CAPITULO 2

CONTANDO ESTRELLA.

Candy había llegado a su cuarto, el cansancio era mucho y no para menos después del agitado día. Entre las travesuras y la visita de Albert, termino rendida. Decidió tomar un baño para relajarse y minutos después con su bata puesta se recostó en su almohada.

Suspiro profundo tratando de relajar su mente, el sueño la venció minutos después. Empezó a soñar.

Era un día muy hermoso, el sol brillaba en lo alto y un amplio paraje lleno de flores de muchos colores se observaba. Ella se vio hacia abajo para ver un hermoso vestido en color rosa de tirantes, este estaba estampado de flores, de largo asta debajo de sus rodillas y un listón de rosa fuerte en su cintura; inmediatamente se tocó su cabeza y sintió como un enorme sombrero de paja la resguardaba, sus manos cubiertas por unos delicados guantes cortos de satín y de calzado sus cómodas botas blancas. Estaba feliz.

Sintió la brisa de la primavera en su cara y no pudo hacer otra cosa mas que correr en ese hermoso paraje, lleno de vida y color. Se sintió libre corriendo, escuchaba los pájaros cantar y la brisa en su cara. Levanto su vista y con una mano sostenía su amplio sombrero; sonrió al ver como una nube grande y traviesa surcaba el cielo azul.

Suspiro al sentirse tranquila, de pronto vio un lago y como imán se aproximó a él. Camino despacio disfrutando de la sensación de libertad. De pronto se para inmediatamente, ajusto su vista y a lo lejos vio la figura de Anthony en el borde del lago.

Su corazón se agito mil por hora y corrió con todas sus fuerzas, él le sonreía y le gritaba algo, pero ella no podía escucharlo. Solo lo observaba con la misma ropa del día de la cacería falta. Antony le sonría y puso sus manos en su boca y grito más fuerte, pero ella seguía sin poderlo escuchar. Su cara se baño de lagrimas y su alma de impotencia por no poderlo alcanzar, la distancia en vez de acortarse se hacía más grande.

Una piedra interrumpió su carrera, tirándola en el césped desde aquel paraje, levanto su cabeza pronto para observar Anthony, pero este había desaparecido. Esto la hizo llorar más por no haberlo alcanzado.

De pronto giro su cabeza y observo unos zapatos de color negro, la levanto un poco y vio a Albert con una sonrisa y le estiraba la mano para levantarla, él estaba vestido con su pantalón café, su camisa blanca y su saco característico, llevaba sus lentes y en su hombro a Puppet.

Candy estiro su mano y trato de levantarse, con ayuda de Albert lo hizo. De inmediato lo abrazo y empezó a llorar en su hombro y el la abrazaba para calmarla. Ella se sentía bien entre sus brazos, una cálida sensación se centraba en su pecho y una paz indescriptible sintió su alma.

Cuando estaba mas calmada alzo la vista y de inmediato se separo del abrazo. Ya no era Albert sino era Terry en su uniforme de escuela, quien la abraza. Ella se giro para buscar a Albert, en unos árboles vio como el, le decía adiós con su mano.

Candy no pensó dos veces y corrió asta el, gritando con todas sus fuerzas, pero no escuchaba su voz. Albert le dijo algo, pero ella tampoco lo logro a escuchar. En ese momento cayo de rodillas en el pasto y se pudo a llorar levando, sus manos al rostro.

Agitada y sudorosa se despertó inmediatamente gritando – Albert, por favor no te vayas- sus lágrimas seguía saliendo de su rostro y su pecho estaba agitadísimo, giro su cabeza y vio que todavía era de noche. Se levanto de su cama y se acerco a su ventana, ajusto su pijama y la abrió. Necesitaba respirar para calmar su corazón. Sintió la fresca brisa en su cara y suspiro viendo a la nada-Albert, espero que mi sueño no se haga realidad-

En otra parte de Londres ocurría algo similar, Albert había llegado a su departamento hace un par de horas, tomo un baño y su pijama constaba de un pantalón flojo y su dorso estaba desnudo; se dispuso a descansar, pero el sueño no llegaba, rodo por su cama un par de minutos, al fin logro dormir.

Minutos después empezó un sueño:

"Él estaba en la mansión de Chicago, afuera del estudio de su padre. Se miro en un espejo del corredor de aquella casa, era un niño de escasos 5años; traía un traje de color azul cielo de pantalón corto y una camisa blanca, sus calcetas eran blanca y perfectamente dobladas y sus zapatos eran de color negro.

Se detuvo enfrente de la enorme puerta de roble, con temor la abrió y vio la figura de su padre sentado en aquel amplio sillón, junto a su madre, los dos perfectamente arreglados, su padre tenia un traje negro, camisa blanca y en la solapa del traje una rosa roja, su madre un vestido largo recto en color azul marino, sus mangas eran largas y en su pecho unos holanes, sus guantes eran de satín. Su cabello recogido en un chongo alto y sus labios pintados de un rojo muy sutil.

Al entrar a la biblioteca, observo como su madre le estiraba las manos como el siempre quiso que lo hiciera. Pues los únicos recuerdos que tenía de ella eran, fueron gracias a las fotografías de su hermana que cuidaba celosamente.

Albert no hizo esperar y corrió con todas sus fuerzas a los brazos de su madre. Esta lo recibió gustosa y lo cargo, el se aferraba a su cuello. Después de un largo abrazo, el vio a su madre con una sonrisa, pero su pequeña mana sintió algo viscoso. Inmediatamente la vio y observo como un líquido rojo la manchaba.

Su cara de espanto fue tan grande cuando sintió como su madre se desvanecía ante él, giro su cabeza para ver a su padre en sangre todo igual. Cerro sus ojos e intento grita, pero no podía hacerlo.

Sintió como una mano le tomaba el cuello y abrió sus ojos despacio, la figura de George serio y detrás de él, lo hicieron que se pusiera de recto. George le indico que lo siguiera con un movimiento. Albert empezó a caminar por un pasillo amplio, el reflejo de el en un espejo, le indico que era mas grande, tenia un traje de color café y una camisa, tendría como 13 años.

Una puerta blanca los hizo detenerse, la abrió con miedo y observo; lo que estaba en aquella habiatacion la petrifico. En el centro de la habitación un ataúd de roble en color café, 4 candelabros escoltaban aquel ataúd, no había personas solo podía observar a su cuñado el capitán Brown con su pequeño sobrino en brazos. El intento correr, pero la fuerte mano de George lo detuvo indicándole que no.

Albert lloraba y asintió con la cabeza. Lo giro para salir de la habiatacion. Caminaron por unos minutos más, el llanto de Albert era mucho y cerro sus ojos para detenlo.

Abrió sus ojos y sintió que algo tenia en sus manos, su sorpresa fue cuando vio que tenia su vieja gaita, bajo su cabeza y se vio vestido con su kit. Sobre aquella hermosa colina, camino despacio y escucho de repente el llanto de una niña. Busco el lugar donde provenía y sigilosamente la encontró detrás de un frondoso árbol. Se sorprendió cuando vio a Candy de niña, sentada llorando. Trato de correr a su encuentro, pero en ese momento sintió una mano que la sujetaba. Deseaba con todas sus fuerzas ir a consolarla, pero el amarre era tan fuerte, por mas que intento zafarse de aquel agarre este se volvió más fuerte; desesperado se giró y para su sorpresa vio la cara de su tía viéndolo firmemente.

Tomo a Albert del brazo; lo jalo tan fuerte que el no pudo liberarse. Resignado y girando para atrás viendo como lo alejaban de ella. Por un momento se rindió, vio como el paisaje ya no estaba, en cambio era un corredor muy largo y oscuro. Su tía abuela solo lo dejaba ver su espalda mientras lo arrestaba. De pronto la tía abuela se detuvo y abrió la puerta. Empujo a su sobrino y este dentro aquella. Sus manos las sintió pesada y vio como unos grilletes, se colaban en sus manos y el empezaba a gritar".

Albert se despertó en medio de una agitación muy poco habitual en él, sudando grito- no puedo, no puedo condenarla a ella también- se levanto y fue al baño. Se refresco la cara en el lavabo y alzo su mirada, suspiro cerrando los ojos- te amo tanto, que no puedo ser tan egoísta para aprisionarte en mi cárcel, se libre Candy- movió su cabeza y derrotado se recostó en su cama- tengo que irme, antes de que se meta más en mi corazón tu recuerdo, por que podría cometer una locura-sonrió-podría entrar por esas murallas y robarte, renunciar a todo y buscar juntos la felicidad- movió su cabeza-pero no, Candy aun te falta conocer tanto, que seria egoísta de mi parte, quitarte la posibilidad de crecer y conocer el mundo, se feliz que yo no he de ser aquel que enjaule a bello ángel como tu-suspiro.

Albert aun seguía buscando el significado de ese sueño tan perturbador, que la mañana se hizo presente, se levantó y comenzó la rutina de su día. Al final de todo tenía que seguir con lo planeado, ir a trabajar y pronto salir de ahí. Londres comenzaba a asfixiarle, tenia que salir de ahí lo más pronto posible.

Estaba a punto de salir y tomo su mejilla, sonrió al recordar el beso que le dio Candy. Cerro sus ojos y apareció la imagen de el con los grilletes. Movió su cabeza rápidamente, tratando de desaparecer esa imagen. Suspiro y se enfilo a caminar a la puerta de salida de su departamento. El día tenía que comenzar.

Y así lo hizo fue a trabajar; era el medio día cuando fue a descansar, preparo un poco de te y se sento apensar cuando el sonido de una puerta abriendo lo hizo ponerse atento.

Era George con su impecable traje negro que entraba- buenos días, William- el sonrió.

Albert dejo su taza de te en la mesa y le dijo- buen día, George- hizo un ademan para que tomara asiento- toma asiento George-

El asintió y tomo su asiento- veo que no pudiste dormir bien- el alzo los hombros- bueno espero que esto te dé más tranquilidad- saco de su saco un sobre y lo deposito en la mase.

Acto seguido Albert lo tomo y lo abrió, cerro sus ojos por un momento. Eran los pasajes para ir a Africa, 5 paradas de tren y una de barco. Todo estaba listo. Los revisó complacido y le dijo – gracias-

George asintió - ¿estás seguro de esto? - esperaba que él se arrepintiera y rectificara el error que estaba a punto de cometer.

Albert lo vio fijamente – sí, es lo mejor para todos-

George movió su cabeza- no William, lo mejor para ti- Albert guardo silencio- estoy decepcionado de ti-

Albert abrió sus ojos- ¿Por qué? - fue lo único que pudo decir.

George hablo pausadamente- desde la muerte de tu padre, he tratado de enseñarte todo aquello que se que te sería para afrontarla vida, he visto como has crecido y has buscado tu camino. Nunca me opuse cuando terminaste la escuela hace dos años y pediste salir a conocer el mundo por tu cuenta antes de tomar tus responsabilidades como patriarca del clan- Albert asintió y siguió escuchándolo atentamente- pero ahora me da tristeza ver como huyes en la primera oportunidad, dejando atrás un problema-

Albert se levanto y camino a una pequeña ventana de la cabaña- no es miedo George si así gustas llamarlo-

El también se levantó- entonces ¿Qué es William? -

Siguió viendo por la ventana, suspiro- es dejarla en libertad y que disfrute de ella-

George se giró a verlo – William-

El se giro y lo vio firmemente-si como lo oíste; a pesar de lo mucho que la amo no puedo condenarla a esta prisión-

George suspiro fuertemente- y ¿Cómo lo sabes? -Albert lo miro con desconcierto- si tu nunca le has hablado, estas siendo egoísta al no dejarla que ella tome la decisión por si misma-

Albert rio y hablo exaltado – y ¿Qué debo decirle George? - camino a la mesa- que soy el tío abuelo, que la adopte por las cartas de mis sobrinos y que ahora estoy enamorado de ella- hizo ademanes con las manos- que si me elige como novio, le prometo que estará conmigo dirigiendo el imperio de los Andrew, que tendrá que vivir toda una vida de costumbres y de etiquetas. Que deberá consagrar su vida por el bien de la familia- movió su cabeza en signo de negación- ella es un espíritu libre no tengo el derecho si quiera de pensar que puedo poner una hermosa ave en una jaula, porque, aunque la jaula sea de oro no le quita el hecho de ser jaula-

George torció su boca y se acercó a él, hablo con propiedad- no te voy a negar que lo que has descrito es verdad, la vida de una mujer en tu posición es de mucho sacrificio-Albert asintió ante la aseveración- pero William, si solo empezara por el simple hecho de decirle que la amas y le abrieras tu corazón, podrías decirle lo que tu alma atormentada calla y después dejarla decidir si te acompaña en este viaje o ¿no?-Albert frunció el ceño- pero lo único que veo es que eres egoísta y decides por ella, aun eres un niño mimado William-

Las palabras que George le dijo eran muy fuertes, con sabiduría, pero él no cambiaría de opinión; ese viaje como lo llamaba George, lo haría solo no sacrificaría la libertad de ella- tal vez George, pero ella puede ser libre y aun que mi corazón grite para decirle todo lo que tengo guardo, no podría-

George toco su hombro- esta bien, no insistiré más. Ve a tu viaje y piensa lo que te dije después vuelve y toma la situación de acuerdo con lo que hayas meditado- el asintió aun no convencido – los boletos son para dentro de 15 días, por si cambias de opinión-

Albert lo vio a los ojos- no cambiare, pero si te prometo pensarlas cosa-

George se enfilo a la puerta- con eso me basta William, nos veremos a tu regreso- saliendo de aquel lugar, dejando a un pensativo Albert.

Para Candy el día fue igual de difícil, despertó esa mañana y comenzó su día como otro en la institución. Clases comida y paseos para despejar su mente. Era de tarde y se encontraba en la colina viendo cómo se moría el día.

Su mente había estado pensando, en el sueño tan peculiar que tuvo, porque se sentía como si algo raro pasara. De pronto el sentimiento de angustia se hizo mas fuerte con el ultimo rayo de sol. El único pensamiento en ella fue – si ¿Albert se fuera? - movió su cabeza inmediatamente, ella no podía percibir que su gran amigo partiera y la dejara sola en aquel lugar.

Después de mucho tiempo nunca se había sentido tan feliz de encontrarlo, tenia tantas cosas que platicarle y tanto que hablar. Con él se sentía en casa, aunque fuera por el poco tiempo de sus visitas. El le llenaba ese vacío que sentía al estar lejos de sus seres querido y si el se marchara, volvería a estar sola.

Cierto era que estaban sus primos Archie, Steart y también Annie y Patty. Pero la sensación de paz que sentía al estar cerca de Albert no se comparaba con ningún sentimiento al estar con ellos.

Empezó a caminar de vuelta a los dormitorios, solo con una idea fija en su mente. Tenia que volverlo a ver, ¿pero ¿cómo haría eso? Ella tenia que asegurarse que el no se iría a ningún lado sin ella. No permitiría que volviera a desaparecer de su vida así de fácil.

Sonrió y antes de entrar al edificio dijo en oz alta- tendré que ir a verlo este próximo domingo- hizo un típico movimiento con sus brazos- si vamos Candy, este próximo Domingo iré a ver a Albert-

Decidida hacerlo entro al edificio, la noche había caído y pronto llamarían para la cena. No quería llegar tarde, después pensaría como podría salir de aquella prisión.

El destino toma caminos muy diferentes para las personas, pero solo Dios sabe cual es el indicado y es deber del ser humano encontrarlo. Albert y Candy tenían un destino entre lazado, pero aún les faltaba mucho camino para recorrer y llegar a su destino. Faltaba un encuentro antes de una dolorosa partida.

Dos ventanas en diferentes lugares, dos personas que aún no sabían que estaban destinados para compartir una vida, observaban el amplio cielo y contaban las estrellas. Una desia- Albert, te vere pronto- con una sonrisa daba la media vuelta y se disponía a arreglarse para descanzar.

Otro suspira profundo y susurraba al viento – Candy, mi dulce Candy. Espero que algún día comprendas mi actuar- sonrió viendo a una luminosa estrella- solo espero que algún día; seas feliz y si puedo creer que para mi hay esa dicha. Tal vez, solo tal vez pueda confesarte que hay en mi corazón- el cerraba esa ventana, así como los sentimientos que crecían en su corazón por aquella peculiar rubia; aun no podían quería que disfrutara de su libertad y creciera sin el yugo que el tenía. Aunque su corazón sufriera por saberla lejos.

Los días pasaron y el famoso tercer domingo se hacia presente. Una rubia estaba alegre, hoy vería a su gran amigo. Como pudo logro salir de aquella prisión, tomo un poco de dinero para ir al zoológico. Llego hasta la cabaña abrió la puerta y lo vio sentado tomando una taza de té, ojeando unos papeles.

Se acerco con una sonrisa y dijo – Buen día Albert- el se sorprendió e inmediatamente guardo los papeles. Curiosa pregunto - ¿Qué hacías? - el corazón de Albert se detuvo, lo había atrapado y todavía no era hora para decirle que se marchaba o ¿sí?

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Buenas tardes, quería dejar este pequeño capitulo de avance para el gusto de ustedes jijij bueno también quisiera hablar de tres cosas importantes. La primera es que saldré de vacaciones y les pido una disculpa por que esta semana no habrá capítulos, lo siento mucho; pero les prometo que al regresar subiré actualizaciones de todas las historias que tengo en este momento.

En segundo quiero contestar en lo particular a dos personas a FRIDITAS, por su comentario que me dejo, me place mucho que hayamos pensado igual en esta teoría sobre el porqué Albert se fue a África, me encantaría que siguieras dejando comentarios para poder desarrollar esta historia y me siento alhajada. Gracias.

El otro agradecimiento es para E.K.V.V por su tiempo para leer mis historias y estar pendientes de ella, en verdad me siento muy alhajada con tu comentario en el otro fic. La verdad no soy tan bueno solo dejo que mi imaginación me guie, al igual que sus valiosos comentarios y ayuda.

Me falta mucho para ser una escritora; muchas gracias por tus palabras en verdad espero que te sigan gustando estas historias.

Por último, a todas aquellas que me hacen el favor de seguirme y permitirme robarles un poco de su tiempo con estas historias MIL GRACIAS, espero que estas vacaciones sean buenas para todas y les prometo que regresaremos con mas cosas y sorpresas para las historias jijij. Por favor dejen sus comentarios y yo los voy a leer con mucho gusto. Ustedes son el motor para seguir escribiendo y las extrañare mucho.

Atte. Ana besos y abrazos nos veremos pronto.