Segundo capitulo de este KevEdd, espero sea de su agrado.
:::Disclaimer:::
Ed, Edd y Eddy no me pertenecen. Hago esto por diversión y placer.
Capitulo 2: Familia.
Kevin nunca había disfrutado estar en un hospital. No solo era el hecho de que aun tenía un poco de fobia a las inyecciones, realmente ODIABA estar postrado en una cama sin poder moverse. Kevin era un chico de acción, le gustaba los deportes y moverse a grandes velocidades. Nunca creyó que podría disfrutar estar en el hospital hasta que tuvo como enfermero a Doble D.
Gracias a que su madre trabajaba en el hospital y que además había recibido entrenamiento certificado, a Doble D le dejaron quedarse a cuidar a Kevin hasta que se recuperara. Y como era el estudiante estrella de perfectas calificaciones, el colegio también le había dado permiso de tomarse unas "vacaciones" hasta que Kevin se recuperara, siempre y cuando mantuviera al deportista estrella al tanto del colegio y con buenas calificaciones. Eddy era el encargado de llevarles todo lo avanzado todos los días así él también podría recuperar lo que había descuidado.
El enojo de Edd había durado muy poco, después de todo Kevin había luchado por él. Pero no desaprovechaba oportunidad para castigarlo por su imprudencia, cada que tenía que cambiarle los vendajes sabía dónde apretarle para causarle dolor aunque no al punto de lastimarlo realmente. Y aunque doliera, Kevin disfrutaba toda la situación de alguna forma. Había alguien que se preocupaba por él, que auténticamente se preocupaba por él.
Kevin tenía muchos amigos, sí, pero nadie nunca se había preocupado tanto por él a tal punto de pasar TODO el día cuidándolo. Ahora entendía muy bien porque Eddy no soltaba a Doble D por nada del mundo. Doble D siempre era tan atento y considerado, tan amable y dulce con sus amigos; no solo con ellos, con todos, pero ponía un especial esfuerzo y atención a sus amigos más cercanos, y ahora Kevin era uno de ellos.
Kevin siempre se sorprendía todo lo que le soportaba, todo lo que le perdonaba. Al principio Kevin tuvo la impresión que Doble D era la clase de chico del que era fácil aprovecharse, pero cuando se enfadaba se enfadaba y era incluso un poco aterrador. Detrás de esa imagen inocente y tímida que desprendía todo el tiempo, existía un enorme Tiburón Blanco que bastaba solo la presencia de su aleta dorsal para infringir miedo.
A Kevin le hubiera gustado que Edd fuera capaz de sacar ese Tiburón a la superficie más a menudo, así la gente dejaría de molestarle y él no sentiría tanto temor todo el tiempo. Pero rayos que era difícil! Una vez que caías bajo el encanto del Doble Tonto era difícil salir de él. A veces pensaba que en vez de un Tiburón había una Sirena, de esas que daban miedo y ahogaban a los hombres hipnotizándolos con sus cantos. Y como sabia Kevin todo esto? Edd se había encargado de relatarle cierta parte de la mitología y eso.
Incluso las horas de estudio eran relativamente agradables junto a Edd, tenía mucha paciencia y definitivamente explicaba un millón de veces mejor que cualquier maestro, y ni que decir, a Edd le encantaba enseñar.
- Kevin, estas poniendo atención? – Doble D suspiró al darse cuenta que Kevin se hallaba profundamente dormido. Cerró su libro y mientras le tapaba mejor dijo suavemente – Tan aburrido soy? Te volviste a dormir otra vez. – sin embargo sonrió resignado y antes de apagar la luz y salir dijo. – Descansa Mi Bestia.
Kevin no tenía ni idea desde cuándo le había empezado a llamar así secretamente, obviamente cuando estaba despierto nunca se dirigía a él de esa manera; lo descubrió una ocasión en la que se hizo al dormido porque ya no quería estudiar, sintió un escalofrío agradable al oírlo, lo dijo tan naturalmente, tan espontáneamente, tan cálidamente que no pudo evitar sonrojarse y volverse un poco adicto a ello. Por ello ahora solo fingía dormirse para tener el placer de escuchar esas palabras salir de su boca.
Por supuesto que no podía dormirse inmediatamente después de ello, y siempre se quedaba unos minutos despierto en la oscuridad con sus pensamientos. Se cuestionaba el por qué se sentía tan agradable esas palabras y solo viniendo de él. Se había puesto a imaginar cómo sería que una chica le llamara así, e incluso en su imaginación sonaba tan… mal.
Tenía miedo de pensar demasiado. Tenía miedo de malinterpretar las cosas. Pero por sobre todo, tenía miedo de su total falta de negatividad ante la situación. Por todos los cielos, era un chico! Era Doble D!
- Acaso es un Gay Diabólico?! – Kevin se arrepentía haber visto cierta serie.[1] – Y si no es su intención y solo lo estoy interpretando mal y no siente ESO por mi? – Kevin realmente se arrepentía haber visto esa serie, pero es que tenía postres tan deliciosos. – Pero si tiene esos efectos en mí significa que quizá soy su tipo. – estaba empezando a pensar bobadas, estúpida serie con sus estúpidos postres e historia de por medio! – No sé qué haría si me rechaza. – con este ultimo pensamiento ridículo pasando por su mente se quedo auténticamente dormido. Al día siguiente, como siempre, no recordaría dichos pensamientos.
La comida del hospital era fabulosa, no recordaba cuándo había sido la última vez que había comido tan bien, especialmente porque Doble D se las había ingeniado para traerle porciones dobles. Edd siempre comía antes que él, así que siempre se quedaba a vigilarle que comiera todo. A Kevin no le molestaba porque siempre parecía estar haciendo otras cosas, pero ese día Edd no tenía nada más que hacer que solo verle comer.
- Quieres? – Kevin le ofreció un bocado ya un poco incomodo por la mirada penetrante de Doble D. Edd no dijo nada, solo se inclinó y con una sensualidad totalmente impropia de un chico heterosexual tomó suavemente el bocado que le habían ofrecido.
- Mmm… realmente esta delicioso - *Badum* el corazón de Kevin se acelero de repente y sintió una punzada en su parte baja. Para su mala suerte Kevin aun estaba conectado a esa máquina que mostraba sus pulsaciones y obviamente Doble D se dio cuenta del cambio. – Estas bien? – pregunto sinceramente preocupado.
- Puedes traerme un poco de soda, por favor? – dijo Kevin rápidamente mientras intentaba no atragantarse con la comida que tenía en la boca. Doble D se levanto apresurado a buscar el pedido. Como Kevin no tenía una dieta en especial sabía que cuando se refería a soda tenía que traerle cierta gaseosa de la maquina por lo que salió rápidamente a conseguirla.
- Es solo mi imaginación, es solo mi imaginación, piensa en… Eddy! Si, piensa en Eddy. – y con ello logró calmarse y volver a la normalidad. Edd llegó justo a tiempo con su soda favorita y Kevin se la tomó rápidamente y luego hizo como si nada hubiera pasado.
Por suerte las heridas de Kevin no eran tan graves, por lo que salió del hospital en poco tiempo gracias a los cuidados de Edd. El padre de Kevin no había ido ni una sola vez a visitarlo pero le llamaba todos los días preguntándole como se encontraba. Su padre y su hermanastra siempre estaban de viaje en quien sabe donde por lo que no tenían una buena relación realmente. Las veces que llegaban y se quedaban eran realmente muy molestas y temía el día en que sus días de colegio terminaran pues le habían dicho que le llevarían a él más junto a ellos. La idea le desagradaba por completo pero al menos por ahora estaba bien solo recibiendo el dinero que le mandaban cada mes y en secreto ahorraba para irse a vivir solo, pues ya tenía el medio para irse: su adorada moto. Representaba su libertad, su escape, y la verdadera forma en la que quería vivir. Por lo que lo primero que hizo al salir del hospital fue ir a ver como se encontraba su moto.
En el enfrentamiento la habían abollado un poco y había sufrido una terrible caída, y aunque curiosamente ese momento no le importó, cuando lo recordó quería ponerse a llorar. Para su suerte su buena verdadera familia de motociclistas se había encargado de ella, y como el líder y Kevin eran ahora más cercanos sabía que estaba en las mejores manos.
- Eddward fue quien la reparó realmente, yo solo le devolví su belleza. – admitió su amigo al ver como Kevin abrazaba a su moto después de lo que parecían años sin haberla visto.
- Preciosa, lo lamento tanto, pero estuviste en buenas manos, verdad? – Kevin le hablaba y acariciaba a su moto como si se tratase de la mujer más sexy del planeta, era casi obscena la forma en la que la montaba y recorría sus dedos y labios por la superficie.
- Err… los dejo solos?
- Les juro, sentí estar presenciando un momento de intimidad total – contaba James totalmente sonrojado. El líder y el resto de los presentes rieron a carcajadas.
- Cuéntanos, que más hizo? – James se tapó la cara de la vergüenza y empezó a relatar. Ese momento Doble D entró al lugar y escuchó el relato también.
- Kevin se olvidó que yo estaba allí, recorrió todas sus curvas con la yema de sus dedos mientras le susurraba cuanto la había extrañado, empezó a besarla! Y luego a lamerla! Mientras le decía lo hermosa y sensual que era! – contaba histérico el pobre James. Doble D se quedo helado pero no pudo dejar de escuchar el relato. – La montó allí mismo de una forma tan… dioses, podría haber esperado hasta llegar a su casa!
- Sigue allí adentro? – preguntó otro de los muchachos.
- Sí, supongo que saldrá cuando termine su reencuentro. – segundos después la puerta del garaje se abrió, Doble D sabía que era Kevin, y ese momento realmente quería correr porque no quería ver a la otra persona con la que estuvo haciendo quién sabe qué allí adentro, pero no pudo moverse.
Kevin salió con una amplia sonrisa y con cara de estar en las nubes y a su lado llevaba a su preciosa moto, listo para dar el tan esperado paseo.
Doble D recién cayó en cuenta que todo este tiempo estaban hablando de la moto de Kevin y lo que había hecho al verla después de tanto tiempo. Se rió disimuladamente y se reprendió a sí mismo por su ataque de pánico y celos que había tenido hace unos momentos, que para su suerte, nadie había notado. Él también sonrió feliz al ver a Kevin de esa forma, después de todo él mismo se había esforzado porque así fuera.
- Kevin eres un enfermo! – le acusó James y todos se rieron.
Kevin no dijo nada, estaba feliz, y cuando visualizó a Doble D su sonrisa se amplió aun más.
- Gracias, gracias, gracias, eres el mejor! – Doble D solo sintió que el aire se le escapaba ante el repentino y espontaneo abrazo que Kevin le estaba dando. Kevin era fuerte por lo que le fue sumamente sencillo levantarle varios centímetros lejos del suelo. – Te debo una grande. – dijo soltándole y dejándole respirar por fin.
- No fue nada, Kevin. Era lo menos que podía hacer después de todo lo que hiciste por mí. – respondió Edd apenado.
- Ven, te daré un paseo, te llevare a donde tú quieras. – le ofreció Kevin aun sin poder borrar su enorme sonrisa.
- Wow, acaso oí lo que creo que acabo de oír? – Sam, uno de los miembros que se unió casi al mismo tiempo que Kevin fue quien habló. – Creo que oigo campanas. – Kevin se sonrojó profundamente pero aun así no pudo quitar su sonrisa.
- No es la primera vez que le llevo de paseo! – dijo rápidamente.
- No es la primera vez?! – se oyó un "uuuhhh" en general con risas de fondo – Como no nos dimos cuenta antes? Tú lo sabías Boss? – el líder se rió suavemente pero no dijo nada, solo levanto las manos como tratando de decir "no me meto" pero luego un "Pfft!" y una gran carcajada se le escaparon.
Doble D no entendía nada, Kevin había dado vuelta a su gorra para esconder su cara pero aun así se le podía notar lo muy sonrojado que estaba pues hasta sus orejas estaban que ardían.
- Ya, ya, déjenlo en paz. – dijo finalmente el líder calmando su propia risa. – Kevin, no tienes por qué avergonzarte, nos dimos cuenta desde el principio… solo te están molestando porque hoy fuiste demasiado obvio. – El líder tenía un aura y una vos tan paternal que devolvió la seguridad y tranquilidad a Kevin.
- Puedo hablar un momento a solas contigo? – pidió Kevin al líder aun oculto bajo su gorra, el líder asintió con una sonrisa y se lo llevó a otro lado. Todos rieron cariñosamente ante la escena, realmente eran una familia muy unida.
- Alguien me puede explicar qué sucede? – Doble D seguía sin entender nada.
Todos le miraron con… ternura? Algunos rieron y se fueron, mientras los demás le invitaron a sentarse al medio de ellos. Todos ellos eran los más cercanos e íntimos a Kevin y, esta temporada, también a él, por lo que no dudo en ir.
- Veras querido Eddward, debes estar consciente de que nuestro Kevin ha tenido varias novias en el pasado verdad? – con un nudo en el corazón Edd asintió. – Pero… sabías que no dejó a ninguna subirse a su moto? Ni siquiera por caballerosidad? Su moto es… sagrada, nadie puede montarla más que él.
- Pero él me lleva todo el tiempo. – respondió extrañado. Los presentes se rieron "disimuladamente".
- Nos dimos cuenta. Pero al parecer ninguno de ustedes lo hizo, verdad? – se rió un poco. – solíamos decir que la chica a la que dejara montar su moto seria la definitiva… no esperábamos que fuera un chico. Porque, eres un chico, verdad? – Edd sintió que unas manos intentaban quitarle su gorro por lo que se aferró fuertemente a él con sus dos manos, pero acto seguido sintió un par de manos recorrer su pecho.
*Clank**Clank*
Un par de latas salidas de la nada dieron justo en las cabezas de sus 'agresores', inmediatamente sintió que lo liberaban.
- Qué creen que hacen?! – Kevin tenía otro par de latas listar para lanzar.
- Solo queríamos estar seguros de era un chic- *Clank* otra lata justo en el blanco.
- Le vuelves a poner un dedo encima y las próximas latas que tu cabeza sentirá serán las de pintura y con pintura adentro! – Kevin se había enfadado un poco, pero no realmente porque sabía que no eran capases de hacerle daño a Doble D.
*Clank**Clank**Clank*
- Ok, ok, lo sentimos, no lo volveremos a hacer. – aseguró mientras se cubría la cabeza y reía por lo bajo. En realidad sí se había dado cuenta que Kevin estaba observando desde arriba donde estaba el despacho del líder y había hecho todo eso apropósito para molestarlo. Kevin le hizo un gesto grosero con el dedo y se metió en el despacho del líder, ahora con la gorra bien puesta… al revés.
Doble D tenía hecho un lio su cabeza. No le había asustado la situación, pero si se sintió un poco incomodo y la sorpresa hizo que fuera un poco más difícil de procesar todo lo que le acababan de decir.
- Disculpa Eddward, no pude resistirlo.
- No volverá a pasar. – ambos jóvenes de disculparon sinceramente con él. Claro que sabía que podía confiar en ellos, pero aun así le incomodaba que cualquiera le tocara.
- saboteare de forma permanente sus motos si se atreven a volver a tocarme o intentar quitarme mi gorro – amenazó Edd con una media sonrisa – créanme que se cómo hacerlo.
Los dos chicos no borraron sus sonrisas pero un sudor frio recorrió todo su cuerpo, a veces Eddward daba miedo. Kevin sabía como destruir físicamente, pero Eddward parecía saber cómo destruir emocionalmente. No estaban seguros de cual dolería más, lo que sí estaban seguros era de que si ambos REALMENTE se juntaran sería aterrador. Todos los presentes tragaron con dificultad, pues ese hecho no era más una fantasía, sino una realidad.
Luego pensaron algo más aterrador. Y si le rechazaban? Y si peleaban? No querían imaginar las bestias con las que tendrían que lidiar si algo así sucedía.
- Eddward… se bueno con Kevin, si?
Kevin volvió al rato un poco más tranquilo, había recuperado su sonrisa de antes pero aun seguía un poco sonrojado. Nadie se atrevió a decirle nada, solo le regalaron sus sonrisas, guiños, y pulgares arriba. Kevin puso sus ojos en blanco y solo les ignoró.
- Nos vamos, Eddward? – Doble D no podía aun creer el efecto que tenía en él cuando Kevin pronunciaba su nombre, su corazón se aceleraba, le temblaban las piernas y se sonrojaba intensamente. No, no era por SU nombre, era la forma en la que lo decía, tan…aterciopeladamente. Algunos de los presentes también se sonrojaron.
Edd se puso su casco y se subió expertamente en la moto de Kevin quien ya lo esperaba listo. Edd abrazó a Kevin por detrás tomándolo de las caderas, obviamente para sujetarse, pero no pudo evitar recostar suavemente su cabeza en la espalda del atleta. Toda la escena era tan endemoniadamente sexy que muchos de los presentes contuvieron su respiración. Kevin hizo sonar su moto y ambos desaparecieron de la vista de todos. Todos los demás soltaron el aire que estaban conteniendo.
- Si es así con su moto imagínense como será con Eddward! Si tan solo al oírle pronunciar su nombre me dio una erección!
*Clank*
Al principio Edd tenía mucho miedo de subirse a la moto. Por suerte antes del incidente Kevin le había ofrecido darle paseos, y gracias a esas ocasiones, cuando lo necesitó no dudó en subirse.
Su mente le decía que era peligroso, aun sentía el peligro cada que se subía. Pero si era Kevin quien conducía sabía que todo estaría bien. Cuándo empezó a tener tanta confianza? No estaba seguro. Ni siquiera estaba seguro cuándo había sido que Kevin se había animado a invitarle a dar un paseo en su moto. Edd tenía el presentimiento que no cualquiera subía a la moto de Kevin, después de todo nunca había visto que otra persona lo hubiera hecho antes, por lo que se sintió lindo que él tuviera la oportunidad, pero aun así tuvo que rechazarle.
- …uhmm, bueno…. Yo… me preguntaba si… quisieras dar unas vueltas conmigo en mi moto… ya sabes… como agradecimiento por toda tu ayuda. – Una tarde del verano pasado Kevin había ido a visitarlo. Eddy y Ed habían ido a un campamento por lo que solía pasar sus tardes a solas o en el garaje de Kevin ayudándolo con su moto. Ese verano se habían hecho "amigos".
-…A-aprecio mucho tu invitación, Kevin. No quiero ser descortés pero me temo que debo rechazarla. – dijo un tanto sonrojado. Vio como Kevin lucía un poco decepcionado, pero de alguna forma parecía que se esperaba tal respuesta.
- Te compré un casco. – respondió simplemente con una sonrisa. – Se que tienes miedo, pero confía en mí, se lo que hago, nada malo te pasará mientras estés a mi lado.
Aquel muchacho bravucón, mal hablado, grosero y abusivo había desaparecido poco a poco cada vez que pasaba tiempo con él. Si lo llegabas a conocer realmente te dabas cuenta que en el fondo era un buen chico, y ese lado bestial que había hecho conocer a todos era para protegerse a sí mismo. La verdad, Kevin era demasiado desconfiado, y si era agresivo era porque no quería salir herido. Pero ya se había dado cuenta que con Doble D no necesitaba ser agresivo en lo absoluto. Si hablamos seriamente, Edd también era un chico demasiado desconfiado, y a pesar de su amabilidad y timidez era muy reservado de su persona. Pero mete a dos chicos de esas características solos en un garaje haciendo algo que disfrutan mucho y tarde o temprano esas barreras caerían. Por supuesto solo si así lo querían y si uno de ellos se animaba a dar el primer paso.
Aquella mirada profunda y sincera mientras decía "nada malo te pasará mientras estés a mi lado", dejando de lado cualquier inseguridad, agresividad e incluso orgullo fue lo que derrumbó el primer muro de Edd.
Edd era hijo único de una madre soltera, criado con mucho amor en la infancia pero dejado un poco de lado en la adolescencia. No culpaba a su madre, ella había ascendido de puesto en el hospital por lo que tenía menos tiempo a causa de mayores responsabilidades que atender, Eddward se sentía feliz por ella. Por suerte ella lo había criado desde muy pequeño para que fuera independiente y autosuficiente, pues con la carrera que tenía sabía que tarde o temprano habría un momento en que sería muy difícil pasar tiempo juntos, por suerte para ambos fue justo ese momento donde naturalmente el adolescente prefiere estar solo. Las notas que ponía todos los días dejaron de existir y había incluso semanas enteras en las que no se veían. No quería decir que su madre se había olvidado de él, pero quizá si había olvidado algo muy importante, Edd era un adolescente y por mas santo, responsable, prudente, y etc. de cosas nerds que le había inculcado, Edd sentía el impulso de experimentar por sí mismo ciertas cosas… peligrosas. Lo único que le impedía hacerlo era la inmensa desconfianza que Edd sentía hacia el mundo, por lo que si alguien lograba realmente inspirarle confianza… Por qué no?
Eddy había sido quizá una de las primeras personas que le había inspirado confianza, por ello lo ayudaba con sus estafas, pero eran cosas inocentes, cosas de niños; cuando Eddy quiso hacer algo más arriesgado o peligroso Edd se había negado rotundamente, y quizá había hecho un gran favor a su amigo; tal vez no confiaba tanto en él, o solo tenía sentido común.
Pero Kevin. Kevin por sí mismo era alguien peligroso, incluso desde niño. Doble D se sorprendió a sí mismo totalmente fascinado con Kevin, con quien era, qué hacía y cómo lo hacía. Por suerte siempre pudo mantener una relación relativamente buena con él, por lo que no le era tan difícil acercársele en teoría. Hasta que empezó la secundaria.
Siendo realistas, Edd era un completo nerd. Y sí, en realidad era blanco de muchos abusos por parte de los "populares". Había hecho la tarea de muchos, había sido encerrado en su casillero, le habían tirado refrescos helados, le habían puesto letreros, hecho tropezar y demás maldades, muchas de ellas por mano propia de Kevin. Nunca le había contado esas cosas a nadie, ni siquiera a Eddy, sabía que no podría hacer nada al respecto. Todas esas cosas habían sucedido un año antes de ese verano.
Si bien cuando eran niños alguna vez había podido hacer frente a estas cosas eso había cambiado totalmente; Kevin se había vuelto más fuerte, más imponente, y más abusivo. No era precisamente que se las había tomado con él personalmente, era así con todos; solo Rolf y Nazz se habían salvado por poco, Nazz por ser porrista y una de las más lindas de la secundaria, y Rolf por ser, de alguna forma, más fuerte que Kevin. Sin embargo, tanto como el equipo de football, algunas porritas y demás gente que uno no sabe por qué es popular parecían haber adquirido cierto gusto con molestar a los nerds como Edd, y quien haya sufrido este tipo de abusos sabe muy bien que a veces pueden ser realmente muy crueles.
Edd era paciente, pero incluso él tenía un límite y un día simplemente se rompió. No es que Edd nunca en su vida haya llorado, es más, últimamente eso era algo que hacía regularmente, a solas y en la privacidad de su habitación. Doble D no se compadecía de sí mismo, no se lo tomaba a la tremenda ni nada, él solo se preguntaba por qué a él? Qué había hecho? Mientras toda su impotencia se calmaba mientras lloraba sin que nadie lo viera. Eso era lo importante, nadie debía jamás verlo u oírlo. Eso solo demostraría mas debilidad y haría que lo molestasen más, seguramente ninguna de las otras personas que molestaban había llorado jamás, seguramente él era el más débil de todos.
Siempre se mostró fuerte de alguna forma, nunca perdió la compostura ante los abusos de los que era víctima. Sabía que solo tenía que soportarlo, porque nadie vendría a salvarlo, ni siquiera los maestros, ni siquiera sus amigos o su madre. Él era independiente, él era autosuficiente, él solo podía con todo esto.
- Qué escondes allí fenómeno?! – alguien le había quitado su gorra, pero como siempre gracias a sus reflejos rápidos logró cubrirse a tiempo con su ropa.
- No quieres mostrarnos tu deforme cráneo?! – otra persona le había empujado. Los intentos de recuperar su gorra eran inútiles y más aun mientras se concentraba en cubrir su cabeza.
- Devuélvemela por favor. – suplicaba Edd ante sus agresores.
- Ya hiciste mi tarea?!
- Dame tu almuerzo, olvide el mío. – se pasaban uno a uno su gorro mientras él hacia intentos inútiles por recuperarlo pues al mismo tiempo era empujado o le ponían trancas.
- Qué escondes?! – Edd había caído al piso y los que lo molestaban aprovecharon para tratar de descubrir su cabeza, pero Doble D se aferraba con todas sus fuerzas mientras cerraba los ojos y rezaba que todo terminara ya.
Sintió golpes y patadas en su espalda, en sus manos y su cara, pero no aflojó el agarre en ningún momento. Algunas lágrimas se le escapan de los ojos y apretaba fuerte los dientes para no gritar. Lo llamaban de todo, lo insultaban y humillaban como podían, pero seguía allí en el piso hecho bolita temblando sin pronunciar palabra alguna.
La campana sonó poniendo fin al receso y a su tortura también. "Salvado por la campana" nunca había sido tan literal. Pero hubo algo más antes de que lo dejaran en paz, todos habían traído sus refrescos helados solo para esto; Edd sintió como si le echaran encima un enorme balde de agua con hielo o quizá cuchillos bien afilados. Cuando pudo moverse ya se encontraba solo, el patio estaba desierto y él se encontraba tirado cerca a los basureros donde lo habían acorralado. Tenía toda la ropa manchada de varios colores y totalmente empapada. No estaba seguro si estaba llorando o era el refresco pero tenía la cara empapada y adolorida. No había rastros de su gorra por ningún lado, se la habían llevado.
Se levantó como pudo, no estaba realmente herido con gravedad aunque tenía un labio partido, la nariz sangrando y quizá varios moretes por todo su cuerpo, pero lo que no le dejaba moverse bien era el frío, tenía todo el cuerpo entumecido.
Quería irse a su casa. No importaba si faltaba al resto de sus clases. Y allí iba su perfecto record de asistencia y puntualidad, pero nada de eso importaba ahora, él solo no quería estar allí. Pero sabía que era inútil, todas las entradas y salidas estaban cerradas y no las abrirían hasta que fuera hora de irse. Así que solo atinó a irse a esconder a un baño en el que sabía que nadie le molestaría y podría llorar todo lo que quisiera sin que nadie le viera u oyera. Pero estaba equivocado.
Kevin había decidido no asistir al resto de sus clases ese día, no estaba de humor. Su padre y hermanastra habían llegado esa mañana y ya habían empezado a ser una molestia. Que la casa estaba un desastre, que tenía que hacerse a la idea de viajar con ellos, que perdía su tiempo con los deportes y dejara de pensar en esas estupideces de tener una moto, que jamás se la comprarían y etc. de cosas que solo lo ponían de mal humor; y cuando Kevin está de mal humor no puede atender a las clases ni nada, se irrita rápido y la única forma de calmarse un poco es fumando, claro que aun no tenía edad para hacerlo pero no importaba, conocía el lugar perfecto donde nadie le molestaría.
Un baño en el edificio de talleres totalmente clausurado desde hace unos años, donde nadie se atrevía a entrar por miedo a encontrar la razón por la que estaba clausurado, de todas formas todo el sector en sí, alrededor de ese baño, estaba prácticamente en desuso y nadie pasaba por allí. La verdadera razón por la que estaba clausurado era porque cierto trío de tontos habían dejado todo un puñado de serpientes supuestamente venenosas sueltas en ese baño, nadie nunca pudo atraparlas y a todos les dio pánico de entrar a ese baño aunque no había rastros de dichas serpientes; ocasionalmente los que trabajan en los talleres las veían por lo que alimentaban el pánico y nadie nunca se acercaba allí. Lo que muy pocos sabían era que las serpientes que ahora vivían por toda esa área eran totalmente inofensivas y más bien mantenían controlados a los roedores que antes arruinaban los trabajos. Uno de ellos eran los autores de la broma, Eddy y Doble D [Ed se había olvidado] y Kevin, quien como siempre había terminado en medio de todo pero gracias a ello se dio cuenta que eran inofensivas por lo que siempre que quería escapar de la escuela sin dejar la escuela había ido a dicho baño a disfrutar de la soledad y tranquilidad relativa sin que nadie lo encuentre o moleste. Podría decirse que era su lugar secreto, un lugar que era solo para Kevin y solo él lo conocía. Pero también estaba equivocado.
Había pasado todo el receso allí, fumando uno que otro cigarro, allí en el retrete del fondo donde la luz de afuera no llegaba, era su rincón favorito por esa razón, a veces podía echarse una siesta allí. Como los baños no eran usados más que quizá sólo por él, todo el lugar estaba relativamente limpio y no olía mal, por suerte las tuberías y el agua siguieron funcionando con total normalidad. A Kevin le gustaba sentarse en el suelo y recargarse contra la pared en esa pequeña oscuridad pacifica. La campana había sonado pero él no se había ni mosqueado pues ya había decidido pasar el resto del día durmiendo allí.
Estaba a punto de cerrar los ojos cuando la perilla empezó a moverse y la puerta se abrió de golpe. Kevin se quedo congelado por un instante. Quien más conocía este lugar?
Edd entró rápidamente y trancó la puerta, sabía que no era necesario pues igual nadie iba allí pero lo hacía sentirse más seguro. Sin retirar su mano del seguro empezó a llorar pues ya no pudo resistir más. No tenia caso aguantar o reprimirse más, no daba sollozos mudos, al contrario, le hubiera gustado gritar a todo pulmón pero sabía que alguien podría escucharlo, aun así sus sollozos eran bastante audibles.
- No tenían derecho, yo no les hice nada… - se quejó a nadie en particular con su tono de voz normal pero un poco quebrada por los leves espasmos que le causaba el llanto. - …no les hice nada… - se dirigió a los lavados para lavarse la cara y al levantar la mirada vio su propio reflejo.
Patético.
Débil.
Las lagrimas aun recorrían su rostro cuando su expresión de lastima o tristeza cambió a una de frustración mesclada con rabia, rabia a sí mismo por ser como era, por no poder detenerles. Sus manos apretaron el lavado mientras el agua aun corría.
- …los odio, yo no les hice nada… - murmuró para sí mismo mientras bajaba la mirada ante su propio reflejo y trataba de calmar su respiración que se había agitado, pero todo su cuerpo empezaba a agitarse más y más, su corazón palpitaba fuertemente y su sangre hervía. En un movimiento se quitó la ropa que aun cubría su cabeza y pudo ver más claramente como todo su semblante había cambiado, aun seguía llorando pero su mirada era de total odio e inmensa furia, pero aun se veía tan pequeño, tan frágil, tan débil; también se odiaba a sí mismo, pero más a ellos. No tenían ningún derecho.-…odio… - su cuerpo empezaba a temblar más fuertemente y no por el frío, sus manos formaron puños tan fuertemente que se hacía daño a sí mismo. - …los odio… Los Odio! LOS ODIO! – ya no pudo resistirlo más, empezó a gritar y golpeó al espejo con toda su rabia.
El agua seguía corriendo. Un hilo de sangre se mesclo con esta en pocos segundos. Por suerte el espejo estaba bien pegado en su sitio y aunque se rajó por completo este no cayó, pero si lastimo la mano de Edd que aun seguía clavada allí. Retiro el puño lentamente un poco sorprendido por su acto pero aun lleno de rabia y frustración. Arrancó un pedazo grande y afilado y dirigió su atención hacia su otro brazo. Dejó a la vista su muñeca y con lágrimas aun cayendo, los dientes apretados y la respiración aun acelerada empezó a dirigir el vidrio directo a sus venas.
- Debes estar bromeando. – La repentina y gutural voz salida de algún lugar cerca a los retretes hizo que Doble D se sobresaltara enormemente que dejó caer el pedazo de cristal al suelo. Se congeló por un momento pero luego dirigió su mirada hacia el origen de la vos.
Era Kevin. En su apuro no le vio al entrar, no se fijó que ya había alguien allí cómodamente sentado al fondo. No era que estuviera en completa penumbra ese rincón, si tan solo hubiera dirigido su mirada por un momento en aquella dirección se habría dado cuenta que él estaba allí, después de todo tanto su gorra como su cabello eran demasiado llamativos.
-…- No pudo articular palabra o sonido alguno, estaba totalmente asustado, incluso sus lágrimas habían parado. Se acababa de encerrar con el rey de los abusivos! Si bien hace rato se había enfrentado a cuatro no eran nada comparados con Kevin. Y no había salida, no era tan rápido y eso que estaba más cerca a la puerta, el tiempo que le tomaría abrir el seguro que él mismo había trancado sería el suficiente para que Kevin le alcance, no importaba si Kevin se encontraba sentado, él mismo había visto con sus propios ojos cómo podía pasar de estar totalmente quieto a acelerar con gran velocidad en nada de tiempo, si mostraba intenciones de escapar sabría que sería tacleado.
Kevin se levanto lentamente sin quitar la vista de Doble D, lo estaba viendo a los ojos de forma aterradora, y aunque quisiera le era imposible apartar la mirada, quería retroceder pero su cuerpo estaba totalmente paralizado. Kevin se acerco a él a paso normal aun sosteniéndole la mirada, con una expresión molesta. Era su fin, Eddward sabía que era su fin.
- Tanto potencial… - dijo Kevin cuando estaba a casi tres pasos de distancia de Doble D – Tanta inteligencia…- Edd sintió los dedos de Kevin recorriendo su cicatriz que era la razón por la que usaba un gorro. – Tanta pasión… - Kevin lo tomo por la barbilla y levantó su cara ligeramente. Su voz era suave pero profunda, le daba miedo pero no el suficiente para cubrirse o intentar escapar. Lo miraba a los ojos, lo controlaba con la mirada. - …iban a ser derrochadas por una TONTERIA! – no pudo asimilar bien que le había gritado pues ese mismo instante sintió un fuerte ardor en su mejilla que le hizo perder un poco el equilibrio y desviar por completo la mirada. Lo había abofeteado. No un puñete, no una patada, pero si una fuerte y dolorosa bofetada. Sintió como lo tomaba de la ropa y lo alzaba varios centímetros arriba del suelo; sintió golpear la pared y quedar suspendido, instintivamente puso sus manos sobre las de Kevin para alejarlo obviamente sin nada de excito. - Quieres saber por qué te molestan?! Por qué te golpean y pisotean?! Porque eres así de patético y débil. Porque solo bajas la mirada y dejas que te pisoteen. No tienes sentido común?! Creí que eras el más inteligente, pero realmente solo eres un Doble Tonto. Por qué no usas esa rabia contra ellos? Por qué no diriges tu ira a quienes te hicieron esto?!
- Tú que sabes? A ti nunca te molestaron! – Por fin Edd se animó a hablar y dirigirle la mirada otra vez. – Tú no sabes que se siente no poder hacer nada! – nuevas lagrimas empezaron a salir de sus ojos que miraban con rencor a Kevin y todo lo que él representaba, a todo lo que él quisiera ser pero no podía.
- Entonces has algo! Ganas no te faltan, no? – dirigió su mirada al espejo roto.
- …n-no puedo… soy débil… - desvió su mirada otra vez. Kevin suspiró con cansancio y lo soltó de golpe, Doble D no tuvo tiempo de reaccionar y cayó al piso, levantando rápidamente su mirada por si necesitaba correr, pero vio como Kevin se dirigía al espejo continuo al que había roto y le daba un puñetazo con fuerza.
Doble D abrió los ojos al darse cuenta que el vidrio se había agrietado pero no se había roto como el otro.
- Eres fuerte, solo necesitas enfocarte. – Le dijo Kevin seriamente. – Si yo hubiera estado igual de enojado como tú hace unos momentos hubiera destrozado todo, pero solo porque estoy entrenado y se dirigir mi energía correctamente. Pero como ves, si solo estoy fastidiado no hago gran cosa. Mira. – Kevin le señaló el pedazo de espejo que había dejado caer hace rato. Estaba intacto. – No es un vidrio normal, no se rompe con facilidad.
Doble D miro su mano.
- Eso no cambia nada, no? – dijo al fin sintiéndose derrotado.
- Cambia todo. Si tú quieres, claro. – Kevin se paró frente suyo y le tendió su ahora ligeramente herida mano. Doble D levanto la mirada y pudo ver que Kevin estaba sonriendo amable y sinceramente, mirándolo no con burla o superioridad ni compasión, si no directamente a los ojos transmitiéndole seguridad y calidez. – Tranquilo, todo estará bien, nada malo te pasará mientras estés a mi lado.
Para Kevin Doble D no era alguien realmente interesante, solo otro nerd en el mundo. Nunca tuvo un problema o especial interés hacia el muchacho pero era cierto que se fastidiaba un poco con sus cosas nerds, tal vez por el hecho de que era como si le restregara a la cara que era superior a él hablando intelectualmente y que al final quien triunfaría en la vida sería Edd. Pero hablando específicamente de Edd siempre le había agradado hasta cierto punto por lo que en la niñez no era raro verlos charlando amigablemente alguna que otra vez, si no hablaban de cosas nerds era realmente alguien con quien era muy fácil estar porque era educado, considerado, y amable, no era para nada arrogante o fanfarrón, e incluso hablando de sus conocimientos solía ser bastante humilde y gustaba mucho de pasar sus conocimientos a otros, quizá su único defecto era que se juntaba con Eddy.
A Kevin le hubiera gustado ser mas unido a Doble D por ser una de esas pocas personas en las que realmente se podía confiar y uno estaba seguro de que siempre era sincero y no solo un seguidor mas, aunque a veces dudaba de eso por su muy fuerte amistad con Eddy y Ed, pero se tranquilizaba cada que dejaba o ayudaba a castigar a sus amigos cuando realmente estos se lo merecían. Pero la secundaria tenía sus propias reglas, y una de las principales era que los nerds como Doble D tenían su lugar como prácticamente esclavos de quienes eran como Kevin, atletas, populares, etc. A Kevin nunca le había parecido bien aquella situación, pero si quería ser popular y admirado por los demás tendría que seguir esas reglas.
Al principio no se sintió muy cómodo con ello, pero luego simplemente se hizo costumbre y creyó que lo disfrutaba, por ello no se fijó en el daño que hacía a otros, al final se ganó su popularidad muy rápido y eso era lo que quería, no? Pero era temido más que admirado y rápidamente se dio cuenta que al ser popular, aunque estuviera rodeado de muchos, no tenía ni un solo amigo en el que confiar ni nada parecido. Pero no había vuelta atrás, realmente no había nadie que quisiera serlo ahora.
Nazz y Rolf eran sus amigos hasta cierto punto, pero últimamente era difícil hablar con ellos pues ambos estaban muy ocupados en otros mundos totalmente ajenos a él. Por ello había hecho costumbre suya aislarse en aquel baño y pasar tiempo consigo mismo y sus pensamientos. Unos minutos antes de que Edd entrara, Kevin sentía que su vida era miserable y que estaba harto de ella pues no parecía tener escapatoria alguna de todas las situaciones molestas que se habían formado desde hace mucho.
Cuando Doble D entró y lo vio en aquel estado tan desesperado, totalmente golpeado y humillado, se dio cuenta que estaba siendo totalmente ridículo al pensar que su vida era miserable. Doble D la tenía mucho peor y quizá en gran parte gracias a él. Se sintió tan mal al verlo llorar de esa forma, se sintió tan culpable, tan despreciable. Edd era una buena persona, era amable y educado, él no merecía ser tratado como lo trataban. Y cuando vio por fin la razón por la que siempre usaba un gorro pensó que era muy injusto intentar forzarlo a mostrarlo, quizá había una historia dolorosa detrás de esa cicatriz y, como él mismo, quería mantener ciertas cosas solo para sí mismo. Tenía razón, él no había hecho nada a nadie; pero al igual que él hace unos momentos se estaba derrumbando, estaba siendo débil igual que él, estaba dejando que otros controlen su vida igual que él. Sí, él también quería llorar, pero no tenía derecho, Edd sí, él tenía todo el derecho de llorar. Pensó que dejaría que se desahogue todo lo que necesitase y luego iría a pedirle disculpas pues estaba más que seguro que también había derramado algunas lagrimas por su culpa.
Pero luego algo cambio. El semblante de Edd cambio. Estaba furioso, furioso consigo mismo y con los que le habían hecho eso. Gritó cuanto los odiaba y dio un golpe de rabia al espejo que se rompió creando un enorme cráter alrededor del puño de Edd. Kevin se dio cuenta de algo. Por que soportaban todo esto? Por qué no simplemente golpeaban a todos aquellos que intentaban dirigir su vida? Tenían la fuerza pero no la habían dirigido en la dirección correcta. O quizá no habían tenido el valor de hacerlo. Edd acababa de inspirarlo. Lo había sorprendido por completo, tenía una fuerza interior increíble, y con su inteligencia seguramente podría tomar el control de todo lo que quisiera fácilmente.
Kevin nunca se había dado cuenta de lo fascinante que Edd era y de lo asombroso que podría ser si quisiera. Pero entonces todo cambio nuevamente, y todo eso, todo su potencial, su inteligencia, su fuerza estaban a punto de desaparecer, por culpa de personas como él, que le habían hecho creer que era débil, que era insignificante. Pero por qué?! Edd no era tonto.
- Debes estar bromeando. – fue la única respuesta lógica que encontró. O realmente era tan estúpido?! No, no iba a dejar que una persona tan maravillosa como Doble D cometa tal estupidez, después de todo acababa de abrirle los ojos, de mostrarle la respuesta y llenarle de confianza y valor. Iba a hacer lo correcto, iba a vivir como quería y sobre todo iba a hacer que Edd hiciera lo mismo, porque de entre ellos dos Doble D era quien más merecía ser feliz.
Pero Doble D efectivamente era débil, y efectivamente nadie más que él podría ayudarlo a que eso cambiara. El primer paso era castigarlo por su estupidez, y el segundo mostrarle que él estaría a su lado y que podía confiar en él.
Kevin no sabía si hacia esto como su buena acción para compensar todo lo malo que había hecho antes, o porque quedó fascinado con Edd y de un momento a otro se encariñó con él… quizá… como un hermano mayor?
[1] Kevin se refiere a "Antique bakery", en esa serie hay un personaje gay que tiene un "superpoder" de enamorar a cualquiera que sea su tipo aunque él no quiera, sea el otro gay o hetero hace que se obsesionen de él. En dicha serie hay muchos postres deliciosos, si tienen oportunidad de verla háganlo, tanto si es el anime o el dorama.
Espero les haya gustado el segundo capitulo. Agradezco mucho a quienes leyeron el anterior y le pusieron follow o favoritos, y aprecio mucho a quienes se dieron unos minutos para comentar.
PaulitaXDB, ItzelEndz, MeroNiakeehl, alicenocturndreams, Rikka Yamato, PaulitaXDB, muchas gracias por su apoyo! Espero no decepcionarles.
Y al Amor de mi Vida, gracias por ser mi primer fan, sabes que te adoro y Amo con todo mi ser!
+LykanYouko+
