Marthiis: Emm… *se sonroja* Lo prometido es deuda… Etto… Yo… En verdad pido disculpas por el retraso, no se pero se me juntan trabajos, tareas y… *se va haciendo chiquita mientras dice toda esa lista de cosas*

Tamaki: Lo que Marthiis quiere decir es que ha estado ocupada con la escuela, trabajos en equipo y exámenes, por lo tanto no puede publicar… *ve las señas que intenta hacer Marthiis* Bueno, también quiere decirles que este "final" no resultó ser como se esperaba y en verdad queremos que sea de su agrado.

Marthiis: Sigue siendo pequeño y hasta yo pensé que fue un final rápido y por eso también pido disculpas. Les agradecemos por los reviews recibidos y a los que leyeron esto… en verdad se los agradezco mucho, por favor disculpen por no haber respondido. Este one-shot va dedicado a mi nee-san Marion Black, que ya no la he visto *pone cara triste pero luego sonríe* y también a Daneshka Boticcelli. Amiga, gracias por tus amenazas de muerte n_n.

Tamaki: Bueno, solo me queda decir que Naruto no le pertenece a Marthiis Wolff, es de Masashi Kishimoto, deseamos que les guste.

Marthiis: Gracias por su atención n_n

Capítulo único

Naruto observó su reflejo en el espejo que estaba al costado de la habitación y lo que vio lo dejó satisfecho. Su yukata negra le quedaba a la perfección y sus cabellos rubios estaban peinados; sin duda alguna, la imagen que observaba era muy… atractiva.

—Tú si que eres un chico MUY sexy— dijo sonriendo y guiñando un ojo. No obstante, esa alegre sonrisa se desvaneció en dos segundos, su rostro se contrajo en una mueca de dolor.

¿Por qué demonios estaba haciendo todo esto? Claro, Tsunade se lo había sugerido. Como próximo Hokage, debía mejorar mucho más su imagen y dado que Sakura había sido la primera en ofrecerse como su esposa, todo surgió más rápido de lo que pudo imaginar.

Se le vino a la mente el encuentro que había tenido ayer por la noche. Claro, le había mentido a Sasuke. Según, su romance con Sakura comenzó a florecer hacía dos años pero la idea apenas había aflorado unos cuantos días antes. Mentir no estaba dentro de sus defectos y mucho menos en sus cualidades pero las palabras del teme le habían calado y no tuvo más remedio que soltar esa mentirita piadosa.

Naruto en verdad quería amar a Sakura, pero solo podía sentir un cariño especial hacia ella. Su corazón ya tenía dueño y era ese maldito desgraciado que tuvo la osadía de abandonarlo como si fuera un perro.

Apretó sus puños intentando no golpear al espejo, donde se veía a sí mismo rojo por el coraje que comenzaba a dominarlo. El joven suspiró y se dejó caer pesadamente en uno de los cómodos muebles que había en la estancia donde se estaba arreglando; en la habitación de a lado se encontraba Sakura siendo atendida por Hinata, Ino y Shizune. Incluso hasta se podía escuchar los murmullos de las féminas.

De pronto, alguien golpeó la puerta.

— ¿Puedo pasar? — Era la suave voz de Iruka, se notaba un poco nervioso, quizá porque quién era un hijo para él estaba a punto de casarse.

—Iruka, no pidas permiso… Sabes de sobra que puedes pasar— Naruto no se levantó, esperó a que el mayor entrara y a los pocos segundos, pudo ver a su sensei.

—Naruto, vine a ver si estás listo pero… Te ves muy bien— El Umino sonrió, acercándose al que fue su discípulo y acarició la mejilla del joven con mucho cariño. Sintió como algo dentro de él se removía al percatarse de que Naruto ya no era más un niño, ahora era un hombre que estaba a punto de casarse. El orgullo de sentirse como un padre para él hizo que su corazón se acelerara.

—Iruka, ¿qué se siente ser libre? — preguntó el rubio recargando su cabeza en la mano que le extendían, evocando la cuestión que Sasuke le había hecho el día anterior.

El moreno observó a su ex pupilo con un gesto de incertidumbre, de seguro algo extraño circulaba por su mente. No pudo hacer nada más que sonreírle, su querido "hijo" se estaba arrepintiendo de la decisión que había tomado para la boda. Él había sospechado desde antes que tal vez ocurriría una cosa así pasaría.

— ¿Te estás echando para atrás? —

—No… Es solo que… Desde ayer tengo eso rondando en mi cabeza—

—Naruto…— Iruka dejó de ver a ese hombre de rubia cabellera para luego observar a un pequeño de grandes ojos azules, Naruto aún tenía muchas dudas — Ser libre es cuando no eres esclavo de nada y de nadie, es lo que te permite decidir si quieres hacer algo o no… Solamente debes recordar ser responsable de tus actos—

—Ah…— Naruto se quedó pensativo unos segundos, miró al moreno y le sonrió — Muchas gracias, Iruka— diciendo esto, salió corriendo de la habitación. Aún no entendía bien el significado de la palabra "libertad" o "ser libre" pero lo averiguaría y se lo haría saber a Sasuke como último regalo. Claro, Naruto olvidó que su boda comenzaba en pocos minutos e Iruka no fue capaz de decírselo.

Siguió corriendo, con la dificultad de llevar unas sandalias que no le permitían andar con soltura. Tropezó un par de veces, manchando su yukata pero no le dio importancia. Pensó que todo el tiempo que estuvo sin Sasuke había sido suficiente para olvidarlo, sin embargo solo bastó con verlo una sola vez para acordarse del amor que siempre tuvo.

Si en verdad iba a casarse, por respeto a lo que una vez tuvo con él, le respondería a sus interrogante. El Uchiha no lo amaba, eso se lo había dejado en claro pero… No le importaba, solo quería romper esa extraña manía que seguía manteniéndolo unido a él.

Llegó a la librería más cercana, que mejor manera de conocer el significado de las cosas buscando un diccionario. Entró e ignorando la inquisidora mirada por parte del encargado hacia sus ropas, fue a tomar el primer diccionario que encontró. Primero buscó la palabra "libre".

"Que tiene facultad para obrar o no obrar.Que no es esclavo. Que no está preso"

Bueno, realmente… era una definición bastante simple pero eso no respondía ni a la primera de sus dudas. Así que buscó "libertad".

"Define a quien no es esclavo, ni sujeto, ni impedido al deseo de otros de forma coercitiva."

— ¿Qué demonios es coercitiva? — Naruto estuvo tentado a buscar esa palabra en el diccionario pero una serie de voces, afuera del establecimiento hizo que dejara el libro en su lugar y saliera para ver que estaba ocurriendo. Ahí vio a Kakashi junto con Iruka, ambos se notaban preocupados.

—Naruto, mira en que condiciones estás y eso que hace poco te vi impecable— regañó el moreno.

—Lo siento, Iruka pero es que tenía que ver algunas cosas— se disculpó el ojiazul haciendo un puchero.

—Pero en estos momentos deberías estar casándote, Sakura está hecha toda una fiera. Así que te sugiero que regreses, tomes un baño en lo que nosotros hacemos lo posible por limpiar tu yukata— Ahora le tocaba a Kakashi reprender a Naruto a sabiendas que su querido Iruka caería fácilmente al rostro arrepentido de su pupilo.

Naruto bufó y dejó que Iruka se adelantara, quedándose solo Kakashi.

— ¿Él ha llegado? —

El Hatake movió negativamente la cabeza y luego de darle unas cuantas palmadas en el hombro, ambos regresaron al edificio donde se estaría celebrando todo.

Naruto llegó a la estancia y se quitó la ropa, entregándosela al moreno, este lo miró con un gesto de pesar pero optó por irse de una vez para ver que podían hacer con la yukata.

El rubio por su parte entró a la ducha. Abrió la llave del agua y cuando salió el chorro pudo sentir como las ideas en su mente comenzaban a juntarse. No quería casarse y ahora entendía perfectamente las reacciones de Shikamaru cuando se hubo casado con Temari hacía un año atrás. Recordó la siempre indiferente cara de su amigo pero en esos instantes se veía tan asustado que hasta daba pena.

Sakura estaba enojada con él y no era para menos. Naruto sintió escalofríos al imaginarse a su prometida de esa manera aunque no era cosa difícil pues gran parte de su vida estuvo junto con ella, sintiendo cada golpe que esos puños le daban cuando decía o hacía alguna estupidez.

—Sasuke…— murmuró el rubio. A pesar de que lo amaba, no podía evitar sentir un enorme rencor hacia él. ¿Por qué demonios no había venido a su boda? Sí, Sasuke era aceptado en Konoha a pesar de la mala cara que ponían los aldeanos. Claro, eso cambiaría cuando fuese Hokage pero ahora… serlo ya no estaba dentro de sus prioridades.

El Uchiha le había compartido la idea de ser libre y eso le sabía mejor que cualquier otra cosa.

De pronto, su mente se nubló al sentir que unos fuertes brazos lo rodeaban. Abrió sus ojos con sorpresa pues eso le había causado un gran susto, no podía ver al extraño pero dedujo quien era. Se volteó y vio al rostro indiferente del dueño de sus penurias. Vio a sus ojos negros y sintió como sus mejillas se coloreaban de un tono bermellón.

— ¿Qué haces aquí? Es de mala educación que entres así— espetó el rubio tratando de apartarse.

—Pero si tú eres el que me ha estado llamando— se acercó a Naruto, quedando a muy pocos centímetros de su rostro. — No has dejado de decir Sasuke, Sasuke, Sasuke… Te he dicho mil veces que no gastes mi nombre de esa manera—

El rubio desvió su mirada, aunque le agradara ser el pasivo en la relación la mirada de Sasuke no dejaba de ser menos intimidante. Sintió como él joven lo sujetaba de la barbilla y lo atraía para después darle un beso en los labios, uno que le supo a gloria. Ambos se quedaron así, sin moverse.

Naruto sintió como las manos del Uchiha comenzaban a desplazarse por cada rincón de su cuerpo, el solo tacto hacía que su piel se quemara, hacía que reviviera todo lo que había pasado en antaño. Sus alientos chocaban y ahora comenzaban a darse besos más apasionados; sus lenguas danzaban en un baile suave mientras que Naruto abrazaba al Uchiha atrayéndolo más hacia él, sintiendo como sus cuerpos se unían.

El rubio le quitó las ropas mojadas a Sasuke con desesperación, ambos sentían el deseo latente. Sus corazones palpitaban dolorosamente emocionados. Querían sentirse, querían amarse, querían hacer tantas cosas que por el egoísmo del pelinegro no habían podido realizarlas.

Sasuke apretó los glúteos de Naruto y este dejó escapar un ligero gemido.

—E-eres un idiota…— murmuró el rubio para luego soltar un jadeo más prolongado justo cuando el Uchiha devoró prácticamente su erección. Se recargó en la pared al mismo tiempo en que fuertes descargas eléctricas se paseaban por todo su cuerpo, su amante sabía muy bien como hacerlo disfrutar y toda esa pasión contenida estaba aflorando libremente. Era tan fácil hablar de libertad cuando estaba con él.

El agua fría no dejaba de caer, pero ellos habían dejado de sentirla. Sasuke sacó el miembro de Naruto de su boca y lo giró contra la pared. Pudo apreciar la bella anatomía del usurantokashi y sonriendo llevó un dedo hasta su entrada para prepararlo.

El Uzumaki suspiró al sentir esa intromisión, elevando las caderas para sentir un poco más.

— ¿Te gusta, Naruto? —

—Cállate… Mételo de una buena vez, teme— Naruto cerró los ojos justo cuando Sasuke comenzó a penetrarlo con la imponente erección que lo caracterizaba. Apretó sus puños, mismo que servían como sostén para mantenerse recargado en la pared.

Sasuke sonrió levemente, sujetó las caderas de Naruto, comenzando un suave vaivén. No había tiempo para pensar en compromisos, ni en venganzas. Solo se trataba de disfrutar de ambos que era lo único que importaba en esos instantes.

Naruto sintió como estallaría cuando los movimientos de Sasuke se volvieron rápidos, el baño comenzó a llenarse de jadeos desenfrenados y palabras de cariño que también contaban con algunos improperios.

Fue cuando Sasuke comprendió que la libertad solo podía sentirla cuando estaba con Naruto. Con él era capaz de elegir si debía hacer o no alguna cosa, con él estaba libre de ataduras, libre de esclavitud. Solo hacía falta compartir su vida con alguien especial sin sentirse atado a la fuerza y ese alguien era Naruto.

El Uchiha había observado a Naruto todo el día, hasta su ego aumentó al notar como había abandonado a Sakura en el altar cuando fue a la librería para buscar la respuesta a sus dudas. Fue por eso que estaba ahí, para hacerle entender a su amante que era suyo solamente y que nadie más podía tocarlo, nadie más podía acariciarlo y mucho menos hacer el amor como lo estaban haciendo ahora.

Escuchar los gemidos de Naruto que con pasión se le estaba entregando hacía que los errores del pasado desaparecieran y que la pesada carga de muerte que llevaba en sus hombros se fuera como si nunca hubiesen existido. Muy tarde se había dado cuenta pero para eso había ido, para robarse al novio y vivir una vida como lo habían planeado antes de volver a su venganza.

Porque ambos se amaban, y eso era podidamente magnífico.

Naruto sintió que pronto resbalaría, pues no podría sostenerse más tiempo, sin embargo, Sasuke lo ayudó a mantenerse en la misma posición con una de sus manos.

Fue por eso que cuando ambos llegaron al éxtasis, tuvieron la sensación de sentirse completos. Como si hubiesen resuelto un rompecabezas o alguna misión imposible.

Ambos cayeron al suelo, entre respiraciones agitadas pero con los rostros satisfechos. Sasuke salió cuidadosamente de Naruto y le dio un beso en los labios. Le ayudó a levantarse y los dos se terminaron de limpiar con el agua que seguía saliendo.

—Huye conmigo— soltó de repente Sasuke sin mirar a Naruto a los ojos.

— ¿Crees que porque acabamos de… hacer lo que hicimos, tiraré todo por la borda para irme contigo? — espetó el rubio ya recuperado. —¿Acaso piensas que te he perdonado? —

—Si… Entiendo que es egoísta de mi parte pedírtelo a estas alturas de la vida y sobretodo… no tengo nada que ofrecerte salvo el… enorme… — Sasuke enrojeció levemente — amor que te tengo—

Naruto sonrió.

Y Sasuke juró que jamás se había sentido tan libre.

Minutos más tarde, Iruka entró a la estancia llevando el yukata junto con Kakashi. Gran sorpresa se llevaron cuando no encontraron a Naruto en lugar alguno. El moreno tuvo la sospecha de que algo así pasaría.

Kakashi fue hacia el ropero que estaba en la habitación, lo abrió notando que faltaban dos vestimentas y a juzgar por la ropa sucia y mojada que había dejado Sasuke en el baño y la falta de ropa para Naruto… Ambos se habían fugado.

Iruka se paseó por la habitación, pensando en que hacer con Sakura, ella se encontraba esperando aún a Naruto y fue cuando vio una nota que estaba en la mesita del centro del cuarto. Era la caligrafía de su amado "hijo". Una nota de disculpa. Una nota donde exigía ser libre a lado de la persona que más amaba.

— ¿Crees que haya tomado la decisión correcta? — Preguntó el moreno.

—Son libres de hacer lo que deseen y ellos saben las consecuencias de sus actos— murmuró Kakashi finalmente al mismo tiempo en que besaba la mejilla de su amado. —Anda, tenemos que decirle a Sakura que la boda se cancela—

Iruka sonrió y siguió a Kakashi. Le dolería no ver a Naruto pero le hacía feliz saber que su pequeño hubiese encontrado la respuesta a todas sus dudas. Tal vez a ellos les deparaba un futuro incierto pero no existía algo que su pupilo no pudiese enfrentar. Así que el moreno guardó la nota entre sus ropas, en ese pequeño papel destacaban estas palabras:

"La libertad está en ser dueños de la propia vida."