El día domingo Hermione tardo un poco en despertar, se vistió calmadamente, y se miro en el espejo, y por alguna razón, pensó en lo que dijo Luna apenas un día antes. Aunque nadie noto la mirada furtiva de Luna, ella seguía pensando en ese hecho, por ese motivo no había podido dormir muy bien. Hermione se detuvo un momento y lo razono todo, ella le estaba dando demasiadas vueltas al asunto, como si de veras le importara, no, eso no debía importarle. Si, estaba decidido, olvidaría esa conversación.

Cuando Harry bajo a la sala común encontró a su amiga pegada a un libro, "típico" pensó el chico. La saludo cortésmente, y ella le devolvió el saludo distraídamente.

Oye Hermione, este ¿te puedo preguntar algo? – Dijo Harry mirando a su amiga.

¿Es sobre Luna? – inquirió la chica, mirando por encima de su libro.

No

Ah, esta bien – contesto Hermione entre aliviada y apenada.

Debería decirle a Ron que las selecciones de hoy no son solo para dos puestos, si no para todos, ¿debería? – le soltó Harry de lleno.

¿Todos los puestos?

¡¿Qué? – grito un histérico Ron entrando a la sala.

Ron se veía enojado, Harry preocupado y Hermione deseaba irse, no quería escuchar una disputa a cerca de un tema que ni le interesaba en lo mas mínimo. Y después de intentar calmar los ánimos entre sus amigos, y al ver que estos no resolvían nada con sus gritos, Hermione decidió bajar a desayunar con Ginny y dejar a los otros dos reclamándose por temas que ya ni venían al caso.

Hermione y Ginny se sentaron en un extremo de la mesa de Gryffindor, Hermione comenzó a comer un poco de cereal, mientras Ginny le comentaba que a ella no le importaba que Harry volviera a hacer la selección de todo el equipo, según la pelirroja, Harry estaba en todo su derecho de exigir excelencia en el equipo que ahora él capitaneaba. Hermione asentía, pero sabia que a Ginny le gustaba la idea porque ella deseaba unirse al equipo.

Hermione paseo la vista por el gran comedor, y aterrizo en la mesa de Ravenclaw, miro detenidamente a cada estudiante y se fijo especialmente en Luna, otra vez estaba bien arreglada, Luna volteo a verla, Hermione decidió voltear a otra parte.

Cuando ya habían terminado de desayunar, Luna se acerco a la mesa de Gryffindor con paso firme y decidido.

Buenos días Hermione, Ginevra – Saludo Luna con tono fino.

Luna – contesto Ginny al borde de la risa.

¿Iras a ver la selecciones para el equipo de quiddicth? – le pregunto Luna a Hermione, ignorando a Ginny.

No

¡¿No? – saltaron Luna y Ginny al mismo tiempo.

No me interesan ese tipo de cosas, lo saben, a demás Ron estará de mal humor, y no, la verdad no quiero ver como se terminan insultando – finalizo la castaña.

¿Pero que harás toda la mañana? – pregunto Luna mirándola suplicante.

Supongo que iré a la biblioteca a estudiar un poco – contesto cabizbaja.

Bueno esta bien – dijo Luna dándose media vuelta – oye, ¿Qué harás el sábado que viene? – pregunto la rubia volviendo sobre sus pasos.

No lo se – manifestó aun la cabizbaja Hermione.

¿Quieres ir conmigo a Hogsmeade? – Luna dijo esto de una forma en la cual solo un chico le pide una cita a una chica. Hermione no lo noto, pero Ginny si.

Claro Luna – concedió Hermione sonriente.

Entonces nos vemos en el vestíbulo el sábado después de desayunar, ¿esta bien?

Si esa hora esta bien.

Luna se alejo visiblemente contenta, Hermione ni lo noto, y Ginny se quedo con la boca abierta ante la ingenuidad de su amiga castaña.