Nuevo epílogo y esta vez involucra a Saki.

La historia de Seiko anterior traté de relatarla lo que más pude, ya que me es difícil hacer un cap en primera persona y además largo (y eso que hice un one short de Ryu en el mismo plano) así que espero que éste les agrade.

Gracias a Miki por darme la historia de Saki para reescribirla ;) para ti con cariño.

Ya saben que los personajes de Street Fighter y King of Fighters pertenecen a Capcom y SNK Playmore respectivamente. Los ficticios de la imaginación de Miki y yo. Elliott es adaptado a la versión de Kein Sylvan.


Future Fighters III – Gyakushu (Strikes Back)

Prólogo segundo

Saki

Escrita originalmente por Miki White

Reescrita por Khris-san


Toda mi vida he nacido cautiva…

Toda mi vida he nacido en oscuridad…

Hasta que conocí a quien vi era la luz que necesitaba…

Pero una decisión hizo alejarlo de mí…

Solo para salvar su vida…

A costa de mi libertad.

Mi vida no tuvo lujos y felicidad, solo fue una maldita tortura.

Desde niña me han entrenado para ser una asesina, esa ha sido siempre mi única misión viendo como se mataba sigilosamente por más difícil, fuerte, rápido o técnico que sea el objetivo. Parecía que esto lo vi antes y se refería al viejo proyecto "Doll" que hubo en el pasado, solo que esta vez no te manipulaban mentalmente, te entrenaban a conciencia y era de una organización criminal tan poderosa que incluso tuvo una segunda al mando.

Esa era Shadaloo, y la siguiente Black Hands, en esa última era donde mi padre trabajaba como sicario.

Mi padre se llamaba Kai, Nozomi Kai y fue quien me crió ante la falta de la estúpida de "esa mujer" que me abandonó. Desde bebé fui cuidada por él y mientras hacía sus trabajos para el líder de Black Hands, yo recibía el entrenamiento para ser una futura soldado de ellos, soportando ver morir a la gente en frente mío como una forma de aprender en vivo y en directo las maniobras a utilizar. Pero mi papá por otra parte, intentó sacarme de ese lugar, alejarme de ese horrible lugar.

-Ya tenemos todo listo, ahora debemos buscar la forma de eliminar a ese bastardo y ser libres – hablaba mi papá cuando comenzó a empacar algunas cosas en mi mochila pequeña. Tenía diez años cuando vi esa escena.

¿?: Solo diré que si ese idiota le pone un dedo encima a mi hermana, se arrepentirá – respondió un hombre rubio con una pañoleta de Reino Unido en la cabeza, una azul oscura y pantalones de la misma bandera con un bo rojo que se estiraba con cadenas.

-Ya sabes del plan, Billy – papá terminaba de empacar y también de acercarse a mí. Estábamos los tres en una de las habitaciones de Black Hands – Saki… - papá se volteaba y su rostro cambió a una tristeza amarga para poner sus manos en mis hombros – recuerda que si sucede algo, debes largarte lo más lejos que puedas para escapar. Es la única salida.

-Sí, papi… - abracé con lágrimas a papá quien junto a Billy Kane, ex-hombre de Howard Connection quien fue además su compañero de juergas y de misiones, además de ser quien me enseñó a pelear por mi misma con el bo que luego me regaló – te voy a extrañar mucho…

-No es para tanto – soltaba papá una risa sarcástica – solo será por hoy. Luego seremos los tres con Mai para ser una familia…

Luego de eso papá no regresó más, supe que murió asesinado y de allí en adelante mi vida poco a poco comenzó a ser destrozada de la peor forma.

Mi odio hacia Black Hands era cada vez mayor.


Billy Kane se había ido para seguir con el plan pero desde las sombras, yo estaba sola cuando regresé a Londres con mi tía por parte de papá, Nozomi Mai, cuidando de un orfanato.

Los días pasaron rápidos como el viento… - el viento, repliqué en mi mente, recordando a "aquella persona" – Estaba por las calles de Londres como vagabunda, utilizando lo que aprendí en Black Hands y con Billy Kane, necesitaba sobrevivir y conseguir dinero para el orfanato que necesitaba funcionar o nos echarían a la calle por la poca y débil forma de conseguir dinero para mantenerlo. Tenía que entrar en las peleas callejeras con la ley del más fuerte para sobrevivir.

Hasta que en una de esas peleas se hizo un mini torneo en Estados Unidos, diciéndole a mi tía que encontraría la forma de ayudarlos, a ella y a los niños. Me tope con un fuerte rival que no tenía tapujos en usar cuchillos, piedras y tierra para atacar, incluyendo cualquier objeto que se le encontrase en su mente para golpear. Luché con él en la final del conocido "Pit Fighter" de Metro City.

La pelea fue larga y se extendió por minutos, solo que en uno de los ataques que esquivó de mi, él gritó "Bingo!" y aprovechó de usar una técnica que él más tarde dijo que se llamaba "Zonk Knuckle" que lo aprendió de su hermano mayor. Me venció y extrañamente me extendió su mano para levantarme.

-¿?: Ya fue suficiente y gané – dijo ese chico de cabello rubio corto, sudadera blanca y jeans azules que era solo un año mayor a mí – me hiciste pelear en serio, chica, ve a cobrar el dinero con esos sujetos. Si no te lo quieren dar, pues golpéalos como ahora y te harán caso – reía esa persona con los brazos cruzados detrás de su cabeza y que después reconocí como el hermano menor de un antiguo héroe de Metro City que luego pasó a ser un convicto famoso por sus constantes peleas callejeras. Ese chico era Kyle Travers, hermano de Cody.

-Gracias… - asentí sin siquiera mirarlo.

Fui a cobrar el dinero por haber llegado lejos cuando dos chicas se acercaron a mí en ese momento.

-¿? Hola preciosa… Peleaste bien contra ese tipo ¿eh? - la chica esa tenía cabello largo y vestía como ninja, quien se me acercó seductoramente – Además si tienes problemas te puedo enseñar otras "cosas"…

De golpe la alejé con una patada que evadió rápidamente donde ella logró sonreír tras hacerme esa maldita broma.

-¿?: Ya déjala en paz, exhibicionista… - la reprendía otra chica de cabello rizado con un tatuaje en el brazo izquierdo y un látigo que usa para pelear a la cintura – Olvida a esta loca, quiere simular que seduce a quien sea que se le atraviese en el camino. Vimos tu pelea y fue genial. Soy Emmet - la chica rió para extenderme su mano – también pelee acá pero ese chico de allí es fuerte. No por nada su hermano fue un héroe en Metro City y ahora uno de los presos más famosos y peleadores más fuertes que peleaban incluso contra varios al mismo tiempo y con esposas en manos y pies… Perdón, no pregunté quién eras.

-… Saki… - dije dudando si hablarle o no, pero fue tanta la tranquilidad que emanaba que acepté – Nozomi Saki.

-Eres japonesa… y por lo que veo inglesa también, solo que soy norteamericana, a diferencia de esta boba que si lo es y aun no se presenta aun – comentó Emmet para desviar su mirada a la otra chica de traje morado.

-Awww~~ no me tienes paciencia, Emmet. Hola… ¿Saki? – Esta vez la chica de traje ninja me estiró su mano – Yo soy Claire, mucho gusto.

-Mucho gusto – respondí a Claire, donde si bien su primera impresión fue… aterradora, más calmada supe que ese mismo aire de tranquilidad en Emmet también poseía ella.

Las tres fuimos a comer en compañía de Kyle quien interesado en nuestras peleas – y después de curar mis heridas con las chicas – se unió a la plática para comentar algunas de las cosas que sucedían en especial con una banda criminal que comenzó a reformarse después de mucho tiempo. Rápidamente me hice amiga de ellas y tras quedarnos allí en esa noche, al día siguiente nos despedimos de Kyle y las tres regresamos juntas a Inglaterra.

Algo me decía que una nueva oportunidad saldría a la luz.

Pasaron tres años desde que conocí a Claire y Emmet y juntas comenzamos a barrer con varios hombres de Black Hands. Si, les conté de mi pasado y ambas no dudaron un solo segundo en ayudarme a encontrar respuestas y también a desbaratar cada uno de sus planes. Éramos temidas por todos a pesar de ser jóvenes y chicas. Una autodidacta, una ninja y una wrestler… juntas nos hicimos llamar como el tatuaje que portaba Emmet: las "Femme Fatale", tan literal que Claire y yo nos hicimos el mismo tatuaje, solo que el mío era más pequeño, pero no significaba que tenía menos valor, al contrario, significaba mucho.

Emmet y Claire debían separarse para continuar ayudándome pero por cuenta porpia para que no nos descubrieran y así fue, tenía trece años cuando pro casualidad caminé sola por las calles de Londres... con una chaqueta azul a cuadros, una polera delgada blanca y pantalones negros más mi bo de combate, aros en mi oreja izquierda y mi cabello azul corto. Debía regresar a Japón donde mi tía se mudó hace unos meses como mi nueva tutora legal.


Era mi última noche en Londres, en la mañana partiría al orfanato de tía Mai en Japón. Llevaba la chaqueta que dejo papá, la misma que describí, pues él decía que ocupara ropa mas grande, así era más fácil ocultar cosas... no, no robos ¿ya les dije que mi padre era un matón de un mafioso? Creo que sí y también mencioné que estaba muerto. Pues sí, eso era y de que tengo razón, me enseñó a usar hasta un bolígrafo para apuñalar... nunca lo he hecho, pero sé cómo hacerlo, también en el combate cuerpo a cuerpo al igual que Billy Kane y especialmente a no sentir... y ocultar emociones. "El enemigo lo usa en tu contra" decía él. Decía antes de morir por culpa de "esa" bastarda.

Esa caminata nocturna no era la despedida de aquella tierra, era evadir a las asistentes sociales y protectoras que tramitaban mi caso.

Caminaba mirando al cielo... no tenía más que mirar. Una mariposa revoloteaba y ofrecí mi mano para que descansara. Era mi gran debilidad, pero sentí que alguien me observaba y cuando volteaba, desaparecía sin dejar rastro. Cuando indagué en la plaza de Londres lo encontré, contemplando las flores del lugar. Lo quedé mirando cuando él volteó a verme: tenía el cabello azul como yo, ojos azules y vestía formal con un chaleco negro sobre su corbata roja y camisa blanca. Supe que venía de una familia millonaria.

-¿Por qué me estás siguiendo? – pregunté con seriedad cuando él se sonrojó más al mirarme.

-Nada, solo que me gusta observar las flores, así como esas mariposas se posaban en ti – me respondió el chico de un año mayor a mí.

-¿Perdón? – pregunté con inquietud.

-Lo lamento, es que no sé lidiar con la gente – replicó como si supiera mi historia pasa sumar una risa – Me llamo Elliott. Elliott Damon ¿Y el tuyo?

No di mi nombre – No puedo decirlo, perdón pero me buscan en el orfanato. Adiós, Elliott.

Después de eso me mudé de Londres, ya llevaba un año y medio viviendo en Japón. Por mi espíritu antisocial, inculcado por mi padre no me relacionaba con nadie, para evitar cualquier contacto con chicos de mi edad estudiaba en casa, y daba exámenes libres... pero no me impedía disfrutar con los niños del orfanato de mi tía, así los ayudaría a evitar lo que sufrí yo, que tuvieran infancia. Elliott también se había mudado a Japón por asuntos de familia y me topé con él muchas veces. Lo evité al principio por desconfianza como papá decía, pero con el tiempo encontré a un hermano – que no tuve – para compartir unos momentos que sean.

Luego un 15 de abril, mi cumpleaños, mi tía Mai llegó a mi cuarto con flores, joyas, unos zapatos y un vestido muy lujoso... allí comenzó todo esto. Era un presente de Elliott. No acepte las joyas, ni zapatos, ni el vestido... solo las flores que repartí entre las niñas del orfanato.

Pero llego el chantaje. Camuflado.

-¿No sería lindo que los niños tuvieran muebles nuevos?, ¿Una mejor casa?... yo podría dárselos... donativos. Así, no tendrías que lamentarte por no poder ayudarlos... solo te pido tu dulce compañía.

Fue un golpe bajo. Tía Mai hacia lo posible... yo entre al mundo de las peleas por dinero pero no era suficiente. Fue mi segundo encuentro directo con Elliott quien a la vez tenía razón. No tuve más remedio, y acepte. Solo era compañía... y realmente, los niños lo valían más que todo.

Primero era una o dos veces por semana donde me quedaba en su nueva mansión en Japón...

Luego era casi un mes...

Hasta que cumplí los diecisiete años y tenía que domar a Elliott para dejarme estar con mi tía, incluso confundiéndome con un estúpido cuento de hadas que se llamaba "Cybile", pero que también me impresionó el relato que tenía de niño al describir a esa princesa de cuentos de forma tan parecida a mí que me dio miedo.

Me molesté con él cada vez que me llamaba Cybile, yo no era comparable con nadie.

Los niños estaban felices pero mi corazón aun no lo estaba…

Pero todo eso cambió hasta que un accidente… un accidente me hizo conocerlo, al hombre del cual terminé enamorándome.


Vi que una chica de cabello castaño, un sailor fuku blanco y falda azul con un lazo amarillo se adelantaba con una joven de la misma edad mía de cabello violeta y un fuku similar. Un auto iba en dirección a la chica joven que sin dudarlo me lancé a empujarla y recibir yo el impacto del coche, que si bien no me hizo gran daño, el golpe me dejó inconsciente.

Lentamente abría los ojos y aun estaban borrosos, pero podía escuchar murmullos alrededor mío.

¿?: Oigan ¿ya despertó? – sentí una voz masculina y jovial.

-¿?: No presiones, Seiko. El golpe fue fuerte y apenas está abriendo los ojos – continuó interrumpiéndolo la voz de una mujer adulta, pero que entonaba un canto suave y armónico.

Lo primero que vi fueron unos ojos color avellanas que siendo jóvenes imponían una mirada tan penetrante, un cabello castaño, piel morena pero más clara, su uniforme de preparatoria y un parche en la mejilla. Apenas miré su rostro y sus ojos me sonrojé tanto que no podía explicar que me estaba sucediendo ¿me sonrojé al mirarlo? ¡Esto no me pasaba antes!

-Hola, finalmente despertaste – me recibió el chico con una sonrisa.

-¿Eh? ¿Quién eres tú? – Pregunté intentando olvidar mis mejillas coloreadas - ¿Dónde estoy?

-Una pregunta a la vez. Primero estás en mi casa, así gracias por salvar a mi hermana de ese accidente – se alegró más el chico que me miraba a los ojos. Si, el accidente fue real.

-Ah... ¿Quién eres? – reiteré mi pregunta.

-Soy Seiko, Hoshi Seiko ¿y tú? – Seiko, tan verdadero como su nombre y lo que emanaba de él. Esa tranquilidad que comenzó a inquietarme no de terror, sino de curiosidad.

-Me llamo Saki, Nozomi Saki – le respondí intentando tapar mi rostro carmín. El me miró extraño y hasta ahora no sabría porque estaba así.

-Seiko, no deberías molestarla, debe descansar – Exclamó aquel hombre de cabello del mismo color que vestía un gi de combate blanco al hombro y ojos castaños, al cual extrañamente reconocí por alguno de los torneos famosos a nivel mundial que Kyle mencionó y del cual participaría (pero que fue suspendido indefinidamente) para ganar dinero y así ayudar a la artritis de Cody. Ese torneo era el "Street Fighter" y quien estaba al frente mío era el primer campeón de aquel torneo. Fue un honor tenerlo cerca.

-¿Ryu? ¿Usted es Ryu, el maestro de artes marciales Ansatsuken y ganador del primer Street Fighter contra Sagat? – fue lo primero que se me ocurrió preguntar.

-Exactamente y parece que me conoces bien, Seiko es mi hijo mayor y a quién salvaste es Ryoko, la menor. La mujer que te trajo es Sakura, mi esposa.

¿Ryu? ¿El llamado peleador legendario ahora tiene familia? Me era extraño para un guerrero solitario errante y respetado, pero la misma mirada penetrante que sentí en Seiko también la observé en… Ryu-san. Para tener una nueva vida, su lucha incesante para conseguir la maestría estaba intacta, su espíritu de pelea seguía en lo más alto y se reflejó en las auras que observaba en todos ellos.

-Tiene... ¿esposa? – hice la pregunta más boba de mi vida.

-A varios les extraña, pero ya me acostumbré a ello – respondió Ryu-san – iré por una toalla húmeda para limpiarte las heridas.

-Muchos dicen eso de papá, como antes era errante, pocos se acostumbraron a su nueva vida – agregó Seiko una vez que Ryu-san salió de la habitación de su esposa, Sakura.

...

-¿Te sucede algo? – me preguntó Seiko.

-Debo volver, me esperan… ¡auch! – Intenté levantarme e irme rápido al orfanato y no estar más en ese lugar, pero un fuerte dolor sentí en la espalda y además me dolía todo el cuerpo. Justo en ese momento, Ryoko daba acto de presencia mientras Seiko se iba a acompañar a su padre - Discúlpame, aun no te he dado las gracias por salvarme, me alegro que estés bien.

-No te preocupes, pero debo irme, no me gusta estar con gente por mucho tiempo – inquirí lo más obvio, pero por alguna rara sensación el ambiente familiar me hizo sentir acogida.

-¿Cuál es tu nombre? – preguntó Ryu-san luego de traer la toalla mojada para las heridas.

-Nozomi Saki… – respondí algo dudosa.

-En primer lugar, gracias por ayudar a Ryoko; en segundo lugar, puedes quedarte para que te recuperes por completo. ¿Tienes algún número para llamar a tus padres?

Me mantuve en silencio. Mi padre murió y "esa" mujer me abandonó apenas yo nací.

...

-No tengo padres... vivo en un orfanato – asentí en tristeza.

Noté en mi respuesta que Ryu-san se sintió tocado al escuchar mis palabras, como si de alguna manera se sintiese reflejado en mi y en algunas de mis reacciones. - Bueno, entonces le avisaremos a ese orfanato que estás con nosotros y que sufriste un accidente y te recuperas acá.

-Además quiero presentarte a mi gato ¡Yuko! – llegó Ryoko con un pequeño gatito tierno que me saludó con un lamido en mi mejilla haciéndome más vulnerable ante la situación. Recibir tanta atención y afecto era algo a lo cual yo no estaba acostumbrada.

-No, gracias a ustedes, esta es la dirección y el número del orfanato.

...

-"Orfanato Nozomi". Bien Saki, les avisaré - Seiko con Ryu partían al living a llamar al orfanato de mi tía que no estaba tan lejos de esta casa mientras platicaba con Ryoko, la hermana menor de Seiko.

-Jamás te sentías acostumbrada al cariño – inquirió Ryoko tras sentarse a un costado mío.

-No, es que... en el orfanato solo estoy con niños menores que yo y mi tía que está encargada de eso. Los que son de mi edad me fastidian, son todos infantiles que no saben lo que quieren – incluso Kyle tenía sus mañas infantiles.

-¿Y no sabes nada de tus padres? – preguntó Ryoko.

-No, mi tía siempre me lo ha querido ocultar – contesté - Pero no importa, esos niños y mi tía son mi familia, para ayudarlos he estado viajando por todo Japón en peleas callejeras juntando el dinero para reconstruirlo, he estado dos veces en el Pit Fighter y las gané.

-No es posible, papá me contó a través de un viejo conocido suyo que son peleas duras y peligrosas. A propósito ¿cuántos años tienes?

-Tengo 16 - mi cumpleaños es el 15 de abril - y si preguntas por el Pit Fighter, peleo con una vara de un metro y medio.

-La misma edad que Seiko-nii… - levantó Ryoko.

...

-Eres igual a papá, actúas como él en el pasado cuando era errante y buscaba el significado de las artes marciales – me sorprendía lo madura que Ryoko era para ser menor de edad -Era solo, no le importaba el resto de la gente mala y siempre era duro con los villanos, hasta que conoció a mamá y ocho años más tarde se casaron.

-Pues gracias ¿Ryoko? – siempre me pregunto cómo es que hago interrogaciones tan bobas como las de ese momento.

-Je-je, así me llamo. Significa "Niña Dragón" en relación a papá, él por su parte significa "Dragón" como ves, el de mamá es "Flor de Cerezos" y el de mi hermano significa "Verdad".

El día pasó y además se cumplía un nuevo cumpleaños de Sakura-san, al cual me quedé a petición de Ryoko y vi como los demás Street Fighters restantes eran una verdadera hermandad. Se protegían entre ellos y así demostraron derrotar a Shadaloo muchas veces, quizás era la forma de averiguar más de Black Hands y encontrar las respuestas de la muerte de mi padre. Conocí también en esa pequeña fiesta a mi nuevo maestro, Kyosuke Kagami, uno de los ex-héroes del "proyecto Justice" de Taiyo High School al cual iré y compartiendo salón con él, con Seiko.

Los días continuaron avanzando y si bien no me acostumbraba a sus bromas – pues lo terminaba golpeando o gritándole – esos actos me desencajaban. No como los de Elliott, sino como… si algo más sintiese. Seiko, tu maldita alegría me desarmó lo que apenas conocía de vida.

Días después hubo un malentendido entre Seiko y Masters que terminó en que un grupo de cuatro chicos que se hacían llamar los "cuatro emperadores de Shadaloo" secuestraron a tu herman una chica que vi también en las clases… la chica que te gustaba, Rosalie. Tú y Mel se fueron a rescatarlas a Tailandia cuando se enfrentaron a ellos cuatro y a Bison al mismo tiempo. Shadaloo… allí podrían estar las respuestas que quise cuando me dispuse a acompañar a los padres de Seiko a ayudarlo. Una explosión rondó el lugar y era tu papá quien te sacó en brazos así como Ken-san hizo lo mismo con Mel. Ambos habían derrotado a Bison.

Se terminó todo cuando Rosalie dijo que partiría lejos, lo cual pudo triste a Seiko… pero eso también me dejó algo descolocada que te preocupases de otra chica, aunque más tarde y antes de partir, platiqué con Rosalie respecto a Seiko, que había una razón más grande para partir y era evitar que Bison retornara por su Soul Power restante. Supe que ella también fue una de las huéspedes creadas para ser la sucesora del nuevo proyecto "R" que junto con Emmet y Claire encontramos en el pasado… además de que mencionó que Seiko era el próximo blanco de Bison y el huésped definitivo para manipularlo con el Psycho Power al descubrir que también poseía el oscuro poder del Satsui no Hado. Esa maldita fuerza que no te dejaba vivir. Se fue y antes me dejó una carta de tarot nueva sin dibujo: "The Hope", la esperanza, que revelará su verdadera forma en el momento preciso.

Pasaron los días y cuando llegó tu cumpleaños, pasó que te enteraste de una noticia que yo si podía prever: la destrucción de Génova.

Llegaron rápidamente allá cuando la señora Rose estaba inconsciente y Rosalie estaba al borde de la muerte con su cabello no violeta sino carmesí – oí que su cabello cambiaba de color al pelear – No dudaste en ir a buscarla y tomarla con tus brazos, suplicando que no te dejara, pero te besó dándote un último adiós cuando Rosalie dejó este mundo, asesinada por quien no sabemos que fue. Tu rabia fue tanta que casi despertaste el Satsui no Hado otra vez… perdón, pareciera que estoy hablando conmigo misma. Lamento si te aburrí, déjame contarte la historia mejor. (Esto último es un juego de diálogos entre Saki y el lector)

Seiko estuvo más frio, su felicidad desapareció y eso me molestaba bastante. Llegó Elliott a buscarme y ya habían tenido ambos su primer encuentro y no de la mejor forma, estaba descontrolado y lo culpó de la muerte de Rosalie a lo cual conociéndolo – y dudando un poco – no le creí. Me reclamó tanto que lo tuve que hacer callar con una bofetada que dolió más que sus palabras. Elliott se había ido cuando Seiko al intentar marcharse de preparatoria el poder oscuro nuevamente hizo estragos en él, pero que Yagami y Kusanagi hijos lograron detenerte.

Los días corrieron y necesitabas ir al centro Tokio cuando ese vampiro de Pierre apareció para atacar a Seiko y obligarlo a usar el Satsui no Hado, a lo cual lo logró atacándome. Luego se fue y tu oscura presencia alejó a todos excepto a mí. Fue en ese momento cuando tuve la misma sensación cuando conocía a Seiko quien intentó atacarme con el Satsui no Hado.

Nos habíamos entrelazado las manos y su aura asesina había desaparecido, mirándonos a los ojos como cuando desperté del accidente mientras la lluvia inundaba Tokio. A partir de ese momento, lo acompañé a viajes para evitar que el Satsui no Hado saliera a flote otra vez, cada vez más la compañía de Seiko me fascinaba, aunque por otro lado trataba de evitar lo que menos esperaba… Enamorarme de él. Seiko sintió lo mismo por mí a partir de ese momento, pero mi falta de afecto – hasta el día de hoy – te hizo alejar cuando me devolvías una sonrisa burlona de satisfacción.

Fue mi primer beso, el que provocó que Elliott destruyese Suzaku y se tomara más personal el enfrentamiento, lo que también hizo que Seiko manifestara el Satsui no Hado por completo en su interior, observando incluso como ejecutaste la técnica asesina del Shun Goku Satsu a uno de los lacayos de Pierre, bañado en sangre y destrozado por completo. Me desmayé al verlo tan agresivo que cuando desperté estabas ya recuperado, aunque con cansancio.

Pero mi sorpresa mayor fue ver a Elliott provocándolo, con el Psycho Power.

Derrotaste a Pierre solo sin Elliott, me salvaste de aquél agujero del Makai, incluso por cómo te traté en el cumpleaños de tu hermana en tu propia casa. Era una persona miserable. Siempre fuiste bueno conmigo, nunca te desanimaste a apoyarme y fue cuando después de la fiesta de Navidad te confesé mi amor, mis sentimientos. Necesitabas saber la verdad después de que me cambiaste tu polerón – que me gustaba mucho – por un beso mío, fue cuando no quería separarme de ti, que me abrazaras con fuerza, que me dieras tiempo de entenderlo. Fue un amor clandestino a espaldas de Elliott.

Caminé directo a encontrarme en la plaza central de Tokio, iba a reunirme nuevamente con Claire – que se fue para ver unos asuntos personales - y con Emmet. Las tres juntas después de cinco años separadas, estar con Seiko, la calidez de los amigos y su familia.

Pero dicen que todo lo bueno jamás será eterno.

-Por fin nos reuniremos las tres nuevamente – exclamé con alegría – Claire… yo y… Emmet. Oh si, debo darle este presente también para el reencuentro y… ¿¡Mmph!?

Alguien me tapó la boca con un pañuelo y me abrazaba tan fuerte desde atrás para no dejarme mover. Yo sabía defenderme bien e intenté lanzar un golpe a la entrepierna para soltarme, pero apenas lo hice el tipo lo esquivó y siguió arrastrándome tal cual me tomó para llevarme a un callejón sin personas en él. Voltee y mi cara de impresión y miedo se formaron al ver que era el mismo Elliott Damon quien me llevó allí..

-¿¡E-Elliott… qué haces aquí!?

-Buena pregunta, querida – me soltó Elliott cuando la mirada de sus ojos heterocromos rojos y azules se posaba intimidante sobre mí – aunque mejor dicho… ¿¡POR QUÉ LO HICISTE!?

-¿Ha-hacer… que co-cosa…? – me asusté cuando el rostro de Elliott se acercaba más al mío.

-¿¡LO AMAS VERDAD!? – Elliott me tomaba de los brazos y me sostenía con fuerza para zarandearme de un lado a otro sin parar – ¡TE LO DI TODO, TE LO DI TODO DALILA TRAIDORA Y PREFERISTE A ESE MALDITO MARGINAL DE HOSHI! ¡¿RESPÓNDEME!?

Por primera vez tenía miedo de Elliott.

-Por favor… suéltame… E-Elliott suéltame…

-¿¡PARA QUÉ VAYAS A CORRER A LOS BRAZOS DE ESE DESGRACIADO!? ¡NO! Elliott me miró al borde de la locura para obligarme a mirarlo a sus ojos - ¡Peleé por ti! ¡Todo lo hice por ti! El orfanato, tu vida, tu seguridad, ¡todo! ¿¡Y así me pagas!?

-E-Elliott… por fa-favor… me lastimas… - ¿yo lloraba? Elliott me estaba lastimando y feo.

-No… ¡Yo te amo! ¡TE AMO Y ERES MÍA…! ¡¿OÍSTE SAKI!? ¡MÍA! ¡Escapé de esa basura del Makai cuando pude y encontré el resto del Psycho Power en las ruinas de Shadaloo… el punto 48106 en Tailandia! ¡Se cumplió cuando ese idiota de Bison me dijo…! ¡AHORA YO POSEO LA FUENTE INFINITA DE PODER! ¡EL PSYCHO POWER ES TODO MÍO!

Era cierto, por alguna razón incluso sentí que el nuevo poder de Elliott era totalmente superior al Verdadero Poder de la Nada de Seiko. Yo vi todo lo que sucedió, pero jamás pensé que Elliott llegaría a este extremo: el Psycho Power, Black Hands, los recuerdos tristes de su niñez. Él tenía todo el poder sobre mí, no podía hacer nada.

-Me llevaste a la demencia – exclamaba Elliott – Ya no esperaré más… O vienes conmigo… ¡O ESE MALDITO DE SEIKO MORIRÁ EN FRENTE DE TUS OJOS! – la amenaza fue más fuerte… ¿cómo era capaz Elliott de eso? Sentí temor, tragedia en mi corazón… iba a desmayarme pronto – Tú eliges mi amor, te vienes conmigo a Inglaterra y aprendes a amarme como yo te amo a ti… o ese bastardo suplicará la muerte después que lo torture… a sus amigos, a su maldita familia. Elige… ¿¡QUIERES ESO O NO!?

El miedo se apoderó de mí, mi rostro pálido y lloroso era la prueba, la vida que iba a soñar desaparecía, el amor clandestino no serviría, las veces que Seiko luchó por mí eran en vano… serían inútiles.

-Da-dame… un par de días… Iré contigo – fue la respuesta que solo me terminé rindiendo a los pies de Elliott. Él por su parte sonreía de triunfo, una risa diabólica se formaba en su boca que no dejaba de admirar a su obsesión en el suelo, yo – me iré contigo a Inglaterra – continué en sollozos – pero te suplico: no l-lo lastimes…

-Te esperaré en dos días en esta dirección. No me falles… amorcito – me dejó Elliott para desaparecer con su Psycho Power.

Pensé que Seiko si sería capaz de darle frente, pero en esos dos días soñé que Elliott asesinaba a Rosalie – sí, supe que Elliott fue quien lo hizo después de no creer en Seiko – pero más tarde la imagen cambiaba a Seiko cuando Elliott atravesaba con su brazo cargado de ki psíquico el cuerpo de quien amo, viendo morir a Seiko enfrente de mí.

Apenas podía dormir en esos días cuando tenía que hacerlo, la mejor forma era que Seiko me odiase, pero no podía hacerle daño porque de una u otra manera él siempre me respondía con una broma o sonrisa. Tenía que ser más directa, atacarlo tan fuertemente que me detestara de por vida, pero era un sacrificio para que estuvieses vivo. No soportaría verte morir en mis brazos.

Llegó el día cuando logré alcanzar el aeropuerto donde Elliott me esperaba. No podía chistar ni nada, así que solo subí con mis cosas – y el polerón de Seiko – para irme de Japón, regresando a la tierra donde pasé las peores cosas de mi vida.

"Si mi vida cuesta tu libertad… lo haré. Aunque me odies… estarás a salvo… perdóname… ¡Perdóname Seiko!" – mis lagrimas no aguantaron la presión que terminé desmayada.


Pasaron los días y había conocido a un pequeño llamado Timothy del cual me hice amiga, Elliott solo me dejaba salir con Isabelle quien además vigilaba mis movimientos. Lo llevé a casa, dudoso si Elliott lo aceptaría cuando sí lo hizo, yo creyendo incluso que sería la única posibilidad de que él pudiese cambiar su forma de ser y abandonar esa idea de venganza hacia Seiko.

Lamentablemente después de meses – exactamente cuatro desde que me fui de Japón y no volver - yo no podía dar crédito a lo que veía. Había entrado al despacho de Elliott y lo encontré como loco, admirando el cadáver de un hombre en el piso. En ese momento Elliott sujetó mi rostro, obligándome a mirarlo recíprocamente.

-¡No le veas a él! ¡Mírame a mi… no puedes ver algo así! – Elliott tenía los ojos heterocromos producto del Psycho Power pero con mayor poder que antes.

Yo no sabía que había ocurrido, tal vez fue defensa propia, tal vez…tal vez…pero reía, lo disfrutaba, lo había asesinado… – Elliott…eres…eres un asesino…eres un… - exclamé de temor cuando Elliott me interrumpió.

-No…no querida mía… por favor, te lo ruego – me rogó Elliott con piedad y sollozos – ¡Me postrare a tus pies si es lo que quieres!... ¡Arrancare mis ojos si son los que te aterran…! Pero por favor… por favor… no me niegues tu mirada. Es preciso que me veas a los ojos cuando te hable de mí, de mi desdicha, de mis penas…

Elliott pasaba de llanto a las carcajadas una y otra vez sin soltar mi rostro que comenzaba a sentir miedo ante su actuar. Intenté mediar con él, hablar con él, "tal vez podría calmarlo" pensaba en mi mente. Pero un nudo en mi garganta por el pavor que me causaba la mirada lunática del joven de ojos azules sumado al homicidio que presencié me impedía formular frase alguna.

Shhh… no no no no… no me temas… ¡No me temas!... – me gritó con fuerza y locura – perdón, no debí gritarte…lo lamento…

En cuestión de minutos la imagen que tenia de él se distorsionó por completo, tomándome de los brazos con gran fuerza.

-Elliott… m-me estas….me estas a-asustando… me… m-me lastimas…-

Él me soltó al instante, retrocedió unos pasos y paso una rápida mirada por toda la habitación como buscando algo. Encontró un abre cartas, y yo sin saber que haría.

-¡Cometí el peor de mis pecados! ¡No merezco esto!

Elliott se cortó la palma de ambas manos cuando la sangre comenzó a fluir. El corte era profundo pero no le importó en lo absoluto "¿qué mas necesitaba?" pensé. Se dejo caer de rodillas al piso, intenté acercarme él, pero Elliott se negó.

-¡Te quedas en tu lugar!… ¡Te lastimaría!... te lastimaría… ¡Ha... HA HA HA HA!

Una risa, una aterradora carcajada que era ninguneada por las sinceras lagrimas que rodaban por las pálidas mejillas de Elliott. Este Elliott distaba mucho del que conocí, no era el mismo, pues ahora el Psycho Power le distorsionó su mente, su juicio.

-"…tiempo de noche en cada sentimiento…

Cae la noche, trae el bello silencio… por siempre la belleza oculta en la oscuridad"

Esa era la canción favorita de Elliott, y ahora, ahora por como estaba debía cantársela solo a él - tuve suerte de reconocer esa canción a la perfección - Escucharla de mi voz revolvió su mente. Aún de rodillas, gateó hasta mis pies, abrazándose a ellas pidiendo perdón.

"La noche trae la música de la oscuridad…" - Elliott se sumó, ahora la canción tenía dos intérpretes: él y yo.

Abre tu mente a lo desconocido, la fantasía oculta en el manto más oscuro de la noche, cierra tus ojos y yo veré por ti… La noche y el canto de la oscuridad…" – fue mi canto.

Cierra los ojos y te juro que veras aun más ¡Deja que la música de noche venga por ti…! Veras la belleza de la oscuridad…" – exclamó Elliott.

Yo también me dejé caer de rodillas, estando a la altura de los ojos azules del elegante caballero. Yo tenía miedo, realmente estaba aterrada… pero sentía lastima por él. Sabía que tal vez algo causó en Elliott que naciera ese monstruo, nadie nace queriendo ser malo. Tal vez el solo era una víctima… es decir, pudiesen mirarlo… tan vulnerable…a mis pies pidiendo perdón. Yo tenía un elegante vestido azul pero que estaba manchado por la sangre de las manos de Elliott, también el piso y las lujosas alfombras de aquella habitación.

-Elliott… ¿ya estas mejor?- Pregunté, casi por instinto, por esa dulzura innata que lleva cada mujer en lo más profundo de su ser y del cual me he negado a mostrar… salvo con Seiko. Esa necesidad de proteger al desvalido, el suave tacto de un tesoro único del género femenino. Repetí la misma pregunta una y otra vez, solo que ahora pasé mi mano por el rostro del Elliott, como si se tratara de un niño buscando el amor y la protección de una madre.

- Elliott… ¿Te sientes mejor...? – reiteré mi pregunta.

El calor de mi mano en su mejilla, a pesar de todo yo sentía de compasión por él, y Elliott lo sabía. Lo sabía tan bien que causaba más dolor que las heridas en sus manos.

-Escucha… ¿Escuchas eso?... ¿lo puedes oír?... ¿no lo oyes verdad?... no, tu no. Porque eres dulce, buena, pura… aun no conoces lo que yo conocí… y no los puedes escuchar… - continuaba diciendo Elliott entre sollozos.

Pareciera que él intentó por todos los medios que no viese su lado oscuro.

-¿Qué debo escuchar Elliott? – No debí preguntar.

-El placer de jugar a ser Dios… - me respondió Elliott - tener la elección de la vida y la muerte en tus manos – Decía él mientras le mostraba sus recién lastimadas manos. – Eres tan diferente a como te idealice por tanto… tanto tiempo… - continuó Elliott confundiéndome como siempre con Cybile - Eres mejor, mejor de lo que imagine… más de lo que pude imaginar… y ahora, quiero que escuches mi historia… ¡LA HISTORIA DE UN DIOS! ¡DEL VERDADERO ÁNGEL DE LA MUERTE!

¿?: Lindo discurso… primito– exclamó una joven de la misma edad mía.

-Eres igual de inoportuna… "Topaz" – supe allí que Elliott tenía una prima por parte de su padre. Ese era su nombre.

-Venía a decirte adiós. Hay más negocios que atender. "Bye bye darling"

-Un último favor ¡DÉJAME SOLO! – se fue Topaz para así dejarme continuar aplacando el dolor de Elliott.


Paseábamos con Elliott y el pequeño Timothy por Londres, pasaron casi seis meses desde que me fui y no tenía idea que pasaba con ellos, ni con Seiko – que supongo debe estar odiándome de por vida por esa carta - y de su familia. Íbamos a comer, platicar e incluso a ver ópera que, me fascinaba más que a cualquier otra cosa en el mundo ¡Pero seguía cautiva! ¡Fingiendo felicidad! ¡Era como si no hubiese pasado nada!

Solo esperaba que mis cantos llegaran hasta ti…

Seiko… si me odias y detestas, no me enojaré contigo, pues has tenido que pagar cada una de mis acciones, peleabas a costa de tu vida para salvarme y entiendo tu desprecio hacia mí… y jamás te agradecí todo lo que hiciste, siempre te respondía en silencio. Ahora entiendo cuanto significaba un simple gesto… el mismo gesto que siempre me gustó de ti: un simple gracias, un simple beso en la mejilla… ese olor que emanabas y que me hacía sentir tranquila. Tu presencia, tu cariño, tus besos… ¡todo!

Eres como una droga para mi, algo que necesito para alejarme de la realidad, tú, Seiko.

"y el de mi hermano significa 'Verdad'"

Recordé las palabras de tu hermana: tu nombre significa verdad… tu corazón es verdadero, tus sentimientos son verdaderos, tu coraje es verdadero, tu amor es verdadero, tu fortaleza es verdadera, tus palabras son verdaderas, tus actos son verdaderos.

Mi amor por ti… no lo es, es mentiroso como yo, porque tuve que mentirte todas estas veces, así como ahora. Pero… ¡fue para protegerte!

Mi vida cuesta tu libertad, antes que nuestro amor cueste tu muerte, pues prefiero que me odies y así verte vivo… Antes que me ames y verte muerto por mi culpa. No importa si Elliott me obliga a hacer cualquier cosa, porque tú, si tú, Seiko, fuiste mi primer beso… y mi primer amor… Disculpa, volví a hablar consigo misma.

Solo que…

Elliott buscaba a cada momento convencerme de que él era el único. Estaba yo jugando con Timothy armando un rompecabezas de dos mil piezas quien salió de la habitación ante la presencia de Elliott para dejarme platicar con él. Era obvio lo que sucedería después.

-Elliott, ya te dije que me quedare aquí por voluntad, pero no me pidas que cambie mi modo de ser porque bien sabes que es por…-

-"Ese" – me interrumpió antes de decir el nombre de quien me enamoré realmente.

Miré al piso, intenté negarlo de muchas formas, justificando que él y su familia me aceptaron cuando lo necesité y que en el poco tiempo que los conocí me ayudaron a buscar respuestas acerca de la muerte de mi padre. No solo ayuda de ellos, sino también del resto de sus amigos que terminaron convirtiéndose en "mis" amigos, pero una y otra vez él buscaría la forma de enemistarme con Seiko.

-No… bueno, no la manera que tú piensas – traté de responder - Él y su familia fueron buenos conmigo y…

-Y tu pecas de ingenua – me interrumpía siempre Elliott antes de que terminase de hablar - ¿Crees que si la bella Rosalie no hubiese muerto, el infeliz te hubiese profesado ese "amor" de cual habla?

Ese fue un golpe bajo y posiblemente él lo notó en mi rostro… un dolor profundo invadió mi corazón. Como si recogiera en el instante piezas de un roto cristal para que él no notase que me dolió la pregunta. Era cierto: si Rosalie hubiese seguido viva y el plan de Bison fracasara por completo… ¿me diría todas esas palabras? No, era mentira, ella ya murió y debía seguir mirando al frente, no podía quedarme en un recuerdo… ¿Pero por qué comencé a llorar? ¿Elliott tenía razón?

-Saki, querida… y-yo lo lamento – trató de justificarse - Es solo que no se me hace justo lo que te hace ese infame… te trata como si fueras un premio de consuelo

Eso fue más doloroso, literalmente dijo que yo era la sombra de Rosalie.

-Saki, Saki, Saki… eres tan linda, bella y perfecta, pero con una extrema y baja autoestima. Es increíble pensar que usabas el flequillo de tu cabello para cubrir ese lindo rostro y que te sentías menos en comparación a otras chicas, siendo que eres perfecta.

-… no me puedo comparar con ella… - traté de defenderme – somos distintas…

-Tienes razón: Ella, no se puede comparar contigo – puntualizó Elliott para continuar – Tú eres perfecta

Rubor, mis mejillas se colorearon de carmín, comenzaban a gustarme las palabras de Elliott ¿Por qué me negaba a sus bellas palabras de aliento?

-No es… no es verdad – seguía negando… quería que Elliott continuara diciendo esas pablaras lindas.

-No, tienes más razón aún porque eres más que perfecta. Solo mírate.

En ese instante Elliott acomodó mi cabello detrás de mi oreja y me obligó a voltear al espejo detrás de mí.

-Mira Saki Nozomi… ¿Qué ves?... – traté de decir algo, pero las palabras nunca salieron de mi boca - Yo veo… eso: el azul de las aguas del mar de noche… la palidez de una flor de durazno a punto de florecer, la armonía de un eco mudo y sin retorno… de tu silencio.

Al día siguiente desperté, estaba algo cansada y también con un verdadero rostro pálido, como si hubiese llorado por horas… incluso días. Mis ojos ocre se combinaban con el rojo y las ojeras de pesadillas cuando lo primero que advertí fue la mirada de Elliott sobre mi persona.

-¿E-Elliott?

-¡Perdón, Saki!... oh…yo… - balbuceaba Elliott cuando encontró las palabras adecuadas para responder - lamento esta situación, es decir, estar contemplándote mientras dormías es…es que…yo…eh…-

-Huh… es que me duele un poco la cabeza – Ni podía recodar que sucedió ayer, solo recuerdo que Elliott me consoló y me hizo mirar al espejo… - ¿me desmayé?

-Si querida, poco después de verte en el espejo – asintió Elliott. Me estaba confortando de algo que no recuerdo bien, pero el saber que se preocupó por mi era suficiente.

-Ya veo… - le dediqué una sonrisa - Elliott…

-¿Si querida? – preguntó Elliott.

Este momento… fue extrañó. Extendí tímidamente tu mano hacia ti, posándome cual tímida mariposa en tu mejilla.

-G-gracias por tu apoyo… tal vez…yo…

-Guarda silencio, bella musa – Elliott colocó uno de sus dedos en mis labios - Sabes que te esperare la vida entera si así lo quieres, tu eres la ÚNICA en mi vida. ANTES DE TI, jamás amé. Yo TE AMO DESDE SIEMPRE – puntualizó - y que con el tiempo…

-Gracias – esta vez fue mi turno de interrumpir - eres en el único que puedo confiar…

No lo dejé terminar, pero que gusto me da aferrarme a ti… pero por alguna razón no recuerdo del todo ayer, solo que ante esas palabras de apoyo terminé por abrazarlo y toqué suavemente sus labios con los míos, perdiéndome en una sensación que parece viví antes… no. Me correspondiste el beso y ambos nos perdimos en un sueño del cual no queríamos terminar hasta que la falta de aire nos hizo separar. Isabelle nos llamó a desayunar cuando apareció Timothy a abrazarnos tal cual familia podríamos ser.

No volveré a sufrir como antes de niña, le daría tiempo a Elliott y él también a mí para aclarar respuestas.

Por una vez en la vida desde que tuve a papá, volveré a sonreír.


Disclaimer final del capítulo:

-Topaz Damon hizo aparición en este capítulo y será la más relevante en la quinta saga y final de Future Fighters, así que no será primera vez que la vean porque también se aparecerá en el resto de algunos capítulos importantes de este fic. Es la prima de Elliott por parte de padre y porque luego de la dinastía de Philipp Damon en el pasado (FF Gaiden Cybile) los hijos de la dinastía (Philipp no fue el único hijo de los Damon) tienen los nombres de piedras preciosas. Crystal, madre de Elliott y así Topaz, la prima de éste son ejemplos.

-¿Saki olvidó a Seiko? ¿Saki besó a Elliott por voluntad? Lo primero sí, lo segundo… a medias, porque en el prólogo de Elliott sabremos qué fue lo que hizo además de compararla con Rosalie y atacarla en "ese mal tercio de triángulo amoroso con Seiko y ella". Supongo que ya se imaginan que hizo Elliott y específicamente "con qué".

Próximo capítulo es el prólogo de Elliott, su desdicha, su búsqueda a Saki, su enemistad con Seiko y especialmente lo mencionado en el prólogo del japonés: la primera pelea de este fic protagonizada por Elliott vs Mel en la mansión Masters mientras Seiko estaba entrenando en Grecia. Luego comienzan los capítulos reales del fic de Future Fighters III. Recuerden que los prólogos relatan en su mayoría lo sucedido en un año después de la partida de Saki con Elliott a Inglaterra y el viaje de Seiko a despertar el Ho-o no Hado, salvo Saki y Elliott a quienes describo además la historia de niños – por separado y cuando se conocen - que prometí contarlos acá.

Nos vemos pronto y disfruten ;)