Hola Minna-san bueno les traio la continuacion

Resumen:Si algo tiene claro Kaoru Matsubara es que ningún hombre doblegará su carácter, y su algo tiene claro el guerrero Butch Him es que su vida es la guerra.Y la promesa de Butch al abuelo de Kaoru une sus destinos y desemboca en una trepidante y accidentada boda de 1 año y 1 día ¿Conseguirán Kaoru y Butch sobrevivir todos esos meses sin ahogarse o la pasión les terminará consumiendo?

Advertencia:Tanto Demashitaa! Powerpuff Girls Z y Deseo concedido no son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos dueños,Craig McCracken y Megan Maxwell, Solo los personajes que invente son de mi popiedad jejejejeje.

capitulo 2

Castillo de Gotokuji (Escocia), Agosto de 1314

Habían pasado unos meses desde que, el 24 de junio, Robert de Bruce, liderando el ejército escocés junto a los jefes de los principales clanes de Escocia, había salido victorioso en la batalla de Bannockburn.

En un principio, Robert de Bruce pensó firmar un tratado de paz con el rey inglés, Eduardo II. Pero, tras ver fallida esta opción, los escoceses, aun siendo menor en número que los ingleses, cargaron contra el ejército enemigo y salieron victoriosos.

Nadie olvidaría aquel día en que el rey Eduardo II llegó acompañado por infinidad de caballeros, arqueros, lanceros y algunos escoceses contrarios a las ideas de Robert de Bruce, la gran mayoría del clan Gotokuji, que no era muy numeroso, pero sí lo suficiente para dañar y crear la discordia entre las gentes de su propio clan. Mientras, el ejército de Robert de Bruce sólo se componía de valientes guerreros bien entrenados, unos cuantos a caballo y cientos de voluntarios sin entrenar, pero con ansias y ganas de luchar.

El primer día de batalla, Henry de Bohun, caballero del rey Eduardo II, creyéndose superior a Robert de Bruce, provocó una lucha lanza en mano al estilo de los torneos. Robert, que no se amilanaba ante nadie, aceptó tal reto exponiendo su vida, pero tras un corto combate Henry de Bohun acabó muerto por un hachazo en la cabeza, mientras Bruce sólo se lamentaba por haber roto el mango de su hacha, ante sus amigos y fieles seguidores Butch y Boomer Him y Brick Himura.

El segundo día, el rey Eduardo II, enloquecido de rabia por la anterior victoria, ordenó al conde de Gloucester cargar contra los salvajes escoceses. Pero de nuevo la suerte estuvo del lado escocés. Robert de Bruce volvió a demostrarle que, aunque sus fuerzas militares eran inferiores en número, tenían mucho más talento. Y ayudado Butch y Boomer Him y Brick Himura, entre otros, emboscada tras emboscada, empalaron a miles de lanceros ingleses junto al conde de Gloucester.

Desesperados, los ingleses huyeron perseguidos por la infantería escocesa liderada por Blaze Gotokuji, que junto a otros luchó sin piedad hasta conseguir lo que buscaban: la independencia de Escocia.

Tras aquel nuevo desastre y sintiendo que no podrían conseguir amilanar a aquellos valientes escoceses, las tropas inglesas —en buena parte integradas por highlanders— ayudaron al rey Eduardo II a huir al galope del campo de batalla. Llegó hasta Duchar, donde tomó un barco que le llevó de vuelta a su amada Inglaterra.

Los meses pasaron, pero los clamores de la batalla continuaban muy vivos. Por los distintos caminos y montañas de Escocia se podía ver a muchos valerosos escoceses regresando a sus hogares, de los que marcharon sintiéndose hijos oprimidos de Inglaterra y a los que volvían siendo hombres libres de Escocia.

En el castillo de Takeshi, propiedad del clan Gotokuji, tras el regreso del valeroso laird Blaze Gotokuji, se estaba preparando una boda. Para Blaze no había sido fácil aquella guerra. Tuvo que luchar contra gente de su propio clan y, aunque por ocultos antecedentes familiares la sangre inglesa corriese por sus venas, si algo tenía claro es que era escocés.

Nunca olvidaría el dolor en el pecho que sintió cuando vio los cuerpos de sus primos Yuudai y Naoki despedazados en el campo de batalla. Pero, tras la amargura del combate, le aguardaban días de gloria y tranquilidad. Por ello, tras volver de Bannockburn, formalizó su boda con Bell Shiromoon, una jovencita que años atrás le había robado el corazón.

El castillo de Takeshi comenzaba a llenarse de guerreros venidos de otros clanes. Blaze, desde las almenas de su castillo, observaba cómo un grupo de unos treinta hombres se acercaba a caballo. Sonrió al reconocer a su buen amigo Butch Him , un temible e inigualable guerrero, al que apodaban Lobo por su intimidatoria mirada verde y su rictus de seriedad. Se decía que cuando Lobo fijaba su mirada en ti, sólo era por dos razones: o porque ibas a morir, o para sonsacarte información.

A su paso, las mujeres más osadas le miraban con deseo y ardor. Toda Escocia conocía su fama de mujeriego, compartida junto a su hermano Boomer y su íntimo amigo Brick. Butch era un highlander de 1,75m, de cabello negro atado en una coleta baja, cutis de color palido y ojos verdes bosque. A sus 25 años poseía una envergadura musculosa e impresionante, gracias al entrenamiento diario y a las luchas vividas.

Con Ichigo cabalgaba su hermano Boomer, un joven valiente, aunque de carácter distinto. Mientras que el primero era serio y reservado, el segundo frecuentaba la broma y lucía una perpetua sonrisa en la boca.

Brick Himura, amigo de la infancia de los hermanos Kurosaki, residía en el castillo de Himura, junto al lago Ness. El temperamento de Brick resultaba agradable y conciliador, y, al igual que el resto, era un hombre de aspecto imponente, poseedor de unos ojos de un rojo tan intenso que las mujeres caían rendidas a sus pies.

—¿Quiénes son? —preguntó Miyako, una preciosidad rubia, mientras fruncía los ojos para distinguirles.

— Butch y Boomer Him y Brick Himura y sus guerreros. Les invité a mi boda —respondió Blaze mirando con adoración a su hermana.

—Oh... Boomer Him—suspiró mirando hacia los guerreros que entraban en ese momento por la arcada externa del castillo—. Deberías habernos avisado de que el Lobo y su hermano venían.

—Tranquila, hermanita —sonrió al escucharla—. Son tan peligrosos para ti como lo soy yo.

—Si tú lo dices... —sonrió al escuchar a su hermano.

Miyako estaba encantada de volver a tener a Blaze a su lado. Atrás quedaron los tiempos en los que temía que cualquiera de su clan quisiera matarlo por no seguir al rey Eduardo II.

— Blaze, ¿crees que este vestido es lo suficientemente elegante para tu boda? —preguntó girando ante la mirada divertida de él.

—Tu belleza lo eclipsa, Miyako. Creo que conseguirás que los hombres se desplomen a tu paso; por lo tanto, ten cuidado, no quiero tener que usar mi espada el día de mi boda.

Desde que había cumplido dieciocho años, Miyako era consciente de la reacción que despertaba en los hombres y eso le producía un enorme placer.

En ese instante, los cascos de los caballos retumbaron contra las piedras del suelo a la entrada del castillo. El poderío y la fuerza de esos guerreros hicieron que todos los allí presentes dejaran sus labores para mirarlos con admiración y temor.

—Voy a recibir a mis invitados. Avisa a Bell, le gustará saludarles —dijo Blaze besando a su hermana.

En pocos instantes llegó hasta la gran arcada de entrada. Allí pudo ver una vez más cómo la gente bajaba la mirada al paso de Butch, cosa que le provocó risa.

Al ver a su amigo Blaze, Btch levantó la mano a modo de saludo y, dando un salto, bajó de su semental Black y estrechó a su amigo en un fuerte y emotivo abrazo.

—¡Gotokuji! —bramó Himura Brick con una amplia sonrisa—. Tus gentes parecen asustadas a nuestro paso.

—En cuanto os tengan aquí un par de días, os perderán el miedo —respondió Blaze.

—Aquí nos tienes. Dispuestos a asistir a tu boda —sonrió Butch al peli blanco Blaze—. ¿Dónde está esa futura señora de tu hogar?

—Aquí —respondió Bell, que desde su ventana había visto llegar a los guerreros polvorientos, y corrió para saludarles.

—¿Vos, milady? —observó Butch a la extraordinaria mujer de ojos Grises, pelo Blanco y sonrisa tranquilizadora que se erguía ante él.

—Te lo dije, Bell —murmuró Brick besándole la mano—. Indiqué hace años que tu belleza sería un peligro para algún incauto.

—Encantada de volver a verte, primo —saludó a Brick.

—¿vois Bell? —preguntó Boomer acercándose al grupo.

—Sí —sonrió la muchacha mirando a Blaze, su prometido.

—¿Ahora entiendes por qué quería formalizar rápidamente este enlace? —musitó asiéndola por la cintura.

—¿No tendríais una hermana o una prima para presentarme? —se mofó Boomer tras saludarla, mientras las criadas que se arremolinaban en la arcada les miraban con ojos libidinosos y risas atontadas.

—¡Buenas tardes, caballeros! —saludó Miyako situándose junto a su hermano.

Miyako era menuda comparada con Bell y otras mujeres, pero sus ojos azules, su cara de ángel y el vestido marrón que se ajustaba a su cuerpo lozano hicieron que todas las miradas se posaran en ella.

—¿Ella es vuestra hermana? —preguntó Boomer al ver aparecer a esa encantadora jovencita.

—No, pero pronto lo será —respondió Bell cogiéndola de la mano, mientras tras ellas se oía un poco de revuelo. Alguien discutía.

—Es mi pequeña hermana Miyako —advirtió Blaze—. Recuérdalo.

Mientras Boomer continuaba con los ojos fijos en Miyako, Blaze se percató de que Butch observaba algo tras ellos. ¿Qué miraba?

—Encantado de volver a veros. — Boomer se acercó a la joven Miyako, quien se sonrojó—. Ahora os recuerdo, aunque habéis cambiado mucho. La última vez que os vi llevabais el cabello mas corto.

—Si mal no recuerdo —respondió Miyako reponiéndose del sonrojo—, la última vez que nos vimos, vos os tirasteis al lago a rescatarme.

—¿En serio? —rio Bell al ver los ojos resplandecientes de Miyako. Tendría que hablar con ella.

—Tenía dos opciones —respondió Boomer recobrando la compostura—. Salvaros o dejar que os ahogarais. Y, tras echarlo a suertes, no tuve más remedio que tirarme al agua.

—¡¿Echarlo a suertes?! —espetó Miyako cambiando su expresión sonriente por una amenazadora.

—Yo que tú, callaría —masculló Butch viendo cómo aquella joven le miraba.

—Pienso como tu hermano. ¡Cállate! —advirtió Brick echándose hacia un lado.

Pero la juventud de Boomer hizo que, tras guiñarle el ojo a una de las criadas y ésta sonreír, volviera a dirigirse a la joven hermana de Blaze.

—Miyako... Miyako... Os recuerdo como una mocosa pesada. Os daba igual subir a un árbol que embadurnaros de barro junto a los demás chicos. Y lo peor: tuve que soportar vuestro pringoso beso lleno de barro cuando os salvé en el lago. —Al ver la rabia en ella, finalizó—: Aunque ahora tengo que admitir que os habéis convertido en una auténtica belleza, y que cualquier hombre estaría dispuesto a soportar vuestros besos con barro.

—¡ Boomer! —advirtió Blaze —. Aparta tus ojos y tus embaucadoras palabras de mi hermana si no quieres tener problemas.

—Tranquilo, Blaze —rugió muy enfadada Miyako demostrando su carácter—. No está hecha la miel para la boca del asno. Ni en mis más oscuros pensamientos consentiría que un imbécil como éste se acercara a mí, y menos aún que me besara.

—¡¿Miyako?! —la regañó Blaze, sorprendido por aquella contestación.

Haciendo caso omiso a su hermano, se volvió furiosa y desapareció por la arcada del castillo, dejándoles a todos muertos de risa, incluidos los guerreros que seguían montados en sus caballos a la espera de que sus jefes Butch y Brick les indicaran que desmontaran y buscaran un sitio donde descansar.

—¡ Boomer! —Gritó Rukichi—. Te dejó sin palabras la dama.

—Rukichi, ¡¿quieres morir?! —bramó Boomer, molesto—. Mide tus palabras si no quieres probar el acero de mi espada.

—Será mejor que calles —rio uno de sus hombres de confianza—, a Boomer no le gusta que se mofen de él cuando una dama le ha pisado el cuello.

Su hermano Butch y Brick se miraron y sonrieron.

—Te dijimos que callaras, muchacho. Sólo tenías que haber mirado sus ojos para saber que lo que estabas diciendo no era de su agrado —murmuró Brick tocando con su mano el hombro derecho del muchacho.

Mientras en el patio todos los ojos seguían pendientes de la conversación entre Boomer, Brick y Blaze, Butch fijó su mirada en una mujer que acababa de salir y se había situado tras Blaze y Bell. En un principio, cuando salió Bell, escuchó voces dentro del castillo, pero tras marcharse Miyako, malhumorada, su corazón se paralizó cuando vio aparecer a la mujer con los ojos verdes-jade más espectaculares que había visto nunca.

Blaze, con disimulo, miró hacia atrás y sonrió al entender la cara de su amigo Butch. Mientras, la moza en cuestión no se percataba de nada.

— Butch—intervino Blaze tomándole por sorpresa—. Te presento a Kaoru Matsubara Gotokuji

Kaoru, desconcertada, no sabía dónde mirar.

—Perdonad —se disculpó atragantándose con la saliva, mientras situaba a su hermano tras ella y se alisaba la falda—. No estaba atenta a vuestras conversaciones.

—Tranquila, Kaoru —dijo Bell tomándole la mano para darle un par de palmaditas—. Entendemos que Shou estaba llamando tu atención; por lo tanto, solucionemos primero una cosa y luego otra.

Butch, que no había podido apartar la mirada de aquella mujer, deseaba más que nada en el mundo conocer su sonrisa. ¡Debía de ser espectacular!

Con fingida indiferencia, Butch la miró. Era un poco mas baja que el pero no concideraba que era baja. Su espectacular cabello lacio era tan negro que podia confundirse con azul. Sus retadores ojos le cautivaron en pocos instantes, pero su boca... «¡Por todos los santos, su boca!», pensó sintiendo un escalofrío. Cómo deseaba tomar aquellos labios y beberlos hasta hacerlos desaparecer.

Por su parte, Kaoru no se había dado cuenta de cómo aquel guerrero la miraba. Estaba tan obsesionada con proteger a su hermano que no podía pensar en nada más.

—Veamos —prosiguió Bell haciendo salir a Shou de las faldas de Kaoru—. ¿Qué es lo que te pasa? ¿Por qué has montado tanto jaleo?

—Quiero ir a ver a los feriantes —respondió el niño—. Pero ella, como siempre, no me deja.

—¿Por qué no le dejas? —preguntó Blaze.

Distraídamente, Kaoru se lamio los labios para mojarselo, un gesto que encantó a Butch, tanto como saber que aquel pillastre Peli negro-verdoso no era hijo de la mujer.

—Mi señor —comenzó a decir Kaoru olvidándose del resto de las personas—, le he dicho que no sea impaciente. Más tarde, le llevaré yo.

—¡No es justo! Yo quiero ir con los otros chicos. No con una gruñona —gritó Shou intentando alejarse de su hermana, cosa que ella no le permitió.

El crío le pisó el pie.

«Shou, te voy a machacar», le indicó Kaoru con la mirada, aguantando el dolor del pisotón, mientras Butch les observaba divertido.

—Kaoru... —sonrió Blaze —, algún día deberás empezar a confiar en él.

—Deberías prometer a tu hermana que te portarás bien —señaló Bell mirando al niño.

—Este pillo —respondió Kaoru dándole una colleja que hizo sonreír a los hombres— es capaz de meterse en más de un problema a la vez. Recordadlo, lady Bell.

—La verdad, Shou, es que tu hermana tiene razón —dijo Blaze, que conocía bien al niño—. Por lo tanto, vas a esperar en tu casa hasta que alguno de tus familiares te pueda acompañar, y esto es una orden —ordenó levantando la voz para intimidarle.

—Ve ahora mismo con Momoko—indicó Kaoru—, y no te muevas de allí hasta que yo llegue.

El niño, tras sacarle la lengua a su hermana y ver cómo ésta apretaba los puños para no cogerle por el pescuezo, se alejó cabizbajo.

—Está bien —sonrió Bell al ver la reacción del niño—. Pasemos dentro. Estoy convencida de que estos guerreros estarán muertos de sed y hambre. —Luego, volviéndose hacia Kaoru que veía alejarse a su hermano, dijo—: Dile a Teresa y Haru que necesitamos asado y cerveza en abundancia.

—Ahora mismo —asintió Kaoru desapareciendo tras la arcada, seguida por Bell y Blaze.

—¡Him! —Exclamó Brick—. Lo que oigo es tu corazón desenfrenado por esa bonita muchacha.

—¿Qué dices? —Disimuló volviéndose hacia su amigo con seriedad—. Mi corazón sólo late desenfrenado cuando estoy combatiendo. No lo olvides.

—Disculpa mi equivocación —palmeó reprimiendo una sonrisa, mientras se les unía Boomer —. Sólo digo, y esto va por ambos, que veis a una bonita mujer y babeáis como bebés.

—Déjate de tonterías —bufó Butch sin querer escucharle más.

—¡Eres un bocazas! —se carcajeó Boomer dando un empujón a Brick, al tiempo que todos entraban en el castillo.

Lo se dije que iba a actualizar pronto pero me surgio un problema en la prepa y lo tengo que arregar pero ya estas escritos los capitulos de esta historia y de las demas asi que esperenlos pronto esta vez si actualizare si se puede cada semana.

Los invito a leer mi otra historia que se llama "COMO DECIRTE TE AMO" esa tambien la actualizare pronto y lo mejor se acerca

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BESOS HINATA ジャネットニコル部屋アロエベラ