El corazón le bombeaba a mil por hora pese a las advertencias de Delia de que Ash regresaba al pueblo, una cosa era saberlo por boca de otros y otra era volverlo a ver, saber que estaba allí era otra cosa muy diferente, sobre todo por las emociones que este provocaba en ella, pese al paso de los años una pequeña parte siempre estaría pensando en Ash, aunque ahora no era tan ingenua, no iba a tirar todo por la borda para acabar otra vez abandona, solo una vez se permite errar no más.

Era curioso como la vida la había cambiado, antes solo por volverlo a ver habría corrió directa a darle un abrazo, ahora se había mantenido más seria, más en sus cabales, sabía que el retorno de Ash solamente le traería problemas con Gary y consigo misma por eso debía mantenerse fría y sobretodo no jugar solamente a una carta.

-Es hora de volver –dijo Misty en voz alta viendo que el sol empezaba a subir y si seguía allí plantada solamente conseguiría unas quemaduras.

Luego cuando llego a casa, se quitó las zapatillas y se puso cómoda, y empezó a preparar la comida, pero esta vez hizo algo distinto, cocino para ella, todos sus platos favoritos al fin y al cabo seguramente Gary ni aparecería por casa.

Entonces de repente oyó un ruido que la sobresalto, miro el teléfono móvil y vio que era simplemente un mensaje, sintiéndose una estúpida por asustarse de cosas tan simples, miro de quien era el mensaje, el numero era desconocido y esto solamente incremento su curiosidad por el emisor así que sin más preámbulos lo abrió.

``Hola Misty, soy Ash quería decirte que ya tengo una reserva en Gard ese restaurante de Ciudad Esmeralda del que todo el mundo habla tan bien espero que te guste´´.

Y ella respondió un mensaje breve no quería empezar a divagar así que simplemente contesto un ``Sí, me encantara, nunca he estado allí´´ no quería parecer demasiado entusiasmada si algo le había enseñado la experiencia es que ella y Ash simplemente podrían ser amigos, nunca pasarían de ese punto.

Aunque inconscientemente una pequeña sonrisa le invadió el rostro, delatándola pese a que intentaba mantenerse en sus cabales la emoción podía más que cualquier razonamiento que su cabeza pensara.

Quitándose esa sonrisa de la cara se dispuso a seguir cortando cebolla porque a este paso no iba a hacer la comida ni para fin de año.

-¡Ay mierda por dios no! ¡Otra vez no! –exclamo Misty haciendo que sus gritos resonaran por toda la mansión al ver que se le acababa de quemar la carne en la paella todo por ir distraída pensando en la noche de mañana. –Basta ya sal de mi cabeza.

Se decidió entonces por comerse simplemente la ensalada y el postre que se había preparado un flan con nata. Pues era tarde y su estómago empezaba a bramar por el alimento.

Ese pequeño detalle le hizo recordar los meses que paso con Ash, en una relación secreta aquella que tan tormentosamente acabo ese fin de semana.

Aun podía recordar ese día que se perdieron por el bosque y acabaron improvisando un picnic en mitad de la lluvia.

-Ash ¿sabes dónde vamos? –pregunto Misty mientras sus cejas se inclinaban dando un gesto de duda y negación pues ya llevaban un rato caminando y ella empezaba a pensar que se habían quedado en mitad del bosque y el cielo empezaba a nublarse con nubes negras anunciando una tormenta torrencial.

-Estamos llegando sé que no queda mucho –dijo Ash mientras tomaba a Misty de la mano arrastrándola junto a él.

-Va a empezar a llover y nos mojaremos –anuncio ella mientras que en la ignoraba.

-Mira, en ese árbol hay manzanas vamos a coger algunas –dijo el corriendo tras el manzano a meterse tantas manzanas como pudiere en la mochila.

-Ash tenemos que encontrar un refugio o nos mojaremos y pillaremos tal resfriado que no lo vamos a contar –acabado de decir esa frase empezó a llover y ambos intentaron refugiarse en un árbol pero cuando el cielo empezó a espete gar rayos no dudaron en seguir andando alejándose del árbol.

-Mira allí veo algo, veo una luz vamos –comento Ash mientras ambos seguían esa luz pues no tenían otra alternativa esperaban que fuera un refugio o una cabaña sabían que habían algunas escampadas por todo el bosque para emergencias, así que tarde o temprano tendrían que toparse con alguna.

Por suerte efectivamente era una cabaña y vacía, así que ambos entraron, aunque su interior no era muy hospitalario, estaba lleno de suciedad por todas partes así que ambos utilizaron sus pokemon y limpiaron un poco la cabaña.

En su interior había una pequeña cocina, unas literas apiladas unas sobre otras y una pequeña sala de estar, todo en la misma habitación sin embargo no necesitaba más, contaban con luz, agua corriente así que todo estaba a su disposición.

-Bueno ahora que hacemos –dijo Ash mientras revisaba su mochila en busca de provisiones –mira en tu mochila.

Empezaron a vaciar sus mochilas y recontaron todo lo que tenían; 12 manzanas, dos botellas de coca cola, un poco de azúcar, y dos bocatas. Discutieron un poco sobre lo que tenían que hacer, y pensaron en comerse las manzanas y los bocatas, y así lo hicieron.

-¿Crees que ha sido una buena idea venir aquí? –pregunto Ash sintiéndose culpable de estar en esta situación.

-Supongo que se podría decir que es un sitio romántico –dijo ella mientras se inclinaba lentamente para besarle.

Y el beso surgió allí en mitad del bosque lentamente, pero al mismo tiempo intenso parecía que no quería que se acabaran nunca pero al mismo tiempo transmitían todo su sentimiento en el beso. Querían plasmar todo el amor en ese beso sellándolo.

-Supongo que el viaje ha merecido la pena ¿no?

-Sí, pero este beso significa que… en fin e…-pregunto Misty pero sin saber muy bien que decir o que hacer para conservar la dignidad en esta situación incómoda.

-Podemos probar a donde va esto, así a nuestro aire sin presiones ni etiquetas

-Suena bien vamos a intentarlo.

Y así es como empezó lo suyo en esa cabaña perdida de la mano de dios en mitad del bosque salieron sus verdaderos sentimientos.

Desde que su relación acabo no había vuelto nunca más a ese bosque, y mucho menos a esa cabaña eran demasiados recuerdos que estaban allí almacenados esperando que algún día alguien abriera esa puerta y los recuerdos volvieran a revivirse.

Y el día pasó rápido sin muchos sobresaltos o aventura, simplemente un día normal en hechos que no en sentimientos. Gary abrió la puerta de casa y Misty lo recibió como siempre.

-Misty, ya estoy en casa –saludo Gary mientras Misty acababa de encender la televisión normalmente verían una película mientras comían y después la comentarían.

-¿Qué tal tu día? –pregunto ella por costumbre sabiendo de antemano la respuesta.

-Bien, con mucho papeleo, mañana tengo una reunión y llegare tarde, quizás ni siquiera llegue a casa.

-Oh, mañana es perfecto –pensó ella mientras sonreía así no tendría que dar explicaciones. –Yo quizás salgo a la ciudad me apetece salir después de una temporada de estar prisionera entre cuatro paredes.

-Debes de ser la presa más hermosa del mundo entonces –dijo el mientras reía –y eso me convierte en carcelero.

-Quizás –anda ven a cenar que está empezando la película Nacida para ser mala de Joan Crawford, la adoro.

-Has visto esa película unas 100 veces y siempre tienes la emoción como si fuera la primera vez.

-Ver una buena película es como verla por primera vez, no importa lo que pase siempre será emocionante verla una y otra vez.

-Si tú lo dices, y con quien vas a salir mañana si puede saberse.

-Sola, quizás venga mi hermana tiene que venir por una pasarela y quizás pasemos el día juntas

-Mándale recuerdos de mi parte hace mucho tiempo que no la veo –contesto el sin darle más importancia.

Por un momento el corazón de Misty se aceleró, esta situación de mentira sobre mentira la ponía inquieta sin embargo supo disimular bien sin sonrojarse o inmutarse. Por el momento estaba salvada, más tarde mañana llamaría a su hermana y le explicaría alguna escusa como que preparaba una fiesta sorpresa para Gary y tenía que seguirle la corriente si la llamaba, si esta parecía una buena excusa había creado el plan perfecto.

Luego se fueron a dormir sin casi hablar, Misty lo agradeció en silencio, no era un silencio incomodo eran ese tipo de silencios que no necesitan palabras para expresar lo que uno siente como si ya no existieran las palabras.

-Buenas noches Misty que descanses –se despidió Gary mientras cerraba la luz de su mesita.

-Buenas noches Gary, igualmente –contesto ella imitándole y cerrando la luz de su mesita.

Al día siguiente, Gary ya se había ido a los laboratorios, ella estaba sola en casa, todavía faltaba mucho tiempo para que llegara la cena con Ash, sin embargo empezó a preparar la ropa que iba a llevar al fin y al cabo era un sitio de categoría y no podía llevar cualquier cosa, aunque para ella eso no era un problema, tenía miles de vestidos elegantes sin embargo no sabía que ponerse.

-¿Qué me pondré? Quizás este o mejor el otro aunque si lo combinara con esos zapatos –era un mar de dudas sin acabar por decidirse por nada.

Entonces lo vio, era un vestido blanco con unos lazos por los hombros y la cintura negros, era un vestido que se había comprado haría un año en Cannel en su última visita a Paris por la Conferencia de los medicamentos que Gary representaba.

-Este es perfecto, es el elegido –dijo ella mientras iba a colocarlo encima de la cama contenta con su elección –Y estos zapatos negros.

Fue haciendo sus labores habituales hasta que sin prácticamente darse cuenta el reloj marco las siete de la tarde, tenía que empezar a arreglarse si quería resultar deslumbrante quería causar buena impresión pese a que no estaba buscando nada o eso al menos se repetía ella una y otra vez.

Llego la hora, había visto el reloj cien veces antes que llegara este momento, quizás había contado cada segundo hasta que fueron las nueve, el toque de su libertad, rápidamente salió de casa y subió a su coche, la carretera estaba vacía sin gente, y la calle estaba solitaria sin gente alrededor únicamente acompañada de la luz que las farolas iluminaban, puso rumbo a casa de Ash.

Cada minuto que pasaba, era un minuto más cerca de la gran velada, quizás se estaba emocionando demasiado, su cabeza así se lo repetía una y otra vez pero era imposible su corazón latía sin control, tanto que ella temía que podía perder el control del volante y quizás incluso salirse de la carretera de lo nerviosa que estaba. Finalmente después de tranquilizarse llego a casa de Ash donde el la esperaba en la puerta, ella se fijó mejor en lo que llevaba, una camisa negra perfectamente planchada, unos pantalones a conjunto junto con un cinturón con una armilla dorada.

Todo estaba en conjunto al menos por el momento.

-Taxi, señorita me puede llevar a ciudad Esmeralda –dijo Ash mientras se subía al coche de Misty.

-El pago será una cena gratis –dijo ella siguiéndole el juego.

-Marchando entonces una cena para la señorita más bella de esta noche en todo Canto

-Por favor Ash me harás sonrojar –dijo ella quitándole importancia al comentario aunque sus oídos lo habían escuchado y una cálida sensación invadió su cuerpo.

-Es la verdad Misty, no deberías sonrojarte estoy seguro que Gary te lo dice a cada rato.

-Si es verdad.

-Pero ahora no vamos a hablar de eso verdad –dijo el esperando a que ella contestara –Verdad.

-Cuéntame Ash, que has hecho durante estos cinco años

-Esperaba que una chica lista como tú tuviera internet y me habría seguido la pista después de tantos años.

-No me refiero a eso, me refiero a todo en general, ya sé que te nominaran Maestro Pokemon pero en fin ya sabes a que me refiero, sales con alguien, has hecho algo últimamente o …

-Si salgo con alguien, Serena la conoces creo que te la presente hace años –comento Ash haciendo que Misty sin querer diera un frenazo con el coche.

No podía creerlo, Serena era una de sus amigas, hacía años que no se veían quizá pero habían seguido manteniendo el contacto a través de Internet y jamás le había comentado nada, y por otra parte su corazón parecía un globo que había explotado se estaba deshinchando lenta y dolorosamente.

-¿Estas bien Misty?

-Si perfectamente, lo siento los zapatos son nuevos y me ha resbalado el tacón, no pasa nada –dijo ella disimulando continuando con el camino.

La noticia le había afectado sin embargo no entendía el porqué, habían pasado muchos años desde que lo suyo termino debería estar preparada ella había rehecho su vida, y él también era lo lógico, no podía seguir aferrada a un sueño, quizás aún soñaba con que las cenizas revivieran un día pero ahora parecía tan lejos ese sueño.

-E, Misty hemos llegado al restaurante, vamos –dijo Ash saliendo rápidamente del coche acompañándola hasta el interior.

Dentro un metre les indico y les acompaño hasta su mesa y en cuestión de segundos pidieron.

El restaurante estaba impecable, los suelos de mármol blanco brillaban como si de una pista de baile se tratara, el pequeño escenario listo con músicos que tocaban música en directo, las canciones eran suaves y melódicas, algunas de los años 40 y 50. El piano negro daba el toque de majestuosidad. Las camareras con su esmoquin tan impoluto ninguna mancha rompía el efecto visual que ese sitio producía felicidad.

Irradiaba felicidad por todas partes, todo el mundo tan sonriente con copas de champan en las manos, las luces que se mesclaban con la música escenificando un pequeño paraíso en la tierra esa era la frase que resumía ese idílico sitio.

-Te veo perdida en las nubes –dijo Ash sacándola de sus pensamientos sobresaltándola.

-Estoy bien solo me recreaba en este sitio es perfecto, es simplemente perfecto.

-Me alegro que te guste lo elegí especialmente para ti.

-¿Serena nunca ha estado aquí? –bromeo Misty sin darle importancia a este detalle

-Jamás, este será nuestro sitio especial –dijo Ash seriamente ella le observo minuciosamente pero pudo ver que era verdad no había rastro de mentira en sus ojos.

Ese comentario la desmonto, estaba captando las indirectas pero sin embargo veía las indirectas como señales contradictorias, por un momento podía pensar que le estaba diciendo adelante volvamos a lo que teníamos antes, sin embargo cuando hablaba de Serena parecía frio como si interpusiera una distancia entre los dos, y ella sabía en el fondo que esto no estaba bien, que el venir aquí había sido una mala idea, que no había sido guiada por su instinto si no por un placer pasajero.

Sin embargo al final ella sabia que seguía doliéndole su rechazo, aunque lo intentara evitar algunas cosas no cambiaban nunca.

-Cres que podremos vernos otro dia? –pregunto Ash dejando a Misty sin saber que contestar.

-Supongo que si, la semana que viene Gary da una fiesta –contesto ella.

-No me refiero a eso, tu y yo a solas

-Ah, bueno no lo se Ash –dijo ella sin saberle que respuesta darle.