Notas de la Autora: Muchísimas gracias a las que dejaron reviews, me ponen contentísima, y espero seguir viéndolas, y que les guste la historia. Se aceptan críticas, ayudan a mejorar. Es un lindo capítulo, en especial la última parte, peeero... es muy largo, ojalá no les moleste y tengan tiempo para leerlo entero. Cuando subí el primer capítulo me olvide de aclarar: Los personajes mencionados en esta historia no me pertenecen, son creación de J.K. Rowling, en su increíble libro: Harry Potter.
Ahora sí, los dejo con el capítulo.
Una ducha placentera…
- ¿Qué crees que le guste más a Harry?- Preguntaba Ginny, ya en su habitación y frente a un discreto armario. Desde ya, Hermione sabía de todos los sentimientos de Ginny hacia Harry y de que se había decidido a conquistarlo.
- Perdona, pero tú no seguirás saliendo con Dean ¿verdad?
- Es que no lo he podido ver desde que terminó el año anterior ¿cómo se supone que termine con él?
- Ginny, vas a lastimarlo, tendrías que pensar en terminar con él antes de coquetearle a Harry.
- Te prometo que se lo diré ni bien ponga un pie en el tren.
- Está bien.
- Peeeero, mientras tanto no voy a perder mi oportunidad de empezar mi operativo con Harry. Así que dime ¿qué crees que le guste más, el vestido negro o el verde?- preguntó, sosteniendo en su mano las dos prendas.
- El negro estará bien.- Dijo Hermione con resignación- Y tú qué piensas ¿a Ron le caerá mejor el azul o el rojo?- Ginny no había tardado ni dos segundos en enterarse de los sentimientos de su amiga hacia su hermano.
- Hermione, tú no necesitas ningún vestido para atraparlo, tú ya lo atrapaste.
- Eso no es cierto, pero si vamos al caso, tú tampoco necesitas ningún vestido, ve solamente con tu ropa interior y cae rendido a tus pies.
Las dos estallaron en carcajadas, aunque por dentro Ginny pensaba si sería cierto que Harry caería de esa manera.
- Bueno, entonces ¿qué opinas?- Hermione la sacó de sus pensamientos.
- No lo sé ¿en verdad crees que caería a mis pies?
- Claro que sí, pero yo no hablaba de eso. Te preguntaba si el azul o el rojo.
- Ehh, el rojo, seguro lo matas.- Dijo sonrojada.
Ambas chicas se cambiaron. El rojo vestido de Hermione, era muy corto, en verdad no se sentía especialmente cómoda, pero Ginny le había insistido en que se relajara, y en que los vestidos y las polleras cortas eran armas mortales. Se sostenía por unas finas tiritas que dejaban ver los breteles negros. Ginny la convenció de que ese detalle haría que Ron dejara volar su imaginación, esto hizo que Hermione se sonrojara, pero aceptó tímida. Se había alisado el cabello y lo había dejado suelto, con una hebilla al costado. Por último, los había combinado con unos zapatos de tacón bajo, porque a Hermione le encantaba que Ron fuera bastante más alto que ella, y no quería igualarlo en altura. El negro vestido de Ginny, también era muy corto, pero ya se había acostumbrado hasta tal punto que le gustaba. Al ser más petiza, usaba zapatos de taco aguja. Tenía la espalda descubierta, y el cabello recogido en un rodete, que luego se desataría delante de Harry para causar un buen efecto. Apenas maquilladas, las dos bajaron al comedor. Con una delicadeza inigualable y una sensualidad asombrosa, ambas se sentaron cada una al lado de su víctima. Ron tragó saliva y miró a Harry. Pero este estaba perdido en el vestido de Ginny. Ya era la segunda vez en lo que iba del día que Ginny lo dejaba sin aliento ¿qué estaba pasando? Si fuera otra persona… pero no podía permitirse nada, era la hermana menor de Ron, la hija menor de la familia que lo había tratado como si fuera parte de ella. ¿Por qué Ginny le atraía de esa manera¿Y por qué ella se empecinaba en atraerlo? Parpadeaba de una manera muy coqueta... Apenas se había maquillado, eso a Harry le encantaba, y además el perfume de su cabello… podía olerse desde esos centímetros de distancia. Se estaba volviendo loco, no podía permitir esa atracción hacia la menor de la familia Weasley, sencillamente no. Aunque no era nada sencillo, por el contrario, se le estaba haciendo bastante difícil. Miró a su amigo. No estaba mejor que él, su mirada recorría, sin pausas, el vestido de Hermione. Es que era extrañísimo que Hermione estuviera así vestida…cómo te quiero hermanita, pensó Ron. Evidentemente, solamente se vestiría así bajo la influencia de Ginny, y no le sentaba nada mal. Entonces reaccionó, y miró al resto de la mesa. Fred, George, Bill, Fleur, Charlie y el señor Weasley, ajenos a la llegada impresionante de las chicas. La señora Weasley seguía en la cocina.
- Ginny, ya mismo subes y te cambias.- Le dijo terminante Bill, causando una sonrisa burlona de Fleur.
Harry lo miró con una mezcla de agradecimiento por sacarlo de esa situación y de furia porque le quitara la posibilidad de ver semejante espectáculo.
- No pienso hacerlo Bill. Tú no tienes por qué decirme lo que tengo que hacer.- Se había sentido ofendida ante el comentario de su hermano.
Ginny y Fleur no terminaban de llevarse bien. Bill la miró desafiante. Pero nadie volvió a decir nada. Se creó un ambiente tenso e incómodo en la mesa, así que los gemelos decidieron intervenir.
- Bueno- ya habían notado en otras ocasiones lo poco discreta que era Ginny con su cuerpo y su vestimenta, pero nunca delante de la familia… sospechaban que Harry tenía mucho que ver.- ¿alguien tiene nuevas noticias de la Orden?
Todos los presentes, excepto por ellos, negaron con la cabeza, aún en silencio. Fred y George se miraron, no había resultado su intento por sacar tema de conversación. Ya era hora de darles la noticia, entonces.
- Mañana iremos al Callejón Diagon, mamá.- Molly acababa de entrar.- Nos encontraremos allí con dos muchachas que…- Fred no siguió hablando, creía que ya habían comprendido.
Ginny se echó a reír, si se estaban refiriendo a lo que ella creía, era realmente increíble, nadie sería capaz de tener una relación normal con los gemelos.
- ¿Dos muchachas que qué, chicos?- Dijo Bill, gozando del sonrojo de los gemelos.
- Que salen con nosotros.
- ¡Felicitaciones!- Molly se había lanzado hacia sus hijos, hace mucho tiempo esperaba que tuvieran algo formal ¿qué iba a ser de sus vidas sino?
- ¿Quiénes son las muchachas?- Arthur Weasley habló contento, esperaba igualmente que su esposa.
- Katie Bell y Alicia Spinnet ¿quiénes más?- los dos hablaron al mismo tiempo.
Hermione y Ginny se miraron, hacia ya mucho tiempo que ellas sabían que Katie y Alicia sentían algo por los gemelos, al fin estos dos se habían dado cuenta. Comieron muy animados, por el hecho de que Fred y George estuvieran tan nerviosos. Si les habían contado era porque iba en serio. Luego se sumieron en una larga conversación de quidditch, como de costumbre. Ginny pudo lucirse mucho, a pesar de que sus hermanos pensaran que no era un deporte para señoritas, pues era una excelente jugadora. Disfrutaba más como buscadora, pero ahora formaba parte del equipo de quidditch de Gryffindor como cazadora, bajo el capitaneo de Harry. Por el contrario, Hermione era una jugadora malísima, si es que era jugadora, no había modo de ayudarla, Ron y Ginny lo habían intentado todo, pero el quidditch no era algo que pudiera aprenderse en los libros, por lo tanto, Hermione no se confiaba. Ron… verdaderamente había mejorado muchísimo, y ya no se ponía nervioso. De hecho, se había convertido en un maravilloso guardián y eran muy pocos los que podían presumir de haberle hecho un tanto a Ronald Weasley. Y Harry, ni hace falta mencionarlo, seguía deslumbrando a todos por su manera de manejar la escoba, como si fuera parte de él.
- Bueno, demasiado por esta noche, me parece que todos deberíamos irnos a dormir, mañana debemos levantarnos muy temprano.
- ¿Por qué, mamá?
- Mañana chicos, haremos una visita al número doce de Grimmauld Place. Acaba de llegarme un mensaje urgente.
Ron y Hermione se miraron preocupados, si algo había ocurrido, Harry no se quedaría sentado de brazos cruzados. Pero Ron también pensaba que si les encomendaban alguna misión y algo le sucedía a su querida Hermione, él se moriría. Por otro lado, Hermione, pensaba que no podía imaginarse que pasaría si un día Ron no estuviera más a su lado, es que a pesar de pelear todo el tiempo con él, agradecía todos los días tenerlo junto a ella. Ginny soltó un bufido, una vez más se quedaría afuera de la reunión sola, aún no era mayor de edad. Tendría que intentar inútilmente oír lo que se decía a través de un par de orejas extensibles u oír las terribles noticias a través de Hermione. Harry sintió como era invadido por una gran depresión, probablemente había habido un ataque, probablemente uno de los suyos había caído ¿sino por qué la Orden se reunía tan repentinamente? Sintió una punzada en el pecho al pensar en quién habría caído, rogó a todos los cielos que no fuera Remus, él no. Fred y George se despidieron afligidos, prometiendo estar al día siguiente en la reunión, al igual que Harry, creían que alguien había muerto en un ataque y necesitaban comprobar que sus novias estaban bien, y además solo ellas podían consolarlos y tranquilizarlos. Así que marcharon de allí, para ir a buscarlas. Fleur se abrazó a Bill, que se veía preocupado, sentía que juntos nada podía vencerlos. Charlie miró a su madre, al igual que su padre interrogándola con la mirada, mientras esta se encogía de hombros. Se marcharon a sus habitaciones todos en silencio, sumidos en sus propios pensamientos. Ginny y Hermione, a la habitación de la primera; Harry y Ron, a la habitación del último; Bill y Fleur a la antigua habitación de los gemelos, y Charlie a la suya propia. Los señores Weasley se quedaron en la cocina.
- ¿Qué ha sucedido, Molly?- le preguntó Arthur lo más tranquilamente que pudo.
- Lo mismo que provocó que nos reuniéramos las últimas diez veces, Arthur, un ataque en un pueblo cercano a Hogsmeade acabó con uno de los nuestros.
- ¿Quién, Molly, quién?
- Kingsley. – lo dijo entre sollozos incontenibles, el señor Weasley se acercó para abrazarla, aunque él mismo sentía una pena inmensa y una incredulidad porque Shacklebolt hubiese caído.
Se mantuvieron así, abrazados, conteniéndose y tratando de aliviar el dolor de la pena, y cuando abandonaron la cocina supieron que sería una noche inquietante, esa noche Kingsley aparecería en su mente más de una vez.
Mientras tanto, el resto de la casa dormía, aunque ligeramente. Sólo dos personas permanecían despiertas pasadas las dos de la mañana. Harry no cesaba de dar vueltas preguntándose que habría ocurrido. Harto, decidió ir a lavarse la cara, y luego ir al living hasta que pudiera dormir, para no despertar a Ron con sus vueltas. Pero se encontró con que el cuarto de baño estaba ocupado. Ginny Weasley tampoco podía conciliar el sueño, no dejaba de pensar que mientras todos arriesgaban el pellejo, ella tendría que mantenerse al margen por ser menor de edad. Había demostrado ser una chica muy valiente, y estaba dispuesta a ayudar, pero nadie la escuchaba, todos estaban convencidos de que la pequeña Ginny debía volver a Hogwarts y seguir su curso como si nada sucediera. Pero ella tenía noticias para los que pensaran eso, YA NO ERA UNA NIÑA. El que estuviera dispuesto a aceptarlo, mejor, y el que no, lo lamentaba, ella no pensaba quedarse de brazos cruzados viendo como las personas que más quería resultaban heridas, o aún peor, muertas. Cansada de estos pensamientos, se levantó para darse una ducha que la despejara y no despertar a Hermione. Entró al baño, y aunque no oyó nada ni se encontró con nadie en el camino, hizo un hechizo silenciador para poder ducharse sin tener que molestar. Hermione le había dicho que el Ministerio detectaba el lugar donde se había hecho magia, no la varita que lo había hecho, así que mientras estuviera en esa casa podía utilizar la magia. La ducha fue rápida, tomó una toalla y se envolvió en ella, abrió la puerta del baño y se detuvo en seco, por poco deja caer la toalla de la sorpresa al ver a Harry, que la miraba con la boca abierta. Lo tomó de la muñeca y lo metió en el baño para que nadie pudiera oírles.
- ¿Qué demonios haces aquí, Potter?
- No podía dormir, venía a lavarme la cara- dijo inocentemente-¿qué haces tú aquí, duchándote a estas horas?- Se veía estupendamente bien. Parecía tan niña, tan inocente, envuelta en esa toalla, mirándolo empapada, esas pecas, quizá si era inocente y niña. Luego recordó lo sucedido en la mesa y decidió que no. De todas maneras, ambas cosas lo alentaban.
- Tengo otra idea que tú de lo que es despejarse.
- Bueno,- Harry se mojó la cara- yo ya me voy.
No pudo resistirse, para despedirse la besó en la mejilla, y la abrazó en un abrazo muy largo, mientras olía ese perfume, podía sentir como le molestaba el pantalón, como si fuera extremadamente ajustado, un poco por debajo de las caderas, se mojó lentamente los labios…
- ¿Qué diablos están haciendo?- Harry la soltó sobresaltado, al oír la voz de...
Ron se despertó inquieto, ni siquiera abrió los ojos camino al baño para lavarse la cara ¿para qué? Si total se sabía el camino de memoria, pero entonces abrió la puerta y se encontró con ese espectáculo. Su hermana envuelta en una toalla se dejaba abrazar por Harry, apoyados contra la pileta de lavarse las manos. Sin mencionar que Harry había estado por besarla, y quién sabe qué cosas más estaba por hacerle.
- ¿Y tú qué crees¿Qué estábamos por besarnos? Siempre te imaginas cualquier cosa, Ron.- Mintió Ginny para salir de esa situación.- Me voy.
- Yo también- agregó rápidamente Harry y enfiló hacia el living.
Ron se quedó atónito. Una vez que estuvo solo, se encogió de hombros, se lavó la cara, y marchó hacia el cuarto para volver a dormirse, imaginándose que no encontraría a Harry allí.
Ginny estuvo a punto de agarrar el candelabro que había en el baño y partirle la cabeza a su hermano ¿no podía ser más inoportuno? Si no se lo había imaginado, él iba a besarla, iba a hacerlo, se había mojado los labios sensualmente mientras la miraba, pero entonces tuvo que caer ese imbécil, ahh cuando le contara a Hermione. Lo que sí, es que acostada en su cama, se dio cuenta de que ahora menos podría dormirse, maldijo a Ron una última vez y marchó hacia la cocina, para hacerse un té.
Harry bajó las escaleras desesperado ¿cómo había podido dejar que eso pasara? Se prometió hacer todo lo posible por olvidarse de esa pelirroja y rechazar los intentos acertados que hacía para atraerlo, aunque sabía que Ginny no tenía ningún interés en él, todo lo hacía inconscientemente, si estaba saliendo con Dean Thomas. Para colmo, Ron los había descubierto, verdaderamente la pelirroja había sido muy suspicaz al decirle eso para despistarlo, pero él realmente iba a besarla, había estado a punto de hacerlo, es que la idea de que no tenía nada debajo de esa toalla lo había provocado, y ese perfume… era irresistible. Pero cuando él se dijo hacer todo lo que estaba a su alcance para rechazarla, no se imaginó que el destino le presentaría una prueba tan pronto. Ginny bajaba las escaleras… con un camisón de seda. Demasiado para Harry.
Notas de la Autora: Capítulo súper largo, no se pueden quejar, a menos que no les gusten los capítulos largos, claro, ajaj. Bueno, Ginny no piensa perder un segundo… Y Harry¿aguantará mucho más? En cuanto a Ron y Hermione, los primeros capítulos casi no tienen protagonismo, pero para el cuarto sucede algo, sí, creo que sí. Digieran la idea de Shacklebolt, unos minutos de silencio por él. Cuando escribí Fred y George piensan que Ginny no es 'discreta', no fue para presentar a Ginny como una vendida, sino para resaltar la desaprobación de sus hermanos porque Ginny sea tan mujer. Hasta la próxima, por favor dejen reviews, alientan a seguir subiendo, y aportan nuevas ideas. Besos a todos.
Male.
