo algún deber. Scorpius estaba sentado perezosamente en el sofá frente al fuego leyendo un libro de pociones. Al momento llego Albus Potter.
-Oye Malfoy- Albus sonaba raro, no se sabría definir entre la risa o el llanto.
-Que pasa Potter- Scorpius giro a ver a quien lo llamaba. Su mirada era tranquila, como casi todo el tiempo.
-Quiero hablar contigo a cerca de mi prima.
-Qué pasa con Rose- Scorpius se inquietó un poco
-Sabes que se meterá en problemas por lo que dijo hoy en la tarde. Ya todo el colegio lo sabe- dijo Albus resignado
-Y tú eres uno de los que pondrá problema?- dijo el rubio levantando una ceja.
-como puedes preguntar tremenda estupidez! Malfoy tenias que ser al fin y al cabo- dijo Albus fingiendo indignación
-y tú serás la lumbrera de este sitio.
-Cállate Malfoy, o me arrepentiré- amenazo Albus riendo de buena gana.
-Bueno, como quieras, sin embargo he de decirte que a mi familia tampoco le agradara la noticia- Scorpius parecía tranquilo- al menos eso supongo, mi abuelo no tiene las mejores historias del tuyo, eso bien lo sabes.
-Bueno, en ese caso entonces el único lugar seguro es Hogwarts- dijo Albus.
-Claro, y supones que nos quedaremos aquí toda la vida- Scorpius de repente dejo escapar una risilla, aunque parecía más un bufido.
-Bueno, una amistad entre ustedes dos no puede que sea muy trascendental - dijo Albus sentándose al fin al lado de Scorpius.
-Si, en ese caso- murmuro el rubio.
-Como así que "en ese caso"- inquirió Albus
-Si solo fuéramos amigos, a eso me refiero- dijo Scorpius sin dejar de ver el fuego crepitar.
-¿es que acaso quieres ser algo más?- Albus quería sonar sorprendido pero no hizo que fuera convincente
-Eres mal actor Potter- dijo Scorpius sonriendo de medio lado.
-Creo que si- Albus se resignó a no fingir más- pero no has respondido mi pregunta.
-Ya sabes la respuesta Potter, la has sabido desde siempre, solo que eres mal amigo y no me has ayudado en nada
-es difícil ayudar a alguien que no sabe lo que quiere exactamente- dijo Albus
-ahora lo sé- dijo el rubio bajando la mirada hasta sus zapatos- pero…
-Eres pesimista Malfoy- dijo Albus fijando la vista en el techo
-Que quieres decir- el tono de voz llano y sin sentimiento alguno hizo que Potter dudara de las intenciones de Malfoy, no sabía si era una pregunta, una afirmación, una acusación o una orden.
-Tu si eres un buen actor- dijo Albus mirando a Scorpius- sin embargo no diré nada más.
-Entonces?
-Tendrás que preguntárselo tú a ella. Pero creo que antes de cualquier cosa tienen que conocerse mejor.
-Como digas- dijo Scorpius levantándose de su puesto- y gracias por todo.
-a propósito, Lucy te buscaba, dice que hay algo en la comisión de objetos- dijo Albus sonriendo ampliamente. Scorpius asintió con la cabeza.
OOOOOOOO
-Malfoy?! Me imagine a todos menos a Malfoy, te juro que incluso con tu primo seria menos engorroso- decía Cristal a todo pulmón sin importarle si era oída o no.
-Deja de llamarlo por su apellido Crystal- espeto Rose cansada de la actitud de su amiga- además no es que seamos algo, ni siquiera llegamos a amigos…
-Pero es que aún no me la creo!
-te estoy diciendo que ni siquiera somos amigos y…
-Pero que dirá tu familia!
Rose se quedo en silencio mirando a su amiga, ella escuchaba lo que quería escuchar, y en este caso era la confirmación de una amistad bastante dudosa, Rose rodo los ojos y se rindió, de nada serviría negarlo.
-Que diga lo que quiera, ya estoy cansada de siempre hacer lo que ellos me piden hacer, durante seis años he sido una buena estudiante, buena chica, hija obediente… todo eso. Es hora de cambiar- Rose parecía decidida.
-Pero tan radicalmente?- dijo Cristal con preocupación, Rose dejo caer sus hombros
-maldición deja ya de hacer drama mujer! Solo dije que…
-que no quieres ser salvada de Scorpius Malfoy, todo el mundo lo sabe!
-lo que significa que estoy bien, que no veo nada malo si soy la amiga de Scorp…
-por favor amiga, no lo digas!- Cristal se llevo una mano a la frente, cualquiera diría que estaba actuando de manera graciosa pero Rose sabia mejor, no era actuación, Cristal era así.
-entonces déjame en paz- la pelirroja prefirió dar vuelta y alejarse, cuando no puedes hacer entender a alguien es mejor dejarlos ahí.
-Pero yo no…- dijo Cristal deteniendo a Rose, esta giro los ojos exasperada, pero dejo que la morena hablara- eres mi amiga así que estaré a tu lado para cuidarte.
-aham… veo un gran "pero" acercarse- dijo Rose secamente
-Pero tendrás que prometerme que solo serán amigos- suplico Cristal- si saldrían con que son algo más creo que me daría algo
-Ya lo dijiste, eres mi amiga y como tal te recomiendo no hacer sugerencias sobre temas que son exclusivamente de mi injerencia- dijo Rose mirando fríamente a la morena- lo que haga o deje de hacer con Scorpius es cosa mía, si estás de acuerdo o no con eso me tiene sin cuidado.
-No, Rose, por favor, escúchame…- Cristal se sorprendió por la respuesta de su amiga- es solo que tengo miedo, si?
-de que.
-de muchas cosas! Del que dirán, de tu futuro…
-si tanto te preocupan esas cosas entonces déjame en paz, además, de qué futuro estás hablando mujer! Te estoy diciendo…- Rose puso ambas manos frente a Cristal evitando así que esta la interrumpiera nuevamente- te estoy diciendo que ni siquiera somos amigos, jamás he hablado con él más que aquellas palabras del otro día, así que deja mi futuro en paz, y también el qué dirán. Si?
-yo…
-si?
-si…
-Bien- dijo Rose aún con voz dura. No añadió nada mas, y Cristal tampoco hizo el intento, la pelirroja estaba furiosa, por lo que era mejor dejar que se le pasara.
Continuaron caminando hacia el aula de Artimancia, una al lado de la otra sin intercambiar ni un suspiro cuando una voz las detuvo.
-Rose Weasley!- la voz de un niño de segundo año de Slytherin, seguido por otros dos de sexto, compañeros de Albus que la pelirroja conocía de vistas nada más.
-Que pasa esta vez- dijo Rose divertida, el niño tenía la cara colorada.
-Mensaje… de parte de… Al… Albus Potter- dijo el niño tendiendo la nota a Rose.
Ella agradeció al mensajero y tomo el papel, los tres Slytherin se dieron media vuelta y volvieron por donde vinieron sin intercambiar más palabras, todos los que estaban por ahí cerca se acercaron curiosos, por esa misma razón Rose decidió leer el mensaje más tarde.
-Creo que esta vez sí tendremos que esperar- dijo Cristal a su amiga, Rose asintió con la cabeza y entraron al salón.
-Sera en clases…
-Sí, supongo- contesto sencillamente la de ojos verdes.
OOOOOOO
"Rose. Quisiera hablar contigo, en el salón vacío. Nos vemos mañana después del almuerzo. ATT: A.P"
OOOOOOOO
Hugo estaba en la biblioteca preparándose para los TIMOS (por adelantado), se sentía cada vez mas nervioso cuando terminaba una hoja y seguía con la siguiente, de algún modo el pensamiento de que entre más sabia menos conocía se hacía en su mente un hervidero de preocupación. Tenía la necesidad de leer y seguir leyendo libros tras libros, devorando toda información que llegara a sus manos. Tenía que saber, tenía que saber… me parezco a mi madre pensaba Hugo mirando con detenimiento los gráficos de uno de los tantos libros debería aprender a relajarme, como mi padre, o mis tíos… o mi hermana… o mis primos… como todo el resto de mi familia
Con estos pensamientos tan lógicos en su mente cerró los ojos un minuto y echo su cabeza hacia atrás. Pensando… que debería hacer, ya tenía leídos casi todos los libros de aquella sección.
-hey Hugo!- Lily llamo a su primo en un susurro.
-que pasa Lil'- respondió el chico en el mismo tono de voz.
-necesitamos hacer algo con tu hermana- dijo la chica sentándose al lado de su primo.
-pasa algo con Rose?
-algo muy grave- dijo esta mirando a Hugo con preocupación.
-acaso se rompió una uña, se le está cayendo el cabello o esta nerviosa por algún examen- dijo Hugo despreocupadamente, Lily miro a su primo con más detenimiento y el silencio se extendió entre ellos.
Aun no se ha enterado, eso le pasa por pasarse metido en la biblioteca, jamás sabe cuando pasa algo realmente importante… razono Lily mientras aun seguía viendo a su primo
-si- dijo Lily- ella está muy preocupada por los exámenes y hace cosas muy locas, tu sabes, grita por los pasillos, insulta a todo el mundo, escribe grafitis en las aulas vacías, se mete al baño de los prefectos mientras estos se están bañando… en fin, quisiera que hables con ella para que sus actos vandálicos cesen un poco, hace quedar mal a la familia, recuerda que yo también soy Weasley.
-tienes razón- dijo él levantando una ceja sabiendo que todo lo que Lily decía no era mas que una exageración, además su prima sonreía de oreja a oreja, si, eso era una exageración- hablare con mi hermana esta misma noche, o antes si me la encuentro por los pasillos… le diré que deje de ser tan… tan… bueno, tan ella.
-y tu deberías relajarte- respondió Lily suprimiendo una sonrisa, se le hacía gracioso escuchar a su primo hablar de relajarse antes de un examen- has estado metido en esta biblioteca desde que entramos a clases… y nos queda aún un año para los TIMO
-bueno, este es el último que leeré… por hoy- dijo resignado Hugo- descansare.
-buena idea primito- Lily se levantó de su puesto para salir de la biblioteca- entonces nos vemos.
-si- respondió Hugo organizando los libros.
Lily salió de la biblioteca con tristeza, como si hubiese hecho algo malo, como si se lamentara de no haber hablado con la verdad a su primo, pero al tiempo tenia miedo, quería a Rose, era su prima después de todo, razón por la cual no se decidía aun si debía hablar o quedarse callada. Que podría ser lo mejor?
OOOOOOOO
Durante la cena Rose fue de nuevo hacia la mesa Slytherin. El rumor de que ellos dos eran algo era ya un chisme comunitario y algo que todos querían ver de primera mano.
"un Malfoy y una Weasley" ese era el titulo general que abría cualquier discusión al respecto de ellos dos, y hoy los apellidos sonaron en un susurro general, lleno de impaciencia y curiosidad cuando la chica de Gryffindor sonrió al rubio pero fue a sentarse a un lado de su primo.
-Rose- dijo Albus preocupado cuando ella tomo asiento a un lado de él.
-quisiera saber si puedes hacerme un favor-dijo ella en un susurro para que solo él la escuchara, tratando de ocultar su rostro.
-lo que quieras
-podríamos almorzar mañana en el salón vacío?
-almorzar?
-Sí, ya sabes, así podremos hablar los dos más tranquilamente, no hay necesidad de que se entere el resto, además no podría comer si tienes algo tan secreto que contarme- finalizo Rose sonriendo brillantemente
-no hay problema- dijo Albus sonriendo de manera muy similar a su padre.
-gracias primito- respondió la castaña guiñando un ojo, se levantó y se dirigió la mesa de su casa, cuando pasaba al lado de Scorpius y le saludo con la mano, él le respondió con una sonrisa y entonces ella se fue a la mesa de su casa al lado de su amiga Cristal.
-qué te pasa Rose- dijo Cristal tratando de calmar su genio- sé que ya hablamos de esto, pero comportarte tan tranquilamente no es bueno, sabes que no es bueno. Estas bajo la mirada de todo el mundo!
-nada malo ha pasado verdad?- dijo ella- fue solo un saludo, que crees.
-y que le decías a tu primo, seguro que tiene que ver con ese Malfoy
-cosas.
-qué cosas
-cosas que no te confiaré mientras tu sigas pensando que Scorpius es un mago oscuro.
-y acaso no lo será.
-Cristal- susurro Rose cerrando los ojos- no vuelvas a dirigirme la palabra
Dicho esto Rose sencillamente se sirvió comida en su plato e hizo el mejor acto de indiferencia a las suplicas de su amiga de que la escuchara y la perdonara. Cristal finalmente no pudo redimirse, las ofensas hacia Scorpius quedaron grabadas en la mente de Rose Weasley con fuego.
OOOOOOOO
Ron Weasley era conocido como el mejor amigo del célebre Harry Potter, y Ron al igual que su esposa eran muy sencillos y no tenían problema en contar sus aventuras cuando se lo pedían, por supuesto que no entraban en detalles y solo contaban la superficie. A sus hijos les enseñaron a tener esa misma humildad, pero algo al parecer les salió mal.
Rose Weasley era sin duda una excepción a la regla, ella era orgullosa en extremo y difícil para admitir sus errores, pocas veces se relacionaba con personas distintas a su familia porque consideraba que era imposible entablar una conversación que tuviera un significado profundo para ella. Por supuesto que creció en medio de una época en la cual apenas se estaba llegando a restablecer el orden perdido durante la batalla contra Voldemort y todos los que conocían los hechos le preguntaban a la "pequeña Rose" que opinaba del rol de sus padres y conocidos en el asunto. Hasta los cinco o seis años ella se esmeraba en dar una respuesta, trataba de acertar en la descripción de sus emociones y además daba detalle de todo lo que conocía, que en verdad era poco o nada. Pero luego se dio cuenta que era inútil, a los siete ella respondía esas preguntas porque se sentía obligada a hacerlo, poco a poco dejó el esmero y la descripción infantil para empezar con respuestas monosilábicas y un tanto frías. Desde los ocho años Rose empezó a desear conversaciones distintas a las ya vividas desde que aprendió a hablar hasta que la dura realidad le cayó como un baldado de agua fría: las personas solo la veían como la hija de Ron y Hermione Weasley, que eran los amigos incondicionales de Harry Potter y como si fuera poco, Harry era su padrino. Ella no tenía nada en contra de su tío-padrino, es más, lo quería tanto que a veces parecía más hija de Harry que de Ron, pero la verdad era que entre más le nombraban el dichoso asunto del "niño que vivió" más se daba cuenta de lo vacía que era su verdadera naturaleza.
Y aún más, algo que no quería aceptar era que a la edad de dieciséis años ella tenía la misma información sobre la guerra que cuando tenía cinco. Nada había cambiado, nada más le quería decir su familia.
Cuando en el colegio Hogwarts la designaron a Gryffindor pensó inmediatamente que su vida había entrado en un bucle. Ella quería ser de Reavenclaw solo para demostrarse a sí misma que era mucho más que una narración de primera mano de la superficial perspectiva de sus padres en la batalla. Por supuesto que pensaba en su hermano, el cual había vivido también con el karma de ser hijo de famosos pero a él era indiferente a eso a ratos, en otros momentos disfrutaba la atención recibida. En cuanto a los primos de ella, los Potter… bueno ellos si la deberían pasar mal, pensaba, de todas maneras eran los hijos de Harry Potter, sin embargo Lily eligió estar en Gryffindor porque le parecía bien, al igual que James, por otro lado Albus eligió estar en Slytherin.
Él sí pudo demostrar que era algo más que una narración de primera mano. Y aunque las cosas se salieron de tono cuando el segundo hijo de Harry vistió el verde y plata, Albus se veía feliz, y Rose lo envidiaba.
Y ahora que ella podía elegir entre dos cursos de acción, opto por el más arriesgado, el que le traería problemas en grande, el que seguramente la haría llorar más, porque así mismo la haría feliz, valía la pena, porque Scorpius Malfoy la vio como la persona que ella luchaba por ser, más allá de los apellidos o el trasfondo familiar, él salto la cerca invisible que ambos se pusieron el primer día en Hogwarts, finalmente, luego de seis años de duda.
OOOOOOOOO
Eran las nueve menos cuarto de aquel día gris y frio de invierno. Rose se sentía a reventar con el cumulo de emociones que la embargaban, primero se sentía nerviosa, luego segura, luego inmadura, luego decidida. También estaba el asunto con Cristal que parecía no tomar descanso. Pero Rose había tomado una decisión y terca como era no cedería ni un centímetro, por ahora al menos.
Pero no era el momento para pensar en eso, Rose se sentía débil de fuerzas y era solo por los nervios, había ido al comedor y saco mucha comida como pudo, luego fue al aula vacía, en la cual siempre se reunía con su primo Albus, y puso todo ahí, tenía una corazonada que no la dejaba tranquila, por las barbas de Dumbledore, si iba a almorzar con su primo, no es cierto?... verdad que si?, si, si ,si, eso trataba de meterse hasta por los ojos, el pleno convencimiento de que no tenía nada por lo cual preocuparse para el día de hoy, aun así, por si acaso, arreglo su cabello tanto como pudo y consiguió ricas tartas de frambuesa, como lo hizo? Bueno, tenía amigos entre los elfos domésticos que la ayudaban con cosas pequeñas como esta. Para cuando Rose consiguió que todo estuviera en su sitio ya eran las doce. Aun así el sitio se veía simple, era un salón vacío, mesas por doquier, sillas, un tablero abandonado y solo los elfos domésticos sabrán que más. Decidió mover algunas cosas para dar más espacio al centro, que era donde estaba la mesa, y mientras se daba a si misma voces para apurarse en la labor, Scorpius entro en silencio en el aula. Llevaba un ramo de rosas blancas pequeñas y muy perfumadas, a sugerencia de Albus quien dijo que ese sería un buen detalle… pero porque estaba él ahí? Albus también pensó que sería ese un buen detalle.
-Rose?- dijo él en el suave murmullo de su voz
-Scorpius!- ella giro tan rápido que casi cae al suelo, si antes sentía su corazón desbocado es que no tenía idea de lo que se vendría después.
-perdóname si te asuste- dijo él sonriendo y acercándose a la chica que trataba de calmarse- te traje esto.
Scorpius le entrego el ramo de rosas ligeramente sonrojado, era la primera vez que lo hacía y por todos los lados se veía como algo incómodo, es decir, él estaba con el brazo extendido, sosteniendo las rosas, hacia ella… y ella estaba toda roja, alborotada, sudando por el esfuerzo de mover las mesas, y completamente desconcertada.
-g… gracias Scorpius- Rose recibió las flores, trato de arreglar su cabello con la mano libre pero era inútil, cualquier esfuerzo que hubiera invertido en ello se fue al carajo, nuevamente la maraña indomable hacia su aparición en el peor de los escenarios
-las planté yo mismo- dijo él tratando de sonar animado y no tan nervioso como parecía, pero cuando subió la mirada sus ojos capturaron aquel destello rojizo de los rayos de sol en aquel cabello de ella, inmediatamente volvió a bajar la mirada.
-en el invernadero?- pregunto ella con curiosidad olvidando momentáneamente el incómodo momento que tenían ahora- las recordaría si las hubiera visto, están bellísimas.
-las hay mas hermosas…- Scorpius movió una silla para que Rose pudiera sentarse frente a la improvisada mesa, ella aceptó la invitación.
-mas hermosas? Como que- dijo ella ingenua mientras ambos se sentaban de tal modo que quedaban frente a frente.
-una rosa de verdad.
-en serio Scorpius- respondió la chica riendo- eres malo contando chistes.
-no era un chiste- dijo él sonriendo aún más- hay una rosa aún más hermosa que todas las del mundo.
-¿en serio?- ella parecía entretenida
-en serio- respondió sencillamente él
-y dime cual es o donde esta esa rosa, si lo que dices es correcto, quiero verla. Debe ser bellísima.
-créeme, si lo es- dijo él- es hermosa como nada sobre este planeta.
-y donde esta?
-muy cerca.
-supongo que está en los invernaderos, de lo contrario no podría vivir cuando empiece el invierno.
-en este preciso instante no está ahí, pero a veces suelo encontrar a esta rosa entre las plantas de herbologia.
-entonces no ha de ser muy difícil verla entre tantas plantas raras- dijo riendo Rose - pero yo nunca la he visto.
-eso es porque tu estas distraída- dijo él con aquella risa cariñosa y cálida.
-tengo mis razones.
-Y cuáles son tus razones.
-razones… especiales- susurro ella sonrojándose nuevamente.
- debe ser algo muy importante.
-lo es- afirmo ella rápidamente, asintiendo con la cabeza- quizás algún día te lo diga.
- y yo te llevare a conocer aquella rosa- dijo él como si intercambiaran promesas.
Nuevamente un silencio incomodo se posó entre ellos, Scorpius entonces se ofreció a poner las rosas en algún sitio donde no estorbaran, Rose se las devolvió en medio de movimientos torpes y risas nerviosas. Cuando Scorpius volvió a sentarse ambos quedaron viendo la comida sin tomar un solo bocado.
-y… bueno, no es que… yo… emm- empezó Rose, tan nerviosa que su voz temblaba como una hoja al viento.
-Albus dijo que querías hablar conmigo, me trajo y se fue… dijo que no me preocuparía por el almuerzo y… bueno…
A medida que Scorpius se explicaba Rose abría más y más los ojos, no lo podía creer! Su primo en verdad fue capaz de una treta tan infantil como esa?
-no lo sabias?- finalmente dijo Scorpius dándose cuenta de la sencilla trampa en la que había caído, Rose solo negó con la cabeza- Potter…
-l… la verdad mi primo me envió una nota… ayer, me dijo que quería hablar de algo conmigo aquí… luego del almuerzo, pero yo le dije que estaba bien si almorzábamos aquí y…
-oh- Scorpius se mordió el labio y frunció levemente el ceño, mirando hacia abajo- llamare a Al, le diré que lo esperas. Perdón si te hice sentir incomoda, yo pensaba que… olvídalo.
El rubio se puso de pie directo a la puerta, Rose abrió grande los ojos comprendiendo, segundos después, lo que seguramente estaba pensando Scorpius.
-por favor no te vayas!- dijo ella poniéndose de pie al instante, sin meditar mucho en sus palabras pues un repentino pánico atenazo su corazón, alcanzando a agarrar al rubio por la manga de su túnica, este se giró sorprendido- por favor quédate conmigo…
Ahora el silencio volvió, pero este ya no era incomodo, era ese silencio que ocurre cuando dos almas se miran por primera vez, Rose trato de sonreír pero fue inútil, estaba absorta en aquellos ojos grises, Scorpius solo tuvo cabeza para asentir y volver a su puesto, la súplica de la pelirroja lo desarmo completamente "quédate conmigo" y en lo único en lo que podía pensar era en decirle "hasta donde tu corazón me quiera a tu lado" pero no se atrevió a materializar esas palabras, sería bastante incomodo si lo hiciera ahora, repentinamente, luego de seis años de estarse viendo casualmente por los pasillos, en las clases o en el Gran Comedor, de estar soñando con sus ojos, con su voz, de estar hablando con su primo de la manera más disimulada posible sobre ella… sería bastante estúpido confesarse ahora que por primera vez entablaban una conversación que durara más de cinco minutos.
Ambos se sentaron lentamente, desviaron sus miradas cuando se dieron cuenta que ya habían pasado el límite de tiempo decente en que te quedas viendo a los ojos de una persona, la comida seguía intacta, entonces Scorpius pensó que era una buena forma de romper el hielo.
-empezamos?- dijo él con una media sonrisa, Rose asintió aliviada.
Los dos se sirvieron la comida y empezaron, no había palabras, nuevamente ese silencio incómodo. El sonido de los cubiertos y los esporádicos sonidos de aprobación a cada plato era lo único que interrumpía la meditación de cada uno.
-fue genial el último partido de Quidditch- dijo Rose, sencillamente se le vino a la cabeza el tema y quiso comentarlo, eso no era muy frecuente en ella pero la situación no daba para más.
-sí, Reavenclaw jugó bien, pero nadie se esperaba que Hufflepuff tuviera ese contraataque- hablo Scorpius, ese era un tema que él disfrutaba sobremanera, después de todo era el buscador de Slytherin, tenía que estudiar a sus adversarios. Se alegraba que Rose iniciara una conversación por este estilo.
-la forma como Maxima golpeo esa blugger debería estar escrita en alguna parte- comento Rose sintiéndose más cómoda, Scorpius sonrió.
-no me gustaría que me alcance, da miedo.
-pero ustedes tienen a ese grandote, como se llama?
-Zack?- dijo Scorpius cortando el pollo.
-si, ese. Lo he visto, es tremendo golpeador!
-pero te lo digo, ayer exactamente estábamos hablando de eso y él mismo admitió que el brazo de esa Hufflpepuff debe ser de acero o algo así, porque saco volando a Amir del campo! Y hay que ver que ese chico es masivo.
-¿Quién dijo que los Hufflepuff eran suaves?- dijo Rose llevándose un pedazo de pollo a la boca.
-quien sea que lo haya dicho, ahora tendrá que tragarse sus palabras con jugo de calabaza- respondió Scorpius riendo, levantando el vaso que contenía el jugo- salud por Hufflepuff, que siempre contradigan lo que se diga de ellos y que de una vez demuestren que están hechos de algo más que suaves plumas de ganso.
-salud- dijo Rose chocando suavemente su vaso de jugo de calabaza contra el de él, provocando un leve tintineo ahogado por las risas de ambos- jamás pensé que un Malfoy admitiría sus errores.
- y yo nunca imagine que un Weasley me invitaría a comer.
-si… sabias que hoy tenía un presentimiento que no me dejo tomar apuntes en la clase de la profesora Lovegood?- dijo Rose bebiendo el contenido de su vaso.
-no puede ser, estas en problemas!- dijo Scorpius abriendo los ojos bien grande, Rose casi se atraganta con el jugo.
-porque!
-porque ya no sabrás como distinguir a un dragón de una lagartija!- dijo Scorpius en medio de risas, Rose empezó a reír también.
-no me digas!- dijo ella sin poder parar- que voy a hacer ahora!
Volvieron a reír, y casi no acabaron de comer porque cada cosa que decían era motivo de risa, pero solo para ellos dos, era personal, privado.
Era sagrado.
OOOOOOO
Las vacaciones de navidad pronto empezarían y era divertido porque todos en el castillo se preparaban para ir a sus casas, o los que se quedaban, ya estaban planeando que hacer durante esos días. Scorpius y Rose habían seguido viéndose en secreto, en aquel salón olvidado, almorzando, a veces cenando, a veces haciendo tareas, a veces haciendo nada. Pero siempre era divertido, cada vez los silencios eran menos, y los pocos que ocurrían eran porque ellos querían que así fuera, la amistad se fue fortaleciendo y con el tiempo encontraron que aquel salón se convirtió en su sitio preferido en todo el colegio, ahí podían hablar tranquilamente como si nada, solo eran Rose y Scorpius, sin Malfoys o Weasleys, sin guerras o pasados, añoraban los momentos libres que pudieran compartir y siempre planeaban que más cosas podrían hacer, llevaban libros o juegos de mesa y podían pasar horas antes de darse cuenta que era tarde, que habían perdido unas cuantas clases o que ya era pasada la media noche.
Albus Severus Potter estaba en la sala común de Slytherin cuando vio que Scorpius llegaba tranquilamente a sentarse donde siempre se sentaba, frente al fuego. Miro a Albus y notó que quería decirle algo.
-que pasa Potter- dijo Scorpius con aire cansado.
-iras a tu casa en navidad?- pregunto Albus acercándose al otro
-sí, parece que aún no se enteran-respondió el rubio encogiéndose de hombros- Rose ira a su casa?
-sí, no quería ir pero resulta que tampoco se han enterado y eso me alegra mucho.
-pensé que tu hermana les diría algo- comento Scorpius relajándose en el sillón, lo mismo hizo Albus al lado de él.
-tuve que amenazarla.
-¿Qué?- Scorpius dio un sobresalto y una chispa divertida que solo Rose había visto apareció en sus ojos.
-en serio, tuve que decirle que se quedara con la boca cerrada, la que tenía que decir algo a cerca de todo esto era Rose y nadie más que ella- respondió el de cabello alborotado sonriendo.
-eres un Slytherin, y que a nadie le quepa duda de ello- dijo Scorpius.
-solo hago lo que tengo que hacer, dije que los ayudaría, pues bien, los ayudo. Desgraciadamente mis influencias no son tan grandes como quisiera, hasta ahora he logrado que todo esto no salga de Hogwarts. Hasta ahora.
-y como has hecho eso?- Scorpius se relajó de nuevo pero parecía muy interesado. Albus sonrió con satisfacción.
-qué bueno que lo preguntas- respondió- hice un hechizo sencillo, todas las lechuzas irían primero a mí para que yo revisara la correspondencia, así todas las cartas que contenían alguna insinuación de lo que ocurre entre ustedes fueron cambiadas, me ha tomado un montón de tiempo.
-por eso te ha ido tan mal en estas últimas semanas.
-sacrificios- dijo Albus encogiéndose de hombros.
-eres en serio un Slytherin- dijo Scorpius en una afirmación.
-supongo que gracias. Pero como te podrás imaginar no puedo hechizar a todos los que van a salir para que no hablen.
-si puedes- dijo Scorpius sonriendo ahora igual que Albus.
-que quieres decir…
-Alastor Moody- dijo sencillamente Scorpius.
-eres en serio un Slytherin- dijo Albus en el mismo tono orgulloso que usara Scorpius- y además eres Malfoy.
-claramente así es- respondió el rubio sonriendo- pero habremos de movernos rápido, la próxima semana saldrán de aquí.
-espero que sepas lo que haces
-ciertamente- dijo Scorpius levantándose- pero nunca lo he aplicado.
-entonces…
-vamos- dijo el rubio caminando directo hacia la salida de la sala común, Albus lo siguió- hay que preguntarle a Rose si quiere que lo hagamos.
-no dudo en que ella diga que si- ahora ambos estaban fuera de la casa Slytherin.
-su opinión cuenta, así sea predecible su respuesta.
OOOOOOOO
Rose caminaba distraída por los pasillos del colegio, directo hacia el Gran Comedor. Pensaba en lo que sucedería luego de sus vacaciones, como sería su vida, ¿sus padres llegarían a aceptar a Scorpius? ¿La perdonarían y dejarían que su vida sea tal y como hasta ese momento? ¿Los Malfoy la dejarían en paz? Sobretodo esta ultima la tenía nerviosa, bueno, no es que fuera la novia de Scorpius ni nada, aunque estos últimos meses… bueno, sus sentimientos se habían reforzado y estaba segura que Scorpius, de alguna manera, correspondía a su corazón, más de una vez lo había pillado viéndola con ojos soñadores… pero algún día los Malfoy la aceptarían? Estaba más que segura que su familia si sería capaz de acoger a Scorpius, luego de que lo conocieran y vieran lo buen chico que es en verdad harían las diferencias a un lado, pero no podía decir lo mismo de los otros, aquella familia de aristócratas magos seguramente jamás la dejarían en paz, y aun solo siendo la amiga de Scorpius le armarían problema, eso lo tenía claro como el agua, no quería imaginarse si fueran algo más.
-Rose!- la chica giro para encontrar a quien la estaba llamando.
-primo- respondió ella con aire ausente, Albus estaba solo.
-quiero hablar contigo, en privado- dijo el de cabello alborotado luciendo una gran sonrisa.
-como quieras- dijo ella, eso del "hablar en privado" se había vuelto muy común en su vida, por fin tenía secretos importantes, ya no se sentía como la chica común que siempre creyó ser.
Albus la dirigió hasta el mismo salón vacío de siempre. Cuando Rose entro se encontró con que Scorpius también la estaba esperando, y a pesar que ya estaba acostumbrada a su presencia no pudo evitar sonrojarse al verlo.
Él se había sentado cerca de una ventana, miraba fijamente el exterior con aire ausente mientras el pálido sol de invierno iluminaba su cabello, sus facciones relajadas y su sonrisa permanente… parecía etéreo.
-hola Rose!- saludo Scorpius cuando ambos entraron en el salón, él se levantó de su puesto. Ahora el sol lo iluminaba desde atrás, parecía que la luz provenía de él, que lo traspasaba y que emergía de su cuerpo. Rose se sonrojo aún más.
-hola Scorpius- saludo ella sin creerse lo que estaba viendo.
Albus no se había dado cuenta de que su prima estaba petrificada mirando a Scorpius, ni que Scorpius estaba igual. Rose tenía el pelo suelto por primera vez desde que entrara a Hogwarts, eso se debía a que la carrera hasta ese sitio hizo que el prendedor se cayera de su rojo cabello, sus ojos azules resaltaban cuando ella se sonrojaba. Scorpius la admiro un minuto más antes de sonreír de nuevo y dirigirse hacia Albus.
-ya le adelantaste algo a tu prima?
-no en verdad…
-que están planeando- ahora Rose se despertó de su letargo, seguía sonrojada pero estaba lo suficientemente despierta como para saber de qué iba el tema. Scorpius le acerco una silla para que ella se sentara.
-un hechizo-dijo Albus siniestramente. Y luego él le explico lo que planeaban hacer, Rose escucho atentamente cada parte del plan, Scorpius permanecía de pie tras ella asintiendo en todo lo que Albus decía.
-te parece bien?- pregunto Scorpius cuando Albus termino de contar el plan.
-claro que sí, pero se darán cuenta de que están hechizados y los primeros culpables seremos nosotros, y me refiero a los dos, Scorpius- dijo ella levantando un poco la cabeza para encontrarse con los grises ojos del rubio.
- el culpable seré yo-dijo él con voz calmada, Rose iba a decir algo pero Albus la interrumpió.
- además si se dan cuenta de que están hechizados es porque son unos chismosos de primera- dijo Albus cruzándose de brazos- y si vamos a hacer algo tiene que ser durante la cena de mañana o el desayudo de pasado mañana.
-a persuadir a los elfos domésticos entonces- dijo Rose muy feliz- me alegro que me hayan preguntado. Me hubiese sentido muy mal si no lo hicieran.
- fue idea de Scorpius el preguntarte- dijo Albus sonriendo y señalando a su compañero Slytherin.
- gracias Scorpius- dijo ella en un susurro.
- de nada- respondió el rubio- ahora vamos, hay mucho que hacer.
-a la cocina- dijo Albus muy animado.
OOOOOOOOOO
Durante aquel día los tres estuvieron muy ocupados ya haciendo los preparativos necesarios, ya ganándose a los elfos domésticos del castillo para que todo estuviera listo la mañana del 23. Durante el desayuno Cristal estuvo preguntando a medio mundo donde estaba Rose, nadie la había visto desde aquella mañana cuando salió muy apresurada de su habitación (y eso que había regresado tarde en la noche), parecía que la tierra se la había tragado… o que Malfoy la había secuestrado.
-buenos días Anastasia- repentinamente la voz de quien era buscada irrumpió en el Gran Comedor
-a… Rose, como estas- dijo la chica de Gryffindor algo asustada, Anastasia era de piel chocolate, ojos oscuros y cabello negro y crespo, era compañera de habitación de Rose y estaba muy enterada de lo que ocurría con Malfoy.
-muy bien como podrás ver- dijo la castaña sentándose al lado de Anastasia.
-Cristal te buscaba- dijo la morena ya más calmada.
-que me siga buscando- bufo Rose sirviéndose el desayuno- y vas a ir a tu casa estas vacaciones?
-si, por supuesto- respondió Anastasia muy animada.
-eso suena genial- dijo la castaña sin cambiar su buen humor.
-y tú?- pregunto Anastasia preocupada- vas a ir a tu casa?
-sí, también estamos planeando un viaje, este año iremos a Paris- respondió Rose muy emocionada.
-entonces tus padres lo han aceptado?- dijo la morena muy sorprendida
-aceptar que?- pregunto Rose mientras Anastasia se metía unos huevos revueltos en la boca.
-que seas novia de Malfoy- respondió ella luego de un rato
-¡no soy la novia de Scorpius!- dijo Rose sonrojándose hasta las orejas- solo soy su amiga…
-pero todo el mundo dice que…- Anastasia iba a continuar pero se interrumpió- Me desagradan tanto esos comentarios absurdos!
-bueno, supongo que gracias por eso- dijo Rose suprimiendo una risa. Ella no había tocado la comida.
-entonces tus padres lo aceptaron- repitió la morena partiendo un pedazo de pan por la mitad.
- no, ellos no lo saben aún- dijo tranquilamente Rose, se acercó un vaso con jugo de calabaza a los labios pero no lo bebió.
- ¿no lo saben?
-ni siquiera lo sospechan- respondió Rose.
-nadie de Hogwarts ha comentado nada al respecto?
-así parece- dijo Rose satisfecha.
-pero seguramente en estas vacaciones más de uno va a decirlo- dijo Anastasia queriendo no sonar preocupada.
- bueno, eso depende- dijo Rose algo siniestra- pero yo estoy segura de que puedo confiar en ti, verdad Anastasia?- dijo Rose levantándose de su puesto y mirando a la morena con una sonrisa entre forzada y cariñosa.
-por supuesto que puedes confiar en mí, yo no soy una chismosa- dijo Anastasia algo ofendida.
Rose salió del gran comedor al tiempo que Scorpius y Albus entraban por separado, los tres intercambiaron miradas por un breve segundo.
-bien- dijo Albus en un susurro que solo Scorpius pudo oír.
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no hay nada malo, solo somos amigos no? que puede pasar...
no... yo ya no quiero que seamos amigos
