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Aquí está el capítulo 2 de
Caricias escarchadas
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Caricias escarchadas
Capítulo 2
Promesas de invierno
Te sentías fatigada, pero con cierto entusiasmo, se escuchaban los gritos felices de los niños jugando con la nieve, y luego abriste tus ojos desmesuradamente, tenías que ir a trabajar era el último día antes de salir de vacaciones, lo cual significaba que sería un día exhausto, todas las personas iban a hacer sus compras este día, eran 3 días antes de Navidad y la tienda estaba saturada, te levantaste apresurada, tomaste tu atuendo y saliste corriendo a la ducha dejando que las frías gotas de agua refrescaran tu cuerpo haciéndote sentir menos somnolienta, te pusiste tu ropa y saliste de la regadera, buscando tus zapatos negros con tacón, corriste al refrigerador y tomaste un vaso de leche, luego recordaste que tenías que prepararle el desayuno a Jamie y… a ¡Jack!, te habías olvidado por completo del espíritu del invierno.
-"Tal vez fue un sueño, un simple sueño que no pertenece a la realidad"-Pensaste caminando a hacer unos emparedados lo más rápido posible, a pesar de haberte dicho eso mentalmente, querías muy en el fondo que él no hubiera sido un sueño, una vez hecho subiste las escaleras y te encontraste con un Jamie somnoliento recién despertando.
-¡Jamie! ¿Cómo estás? ¿Tuviste dulces sueños? ¿Dormiste bien?
-Sí, _, no debiste haberte molestado preparando emparedados para Jack y para mí.
-No es ninguna molestia, hablando de Jack… ¿Dónde está el?-Mencionaste cepillando tu cabello intentando no sentirte decepcionada de no verlo, te volteaste y ahogaste un grito cuando lo viste cerca de ti, el sólo sonrió.
-Buenos días.-Te dijo mientras intentabas que tu respiración volviera a la normalidad.
-Buenos días.-Respondiste mientras Jamie fijaba su vista en Jack, luego en ti, en Jack, en ti y así sucesivamente para ver cuál sería la reacción de ambos, esperaste a que Jamie comiera su emparedado, te cepillaste tus dientes y lo fuiste a dejar a su casa en donde su madre apareció y te dió dinero como agradecimiento por haberlo cuidado, todo iba bien hasta que sentiste una fría brisa recorrer tu cuerpo al caminar, volteaste y estaba el espíritu del invierno caminando junto a ti.
-No tienes que fingir que quieres ayudarme, Jamie es solo un niño inocente que me estima mucho, el todavía no entiende lo que es la vida y las tristezas que pueden ocurrir.
-¿Qué te hace pensar que estoy fingiendo?-Te dijo mientras tu solo agachabas tu rostro arrepintiéndote de haber hablado sin pensar.
.-No lo sé, es solo que… lo siento, no era mi intención dudar de ti.
-Ni lo menciones, acepto tus disculpas, reaccionaría igual si estuviera delante de alguien que siempre le pareció ficticio a las demás personas y de repente decide ayudarme. -Tú sólo sonreíste y seguiste caminando hasta la tienda en donde desarrollabas tu ámbito laboral, corriste hasta tu puesto y tu jefe te saludo dulcemente.
-¿Cómo estas _?-Gritó sentado en su silla giratoria desde su escritorio.
-Bien, gracias.-Gritaste mientras sacabas las decoraciones que pondrías en las cajas de regalos, tan pronto abrieron la tienda, esta se empezó a llenar y todos los clientes corrieron hacia las mercancías disponibles, mientras tanto tu tenías que lidiar con Jack que no paraba de crear ventiscas dentro del lugar.
-Jack, ¡Quieto!- Bufaste molesta cuando el viento despeinó tu cabello, le ibas a seguir reclamando hasta que llegó Britanny una linda señora amiga de la madre de Jamie.
-_! ¿Preparada para la Navidad?-
-Si.-Mencionaste fingiendo una sonrisa.- ¿Qué puedo hacer por ti hoy?-Jack se detuvo a un lado de la señora y se recargó en el mostrador.
-Necesito que envuelvas esto.-Dijo dándote unos dulces con una tarjeta, tú la envolviste, la adornaste y se la entregaste, al momento de dársela se movió un poco a la derecha y atravesó a Jack, lo cual hizo que tú te cubrieras la boca con tu mano ahogando otro gritó de sorpresa que de no haber hecho eso hubiera escapado de tus labios.
-¿Pasa algo cariño?-Dijo Britanny preocupada después de haber notado tu reacción, Jack te miró burlonamente mordiéndose su labio inferior y por alguna razón eso le hizo ver más apuesto aún.
-No, sólo que… me pareció ver un gato.-Tragaste saliva y le sonreíste desviando la mirada y tratando de sacar las sensaciones que te habían inundado al ver a Jack.
-Oh, de acuerdo, buen día dulzura.-Britanny se fue y tú suspiraste aliviada buscando con la mirada a Jack.
-Soy un espíritu, es normal que me atraviesen los que no creen en mi.-Al oír esas palabras te diste una bofetada mental y tranquilizaste tu respiración hasta que tu compañera de trabajo Lena, una bonita pelirroja de ojos verdes te abrazó dulcemente, lo cual te hizo suspirar pesadamente.
-¿Demasiados sustos por hoy?-Preguntó Jack riéndose.
-Demasiados.-Susurraste-¿Cómo estas Lenita?
-Bien, gracias, un poco ajetreada con tanto trabajo pero bien.
-Eso es bueno.
-Sí, ¡Oh por cierto! Irás a la cafetería hoy con nosotros ¿Verdad?
-No lo sé, no tengo muchos ánimos de ir.-La pelirroja tomó tu rostro con sus manos y te abrazó.
-Sé que duele la pérdida de tus padres, pero no puedes aislarte en una caja de cristal temiendo que toda la gente te lastimé, ¡Ven con nosotros, sólo un rato, a parte estará Nathan! -Dijo riéndose al mencionar al chico más guapo de toda la ciudad, Frost había escuchado eso, y por alguna extraña razón al menos para el, le había molestado ese comentario, ¿Quién era Nathan y Por qué Lena te había convencido al mencionarlo?
-Lo pensaré.-La ojiverde te abrazó con emoción y corrió a su puesto riéndose, después de un día entero de fingir sonrisas y envolver regalos llegaste a tu casa a las 4:00 pm acompañada de Jack, te dolían mucho los pies por los tacones y no podías caminar sin de ladearte por lo cual decidiste recargarte en la pared, hasta que llegaste a la puerta de tu casa la abriste y tenías que subir los escalones para ir a tu habitación, diste un paso y sin nada de que recargarte tropezaste y cerraste los ojos preparada para estamparte contra el suelo, pero no sentiste dolor, los abriste y Jack te mantenía sujetada firmemente de la cintura.
-Si te sentías tan exhausta pudiste haberme dicho.-Menciono para luego aflojar su agarre y cargarte, tú solo te ruborizaste.-Deberías de confiar más en mí y tener más cuidado.-Subieron las escaleras y te deposito en la cama cubriéndote con las sabanas.-Descansa un poco, lo necesitas.
-¿Te irás?-Exclamaste intentando controlarte y no correr hacia el para impedir que se fuera.
-Nunca me iría de tu lado.-Sonreíste y lo miraste sintiendo un cosquilleo recorrerte de pies a cabeza.-Iré con Jamie, luego volveré.
-De acuerdo.-Murmuraste mirando como la puerta se cerraba detrás de él, tus parpados cayeron con cansancio y un bostezo escapo de tus labios haciendo que cualquier posición en la cama te pareciera reconfortante, después de una hora despertaste al oír una piedra golpear suavemente tu ventana y miraste a Jack, la abriste y él se sentó en tu cama.
-Dame 30 minutos.-Te metiste a la ducha y después de un rato cambiaste tu atuendo de tu trabajo por un pantalón de mezclilla, una blusa negra de manga larga y una chaqueta blanca que hacia una combinación favorable con tus botas del mismo color que tu blusa, en cuanto a tu aspecto, te veías hermosa, saliste del baño y miraste al espíritu del invierno que sin que tú lo notarás se había quedado inmóvil al verte, tragó saliva y forzó una sonrisa mientras corrías a tu tocador para ponerte un poco de labial y perfumarte con una fragancia que a Jack le pareció embriagadora al instante.-¿Vienes?-Le preguntaste temiendo que dijera que no.
-S-Sí-Balbuceó intentando desviar la mirada de ti para eliminarte momentáneamente de sus pensamientos, lo cual no pudo, ambos salieron de la casa y te apresuraste para llegar a la cafetería en donde Lena al verte corrió a abrazarte, Nathan y otro amigo de él ya estaban sentados esperándolas.
-Buenas tardes.-Saludó la pelirroja a los muchachos, tú te limitaste a sentarte en la silla y tratar de llevar una conversación normal mientras Jack permanecía atento a lo que decían.
-_, ¿Por qué no has traido una chaqueta más abrigadora?-Dijo ofreciéndote su chamarra la cual no aceptaste.- Frost te congelará la nariz si no la usas.-Mencionó mientras su amigo soltaba una carcajada.
-Frost no existe, es sólo un mito.-En cuanto dijo eso volteaste a mirar al albino quien parecía que una punzada de tristeza lo había golpeado, te levantaste de la mesa inmediatamente con cierta molestia.
-Si existe, él es real.-Exclamaste dejando a todos confundidos inclusive al ojiazul que después de unos momentos te acompaño hasta tu casa, abriste la puerta ambos entraron y la cerraste subiendo a tu habitación y tirándote a la cama.
-No tenías que haber hecho eso.
-Te molestó el comentario del amigo de Nathan.
-No quiere decir que debes dejar a tus compañeros de trabajo en la cafetería, debiste divertirte con ellos en lo que restaba de la tarde.
-Yo puedo divertirme sin ellos.-Mencionaste tomando un libro de tu tocador que todavía no acababas de leer empezando a introducirte en sus páginas con la poca luz de la luna que entraba por tu ventana, ni siquiera habías notado que Jack se había acostado a tu lado, probablemente había dormido eran las 11:40 de la noche y ahora ya no tenía sueño, sabías que no estaba dormido por lo cual te volteaste quedando a su lado, susurraste delicadamente su nombre y el reaccionó cuando oyó tu voz pronunciando su nombre.
-¿Por qué te has dormido? ¿A caso no te ha gustado el libro?
-Las primeras dos páginas me parecieron buenas hasta que decidí dormir un rato, no me gusta esa idea como diversión.
-¿Y tú que consideras diversión?-Preguntaste dejando el libro en la mesita de noche y cruzando tus brazos?
-Levántate.-Menciono el bajando las escaleras hacia la primera planta, lo seguiste y cerraste la puerta después de tomar tus llaves.
-¿Qué es lo que vas a hacer?
-¿Confiaras en mí?
-De acuerdo.
-Necesito que subas a mi espalda, no hagas preguntas sólo hazlo.-Desconcertada obedeciste.-Sujétate.
-¿Sujetar…?-Lograste decir antes de que Jack se elevara a toda velocidad en el cielo haciendo que jadearas y te abrazaras fuertemente a él, se movía con tanta velocidad que ni siquiera se reconocían los objeto que pasaban al lado de ustedes.-¡Jack!, ¡Llévame a mi casa! ¡Por favor! - Rogaste aferrándote a su chamarra.
-No te soltaré.-Y en ese mismo momento te soltó y ahogaste un gritó al sentir como caías, cerraste los ojos y Jack te recogió en el aire.- ¿Todavía no confías lo suficiente en mí?-Pregunto para que después de unos minutos de llevarte con tanta agilidad por las calles te llevará a tu casa entrando por tu ventana, él se rio al verte intentando ocultar tu temor.
-¿Pretendes matarme?
-No, nunca intentaría matarte, necesitaba divertirme un rato y que confiaras en mí, la confianza en las personas no se te da muy bien.-Tu sólo te metiste en tu cama cubriéndote con las sábanas mientras él se recostaba en tu cama, fingiste dormir por 3 horas, fingir porque no podías dormir, Jack te quitaba el sueño y tú se lo quitabas a él, ¿Por qué pensabas tanto en él? Y sin tu saberlo ¿Por qué pensaba tanto en ti? Ninguno de los dos podía dormir pensando en el otro, estaban a unos escasos centímetros de distancia que lograban apenas separarlos y eso los inquietaba a ambos, sabias que no estaba dormido, y él sabía que tú no estabas dormida, no conocías nada de el aparte de su nombre, te volteaste y con la luz de la luna sus miradas se encontraron, tragaste saliva y él te sonrió.
-Es de madrugada, deberías estar durmiendo.
-Tú también deberías estar durmiendo, a parte son vacaciones, ¿Puedo preguntarte algo?
-Claro.
-¿Quién eres, que haces y porque quieres ayudarme?
-Yo soy el espíritu y guardián del invierno también de la diversión, creo ventiscas, días nevados y controló el viento, ¿Ayudarte? Jamie me lo pidió, pero no solo lo hago por eso, tú eres una chica hermosa y no mereces la pérdida de tus padres, tal vez no te conozco de años ni se por todo lo que has pasado, pero eres muy importante para Jamie.-"Y para mi" Intentó agregar pero no lo dijo, solo se tragó sus palabras y te miró, ¿Qué era lo que le parecía tan cautivador de ti? ¿Tu cabello, tus ojos, tu sonrisa?, miraste al techo, y de reojo notaste que él se levantaba y tomaba su cayado.
-¿Te irás ahora?
-Faltan pocos días para Navidad, los guardianes me necesitan y tendré que ayudarle a Norte en la elaboración de juguetes.-Se acercó a ti y sentiste que tu respiración se detenía.-Tengo que hacer eso para poder pasar contigo la Navidad.-Susurro en tu oído.-Volveré.-Y antes de cerrar la puerta de tu habitación detrás de el agregó.- Es una promesa, una promesa de invierno que cumpliré.-Se marchó y cuando se fue intentaste asimilar todo lo que había pasado, el estaría contigo y tú te sentías feliz de que lo estuviera, había hecho una promesa, una promesa de invierno que no rompería.
