—Swiss Confederation. Estás arrestado bajo las leyes del derecho internacional por conspiración, mal uso de fondos y corrupción —le extiende un papel—. Tienes derecho a guardar silencio. Cualquier cosa que digas puede y será usada en tu contra en un tribunal de justicia. Tienes el derecho de hablar con un abogado y a solicitar un intérprete si lo requieres. Si no puedes pagar un abogado, se te asignará uno de oficio.

Austria frunce el ceño y Liechtenstein levanta las cejas.

Suiza parpadea un par de veces completamente incrédulo de lo que acaba de oír. Posa los ojos en el papel que le ha dado el americano.

Austria y Liechtenstein se acercan a leer también

—Esto es mi CASA. Te estás saltando cientos de leyes y reglas —es una orden de arresto, por lo que dice el papel. Una orden de arresto del FBI. Suiza levanta la otra mano, aun con la pistola en ella para pasar la hoja...

—Busca en tu diccionario el concepto "inmunidad diplomática" —protesta Austria leyendo sobre su hombro—. No quieres empezar un conflicto internacional.

—¡Trae un arma! —se escucha la voz de un hombre gritar en la puerta.

—Estamos mucho más allá del asunto "inmunidad diplomática" en este caso —asegura América mientras se escucha como se mueve un MONTÓN de gente, lo que incluye que entren dos personas a la casa apuntando a Suiza con rifles de asalto para la incredulidad y completa estupefacción (ah, y rabia) del suizo. Hay además por lo visto más gente invisible dado que Suiza termina con unos ocho o diez puntitos rojos apuntándole al pecho y a su cabeza.

—NUNCA estamos mucho más allá del asunto de la inmunidad diplomática, mein gott. Y por supuesto, estas no son ni las horas ni las formas, como si fuera un simple civil de quien hablamos.

—¡Suelta el arma! —uno de los hombres le grita a Suiza.

Liechtenstein se revuelve haciendo cálculos porque ella también lleva el arma y podría disparar a tres o cuatro... cinco como mucho, pero no ve al resto y Suiza no puede moverse sin que todos reaccionen.

—Es un caso especial. Lo suficiente como para traer un esa hoja del final firmada por Ronny Abraham —sigue América, señalando hacia Suiza y las hojas que trae en la mano. La hoja la firma en efecto el hombre que describe el americano... Presidente del Tribunal Internacional de Justicia. Nada que impresione tanto a Suiza como la presencia de un mini ejército afuera de su casa apuntándole.

—De todos modos hay protocolos especiales en el caso de las naciones y bien que sabes que estáis violando unos cuantos, Amerika —sigue Austria.

—Él lleva años violando muchas más reglas e hinchándose de dinero con el dinero FIFA. Switzerland, suelta el arma y coopera antes de que las cosas se pongan más mal y termine agregando "resistencia al arresto" a tus cargos.

—¿Él? Más vale que no hablemos de corrupción internacional, America... más vale. Ahora sé un buen chico, retira a tus hombres y finjamos que esto ha sucedido de una manera diplomática y no agresiva de modo que Schweiz dará una respuesta en el periodo de tiempo indicado en las leyes internacionales específicas.

—No voy a irme sin el —asegura América frunciendo el ceño.

—No vas a llevarte a nadie hasta que no hayamos leído y entendido exactamente qué es lo que ocurre y se haya dado una respuesta... no es un civil que pueda huir. Y es completamente ilegal que te lo lleves sin su consentimiento, más aun dentro de su territorio.

—Yo no creo que esté en posición de negociar si se va o no. Hemos venido por él, y aun tiene un arma en la mano.

—Es la representación de un país, por supuesto que está en posición de negociar. Y desde luego ya la habría soltado si hubieras dejado de apuntarle y estuvierais recogiendo para iros.

—Esto es una invasión —asegura Suiza conforme con Austria y lo que dice, saliendo de la estupefacción y girándose sobre sí mismo, a pesar de los puntos, mira a Liechtenstein —. Teléfono.

América frunce el ceño, obstinado por completo. Da un pasito hacia Austria, que frunce el ceño mirándole sin titubear. Liechtenstein corre a buscar el teléfono para llevárselo a su hermano.

—Va a venir conmigo hoy. Tú puedes ser su abogado si quieres, en la corte. Tengo todo el derecho del mundo de llevármelo.

—No voy a ser su abogado en la corte y no vas a llevártelo hoy. Insisto en que este es un caso internacional que necesita ser revisado en la ONU, ningún civil aislado tiene suficiente poder para firmar una orden que de derecho a nadie a llevarse a la representación de un país. Esto no solo supone un escándalo, estás desestabilizando un país entero y la economía mundial. ¿No crees que ya habríamos detenido a Corea del Norte a estas alturas si esto fuera tan fácil?

América le pone una mano a Austria en el hombro, y este traga saliva pero no hace su mirada menos dura.

—No acostumbro detener países así como a Switzerland, pero a él le conviene venir si quiere aclarar alguna cosa. No tiene que venir por las malas ni se tiene que poner las esposas ni... —le interrumpe Suiza, poniéndose de golpe entre él y Austria. Ha tirado la pistola al suelo para hacer este movimiento.

Austria levanta las cejas dando un paso atrás.

—No... No lo toques —establece el suizo muy muy tenso y agobiado.

—Shhh, calma —susurra Austria poniéndole las manos en los hombros—. Convenir no es estar obligado, Amerika, son conceptos muy MUY distintos.

—Vamos a hacer esto... Diles a tus hombres que salgan de mi casa, haré un par de llamadas, leeré tus papeles y si es lo justo y lo correcto iré contigo —propone Suiza.

—Obligado también está, esto es resistirse a ser detenido —protesta América y Mira a Suiza—. Es bastante bueno, podría ser tu abogado... ¿Sabes? No. Yo te TENGO que llevar a casa.

—No, obligado no va a estar hasta que no traigas un papel con las diferentes firmas del mínimo de naciones soberanas que estipulan las leyes internacionales. Y se le comunique por la vía oficial y diplomática correspondiente.

—Bueno ¿y tú quién demonios eres como para estar diciéndome que hacer? —protesta América a quien Austria y sus razonamientos la hiciste de Pepe Grillo empiezan a tenerle hasta los cojones—. Esto BASTA para llevármelo, ya hasta tiró la pistola rindiéndose.

—No, no basta. Estás leyes y protocolos están también para ti, créeme que si te lo llevas hoy, voy a conseguir otro como ese para que Russland vaya a llevarte a ti en la semana próxima.

—What?! ¡Qué vas a hacer que Russia vaya a llevarme a mí, TU no vas a amenazarme! —asegura frunciendo el ceño—. Llévenselo.

—Esta no es una amenaza, América, es un HECHO.

Suiza se gira a buscar a Liechtenstein porque le URGE ese teléfono. Ella lleva ahí esperando como una hora. Ha ido y ha vuelto enseguida.

—¿Quieres que te lleve a ti también? ¿Eh? TÚ no vas a decirle a Russia que NADA.

Suiza extiende la mano por el teléfono y vuelve a mirar a América de reojo, no sin notar que sus hombres no han hecho lo que ha pedido cuando ha ordenado que se lo lleven.

—América, bitte. Saca a tus hombres de aquí y hagamos esto por la vía correcta —insiste Suiza enseñándole el teléfono.

—Amerika, estas leyes están para protegernos a todos y no sumir el mundo en el caos y en la edad media, ahora podemos hablar unos con otros y juntarnos todo en una sala para discutir estas cosas. Y eso es justo lo que pretendemos hacer.

—YO estoy para protegerles a todos. ¡Y llevármelo a discutir después de leerle sus derechos es justo lo que voy a hacer! —asegura cada vez más frustrado con Austria (has encontrado un nuevo enemigo, Austria).

—No, tú estás para protegernos a todos igual que todos los demás del resto. En ningún lugar veo que haya una declaración que diga que tus intenciones son buenas y no tenemos por qué confiar nada más en tu palabra, por eso se exige un mínimo de firmas reconocidas en vez de un solo representante. Aprende un poco de política internacional —sigue alegando.

Le mira con los puños apretados y el ceño fruncido sabiendo además que tiene razón, pero lo que pretendía hacer era, como siempre, pedir perdón en lugar de pedir permiso... Porque el papeleo, la burocracia y todo eso es muy largo y complicado y él VA A ACABAR con la corrupción de la FIFA.

—Shut UP! —pretende moverse para quitar a Suiza de entre él y Austria, pero Suiza no le deja volviendo a plantársele enfrente con el teléfono al oído. Austria da un pasito para esconderse tras Suiza, asustado.

—¿Ustedes están locos o qué? Traigo una orden de arresto, eso no es como que no caiga de nada. ¡Si es inocente que venga y lo pruebe! ¡TÚ no respondas! —señala a Austria.

—Las órdenes de arresto comunes son para personas comunes —responde de todos modos

—¡Tiene su nombre ahí! ¡Y dije que no respondieras! —protesta pretendiendo empujar a Suiza para llegar a Austria.

Suiza no se deja, pensando con completa certeza que América va a llegar a Austria solo por encima de su cadáver. De hecho, le empuja un poco de vuelta y el FBI no sabe bien que hacer, uno de ellos se acerca otra vez apuntándole a Suiza.

Austria vuelve a esconderse un poco y Liechtenstein aprieta la pistola en su mano.

—Dios mío, ¿pueden calmarse todos? ¿Qué te importa si voy hoy o mañana o pasado mañana, Amerika? Si tienes algo contra mí lo tendrás hoy, mañana y pasado mañana. ¿A dónde demonios quieres que me vaya a esconder? —protesta Suiza levantando las manos frente al rifle —. Esto es una sarta de movimientos completamente ilegales, entrar a mi casa con engaños, amenazarme a mí y a mi familia. Piensa. Piensa en qué demonios te conviene más si pretendes salvar a todo el mundo de la estúpida FIFA. Quien crees que hizo que Blatter renunciará, ¿eh? ¿Cómo crees que pudiste detenerles a ellos en Zurich? ¡YO lo permití!

Austria le aprieta un poco los hombros como confortación.

—Ahora LARGO de aquí antes de que de verdad me enfade y de verdad traiga a mi ejército entero y te SAQUE de aquí a ti y a las armas que YO permití que entraran a mi país —le señala la puerta.

Liechtenstein y Austria le miran, esperando que lo haga. América vacila un poco un instante. Austria se humedece los labios antes de añadir algo más, esperando a ver qué hace.

—Mañana te veo en las oficinas centrales de la FIFA para que discutamos este terrible asunto —insiste Suiza tranquilizando su tono de voz a uno mucho más controlado y diplomático. Camina hacia la puerta —. Agradezco tu ayuda, América...

América frunce el ceño un poco más, pero parece cooperar dando unos pasitos hacia la puerta. Austria sigue esperando a que esté fuera.

—Ok. Tomorrow then —el americano susurra asintiendo un poco y haciendo un gesto para sus muchachos que, al fin, hacen para irse.

Cuando están todos fuera y van para cerrar la puerta, Austria vuelve a abrirla un poco.

—Por cierto...

Suiza levanta las cejas y le mira. América se gira mirándole con los ojos entrecerrados.

—Tal vez esto no tenga represalias políticas para ti, pero resulta que eres hermano de Canadá y viendo cómo te enseñaron a ti Frankreich y England, no creo que Canadá sea una buena influencia para Liechtenstein, así que dile de mi parte que no vuelva a hablar con ella o a acercársele —cierra la puerta sin esperar a la reacción, guiñándole un ojo a Liechtenstein, porque por supuesto es injusto y es mentira. Tal vez a América le dé igual, pero se ha quedado un poco más tranquilo al decirlo.

—What? —se oye decir a América al otro lado de la puerta—I am saving the freaking PLANET! Fuck! Debería dejarles a todos resolver sus malditos asuntos.

(Quizás el mundo te lo agradecería)

Le da una buena patada a la puerta... Que cimbra toda la casa, antes de irse.

Austria se gira a Suiza y se cruza de brazos.

—¿Qué en esta tierra se te ha ocurrido esta vez con la FIFA para que tengas a ese loco apareciendo aquí de madrugada con una orden de arresto? —oh, sí, no te creas.

Suiza se pasa las manos por el pelo sin siquiera mirar aun al austríaco.

—¿No has visto las noticias? Todo el escándalo de las personas detenidas, porque la maldita FIFA es un hervidero de corrupción.

—Ja, pero ¿tú lo sabías? ¿Lo permitiste?

—Österreich... Contrario a lo que creas YO no controlo a la FIFA.

Austria toma aire profundamente intentando calmarse.

—Sin duda debe tener ALGO que le haga pensar que puede mandarme a la cárcel —se acerca a las hojas que le dio. Suspira y le mira por encima de las gafas.

—¿Vas a prepararlo ahora?

—Voy a tomarme un chocolate ahora... —se sienta agarrándose la cabeza —. Recuérdame que hacen esas sedes aquí...

—Que eres neutral —sonríe un poco y Lili es la que se va a hacerlo, muy entregada.

—Tú también eres neutral—le mira —. ¿Estás bien?

—Pero algunos creen que aún puede darme por ir a hacer jabón —asiente porque aunque está cansado, ya no está asustado—. ¿Tú?

Vacila no muy convencido.

—No se qué es lo que tiene que me involucra a mi...

—Mañana te lo explicará, no tiene sentido que hoy te preocupes y menos a estas horas ya.

—¿Qué pasa si... Tiene algo de verdad? Quizás algo que yo no he visto.

—Que tendrás que pagar una multa.

—O ir a la cárcel.

—¿En serio irías a prisión antes que pagar?

—Habrá que ver cuánto hay que pagar.

—Entonces más vale que no te tomes ese chocolate y aproveches el tiempo porque no pienso tener visitas conyugales de ese tipo en una prisión.

Parpadea y le mira, sonrojándose

—Y más vale que aprendas a recoger el jabón.

—¡Österreich!

Se encoge de hombros, pensando de todos modos como se pondría de pasar a entrenar un par de horas al día a entrenar TODAS las horas de sol.

—Quizás acabaría perdiendo más dinero si no puedo trabajar...

—Eso estaba pensando —ya, claro.

—Pero ya dependerá de la multa —se lleva las manos a la cara —. Además está Liechtenstein...

—Liechtenstein no quiere tampoco que vayas a prisión —asegura ella trayéndole el chocolate.

—Schweiz en realidad tampoco quiere ir a prisión. DETESTO estar metido en este lío —asegura agradeciendo el chocolate y dándole un traguito inmediatamente, temblando un poco de frío y otro poco de la descarga de adrenalina y nervios.

—Si no has hecho nada, no será nada.

Suiza da otros tragos más largos al chocolate sintiéndose un poco mejor.

—Y si me equivoque en algo... Quizás de verdad hay algo que no he visto.

—Entonces solo será un error administrativo y no será tan grave.

Mira a uno... Y luego a la otra.

—Lo siento, nada de esto debió pasar.

—Yo no creo que sea tu culpa —susurra Liechtenstein sentándose junto a él... al otro lado de donde está Austria, un poquito cerca porque quisiera abrazarlo y como siempre no sabe muy bien.

Suiza suspira queriendo que ambos le abrazaran en realidad.

—Estaba aquí adentro con ARMAS. En mi casa. Pudo haberles hecho daño... Quizás debo aumentar la seguridad.

—En un momento creí que tendría que dispararles —confiesa Liechtenstein y... incómodamente levanta un poco un brazo, luego lo baja y luego lo levanta otra vez poniéndoselo en la espalda.

—No puedes dispararles... Porque ellos van a disparar de vuelta. De hecho por un momento, cuando tenía seis o siete puntos rojos en el pecho, pensé que alguno de ellos podría enloquecer, o entrar en pánico... O cualquier cosa como esas. Tan simple como disparar.

—Por eso pensé que quizás tenía que dispararles, pero no les veía a todos y sabía que no sería lo bastante rápida —se le apoya un poco encima, Austria sonríe viéndolos a los dos a pesar de todo—. Por eso pensé en tomar a Amerika de rehén...

—Amerika de rehén. Yo también lo pensé... Hasta que le puso una mano encima a Österreich. Ahí es cuando realmente tuve miedo.

—Y yo —asiente ella, se gira a mirar al austriaco.

Suiza le busca la mano a Austria.

—Estuviste... Fantástico. Impresionante —admite.

—Sois un par de dramáticos —sonríe un poco de lado y tira de Suiza para que se recueste sobre él y Liechtenstein sobre ambos.

—¿Un par de dramáticos? Mein gott... ¿Qué se necesita? —le abraza.

—Disparar a soldados, tomar rehenes, matar gente. Uno solo de los dos dispara una pistola y os aseguro que os riño de aquí al fin del mundo —lo abraza también y Liechtenstein se apoya un poco.

—Nadie disparo nada, pero... ¡No puede venir aquí a... Amenazarte!

—¡Es que no lo entendía! —se defiende Liechtenstein también.

Suiza cierra los ojos, feliz aquí en medio.

—Gracias a ambos. Para que veas además que aunque pienses lo contrario no disparamos inmediatamente y sin pensar, como siempre me acusas.

—Ni tampoco yo soy tan inútil como tú dices —responde acariciándole un poco.

—No eres un inútil. Aunque ahora me da miedo qué vaya a hacerte este muchacho... Y el pobre de Canadá.

—¿Cómo qué?

—Canadá no va a hacerle nada —asegura Liechtenstein.

—No, qué va a hacerle Amerika a Österreich y que va a pasar con Canadá... Y... Amerika. No lo sé. Quizás deba pedirle una disculpa mañana.

—No va a hacerme nada, apenas si sabe quién soy.

—Parecía tenerlo bastante claro hoy... Y peor aún, parecía lo suficientemente enfadado como para recordarte. ¿Por qué no te preocupa?

—Porque no es la primera vez que le enfrento y siempre acaba por olvidarse.

—Eso o acaba por ganar la guerra y dejarte pobre.

—¿Qué guerra?

—La Segunda Guerra Mundial. Aunque no sé si él sepa que tú también estabas involucrado...

—¿Lo ves? Se olvida.

—Menos mal. Ojalá se olvide de mí también. Me sorprende en realidad que haya venido aquí con tanto empuje a meterse conmigo. Él y yo nunca hablamos.

—Aun creo que invitar a Russland nada mas como oyente puede ser una buena idea en este caso.

—Russland —le mira a los ojos —. Österreich... ¿Acaso has perdido la cabeza en general? O te has vuelto completamente inmune al terror.

—Creo que Russland podría distraerle suficiente.

—O matarnos a todos entre los dos, si es que se alían... Aunque está el asunto del mundial en Russland.

—No van a aliarse, siguen con lo de Crimea.

—Voy a sugerir que llevemos esto a La Haya o a un lugar LEJOS de aquí... Luego voy a volar los puentes, cuando se salga.

Liechtenstein le abraza con más fuerza.

—Lo que vamos a hacer... todos, es volver a la cama—responde Austria.

—Pero estamos calientitos aquí... —aunque podrías estar más calientito allá...

—Sí, pero es muy tarde.

—Lo es... —mira el reloj en la pared —. Muy muy tarde en general para cualquier cosa. Vamos.

Liechtenstein suspira y se levanta la primera, soltándoles. Suiza protesta un poquito, guturalmente, porque estaba muy feliz ahí en medio, de verdad. Se separa un poco y se levanta girándose al austríaco y levantándole como princesa, que se le abraza del cuello.

—Gracias Lily —se despide el Suizo de ella llamándola así cariñosamente, cosa no muy común, subiendo las escaleras tras ella y mirando a Austria cuando llegan al cuarto... Curiosamente sonrojado.

—Así que es... Demasiado tarde.

—¿Demasiado tarde?

Ella asiente y les da las buenas noches

—En... General. Solo podemos dormir.

—¿Solo quieres dormir?

Le pone en la cama... Y se le echa un poco encima.

—No en realidad...

—¿Y qué quieres?

—Espero que lo mismo que tu... —le mira los labios y se sonroja más, pensando en besarle, acercándose a hacerlo y arrepintiéndose a medio camino

—¿Así que sí crees que vas a ir a prisión?

—Aun no lo sé... Pero si acaso voy, ya has dicho que no estás dispuesto a visitarme —asegura escondiéndose un poco en su cuello.

Se ríe y quiero recordaros a todos que fue a buscarle diciendo que se iba a tirar a alguien más como no bajara a hacerlo, así que imaginad el rato que lleva pensando en esto.

—Aunque... Yo si querría que me visitaras, a pesar de que eso implicara sexo en una camita sucia y raída, en un cuarto oscuro y húmedo, solo teniendo un rato corto para hacerlo. Me parece el tipo de cosa que te gustaría.

—¿Estás tratando de bromear?

—Te quejas de que no lo hago.

Se ríe un poco.

—No voy a dejarte por ir a prisión a menos que sea estrictamente necesario... Aunque he de decir que si la idea te hace pensar que tenemos que aprovechar el tiempo antes de que me encierren... Piensa que si voy a ir a prisión, ¿vale?—sigue con ese humor extraño que solo le da el estar relajado después de toda la tensión de América aquí.

—¿Tienes ganas que esto sea como si fuera nuestro último baile?

—Nuestro último... baile... en un tiempo. Eso insinuabas hace rato.

—Eso parecía con tu estado.

—¿Qué harías si de verdad fuera la última noche que tenemos en... Muchos meses? —le pregunta espiándole un poco de reojito.

—Tal vez burlarme un poquito menos de ti.

—Hasta haces que tenga ganas de ir a prisión... ¿Eso es lo único que harías? ¿Nada de besos largos y promesas de amor eterno? —protesta un poco y se esconde solo con la idea.

—Mmmm... me parece que...

—Mmm —protesta.

Se ríe.

—Creo que eso deberías hacerlo tú, eres el que va a ir a la cárcel.

—¿Y? No es como que yo que vaya a ir a la cárcel vaya a abandonarte. Tu sí que puedes hacerlo...

—¿Ah... puedo?

—Quizás ambos podríamos hacer esas promesas de... Eso.

—¿De abandonarnos?

—Nein! Quieres abandonarme? —le mira.

—Nein.

—Entonces no me refiero a eso, me refiero a lo otro —sigue mirándole desfrunciendo el ceño.

—¿A qué?

—A... Hacer... Eso... En bonito.

—Empieza.

Suiza aprieta los ojos nerviosito.

—V-Vale...

Sonríe. El suizo le da un besito en el pecho.

—¿Aja...?

Se detiene y le mira.

—Oh...

Austria le mira también.

—¿A-A que te refieres entonces?

—A que digas algo.

—¿D-Decir?

—Se suele usar palabras para hacer promesas.

—P-Promes... Oh. Yo pensé que haríamos esas promesas a... Mientras... N-nosotros...

—Oh, mientras... quieres primero lo otro.

—N-No es... No es que... E-Es decir, yo creo... Igual que... ¿Tú qué quieres primero?

Le pone el pelo tras la oreja. Suiza traga saliva entendiendo claramente ese mensaje y sonrojándose mas poniéndose nervioso.

—E-Empieza tu...

—Eso ya te lo he pedido yo.

—Pero es que tu... Tú empiezas mejor...

—¿Por?

—Porque tu no... Tú no te pones nervioso.

—Claro que me pongo nervioso.

—No es verdad, tú nunca te lo pones con esto... Sabes perfectamente qué hacer y cómo hacerlo y yo nunca...

Aprieta los ojos porque nada más alejado de la realidad, como siempre. Suiza inclina la cabeza con ese gesto.

—No me dirás que no lo sabes... De hecho yo soy el torpe que nunca sabe que hacer —le da un beso en la mejilla.

—No es cierto —le mira.

Suiza levanta las cejas.

—¿Qué no es cierto? De verdad no se nunca qué hacer, siempre tienes que decirme varias veces.

—Que yo lo sepa.

—Ah... ¿No? —se humedece los labios —. Siempre pareces... estar completamente seguro de qué hacer y cómo debemos hacerlo, y siempre haces que pase exactamente lo que quieres... ¡¿No?!

—Bueno, más o menos, ja

—¿Te pones nervioso?

—Claro.

Por alguna razón eso le tranquiliza como cada vez que se lo recuerda.

—No deberías... Soy yo. Y yo te quiero y me gustas —le asegura acariciándole un poco la mejilla —, y siempre quiero hacer esto contigo.

Austria sonríe... sin poder burlarse en realidad, porque es demasiado dulce e inocente.

Le hace otro cariño en la cara.

—Yo soy el tonto de los nervios, y tú el malévolo que me hace tenerlos.

—Malévolo... no te disgusta tanto, lo sé.

Levanta una ceja y se sonroja un poco.

—¿Ah sí? ¿Qué te hace pensar que no lo detesto?

—Que te conozco.

—Ah, así que ahora disfruto que seas maligno —hasta tos le da, porque no lo va a admitir nunca pero, si, Austria le gusta así malignillo desde luego.

—Sé cuándo protestas en serio.

—¡Ahora todo lo sabes!—levanta las cejas

—¿Sobre ti? Casi todo—sonríe.

—Pues yo también sé todo sobre ti... —se revuelve —, o al menos quisiera saberlo. Hay cosas que no se, ¿verdad?

—Me parece que sí.

Le mira y frunce un poco el ceño.

—Pero no estoy seguro de cuáles sean —levanta una mano y le pasa el dedo por el ceño fruncido—. Maldito sea el día en que no pueda sorprenderte ni un poco.

—¿Cómo cuáles? Eso quiere decir que yo a ti no puedo sorprenderte ni un poco.

—¡Dije "casi!"

—A quien engaño además, soy completamente predecible y dudo sorprenderte a menudo con cosas. ¿Te gustaría que te sorprendiera más frecuentemente?

—Tal vez otro día que no hayan venido a arrestarte a mitad de la noche por corrupto. Por hoy hay suficiente.

Le mira un par de segundos a los ojos y desfrunce el ceño haciendo ese gesto extraño de sonrisa.

—Lo hice solo para sorprenderte —sí, es otra broma. Suiza esta enrrachado.

Se ríe. Suiza le acaricia torpemente la mejilla con una mano.

—Me gusta mucho que te rías conmigo—susurra.

Él levanta las suyas y le aparta un poco el pelo, sonriéndole y mirándole a los ojos con mirada de "bésame". El de ojos verdes aparenta entender el mensaje al mirarle los labios, aunque en realidad no está seguro de que ese sea el mensaje, o si solo le han dado ganas de besarle por sí mismo. Aunque en general, cuando quiere besarle y cae en la cuenta de ello, suele sentir que hay que recorrer un kilómetro de distancia para posar sus labios sobre los del austriaco. Esta vez, al menos, están solo a quince centímetros. Se humedece los labios y se acerca, cerrando los ojos.

Y no hay burlas, ni se aparta.

Suiza le va a decir todas las cosas melosas del universo al oído mientras le hace esto. Y justo a esto es a lo que vino Austria. Ahora ya puede ir a prisión o volver a esconderse dos semanas más si quiere... el cínico. Joder, sí que eres un romántico Austria. ¡Pues se las dice de vuelta, claro que lo hace! Solo no se lo digas a Suiza después de todas sus promesas de amor eterno

Que no se diga que solo has venido por el sexo.

Lo que pasa es que ha pensado que quizás quiera más en un par de semanas ¿Quizás quiera más sexo en dos semanas? ¿O más bien si pasan dos semanas sin nada... Tenga más ganas?

Quizás lo quiera... Ahora Austria quiere que vaya a prisión. Porque volver de prisión sería fantástico. En realidad no quiere, pero podría hacer el sacrifico.

Suiza saldría de la cárcel sin UN gramo de grasa encima y además histérico porque seguro que habrían intentado... cositas con él. INTENTADO.

Seguro pasaría la mitad de su sete cuando en confinamiento por golpearles a todos. Y seguro el sería bastante feliz en soledad absoluta, aunque ahora le pesaría más... Mucho más.

Creo que si estuviera confinado no tendría permiso de visita. De hecho se pasaría tres meses confinado y sin permiso de visita, y al mes cuarto se portaría bien para que le dejaran salir... Y creo que se decidiría al fin a pagar la multa. Aguantaría hasta los tres meses haciendo ejercicio como LOCO. Y pensando histéricamente todo el rato en si Austria mientras tanto esta tirándose a alguien más... Y seguro estaría en su derecho porque seguro Suiza se lo permitiría antes de entrar a prisión. La ventaja para Austria... Tres meses valdrían perfectamente bien la fuerza y completa intensidad con la que saldría de ahí.

Es decir, si Suiza alguna vez puede pasarte por encima como un tren. Es después de pasar tres meses de aislamiento haciéndose ideas raras en la cabeza de ti acostándose con nosequien... Completamente obsesionado contigo 24/7. Y después de pagar varios millones de dólares solo para verte y estar contigo. La verdad es que no creo que Austria se fuera con nadie. Es decir, Suiza es el paranoico aquí. Pero volvemos al asunto de... Para qué. Le rompería el corazón a Suiza, completamente, y al final, mira a Suiza, sale de ahí hasta antes solo para estar con él, como que no tendría ningún caso solo por un poco de falta de sexo por unos meses que a nadie mata. Es que ni siquiera es tanto tiempo y Austria no es Francia

Es que ni por un par de años lo veo tan fácil. Además, ¿con quién? ¿Con Helvetia? De todas las posibles personas... Para acostarse una noche Austria tendría FILA. Hungría ya se los está trayendo, a Prusia el primero.

Suiza dice que vale, que paga la puta multa. Prusia mira alrededor sin saber qué pasa. Suiza le enseña la puerta, pistola en mano, cara de pocos amigos. ¿Qué? Él ni quería venir. Claro, es la víctima de los vicios raros de su mujer. Es... Es que Suiza no va a perder esta vez a Austria solo por codo. En serio, Austria ni se ha enterado apenas. De hecho es Suiza el que cree que podría pasar. Creo que simplemente cree que Austria es como Francia. Que tiene que estar ahí para defenderlo.

Creo que más bien Austria se dedicaría a hacer chistes sobre convictos con Alemania y Hungría... Hacer que Canadá tomara vacaciones antes este año para ayudar a Liechtenstein a cuidar a Helvetia y a las cabras y tal vez a visitar a Vaticano más a menudo. Es decir, a esperar tranquilamente a que Suiza saliera, y a atormentar a la filarmónica de Viena, tratando de distraerse un poco.

Todos terminarían haciendo rifas y conciertos gratis para juntar dinero para la multa de Suiza

Es que además... No estoy segura, pero si le dijeran a Suiza así como... La multa es de tres mil millones de euros o seis meses de cárcel, creo que Austria, el de los remiendos en la ropa interior, empezaría a considerar que seis meses no es tanto.

En realidad el problema no es el tiempo (Suiza, el prisionero, difiere en ello). Es que pasar por cárcel crea un estigma... y Suiza es banquero. La vida después de la cárcel es... Bueno, costaría que alguien le diera dinero otra vez si le acusan de mal uso de fondos.

Suiza llora en silencio por sus tres mil millones de euros... Suiza está empezando a desmontar la FIFA. Y sacarla de su territorio. ONU, FIFA, COI…

También quiero decir que no creo que Suiza se haya equivocado tanto. De hecho no creo que Suiza se haya equivocado en nada con el dinero.

Eso también le haría perder mucho dinero

Suiza le dice a Austria que se calle y lo abrace.

De hecho, creo que cuando Suiza se duerme, Austria se esfuerza para mantenerse despierto y dejarlo ahí mientras va a hacer unas cuantas llamadas, entre las que hay una a Rusia para que venga mañana, otra a Inglaterra y otra a Alemania para que les ayude con esto.

Alemania le propone seriamente a Austria que él paga la multa si Suiza se hace parte de la comunidad europea. Para que haya gente riñiendo y distrayendo a América y al menos haya una decena de buenos abogados escuchando el caso. Austria asegura que no es una cuestión monetaria, que ni siquiera está claro que sea realmente culpable de algo pero que gracias por ofrecerse. Alemania gruñe entre dientes y le promete un excelente abogado igual... El que usa el para... Las cosas.

Eso está mejor. También está invitado a ir.

Esa invitación a ir... De esas de "ven si quieres", si no vienes te mato. Más o menos "tráete a Veneciano". A Suiza le cae bien. Y a veneciano le cae bien Suiza. Y seguro apoya la FIFA. Bloody FIFA, pan y circo.


¡No olvides agradecer a Karlaa la edición!