Espero que les gusten mis locos desvaríos. Dejad rewiew por favor, así continúo. Es mi primer fic, así que críticas constructivas (no destructivas) se aceptan con una sonrisa.

"Estoy angustiada porque intenté suicidarme." He repetido eso innumerables veces. He repetido: "También me angustia la muerte de mis padres, aunque entiendo que no es mi culpa. No debo culparme por ello."

"¿Cómo te sientes?". Pregunta vacía. Le digo exactamente lo mismo cada vez que lo veo. "¿Todo está bien?", pregunta con una sonrisa tan falsa como las anteriores, pero aún más idiota, si es que es posible. Es imposible que absolutamente "todo" esté bien. Si así fuera, no habría guerras, crímenes, delitos, etc. No seríamos humanos, porque no habría muertes injustas, ni dolor injustificado, ni codicia, arruinándolo todo.

Si estoy aquí, es por la hueca mujer de Servicios Sociales, Claudia Nosequé. "Necesitas ayuda, cielo" me dijo. ¡¿CIELO? ¿Desde cuándo soy su conocida/amiga/pariente? Luego me acarició la cabeza. Reprimí el impulso de alejarme, aunque su toque me dio escalofríos. "Queremos ayudarte a superar tu pérdida, cariño". Casi vomito. Cariño me ha caído aún peor que cielo.

Aún no soy sincera con los demás. En realidad, eso me beneficia. Si lo fuera, terminaría en un psiquiátrico.

Lo que realmente me angustia es que me obliguen a fingir que siento angustia por mi intento de suicidio. Me angustia que deba ser una persona totalmente diferente a la que soy, sólo para no terminar encerrada, y conseguir que Claudia firme mi permiso para vivir sola, en lugar de mandarme a un orfanato, o peor, con mi tío, el hermano de mi madre.

El intento de suicidio tendría que angustiarme. He hecho algo "malo" y me debería preocupar realmente por ello. Pero no lo hago. Suicido es una bonita palabra. Simboliza el fin de los problemas por la propia mano. Dolor es aún más hermosa. Es propia de los seres humanos. Nos indica que estamos vivos. Me hace sentir viva. Antes de que todo ocurriera, había logrado bajar los tres kilos de más que tenía. Me había dedicado a hacer gimnasia y tocar la guitarra. Todo estaba bien. Pero sólo era un período de calma mientras se recargaba la tormenta. Aquel conductor ebrio fue la nueva tormenta. Aunque esta vez fue sólo mi tormenta, porque no quedaba nadie para enfrentarla conmigo. Estoy sola ahora.

En la niebla oscura en la que me sumergí, tuve mis momentos de lucidez social. Una de ellos fue cuando vino Mr. Richard, el abogado de mis padres.

Me ha dado la mano, y me ha dicho que sentía mucho mi pérdida, que lo lamentaba, pero que aún quedaban asuntos legales por resolver. Me ha recomendado otro abogado. Le he anunciado que quería que siguiera conmigo. "Mis padres le tenían confianza" agregué. "Sabe cómo es mi tío, además." Creo que le emocionaron mis palabras, porque parecía a punto de saltar, o ponerse a llorar. Quizás era todo a la vez. Es extraño, porque siquiera le he mirado de reojo cuando se lo dije.

Me abrazó, repitió que sentía mucho mi pérdida y me prometió que haría todo lo posible para que recibiera intacta mi herencia. Podría parecer cariñoso, pero he aprendido a desconfiar de las personas. Un cliente sin dinero no le pagará. Un cliente no satisfecho le botará.

La gran mayoría de los seres humanos son extremadamente predecibles. Y simples.

Lo que realmente me angustia, es si seré capaz de sostener esta farsa hasta el final: mentirle al psicólogo con bonitas palabras, disfrazar todo lo que le digo a Claudia, enredándola en mis argumentos, sostener una máscara de recuperación ante todos, y por sobre todo, no caer en esa neblina oscura que me rodea y me invita a sumergirme en ella.