Cáp. II
Shaoran POV
Por la mañana desperté solo, pensando que me había quedado dormido, debían ser las dos de la tarde y me había perdido el partido. Cuando me fijé en el reloj me sorprendí al ver que eran tan solo las 9 de la mañana y aun no había sonado el despertador. Me levanté dispuesto a darme una buena ducha. Cuando salí del baño me dirigí hacia la cocina con la intención de desayunar algo, no podía jugar con el estomago vacío, a pesar de que me encontraba bastante fatigado. Últimamente solía encontrarme mal por las mañanas, de no ser porque es imposible, habría empezado a pensar que estaba embarazado…
- Buenos días, cariño mío
Esto no estaba pasando. Eriol no estaba en mi cocina desayunando un par de tostadas y con mi albornoz puesto. No tenía sentido.
- ¿¿Qué haces tú aquí??
- Verás Shaoran, anoche decidí que era el momento de dar el siguiente paso en nuestra relación. Me vendré a vivir contigo, además, te hace falta compañía, eres muy joven para vivir solo.
- ¿Perdona? ¿Tú? ¿Aquí? ¿Conmigo? No, ni de coña. – Estaba loco si pensaba que iba a aceptar eso. Mi vida era maravillosa viviendo solo, no necesitaba compañía y menos de un desquiciado como Eriol.
- Lo siento, pero ya he tomado la decisión. – Podía leer perfectamente en su cara que estaba completamente dispuesto a quedarse aquí conmigo. Oh no…
- Bueno y… no sé, ¿en ningún momento se te ocurrió consultármelo? Por eso de que es mi casa y tal…
- Si, pero teniendo en cuenta que lo decidí anoche, me pareció muy feo por mi parte despertarte solo para eso.
- ¿Sólo para eso? ¿Cómo has entrado?
- Digamos que ves demasiado la televisión, deberías dejar de esconder una llave bajo el felpudo de la entrada…
- Bueno, mira…no estoy de humor para discutir, quédate unos días ¿vale? Pero solo eso, después te largas
Sabía que eso no sería así, sabía que mi vida en solitario acababa de terminar en este instante. Y por supuesto, él también lo sabía. Cerdo.
Al salir a la calle, el día se presentaba bastante bien. El sol brillaba y auguraba una calurosa tarde. Cuando llegamos al instituto los demás miembros del equipo ya nos estaban esperando. Al entrar en la cancha rápidamente se acercaron un par de animadoras a desearnos suerte, y ya que estaban, a restregarse un poco. Son excesivamente descaradas, aunque claro, nadie iba a quejarse, todas las animadoras son chicas bastante guapas y muy simpáticas. Entre ellas estaba Sakura Kinomoto, aunque realmente no me había fijado hasta aquel día en que me la presentó la hermana de Eriol. Porque me la había presentado ella, a pesar de que Eriol la conocía de mucho antes. La chica era de las animadoras, siempre lo había sido, y siempre había estado en todos los partidos. Pero nunca me había fijado en ella. Supongo que porque nunca se acercó a mí intentando nada. Y creo que es eso exactamente lo que me gusta de ella. Desde que la conocí, la tenía todo el día delante mía. Literalmente, en los partidos no apartaba la vista de ella y de ese minúsculo uniforme que les hacían llevar, en los entrenamientos también estaba pendiente de ella todo el rato, pues las animadoras ensayaban a la misma hora que nosotros y en los recreos también intentaba no perderla de vista ni un segundo. Solo faltaba que estuviéramos en la misma clase. La cuestión es, que ahora que lo pienso, quizás estoy un poquito obsesionado con ella ¿no?
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Sakura POV
Milagrosamente hoy llegué a tiempo.
Estábamos practicando una rutina bastante simple, pero que acababa en una pirámide que aun no nos había salido bien en los ensayos, y la verdad, es que era culpa mía. Siempre llegaba tarde, y por eso la chica que iba encima de mí no podía subir y tenía que quedarse parada durante unos dos segundos en los que toda la rutina se iba al carajo. Pero esta vez llegué a tiempo y salió bien. Sorprendentemente la gente comenzó a aplaudir como si hubiéramos hecho un número del Circo del Sol. Era entendible, pues todo el mundo había visto los ensayos e incluso habían hecho apuestas a que en el partido llegaría tarde y saldría mal. Siempre he adorado esa confianza que la gente deposita en mí. Gracias.
Durante el resto del partido luchaba por mantener la concentración. Era imposible, porque algo, o más bien, alguien, no apartaba la vista de mí. Lo mas gracioso es que el muy imbécil pensaba que no me daba cuenta, pero claro que me daba cuenta, me estaba mirando tan descaradamente que podía sentir sus ojos clavados en mi. ¿Es que no podía cortarse un poquito?
Miré a Tomoyo, que estaba sentada en la grada con las chicas de clase, y me fijé en que no paraba de lanzarle miradas de odio a Shaoran. Éste ni se había percatado, pues estaba más pendiente de no perderse un levantamiento de mi falda que incluso del partido. Si seguía así, lo echarían del equipo. Ojala.
El partido terminó y, para variar, no sabía quien había ganado. La verdad es que tampoco me importaba. Me había inscrito en las animadoras porque era lo más parecido que tenía a mi alcance de ser acróbata. Desde pequeña mi sueño había sido trabajar en el circo, pero al parecer las cosas no son tan fáciles como parecen.
Me dirigí hacia los vestuarios, pero justo en la puerta de entrada, topé con algo que impidió mi paso.
- Hola
- ¿Li?
- Puedes llamarme Shaoran, no te preocupes.
- ¿Qué quieres? – Bien, normalmente no soy una persona tan desagradable, pero es que él me hace ser desagradable. Siempre con su enorme ego que apenas cabe por las puertas.
- Veras, quería preguntarte algo. Ayer te mandé un mail, con una invitación. Y no he recibido respuesta, así que quería asegurarme de que lo habías recibido.- Sonrió al decir esto ultimo. Era claramente una sonrisa de "Estarías loca si me dijeras que no"
- Ah…eso…Pues no sé, quiero decir, lo he leído y tal pero he olvidado comentárselo a Tomoyo y bueno, no estaría bien que yo decida por las dos…
- ¿Tomoyo? Oh, no te preocupes por ella, también se lo mandé y me respondió anoche que vendría encantada. Venga, anímate, será una velada tranquila, estarás bien.
- ¿Dices que Tomoyo…? Eh…bueno, pues…
- ¿Eso es un si? - ¿Eres imbécil? ¿Desde cuando un "bueno, pues" es un si? – Bien, pues entonces os veré en mi casa esta noche a las 9. Trae traje de baño. ¡Nos vemos!
- Y se alejó corriendo. No entendía nada. Así que yo no contesto para no decidir por las dos, y Tomoyo sin contar conmigo le dice que si. Está bien. Hablaré con ella.
- ¡Hola Saku! – Con que aquí estás, traidora - Me alegro mucho de que por fin os saliera bien la coreografía…aunque por eso haya perdido 20 dólares en la apuesta…
- ¿¿Apostaste a que lo haría mal?? Tomoyo eres increíble…
- Bah…no te enfades tonta – Se acercó para darme un abrazo
- Quita, déjame, que estoy toda sudada…- Entonces me acordé de lo que quería decirle – Oye Tomoyo…¿sabes algo de una barbacoa en casa de Li?
- Ah si, olvide comentártelo, nos invitó anoche, le dije que iría. ¿Vendrás?
- ¿Por qué nunca cuentas conmigo para tomar decisiones?
- No le des tanta importancia Sakura cariño, solo es una barbacoa, que no he decidido el nombre de nuestro hijo o algo así.
- Tss..
- No te irás a enfadar ¿no?
- Bueno, está bien…Iré, pero porque ya se ha hecho la idea, aunque que sepas, que me resulta bastante incomodo
- ¿Por qué? ¿Por qué siempre te mira babeando como un cerdo?
- Por eso, y porque no le soporto… ¿No podrías decirle algo?
- Sakura, tienes 16 años, creo que eres lo suficientemente mayorcita como para saber valerte por ti misma. Habla tú con él.
Negué para mi misma con la cabeza y entré en los vestuarios. A veces no sabía de qué me servía salir con ella.
Al salir de la ducha, mientras me desenredaba el pelo delante del espejo, observé como alguien no dejaba de mirarme por el reflejo. Ahí ya me harté de aguantar miradas babosas por hoy. Me di la vuelta y le planté cara:
- Oye Rika, podrías cortarte un poquito ¿no crees? Es que me vas a gastar de tanto mirarme
- ¿Te pongo nerviosa?
- Exactamente, pero no de la forma que a ti te gustaría, lo siento mucho.
- Oye tranquilízate, que tampoco eres nada del otro mundo…tss…niñata creída
Yo alucino, en serio. Se pasa horas babeando mientras me mira en clase, me sigue siempre al baño, y cuando le hablo me suelta eso. Este mundo se esta volviendo loco. No creo que nada más pudiera sorprenderme hoy…
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Eriol POV
La madura y varonil decisión de huir de mi casa y atrincherarme en la de Shaoran para esconderme de Tomoyo y no tener que asumir mi recientemente adquirido papel de hermano mayor, me había salido bien. Al menos de momento. Viviendo aquí ya no tendría que verla pasearse por casa en ropa interior, ni haciendo absurdos ejercicios de no sé qué en posturas en las que me gustaría verla pero en otras situaciones…Dios, Shaoran tiene razón, soy un cerdo u.u
A mi madre solo le dije que iba a dormir en casa de Shaoran, y como siempre, le dio igual. Mañana le diría que el cambio era definitivo y se moriría por celebrarlo. Desde que cumplí los 18 no ha parado de lanzarme indirectas para que me independice como "¿Te imaginas lo que tiene que ser vivir solo sin que nadie te escuche por las noches hacer cualquier cosa?" "Hijo mío, sabes que te quiero mucho, pero sabes que yo también podría financiarte un piso cerca de la universidad ¿verdad?" "Aquí nunca podrás hacer fiestas de la espuma hijo…en cambio si vivieras solo…" Fiesta de la espuma… ¿qué clase de madre pensaba en eso? La verdad es que no entendía ese afán por perderme de vista, pero por suerte para ella ese día había llegado. Ahora solo tendrá que soportar a Tomoyo, aunque no creo que le duela mucho, pues desde que llegó no ha hecho más que tratarla como su princesita, su niñita mimada. Se alegró tanto de que ella hubiera decidido buscarla que le pidió que se quedara todo el tiempo posible para que pudiera conocerla. Bueno, el capitulo de la llegada de Tomoyo a casa es demasiado largo y confuso para mi, tan solo hace dos meses y sigo intentando procesarlo…
Entré a la habitación que Shaoran había acomodado para mi y me dispuse a sacar y ordenar las pocas cosas que había traído de mi casa la noche anterior, poco más que lo básico para subsistir hasta que pudiese hacer la mudanza completa: mi mp3, un par de revistas, un par de pantalones, tres o cuatro camisetas, unos zapatos, ropa interior, mi ordenador portátil, unos CD's, un sujetador de Tomoyo… ¿cómo?
- ¿¡Pero que hace esto aquí!? – Rápidamente lo lancé lejos de mí como si estuviese en llamas
Cuando me recuperé del susto me aproximé a la prenda y la cogí entre mis dedos con cuidado, más por miedo que por delicadeza. Sabía que era de ella, solo Tomoyo podría llevar algo así. Lo sabía por eso y claro, porque un día la vi salir del baño con él puesto. Lo que no tenía ni idea era de cómo había llegado eso a mi maleta. Bueno, sea como sea, ya se lo devolvería cuando la viese, no quería tener nada en esta casa que me recordase a ella. Y menos algo así de explícito.
Por lo pronto, Shaoran ya me había contado que esta noche teníamos una fiesta en casa. No me vendría nada mal despejarme un poco; chicas guapas, música, amigos, alcohol para mi pobre hígado y por último y no menos importante, nada de Tomoyo.
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Tomoyo POV
En realidad, estaba cansada. Había pasado casi toda la noche sin dormir esperando a que apareciese Eriol. No me podía quedar tranquila pensando que había salido de casa y a las 3 de la mañana aun no había vuelto, un jueves. Parezco su madre, lo sé, pero es que siempre hace salir a la luz mi instinto materno…Es un niño tan adorable u.u Bueno, a parte de eso, me tuve que tragar ese estúpido partido de baloncesto, deporte que me aburre como el que más y ver las malditas coreografías del equipo de animadoras. A ver, no me malinterpreten, pero es que nunca le he visto sentido a las animadoras, ¿realmente a un equipo le motiva ver a un montón de niñas semi-anoréxicas saltando y gritando ridículas consignas ideadas probablemente por niños de primaria? Siempre he odiado a las animadoras, y no es el típico odio de la chica a la que rechazan por no ser lo suficientemente popular ni nada de eso, podría haber entrado si quisiese, si no que las odio porque son todas unas niñatas descerebradas que para lo único que sirven es para eso y para arreglarse el pelo. Eso era lo único que me disgustaba de Sakura cuando la conocí…
Sakura, esta es Tomoyo, mi "hermana"
No sabía que tenías una hermana Eriol
Ni yo…
Bueno, pues encantada Tomoyo, ¿has llegado hace poco a la ciudad?
Ehh…si, bueno, hace un par de semanas…¿eres animadora?
Ah…¡oh! ¿Lo dices por el uniforme? Si, estoy en el equipo de las animadoras del instituto. ¿Es qué te gustaría entrar en el equipo?
No, no, en absoluto. No me va mucho ese rollo jeje
Ah pues bien, entonces ya nos verás en los partidos
Aja, esa absurda conversación fue el inicio de nuestra relación. La más larga que he tenido hasta ahora, debo aclarar.
Cuando llegué a casa, Sonomi salía por la puerta en dirección a su coche, disculpándose en el camino por no poder quedarse a comer conmigo.
- Por cierto Tomoyo cariño, a partir de hoy seremos solo dos en casa. Eriol se va. ¡Hasta luego!
¿Perdón? ¿Podría alguien repetirme lo que acaba de decir esa mujer? ¿Qué Eriol se ha ido? ¿Y lo dice así, como si tal cosa? ¿¿Pero en qué mundo vive??
De repente, todo el cansancio acumulado desapareció en un abrir y cerrar de ojos. Iría a esa maldita fiesta y le diría cuatro cosas a Eriol, primero por no aparecer anoche y segundo… ¿quién se creía que era para dejarme sola con esa mujer? Me daba miedo, nunca había tenido una madre, y cuando estaba a solas con ella, no sabía cómo actuar, necesitaba a Eriol pululando por la casa para acudir en mi ayuda. Además, no se podía ir, no ahora que había encontrado una nueva forma de entretenimiento…
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Shaoran POV
Eran las 8 de la tarde y ya estaba todo preparado: las mesas del jardín listas, la barbacoa encendida, las bebidas heladas y por supuesto Shaoran guapísimo. Si fuera gay, yo sería mi tipo, está claro.
Salí al jardín para encender las luces de la piscina y me encontré a Eriol sentado en un escalón, aun con el chándal del equipo de baloncesto.
- El hecho de que ahora vivas aquí, no te da derecho a entrar a mi fiesta en chándal, ni pensarlo.
- ¿Temes que te quite protagonismo?
- Pero si vas en chándal Eriol…
- Ya, pero todas las animadoras dicen que soy al que mejor le queda
- Sigue soñando…Y a riesgo de sonar descortés, te lo advertiré: o te duchas y te arreglas, o te hecho de casa en cuanto empiecen a llegar los invitados – Le sonreí y pareció aceptarlo, aunque en cuanto me di la vuelta, en lugar de dirigirse hacia el cuarto de baño, comenzó a seguirme. - ¿Qué te pasa ahora?
- Oye Shaoran, sé que esta pregunta no viene a cuento pero…tu… ¿te has imaginado…alguna vez… a Sakura y Tomoyo…? Ya sabes…- Me pilló por sorpresa. ¡Claro que lo había imaginado! Yo y todos los chicos del instituto. Era una pregunta estúpida. Pero también era otra oportunidad para fastidiar un poco. – Eriol…¡¡estás enfermo, es tu hermana!!
- ¡¡Que no es mi hermana!! ¡Maldita sea, compartir material genético no nos convierte en hermanos!
- En serio… ¿no has pensado en ir a un psicólogo? A lo mejor tienes un trauma infantil o algo de eso…
- Te odio
Con eso se alejó hacia el interior de la casa y yo pude dar rienda suelta a mi risa. Era tan fácil sacarle de quicio, pobrecillo. En realidad era buena persona, pero ese rollo con su hermana, él podrá decir lo que quiera, pero es asqueroso…
Encendí las luces y poco después oí sonar el timbre de la puerta. Al parecer alguien se había adelantado un poco, pero como buen organizador de fiestas profesional que soy, tenía preparados este tipo de imprevistos. Me dirigí a la puerta y miré antes de abrir. Estaba harto de ver esas películas en las que la gente no mira y en cuanto abren les cortan el cuello o algo así…
- Siento llegar antes de tiempo, pero es que terminé de arreglarme mucho antes de lo que pensaba y como no tenía nada que hacer pues decidí venir ya.
- Hola, si, gracias, estoy muy bien ¿y tú?...
- Venga ya Shaoran, no me vengas ahora con formalidades protocolarias
- Ni siquiera sabía que conocieras esa palabra Yamazaki
Nos dirigimos hacia la cocina y saqué un par de cervezas de la nevera. Le di una y abrí la otra para mí.
- Aquí donde me vés soy todo un señor de etiqueta
- Si, seguro – Le sonreí. Yamazaki podría ser cualquier cosa, menos eso
- ¿Dónde está Eriol?
- Así que ya te has enterado de que está aquí de ocupa…Está arriba, duchándose.
- Las noticias vuelan, sobre todo los días de partido. ¿Cuánta gente has invitado? Espero que no sea como la última vez, te pasaste Shaoran, había gente incluso en el jardín de tu vecino.
- Jajaja si, la verdad es que calculé un poco mal el aforo. Pero esta vez he tenido más cuidado, creo que serán unos…cincuenta invitados, más o menos
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Sakura POV
¿¿Podría alguien explicarme qué es lo que entiende Shaoran Li por "velada tranquila"?? A simple vista calculo que había invitado al equipo de animadoras, al de baloncesto, al de fútbol, al de gimnasia y a toda su clase y a la mía… ¡y éramos 20 en cada una! Menos mal que su casa era enorme. La fiesta mas grande que se había organizado en la mia, había tenido 15 invitados, y repartidos en grupitos de 5 por cada habitación. No es que mi casa fuera pequeña, es que esta era gigante. ¿De dónde había sacado comida para tanta gente?
Me dispuse a buscar a Tomoyo, pues habíamos quedado en encontrarnos alli, pero antes de que pudiera empezar, me asaltó mi "apreciado" anfitrión. Estaba realmente guapo, todo hay que decirlo. Llevaba una camiseta azul con unos vaqueros caídos y un cinturón de estrellitas.
- ¡Hombre Sakura! ¿Qué tal estás? ¿Tienes hambre? En el patio hay comida. Ven, permíteme que te enseñe la casa…- ¿Enseñarme la casa? ¿Para qué? No quiero comprarla. Me cogió del brazo y tiró de mi como si fuera un perrito al que se saca de paseo.
- Mira, este es el salón principal…la cocina…este es el baño…
- ¿Eso es una bañera de hidromasaje? – Nunca había visto una de cerca, debe ser maravilloso estar ahí dentro.
- Oh si, me la regaló mi padre por mi cumpleaños, es fantástica…Si algún día te apetece, no tienes más que decírmelo – Indirecta número uno. De todas formas, por muy tentadora que fuera esa bañera, el saber que a pocos metros de distancia estaría Shaoran Li, mejor dicho, el pervertido de Shaoran Li, le arrebataba todo el atractivo a la oferta. – Bueno, este es el comedor…la sala de estar ¿Subimos? Si, claro -¿Por qué me pregunta si se responde él solo? Me saca de quicio…
- ¿Y todo esto lo has decorado tú? – Si, tenía curiosidad. Podría ser insoportable, pero si lo había decorado él, había que reconocer que tenía un gusto excelente.
- Si, claro, ¿quién sino iba a tener tan buen gusto? – Sonrió con arrogancia, es idiota. – A ver, este es el baño de arriba…
- Diox… ¿tienes una televisión frente a la bañera? – Esto es el colmo…
- No exactamente, eso es un yacuzzi no una bañera jeje – Vale, eso sí que era el colmo. ¿Qué es lo próximo? ¿Una máquina de café en el pasillo? – Esta es mi sala de cine particular – Era una habitación enorme, con una pantalla enorme y un par de sofás también enormes, y a los dos lados de la habitación había estanterías llenas de DVD's
- ¿Aquí es dónde te dedicas a ver porno? – Tenía ganas de picarlo un poco, era eso, o morirme de envidia con cada habitación que me enseñaba
- Esperaba algún chiste más ocurrente, pero bueno. Y para tu información, yo no veo porno Sakura, me parece muy triste
- Cierto, lo olvidaba, el Oh Gran Shaoran Li, no necesita esas cosas, él prefiere ponerlas en práctica ¿no es así?
- Excepto por lo de ese estúpido mote, si, es así. Y cuando quieras te lo demuestro… - Indirecta número dos.
- ¿De verdad crees que sería tan fácil? No me llegas ni a la suela de los zapatos Shaoran
- ¿Estás retándome?
- Más quisieras…- Salí de la habitación riendo y esperé fuera a que se le pasara su momento de frustración absoluta. Cuando salió seguimos con la visita turística, me enseño unos tres dormitorios más, "de invitados" según él, y paramos frente a una puerta roja. – Intuyo que esta es tu habitación
- ¿Cómo lo sabes?
- Lo sé con tan solo ver la puerta, es tan estrambótica como tú
- ¿Yo soy estrambótico?
- Si, me estoy dando cuenta de que lo eres – Claro que lo era ¿quién pinta la puerta de su habitación roja?. Cuando abrió me di cuenta de que no era un color al azar precisamente. La habitación de Shaoran Li era el paraíso de las fantasías eróticas. Las paredes eran de franjas de distintas tonalidades de rojo, con unos ventanales muy grandes cubiertos por cortinas negras. El suelo era de brillantes baldosas negras y debajo de la cama y alrededor había una gran, suave y mullida alfombra roja. Una de las puertas del armario estaba abierta y al acercarme pude ver un par de esposas, pañuelos, velas aromáticas e incluso un disfraz de colegiala – Espero realmente que ese disfraz no te lo pongas tú…
- Claro que no, ¿Qué clase de persona crees que soy? – No quería que contestara a eso ¿verdad?
- No sé que esperar de alguien con sábanas de raso
- Vamos, no me digas que no te encantaría revolcarte entre esas sábanas
- Mm…quizás, pero no contigo – Poco a poco conseguiría hundirlo en la miseria si seguía así. Bah, realmente eso no pasaría ¿a quién quiero engañar?
- Tú te lo pierdes… - Indirecta número tres
Dando una vuelta por la habitación me fijé en la mesa que había haciendo esquina. Sobre ella había varias velas y también botecitos con aceite de masajes, pintura de chocolate y cosas de esas, pero lo que llamó mi atención fue un cuadrito con una foto. Al parecer era bastante reciente, porque Shaoran no estaba nada cambiado. En la foto aparecía él en el centro, rodeado por cuatro chicas visiblemente mayores que él. Se le veía bastante contento, y por lo que había visto hasta ahora y teniendo en cuenta la forma redondeada de su cama, preferí no hacer ninguna conjetura respecto a su compañía femenina.
- Deja de pensar mal – Si que soy transparente… - Son mis hermanas. Y sí, lo son las cuatro.
- No sabía que tenías hermanas
- Claro, nadie lo sabe. De hecho, a parte de datos irrelevantes como la fecha de mi cumpleaños, prácticamente nadie sabe nada de mí, por si no te has fijado.
- Ahora que lo pienso…Tienes razón, nunca he escuchado a nadie hablar sobre tu vida. ¿Por qué tanto secretismo?
- No es secretismo Sakura, simplemente nadie se ha molestado en preguntar. Y claro, no tendría sentido que yo fuera por ahí escribiendo la historia de mi vida en la revista del colegio.
- Supongo. La verdad es que yo tampoco sé mucho de ti. ¿Cómo llegaste a Tomoeda? – Me senté en la cama esperando que él se sentara. Nunca había tenido especial interés en la vida de Shaoran Li, pero por una vez, no creo que me hiciera daño escuchar un poco
- Mi madre prácticamente me echó de casa con quince años. Según ella, era hora de que le demostrara que podía valerme por mí mismo si es que quería heredar todo lo que tenía, y sí, lo heredaré todo pues mis hermanas se desentendieron de su parte. Puede sonar estúpido, pero tienen sus motivos. Eso sí, al marcharme, mi madre me dio una tarjeta de una cuenta bancaria con fondos casi ilimitados, el problema era que no me daría la clave hasta que no consiguiera llegar hasta Japón y consiguiera una vivienda por mi cuenta, para lo que tendría que buscar un trabajo e incluso durante un par de días, dormir en la calle…
- ¿Tú durmiendo en la calle? Creo que es lo último que me esperaría – Sonreí imaginando la escena, un Shaoran de quince años acostado en un banquito del parque debía resultar tierno y penoso a la vez.
- Bueno, después de mes y medio trabajando mucho y viviendo de alquiler, conseguí ahorrar lo suficiente para pagarme un billete de avión y lo que yo consideré suficiente para un primer alquiler. Cuando llegué a Tokio busqué un piso de alquiler y llamé a mi madre. Había estado todo ese tiempo sin hablar con ella y al escuchar por fin una voz amiga sentí por primera vez como si ya estuviera en casa. Por desgracia, aquello no fue suficiente para ella y tuve que volver a buscar trabajo. Me hizo llegar hasta Tomoeda y buscar una casa. Tiempo después me enteré de que aquí tenía amigos y por eso se quedaba "más tranquila". Cuando ya me establecí, poco antes de empezar el curso, pues todo esto fue en verano, mi madre me dio la clave de la cuenta bancaria con la condición de que me matriculara en un instituto de aquí y no volviera a casa hasta que no terminara bachillerato, solo para vacaciones. Y esa es la historia. ¿Qué te parece?
- Pues…un poco…increíble. La verdad, no sé, siempre te había visto como un niñito mimado y dependiente de su mamá…
- Creo que seré de todo menos eso – Sonrió de una forma tierna, pero en sus ojos podía ver un deje de melancolía. Lo contaba como si hubiera sido todo pan comido, pero sé que debió pasarlo bastante mal.
- ¿Y qué hay de tus padres? No sé si será una indiscreción pero…¿por qué tiene tu familia tantísimo dinero? Es que, bueno, entre lo que me has contado, y la casa tan impresionante que tienes…
- Mis padres…- Empezó a reír entre dientes y a hacer gestos que no entendí muy bien, parecía haberse puesto un poco nervioso – Mis padres se dedican a los negocios, bueno, tienen una cadena de restaurantes, otra de ropa, bares y esas cosas…
- ¿Te has puesto nervioso? – Claro que si, se había puesto muy nervioso y no sé porqué. No paraba de mover las manos.
- No, qué dices…
- Bueno, olvídalo. ¿Y qué me dices de tus hermanas? Me has dicho que son cuatro ¿no? Yo solo tengo un hermano…
- Tener cuatro hermanas es lo mejor que me ha pasado nunca, creo yo. Siempre he creído que vivir con tantas chicas es lo que me hace ahora entender tan bien a las mujeres, no hay nada que se me escape de vosotras…
- Lo dudo mucho, seguro que alguna vez te han dejado o algo así
- Afortunadamente aún no ha llegado ese día
Quizás no era un chico tan inútil como pensaba…Me puse a pensar en todo lo que me había contado y me eché hacia atrás en la cama mirando al techo. Tal vez no era el pervertido que siempre había creído que era.
- Shaoran ¿eso es un espejo…?
N/A: Hola!!
Oh Diox!! No saben lo impresionada que estoy, nunca en la vida había pensado que recibiría tanto apoyo, en serio, muchísimas gracias :D
Bueno, este capítulo es más o menos la mitad, lo que pasa es que mañana me voy de vacaciones y quería actualizar antes de irme para que no pasara tanto tiempo, por eso es un capítulo tan sosillo…jeje
Me gustaría agradecer otra vez a todos los que han dejado reviews, y a todos los que lo han añadido a alerts y favs
Y por último, rogaros que sigáis dejándome vuestra opinión, porque tengo muchas ideas sobre los mismos temas, y claro, no sé qué sería lo más conveniente, me gustaría saber que os gustaría más n.n
Bueno, nos vemos en el próximo capítulo, en cuanto vuelva de la playita! D
Hasta pronto!!
PDT: ¿Qué os parecería que los padres de Shaoran fueran traficantes? ¿Muy descabellado? xDDD Espero opiniones…8-)
