Intro

No tenía humor para nada. Por alguna razón al llegar a su casa después de la escuela, Grace sentía que no le importaba a nadie. Sería la misma rutina de siempre. Su madre mal humorada. Poniéndose su uniforme para ir a trabajar al Departamento de Policía Municipal. Sus dos hermanos menores correteando y como era costumbre el mayor de los hermanos, tirado en el sofá, escuchando su peculiar música. Así camino por el pasillo de su casa a su cuarto, cerrando la puerta bruscamente detrás de ella. Tiro su mochila encima de la cama y luego ella se dejo caer en la misma, mirando para el techo, mientras suspiraba. Volteo su mirada hacia el lado izquierdo y vio algo que le llamo la atención.

Sobre una mesa de noche dos cajas envueltas en papel de regalo rojo y azul. Grace ni se imaginaba, ni tenía en mente a que se debía esto. Pero fue solo cuando se levanto y se acerco a ver las cajas, que la puerta de su cuarto se abrió. Se giro sobresaltada para observar a su hermano más pequeño con un biscocho en sus manos. Este tenía varias velas y obviamente su madre había corrido un riesgo considerable al dejarle en sus manos algo que podía resultar pesado para él. Sin embargo la sorpresa valía el sacrificio.

-¡Feliz cumpleaños Glace!...

Inmediatamente apareció el resto de su familia, quien invadió ese espacio tan privado de ella. Pero en esta ocasión no pudo hacer nada. Porque por más que intentaba ser dura, fuerte, amargada, pretender que no le importaba y acompañarlo todo de un comentario sarcástico, la realidad era que ni ella misma se acordaba de que era su cumpleaños. No sabía que había motivado tal escena. Que de hecho ella pensaba que era la primera vez que pasaba. Y entre lágrimas que hizo lo posible por aguantar y abrazos de gente con la que usualmente peleaba Grace guardo eso como uno de los recuerdos más bellos de su existencia…

"¡Háblame por un demonio!... ¿apresaron al sujeto?....

Un largo minuto de estática. Para luego escucharse una respuesta mezclada con disparos, detonaciones, gritos de desesperación y una solida y contundente contestación…

"¡Esta…esta por todos lados…no puedo…no puedo…Aaahh…aléjate de mí!. (Se escucha la detonación continua creada por un rifle de alto calibre que dispara hasta quedarse sin municiones el hombre jadea al parecer corre, para escucharse detonaciones menos continuas y de menor intensidad, aparentemente su pistola… remonta la conversación) "parece que lo he herido, no puedo ver claramente que es, no tengo otra opción que dispararle, tenemos muchas bajas, y no sé dónde está el doctor Raskornikov…Ohh Dios…Nooo…."

Nadie se atrevió a preguntar. Solo a armarse en silencio. Más de una decena de hombres, en medio de la nieve y una fuerte tormenta. Precioso lugar para un combate con un cyborg experimental. La labores secretas de los mercenarios…

Así caminaron hacia la entrada sin saber a qué se enfrentaban. Sobre todo deseosos de que ningún tipo de autoridad internacional se enterara de lo próximo que intentarían hacer. Apresar de manera funcional a la primera creación del doctor Seutonius Elric…

Episodio 1:

Velocidad de escape

"Y a San Pedro le dirá otro soldado reportándose señor. Ya serví mi tiempo en el infierno"

Si se le preguntase a Arturo Gustav que hacía en este lugar, seguramente tendría una respuesta peculiar. La primera por dinero. La época de los patriotas había pasado y eso de arriesgar la vida sin ningún motivo monetario o interés materialista había pasado. Con el frio infernal que hacía en este lugar, se veía obligado a recordar sus noches con su ex novia. Si la cual lo había dejado por el negarse a casarse y andar en estas misiones haciendo dinero. El confesaba no amarla. Excepto (por raro que parezca) en estos momentos donde por alguna razón, para curar los nervios terminaba pensando en ella. Los mejores tiempos de su vida. Esta sería una misión sencilla. Según le habían dicho. Pero existía también un viejo refrán. "Cuando te digan que es una misión de rutina lleva municiones adicionales".

Este pasillo por donde caminaba pendiente a cualquier movimiento estaba envuelto en la oscuridad. Se respiraba un aire frio y un silencio atemorizante. Excepto por las voces que escuchaba por vía de auricular que tenía en su oído derecho. Su rifle de alto calibre apuntando hacia el frente. Su ropa negra y un chaleco antibalas que no sabía de que le serviría bajo las circunstancias. Todavía no estaba claro con respecto a que se enfrentaba. Pero parecía alguna especie de "cyborg" rebelde de esos que andaban por el mundo en esos días. Frente a él un camino divido. Del lado derecho vio un resplandor combinado con disparos y una figura que sale disparada para luego caer aparatosamente en el suelo. Arturo corrió a toda velocidad, sin saber todavía de quien se trataba. Se puso en la orilla de la pared, sin atreverse a darle el frente a lo que fuera que le había hecho eso a su compañero. Lo observo mientras respiraba agitadamente. Con cada nueva exhalación buscaba valor para arrastrar a su compañero, queriendo socorrerlo. Una actitud muy noble tratándose de mercenarios.

De tan solo moverse y salir de su escondite Arturo pudo ver por reflejo un raro resplandor y el chirrido de lo que él pudo identificar como un cañón de plasma. Al ver una esfera luminosa que se dirigía a toda velocidad hacia él se hecho hacia atrás cayendo boca arriba viendo como la esfera de color amarillo brillante impactaba a su compañero ya de por si mal herido. El hombre que demostraba signos de vida libero un ligero grito mientras la parte de su pecho libero sangre que se esparció por los alrededores. Segundos después el hombre dejo de moverse y un olor a carne quemada se pudo percibir. Arturo acostumbrado a tales acontecimientos se puso en pie inmediatamente sin saber claramente que decir o que hacer.

Se escucharon nuevas detonaciones.

-Tenemos al sujeto…se mueve con rapidez por el corredor oeste…Demonios!...se mueve muy rápido….

Arturo escuchaba las detonaciones a la distancia y por su auricular. Pero maldecía no haberle prestado atención al mapa del lugar que le brindaron. Tampoco sabia donde lo había puesto. Por tal razón se dedico a perseguir los sonidos con su corazón palpitándole a mil revoluciones por minuto y la adrenalina motivándolo mas allá del miedo. Deseaba acabar con esta cosa lo más pronto posible. Recibir su pago y…y…

Al ver la granada que se dirigía directamente hacia ella, su cañón plasma le disparo inmediatamente, creando una explosión en medio de este salón lleno de instrumentos. Donde papeles, escritorios, instrumentos salieron volando. Soldados se vieron afectados. Ella seguía moviéndose a velocidad sobre humana, buscando la salida de este lugar. Un soldado se le apareció de frente ella brinco para luego dar un rápido giro que le posiciono ambas manos sobre la cinta que sostenía el chaleco antibalas, así llego al suelo y impulso a su enemigo por encima de ella, para estrellarlo contra el suelo. El próximo que apareció con rifle en mano, abrió fuego, pero ella se movió con suma rapidez, que era casi imperceptible para el ojo humano.

Cuando se impulsaba más bien brincaba y tocaba el suelo de vez en cuando para cambiar de dirección. Su mano izquierda empezó a moverse erráticamente para luego formar el objeto cilíndrico que apunta, crea un sonido, brilla y dispara una esfera de energía mortal que impacta con exactitud la cabeza de este soldado mientras ella le pasa por el lado a velocidad. Al ella detenerse unos metros más al frente se queda de espaldas. La cabeza del hombre se había desintegrado y lo que queda es un cuerpo sin cabeza y sangre emanando por el cuello.

Sus ojos continúan negros. Su actitud amenazante. Esta no era Grace. Era una máquina de guerra. Que solo tenía una misión en mente…escapar o destruir a la amenaza. Sin embargo al querer moverse de nuevo, perdió la fuerza en sus piernas y cayó al suelo de frente. El brazo izquierdo regreso a la normalidad y Grace tuvo que gemir de dolor y frio. Mientras tocia buscando fuerzas en sus manos para ponerse en pie, tocia con tanta fuerza que sentía que el pecho quería salírsele. Regurgitaba un líquido azulado. En el que estuvo por tanto tiempo. Sus ojos marrones por debajo de su pelo castaño se posaron en la oscuridad de los alrededores. Queriendo por un segundo saber donde se encontraba. Reconocer algún detalle, suceso. Pero esta oscuridad solo le recordaba…a sus propios pensamientos. Al sentimiento de insuficiencia y oscuridad en el que vivió por un tiempo indefinido. Por consiguiente con tantos cambios no sabía que pensar. Ni tan siquiera que preguntar.

Se agarro de una pared cercana, queriendo con esto ponerse en pie. Pero eso probo ser una empresa difícil. Utilizo el pie derecho como peldaño, comprobando que cada paso sería toda una odisea. Así mientras se levantaba con dificultad se apoyo de la pared. Para luego quedarse de espaldas a esta buscando la mejor manera de moverse. Pero al solo dar un paso, cayó al suelo fuertemente, liberando otro quejido mezclado con un lamento. Escucho pasos, gritos…sintiéndose más indefensa que nunca. Quiso moverse pero se le hacía imposible. No tenía tiempo para recordar, pero sabía que el peligro estaba cerca. Ella sabía que no era normal, porque podía visualizar las acciones que había cometido, al transformarse.

Y pudo escuchar una voz en su mente. Tan clara como si estuviera a su lado. Era una voz inexpresiva. Que no mostraba pena, tampoco indolencia. Era gruesa y hasta en cierto modo autoritaria…

-Eres débil humano. Quien quiera que nos haya conectado no sabía las capacidades que tengo. Yo no llegue a este planeta a ser un sujeto de estudios de una especie inferior. Debes levantarte ahora…

Grace creyéndose que se estaba volviendo loca, escuchaba la voz una y otra vez y tuvo que gritarle con las pocas fuerzas que le quedaban:

-Quien eres?...No puedo levantarme!...

Pero la voz no volvió a hablar. Grace escuchaba los pasos cada vez más cerca. Y luego hacia tirada en el frio como se encontraba, con su rostro pegado a este piso metálico al igual que su cuerpo vio esta luz blanca que la cegó, obligándola a cerrar sus ojos, pensando que este sería su final. La desesperación, el sentimiento de impotencia que una vez sintió, en los días de oscuridad completa, donde escucha voces pero no podía ver a nadie la obligaron a gritar como un último intento de sobrevivir:

-Ayudameeeee!....

Se quedo respirando sin fuerzas. Esperando a que cualquier cosa sucediera. Sintió la presencia frente a ella cada vez más cerca. Pasaron algunos segundos y nada ocurría. Hasta el punto que ella se preguntaba cual sería la demora…acaso dudaba?.

Quien quiera que sea la agarro por un brazo, para luego colocarla sobre su hombro quedando ella boca abajo con sus brazos tendidos siendo sostenida por sus piernas. Ella no sabía de qué se trataba. Ni a donde la llevarían.

-No sé quién eres ni porque te quieren…pero…pero…yo te sacare de aquí…

El hombre de piel blanca, pelo negro abundante y ojos azules camino entre la oscuridad, desapareciendo de los demás soldados que no tardaron en llegar y examinar la escena. El mando varios mensajes para confundirlos y disparo con su rifle pasa simular un encuentro. Continúo escondiéndose pero no sin antes revisar a Grace. Sentándola se cercioro de que ella no estuviera herida y la miro fijamente. Grace con un rostro soñoliento se quedo clavada en los brillantes ojos azules de este hombre…

-Estas herida?. Pregunto el hombre rápidamente

Ella alzo sus hombros en señal de no saber. Pero si tuvo ánimos para preguntarle

-Tienes nombre?.

El hombre se dirigía a cargarla de nuevo no sin antes decirle:

-Gustav…Arturo Gustav. Y tú te llamas Grace verdad?.

-Así solían llamarme…porque haces esto?...

Arturo Gustav la llevo en su hombro nuevamente preparándose para el largo recorrido. Diciéndole mientras caminaba:

-Digamos que soy un ángel de esos que no caen del cielo. Que solo aparecen. Ahora cállate si no quieres terminar de nuevo en un estanque…

-A 350 pies. Te parece favorable con este clima?. Ni siquiera sé cómo podemos lanzarnos allá abajo en medio de este clima

-Te quejas demasiado Brock. Con el tiempo que pasamos juntos pensé que ya se te había quitado eso.

-No estoy para tus obras filosóficas ahora Holland.

-Bueno más vale que vaya a presentarme. (Aprieta un comunicador en su oído derecho) Francoise cuando quieras puedes abrir la compuerta.

Brock Rubinsky no le quedo otra que soltar una risa que pareció más bien un crujido. Este corpulento hombre que superaba los seis pies de estatura y genéticamente cruzado con una pantera, era de abundante pelo negro, facciones del rostro como un felino, boca llena de dientes y enormes ojos verdes. Armado hasta los dientes con un rifle de alto calibre, un sistema de mini cohetes en su espalda que lo permitiría mantenerse volando por algunos minutos, lo suficiente para acaparar su caída. Por último una máscara de oxigeno para el fuerte viento que le entraría de frente, que a su vez podría asfixiarlo.

-Más vale que esto valga la pena Holland.

El delgado hombre que portaba una máscara metálica con flamantes ojos verdes, llevaba una túnica que cubría todo su cuerpo y unas botas negras. Su voz sonaba normal, refugiada detrás de esta mascara. Sus manos resguardadas detrás de unos guantes negros y lo único que sobresalía una espada de esas usadas por los samurái en aquellos lejanos tiempos. Era cierto que este enmascarado no siempre tuvo ese aspecto. Por consiguiente a pesar de su apariencia misteriosa y atemorizante para muchos, para también su inusual compañero, era alguien digno de confianza, quien conservaba su sentido del humor la mayoría del tiempo.

A diferencia de Brock, Holland no llevaba unos mini cohetes en su espalda. Descendería al vacio como era ya costumbre…porque este también era un hombre o maquina lleno de secretos. Quien era realmente?. Era una pregunta que Brock se hacía en ocasiones. Ahora que se paraba frente a este, que la compuerta empezó a abrirse, entrando el fuerte viento del exterior, apagándose las luces del compartimiento de carga, dejando una leve luz roja que permitía ver solo lo necesario para evitar ser advertidos, mientras la ancha túnica de Holland ondeaba con el viento, Brock recordaba la primera vez que se encontró con él.

Todavía podía escuchar sus gritos de dolor en aquella sala de operaciones. Donde Brock quizás por curiosidad quiso ver el rostro de este famoso hombre víctima de un vil atentado. Estaba completamente desfigurado. Hasta el punto de ser irreconocible. Todavía a pesar de conocerlo por años se atrevía a preguntarse; quien era Holland?. Acaso sufría?. Pensaba en la venganza?. Donde habrá quedado su vida?. Las personas que quería?. Era curioso que siempre le diera con pensar en esas cosas cuando estaban a punto de una misión. Como si tuviera miedo de que esta fuera la última vez que viera a lo más cercano a un amigo que había conocido.

Holland quien rondaba en una estatura promedio se veía mucho más pequeño que Brock. Recibió un aviso desde la cabina del avión.

-Todos listos muchachos. Exclamo una voz femenina. Acuérdense de que ambos perdieron la última mano de Poker.

Holland se volteo hacia Brock moviendo su cabeza negativamente y alzando sus hombros mostrando empatía con el comentario. En algún lugar de ese casco que llevaba debía existir una sonrisa. Por lo menos Brock la tenía.

-No olvida nada. Dijo Brock entre risas.

-Especialmente si tiene que ver con dinero. (Se voltea hacia el frente acercándose a la rampa sin sostenerse de nada y caminando con total naturalidad) Te veo abajo bola de pelo…mira a ver si me puedes alcanzar.

-Quieres apostar?.

-Sabes que perderás…

Y con esto Holland se perdió en la noche y en el fuerte viento. Planeaba en este como si fuera una misma ave y aprovechaba cada corriente de aire como si fuera parte de ella. La luminosidad de sus ojos verdes desapareció y solo se dibujaba su amplia túnica.

Brock quien tenía que luchar para mantenerse en pie, le encantaba ver la elegancia de Holland. Y lanzando un usual grito de guerra no sin antes suspirar buscando valentía para lo siguiente que iba a hacer Brock siguió a su compañero al destino que los esperaba después de esta caída al vacío.

-La encontraste?...somos millonarios!. Sabes cuánto están ofreciendo por la ramerita esta…

-Déjame verla bien…que te pasa?. Te gustan las niñas?. Acaso no sabes lo peligrosa que es?...digo al menos eso dicen…

-Si ya lo creo.

Arturo Gustav no lo pensó. Porque si se detenía a pensar en sus siguientes acciones lo más seguro que se calificaría de lunático o de suicida. Por eso le apunto a sus tres compañeros con el rifle manejando la mano izquierda. Así apretó el gatillo asesinándolos a quema ropa. Se escucharon sus gritos, especialmente los de dos que impacto en las piernas y se las destrozo por la fuerza destructura de las balas. No se imagino lo difícil que era utilizar el rifle con una sola mano. Todo acabo con rapidez y Arturo regreso a la oscuridad.

No paso mucho tiempo para darse cuenta que la confusión que escuchaba en su transmisor no era solo causada por el. Mientras trotaba hacia la salida y ya casi cuando podía sentirla se encontró en un amplio salón de tres entradas. Para colmo en cada una había de tres a cuatro soldados quienes lo reconocieron inmediatamente y como si sospecharan o supieran, se dispusieron a abrir fuego contra él. Sin embargo un rápido hombre armado con un sable de luz color rojo les corto las manos a todos. Pasando en forma circular como una ráfaga de viento. Incluso cuando se detuvo el viento que levantaba libero papeles y otros efectos sólidos detrás de él. Antes de que los hombres cayeran en sus lamentos y la sangre tocara el suelo, en conjunto con las manos y los rifles (algunos de los cuales se dispararon al tocar el suelo) este ser se detuvo frente al asombrado Arturo que no sabía a qué se enfrentaba y mucho menos como saldría vivo de esta.

Era un hombre con un casco rojo y flamantes ojos negros. Esto se veían iluminados extrañamente dándole este aspecto morboso. Una túnica roja y unas botas del mismo color eran parte de su atuendo. Sin contar los guantes de color rojo intenso y el sable de luz que Arturo solo creía como algo experimental. Había escuchado las historias de un ser parecido a este…pero no lo creía posible. A Arturo le estuvo más curioso todavía que el espécimen no matara a nadie. Los gritos de dolor insoportable y la sangre que brotaba por la herida de sus compañeros era demasiado obvio para ser casualidad. Era como si a quien tenía en frente le gustara la tortura…

-Arturo Alejandro Gustav Gofren. Dijo el extraño con gruesa y cínica voz desde su casco. Gracias por tu ayuda. Ahora requiero tu cooperación.

Arturo quien no salía de ese estado casi catatónico, pensaba con velocidad. Pero al mismo tiempo las imágenes que recibía le impartían un miedo terrible. Sobre todo cuando vio que toda la sangre que surgía de las heridas de los soldados corría en dirección a los pies de este sujeto de una manera anormal, tal si él estuviera atrayéndola.

De cualquier manera Arturo era un soldado y a pesar del miedo que sentía, puso a Grace en el suelo y preparando su rifle y observándola por última vez le dijo a esta que todavía seguía somnolienta.

-Fue un placer conocerte. Si tienes fuerzas intenta huir oíste?...

La vida no tenía sentido para el de igual forma. Y solo el…sabia el porqué de sus acciones. Que no eran tan alocadas como cualquiera pensaría. Así con el corazón queriéndole salírsele por la boca, con manos temblorosas ojos más grandes de lo normal, con todos los pensamientos apuntando a huir, pero preparando su rifle para un enfrentamiento con este ser se atrevió a decir:

-Lo lamento pero no puedo obedecer tus órdenes. (Suspirando y buscando fuerzas antes de hablar) Tu y yo nos divertiremos ahora!...

-Entendido. Preparate entonces para ser exterminado.

Antes de apretar el gatillo como si hubiera cerrado los ojos y vuelto a abrirlos, esta cosa estaba encima de Arturo con ese brillante sable de luz cegador dispuesto a matarlo. De esta misma forma en este mezcla de sucesos veloces, se escucho un ligero silbido, apareció una esfera de energía que impacto en el rostro a este ser que salió disparado hacia arriba impactando el techo estremeciéndolo y dejando caer escombros por el fuerte impacto. El mismo cayó al suelo menos de dos segundos después levantando polvo y confusión. Arturo seguía en el mismo lugar sin creérselo todavía, viendo quien se le paraba al lado.

-Gracias por tu ayuda por eso perdonare tu vida.

Esta joven era completamente cambiada. Con ojos totalmente negros y lo que parecía ser un cañón plasma iónico acoplado a su brazo izquierdo.

-Que…que?...

No le dio tiempo a hablar, de nuevo el ser se dirigía a ellos y la transformada Grace se lanzo al ataque disparando en sinnúmero de ocasiones y esquivando cada uno de los ataques de este sujeto…

Los tres androides representaron un ligero problema pero nada que el no pudiera arreglar con su espada. Parado frente a la entrada, Holland recibia lecturas desde el interior. Se dirigía a entrar antes de que Brock aterrizara…

Ondas eléctricas lo detuvieron y lo obligaron a moverse con rapidez. Esto combinado con algo que quiso sujetarlo por debajo del nevado suelo. Se mantuvo flotando por unos segundos hasta regresar al suelo. Y pudo ver a su conocido adversario quien se paro frente a la puerta camuflageada y ahora destruida…

-Windspeed que te trae por aquí?

-Ya sabes de entrometido como siempre.

-A donde dejaste a tu mascota…

-Aquí y allá. Exclamo Holland mirando hacia arriba como si estuviera buscando a Brock. Siempre se me pierde…

-Se te acabo tu suerte Windspeed.

-346,890 vez que me dices lo mismo Apharmd…

Y preparándose para sacar su espada, ante el advesario que se avecinaba con ondas eléctricas preparadas para el combate, Holland Windspeed estuvo seguro de que pronto le cumpliría su promesa a Seutonius Elric…

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"Holland Windspeed"