Capítulo 2: Misterios oscuros, sentimientos claros.

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Entonces, ¿qué te trae por aquí? preguntó él antes de darle un gran sorbo a su café negro.

Bueno, digamos que las vacaciones explicó ella. He estado trabajando todos estos años sin descansar, y agregado al estudio no diré que fue tarea fácil. Reconoció. Pero, ¿qué hay de ti? Se ve que tampoco lo tuviste fácil si decidiste dedicarte a ser parte de nerdlandia. Bromeó.

Dipper dio una carcajada.

No, no fue fácil. Volví todos los veranos a Gravity Falls. También algunos inviernos. Y todo eso ayudó a hacerme dar cuenta de que debía quedarme aquí. Nada me apasionaba más que estudiar estos misterios y evitar desastres. Además, aquí podía profundizar mis conocimientos con el tío Ford y el viejo McGucket. Contó.

Entiendo. Así que finalmente viniste aquí.

Pacífica tomó con ambas manos su té y apoyó los codos en la barra del bar.

Sí, cuando terminé la secundaria ya tenía algunos estudios de grado que pude terminar explicó.

Los dos se miraron y comenzaron a reírse, puesto que él decididamente era un nerd sin remedio.

Y dime, ¿qué ha sido de tus padres? preguntó para cambiar el tema.

Ah, lo de siempre. No hay mucho cambio en ellos. Pusieron un restaurante en la ciudad, y siempre están ocupados con eso. Pero al menos valoran más algunas cosas. Se encogió de hombros. Oh, por cierto, debería llamarlos luego dijo en voz alta.

Él asintió, y antes de que pudiese decir otra cosa, Pacífica lo tomó desprevenido.

¿Estás saliendo con alguien? preguntó, así sin más.

Dipper sintió cómo un calor comenzaba a subirle por el cuerpo, nervioso.

Eh, ¿eh? Eh, bueno, no. En realidad no. Es decir, tampoco es que me interesen esas cosas, pero… Posó una mano detrás de su cabeza, apenado.

Ella observó sus movimientos. Su cabello rebelde igual que siempre, ahora sin su antigua gorra. Sus ojos que evitaban hacer contacto con los suyos. Su nariz enrojecida, pero igual de pequeña. Sonrió entonces, y de a poco transformó eso en una pequeña risa. Él la miró.

Oye, no te burles de mí. Pidió sonrojado.

No, no. Perdóname. No es lo que quería que entendieras. Es sólo que… Pensaba que en verdad hubiese sido grandioso quedarme aquí dijo con nostalgia.

Hubo un silencio. Dipper no dejó de verla a los ojos, a esos azules ojos que recordaba tan bien.

Entonces… Hizo una pausa. ¿Por qué te fuiste?

Ella no esperó esa pregunta, y la sintió como un puñal doloroso. Después de todo, la que nunca regresó fue ella.

Por qué, preguntas… Sabes que tuve que hacerlo, no podía tan sólo quedarme de brazos cruzados dijo corriendo la mirada.

¿Tuviste que hacerlo? Eso es basura, Pacífica soltó con molestia. Sabes bien que te hubiésemos ayudado más si lo necesitabas. Esto se trata de tu orgullo simplemente respondió.

La susodicha volvió a mirarlo.

No sé por qué eso está mal. Yo debía hacerme desde abajo, de forma honesta y-

No le debías nada a nadie. No tenías que sufrir e irte lejos sólo por eso. Podrías haber sido honesta aquí la interrumpió. Y tampoco implicaba que desaparecieras de esa manera soltó. Yo… Te esperé. Te esperé por tantos años.

Pacífica quedó atónita ante esto.

Sabía que no debía molestarte. Y sabía que probablemente ya no querías tener contacto con Gravity Falls suspiró, tratando de encontrar las palabras. No sé, quizás lo sentías como un fracaso, o tal vez era demasiado triste para ti. Pero, pensé que quizás algo más te traería hasta aquí algún día. Bajó la voz al decir esto.

Dipper, yo… Lo siento tanto. De verdad era importante para mí, quería volver, pero no me lo permitía. Al parecer fue egoísta de mi parte pensar que sólo se trataba de lo que yo sentía. Se acercó a él, sentándose a su lado.

Él posó su mano derecha en la de ella, y luego tomó su barbilla para ver mejor su rostro. Pacífica se sonrojó y sorprendió ante esto, cortándosele la respiración.

Ya estás aquí. No importa nada más. Sonrió.

Antes de que sucediera cualquier cosa más, un trueno muy fuerte hizo que ellos se asustaran y terminaran separándose. Una lluvia torrencial comenzó entonces, y Dipper, siendo consciente de lo que estaba por hacer segundos antes, tomó las tazas y fue al lavabo. Por su parte, Pacífica aún observaba la lluvia.

Ya está anocheciendo. Puedes quedarte dijo él de pronto.

Ella reaccionó entonces.

¿Eh? ¿En la mansión? ¿No tienes problema con eso? Sus mejillas se encendieron al pensar en esto.

No. No es ningún problema respondió él sin voltearse a verla.

La muchacha agradeció que no la viese nerviosa. No quería ser tan transparente como él.

Oye, si quieres puedo encender la chimenea. Estás temblando. Notó Dipper al acercarse a ella nuevamente.

Pacífica aceptó, aunque si él no se lo decía, no se hubiese dado cuenta de que en verdad tenía frío.


El ruido chispeante del fuego contrastaba con las gotas que se oían de afuera.

Pacífica tenía una manta encima y estaba al lado de la chimenea, sentada en la alfombra. La verdad es que no había muchos muebles en la mansión. Al parecer estaba bastante descuidada.

Dipper se sentó a su lado, ya sin su bata y sin zapatos. Bostezó ampliamente, y la chica aprovechó ese momento para burlarse de él un poco.

Nerd dijo rápido, fingiendo una tos.

Él la vio achicando sus ojos, como si estuviese enojado.

Con que sí, ¿eh? dijo antes de abalanzarse hacia ella, en broma.

Comenzó entonces una guerra de cosquillas que duró unos segundos antes de que Pacífica se rindiera, muerta de risa. Pero, cuando quisieron darse cuenta, él estaba casi encima suyo, y la rubia lo había rodeado con sus brazos para no golpear el suelo.

Los dos se miraban sin quitarse la vista de encima ni un segundo, y sus corazones se escuchaban más fuerte cada vez. De a poco acortaron la distancia, y se fundieron en un beso.

Ella pensó en lo distinto que era a todos los besos que alguna vez había dado. Era algo que la hacía sentirse de un modo que no recordaba haber experimentado antes.

Sin notarlo, el chico posó una mano en su cabellera dorada y profundizó el acto. Pacífica respondió a aquello, acercándolo más hacia sí.

De pronto, ella volvió a escuchar un ruido, y se separó un poco de él. Éste la vio sin comprender.

Lo siento dijo, y aprovechó para tomar aire. ¿No vendrá nadie? Es decir, tus tíos o McGucket. Consideró por los sonidos.

Él negó con la cabeza, y se alejó de ella.

Entiendo, ¿están de viaje o algo así? Se interesó.

Dipper no respondió a eso, y su semblante se volvió serio. No parecía muy a gusto con esas preguntas, pero a Pacífica le resultaba muy extraño que no dijese nada. Principalmente, había algo que le estuvo molestando desde que llegó: no había dicho una palabra de su hermana.

¿Están con Mabel? No sé si ella estará en el pueblo, pero-

Paró en seco al notar que él la veía con odio ahora. A decir verdad, se le heló la sangre ante esto. Al parecer algo había sucedido y se sintió culpable por no interesarse antes.

No. No están dijo secamente mientras se levantaba y se daba la vuelta.

Ella se incorporó también.

¿Dipper? ¿Qué quieres decir? Preocupada.

No obtuvo respuesta, y él ya no la veía a la cara. Armándose de valor, intentó una vez más.

Le… ¿Le ocurrió algo a Mabel? Pronunció con dificultad.

En ese instante, un relámpago iluminó toda la habitación, y Dipper se dio vuelta con furia.

Pacífica sintió cómo sus piernas temblaron al verlo de ese modo, y principalmente le llamó la atención que sus ojos fuesen tan raros, como de un color ámbar.

Dio unos pasos hacia atrás, y el castaño se quedó en su lugar. Bajó la cabeza y se mantuvo en silencio un rato.

…Vete dijo finalmente.

¿Q-Qué? Soltó ella, anonadada.

Por favor, vete. La vio a los ojos, inexpresivo, vacío. ¡Vete! gritó finalmente.

La de ojos azules sintió que una desesperación le recorría el cuerpo, y ante el miedo, salió corriendo de allí sin ver hacia atrás.

El portón se abrió y salió de los confines de la mansión, subiéndose a su coche y arrancando rápidamente.

Dipper Pines veía la secuencia desde una ventana, al mismo tiempo que una sonrisa extraña se dibujaba en su rostro.


No veía nada a su alrededor, tampoco a dónde se dirigía. Noche, lluvia y niebla era todo lo que había. Pero eso no era lo más terrorífico para Pacífica Northwest en ese momento.

Esto no puede estar pasando, no puede estar pasando, absolutamente no decía una y otra vez, completamente fuera de sí, al haber presenciado algo tan extraño.

Pensó en todo lo que dejó pasar estos años y en lo que estaba sucediendo ahora.

Era cierto que Gravity Falls era un misterio todo el tiempo, pero quizás las cosas se habían salido un poco de control.

Siguió conduciendo sin prestar mucha atención, con los nervios de punta. Sin embargo, un rayo que rompió a la mitad un árbol a su lado hizo que volviese al presente de golpe.

¡Maldición! gritó exasperada. ¿Acaso este pueblo quiere matarme? Se cuestionó, enojada, y aceleró, aún sin saber hacia dónde iba.

Luego de unos minutos, distinguió unas luces y fue directo hacia ellas, sin importarle ya qué pasaría.

Su automóvil se enterró pronto en el barro al pasar por un camino en el bosque, y con ojos perdidos, Pacífica abrió la puerta y dejó que la lluvia la inundara. Así, apenas pudo distinguir un cartel luminoso que rezaba "La cabaña del misterio". Caminó como pudo hasta la puerta, y una pequeña niña la recibió ni bien tocó.

¡Harmony, no abras la puerta sin saber quién es! Escuchó la rubia.

Al levantar la vista, se encontró con Soos.

Lo siento, papi dijo la pequeña y entró corriendo al interior de la casa.

Señorita, ¿se encuentra bien? ¿En qué puedo ayudarle? Se preocupó el hispano.

Ella se escurrió un poco el cabello y le sonrió.

Cuánto tiempo, Soos. Soy Pacífica explicó, y el susodicho casi pierde la mandíbula por la sorpresa.

Hubo un silencio largo y él se la quedó viendo un rato, inmóvil. De pronto, se giró sobre sí mismo.

¡Melody, prepara un baño de agua caliente y unas mantas! gritó. Pasa, por favor, o vas a resfriarte.

La muchacha hizo lo pedido y observó atentamente la cabaña.

Recordaba tantas cosas allí. Tantas risas, tantos afectos, tantos sentimientos… Hizo fuerza para no llorar.

La niña nuevamente apareció, y se dirigió hacia ella. Tenía el cabello recogido en dos coletas, muy parecido al de su madre, y unos graciosos dientes como los de Soos.

Hola, pequeña. Se agachó para estar a su altura, y ella, viéndola un poco sin decir nada, optó por abrazarla finalmente.

Oh, eso no pasa muy a menudo. Considérate privilegiada. bromeó.

De pronto Melody entró a la habitación y se acercó a ella.

¡Qué bueno verte! Hacía muchos años que no venías aquí dijo con nostalgia mientras le pasaba una toalla.

Sí. Hizo una media sonrisa la rubia. Y lamento que así fuera.

Bueno, pero ahora podrás contarnos las muchas cosas que hiciste. Se sentó Soos en el viejo sillón de Stan.

No la molestes con eso, querido, ella debe de estar cansada. Tomó a la pequeña Harmony para alzarla y se sentó al lado de él.

Pacífica notó que ambos llevaban alianzas y sonrió ante esto.

Me alegra que tengan una hija tan linda expresó. Por mi parte, no hay mucho que contar más que trabajo y estudio. Y… Su semblante desinteresado y fresco cambió en ese momento. Que acabo de ver a alguien que hacía mucho no veía. Seria.

Melody y Soos se miraron.

¿A quién? preguntó él.

Ella jugueteó con su cabello, algo triste por recordar lo que había pasado.

A Dipper. Me dijo que me quedara allí en la mansión, pero luego me echó. En realidad no sé qué pasa. Es decir, ni siquiera sabía que él vivía allí dijo de una vez casi sin respirar.

Aunque estaba aliviada de poder hablar sobre lo que sentía, las reacciones del matrimonio fueron algo inesperadas: ambos estaban muy nerviosos y no respondían.

E-El Sr. Mason está siempre en su laboratorio. Nosotros no lo vemos en el pueblo. Casi temblaba Soos.

Pacífica alzó una ceja ante esto.

¿El Sr. Mason? Pero si yo hablé de Dipper. Intentaba entender ella.

Ciertamente nadie lo llama así ya. Se apresuró a decir Melody. Él es el Sr. Mason. Finalizó.

La rubia no sabía qué pensar, ni si le extrañaba más esa situación o que nunca supo el verdadero nombre de Dipper. Sin embargo, recordó que él no pareció molestarse cuando ella lo llamó así hace rato.

Seguramente estás cansada y congelada, ¿por qué no tomas el baño y vas a dormir? Propuso Ramírez de pronto.

Pacífica asintió, derrotada.

Por cierto. Alzó su cabeza. ¿Crees que pueda quedarme aquí algunos días? Te pagaré. Pidió ella.

Claro, no es problema. Pero no sé si estarás muy cómoda. La única habitación disponible es… Bueno, no es una habitación. Es el altillo explicó él.

Sus ojos azules vieron instintivamente hacia la escalera, observándola sin expresión alguna.

Si alguien le hubiese preguntado horas antes qué era lo que más quería en el mundo, seguramente Pacífica hubiese respondido que deseaba volver a ese lugar. Pero, ahora, dado lo que estaba pasando, definitivamente esa sería una noche muy solitaria y melancólica….


Luego de buscar su equipaje y darse una ducha, Northwest subió a su cuarto temporal. También le había dado las buenas noches a Soos y a su familia. Además, decidió no cenar; una bola en su estómago se lo impedía.

Se sorprendió al ver que todo en ese cuarto estaba casi igual a como lo recordaba: las camas de Dipper y Mabel en sus respectivos lugares, algunos peluches y lana, y un par de lupas y libros viejos.

Melody había puesto sábanas nuevas en uno de los colchones, y Pacífica se sentó allí. Continuó secando su cabello con la toalla, y dejó sus pertenencias a un costado. Seguramente no se pondría a acomodar nada. Después de todo, estaba muy cansada y tampoco quería pensar mucho en la realidad que tenía enfrente.

Suspiró y observó su bolso. Al verlo, y antes de recostarse, recordó abruptamente que tenía padres, claro estaba. Escarbó hasta encontrar su celular. Aunque era de un rosa brillante, casi no podía ver su color por la oscuridad que había en general. En realidad tenía un pequeño velador allí, pero era más decorativo que otra cosa. Marcó desde la agenda el celular de su madre, pero por alguna razón ni siquiera tenía tono.

Tal vez es la señal. El clima no ayuda en absoluto, así que deberé intentar mañana susurró. O tal vez… Tal vez deba irme de aquí pronunció mientras apoyaba la cabeza en la almohada.

Pensó en muchas cosas en ese momento, pero los pensamientos no eran muy claros. La lluvia era más fuerte que ellos en ese instante, y su mente estaba tratando de evitar volver a lo que había ocurrido hacía un rato. Así, apagó la luz con las fuerzas que le quedaban, y su brazo quedó a medio camino al caer en el mundo de los sueños.


...cifica, Pacífica, Pacífica.

Una voz repetía su nombre una y otra vez, incansablemente. El tono era cada vez más agudo, y ella tan sólo podía correr. Cada vez más rápido, pero a la vez, más fuerte eran los sonidos.

La oscuridad era absoluta, pero el terreno no era llano: sentía que sus pies chocaban contra piedras u objetos, y continuaba pese al dolor.

En un momento, cayó, y a su vez, la voz cesó.

Sintió algo delante suyo, y al alzar la vista, divisó una mano que se extendía hacia ella. Temerosa, sus ojos azules fueron más allá, y lo vieron a él.

Allí estaba, el Sr. Mason, observándola con una sonrisa burlona y a la vez emocionada, con aquellos ojos de luna llena.

Te encontré.

Fue lo último que escuchó, seguido de una carcajada que llegaba hasta la locura….


Holaa, sí, sé que tardé mucho en subir. Lo siento. No va a volver a pasar, porque ahora me voy a poder dedicar más a esto.

Hay algo que me molesta: de todos los borradores que subo en fanfiction, me borran mis amados guiones de diálogo :( Lamento si eso genera dificultad en la lectura. En realidad quiero ponerlos, pero me tomo el trabajo de hacerlo y nuevamente los borra. ¿Alguien sabe cómo solucionarlo? No quiero usar el menos (-).

Bueno, si llegaste hasta acá leyendo, gracias :)

Sakunoevan