—Yo no quiero ir, para que, simplemente es tedioso ir a la casa de nuestra infancia y mirarle el rostro a esa. — con un tono muy altanero.
— Cállate es mejor que hagas tus maletas mañana saldremos y será un viaje muy largo ahora vete no te quiero ver cerca de aquí.
— No puedo creer que tenga que ir a ver a esa gente, me pregunto si esa mujer estará en un internado o que no importa de todas formas me paseare por la casa de Yura.
Bajando las escaleras.
Sonreía de tan solo imaginar como estará su gran amante, pero inquieto ya que en su interior deseaba ver a Kagome.
Mientras tanto el viaje de Naraku estaba por terminar cochero se detuvo en una posada para darles agua y comida a los animales y así mismo el joven Naraku descansara, este bajo del carruaje y se dirige a la parte delantera del carruaje noto que una persona estaba dormida.
—Kagome ¿eres tú? —pregunto sorprendido.
En ese momento los bellos ojos chocolates de Kagome comienzan a abrirse lentamente, teniendo como vista una figura borrosa de un hombre cuando los ojos de Kagome se aclararon por completo esa figura se rebeló era Naraku, Kagome se sintió feliz pero esa felicidad se desvaneció por completo.
— ¿Kagome que estas haciendo aquí? —le pregunto muy molesto.
—Naraku, yo...solo quería estar contigo mi padre traerá a los hermanos Taisho a casa y deseo saber la verdad... — Kagome respondía muy temblorosa, la mirada de Naraku está llena de rabia este interrumpió su relato.
— Kagome tú no puedes estar aquí. — le dice el molesto.
— Pero Naraku yo te… tengo sentimientos muy fuertes por ti no quiero…— le decía Kagome cuando estaba por bajar del carruaje.
— Kagome tu no lo entiendes, yo comprendo tus sentimientos, pero tú los míos no, eres tan dulce y tierna eso hace que te quiera proteger pero yo no te puedo amar simplemente eres como mi hermana pequeña eso hace que yo no...
Y si te quedas no podría hacerte feliz, por eso me vine para encontrarme con la persona que amo. — Le dijo muy fríamente.
Esas palabras destrozaron su corazón y las lágrimas empiezan a correr por su rostro sus palabras se quedaron atrapadas en su garganta, solo bajo su cabeza tomo su maleta y bajo del carruaje, se acerco a él y le dio un dulce beso en la mejilla.
—Comprendo, espero que encuentres esa persona, será muy especial, sí entiendo tus sentimientos, son muy distintos al os míos, y yo no soy nadie para quitarte tu felicidad. — lo miro y comenzó a caminar, su mirada era triste, su cabeza baja, pero no iba a llorar.
— Espera Kagome, sube al carruaje el te llevara a tu casa, lleva a Kagome a su casa su padre debe de estar preocupado. — le dijo al cochero se dio la vuelta y entro a la posada.
—Esta bien señor. — respondió el hombre.
Durante el camino Kagome recordaba esas palabras "Simplemente eres como mi hermana pequeña"
— Aun soy una niña pequeña. — pensaba y sus lágrimas corrían por su rostro el llanto produjo cansancio en ella tanto que la indujo a un largo sueño.
Mientras tanto los hermanos Taisho abordaban su barco hacia Brístol.
—Aun no entiendo porque Sesshomaru tengo que acompañarte si tu puedes con esto solo. — le decía mientras caminaban por los pasillos del barco buscando su camarote.
—Simplemente tengo unos planes para ti cuando lleguemos a Inglaterra, y en los negocios de mi padre no te entrometas o nos quedaremos sin un centavo. —le decía algo serio mientras que miraba algunas chicas que caminaban por ahí.
—Entonces para que voy yo si no me necesitas. —contestando a lo que su hermano le dijo.
—Es aquí, no pensabas que te dejaría para que hicieras de mi casa un burdel, o si es mejor que no me respondas. —abriendo la puerta del camarote.
— ¡Ah! Qué difícil es contigo no ay forma de comprender lo que piensas además solo hubiera hecho unas cuantas y pequeñas fiestas. —respondiendo a su hermano con esa gran sonrisa que lo sacaba de quiso.
—Inuyasha tu lo haces para molestarme ya me tienes cansado deberías ir a la cubierta y lanzarse de ahí, y así no tengo de que preocuparme ahora vete de aquí, ah y no te acuestes con las mujeres del barco no quiero problemas con novios o padres. —molesto a la broma de su hermano.
—Disculpe señor Taisho, no me acostare con ninguna mujer casada o comprometida, si me encuentro una te la mandare para que te quite ese mal humor. — haciendo una reverencia al salir del camarote. Sesshomaru cerró la puerta, y tomo unos documentos de la maleta.
—Inuyasha disfruta todo lo que puedas de este viaje. —lanzando un suspiro y comienzo a revisar esos papeles.
—Disculpe señorita la brisa marina le sentía muy bien. —le decía a una mujer muy hermosa haciendo que esta se sonroje acercándose a ella, iniciando una conversión hasta que al fin alcanzo a seducirla y llevársela algún lugar del barco para hacerla suya y satisfacer sus deseos.
Por la mañana de siguiente día Kagome empieza a despertarse se da cuenta de que pronto llegara a casa, se inquieta un poco de pesar en la reacción de su padre al verla entrar a la casa, nuevamente las palabras de Naraku llegan a su mente pero esta vez prometió no llorar nuevamente.
—Nunca más pienso llorar por un hombre, no perderé nunca más mi tiempo enamorándome de alguien. —pensaba y las horas pasaban hasta que el carruaje se detuvo frente a su casa, el cochero abrió la puerta y le tendió la mano para que bajara le entrego su maleta y se despidió.
Kagome camino hacia la entrada con la mano en el corazón entro a su casa al subir las escaleras su padre la vio empezó su discusión.
—Kagome ¿donde diablos estabas metida? Estabas con ese maldito. —le dijo su padre muy molesto acercándose a ella esperando su respuesta.
— Si padre estaba con él, yo iba... —pero el señor Higurashi no dejo que terminara de Hablar y de dio una bofetada.
—Eres una mujerzuela, que sería de tu madre si se enterara. Te acostaste con él responde me maldita sea Kagome que me respondas te digo. —nuevamente golpeándola pero esta vez la tiro al suelo.
—No, que no yo solo fui... —nuevamente siendo interrumpida por su padre.
—No te creo Kagome espero que nadie se entere de esto mucho menos los hermanos Taisho, Kagome nunca pensé que fueras una deshonra para la familia Higurashi, espero que no estés embarazada, pensare que voy hacer contigo apártate de mi vista, perdida.
—Esas palabras le dolieron más que las dos bofetadas que le dio.
—Padre, padre por favor escucha me, te lo suplico. —Pero su padre no se digno a mirarla.
Ella no se levantó por unos minutos, tomo su maleta y subió a su habitación donde rompió en llanto por unos instantes no iba a llorar mas porque sabía que se merecía esos golpes por haberse escapado, lo que más le dolía era que su padre pensara que estuviera embarazada ya que no lo estaba .
Así pasaron varios días en los que Kagome está en su habitación no baja. Su comida es llevada a su habitación no recibe visitas hasta hoy que su padre la mando a llamar.
—Señorita Kagome su padre la necesita en su despacho quiere verla. —le dijo Mio a Kagome.
— Bueno Mio ya voy. —respondió sin ánimo, bajo y se encontró en el despacho con su padre.
—Me llamo usted padre. —le pregunto sonriéndole.
— Si, Kagome tengo dos opciones para ti como tu castigo, tú decides la que te conviene más. —le dijo sin ningún remordimiento.
—Así que quiero tu respuesta para mañana.
— ¿Cuales son las opciones? padre. — sabía que era algo drástico como no salir o ver a sus amigas pero lo soportaría, según si era lo que pensaba.
—Te interno en una escuela para monjas en el extranjero o si prefieres te caso con alguien que se haga cargo de tu deshonra. —Kagome se quedo en shock no podía creer lo que escucho.
—Pero padre no es demasiado, mi deshonra, si es por lo que piensas yo no he estado con ningún hombre— le dijo, con su mirada muy seria.
—Kagome si no medas la respuesta mañana para cuando lleguen nuestros invitados la tomare yo. —se levanto de su silla, se marcho sin dar explicaciones.
Kagome se sentó para respirar no sabía que iba hacer no quería estar en cerrada ni tampoco atada a alguien que no la amaba no sabía qué hacer.
