CAPÍTULO 2: LA FOTO
-Oye, chicos, me queda una duda pendiente… -dijo Yuki.
-¿Qué te ocurre? –dijo Micro-Ice entrando en la casa.
-¿Dónde están Aarch y Clamp? –preguntó la chica.
Todos se miraron aterrorizados.
-Es verdad. Cuando salimos de la nave no vimos ni a Aarch ni a Clamp… Tampoco dijeron nada… -dijo D'jok.
-¿No les habrá pasado algo…? –se asustó Mei.
-Espero lo contrario… -suspiró Rocket.
-Pero tenemos que ir a buscarlos –dijo Mark lanzándose hacia la puerta.
-¡Espera! –le agarró Thran-. Esta lluvia es muy fuerte. Si empieza a granizar no nos podemos ni imaginar lo que pasa. Y calculo que en apenas unas horas comenzará una gran tormenta…
Mark se quedó un momento quieto y suspiró, afirmando con la cabeza.
De repente sonó un ¡PUM! La puerta se cerró rápidamente.
D'jok giró el manillar, pero… la puerta no se abría.
Empezó a girar muchas veces el manillar, hasta que éste calló al suelo.
Todos se miraron atemorizados. Primero hubo un momento de silencio, pero luego D'jok, al ver lo que sucedía, abrió la boca, rompiendo ese silencio.
-Ups…
No podían salir de la casa. Esta se había candado misteriosamente, y a la vez, D'jok había roto el manillar.
-No importa, saldremos por las ventanas –murmuró Yuki.
-Buena idea, prima –dijo Ahito.
Todos corrieron hacia las ventanas. Sus cristales estaban casi hechos añicos.
Thran intentó abrir las ventanas, pero ninguna de ellas se abrió. Era raro.
-Podremos al menos romper los cristales, ¿no? –sugirió Rocket.
-Claro…
Micro-Ice se abalanzó como de costumbre hacia las ventanas. Intentó derribar los cristales, pero, sin saber cómo, estos no se rompían, y eso que estaban casi echos añicos.
-¡Aauuu! ¡Qué daño! –exclamaba Micro-Ice.
-Esto es rarísimo… -dijo Thran.
-Esto no pinta nada bien. Aquí sucede algo raro… -dijo Ahito.
Mientras los chicos discutían y se alertaban al ver la situación en la que estaban, Mark encontró algo en el suelo que cayó de repente.
La cogió y sopló para que se quitara todo el polvo. Era una foto antigua. En la foto aparecía una chica con el pelo negro y largo, muy liso. Sus ojos eran negros como el carbón. La chica tenía la piel muy blanca, y llevaba un vestido blanco. Estaba sentada en una silla junto a un hombre y una mujer. Debían ser sus padres.
Detrás de la foto aparecía una fecha: 1.967.
-¡Eh, chicos, venir! –exclamó Mark.
-¿Y a este que le sucede ahora…? –dijo Micro-Ice.
Todos se acercaron y vieron la foto que tenía Mark en las manos.
-Parece una chica de diez u once años… -dijo Rocket.
-Se le ve feliz –dijo Tia.
-¿Todo este pollo por una mierda de foto? –dijo Micro-Ice.
-Pero fijaros… hay algo raro… -dijo D'jok.
-¿Lo qué? –preguntó Mei.
-Que tiene los brazos lleno de marcas, como si se hubiera caido por un barranco o por maltratos… -dijo casi susurrando D'jok.
-Es verdad… Pero la chica parece feliz. Es como si ella no se hubiera enterado de las marcas que tiene por todo el cuerpo… -dijo Yuki.
¡AAAAAAAAHHHHHHH! Se oyó un grito unos pisos más arriba.
Todos saltaron del susto. Algunos incluso chillaron.
-¿Qué ha sido eso…? –preguntó Tia.
-No lo sé. ¿Lo averiguamos? –dijo Rocket.
-Yo no subo.
-Ni yo.
-Ni yo.
-Ni yo.
-Ni yo.
-Cagados de mierda –se rió Tia.
-Entonces vamos tu y yo –dijo Rocket-. Vosotros esperar aquí.
-¿Y si os sucede algo…? –preguntó Mei.
-¿Cómo qué? ¿Qué se nos rompa una uña? –se burló Tia.
Mei no respondió, solo le hizo una mirada amenazadora.
Rocket y Tia subieron las escaleras. Eran de madera, por eso crujían tanto. Ese ruido le molestaba mucho a Tia.
Mientras tanto, abajo, seguían preguntando y preguntando sin parar.
-¿Por qué esto a nosotros…? –decían unos.
-¿Cómo sobreviviremos aquí? –preguntaban otros.
-¿Y si se me rompe alguna uña? –decía Mei.
Todos la miraron.
-¿Qué? –dijo esta.
Rocket y Tia llegaron al último piso. Estaban cansados, pues habían subido varias escaleras.
En el último piso solo había una buhardilla. Estaba sucia, y no había nada, solo una sucia silla de madera que parecía estar rota. Miraron atentamente por la sala. Nada, no había nada. Pero entonces… ¿de dónde provenía el grito?
-Por aquí no debe de haber venido nadie… -dijo Rocket.
-¿Cómo lo sabes? –preguntó Tia.
-Fíjate en el suelo. Cuando llegamos, estaba lleno de polvo, y nuestras pisadas se grababan.
-Sí, ¿y qué?
-Pues que si hubiera habido alguien por aquí, veríamos sus huellas… -dijo Rocket.
-Tienes razón...
Volvieron a oir un grito: ¡¡AAH!!
-¡PERO…! –exclamó Rocket.
-Parece que viene un más arriba… -dijo Tia.
-Pero esta es la última sala. No hay más escaleras, ni parece que las haya… -dijo Rocket con mirada pensativa.
-Me encanta cuando pones esa cara –dijo entre risitas Tia.
Después de un buen rato pensativo, miró hacia el techo de madera.
-¡CLARO! ¿Cómo hemos podido ser tan tontos? –dijo Rocket.
CONTINUARÁ…
